Quiso ponerse de pie y golpearlo, no sabía que decir ni que hacer, la desesperación comenzaba a crecer en él— ¿Como sé que no mientes? —preguntó molesto, eso no podía ser cierto, tenía que ser un maldito malentendido.
—Estoy seguro de que él también lo sintió —la voz de Víctor sonó seria y Yuuri se estremeció entre los brazos del rubio logrando que naciera el miedo en él. Yuuri lo sabía, con esa acción solo verificaba las palabras del peli plata.
—Yuuri —murmuró y el omega solo se apagó mas a él escondiendo su rostro en el cuello de su novio, el rubio pudo sentir su confusión.
—So-solo salgamos de aquí… por favor… —sollozó en una mezcla entre el miedo y el celo. Necesitaba satisfacer sus deseos, pero ese no era el momento, menos con aquel alfa ahí presente.
—Yuuri —la voz del platinado sonó en la sala y este pudo sentir el aumento en las feromonas de su destinado por solo oírlo llamar su nombre, sonrió.
— ¡Cállate! Nadie te ha dado el derecho de decir su nombre. Él es mío —lo miró a los ojos de manera amenazante en un intento de intimidarlo.
Víctor lo último que quería era pelear con el rubio, aún le dolía el golpe recibido y no estaba dispuesto a llegar a las manos, su prioridad era su omega y este no se encontraba del todo bien— necesitamos hablar, pero creo que de momento será un poco difícil por tu situación. Te dejare mi numero por si quieres hablarme —sacó una tarjeta de presentación dejándola en el lugar donde estaba sentado, mientras él se levantaba para salir del lugar. Sabía que si seguía ahí todo sería peor, aún mas para su omega quien estaba entrando en celo y él no tenía ninguna intención de tomarlo por la fuerza, así que se retiró dejando las cosas ahí. Eran destinados así que volverían a verse aunque no quisieran.
La habitación quedó en silencio, Otabek se había puesto de pie al ver a Víctor hacerlo, solo como un modo de protección en caso de que el otro alfa quisiera acercarse a su familia, él no dejaría que nadie tocara a los que mas quería. Por otro lado los Yuris no decían nada, por la mente del rubio pasaban una y mil cosas menos satisfacer a su pareja en ese instante ¿Por qué pasaba esto ahora? Yuuri no lo dejaría por su destinado ¿O sí? ¿Estaba siendo egoísta por querer que se quedara con él a pesar de todo?
—Yura, cálmate —Otabek lo miraba directo a los ojos— no sacas nada con preocuparte, él está aquí contigo ¿No? —la respuesta a esa pregunta era obvia, pues Yuuri estaba ahí con él, pero tenía un trasfondo y ese era que el azabache podría haber cedido a sus instintos y haber dejado que ese tal Víctor se lo llevara lo cual sucedía con muchos omegas al encontrar a sus destinados, pero su novio seguía ahí, junto a él y abrazándolo con fuerza como si no quisiera que este lo dejara ir. Yuuri lo había elegido a él por sobre su destinado al menos por ahora, pero eso bastaba para tranquilizarlo.
—Tienes razón —Otabek solo le dio un asentimiento de cabeza junto con su pulgar levantado y el rubio correspondió el gesto.
—Voy a conseguir supresores, por favor no se mue-
— ¡Yuuri! —un moreno muy alterado entró en el lugar mirando el cuarto para encontrar a su amigo, casi bota a Otabek al intentar llegar rápido hasta el japonés— ¿Estás bien? —preguntó arrodillándose junto al par de omegas, Phichit al ser un beta no podía percibir el aroma a celo, pero reconoció los síntomas al verlos. Rápidamente abrió su bolso sacando de él supresores, sorprendiendo al alfa y a Yuri.
