Caos

.

.

.

Los heridos fueron instalados en el Hospital del País del Rayo alrededor de las 14 hrs. Los encargados del servicio de salud corrían por los pasillos intentando apaciguar el dolor de los quemados y salvar las vidas de aquellos en riesgo vital producto del humo o el fuego mismo.

El rumor corrió de boca en boca, entre aquellos heridos iban dos importantes ninjas médicos de Konoha, un dato absolutamente relevante. Sobre todo porque los médicos de la Hoja eran reconocidos en todo el mundo debido a su poder y sabiduría.

Las enfermeras corrían con las camillas, llevando consigo a los desafortunados.

- ¡Amai-Sama! Por acá tenemos a Sakura Uchiha – exclamó una de las mujeres al médico que acababa de ingresar en la habitación.

El hombre tras doblegar las mangas de su delantal por sobre sus codos, examinó rápidamente a la mujer recostada sobre la camilla, un chakra verde iluminó sus manos esclareciendo el recorrido.

- Hay que entregar soporte vital al feto y trasfusiones de sangre a la madre. – ordenó manteniendo la seriedad en su semblante.

- Ella tiene activado una especie de sello regenerativo. – indicó una de las enfermeras.

- Lo conozco. – aseveró - pero desconozco su poder, sé que de ser necesario el sello por sí mismo la mantendrá con vida, sin embargo, al parecer su poder está solo enfocado en el bebé – el hombre meditó unos minutos- no sé qué debemos hacer en estos casos…

Se mantuvo impotente en aquella posición durante varios segundos, observando como la pelirosa por si misma desprendía Chakra por sus poros. Para cualquier ninja medico aquella técnica era el punto culmine en la perfección. El hombre secó la traspiración sobre su frente mientras sopesaba las opciones a seguir. Acercó sus manos al vientre de Sakura para sentir los latidos del embrión, allí estaban, débiles pero existentes, debía salvarlo, sin embargo su máxima prioridad era mantener con vida a la madre, y ella poseía una herida en su costado que no cesaba de sangrar.

- Desvístanla – ordenó rápidamente- necesito examinarla.

Las enfermeras retiraron la vestimenta superior de la pelirosa dejándola expuesta al equipo médico. El hombre presionó con su mano revestida con una gasa la herida donde antes atravesaba la estaca de madera retirada por Ino; la giró para analizar visualmente heridas que estén provocando aquel extremo debilitamiento e incapacidad de autosanación.

De pronto la mujer se ahogó sin estímulo previo y de su boca comenzó a salir disparada sangre ensuciando con gotas a cada uno de los presentes a su alrededor.

- Son sus pulmones… – susurró el hombre posicionando su mano libre sobre la espalda de Sakura e instaurando allí todo su poder regenerativo- necesito oxigeno inmediatamente.

El equipo a su alrededor corrió en busca de la mascarilla y los tubos para la oxigenación, instalándolas rápidamente en las vías respiratorias de la mujer.

Se mantuvo en aquel arduo trabajo durante lo que parecieron 10 minutos eternos. Hasta que de un momento a otro pudo sentir como en lo que pareció una oleada de chakra, los pulmones de la pelirosa se recuperaron a sí mismos. El hombre sorprendido por aquel destello de poder, la giró rápidamente para visualizar como frente a sus ojos la herida antes ubicada en el costado de Sakura, se cerraba completamente sin dejar rastro alguno de su existencia.

El chakra proveniente del sello se estaba centrando únicamente en ella.

Amai era un medico experimentado, con más de 15 años al servicio de la comunidad, y como ninja de elite en su aldea, prácticamente había presenciado de todo en su vida, sin embargo, allí intentado salvar a una de las mujeres más fuertes del mundo, la conocida discípula de Tsunade, a quien indudablemente admiraba, más aún la esposa de un ninja al que su país recordaba muy bien, aunque no por las razones correctas; el temor invadió su estómago antes de comprobar lo que estaba a punto de evidenciar.

Dirigió sus manos hasta el vientre de la pelirosa esperando sentir aquellos débiles latidos. Pero no halló nada.

Retiró sus manos comprendiendo que toda la energía de la muchacha había estado centrada en mantener con vida al pequeño en su interior, y que tras no poder lograr conservar el soporte vital del feto, su propio cuerpo había desistido y dirigido su energía a recuperar aquellos órganos que estaban prontos a fallar con el fin de evitar una inminente falla multisistémica.

