México y Rusia guardaron silencio, un silencio que se adueñó del lugar, como si se tratarse de un funeral, el más pequeño se levantó del sofá y se sentó e invito al más alto a sentarse en la otra pieza. Rusia no se negó, tenía cierta curiosidad por la relación entre su amor imposible y su intrigante títere.

-¿Qué fue lo que sucedió en ese entonces?

-Bueno- México se tocó el cabello mientras trataba de controlar su respiración- Por donde empezar...

-Oh my Little Taquito... I love you soo much

Aquellas palabras siempre rodaban en mi corazón. Cada mañana, tarde y noche, el gringo me confesaba que me amaba sin importar lo que había pasado en épocas anteriores, al morir mi madre, España me llevo consigo para que me lograra formar como un hombre derecho y quieto. Alguien decente y con una impecable reputación.

Yo solo era un pequeño niño. A pesar de conocer a mis hermanos, me sentía solo.

Pero todo eso cambio cuando regreso a mi tierra natal, mi padre la había dicho que era momento de retomar las riendas de la vida, de poner en práctica todos los medios y enseñanzas que había estudiado los últimos años. Años en donde fue una completa tortura, aquella tarde España me pidió que bajase del barco, dando a conocer que haríamos una ligera parada en tierras desconocidas.

-Es hora de que demuestres de quien eres.

-Padre por favor...

España me miro enojado- Si solo es por no perder más de tu "cultura" inhumana, hijo debe decirte que pierdes tu tiempo. Ahora...- el solo acomodo aquel pañuelo en su cuello- Vamos Nueva España, nos están esperando...

Sin decir alguna palabra, tuve que rendirme, después de todo una gran oscuridad rodeaba mi alma, extrañaba mucho a mi madre, tenía que ser fuerte por ella y por la gente que aun esperaba mi regreso, mi verdadera sangre...

Solo te queda la última opción de seguir viviendo ¿Qué podría hacer en esos momentos?

Caminamos por todo el puerto, mi padre saludaba a todos los hombres y mujeres, lanzando una bella sonrisa que en realidad escondía con suma finalidad la hipocresía y la crueldad con quien nos daba la mano para comer. Yo por mi parte, solo mantenía la vista al frente, tratando de mantener la compostura y de matar a alguien que obstruyera mi camino.

España se detuvo de repente y suspiro- No hagas nada estúpido chaval...

Yo solo asentí con la cabeza. Vi como aquel maldito abrazaba a otro hombre, quien tenía extrañas franjas en su cara, además de un inusual sombrero que me causaba gracia pero no podía demostrar lo divertido que se vea por miedo a las represalias de mi padre. Aquel hombre alto se me acerco y me saludo de manera seria pero educada, solo hice una ademan de agradecimiento, alce la vista y mire a España, estaba estático y serio como siempre.

-Is it very serious, don't you think so? For his age ... He should be more social and smiling

-Por favor...- dijo él- No hay nada más tierno que un chaval limpio y educado. Se debe tratar con suma cautela y carisma con todos los invitados de la región. Después de todo, su madre no era alguien con tratar de manera óptima

-Without a doubt, the woman was pretty but a savage to tell the truth...

-Pero debo cuidar al crio... Sin más que cargar.

Mientras platicaban, decidí caminar por los alrededores, tratando de buscar una forma de desaburrirme, además de olvidar lo molesto que era la ropa que llevaba conmigo, odiaba vestirme de manera elegante todos los días. Camine y camine, la gente de aquellas tierras me veía con desprecio, como si se tratara de un fenómeno. No les daba importancia, algo que amerito de España es que me enseñó a levantar mi orgullo y llevar la cabeza en alto en cada situación turbia y tensa.

Pero en un descuido, me perdí. Estaba tan inmerso en mis pensamientos que perdí de vista el camino y ya estaba dentro de un pequeño bosque. Valiendo verga desde pequeño.

-Oh no...- al no reconocer algo familiar, tome la decisión de regresar atrás y ver si lograba ubicar algún árbol o una piedra que me ayudara a regresar al puerto. Pero al ver que nada cambiaba, me asuste y empecé a correr. Mis pies dolían y mi pecho empezaba a doler, tenía que regresar con mi padre antes de que se enojara conmigo. Pero no puse atención al camino y resbale con una rama, trate de meter mis manos para amortiguar la caída, pero no funciono.

-Padre va a matarme- mis manos temblaban al recordar como España se desquitaba con mi gente si traía al menos una imperfección en mi vestimenta, lo que me daba más miedo era los malos tratos y los trabajos forzados que me hacía cumplir como castigo. Al ver que en realidad no encontraba el camino, solo empecé a llorar de la desesperación, llamando a mi madre en ligeros susurros, con tal de que viniera en mi auxilio.

Incluso entre lágrimas me levante y busque el árbol más alto, aquel que lograra tocar el cielo con tal de volver a ver a mi madre, pero jamás lo encontré. Simplemente me di cuenta de que no tenía a nadie en esos momentos, y que no merecía nada de ayuda.

Pero ese sentimiento duro muy poco.

-¿Are you ok?

