Era difícil, la muerte de sus amigos, aun lo tenían muy afectado, a volver sentía que su mundo ya no era igual, aun cuando el comandante le hubiese dicho esas palabras, tenía muchas dudas si debía aceptar o simplemente irse y desaparecer. Le dio unas semanas para que lo pensara bien, su próxima expedición tardaría un poco en ser planeada y aun no sabían cuando volverían a salir, ahora que alguien había sido encarcelado y se haría un juicio sería algo difícil, para ellos pensar en eso.

El en cambio, sentía una profunda tristeza, estaba a fuera de su cuarto asignado, en la parte detrás de la sede, alejado de todos y de noche precisamente, quemando las cosas de sus hermanos, no quería nada que los recordara.

Lo mismo hizo con las cosas de su madre, lo único que tenia de ella era su pañuelo, muy importante para él.

Sentía que ya no importaba, ahora se limitaría a no volver a confiar en nadie, mucho menos abrirse nuevamente a las personas.

El fuego de poco a poco consumía todo, quemándolo.

Adiós-para sentarse y ver como se consumían.

Recordando las palabras de ese hombre:

"Nunca te confíes de tus ojos, sigue siempre tus instintos. A veces las decisiones que tomes, no importa lo difícil que sea, hazlo sin arrepentirte nunca de la decisión tomada.

Si matas, no dudes, no te arrepientas, sigue con la frente en alto.

Rivaille no lo olvides, abrirse a las personas no es malo, solo se consciente en que cualquier momento pueden perderse y nada hará que regresen."

Era tan fácil decirlo, tal vez porque él tenía experiencia y por eso era un maldito desgraciado, uno que lo abandono, pero, tenía razón, mucha razón en sus palabras.

Ahora se arrepentía de esa decisión, no lo vio, fue cegado por esa estúpida esperanza, no confió en su instinto de nuevo.

Rivaille-una chica de lentes se acercó a él.

Volteo a ver a la chica, estaba con el cabello suelto y solo usaba ropa casual, tampoco podía dormir.

Tal vez no sirva de mucho-sentándose a su lado.-Yo he perdido también muchos compañeros. Tal vez no como tú, eran tus hermanos al final de cuentas.

Solo volteo a verla, parecía perdida.

Mi sueño es salir de estos muros, conocer que hay más allá-sonriendo.- Tal vez mi único objetivo, hasta que suceda ese gran día, es investigar un poco sobre los Titanes.

Comprender, ¿que son exactamente?, es lo único que podemos hacer.

Para qué me dices eso-era algo que no entendía.

Erwin te habrá dicho que necesita de tus habilidades para poder lograr que nuestro sueño se haga realidad-suspiro,- Nosotros lo seguimos porque creemos que podemos lograrlo. En mi caso, en el de Nanaba, de Mike y de muchos otros.

¡Tú debes encontrar el tuyo!. No te pedimos que sigas nuestras creencias, ¡solo tú puedes decir lo que quieres!.

Era cierto, solo él podía decirlo, si quedarse o irse de ahí.

Si decides estar con nosotros y ayudarnos, será porque encontraste un motivo-parándose para sonreír.- Si decides no estarlo, te entenderemos, y sería un placer haberte conocido.

Ella se retiró del lugar, dejándolo solo, mientras se consumían en cenizas las cosas de sus hermanos.

Ahora que haría, es lo único que necesitaba en esos momentos, eso se preguntaba ahora; que debía hacer era la decisión que tomaría.

¿Quedarse o no quedarse?.

Al día siguiente.

Salió de la sede para caminar, no había tenido tiempo para ver como lucia la ciudad sin necesidad de traer el traje de policía militar, o por la expedición al salir. Ahora solo quería ver, si realmente le convenía estar ahí y soportar todo el tiempo a esos policías; era irónico ya que había golpeado y matado a alguno en el subterráneo.

Pasear era algo que no hizo cuando sus hermanos le habían dicho que los acompañarse, se quedó parar planear su movimiento y acabar con su misión.

La verdad, ahora que veía bien, no era la gran cosa.

Y al ver como trabajaban los policías, sentía asco.

No eran tan diferentes, nada cambia.

