-¡Ave Fénix!- gritó Mario y con furia golpeó a Dan en el pecho, mandándolo hacia el borde de un precipicio.
De alguna rara forma, el Caballero Fénix tenía la necesidad de acabar con el Caballero Pegaso de una vez por todas, mientras que Dan tenia la necesidad de luchar hasta el final contra Mario. Sería una batalla muy pareja, o al menos eso creía Ally quien solo podía ver como sus dos Caballeros estaban a punto de matarse.
-¡Kaioken Aumentado Dos Veces!- gritó Dan y realizó un ataque frenético a su rival, dejándolo en el suelo inmediatamente.- ¿Mario que te sucede?
-¡MUERE!- respondió Mario y en su mano derecha, entre llamas, apareció su lanza de fuego la cual utilizó para apuñalar a Dan, cosa que no sucedió.
-Mario, ya basta.- gruñó Dan mientras tomaba a su amigo de los hombros intentando hablar con él, pero Mario le dio una patada al aire que lo dejo inmóvil.
-Mi deber es acabar contigo en nombre de mi Señor Tenebroso.- gritó Mario mientras miraba con atención a su enemigo.
-¿Señor Tenebroso?- se sorprendió Dan.- ¡Están manipulándote! ¡Mario, reacciona, por favor!
-¡HAAAA!- el Caballero Fénix se abalanzo contra Pegaso para encajar su lanza en el corazón de Dan.
-¡No...no quiero pelear contigo, amigo!- jadeó Dan quien utilizó su espada para bloquear la lanza de Mario.
-Si no peleas morirás...- dijo Fénix con una risa macabra acompañada de unos rojizos ojos brillantes.
Dan miró el rostro de su amigo con mucha atención y detenidamente para averiguar qué pasó con el rival que lo acompañó en esta pelea. ¿Por qué de repente se había hecho malo? Finalmente logró llegar a la conclusión de que si estaba bajo el control de alguien, pero ese alguien debió haber usado algo muy potente, Mario no se dejaría manipular tan fácilmente.
Mientras tanto, el Santuario se encontraba algo destrozado, pero fuera de peligro al igual que los jóvenes Caballeros estudiantes quienes eran atendidos por Gohan, Bulma, Goten y Trunks desde que llegaron. Emilio y su equipo se encontraban en las afueras de la casa de Aries mirando las colinas detrás de la habitación de Athena las cuales estaban destrozadas.
-Estuvieron allá...- aseguró Olivia quien estaba vendada del brazo izquierdo.
-Solo puedo sentir cuatro cosmos, Emilio.- informó Tony algo preocupado.
-¿Y?- dijo fríamente el Caballero de Hidra.- A mí solo me importa el bienestar de Athena como Caballero que soy, me da igual que los demás mueran.
-Emilio tiene razón, Tony.- dijo Adrian quien estaba sentado en un escalón afilando una navaja pequeña.- Si mueren, deberán morir salvando a Athena, esa es la prioridad de todo Caballero.
-Sin embargo, debemos de tener en cuenta que, si solo quedan cuatro de doce que eran...- habló Saito muy preocupado por Ally.- Dudo que solo tres Caballeros de Bronce insignificantes como ellos puedan proteger a Athena.
-¿Cómo sabes que son tres Caballeros?- se quejó Giselle quien estaba recargada en una roca.- ¿Qué tal si el cuarto cosmo no es de Athena? ¿Qué tal si el Huérfano y los demás no la protegieron?
-Es cierto, ellos son unos idiotas, ni siquiera pueden protegerse ellos mismos y lo vimos en la clase.- afirmó Titán quien estaba tumbado en el suelo muy pensativo.
-Pienso igual que Titán, Emilio, son unos inútiles.- aseguró John mientras se acercaba a su amigo.
-¿Y si en realidad sigue viva, pero agonizando?- se preguntó Kimba muy angustiado.- Deberíamos ir, ¿no?
-Emilio, ¿Qué tal si ella sigue en peligro y los otros cosmos son de enemigos? –dijo muy sorprendido Gary quien se encontraba sentado junto a Mike.
-Es mejor ir allá.- sugirió Mike poniéndose de pie.
-Sí, vayamos.- asintió Ray.
-¡No!- gritó Emilio quien se encontraba muy concentrado.- Athena no está sola... Sin embargo esta cerca de una batalla entre dos cosmos muy familiares para mi... ¿No será que Dan y Mario...?