El cuerpo humano es sabio, pensó mientras era invadido por la culpa, tal vez si no se hubiese quedado paralizado no estarían lamentando aquel suceso.

La observó una última vez antes de abandonar la habitación, la chica ahí semi desnuda sobre aquella camilla incluso inconsciente parecía totalmente poderosa, bajo una fachada dulce donde resaltaba su tés pálida y aquellos cabellos alborotados pegados a la traspiración sobre su rostro y cuello, estaba sin duda la heroína de la que tanto se habló hace ya 10 años, él orgulloso podría decir que había evidenciado el poder de curación instantáneo de aquella mujer, aquel poder que pese a la gravedad en Sakura, se había enfocado generosamente en mantener con vida al ser en su interior.

El hombre suspiró contrariado al recordar quien era el esposo de pelirosa frente a él, Sasuke Uchiha, ciertamente aquel nombre causaba un gran impacto en su interior, después de lo ocurrido hace tantos años cuando éste intentó capturar a Killer bee y posteriormente su aparición en la reunión de los Kages, muchos de los ninjas activos durante esos años jamás podrían perdonar ni aceptar al pelinegro como un hombre confiable; bajo esos pensamientos se encontró por unos segundos distraído imaginando como aquel hombre insensible y posiblemente falto de tacto podría complacer a una mujer tan bella y suave como Sakura.

- Cúbranla –ordenó ofuscado – ya hemos acabado aquí – susurró saliendo rápidamente de la habitación evitando que su mente siga desvariando.

Sakura permaneció dormida durante dos días, sus reservas de chakra habían sido gravemente dañadas, sin contar con las repercusiones del daño físico producto de su demora en la atención médica.

Al despertar su corazón se contrajo ante el inmenso vació que sintió en su interior, al comienzo se sintió desorientada, observó a su alrededor intentando hallar algún rostro conocido, grande fue su sorpresa al recordar los últimos momentos antes de quedar atrapada bajo los escombros. La culpa la invadió, había sido imprudente y arriesgada, sin pensar en el bienestar de su hijo, siempre mantuvo la seguridad en su auto regeneración pero jamás imaginó que aquello no sería suficiente para salvar a la criatura que llevaba dentro.

Las lágrimas afloraban incesantes, aquello era más de lo que podría soportar, tan solo pensar en cómo encararía a Sasuke su alma se apretaba en lo que parecía la absoluta negación, él no podría enterarse, no sería capaz de aceptar que él cargue además con la culpa de lo sucedido. Porque conocía al Uchiha, él aceptaría lo ocurrido como la consecuencia de sus actos al haberla orillado a escapar de la aldea en busca de un respiro.

La mujer incluso en aquella situación no era capaz de centrar su dolor solo en sí misma, sufriría por ambos la pérdida, sufriría preocupada por Sasuke y por la muerte prematura de quien pese a todo lo acontecido, era esperado con toda la ilusión que su corazón podía albergar. Aquel niño significaría un nuevo comienzo en sus vidas, lo único que podría haber logrado el perdón en su corazón, sin embargo en ese instante, Sakura sintió que solo la soledad podría aliviar su dolor.

- Sakura- sama ¿me está oyendo? – preguntó el hombre de pie frente a ella- soy Amai, me he encargado su recuperación durante estos días – repitió incomodo- Ino- san desea verla – informó.

La pelirosa realmente no lo observó, se giró en la cama para darle la espalda. No deseaba médicos, no necesitaba palabras de aliento ni lamentaciones, no necesitaba a Sasuke ni a ningún hombre y por supuesto no necesitaba seguir sintiendo aquella culpa que invadía su corazón.

- Hemos preparado todo para enviarlas a Konoha a más tardar mañana -habló nuevamente el hombre- allá podrán estar junto a sus familias y descansar adecuadamente.

- No. – negó Sakura- no regresaré a Konoha.

El hombre calló sin saber que responder.

- No hay apuros, aquí son bienvenidas. –susurró- si hay algo que pueda hacer…

- Hay algo en realidad – habló rápidamente la mujer sentándose dolorosamente en la cama- necesito enviar un mensaje a Konoha.

Amai asintió inmediatamente antes de salir en busca de su cometido.