-¿Ah?

-Get off that tree, you will get hurt- al ver aquel muchacho preocupado por mí, sentí algo que me hizo soltarme del tronco del árbol, cayendo al suelo, golpeándome la cabeza, lo único que recuerdo es que aquella persona estaba enfrente de mí.

Después, todo fue oscuridad.

-¿Nueva España?

-Oh...

Abrí los ojos y estaba en una habitación, mi padre estaba a mi lado, Inglaterra en la ventana. Trate de levantarme pero simplemente no podía, me dolía bastante la cabeza y el cuerpo.- ¿Qué paso?

-You fell from a tree, you were very careless New Spain- hablo Inglaterra mientras mi padre se levantaba de la silla y caminaba hacia la puerta- You are lucky my boy was around

-Papá...

-En dos días partimos- España abrió la puerta y me lanzo una mirada seria y fría- Espero que estés bien para entonces... Estoy decepcionado de ti- y sin más salió de la habitación azotando la puerta, empecé a temblar ante su actitud, sabía que al salir de aquí me ira muy mal con él, tenía tanto miedo, y al parecer Inglaterra se había dado cuenta.

-It's fine, boy, it will pass in a few hours- Inglaterra sonrio- ¡Son! Please come- Yo me meti mas entra las mantas de la cama pero al ver quien entraba era aquel muchacho que me había gritado, el tenía la culpa de que mi padre se enojara conmigo.

-Hello...

-¡Por tu culpa me caí y mi padre está enojado conmigo! ¡Eres un tonto!

-¿What?

A partir de ese momento, yo y Estados Unidos empezamos una amistad que duro mucho tiempo, después de aquel accidente, mi padre y yo llegamos a mi tierra natal, al llegar me encero y me castigo con los trabajos más pesados y crueles que alguien como yo podría aguantar, pero también lo tomo mal con aquellos que no habían hecho nada, gracias a ese estúpido momento fue cuando todo empezó a empeorar más. Aun así, todos los días sin falta, Estados Unidos y yo nos escribíamos cartas sin parar, casi dos a tres cartas, todas llenas con aventuras y grandes expediciones por parte de él, y las mías con todas las penas que tenía que aguantarme.

Cuando llego el momento de consumar mi Independencia, el gringo me apoyo a pesar de que su padre no estaba contento con su decisión, poco a poco nuestra amistad empezó a ser algo más, cada vez que podía iba a visitarlo, hablamos de varias cosas, caminábamos por sus territorios, mientras nuestras risas rompían aquel silencio entre la naturaleza neutra.

-Mexico... I am...

-Lo sé- le sonreí mientras el trataba de ocultar su sonrojo ante mi mirada divertida, lo jale de aquel traje que llevaba y le robe un fogoso pero cálido beso, mi corazón latía con fuerza, pero sentía que me desmayaba al sentir como Estados Unidos correspondía la acción sin basilar, fue cuando por primera vez sentí la compañía cálida, el amor de una persona.

Me sentía amado sin importar lo que me había pasado.

Nuestra relación iba en sus mejores momentos, a pesar de que empezaba a tener conflictos internos, Estados Unidos estaba para mí en todo momento, y yo para él, la mayoría de mis estaban encantados con la relación que llevábamos con ellos, es especial Texas, admiraba al gringo como si se tratara de su padre biológico.

Éramos como una verdadera familia, pero como todo tiene un inicio, siempre debe haber un final.

-¡No te los vas a llevar!

-Damn bastard...- sentí como el gringo arremetió contra mí, fue cuando se desato una guerra entre ambos, no sé cuándo paso todo esto, pero luche contra todo con tal de que no me separaran de mis pequeños, hable en ese entonces con el General Santa Ana, pero fue inútil.

Estados Unidos me arrebato de mis brazos a California y Nuevo México.

Mi dolor era muy fuerte, sin embargo no se comparó con la mirada de odio de Texas hacia mí, aquel día dijo que no necesitaba de mí y se alejó, sin imaginar que se iría con Estados Unidos, con su padre. Nunca le pude decir la verdad a ella, del porque las guerras entre el gringo y yo. No tuve el valor para hacerlo, no quería te ella tuviera una imagen de Estados Unidos.

Lo quería demasiado. Incluso si me costara todo el amor que me tenía...

-I hate you Mexico...

Rusia se quedó mirándolo. No dijo nada. Estaba claro que lo había dejado sin palabras. México sintió un malestar en el pecho y se le hizo un nudo en el estómago, se sentía muy avergonzado. La expresión que veía en su rostro... Era como si acabara de decirle que tenía una terrible enfermedad

-Vaya, eso no me lo esperaba- le dijo Rusia cuando recupero la voz.

Su tono era tranquilo. El país tricolor no sabía y no podía saber que estaba pensando y se arrepintió de haberle contado aquel problema. Pensó que quizás habría podido fingir que el gringo se retractó de su amenaza por que le tenía mucho miedo al mexicano.

Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse y no sabía si su confesión iba a cambiar las cosas. A lo mejor Rusia lo tomaría como un estúpido que no sabía manejar las mínimas cosas por su propio bien.