-¡Mario!- habló Yellow mientras subía por una montaña en un sendero muy peligroso. Estaba totalmente exhausta después de la batalla con Camus de Acuario, pero lo estaría más cuando supiera que debía escalar la montaña para llegar con Dan y los demás.- Por favor... despierta... yo se que puedes... Mario, no te dejes controlar... yo sé que no puedes... liberarte... por eso... yo me... yo me enamore de ti... por tu gran valor y tenacidad... quiero que vuelva... ese Caballero que... que yo... amo...
-¡Kame...Hame...!- musitó Dan mientras miraba a su amigo con ira y angustia.
-¡Final...!- contrastó Mario mientras apuntaba con las palmas de sus manos juntas a Dan de las cuales salió una pequeña esfera cubierta de rayos.
-¡Deténganse, por favor!- chilló Ally muy preocupada.- Si siguen luchando, su batalla durara incluso mil días, como las de los Dorados... ¡Basta!
-¡HAAAAAA!- gritó Dan y su Kame Hame Ha fue en dirección a Mario.
-¡FLASH!- continuo Mario y el Final Flash, la técnica más poderosa de Vegeta, impacto con el Kame Hame Ha, creando una gran colisión que derribó a Ally y esta se puso rápidamente a salvo.
Yellow logró ver en la cima de la montaña una gran esfera de Ki que se genero al chocar las técnicas de Dan y Mario. Decidió ir más rápido ya que temía que Mario hiciera una tontería.
Mientras tanto, Seiya de Sagitario se encontraba aun más cerca del peligro que Dan y sus amigos. Estaba tan preocupado que sintió que de nada serviría que llegara ante Zalgo ya que pensó que por fin había conseguido la Piedra Filosofal.
-Debo darme prisa, Dan está en peligro... ¿eh?- Seiya se detuvo frente a dos cuerpos cubiertos de sangre y rosas. Eran los cuerpos de Diana y May los cuales se encontraban muy pálidos por la pérdida de sangre.- Aun siguen con vida... esto bastara.- tomó las manos de las Amazonas y les dio un poco de su cosmo para ayudarlas a despertar.- Tengo que irme... ¡Ah! Eso de ahí es...
Seiya logró ver una montaña de la cual emergía un enorme cosmo maligno a la vez que se incrementaba el tamaño de una enorme esfera de energía que estaba a punto de estallar.
-¡K...KAIOKEN!- gritó Dan y su Kame Hame Ha aumento en potencia.
-Ugh... ¡TOMA!- gruñó Mario y su Final Flash logró acercase mas a Dan, estando a un metro de él.
-No, ¡Dan!- se asustó Ally.
-¡GALICK GUN!- musitó una voz desde la oscuridad de la montaña. Un rayo morado salió en dirección a la esfera de energía la cual fue desviada y detuvo tanto el ataque de Dan como el de Mario.
Esa chica de cabello rubio y de ojos azules con una armadura de bronce era muy familiar para Dan.
-¡Yellow!- se alivio Ally y fue a ayudar a su amiga antes de que esta cayera al suelo por el cansancio.
-¡Nuestra pelea no termina, Pegaso!- gritó Mario mientras comenzó a arder su cosmo.
-¡Mario!- chilló Yellow y de sus ojos brotaban lágrimas.
Ante esta voz, Mario comenzó a descender y a retocarse de dolor, como si de verdad quisiera escuchar esa dulce voz, pero algo se lo impide. Comenzó a gritar con doble voz mientras sus pupilas rojizas estaban desvaneciéndose, pero en una fracción de segundo regresaban.
-¿Qué le pasa, Yellow?- preguntó Dan muy angustiado y esperando que Yellow tuviera la respuesta.
-Un Caballero Oscuro... le lanzo el Satán Imperial... lo mandaron a matarte y llevarte ante Zalgo...- decía entre lagrimas Yellow.
-¡No... matare... a...AHHHH!- Mario dio un grito desgarrador.
-Entonces todos morirán, Fénix...- dijo una voz demoniaca que Dan logró escuchar y este comenzó a recordar su pasado una vez más y sintió más dolor que nunca.
-¡Aggg!- se quejó el Caballero Pegaso mientras descendía del cielo.