Aquella tarde Sakura envió a Naruto un mensaje escrito a mano con orden absolutamente confidencial. En ella abriría su corazón al único hombre en quién pensaba podria confiar su desfortuna, relatando lo acontecido y su absoluta necesidad por permanecer alejada de la Hoja.

.

.

Sasuke subió la torre Hokage sin dificultad alguna, la preocupación atormentaba sus pensamientos. Solo un hecho era claro, indudablemente mataría a Naruto si algo le ocurría a Sakura y más aún él era el último en enterarse.

Giró la manilla impertinentemente, era pasada la medianoche sin embargo Naruto solía permanecer en su oficina hasta altas horas de la noche, incluso la mayor parte del tiempo dormía allí. No obstante su hombro chocó bruscamente con una puerta cerrada bajo llave; El pelinegro maldijo mientras intentaba abrir la puerta nuevamente. Justo aquella noche el rubio había decidido no permanecer en el único lugar donde normalmente se encontraba 22 hrs al día.

Corrió rápidamente hasta la casa de los Uzumaki y sin meditar mayormente en la oscuridad que mermaba a su alrededor, tocó fuertemente la puerta hasta que vislumbró una luz encendida en lo que supuso era la habitación de su amigo. Sin embargo quien abrió la puerta fue Hinata.

- Sasuke-san - saludó la mujer- me has dado un susto.

- Lo siento… - se disculpó escuetamente.

- Naruto está dormido… - comentó la ojiperla adivinando las intenciones del Uchiha- ha llegado hace poco…

Sasuke desconcertado pestañó un par de veces. Su amigo no podría estar durmiendo tan tranquilo si algo grave estuviera sucediendo.

- Necesito hablar con él - habló notoriamente perturbado

- Está muy agotado… no ha vuelto en 4 días a casa … - susurró suavemente, sin embargo sus intenciones fueron interrumpidas por el claro estado de descontrol en su interlocutor.

- Por favor. - habló el hombre en un sonido ronco casi inaudible que a Hinata le enterneció.

La mujer asintió separándose del umbral en una clara señal de invitación.

- Puedes esperar aquí, iré por él – susurró cerrando la puerta y subiendo una larga escalera ubicada frente a la entrada- por favor sean silenciosos… - sugirió.

Sasuke asintió impaciente, caminó por la habitación desesperado, aquellos minutos lo estaban matando.

- Teme – llamó el rubio mientras bajaba la escalera después de una eternidad- ¿Qué quieres? – cuestionó con los brazos cruzados frente a su pecho.

El pelinegro se detuvo en seco ante la actitud de quien consideraba su hermano, algo estaba ocurriendo.

- ¿Dónde está Sakura? – soltó impartiendo un semblante de claro enfado.

- ¿te importa realmente? – respondió irónico el rubio.

Sasuke maldijo por lo bajo.

- ¿de qué se trata esto? – preguntó nuevamente el pelinegro.

- Dímelo tú – respondió sarcastico Naruto.

Se miraron fijamente en una batalla silenciosa, hasta que Sasuke suspiró rendido cerrando los ojos ofuscado.

- Me has dicho tres días… – habló conteniendo su revolución interna.

- ¿por qué no has esperado hasta mañana? – preguntó el Hokage

Sasuke tenía algo muy claro, su amigo podría ser la mayor parte del tiempo un payaso, incluso en aquellos días en los que era el hombre más importante entre todas las aldeas, sin embargo, allí parado frente a él, con sus cejas juntas en una clara expresión de enfado y sus labios curvados amargamente, se sintió descuidado al haber olvidado lo fuerte y tenaz que podía ser el Uzumaki.

- Deja de evadir el tema, sé que está herida – aseveró el Uchiha acercándose amenazadoramente.

Naruto exhaló y en un ágil movimiento tomó a su amigo desde la camisa empujándolo contra la pared.

- ¿quién te lo ha dicho? – cuestionó el rubio enfadado.

- ¿Eso importa? – preguntó Sasuke iracundo, aquello era una confirmación a sus sospechas.

- ¡¿quién te lo ha dicho?! – cuestionó nuevamente Naruto elevando el tono en su voz.

- Ha sido Mio. – respondió Sasuke haciendo a un lado a su oponente mediante un ávido empujón.

Naruto apretó los dientes girándose para tomar impulso antes de golpear a Sasuke llanamente en el rostro.

El pelinegro sorprendido no esperaba aquella reacción; Chocó con la pared tras él, la cual impidió su derrumbe ante la pérdida de equilibrio.

