¡Feliz Nuevo Año 2020 para todos ustedes!, antes de que vuelva a la Universidad, decidí apurarme estos días y dejarles este nuevo capítulo, de esta historia que les ha gustado.

Kung Fu Panda no me pertenece, les pertenece a sus respectivos creadores, y eso también implica ante la gran parte de los Oc´s protagonistas de esta historia.

Ahora sí, comenzamos.


Cap.10. Lideres del Imperio.

A mitad de la fría noche, en una aldea cercana a un rio y una cascada, donde sus aldeanos antes se dedicaban a cultivar grandes cantidades de frutas y verduras para poderse comercializar…pero ahora, todo la buena coseche iba ahora dirigida para el ejército Imperial. Pero nos concentramos en uno de sus callejones totalmente oscuro por la noche, donde vemos como un sujeto corría protegiéndose su rostro con una gabardina, el trataba de esquivar toda patrulla de los soldados Imperiales que rondaban a cada segundo. Pero milagrosamente, evito cualquier peligro.

El sujeto llego a lo que era una tienda de artesanía, toco una puerta de madera, que, a los pocos segundos, se escuchó el ruido de la puerta se abrió, el quien se asomo fue un conejo.

-¿Nadie te siguió?...-pregunto el conejo misteriosamente.

-No, nadie- contesto el encapuchado, que, al quitarse su capucha, era una cabra.

-Muy bien- contesto el conejo, para dejarlo pasar, luego volteo a todos lados para verificar que ningún soldado los haya visto, y al no verlo cerró la puerta…pero lamentablemente, debajo de un barril, unos pequeños ojos rojos observo todo y en su mirada se notaba malicia…

Pero por el momento, dejamos eso de lado, ya que el conejo y la cabra caminaban en el puesto del primer mencionado, y al caminar hacia una repisa, la movieron y detrás del mueble se haya una puerta secreta, al abrirla comenzaron a caminar por un pasillo estrecho que, a los pocos minutos, ambos llegaron a un cuarto secreto, donde algunos animales estaban alrededor de una mesa. Todos estaban hablando entre todos, pero lo único que se entiende, es que estaban alterados.

Pero todos comenzaron a callarse cuando alguien empezó a golpear fuertemente la mesa, ese alguien era una Leona hembra, de complexión delgada, pelaje beige, ojos de color naranja. De vestimenta constituye de un pechero de metal de color rojo, muñequeras que le llegaban a los codos del mismo color, pantalones ajustados de color azul fuerte. En su espalda cargaba consigo una lanza.

-¡Orden!, ¡la reunión secreta da inicio!- exclamo la Leona con autoridad a todos, lo que comenzaron a guardar silencio.

Una vez que la Leona vio como todos guardar silencio, ella se aclaró su garganta-El motivo por el cual convoque esta junta de inmediato es para que supieran que hay nuevos informes del Palacio Imperial…

-¿Ahora que sucede?- pregunto una cabra asustado.

-¿Qué pasa?- pregunto un conejo nervioso.

-Al parecer…Ling ya está comenzando a trabajar en su proyecto ¨Prosperidad¨…-Apenas dijo esas palabras, todos comenzaron asustarse.

-¿No puede ser?/¡¿Qué haremos?!/Es nuestro fin…-varias voces comenzaron a hablar entre todos alterados e histéricos. La Leona tuvo que volver a golpear la mesa para que la volvieran a escuchar.

-Escuchen todos. Se perfectamente que tienen miedo y eso mismo es por la que he convocada la reunión…-espero unos segundos para prepararse para de seguro, las quejas que iba a recibir-…que les parece…asesinar a Ling esta misma noche…antes del amanecer.

Justo cuando lo dijo, todos guardaron silencio por lo que escucharon, para a los pocos segundos, escucharse varias risas y gritos de indignación.

-¡Estás loca!/¡¿Cómo se te ocurre?!/Estas mal de la cabeza/¡es imposible!/Tenia que ser mujer…

La Leona se ofendió cuando escucho ese último comentario, y volteo a ver a un Leopardo de las Nieves macho de gran tamaño y musculatura grande. Vestimenta de solo un pantalón color oscuro.

-¿A qué te refieres con eso?, Yao- hablo molesta ella.

-Lo que dijo es que tu idea es absurda y tonta Lia. ¿Cómo piensas acabar con una las más temibles Generales de Siwang?. El hecho que seas la Líder de esta pequeña Rebelión y que seas también una Capitana del Ejercito Imperial, no te da derecho a mandarnos a una misión suicida- contesto Yao mientras alzaba una ceja y le daba mantenimiento a su arma, que era un enorme mazo de piedra.

-Por el subterráneo…-fue lo único que ella dijo, para luego entre sus ropas sacar un mapa de la Ciudad Imperial y empezar a señalar unas calles.

-El subterráneo los protegerá de toda vista de los guardias. Una vez que estén abajo del Palacio del Emperador, atacaran diferentes puntos, para obligar que los soldados los ataquen, dejando desprotegido el área donde se encuentra trabajando Ling…

-¡Un momento!- interrumpió Yao- ¡Como que ¨los protegerá¨!, ¿Acaso no piensas ir con nosotros?- cuestiono el enojado, lo que genero otras miradas molestas de los demás.

-No. Por qué yo aprovechare todo el caos para ingresar a donde se encuentra Ling, con el pretexto de que la protegeré, y antes de que se dé cuenta…le atravesare mi lanza, también quemare todos los pergaminos que hablen de ese monstruoso proyecto…-termino con seriedad y determinación Lia. Todos los presentes escucharon atentamente y se quedaron callados con lo revelado.