-¡NO LO... AHHHHH... YO NO LO MATARE... AHHHH!- gritó Mario mientras de la nada comenzó a sangrar y sentir dolor.
-¡Ya déjalo, maldito!- gruñó Yellow y se lanzó hacia Mario para ayudarlo a liberarse de Zalgo.- ¡Mario, resiste, te sacaremos de ahí, por favor aguanta!
-¡No... te interpongas... en mi trabajo... basura!- gruñó Mario tomando del cuello a Yellow y levantándola.
-No lo harás... yo lo sé...- dijo Yellow tratando de liberarse.- No lo hará, Zalgo... porque hay algo más fuerte que lo ayuda a luchar... yo...¡Yo amo a Mario y él a mí y ese poder te destruirá, maldito asesino!
-¡Aggggg!- gruñó Mario soltando a Yellow y arrodillándose para luchar contra Zalgo y el poder del Satán Imperial.
-Mario y Yellow... son novios...- dijo Dan mientras levantaba a Ally del suelo.
-Dan... ¿Podrá Mario...?- se preocupó Ally.
-Si ha sido mi mejor amigo, yo sé que no se dejara manipular y al saber que su novia está llorando por él eso ayudará.- aseguró Dan.
-¡Mario, pelea, pelea contra él!- suplicó Yellow.
-¡Co... corre!- suplicó Mario.- No... ¡NO PUEDO... AHHHHHH!
-¡Ah! ¡Yellow, muévete de ahí!- ordenó Dan inmediatamente.- ¡Ally, detrás, ya!
-¡Muere, Cisne!- gritó Mario y golpeó a Yellow, dejándola inconsciente.
-¡Maldición!- dijo entre dientes el Caballero Pegaso y lanzó sus Meteoros de Pegaso contra Mario, dañándolo severamente.
-¡Puño Fantasma del Fénix!- musitó Mario y el ataque acertó en Dan, pero de alguna manera fue bloqueado.
El collar de Saori que le fue otorgado a su único hijo comenzó a brillar intensamente, haciendo que el cosmo de Dan se expandiese cada vez y más hasta llegar al infinito. Un aura celestial rodeo al joven guerrero y lanzó su último golpe.
-¡COMETA DE PEGASO!- Dan fue rodeado por el aura de su cosmo y fue lanzado como un proyectil hacia Mario quien apenas y logró mantenerse en pie.
-Ugh...- jadeó mientras resistía el Caballero Fénix.
-¡Despierta ya, Mario!- finalmente, Dan logró acertar su golpe en su rival de toda la vida.
El Caballero Fénix salió volando por los aires hasta caer a toda velocidad sobre su cabeza en el suelo, quedando inconsciente. Dan siguió su trayectoria y terminó estrellándose contra un muro quedando algo exhausto y herido.
Ally fue corriendo hacia la ayuda de su amigo para ayudarle a reincorporarse y seguir el camino hacia la piedra el cual consistía en bajar unas escaleras hacia una cueva enorme.
-Dan, vamos, levántate...- suplicó Ally limpiando la cara de Dan cubierta de sudor y sangre.
-D...Da...Dan... ¡DAN!- gruñó Mario quien estaba ensangrentado del rostro y muy herido.- Esto aun no acaba, maldito... ¡MORIRÁS YA!
-Ya casi no me quedan energías...- dijo Dan tomando a Ally del brazo y alejándola de él.
-¡No, Dan!- Ally comenzó a llorar al ver que Pegaso estaba aceptando su muerte.
Cuando Mario estaba a un metro de su amigo utilizó su Ave Fénix en dirección al corazón de Dan para darle fin a su vida. Dan solo pudo sentir un par de gotas en su rostro y algo húmedo en su pecho, era sangre que había brotado del mortal golpe del Caballero Fénix. Ally solo pudo ver la sangrienta escena y esta comenzó a llorar desconsoladamente. Pero un giro inesperado emergió de lo acontecido.
En cuanto a los Caballeros Dorados y los maestros del Santuario, por fin habían llegado al Santuario y se sorprendieron al verlo destrozado. Varias llamas eran visibles en el interior del castillo, se podían ver las múltiples manchas de sangre en las columnas de las doce casas y en los escombros, era posible visualizar como los animales y criaturas del Bosque Prohibido regresaban al mismo muy tristes.
-Son papá y los demás...- dijo Gohan viendo a Goku y los demás maestros.
