Disclaimer: Los personajes del anime de Naruto no me pertenecen, son propiedad del mangaka Masashi Kishimoto, sino el final hubiera sido muy pero que muy distinto. De lo único que sí que puedo decir que es mío es la historia, la cual espero que les guste. Gracias por leer.

Advertencia: Historia de capítulos cortos, pero que igual espero que les guste.


CAPÍTULO QUINCE

¿Y AHORA QUÉ?

Lo latidos de Hinata iban a todo gas, sentía que se le iría el alma en cualquier momento, no podía apartar su mirada del agarre de él, no sabía qué hacer.

—Uchi—pero él la soltó tan rápido como la había tomado. Se giró y se metió en su coche, consiguiendo dejarla confundida por segunda vez en el día.

Lo había intentado, de verdad que lo había intentado, pero al probar los labios de ella había sido imposible controlarse. Había tenido que usar todo su autocontrol para no seguir besándola con desenfreno o de verdad que no hubiera podido parar, incluso cuando había tomado su mano se había visto tentado a volver a tomar sus labios, pero seguramente luego se arrepentiría.

—¿Qué es lo me has hecho? —soltó mientras aceleraba, se iba a volver loco.

Cuando llegó a casa notó como Sakura peinaba el cabello de Sarada, jamás había visto a la pelirosa así con su hija, de una manera u otra siempre había sido distante con la pequeña. Pero ahora notaba una sonrisa verdadera al acariciar con cuidado la cabeza de su hija.

—Hola—dijo atrayendo la atención de ambas.

Sarada se bajó de la pequeña butaca en la que estaba sentada y corrió a los brazos de su padre.

—Mami hoy fue con la abuela a recogerme—dijo muy feliz. —¿Sabías que mami tiene una voz muy bonita? Me estuvo cantando hace un rato—decía alegre, mientras le relataba como habían ido a comer un helado.

Sasuke se acercó a su exmujer y ella le sonrió, jamás había visto a Sakura tan tranquila, ni siquiera cuando salían se había comportado de esa manera. Parecía que su enfermedad la había afectado notablemente, casi parecía otra.

—¿Podemos hablar? —preguntó ella de golpe con un tono serio que lo extrañó.

—Vamos a mi oficina—indicó.

—¡Yo también voy! —dijo la pequeña emocionada, pero el pelinegro negó haciendo que la pequeña lanzara un suspiro y pusiera un puchero, para que luego él le acariciara la cabeza y se pusiera a su altura mientras la tomaba de la mano.

—Tengo que hablar con tu mamá a solas—dijo, y aunque parte de ella no quería acabó accediendo. —Ve a la cama, luego iré a arroparte.

—Iremos—le interrumpió Sakura sorprendiendo de nuevo a Sasuke, nunca la había visto actuar así, pero le alegraba, ya que su hija parecía muy feliz.

Ambos se encaminaron a la oficina que él tenía en casa, ya que a veces cuando tenía demasiado papeleo acumulado se lo llevaba a casa.

—Lo siento mucho—dijo ella cuando cerró la puerta. —Por lo de Sarada, en verdad no planeaba quedarme embarazada—le confesó de repente sorprendiéndolo. —Pero cuando lo supe… Solo quería tenerte a mi lado, aunque ahora sé que no fue la mejor manera—dijo seria.

—¿Por qué cambiaste tanto? —dijo él haciendo que ella sonriera avergonzada.

—Eras tan popular en la oficina, todas se morían por ti y yo me sentía insegura. Siempre lo fui, pero cuando éramos novios me traté de controlar todo lo que pude y cuando nos casamos el miedo creció aún más y acabé siendo yo quien lo estropeó todo. Lo peor de todo es que le echaba la culpa a Sarada de eso, de nuestra ruptura. ¿Estúpido, no? —dijo con una sonrisa torcida. —Pero cuando fui a recoger los resultados de la mamografía y el doctor me dijo que tenía cáncer… Lo único que vino a mi mente fue ella. Por eso quiero estar a su lado, luchar por ella y si yo mu—pero Sasuke la cortó.

—No pienses eso, saldrás de esta—dijo estoico, pero ella le sonrió enternecida.

—Gracias—dijo mientras unas pequeñas lágrimas se caían de sus ojos. —Gracias—dijo más tranquila.

—Cuando es tu próxima cita, iré contigo—le anunció sorprendiéndola.

—El miércoles que viene, el doctor me dirá que tratamiento me pondrán, o si me lo operarán—le respondió. —Sabes fue gracias a él que me di cuenta de todo esto, cuando me dijo lo de mi enfermedad me había quedado en shock, pero él me hizo entender que tengo cosas por las que luchar. Que todavía tengo una oportunidad para emendar mis errores, empezando con Sarada y contigo—dijo avergonzada. —Que luche por mi felicidad—habló haciendo que esa frase calase en él.

Luchar por la felicidad repitió su mente.

—Será mejor que vayamos a arroparla—comentó haciendo que la Haruno sonriera.

Ambos se dirigieron a la habitación de su hija y le desearon buenas noches, para luego cada quien ir a su habitación, él a su dormitorio y ella al cuarto de invitados.

Cuando Uchiha llegó a su habitación se sacó el traje y se puso su pijama, para luego echarse en su cama, pero de nuevo le vino la frase de Sakura. "Que luche por mi felicidad"

¿Su felicidad? Y al cerrar los ojos el sonrojado rostro Hinata mientras jugaba con Sarada vino a su mente, haciendo que se levantara de golpe. Si bien había admitido que se sentía atraído por Hinata aquello era más, parecía que sus sentimientos no solo eran un simple "me gusta".

De repente su móvil sonó, era Naruto, que le preguntaba que tal todo con Sakura. Rápidamente le relató todo, dejando sorprendido al rubio, ya que por lo que decía Sasuke no parecía en nada a la Sakura que él conocía.

"Lucha por tu felicidad" repitió una pequeña voz en su cabeza.

—Naruto—dijo en tono serio poniendo tenso a su amigo, eran muy pocas veces que Sasuke había utilizado su nombre, no era buena señal.

—¿Ocurre algo, seguro que todo está bien con? —pero el azabache lo cortó.

—Me gusta Hinata—confesó dejando frío al blondo.

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A la mañana siguiente

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—Uchiha-san—le llamó Hinata justo antes de que ingresara en su oficina. —¿Podemos hablar? —le preguntó consiguiendo que él se volteara a mirarla.

—Pasa—dijo para luego abrir la puerta. —¿Qué quieres Hyuga? —dijo serio.

—Yo necesito entender… nosotros que—pero él la cortó.

—No hay un nosotros Hyuga—confesó dejándola fría. —Al menos aún no lo hay, no te lo he pedido—dijo de repente dándole una socarrona sonrisa sorprendiéndola. —Que me dices Hyuga ¿quieres un nosotros? —preguntó para que luego ella corriera a sus brazos y le diera un beso.

—Quiero, sí quiero—confesó avergonzada consiguiendo que Sasuke riera mientras le acomodaba un mechón de cabello.

—Yo también Hinata—susurró con voz ronca. —Yo también—aclaró para adueñarse nuevamente de los labios de ella.


Notas de la autora: Bien, no sé qué os ha parecido, espero que les gustase, lo que uno hace por amistad, ¿no Sasuke? Solo voy a decir una cosa más, reía como loca mientras iba escribiendo este cap, que mutó mucho, pero me he quedado muy contenta con el resultado. Muchas gracias por todos los comentarios como siempre, soy feliz de leerlos y me alegra que os guste.