- Quise confiar en ti ¡te defendí cada vez que ella me hizo ver sus dudas! – Naruto habló firme apuntando con el dedo a su interlocutor – pero te empeñas en frecuentarla una y otra vez. Ya no hay escusas Sasuke, lo que sea que hay entre ustedes quiero que lo mantengan lejos de Sakura y Sarada.

Sasuke palideció, aquello era completamente una conclusión apresurada.

- No hay nada entre nosotros. – afirmó el Uchiha destensando su brazo – no podría engañar a Sakura.

Naruto rió amargamente.

- Serías un imbécil si la engañaras – aclaró empuñando ambas manos- pero en este instante creo que eres absolutamente un imbécil y no me sorprendería nada de ti. Así que ¿por qué no eres sincero y me cuentas hace cuanto están juntos? Ya me parecía extraña tu ausencia en la aldea durante tantos años – habló rápidamente el Uzumaki

- ¿¡te recuerdo por qué me ausenté!? – exclamó Sasuke roncamente- no te entrometas en mis asuntos.

- Le haces daño y no puedo permanecer al margen de lo que está ocurriendo – habló el rubio dirigiéndose hacia la puerta- arreglemos esto como hombres.

Sasuke perplejo lo siguió hasta la calle.

- ¿Qué te ha dicho Sakura? ¿Cuándo has hablado con ella? –preguntó Sasuke.

- Me ha enviado un mensaje, no regresará a Konoha durante algún tiempo. – respondió al fin el rubio subiendo sus mangas hasta los codos- no quiero que la busques, no quiero que te acerques a ella, no quiero que hables con ella ni que vuelvas siquiera nombrarla…

- ¡basta! ¿me crees capaz de engañarla? – cuestionó en una mueca de decepción.

Naruto calló, sus manos empuñadas permanecían tensas colgando a sus costados. Solo entonces observó con mayor precisión a su amigo frente a él, se veía agotado incluso bajo la penumbra, su rostro reflejaba incertidumbre y su postura en vez de estar preparada para luchar se veía por primera vez inmediatamente rendida.

- Ella me lo ha confirmado. – aseguró el rubio.

- ¿te ha contado lo que ha ocurrido hace dos años? – preguntó inquieto.

- Si. – aseguró el séptimo- y eres un imbécil por seguir acudiendo a esa mujer. Si no hay nada entre ustedes, ¿por qué insistes en escucharla? ¿No te parece que debemos tener nuestras razones para mantenerte alejado de esto?

El pelinegro suspiró dejando caer su brazo a un costado de su cuerpo.

- ¿específicamente que te ha contado de lo ocurrido hace dos años? – cuestionó nuevamente Sasuke

- Lo suficiente – respondió Naruto con el ceño fruncido.

- Hace dos años he ido en su búsqueda para evitar que ocurra lo que ha sucedido hace unos meses … ella puede ser insistente, realmente muy insistente, pero jamás caería ante sus insinuaciones. – habló Sasuke

- ¿entonces por qué te arriesgas? – preguntó el Uzumaki empujando a su amigo desde el pecho.

- Porque está sola. – habló finalmente el pelinegro deletreando cada sílaba y sin oponer resistencia a la insistencia de Naruto- siempre ha estado sola, como tú y yo en un comienzo, y si no fuera por mí, permanecería en el lado equivocado – meditó unos minutos al observar como el rubio destensó su postura- me equivoqué al hacerle creer que mi ayuda significaba algo más.

- ¿entonces jamás has engañado a Sakura? – pregunto Naruto tras unos minutos.

- Nos besamos y ella intentó algo más... – confidenció el Uchiha avergonzado- no accedí, sin embargo Sakura igualmente lo considera una traición a su confianza.

- ¡y razones tiene! Mio no está sola Sasuke, está casada y ya no es tu responsabilidad salvarla– comentó el Séptimo sin apartar su vista de la tierra bajo sus pies-

- Es muy irónico que seas tú quien lo dice – ironizó el pelinegro logrando estupefacción en su interlocutor.

- No es lo mismo, en el pasado tú no intentabas redimirla ¡te has acostado con ella!, han mantenido una relación durante años, y me dices que aun intentas salvarla, por donde lo veas ya no es tu asunto. – finalizó Naruto- tal vez no es un engaño propiamente tal pero si has accedido a su cercanía.