-Dime que todos...- suplicó Sally entre lágrimas.
-Descuide, todos están a salvos.- tranquilizó Bilma a la Amazona de Piscis.
-¿Y Seiya?- preguntó Jabu algo preocupado.- ¿A dónde fue?
-Fue al auxilio de Athena y sus amigos, por allá.- respondió Goten y señaló la habitación de Athena la cual se encontraba destrozada. Esto hizo que los Caballearos Dorados salieran disparados en dirección a Dan y Ally.
Volviendo con Dan, algo no estaba bien. El Caballero de Pegaso sintió las gotas de sangre en sus mejillas y el líquido rojizo en su pecho, sentía como el puño ardiente de Mario estaba en frente de él, pero no logró dañarlo. De hecho, la sangre, que suponía era suya, no lo era. Abrió los ojos lentamente para ver una larga cabellera rubia que cubría una espalda manchada de sangre que comenzó a esparcirse por la tela blanca de la ropa de nada menos que Yellow.
-Ah...ah...- jadeó Yellow mientras miraba el puño de su novio hundido en su pecho, saliendo por la espalda.
-No...no...no... ¡NOOOOOOO!- gritó desconsoladamente Dan mientras veía a su amiga siendo asesinada por su mejor amigo.- ¡Yellow!
-Ugh...- jadeó Mario parpadeando varias veces y en el ultimo parpadeo sus ojos rojizos, llenos de ira, se desvanecieron para mostrar sus verdaderos ojos. Sin embargo, seguía fuera de sí, aun con ansias de acabar con su tarea.
-D...Dan...Ah... debes de... liberarlo...- suplicó Yellow mientras lloraba.
-No lo mataré... no lo haré...- dijo Dan con ojos llorosos.
-Dan... solo así descansara... hazlo por mí... no... por él... por tu hermano...- pidió Yellow mientras Mario retiraba su puño del cuerpo de la Amazona Cisne.
-Yellow... está bien... lo haré... ¡lo haré!- dijo Dan y comenzó a llorar, tomando su espada y abalanzándose sobre Mario.
Mientras corría hacia el Caballero que durante toda su vida fue su mejor amigo, comenzó a recordar el pasado con Mario. Visualizó un pequeño bosque donde había muchos niños pequeños. Había regresado a cuando tenía tres años. Él se encontraba solo, jugando con un pequeño pajarito azul que le daba picotazos cariñosamente. Dan, de niño, ya tenía un cabello alborotado muy difícil de peinar. Cuando iba a irse a platicar con un par de niños pequeños para mostrar al pequeño amigo que consiguió, otro llegó y lo empujó, haciendo que se raspara los codos y las rodillas y que liberara al pájaro.
-Muévete, huérfano.- gruñó el niño el cual era nada menos que Emilio, el cual se reía de él.
-¿Por qué me molestas?-dijo el pequeño Dan mientras sus ojos se veían llorosos.
-¿Vas a llorar?- se burló Emilio.- Anda llora y vete con tu mami... Oh, es cierto, está muerta...Pues ve con tu superhéroe, con tu papá... Cierto también está muerto.
Dan comenzó a llorar desconsoladamente y la mayoría de los niños a su alrededor se burlaron de él y otros sintieron lastima por él, pero no se atrevían a ir en contra de Emilio. El pequeño abusivo estaba carcajeándose cuando un niño tomo el valor suficiente y empujó a Emilio contra el suelo. Era castaño, de ojos azules y con una mirada de ira por lo mal que se comportó Emilio.
-Déjalo en paz.- ordenó Mario sacando la lengua.
-Eres un tonto, niño pobre, toma.- Emilio lanzó una piedra en la cara de Mario, justamente en la frente, haciéndolo sangrar. Otros niños también comenzaron a apedrearlo y termino muy herido mientras Dan solo veía como el que lo salvo era brutalmente golpeado.
-¡Déjenlo!- gritó Dan y entró en el circulo de catapultas de piedras, poniéndose de escudo humano para Mario. Una piedra le hizo sangrar el labio inferior.
-¡Miren son el huérfano y el pobre!- se burló una niña.
-Oye, tú.- habló Mario mientras tomaba las piedras que les lanzaban a él y Dan, escondiéndolas.
-¿Eh?- se extrañó Dan.
-Toma, hay que luchar...- dijo Mario dándole una piedra.- ¿O dejaras que ese tonto te insulte?