—Siempre los traigo conmigo si salgo con Yuuri —le dijo al rubio quien lo miraba con sorpresa, al parecer el amigo de su novio era tan bueno como Otabek. Aunque él nunca paso sus celos con su mejor amigo de la manera en que el azabache lo paso con el moreno, pero no era momento para celos tontos, además ya se habían visto algunas veces antes y ya se había hecho a la idea de que aquello era parte del pasado de Yuuri, el problema era que en ese momento todo lo alteraba de sobremanera.
Otabek solo miraba en la distancia, Phichit era muy atento con el omega japonés y eso captaba su atención, además que era un beta bastante ¿Lindo? Se sonrojó un poco pensando en eso hasta que el moreno lo sacó de sus pensamientos preguntándole que hacía ahí si era un alfa. Así fue como el alfa fue literalmente sacado a la fuerza de la habitación encontrándose afuera con otro alfa; uno alto, rubio y de ojos verdes— entonces si era el amigo de Phichit —dijo tranquilo al darse cuenta que su pareja no lo había dejado entrar con él y ahora sacaba a un alfa de ahí.
Conversaron un rato mientras esperaban a poder entrar, Chris le explicó al alfa de cabello negro que sintió a un omega entrar en celo y que para cuando todos se reunieron alrededor de aquel enfrentamiento de alfas, él y su pareja habían quedado detrás de todas las personas curiosas y aglomeradas, por lo que no pudieron pasar de inmediato. Chris no sabía cuál era el aroma de Yuuri por lo que no podía responderle al moreno cuando le preguntaba si su amigo estaba involucrado en aquello, fue cuando pudieron preguntarle a uno de los guardias lo que había sucedido que supieron por la descripción que era el omega japonés por quien había tanto revuelo y en qué lugar se encontraba en ese momento. El rubio debe admitir que sintió celos de que su pareja corriera desesperado buscando a Yuuri, pero no era como si pudiera hacer algo al respecto.
Otabek solo escuchaba en silencio aquello, no era como si le importase el porqué estaban ahí o como habían llegado de todos modos, pero prestó toda su atención cuando el alfa rubio menciono a su amigo Víctor a quien le había perdido el rastro al llegar al lugar— por un momento creí que estaba involucrado en todo esto ya que sentí su imponente presencia, pero al parecer no está o Phichit ya lo hubiese echado también.
— ¿Eres amigo de ese sujeto? —preguntó directamente el más bajo a lo que recibió un "sí" como respuesta. Eso significaba que si volverían a encontrarse puesto que el mejor amigo de Yuuri era novio de Chris y este era amigo de Víctor, así es como el destino se manifestaba entonces. Al parecer su amigo tendría muchos obstáculos que superar.
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El celo de Yuuri no cedió ante los supresores, el omega rubio sabía bien la razón, pero no se la diría al moreno ya que esa era una decisión del japonés. Phichit parecía desconcertado con aquello, no entendía lo que sucedía así que salió un momento para decirle a su alfa que no podría irse con él ya que su amigo lo necesitaba.
—Ese no es tu problema, Phichit. No solucionaras el problema quedándote, así que mejor vámonos y que ellos lo solucionen —le dijo en un tono desinteresado, el moreno no podía creer lo que escuchaba puesto que su pareja sabía lo importante que era Yuuri para él. Pensó que el alfa lo apoyaría, pero al parecer se había equivocado.
—Claro que es mi problema —rugió molesto— es mi mejor amigo, mi hermano, no voy a dejarlo solo en este momento. Vete solo, si quieres.
— ¿Qué puedes hacer quedándote? Esta con su pareja —el alfa comenzó a molestarse también, no entendía ese afán del beta de estar ahí si no podía hacer nada.
—Algo pasó, lo conozco así que me quedaré para escucharlo.
—Puedes hacer eso después —tomó del brazo al beta para que se fueran— ahora nos vamos —como alfa, no le gustaba que su pareja centrara su atención en alguien que no fuera él, le daba celos que se preocupara por Yuuri y más ahora que sabía que el omega estaba en celo, aunque estaba consciente de que el beta no podía olerlo, le molestaba de todos modos.