Sasuke calló girándose para caer sentado.

- Me equivoqué, lo reconozco, debí contarle a Sakura en cuanto ocurrió – confidenció evidentemente afectado.

Naruto lo observó unos segundos antes de caer sentado junto a él. Parecía pensativo, ahogado en sus propios pensamientos.

- Últimamente estas bastante fuera de tus cabales… -susurró apoyado ambas palmas en la tierra tras él e irguiendo su cabeza para observar las estrellas sobre ellos.

Sasuke apoyó su codo sobre su rodilla y analizó el suelo vislumbrable entre sus piernas.

- Últimamente no sé qué ha ocurrido – aclaró el Uchiha ahogando su frente en la palma de su mano.

- En el pasado ¿la amabas? – preguntó Naruto.

- No y no espero que lo entiendas – respondió Sasuke.

- Claro que lo entiendo – comentó el rubio tras un suspiro- las cosas estuvieron bastante confusas, especialmente para ti.

- De cualquier forma no sabes de lo que hablas – susurró a su interlocutor.

- Tienes razón. La única mujer en mi vida ha sido Hinata – aclaró el Hokage tras reordenar sus ideas- pero pude haberme acostado con muchas otras, tuve la oportunidad y sinceramente tampoco lo hubiese hecho precisamente por amor. – suspiró - De todas formas eso no es lo que tiene molesta a Sakura – soltó Naruto- entiendo que seas bastante cabezota pero ya deberías haber notado que su enfado es por habérselo ocultado… y ese extraño accidente hace dos años – habló firme haciendo hincapié en la palabra "accidente"

- Lo sé… ya lo sé – aseveró apoyando su puño en su mentón.

- Entonces ya no escuches a Mío, ya no la visites, olvídate que existe. – aconsejó Naruto gesticulando con ambas manos para recalcar las palabras salientes de su boca- esa mujer no te traerá nada bueno.

- ¿Qué no la escuche? ¡¿has sido tú el que me ha alertado sobre la situación de Sakura?¡ Dobe – habló con un claro enfado tangible.

- Sakura está bien, jamás te lo ocultaría – habló el rubio bajando la voz y ahogándose en el ronquido proveniente de su garganta- no la trasladaremos a Konoha, permanecerá en el país del Rayo hasta que desee volver a casa.

- ¿Por qué? – cuestionó Sasuke intranquilo- Estoy aquí para solucionar las cosas entre nosotros y decide mantenerme al margen de sus asuntos – calló arrugando su entrecejo.

- Es porque estos meses han sido mucho para ella… ¿Qué esperabas? Le has mentido – habló Naruto intensificando su voz – y aún está el detalle sobre lo ocurrido esta noche ¿acaso te has reunido nuevamente con esa mujer? Cómo esperas que reaccione Sakura cuando se entere.

- Ella ha ido a mi casa – aclaró el pelinegro.

- ¿con Sarada allí? – cuestionó el rubio a lo que Sasuke cerró los ojos ocultando su culpa- que gran estúpido eres.

- No la he invitado – susurró el Uchiha- no volverá a ocurrir.

- ¿pero qué demonios te está ocurriendo? – cuestionó Naruto incrédulo.

El silencio inundó su alrededor, el viento soplaba trayendo consigo el frio. De sus bocas se desprendía una suave neblina.

- Tal vez debería dejarla ir… si Sakura se ve obligada a salir de Konoha realmente no me desea a su lado -declaró Sasuke sorprendiendo a su amigo.

- Realmente eres un imbécil. – aseveró el rubio nuevamente- escucha, no me corresponde a mí y sé que arriesgo su amistad… - suspiró cerrando los ojos- ha ocurrido algo y ahora más que nunca no puedes hacerte a un lado. incluso si así lo quisieras, yo no lo puedo permitir...

- ¿de qué hablas? – cuestionó Sasuke

- Lo que quiero decir es que confiaré en ti nuevamente –comentó evadiendo lo preguntado.

- Deja de actuar como un estúpido y habla de una vez. – exigió Sasuke limpiando con el dorso de su mano el hilo de sangre ya seca que se desprendía de su labio producto del golpe antes recibido.