-¡A la carga!- gritaron los dos niños y lanzaron las piedras a toda velocidad, sin fallar ninguna hasta que todos se fueron corriendo llorando.
Había llegado ya el atardecer y Dan y su amigo se encontraban comiendo un tazón de galletas hechas por Kagome.
-Oye, niño que no se peina.- habló Dan mientras se llenaba la boca con la deliciosa galleta.
-Mira quién habla, niño punk.- se burló Mario.
-¿Cuál es tu nombre?- preguntó Dan mientras reía.
-Mario... eres muy gracioso, amigo.- dijo Mario muy sonriente.
-Yo me llamó Dan, ¿te gusta pelear?- preguntó Dan muy feliz.
-¿A quién no?- dijo Mario lanzando un golpe a Dan y este mismo deteniéndolo.
El combate amistoso comenzó al igual que su larga y duradera amistad.
-Mario...- habló en su mente Dan.- Tu siempre has estado protegiéndome de todo aquel que me hace daño, como mi hermano. Aun recuerdo todos esos momentos que hemos tenido.
Dan comenzó a ver su pasado con Mario. Cuando lanzaron papel higiénico a la casa de Emilio, cuando huyeron de un Usaring salvaje por haber entrado en la cueva equivocada, cuando hicieron una casa del árbol, cuando entrenaron por primera vez con el Maestro Goku y el Maestro Vegeta, cuando fueron solos al baile del pueblo porque nadie quiso ir con ellos, cuando salvaron a varios animales y Pokemon en el bosque, recordó todo.
-Te aprecio mucho, amigo...- cerrando los ojos.- ¡PERDONAME, MARIO!
-¡AHHHHHHH!- gritó el Caballero de Bronce cuando fue finalmente apuñalado por la espada de Dan.
-Lo siento, Mario, yo... yo no quería...- dijo entre lagrimas el Caballero Pegaso retirando su espada y tomando a su mejor amigo en brazos.
-D... Dan...- jadeó Mario mientras de su boca resbalaba sangre.- Eres... un tonto... ¿lo sabías?... Pero... ¿Qué más da? ... sin tonterías... no hay amistad...
-Cállate, niño despeinado...- dijo Dan entre risas y lagrimas.
-Mira... quien... lo dice...- se rio Mario.- Protege a... Ally... ¿si?
-Si... lo hare, amigo...- dijo Dan muy deprimido.
-Yellow...- dijo el Caballero Fénix mientras miraba a su novia tirada en el suelo mirando a ambos.- Perdóname, amor...
-Todo está bien... mi amor... Te amo...- dijo Yellow.
-Oye... ¿me puedes... colocar junto a mi chica... amigo?- preguntó Mario.
-Si... si, anda... solo recuerda... no seas un pillín...- se rio Dan.
-Ni tú con Athena...- se burló Mario mientras Dan y Ally lo llevaban con Yellow la cual estaba a punto de morir al igual que Mario.
-Dan...- lloró Ally y se acurrucó en el pecho de Dan.
-Ahora... váyanse...- dijeron Cisne y Fénix.- Zalgo está aquí... prométanos que lo mataran...
-Lo haré pagar por lo que nos hizo.- gruñó Dan mostrando un rostro lleno de ira.
-Siempre temperamental, ¿no?- dijo Mario como últimas palabras antes desfallecer junto a Yellow. Sus cosmos y las llamas de sus vidas se extinguieron, dejando a Dan como el ultimo Caballero del equipo en pie.
El Caballero Pegaso y Ally fueron en dirección a la cueva oscura de la montaña, cubiertos de sangre y sudor. Sangre que mostraba la tristeza de ver morir a su única familia, sangre que mostraba el rencor de sus compañeros por todo el sufrimiento, sangre que mostraba la impresionante ira cargada por Dan durante once años por haber matado a sus padres. La gran pelea de Dan estaba a punto de comenzar. Su venganza contra Zalgo estaba a punto de ser realizada.
El destino del universo, no, de todo está en sus manos y su cosmo.
Finalmente, Dan y Ally llegaron hacia donde se encontraba Saga de espaldas mirando un raro objeto en medio de la zona oscura el cual era iluminado por la luz de la luna llena.
-Aquí estoy, maldito asesino.- dijo fríamente Dan levantando su espada y haciendo arder su cosmo con furia.