—Suel-ta-me —intentó zafarse del agarre, pero era imposible ya que el rubio tenia más fuerza que él. Quiso llorar de impotencia ya que lo único en su mente era estar junto a Yuuri, intuía que algo sucedía y que lo necesitaba cerca. Cuando creyó que tendría que ceder, Otabek intervino agarrando a Chris por la muñeca. El alfa pelinegro solo se preguntaba cuantas veces más tendría que imponerse contra otro alfa ese día, aunque no importaba mucho en ese momento, le molestaba la actitud de Chris ¿Cómo es que no apoyaba a su pareja? podía entender perfectamente el comportamiento de Phichit ya que él haría lo mismo por Yuri.
Chris se calmó y se disculpó por su arrebato, Phichit hizo lo mismo ya que también se había alterado y su alfa tenía razón, no podía hacer nada en ese instante, sería mejor que esperara a que el celo de Yuuri se calmara. Decidieron irse y el moreno agradeció a Otabek por haber intentado defenderlo, le regaló una sonrisa que hizo al alfa pelinegro sonrojar y se retiró.
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Fueron al mismo hotel de la vez anterior, el rubio satisfizo las necesidades de su omega y para cuando este se durmió por fin pudo pensar detenidamente todo lo sucedido ese día. Ese alfa era el destinado de Yuuri, pero él no se dejaría vencer tan fácil a no ser que el mismo azabache decidiera irse con su destinado, en el caso de no ser así no se lo entregaría, pero aún con esa decisión en su mente se sentía inseguro. Aunque dijera que no tenía importancia, él no era un alfa y eso lo hacía sentirse pequeño en ocasiones.
Acarició el rostro dormido de su pareja recordando cómo se estremeció al oír la voz de Víctor llamando su nombre, le molestaba pero entendía que era inevitable puesto que se atraían físicamente, aunque Yuuri no lo quisiera así. Yuuri puso su mano sobre la del rubio y abrió los ojos lentamente— no tengas miedo —tomó la mano del otro poniéndola sobre su propia mejilla y cerrando los ojos ante el tacto— mi corazón te pertenece a ti y solo a ti, Yuratchka. No importa si mi cuerpo reacciona a él… yo soy solo tuyo —su voz parecía un susurro, como si temiera asustar al otro omega.
Yuri se acercó a su pareja sintiéndose un poco mejor tras escucharlo, puesto que su corazón y su vida entera le pertenecían a ese omega azabache, no quería perderlo por algo tan superficial como la atracción física, quería creen en las palabras de Yuuri, de verdad quería, pero algo dentro de él le decía que era inevitable que su omega y el platinado se encontraran nuevamente y lo peor de todo es que aquel alfa no parecía una mala persona; se veía como alguien capaz de proteger a Yuuri y de darle todo lo que él no podía. Aún así quería ser egoísta y no dejarlo ir, porque era suyo… al menos por ahora.
—También te pertenezco, cerdito —le dijo con una sonrisa para calmarlo y que volviera a dormirse, así él también podría conciliar el sueño por algunas horas, fantaseando con un futuro sin problemas para dos omegas que solo quieren amarse.
Durmieron abrazados, se necesitaban el uno al otro para poder confirmar que ahí estaban y no se irían, ambos tenían miedo.
Mientras en otro lugar de la ciudad un alfa de plateados cabellos pensaba en la forma de poder conversar con su destinado y hacerle entender que lo mejor era estar juntos, puesto que lo necesitaba y aunque no lo conociera sentía que lo amaba, no daría su brazo a torcer. Por primera vez pensó que como alfa estaba por sobre alguien y ese alguien era el omega rubio, porque una relación entre dos omegas no funcionaria jamás y menos si había un alfa que pudiera darle estabilidad al japonés— Yuuri —mencionó sonriendo al por fin conocer el nombre de aquel chico de tan exquisito aroma. No lo dejaría ir.