- Ha ocurrido un incendio en el hostal donde alojaba la delegación liderada por Sakura, no sabemos si ha sido un accidente, de cualquier forma, ella ha intentado salvar a todos los inocentes posibles – se detuvo intranquilo- soy el Hokage pero también soy tu amigo Sasuke, si la amas y jamás la has engañado no me quedaré sentado mientras se aleja de tu vida. – habló aclarando su garganta- primero debes prometer jamás volver a involucrarte con esa mujer.

- ¿me crees tan estúpido? –cuestionó Sasuke perdiendo los cabales.

Naruto cerró los ojos contrariado.

- Quedó gravemente herida y los médicos han… han hecho todo lo posible pero… - maldijo frotando su rostro con ambas manos- Sakura estaba embarazada. – soltó de una vez sin tapujos mirando a su interlocutor fijamente a los ojos.

El rubio evidenció como la mandíbula de su amigo se descolocó en lo que le pareció un golpe bajo en el estómago. El pelinegro apretó los ojos y se giró aun en estado de aturdimiento.

- Mierda… - exhaló Sasuke poniéndose de pie- ¿estaba embarazada? A que te refieres con que "estaba".

- Lo siento… - susurró Naruto escondiendo su cabeza entre ambas manos- no puedo evitar sentirme culpable, yo la expuse a lo ocurrido…

Sasuke lo observó atando cabos, lo miró fijamente con el sharingan activado, su enfado se podía apreciar en los bufidos desprendidos desde su nariz; apretó sus dientes intentando soportar las inminentes ganas de asesinar al hombre frente a él, sin embargo aún incrédulo se sintió mareado con tanta información. El caos lo invadió desde la médula.

- te mataré – susurró abalanzándose contra su amigo para golpearlo tumbándolo contra el suelo.

Naruto opuso resistencia cruzando ambos brazos sobre su rostro.

Repentinamente se acercaron a lo acontecido 2 ninjas escoltas escondidos alrededor de la casa.

- ¡Hokage-sama! –exclamó uno de los hombres tomando a Sasuke desde la espalda y volteándolo lejos de Naruto.

El pelinegro no dudó en dedicarle tan solo una mirada a su débil oponente para dejarlo desarmado inconsciente tendido sobre el piso en un movimiento más violento de lo esperado mientras rápidamente tomó al otro hombre desde el cuello elevándolo desde el suelo.

Aquello iba en serio, pensó Naruto.

- Basta Sasuke – ordenó suavemente el Séptimo poniéndose de pie con el ceño fruncido- pueden retirarse, este es un asunto privado.

El Shinobi obedeció dudosos aún intentando recobrar la respiración, recogió a su compañero herido y desapareció entre la oscuridad.

Una vez solos los hombres se observaron fijamente, ambos con la respiración entre cortada y sus corazones latiendo desenfrenados. Naruto lo observó notando la desición en los ojos del Uchiha.

- Lo siento – repitió el rubio- pero no tenía como saberlo, además ¿Qué hay de ti? – cuestionó - has permanecido en Konoha más que nunca antes y no has sido capaz de notarlo… aquella vez en mi oficina podrías haber notado algún cambio en su cuerpo ¿no? – habló intentado contener su tono de voz para no alarmar a su familia dormida a esas horas de la noche.

- ¿notar algún cambio físico ? – cuestionó Sasuke soltando una risa satírica- no veo a Sakura tan a menudo como tú a Hinata ¿Cómo podría haberlo notado?

- Tienes esos increíbles poderes oculares… ¡puedes verlo todo!– exclamó irónico el rubio haciendo alarde con sus manos.

Sasuke calló confundido, tal vez últimamente estaba más desconcentrado de lo pensado, simplemente fuera de sí; se paseó frente al rubio como un animal enjaulado entre maldiciones a sí mismo y al rubio frente a él.

- Iré por ella. – concluyó el pelinegro parándose de frentón frente a su amigo a lo que este asintió desconcertado.

- Como Hokage me he enterado de lo ocurrido pero ella en su mensaje solo solicitó permiso para desaparecer de la aldea… - se apresuró a decir el rubio atrayendo la atención del Uchiha - Solo no le digas que yo te lo he contado –suplicó recién cayendo en cuenta de su impertinencia mientras sostenía su cabeza con ambas manos.

.

.

.


Hola!

espero que este capitulo sea medianamente de su agrado

esto es todo un culebrón

Gracias por todos sus comentarios, no me odien por favor

GRACIAS POR LEEER!!!!

Que tengan linda semana