Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.
Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.
Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.
Dieciséis – Estrellas.
Enero.
Si alguien preguntaba la razón de su entusiasmo reciente, Karen diría, simplemente, que era feliz.
No era como si pudiera ocultarlo. A donde quiera que fuera, la sonrisa no la abandonaba si no era absolutamente necesario. Incluso en sus patrullas, cuando se topaba con algún villano y lo atrapaba, causaba desconcierto la alegría en sus movimientos, lo que no era común en los héroes, no con el trabajo que hacían.
—Oh, Chihiro, qué sorpresa verte tan animada.
La aludida, tras entregar a un par de carteristas a la policía, no dudó en mirar hacia arriba, en vez de a un costado. Junto a ella, con fingida despreocupación, estaba descendiendo uno de los héroes más reconocidos de la actualidad, imposible de pasar por alto con esas alas suyas.
—Buenas, Hawks —saludó ella, inclinando la cabeza educadamente y poniendo los brazos en jarras—, ¿a qué debemos el honor de tu presencia? Esta no es tu jurisdicción.
—Lo sé, pero tengo un par de días libres, cosa no muy frecuente.
Chihiro arqueó las cejas, con toda la razón del mundo. No veía posible que Hawks, de todos los héroes, desperdiciara sus días libres solamente deambulando. No era propio de él.
—Ya que estás aquí, invítame la cena —indicó, altiva y con una sonrisa torcida.
—¡Oh, vaya, la Heroína de las Bengalas quiere algo de diversión nocturna!
—¡No lo digas así, Hawks!
El héroe se rió, para enseguida acordar hora y lugar para la cena.
Chihiro no solía sacarle tan fácilmente un momento a Hawks, pese a que eran amigos relativamente cercanos, así que no pensaba desaprovecharlo.
Esa noche, no llegó tarde al lugar de reunión, por supuesto. Era un restaurante muy bueno, que contaba con mesas privadas. Los dos valoraban el que no se entrometieran en sus vidas de civil, sobre todo porque Takami poco podía hacer para encubrirse, de ahí que eligieran sitios sin vista al público cada vez que se reunían. Él llegó después de Karen, mostrando su sonrisa fácil y meneando las alas al sentarse, antes de asegurar que la veía tan encantadora como siempre.
—Nunca me contestaste qué te tiene tan contenta, Kishuu —recordó Takami, mitad bromista y mitad curioso, cuando salían del restaurante.
—¿Tú qué crees?
En menos de dos segundos, Takami pareció descifrarlo, porque soltó una carcajada, antes de hacerle señas para que la dejara llevarla en brazos.
Karen se encogió de hombros, ¿por qué no? A veces ese tipo tenía las mejores ideas.
Así, fue que ambos se hallaron sobrevolando la ciudad hasta la punta de uno de los más altos rascacielos. Normalmente, Karen no era fanática de estar tan elevada (prueba de ello era que rara vez volaba en escoba), pero en aquella ocasión, con las luces de la ciudad casi tan hermosas como las estrellas de esa noche, sintió de repente una paz que hacía mucho no sentía.
—Me alegro por ti —dijo de pronto Takami, menos risueño que poco antes—. A Seitaro le gustaba verte feliz, Kishuu, y a diferencia de Masaichiro, no era un cursi empalagoso.
—¡Oh, Sei–kun podía ser cursi empalagoso, Takami! Solo que no tenía necesidad de demostrarlo.
—Supongo. Oye, ¿qué te pareció el libro que te envié?
—¿El que me entregó Sora de tu parte?
Cuando Takami asintió, Karen suspiró, antes de medir cuidadosamente sus palabras.
—Esos pensamientos tienen algo de verdad, no voy a negarlo, pero no creo ser tan radical.
—¿Estarías dispuesta a discutirlo con otras personas?
—Quizá.
Después de eso, Karen no se alegró tanto de haber vuelto a ver a Takami en la ciudad, ni de poder contarle el motivo de su más nueva felicidad.
Si había recibido bien el mensaje, algo grande y oscuro se cernía sobre los héroes y no bastaría con un poco de amor en el mundo para derrotarlo.
—&—
Bienvenidos al día 16, gente, espero que les guste.
La palabra del día enseguida me hizo pensar en noche y en alguna vista espectacular, lo que viene presentando Karen cuando, tras pasarse todo el día sonriéndole al mundo (y espantando a unos cuantos en el proceso), resulta que ¡es amiga del actual héroe número dos! A mí me intriga Hawks, no sé si alguien más esté conmigo, por eso de pronto se me ocurrió que podría haberse hecho amiga de Karen a través de sí, su novio muerto, al que ambos extrañan terriblemente. Aunque al final, si alguien lo captó, hay una referencia a algo que Hawks hizo poco antes de este encuentro (al menos en esta línea temporal), a ver quién lo recuerda. ¿Qué se les viene encima a los héroes? ¿Y alguien quiere apostar sobre si, en este universo, Hawks solo tiene singularidad o también posee magia?
Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Crimen.