-La neta no estoy como para que me digas que no se manejar mi propia vida. España me lo ha dicho varias veces

-Cuesta creerlo

-Yeso es solo el resumen de todo ese desmadre- México se levantó por otro vaso detequila- A partir de ese momento, Estados Unidos y yo hemos tenido una relaciónbastante tensa, mis hermanos piensan que solo fueron pedos comerciales, sinnada íntimo. Perú fue quien me ayudo a guardar el secreto, después de ver enuna junta con ONU a Texas, trate de acercarme a ella, pero...- el más bajo tratode mantener la cordura ante el dolor que le causaba recordar todo ese episodio-Solo me miraba con asco... Créeme Rusia, no sabes cuánto anhelo volver aabrazar a mis hijos y decirles que su padre si dio pelea para que se quedaran asu lado.

-¿Qué paso después?

-Nuestra relación era muy mala hasta que participamos en la Segunda Guerra Mundial y...- el mexicano se quedó callado por un momento- Y trataba asuntos con tu padre.

Rusia solo apretó los puños y ladeo con la cabeza- Ese maldito desgraciado- le dijo a México, estaba indignado, no por lo que había hecho a México, si no por el hecho que jamás le contara que Estados Unidos y el tercermundista tuvieron algo de hace años.

Eso era una ofensa para el ruso. Siempre el gringo le confesaba que era el único en su vida, tal perece que le había visto la cara desde un inicio

-No hablemos más de esto, por favor- le pido el país tricolor. Se bebió un trago enorme de tequila y camino de vuelta al sofá- Ya no queda más remedio de aceptar la realidad, es poco a comparación de lo que he vivido.

-¿Dónde está la botella? No creo que esa cosa consiga mejorar esta situación.

-Oye, el tequila es el mejor consuelo para las penas ajenas- el mexicano solo bufo molesto- Además... ¿A qué situación te refieres Rusia?

Le había costado hablar de aquel tema sensible con alguien más y no a decir verdad, no necesitaba su piedad, pero tampoco quería que se riera de él. Lo único que quería era estar en paz, estar bien con el que ahora fingía ser su pareja sentimental. Aunque estaba algo incómodo y avergonzado, tanto que tuvo que abrir la boca de sus palabras. Rusia se levantó y se sentó al lado de México, quien empezaba a ponerse más nervioso a cada instante.

-Despacio- le dijo el más alto al ver que el país tricolor tomaba la bebida sobrante de un solo tirón.

México lo miro por encima del borde del vaso.

-Estoy bien

-Eso ya lo sé, México. Estas más que bien- le dijo él- Eres bello, inteligente, sexy y tienes mucho talento. Si me ha sorprendido lo que me has dicho es porque es difícil de creer ¡Eres increíble!- Rusia le dedico una sonrisa al mexicano, que correspondido con el mismo gesto.-En verdad admiro tu fuerza y fortaleza.

México se quedó sin palabras al oír lo que le decía y como se lo decía. Sabía que le hablaba con sinceridad, de corazón. Nunca le había oído hablar así y algo le decía que tampoco Rusia había esperado confesarle tanto, pero tenía la esperanza que aquellas palabras fueran ciertas.

-Vaya...- susurro mientras dejaba el vaso en la encimera- Bueno, gracias.

-De nada

-No era eso lo que pensabas de mi cuando me conociste- le recordó él

-Es verdad, pero entonces no te conocía. Las cosas han cambiado

México se preguntó si en verdad había cambiado tanto. Tenía claro dos cosas; Rusia era lo suficiente maldito para verle la cara a cualquiera y por supuesto, quería acostarse con él es ese momento, pero también había pensado que eso era todo, que no tenía sentido creer que podría haber algo más.

Además, cabía la posibilidad de que ya no quisiera irse a la cama con él, prefería no preguntárselo.

-¿Aquellas relaciones que tenías?- comenzó Rusia- ¿Si fueron serias o...?

-No, esas eran puras mamadas, no quería hacerlo con cualquiera- respondió México encogiéndose de hombros- No es que estuviera esperando a que llegara mi príncipe azul, el verdadero amor ni nada parecido- agrego rápidamente para que no lo malinterpretara- No hubo nadie que me gustara como para formalizar algo tan serio. Siempre fue raro para serte sincero.

-No tiene por qué serlo México. No tienes nada de lo que avergonzarte, te has limitado a ser exigente y eso es algo bueno.

-¿Eso crees?- le pregunto- A veces me gustaría no esperar tanto

-¿Y ahora? ¿Qué sientes ahora?- le susurro Rusia- ¿Crees que me deseas tanto como yo a ti?

Aguanta compadre.- el mexicano estaba sudando frio- No es algo como se tome a la ligera. Tienes que calmar el fua Rusia

Vio cómo se encendían sus ojos con un potente fuego, pero después negó con la cabeza.

-Pero era verdad lo que dije antes. No busco una relación, solo sería una aventura, México. Nada más.

México estaba entra la espada y la pared.

¿Obedecera sus instintos o proteger lo que le quedaba de dignidad?