Paso por un establecimiento, y noto que vendía te, se acercó y encontró el que le gustaba, pregunto el precio y el tipo lo miro extrañado, como si viera un fantasma, y al verlo bien, reconoció quien era, un gran viejo conocido.

Será mejor que no diga nada-usando su tono frio y seco.-¡No lo conozco y usted a mí no me conoce!. Actúe como si fuese un cliente más.

L-Lo siento-tragando grueso.

Un policía se acercó y pregunto si todo estaba bien, lo que le contesto que sí, manteniendo la calma.

Se fue de ahí, para seguir de turista.

º

º

º

Veía el atardecer desde el puente, a lo lejos se veía como se ocultaba detrás de los muros que se alzaban; el cielo se veía hermoso para muchos, tan insignificantes para otros que no le tomaban mucha importancia. Para él era algo insignificante, el cielo en esos momentos parecía más que un recordatorio de su vida como matón, la sangre que el mismo había derramado por años; el sol se ocultaba y a pesar de ser joven, nadie podría saberlo.

El atardecer es hermoso-un hombre se paró a su lado.-Es más hermoso cuando amanece.

Volteo y se encontró con un chico mayor que él, por otro lado, era alguien atractivo y por su tono de voz, se podría decir que era alguien en que podías confiar.

Para mí no lo es-para suspirar.

Ya veo-solo sonrió y lo miro.-Aunque no lo creas. Siempre me pregunto, ¿cómo se vería el amanecer o el atardecer desde las orillas del mar?.

¿Mar?-confundido.

El mar es una extensión de agua que no tiene límites de donde termina y donde acaba-explicándole adecuadamente.-Se conecta con el cielo y con otros continente. Puede cambiar de color, por lo que he leído.

¡Mientras estemos aquí encerrados, y esos monstros estén fuera no es posible verlo!.

¿Porque tanto interés en conocer que hay más allá de eso muros?-eso no lo entendía.

Tal vez, porque uno está cansado un poco de vivir como hasta ahora vivimos-solo miro de nuevo como el sol se ocultaba.-Imaginamos como seria vivir más allá de algo que no conocemos. Mi padre dice que pierdo el tiempo, que lo entenderé una vez que comprenda la realidad y deje de fantasear.

Tal vez, tu padre tenga razón-para darse la vuelta.

Tal vez-algo nostálgico.-Soy Bastián. Mañana estaré aquí.

Eso lo escucho mientras se alejaba de ahí, para empezar aunque le haya explicado, tal vez era lo mismo para los demás.

Vivir dentro de unos muros, no era una vida.

Él lo entendía bien, después de salir del subterráneo, querer ser libre y tener una vida fuera de ese lugar, era algo que soñó junto con sus hermanos, pero, la realidad es otra, no importa cuando lo deseen nada cambiara.

Alguien que viene de un mundo bajo, donde cada día vivir se vuelve una batalla., no le queda nada más que sobrevivir, sea como sea.

Si matas, lo haces. Si robas, está bien.

Es sobrevivencia.

En un mundo como viven hasta ahora, ninguno de ellos conocía realmente que era sobrevivir.

Vivian cómodo, no se preocupaban demasiado por pequeñeces.

Y sin ver al estar metido en sus pensamientos, un niño rubio corría y un castaño le pegaba a unos niños.

¡Eren!-llegando para detenerlo.

El volteo y al verlo, solo se acercó.

P-Por favor-algo cansado.-¡Podría ayudarme a detener a mi amigo!.

Tsk-es lo menos que quería.

Y fijándose, había una chica de cabellos azabache con una fu anda llorando, mientras notaba que en el suelo había comida tirada. No era difícil suponer, por las ropas que traían esos niños, eran muy viejas y estaban algo sucias.

Posiblemente eran niños huérfanos, y los otros niños que estaban siendo golpeados, se notaba que eran de familia.

Así se acercó. Para detener al niño y a los otros se fueron al ver la mirada fría que les dio.

Aquí está el capítulo del día de hoy.

Espero que les guste, los siguiente capítulos será sobre el pasado, antes de que Levi tenga a su bebe.

Besitos 33333