-Sí la cumpliste. Estás aquí – hice desaparecer de una vez la distancia entre nosotros, y finalmente, lo besé.

Al principio se quedó inmóvil, lo cual me hizo reaccionar apartándome inmediatamente, pero él lo impidió. Ahora era él quien tenía las riendas de la situación, yo me había abandonado por completo y no existía más nada, ni más nadie. Mientras me besaba, todo mi universo, todas mis vidas se redujeron a una persona… pero terminó demasiado pronto, cuando sentí sus labios distanciarse y su mano sobre mi hombro, deteniéndome. En sus ojos, debajo de la confusión, vi la tristeza, y fue entonces cuando me sentí como una verdadera traidora.

Me aparté bruscamente, quería dejar claro a quién había besado, quería justificarme, quería ocultar que una parte rota de mí se sentía asqueada por amar a un humano, quería borrar toda la tristeza e incluso quería pedirle perdón a Harness porque nadie sabía mejor que yo cómo se sentía… pero era incapaz de pronunciar una palabra.

-Wanderer - su voz ronca me sobresaltó. - No eres fiel ni a ti misma.

Se levantó y siguió con sus labores con una risa sarcástica. Sus palabras resonaron en mi cabeza, y me llenaba de rabia no poder contradecirlo, pero ya estaba harta. No le iba a permitir que me manipulara, amaba a Ian, e independientemente del pasado, de la especie, de todo, él era un obstáculo entre nosotros ahora. Estaba segura de que había vuelto, aún más, estaba segura de que nunca se había marchado.

-No tienes por qué sentirte molesto - dije con la voz más firme de la que fui capaz, poniéndome en pie.

-¿Qué? ¿Acaso debo alegrarme de que me uses como experimento?

-No tienes por qué sentirte molesto - lo miré directamente a los ojos, con seguridad -, Ian.

-Jared debería estar orgulloso, has aprendido muy bien. ¿Es esta tu venganza, por lo que hicieron contigo? No soy tan débil como tú. No vas a atarme a tus humanos haciendo que me enamore de ti a través de los recuerdos en este cuerpo. La única razón por la que estoy en esto es porque quiero una justicia real, quiero cambiar las cosas.

-Dejemos las cosas claras. No estaba experimentando contigo, sé con certeza que Ian está ahí, y lo que tú sientas por mí me tiene sin cuidado. Debes dejar de fingir que no está ahí, porque ambos sabemos que no irá a ningún lado. Es más, estoy segura de que él está más enojado que tú en este momento.

-Te aferras demasiado.

-¿Por qué me recordaste esa historia, entonces?

-Porque en mi naturaleza rechazo el sufrimiento de otros… independientemente de lo que hayan hecho.

-Está bien. Podemos comprobarlo, si quieres experimentar de verdad. Si además estás tan seguro de tus sentimientos, no vas a sufrir. No vas a sentir nada.

-No voy a caer en tu juego.

-Cobarde.

Apenas me dió tiempo a terminar la palabra cuando sus labios se abalanzaron sobre los míos, con tanto ímpetu que no podía discernir si se trataba de rabia o pasión. Sentí sus brazos rodear mi cuerpo y sus manos acariciar mi espalda en un movimiento familiar. No me quedó ninguna duda del autor de ese beso, de esas caricias y tuve la certeza de que habíamos cruzado un punto sin retorno. Sin haberme dado tiempo a asimilar lo que estaba sucediendo, Harness se apartó tan bruscamente como se había acercado.

-No puedo discernir quién está más enojado - susurró.

Me había dejado sin palabras.

-Wanderer…

-¿Eres tú en verdad, Ian? - mi voz temblorosa apenas se escuchaba.

-No. Comprenderás que realmente no puedo dejar que tome el control por completo, especialmente después de lo que escuchamos de esa alma. Sin embargo, ese beso… caló más profundo de lo que debería. Supongo que ya no tiene sentido intentar ocultarlo - sus palabras poco a poco tomaron sentido en mi cerebro, dándome una poderosa sensación de alivio.