-Y si…¿te encuentras con el Emperador?- pregunto nervioso una oveja. Lia se quedó callado con lo que escucho, pero el hecho de que estuviera callada, sus brazos inconscientemente comenzaron a temblarle en pensar en el mismo sujeto que ha destrozado a quien sea quien lo enfrente. Pero antes de que respondiera, todos empezaron a escuchar gritos de dolor, objetos destruyéndose…

-…Preparen sus armas. Nos han descubierto- hablo con seriedad Lia a todos, para luego ella correr hacia la salida para descubrir lo que pasaba, mientras que todos los demás empezaron a sacar sus armas. Rápidamente, Lia salió del escondite, pero solo una vez que termino estando en el exterior, sus ojos se enfocaron como unos Gorilas Imperiales atacaban sin consideración a los aldeanos, incluso presencio como algunos soldados les prendían fuego a los hogares, quemándolas rápidamente, junto a quienes estaban dentro.

Lia no pudo contenerse más y fue directo a detenerlos.

-¡Deténganse! ¡Ahora! - ordeno con autoridad Lia mientras al acercarse a los Gorilas y estos voltearon a verla.

-Capitana…-dijo uno de los soldados, pero Lia noto algo extraño, ya que él hablo como una manera de burla a ella y no con autoridad. Pero ella decidió ignorarlo al ver como más soldados tenían antorchas en sus manos.

-¡¿Qué demonios hacen?!, ¡Les ordeno que se detengan!- exclamo con autoridad ella, pero solo recibió una risa de burla de parte de ellos- ¿Por qué se ríen?.

-Se ríen por qué piensas de que te harán caso a ti- hablo con superioridad una voz a Lia. Los soldados se hicieron de lado, para que, en medio de ellos, apareciera una figura más pequeña que ellos, pero vemos que tenía una túnica roja con bordes dorados. Lia lo reconoció al instante y se inclinó un poco por respeto a él.

-General Kang, ¿Qué está haciendo aquí? - dijo ella con respeto a él y a la vez confundida.

-Me he enterado que en esta sucia aldea se refugian un grupo de Rebeldes y he venido a eliminarlos. No te preocupes, te estoy guardando alguna otra escoria. Ha llegado el momento de eliminarlos en nombre de nuestro glorioso Emperador- apenas lo menciono con malicia, a Lia se le abrió enormemente sus ojos.

-¡¿Qué?!, ¡Pero estos aldeanos son inocentes!, ¡Ni siquiera saben luchar!- exclamo Lia alterada y asustada.

-Te diré lo mismo que dije a alguien quien fue la mayor vergüenza del Imperio. En una guerra, los inocentes son solo guerreros que aún no son entrenados…si se dejan vivir, se levantaran en armas en contra del Imperio- dijo con malicia Kang, para luego entre sus ropas saco a un pequeño niño conejito, el pequeño se veía totalmente aterrado y lloraba a mares.

-Ya pequeñín…pronto te reunirás con tu madre…-hablo con burla y malicia Kang para luego entre sus ropas sacar una espada Dao y levantarla al pequeño…sus intenciones eran más que claras. Lia no pudo soportarlo más y entre su armadura, saco unas agujas y las lanzo hacia Kang, pero, aunque se lanzaron a alta velocidad a Kang, el las logro agarrarlas con su ¿pie?. El las sostuvo para luego tirarlas al piso y soltó al niño, para que este último corrió a esconderse.

-Con que es cierto lo que me dijeron…tu eres la Líder de esta rebelión- dijo con seriedad Kang, para luego reírse- espero que me entretengas un poco- dijo divertido para luego quitarse su túnica y una vez que se la quitó, podemos ver como es. Kang era un Mono dorado de nariz chata, ojos violetas, cicatriz de un corte en la parte de su boca en el lado izquierdo, apariencia algo corpulenta. Su vestimenta constituye de una pechera y hombreras plateadas con grabado de dragones, unos pantalones color negro, con un cinturón metálico color plata, muñequeras en sus brazos adornadas de rubíes. Y en su espalda cargaba una colosal hacha de doble filo de color negro.

-Sí, yo lo soy- hablo con seriedad Lia mientras agarraba su lanza y se ponía en posición de combate- Y no permitiré que Siwang siga esclavizando a mi pueblo y a todos los demás ¡Por la libertad! - grito ella mientras alzaba su lanza. Apenas la alzo, los quienes estaban hace unos minutos en el salón secreto con ella, saltaron desde los tejados y ellos corrieron hacia los soldados Imperiales y estos también se lanzaron con hacia la batalla.

Lia también iba a ir a la batalla, pero sorpresivamente. Ella fue tacleada por Kang, fue tan fuerte la tacleada que inclusive llegaron a lo que era al final de un pequeño barranco y empezaron a rodar…

-¡Lia!- grito Yao al ver eso y él se iba a dirigir a ayudarla, pero los soldados les cerraron el paso. Mientras que la batalla seguía en la aldea, Kang y Lia pararon de rodar cuando termino la colina y llegaron a lo que era a la orilla de la cascada. Mientras que Kang se levantó rápidamente, saco su hacha y trato de clavársela en el pecho de Lia. Pero ella rápidamente rodo para esquivar el ataque y en el suelo le dio una patada en el estómago de Kang, la patada no lo lastimo, pero si lo alejo un poco, lo suficiente para que Lia se levantara y agarraba su lanza que estaba en el suelo. Ambos contendientes empezaron a caminar en círculo para esperar el ataque de su adversario.

