Como les decía en el primer capítulo, esta historia ya la había escrito hace unos años (la verdad tengo como 80 historias guardadas y me da miedo que no funcione qué mejor las dejo de lado) y me sorprendí cuando la "termine".
Bueno voy a seguir esta historia aunque dependiendo de cómo reaccionen será el final, mi plan es que termine no se, llorando todo el mundo jajajaja pero quien sabe.
Si les soy sincera la trama es muy triste, en lo personal me puse a llorar cuando escribi los próximos capítulos (no fueron seguidos solo se que estarán en esta historia) en fin espero que les guste.
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Acostada en la cama miro el reloj plateado que marca las seis de la mañana, había ya pasado una semana desde que Edward me encerró en mi habitación, solo me dejaban mi comida las empleadas y salían. Siento como las lagrimas escurren por mi rostro y lentamente tengo que respirar por la boca para intentar controlarme y no desatarme a llorar como el primer día.
Admito que el primer día fue horrible, lloré y golpeé la puerta hasta quedar dormida, no entendía como mis padres pudieron dejar a su hija a su suerte.
El segundo día la puerta se movió y así me desperté, las empleadas solo dejaron mi comida y salieron ignorando mis preguntas.
El cuarto día fue cuando cerraron mi ventana con llave al darse cuenta que quería escapar por la ventana.
El quinto día rechacé toda la comida que me dejaban, el sexto me la pasé llorando desde que desperté.
Ayer decidí darme un baño y comer un poco, me la pase dormida después de eso.
Limpio mis lágrimas buscando el papel de baño para sonar mi nariz. La puerta se abre y entran las empleadas, una carga mi vestido, intento no reírme y llorar al mismo tiempo.
—Necesitamos arreglarla señorita -dice una mirándome desafiante, y esta quien se cree?
—espero que recuerdes cuál es tu lugar -digo después de abofetearla, estoy cansada de todo esto para que venga una estupida a burlarse de mi desgracia.
Me meto al baño junto con dos chicas, me empiezan a bañar mientras que el ruido se hace presente en mi habitación. Siento qué pasa una eternidad cuando terminan de rasurarme y darme un masaje. Me dan ropa interior blanca con encaje, como si en realidad tendría sexo con Edward salgo con una bata puesta. Al salir miro a las maquillistas profesionales esperándome, habían sacado mil cosas y ahora estaban en mi mesa, tienen una gran sonrisa.
—Nerviosa querida? -pregunta una al verme la cara, de seguro no es la más feliz.
—Solo limítese hacer su trabajo -murmure sentándome en la silla giratoria.
Veo como dos empleadas toman mis pies, otras dos mis manos, una ya está empezando a tocar mi cabello, cierro los ojos para intentar dormir.
Edward
Después de ponerme el traje y el reloj, miro la hora tomando mi celular de la mesa.
—Fernanda despierta, lárgate -dije sin mirarla, dentro de una hora vendrían Adam y Alfred para llevarme a la iglesia.
—No quieres repetir? -pregunta quitándose la camisa que la cubría, la fulminó.
—En serio crees que quiero repetir pensando de nuevo en mi comprometida?
—Mucha importancia tiene no? Pero eso no quita el hecho que volviste a coger conmigo -dice poniéndose su vestido rosado.
—Te quiero fuera ya -salgo de la habitación empezando a marcar a una de las empleadas que deberían de ya haber terminado con Bella.
—Hola señor -dice la chica en un tono "sexy", empiezo a recordar que también ya me la folle.
—Ya está lista Bella? -pregunto mientras veo como sale de mi departamento Fernanda.
—Si señor, en este momento está subiendo a la limosina
Bella
No intento ocultar que no estoy feliz en este momento mientras camino por el pasillo, supongo que el velo oculta mi expresión. Mi padre toma mi mano y la deja sobre la mano de Edward.
Me suelto de inmediato sin mirarlo, me coloco a su lado mirando al padre, ojalá me de un infarto en este momento. Edward me quita el velo después de que pasara el sermón del padre.
—Por favor Bella Swan, repita después de mi...
—No lo voy hacer -contesto mirándolo, le coloco el anillo a Edward con prisas, me suelto de su agarre.
—Pero...
—Pero nada, no le estoy pagando para que no me haga caso.
—Bien, por el poder que Dios me concede, los declaró marido y mujer, puede besar a...
—Eso no va a pasar, vámonos -dije mirando a Edward, toma mi mano con una fingida sonrisa, todos están gritando de emoción, yo camino sin importarme las personas- nos vamos a ir separados
Me suelto de su agarre, camino hacia la limosina y me subo con ayuda de Alice.