-¿Enserió quieres ser parte de un Imperio que se ha formado sobre una montaña de cadáveres y lágrimas?- cuestiono Lia con enojo mientras lo miraba fijamente y comenzaba a soltar uno que otro gruñido.

-¿Un Imperio que se volverá en el más poderoso que China haya visto?, ¿Uno donde yo soy el General Absoluto de todo la Fuerza Armada?...eso no suena nada mal- contesto sin ninguna pizca de remordimiento Kang. Lia le gruño más fuerte al escuchar eso, para luego ella lanzar un corte con su lanza, Kang logró esquivar el ataque al hacerse un lado, momento que aprovecho para atacar con su lanza en dirección a la cabeza, pero Lia puso su lanza para bloquear el ataque. Ambos comenzaron en tratar de ganarle a su adversario con sus respectivas armas, que, aunque Lia era más grande que Kang, el demostraba del por qué era el General del Ejercito de China.

-¡Ríndete!, ¡Tú no puedes ganarme!- declaro Kang mientras ambos se observaba fijamente a los ojos.

-¡Jamás!, ¡Hoy pagaras por quitarle el Honor al Ejercito de China!- exclamo ella enojada. Pero al escuchar esas palabras, Kang se ríe divertido.

-Ja,ja,ja,ja, ¿Dices que yo se lo quite?- pregunto divertido Kang, que mientras hablaba, se apoyó en uno de sus pies y con el otro lo llevo atrás de su espalda…

-¡Si!

-Hay gatita, yo logre que el Ejercito se volviera más fuerte. Porque el Honor…¡Esta muy sobrevalorado!- grito Kang para luego…

-¡Ahhhhh!- grito Lia de dolor al sentir un terrible corte en su piel, cuando bajo su mirada, se dio cuenta que uno de los pies de Kang tenía agarrada una espada Dao y esa misma arma, se la había clavado en su rodilla derecha. Lia rápidamente retrocedió de Kang y se alejó lo más posible, ya que, a sus espaldas, estaba la cascada, pero eso sí, se tambaleo un poco, ella se apoyó un poco en su lanza y bajo un poco la mirada para ver su herida…gran error. Ya que mientras que seguía viéndola, Kang agarro tierra del suelo y se lanzó a ella. Lia sintió el ardor en sus ojos, provocando que no viera. Aprovechando su ceguera, Kang salto y giro sobre su propio eje para lanzar una poderosa patada giratoria a la cabeza de la Leona, ella lo recibió de lleno y como estaba atrás de la cascada, la lanzo directa al agua.

Kang observo con seriedad como el cuerpo de Lia y su arma chocaron con el agua, él estuvo atento cuando ella saliera, pero no lo hacía…

-Vamos gatita, apenas nos estamos divirtiendo- menciono Kang con una sonrisa divertida, pero al ver que ella no salía del agua, Kang sorpresivamente empezó a bajar desde la colina. Sus saltos eran perfectamente habilites y precisos, justo como se esperaría de cualquier Mono. Una vez que llego a mitad de camino, él se lanzó directo al agua. Pasaban varios segundos y el no aparecía, cuando de repente, Kang salió de la superficie y en sus brazos estaba agarrando a Lia, que se encontraba totalmente inconsciente.

Una vez que Kang llego a la superficie, coloco a Lia boca abajo, pero ella no reaccionaba. Kang se acercó su oído al pecho de Lia, justo donde estaba su corazón. Kang sonrió con malicia y algo siniestro, su cara se separó, se paró enfrente de Lia, para luego quitarle su pechera roja. Una vez que se la quitó, donde ahora solo tenía unas vendas en su pecho. Kang alzo su pucho y con fuerza golpeo el estómago de Lia.

-Pfff…-el golpe fue tan fuerte que logro que Lia escupiera toda el agua que tenía en sus pulmones y volviera a la conciencia, pero antes de que se volviera a recuperar…

-Se acabó- susurro Kang en el oído de Lia y antes de que ella reaccionara, Kang empezó a golpearla salvajemente en su estómago y pecho. Lia no podía hacer nada, apenas quería cubrirse en una parte, Kang la golpeaba de otra parte y aunque quería escapar, Kang no se lo permito.

-Pf…pf…-Lia solamente tosía por la intensidad de los golpes. Al principio solamente tosía saliva, pero ahora comenzó a escupir sangre, eran tan intensos los golpes que casi volvería a estar inconsciente, pero Kang se dio y le propino una terrible cachetada, fue tan fuerte que inclusive la marca de su mano quedo marcada en la mejilla.

-¡No te atrevas a quedarte inconsciente!...-exclamo enojado Kang, para luego sonreír maliciosamente-…hasta que te de mi gran golpe de gracias.

Apenas lo dijo, Kang logro levantar el cuerpo de Lia en sus brazos, para luego alzarla lo más que podía del suelo.

-Una vez que acabe contigo, seguirá ese apestoso pueblo- aseguro Kang con malicia, aunque Lia casi ya estaba inconsciente, logro escucharlo.

-Por…favor...- susurro ella mientras que de su boca y nariz seguía sangrando.

-Hm…-emitió un sonido confundido Kang.

-Ten…pie..piedad…con el…pu…pueblo...sus…habitantes…no…no...tienen…nada...que ver…con la rebelión…por favor…-suplico en tono rogante Lia, casi apenas se si pudo escuchar lo que dijo, pero Kang la entendió perfectamente, pero el solamente sonrió siniestramente.

-Creo que olvidaste mi filosofía; Golpea Primero, Golpea Duro y la más importante, Sin Piedad…-anuncio Kang para luego lanzar a Lia en el aire y antes de que su cuerpo cayera al suelo, Kang se paró de sus manos y junto sus pies para formar un gran puño, provocando que la espalda baja de Lia golpeara fuertemente los pies de Kang.

-¡UGH!...ahhh…- Lia emitió un grito seco al recibir el devastador golpe y de su boca salió una gran cantidad de sangre en forma de escupitajo. Ya no pudo aguantar más y cayó en la inconciencia.

-Fue algo aburrido. Entretenido, pero aburrido- hablo para sí mismo Kang mientras seguía en la misma posición, el solo hizo un movimiento con sus pies y el cuerpo de Lia se cayó al suelo.

-Sería tan fácil cortar ese cuello tuyo- dijo Kang siniestramente mientras que con su pie movia el cuerpo de Lia boca arriba, pero solamente agarro una de sus piernas y la comenzó arrastrar- pero no lo hare, tienes suerte que el Emperador quiere ver con vida al Líder Rebelde- expreso Kang algo molesto.

Unos cuantos minutos, Kang llego al pueblo arrastrando el cuerpo de Lia, sin importarle que se lastimara en el proceso y lo que vio fue que sus soldados habían despedazado a los rebeldes, ya que no hubo ninguna baja de ellos, tenían raspones y moretones en sus cuerpos, pero nada graves.

-General, ¿Qué hacemos con los Rebeldes sobrevivientes? - pregunto un soldado mientras señalaba al suelo, ya que había unos cuantos sobrevivientes vivos, entre ellos Yao, que intentaba arrastrarse. Kang se acercó a él y sin decir nada, el blandio su hacha y la clavo en la espalda de Yao, matándolo al instante. Kang volvió a guardar su arma, para despues voltear a ver a sus soldados.

-Rematen a todos los rebeldes heridos- expreso sin remordimiento Kang para luego seguir arrastrando el cuerpo de Lia y alejarse del pueblo.

-¡Ah!, y antes de irse. Quemen todo el pueblo y esta noche, no hay sobrevivientes- expreso el finalmente siniestramente, para luego comenzar alejarse.

-Si señor- expresaron los soldados, para luego caminar hacia los heridos.

Lo único que ahora se escuchó en ese pueblo fue la piel siendo atravesada, gritos de dolor, lloriqueos de los más jóvenes y también se empezó a oler a gran quemazón…

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Horas más tarde, se empezaban a presenciar los nuevos rayos de Sol en la Ciudad Prohibida, donde se ve como sus ciudadanos se levantaban a un nuevo día, pero lamentablemente, un día común para ellos. Al vivir en la misma Ciudad donde vive el Emperador Siwang, hay grandes desventajas; triple de guardias rondando por las calles, impuestos más doblados, estrictos códigos, pero, sobre todo, más necesidades de la mano de obra civil para el Imperio.

Pero nos concentramos en el Palacio del Emperador, más precisamente en lo que era el Salón del Trono, donde el Emperador solía estar sentado para ver y recibir las peticiones de su pueblo…

En la sala, podemos ver que había varios gorilas impotentes como soldados Imperiales y en la sima del cuarto, ya que había varias escaleras y donde se encontraba el trono del Emperador, alguien se encontraba sentado en el. El ser quien estaba sentado, era un León de melena pequeña negra y al mismo tiempo elegante, pelaje naranja y ojos cafés. Su vestimenta constituye de una túnica fina de color rojo con detalles de color dorado, al igual que una cinta del mismo color. Sobre su cabeza tenía una clase de corona hecha de oro, e incrustada estaban diamantes de alto valor.

El León miraba directamente a lo que era un conejo, el pequeño por su expresión se notaba nervioso.

-Para que has venido al Palacio…-hablo con autoridad el León.

-Mmm…disculpe por el atrevimiento, pero…-menciono el conejo asustado.

-¿Pero qué?- pregunto seriamente el León.

-Yo quisiera esperar…para que el Emperador…¡perdón!, para que el Glorioso…

-Olvídate de ese tonto escamoso, ¡Yo soy quien está a cargo!, asique si quieres que te escuche tu petición, más te vale que comiences hablar- dijo molesto él. Y el conejo asintió con miedo.

-Si…si…-contesto el, para luego aclarar su garganta- bueno vera alteza…gran alteza…el motivo de mi visita…- empezó a hablar o más bien dicho a suplicar el conejo por ayuda, pero mientras que él estaba hablando, el León no le prestaba ningún tipo de interés, es más, el solo bebía de una copa de oro una bebida suya. Cuando el conejo termino de hablar, el León paso su trago y luego vio seriamente al conejo.

-No me importa o interesa que tu familia no tenga…disculpa, ¿Qué cosa era? - pregunto el entrecerrando sus ojos.

-Amm…comida…-contesto el conejo nervioso.

-¡JA!, ¡pues debieron de haberlo pensado antes de nacer en la miseria!- exclamo el León- ya escuche lo suficiente, sáquenlo de mi Palacio. ¡Siguiente! - ordeno el a los guardias.

-¡Pero…!- cuando iba el a suplicar, dos guardias lo agarraron y comenzaron arrástralo por todo el pasillo de la sala.