—Qué pasó allá dentro?
—Resulta que Edward me encerró en mi habitación toda esta semana, que no es el chico dulce que pensaba -la miro cansada, me quito el anillo entregándoselo a ella- Lo puedes vender o utilizar en tu boda
—Ese idiota, en serio que horror ser tú-deja el anillo en su bolso- me encantaría poder ayudarte Bella, no mereces esta basura de esposo.
—Muchas gracias por hacérmelo saber -murmuro quitándome el velo, me quito los tacones aliviando el dolor que me ocasionan.
al llegar a la recepción veo a Edward esperándome mientras esta charlando con unos de sus amigos, Alice me da de nuevo el anillo y pasa a lado de Edward dándole una mirada de odio.
—Te ves hermosa -dice su amigo tomando mi mano de improvisto, finjo una linda sonrisa examinándolo, varias canas se le notan en el cabello.- tienes una esposa magnífica no lo arruines.
Los dos miramos al chico, y aparto mi mano de la suya, si supiera que ya lo arruinó.
—Entremos, los invitados nos esperan.
Edward
No podía dejar pensar en su rostro totalmente decepcionada de mí mientras caminaba hacia el altar, veo como sube al avión aún con el vestido de novia, los nervios me comen, subo después de despedirme de Adam.
La veo sentarse cerca de la ventana, en ningún momento volvió a mirarme desde la boda y dudo que quiera hacerlo alguna vez.
—Joder Bella, deberías estar feliz por la boda...
—Acaso todavía tienes el derecho de hablarme ? -pregunta sin mirarme, se recarga en el asiento colocándose el cinturón de seguridad, me siento también cuando el capital nos habla, agradezco que se me ocurriera no poner una azafata.
La miro en todo el trayecto, ¿Cómo pude ser tan idiota? Duerme solo unas horas, se despierta cuando el Avión hace una parada para recargar combustible. Mientras tanto ella va al baño y yo checo varios correos que había dejado pendientes a propósito.
Bella
Regreso a mi asiento después de vomitar toda la comida, los nervios y yo, no nos llevamos.
—Perdón por lo de esta semana... -escucho decir a Edward intento no escucharlo así que canto mentalmente una canción infantil-...no quería hacerlo, no quería amenazarte con esa estupidez y...
—Arruinaste mi vida, no quiero que me digas que este feliz porque no lo voy a estar, no puedo creer que estés pidiéndome perdón, por mi te puedes largar -le digo llorando enojada, me levanto del asiento y le aviento el anillo en la cara, espero que deje una cicatriz.
Entro a la habitación que está en el avión azotándole la puerta en la cara ya que empezó a seguirme, le coloco seguro y empiezo a sacarme el vestido, tomo una parte y me limpio el rostro con el vestido, queda manchado de maquillaje mientras estoy solo en ropa interior, me siento en la cama mientras empiezo a llorar, todo es un asco. Tomo las tijeras para romper el vestido, al terminar dejo lo que queda del vestido y me duermo tapándome con la sábana.
El trayecto al hotel es tranquilo, me la había pasado viendo por la ventana, intente no sorprenderme cuando vi que el viaje era hacia Brasil, todavía tenía nervios y ganas de llorar, pero no lo haría enfrente de él, que por cierto el anillo le había dejado un rasguño en la frente.
Al llegar al hotel entramos al elevador junto con el empleado que tenía nuestras maletas, me amarre el cabello intentando no pensar en otra cosa.
—Muchas felicidades -dice el empleado dejando las maletas en la habitación.
—Felicidades mis ovarios -susurro para mi.
Me quito los tacones y luego camino hacia la supuesta cocina, siento la mirada de él. Empiezo hacerme un licuado, escucho que una puerta se cierra, intento relajarme, saco mi celular de mi bolsillo, busco mis audífonos en la maleta de mano.
Camino hacia el sofá encendiendo la televisión después de sentarme en el mueble, le doy un trago al licuado.
—Quiero que te quedes en esta habitación,vendré mañana -me dice Edward detrás de mi, volteo a verlo y está vestido elegantemente, bufo para luego seguir viendo la televisión.
—Por mi no hay ningún problema en que nunca regreses -murmure dejando el vaso en la mesa de cristal que está delante de mi.
—Estarás encerrada en esta habitación, yo que tú no hacía ninguna estupidez.
Intento no bufar al escucharlo, cierra la puerta principal y dejo cualquier película que aparezca primero al cambiarle varias veces.
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HOLAAA
Creo que me falta desarrollar el capítulo bien pero no se, comenten que les pareció.