El León comenzó a sobarse un poco la cabeza por la molestia que le producía al escuchar los gritos del conejo- que idiota…-dijo el cerrando sus ojos.

-El único idiota eres tu Zhao, por querer gobernar China a las espaldas del Emperador Siwang- Zhao alzo su cabeza y al voltear a la derecha, vio quien le hablo fue Jade Tusk.

-Vaya, ya cuando el día no pudiera estar peor, llega a mi vista una mujer. Ya es suficiente ver a esa tonta ave entre los pasillos, también tengo que ver a una colmilluda- hablo con burla Zhao mientras le sonreía con superioridad, provocando que ella lo mirara molesta.

-Yo te aconsejo que mejor te calles, a menos que quieras que el Emperador te escuche- aconsejo Jade Tusk molesta.

-Pf…no me importa lo que ese patético escamoso me escuche, ya que, gracias a mí, él tiene el trono- hablo con arrogancia y superioridad Zhao.

-¿Gracias a ti?.

Cuando Zhao escucho esa voz llena de autoridad, severa y al mismo tiempo, algo tenebrosa. Su sonrisa de confianza fue remplazada por una de pavor y cuando volteo hacia atrás del lado izquierdo, comprobó sus temores…atrás suyo se encontraba Siwang.

-¡Oh!, ¡Buenos días mi Grande, Poderoso, Impotente, Glorioso…!- Zhao se empezó a callar cuando observo que Siwang lo miraba directamente a los ojos. Enserio que sus ojos asustan a cualquiera.

Luego de unos cuantos segundos, que para el León lo sintió como horas, Zhao al apenas darse cuenta, seguía sentado en el Trono, asique él se levanta y empieza sacudirlo mientras le sonreía a su Emperador.

-Me alegra de verlo mi Glorioso Emperador, estaba a punto de informarle a Jade que…-Zhao fue callado cuando Siwang lo agarró del cuello con una de sus garras curveadas y al ser más alto, lo levanto con mucha facilidad.

-No me importa que te hagas cargo de un ciudadano Zhao. Lo que me importa es el hecho de que mandaras a incendiar un Valle sin mi autoridad- dijo enojado Siwang mientras apretaba más su agarra, lastimándolo más.

-Pero…pero Emperador…lo hice…en el Valle en donde…vivían ese Panda obeso y los 5 Fracasados…-Zhao lo menciono con temor. Pero luego fue soltado, cayendo al suelo, pero Siwang lo piso con su pie en la cabeza.

-Más te vale que no se vuelva a repetir o que de verdad no haya ningún sobreviviente en el ataque. Por qué o sino, lo pagaras mucho más…-dijo el para luego dejarlo de pisar, para después patearlo en uno de sus costados, provocando que Zhao rodara todas las escaleras, hasta llegar hasta el piso.

-No te necesito para nada. Lárgate de mí vista- ordeno Siwang para luego sentarse en su trono y que Jade se colocara su lado con los brazos detrás de su espalda. Pero antes de sentarse, los guardias rápidamente gracias a unas sogas, taparon algunas ventas. Ventanas que ahora bloqueaban la luz del sol en lo que era las escaleras y trono del Emperador dejando todo a oscuras, hasta que Jade Tusk encendió unas antorchas que estaban en cada lado del trono, dejando que los ojos rojos de Siwang se reflejaran más en la oscuridad.

-Si…mi gran y poderoso Emperador- menciono Zhao un poco molesto e inclinándose ante él, para luego empezar a retirarse, aunque eso sí, agarrándose en el costado donde recibió la patada…

-Ah y una cosa más. Jade con sus habilidades de combate y Ling con su gran mente por crear el proyecto ¨Prosperidad¨. Son mejores que tu- sentencio seriamente Siwang mientras volvía a sacar un poco su lengua. Zhao lo escucho, y discretamente empezó a gruñirle. Le era muy molesto el escuchar que el escamoso pensara que esas mujeres sean superiores a él.

-¿Acaso me estas gruñendo?- cuestionó Siwang neutral mente, provocando que Zhao volteara a verlo nervioso.

-Por…pospuesto que no…Emperador…me retiro…-contesto el nervioso, para rápidamente salir y evitar la mirada de Siwang. Cuando Zhao salió del salón del trono, de inmediato ingreso una Leoparda de las Nieves y se acercó lo suficiente para que el Emperador la viera mejor.

-Disculpe la interrupción Emperador, pero…el jefe de la aldea en que ataco el misterioso guerrero y la capitana de la guardia de la misma ya han llegado…-hablo ella formalmente.

-Hazlos pasar- declaro el neutral mente, lo que ella se inclinó con respeto y fue por los mencionados.

Mientras que estaban esperando, Jade Tusk volteo a ver a su Emperador, pero que, al mismo tiempo, también para ella era…

-Maestro, ¿Por qué no se desase de Zhao de una vez por todas?, su gran codicia por el poder, solo se puede comparar con su cobardía- cuestiono Jade confundida mientras volteaba a verlo.

-Zhao será eliminado cuando yo lo vea necesario…además, no le falta mucho para que termine de consumir mi paciencia- contesto Siwang mientras que con su cola agarraba la corona que portaba Zhao, que se le cayó de su cabeza cuando él lo pateo. Pero en vez de que se la pusiera en la cabeza, Siwang solamente la tira lejos de su vista.

Apenas termino de hablar el, las puertas del salón del Trono se abrieron y de ellos entraron lo que era la Leoparda de las Nieves de antes y detrás de ella aparecieron lo que era el Cerdo Chong y la Capitana Loba, aunque ellos caminaban más lento; el primero por el temor por ver al gran Emperador de China, y el mismo quien ha logrado matar a cada rival que se le oponga. Y la primera, por las fracturas que tenía casi por todo el cuerpo, ella no tenía su armadura del Imperio, solo tenía una blusa y pantalón de color café y se apoyaba con un bastón para caminar, pero se notaba que se le dificultaba caminar…o mantenerse consiente, y eso es algo que el Emperador noto.

-He aquí a ambos Emperador- presento la Leoparda de las Nieves mientras los señalaba. Chong con sumo respeto y temor se arrodillo ante él, mientras que la Capitana solo se inclinó su cuerpo un poco, pero al hacerlo no pudo evitar gemir de dolor y empezar a quejarse silenciosamente.

-Patética…-se burló Chong del estado de ella, pero Siwang lo escucho, provocando que entrecerrara sus ojos.

-Guardias y tú, déjenos un momento a solas- ordeno el seriamente y también señalaba a la Leoparda. La mencionada y los Gorilas sin excepciones acataron su orden y salieron del Salón, dejándolo solo a Siwang, Jade Tusk, Chong y a la Capitana.

-¿Saben por qué ambos están aquí?- cuestiono el neutralmente y los observaba molesto.

-Si mi glorioso Emperador, si lo sé- contesto Chong mientras se levantaba de su reverencia- ¡Es porque ella tuvo la culpa! - declaro el enojado mientras señalaba a la Capitana.

-¡Esto…!- cuando ella iba a defenderse, sintió un inmenso dolor que recorría por todo su costado, provocando que parara. Al ver eso, Chong vio una mayor oportunidad para que el saliera libre y sin ningún castigo.

-¡Claro que sí!- exclamo el, para luego ver a Siwang- mi Glorioso Emperador, la aldea fue atacada por un Oso salvaje y enorme. Yo me quede noqueado tratando de defender su dinero de él, y cuando despierto, me informal que los soldados no fueron capaces de detenerlo y lo que es peor aún, ¡ella le dio una suma importante de dinero para que él se largara!

-No…eso…es...mentí…-la Capitana fue interrumpida cuando sorpresivamente Chong le dio un golpe en las costillas y luego le la empujo contra el suelo, provocando que ella se cayera al suelo y comenzara en agarrarse su costado, retorcerse de dolor y, sobre todo, que empezara a sollozar un poco por el golpe. Tal vez el cerdo no era para nada fuerte, pero como ataco a alguien justo en donde tenía sus fracturas graves, no era sorprendente que la derribara con facilidad.

-Ve mi Gran Emperador. Las mujeres no pueden ser parte de su gran ejército y mucho menos si son iguales de patéticas como ella…aunque claro, todas lo son…-declaro el mientras le daba una pequeña reverencia, pero el hacerla, no se daba cuenta que en Siwang se mostró tenso por la gran furia que sentía en el interior al ver sus acciones y, sobre todo, por escuchar esas palabras.

Jade Tusk se mantuvo al margen de todo lo que escucho y vio, pero cuando vio que su Maestro se puso de pie y empezó a caminar hacia los dos, ya supo lo que iba a venir…

La Capitana estaba en el suelo retorciéndose, e incluso empezó a toser sangre. Cuando sintió una presencia delante de ella, como pudo alzo la mirada y lo que vio fue la gran figura del Emperador parado a solo unos centímetros de ella.

-Por favor…Emperador…no…le…crea…-suplico la Capitana agónicamente. Siwang no mostro ningún sentimiento, pero con Chong…

-¡Guarda silencio!, ¡El Gran Emperador no soportara a escoria en sus filas!- exclamo Chong con confianza y aliviado de que su plan dio frutos.

-Tienes razón. No soportare a tener escoria en mis filas…-hablo finalmente Siwang fríamente, para gran pavor de la Capitana y felicidad de Chong. Pero antes de que cualquiera de los dos supiera que iba a pasar. Detrás de la túnica blanca de él, salió su larga y gran escamosa cola. La mencionada se enrolló rápidamente alrededor del cuello de Chong y lo elevo en el aire. Chong inútilmente trataba de soltarse, pero Siwang empezó a aplicar más fuerza en ella y solo a los pocos segundos, se escuchó como todos los huesos del cuello del cerdo se rompían. Luego Siwang aflojo el agarre de su cola, provocando que el cuerpo de Chong cayera inerte al suelo.

-Fue un gran idiota al pensar que podía engañarme- declaro enojado Siwang, luego de relajarse un poco, bajo su mirada para ver a la Capitana, quien estaba impactada por lo que observo.

-Ahora dime, ¿ese Oso te dijo su nombre o sabes a donde se dirigía? - ordeno él.

La Capitana cuando estaba a punto de decirle que el Oso se llamaba Rakim y que se dirigía al Ex Valle de la Paz, ya que se enteró gracias a su antiguo jefe le dijo, ella se quedó callada. Ya que recordó como él le perdonó la vida…podía haberla matado…pero no lo hizo…la perdono….

-¿Y bien?- cuestiono impacientemente Siwang, sacándola del trance.

-Yo…lo siento Emperador, pero no sé quién es o adonde se fue…me desmalle apenas cuando me rompió mis huesos…no me revelo nada…-declaro ella débilmente. Siwang se quedó callado con lo que escucho, provocando que la Capitana se llenara de miedo en el interior por temor a que él no le creyera…

-Tienes días libres hasta que te recuperes de tus fracturas Soldado. Pero una vez recuperadas, tendrás que hacer horas extras para recuperar el tiempo perdido- declaro Siwang neutralmente,

-Si…gracias…Emperador…-contesto la Capitana aliviada, y queriendo irse lo más pronto posible, pero sus fracturas la mantuvieron en el suelo, ya no tenía fuerzas para levantarse sola. Siwang se dio cuenta, para luego voltear a ver a Jade Tusk, quien seguía arriba.

-Jade- apenas la llamo, la mencionada ya estaba a su lado.

-¿Si maestro?.

-Escóltala y llévala al hospital más cercano y ordénale a los guardias que se lleven esa porquería de aquí- ordeno el mientras señalaba el cuerpo del cerdo.

-Si Maestro- declaro ella mientras se inclinaba un poco en forma de reverencia, para luego colocarse a lado de la Capitana, para después ayudarla a ponerse de pie y después ayudarle como soporte para caminar.

Siwang luego de que viera como Jade y la Capitana salían del Salón, el camino y volvió a sentarse en su trono. Y cuando llegaron los Guardias para volver a sus posiciones y llevarse el cuerpo, entre los pasillos apareció volando rápidamente dos soldados Imperiales, mas precisamente, dos buitres.

-Mi estimado Emperador…traemos noticias importantes…-hablo uno entre jadeos.

-Que desean- contesto el seriamente. Luego vio como ambos hacían un movimiento entre los ojos, como si estuvieran nerviosos de hablar.

-No tengo todo el tiempo. ¿Qué quieren? - cuestiono Siwang molesto. Apenas lo dijo, los buitres se notaban nerviosos para dar la noticia, incluso discretamente sacaron un Yuan y lo lanzaron en el aire, este cayo. Provocando que uno de ellos celebrara en el interior y el otro maldijera por perder. El Buitre perdedor se aclaró la garganta para hablar.

-Bueno…vera mi Emperador…nosotros venimos informar que…que…el General Kang logro acabar con la futura rebelión de la aldea por el rio…

-Aja…espero que traiga con vida a su líder… -interrumpió Siwang seriamente.

-Si señor…de hecho ya está en los calabozos y…está siendo cruelmente torturada por el General- contesto uno de ellos, aun nerviosos.

-¿Torturada?...con que es una mujer…mientras no la mate para que la interrogue yo mismo, puede hacerle cualquier cosa que le plasca…- contesto Siwang encogiéndose de hombros-…pero espero que él y ninguno de ustedes o cualquier soldado respete mi regla para cualquier esclavo que traigan- sentencio el con malicia y viéndolos fijamente, lo que ambos buitres trajeron grueso por el miedo.

-No…no…señor.

-Bien, si eso es todo. Pueden irse-ordeno Siwang e iba levantarse del trono, pero los Buitres no se fueron, señal que tenían algo más que decir.

Y…en la Ciudad…Ciudad Gongmen…

Mientras que afuera de la Sala, Jade Tusk prácticamente estaba cargando a la Capitana, ya que la Loba ya casi caía en la inconciencia y ya casi no tenía fuerzas, y estaba sumergida en sus pensamientos; ya que últimamente siente que pronto se avecinara un cambio tan drástico en el Imperio, aunque para ella le resultaba difícil de creer, después de todo, lo que le comento su Maestro, solo queda una Maestra de Kung Fu…

Pero su camino fue interrumpido cuando entre una de las columnas apareció Zhao, y por su mirada, se notaba molesto.

-Más te vale que me respetes a la próxima vez que nos veamos. Por qué o sino, me lo pagaras- sentencio Zhao enojado y mostraba sus colmillos, tal vez para cualquiera seria intimidante, pero para Jade no. Solamente siguió caminando pasando de lado de él. Provocando molestia de parte de Zhao, lo que el agarro de uno de los brazos a la Capitana.

-Yo te sugirió que la sueltes, ya que el Emperador dio la orden de llevarla a un hospital- declaro Jade molesta, Zhao gruño molesto y lentamente la soltó. Jade sin decir ninguna palabra más, se volvió acomodar a la Capitana y seguía con su recorrido. Pero Zhao nunca dejo de verla, es más, se notaba totalmente furioso por lo que escucho.

-Ba, pues yo que tú me cuidaría mi espalda y en especial ese tonto escamoso…-susurro Zhao furioso.

-¡¿QUÉ?!, ¡ZHAO VEN DE INMEDIATAMENTE!- se escuchó el grito de furia de Siwang por todo el pasillo. Zhao dio un pequeño brinco del susto, y ahora fue de inmediato a ver a su Emperador, aunque eso sí, su rostro reflejaba temor.

Jade también escucho el grito de su maestro, asique decidió dejar a la Capitana rápidamente en el hospital y luego iría de inmediato para saber que habrá ocasionado el grito

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Ex-Valle de la Paz

Horas Antes

Aun de madrugada, donde paro finalmente la lluvia, todos los aldeanos estaban descansando en sus hogares o trataban, ya que siempre existía el temor de que algún soldado Imperial interrumpieran sus casas.

Pero nos concentramos en la colina donde antiguamente se hallaba el Durazno de la Sabiduría Celestial, que tristemente, ahora estaba totalmente seco, el cual no tenía ninguna hoja. Pero podemos presenciar cómo había alguien que, con una de sus manos, se recargaba en el tronco del Durazno. Ese alguien era el León Meng.

Meng acariciaba el Durazno y lo observaba con tristeza y al mismo tiempo, con respeto.

-Me hubiera encantado verte en tu mejor momento- menciono Meng al árbol, como si el mencionado lo escuchara. Luego Meng soltó un suspiro y dejo de acariciarlo.

-Pero no puedo lamentarme más. Ahora dime, ¿Por qué me has traído aquí? - cuestiono el con amabilidad. Espero unos cuantos segundos, como si el Durazno le pudiera contestar, pero misteriosamente, una corriente le dio en el lado izquierdo de Meng, provocando que el volteara de ese lado.

Pero una vez que volteo, se dio cuenta de un gran detalle. Meng se acercó más a la orilla de la colina para ver mejor, pero una vez que lo hizo, se dio cuenta que había una gran cantidad de luces dirigiéndose al Valle. Meng volteo a ver al Durazno, para luego sonreírle, luego le dio una reverencia y salió corriendo del lugar.


Fin del Capitulo

Espero que les haya gustado este capítulo, donde se presentaron dos futuros villanos que tendrán nuestros héroes.

Y no se pierdan el siguiente capítulo, titulado ¨Una Reunión del Destino¨…creo que ya tendrán una idea de lo que se tratara: D

Y antes de despedirme, dejare otra escena extra, si les está gustando, coméntenmelo y se harán en cada capítulo.


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Escena Extra

Tigresa estaba dentro de un establecimiento. Ella está en posición de loto y cerrando los ojos, para poder meditar. Empezó a meditar desde que tuvo esa visión del Maestro Oogway, meditaba el cómo serían esos guerreros que han sido escogidos por el destino, pensaba cuantos seria, pensaba el cómo los buscaría, pero, sobre todo, pensaba el cómo los convencería para que se unieran a ella para poder derrotar a Siwang y a su ejército.

-Paz Interior…Paz Interior…-repetía Tigresa mientras seguía meditando, sabía perfectamente que tal vez y solo tal vez, esa era una clave para poder vencer a Siwang en un combate mano a mano, con Paz Interior y la otra era Creer en sí misma. Pero a ella se le dificulta mucho, ya que sabía que, para poder tener la Paz, lo único que se necesita es el superar y aceptar todo el dolor y tragedias que han pasado en su vida…

-Hm…-Tigresa empezó a mostrar gestos de incomodidad, incluso apretó sus puños, cerro fuertemente más sus ojos e incluso su respiración se empezó a dificultar. Ya que en su mente pasaban varias escenas de su vida, pero, sobre todo, empezó a escuchar voces del pasado.

-¡Aléjate Monstruo!

-¡Corran!, ¡Escóndanse del Monstruo de Bao Gu!

-Tú no eres nada…

-¡Gata miedosa!...

-¡Ugh!- exclamo Tigresa al ahora en su mente, empezar a recordar cuando vio por primera vez a Siwang.

-Tigresa…es demasiado fuerte…

-¡No se rindan!, ¡¿Qué quieres?!

-Solo su extinción…

-Lo siento…por…no decírtelo…antes…pero…yo…siempre he estado…orgulloso de ti…hija…

-¡Po!...¡puedo aun…luchar!…ugh…

-¡No Tigresa!, ¡No puedes!, ¡Apenas puedes mantener de pie, estas sangrando y tienes varios hueso rotos!...yo peleare contra el solo…

-Ugh…no Po…ugh…no lo permitiré…no…voy a…perderte…ugh…no lo permitiré…como…ugh…

-Y yo tampoco voy a perderte…

Tigresa abrió los ojos de golpe al recordar el pasado e incluso empezó a tratar de controlar su respiración. Sabía que tenía que aceptar lo que paso y vivir con ello para poder conseguir la Paz Interior…¿pero cómo podría aceptarlo?, ¿Cómo podría aceptar perder todo lo que amo?, ¿Cómo podría acepar que fallo en proteger a China?, ¿Cómo podría aceptar que su familia está muerto, por causa de un auténtico monstruo?...

Toc, Toc, Toc

Los sonidos de la puerta de madera la sacaron de su mente, a Tigresa le extraño, ya que hace nadie venia aquí. Rápidamente, se levantó y se puso su blusa dorada de mangas largas y se puso alerta para cualquier cosa.

-¿Hola?, ¿Hay alguien aquí?- Tigresa escucho como una voz llamaba desde afuera del establecimiento, ella espero pacientemente para cualquier sorpresa.

-¿No podrá servirme un plato de Fideos?, escuche hace tiempo que el Restaurante " Guerrero Dragón Fideos y Tofú" vendían los mejores Fideos…aunque en mi opinión, debería de hacer un mantenimiento del lugar…-dijo la voz de afuera, para luego empezar a reírse divertido. Ah Tigresa no supo cómo tomarse ese comentario, pero mientras se acercaba a la puerta, su nariz empezó a detectar el olor a sangre, lo que provoco que se pusiera en posición de combate.

-Vamos abran…no querrán que me aguade más, ja,ja,ja,ja…-volvió a reírse divertido la voz de su chiste. Pero Tigresa no lo escucho, ya que si era alguna clase de asesino o mercenario que la descubriera, tendría que incapacitarlo antes de que se expanda la noticia que sigue con vida…


Sin más que decir, me despido. Espero que nos veamos pronto.