-Harness, déjame hablar con él, te lo suplico.

-Te está escuchando, Wanda - dijo, totalmente derrotado.

-Te amo, encontraremos una solución- coloqué mis manos a ambos lados de su rostro y lo hice mirarme. Me acerqué nuevamente con intenciones de besarlo, pero él retrocedió un paso antes de que pudiera hacerlo.

-No quiere que me beses. Aún está, estamos, furiosos.

-No era a ti- lo corté antes de que terminara, ahora yo estaba enojada.- Esto no es fácil.

-Ya lo sé, pero al fin y al cabo, a quién ibas a besar era a mí. Y tengo ya bastante de su voz gritando en mi cabeza como no te debo tocar y al momento siguiente queriendo abrazarte. Por más que me encantaría darles el gusto de desaparecer, aún aprecio mi vida.

-Lo extraño demasiado- dije para mí.

Mis palabras no hacían más que alterarlo, aún así no retrocedí cuando empezó a acortar la distancia entre nosotros. - ¿ A dónde quieres llegar ? - cada paso en mi dirección era amenazante. -¿ Qué quieres hacer con esto? - agarró mi mano con firmeza y la puso en su pecho. - ¿Crees que podemos convivir los tres… - con su brazo libre me acerco a él, nuestros cuerpos pegados y su rostro peligrosamente al nivel del mío- … de esta manera?- era todo demasiado intenso. Una parte de mí quería dejarse llevar, ignorar la voz en mi conciencia que me repetía que él tenía razón.

-Suéltala- Jared que parecía haber salido de la nada, apretaba fuertemente la mandíbula.

- ¿También tú estás celoso, Howe?- esta versión irónica se correspondía más a Harness. Sus palabras se repetían en mi cabeza, ¿cuál sería el siguiente paso? obviamente quería recuperar a Ian… pero ¿hasta donde estoy dispuesta a llegar para lograrlo? ¿Podría vivir con la culpa? ¿Sería capaz de deshacerme de Harness?... la respuesta llegó a mí como un gran impacto, dejándome sin aire. Sí, sí podría.

Jared adoptó en cuestión de instantes un semblante de serenidad que, paradójicamente, lo hacía ver más amenazante.

-Tu trabajo aquí ha terminado. Ve a los campos, hay mucho que hacer antes de la hora del almuerzo. Kyle te está esperando fuera - se dirigió a Harness con una voz monótona, inexpresiva. Él tardó unos segundos en moverse, pero cuando al fin lo hizo, fue con unas zancadas bruscas hacia la puerta, sin tornarse siquiera a mirarme.

Por instinto, mis pies decidieron seguir sus pasos, pero la mano de Jared sobre mi hombro me detuvo de inmediato.

-Estás jugando con fuego - la monotonía había sido reemplazada por preocupación y un dejo de reproche. Suspiré. Sabía que tenía razón, por supuesto. Sabía que nada de esto podría tener un buen final. Y sin embargo… no podía evitar hacer todo lo que estuviera en mi mano para arrancarle unos segundos con Ian. Tomé la mano de Jared entre las mías.

-Eres demasiado bueno conmigo, cuando merezco que me odies.

-¿Vas a empezar otra vez con eso? No intentes cambiar el tema…

-Jared, está ahí. Lo admitió.

-Wanda, sé que quieres creer eso, todos queremos, pero no podemos abandonarnos a falsas esperanzas. No podemos confiar en él.

-No lo entiendes. Lo he visto, lo sé.

-Está bien - alzó las manos en señal de derrota. - No creas que eso te exime de una larga conversación conmigo. Sé lo que estás pensando, pero hay que tener la cabeza fría. Tenemos mucho por hacer: idear un plan, buscar provisiones, averiguar cómo las almas sabían que íbamos a entrar al hospital… Ese imbécil debe saber algo sobre lo que pasó.

-Creo que antes intentaba decirme algo con su historia de por qué vino a este planeta, pero no llegó a concretar nada. Jared, si puedo volver a hablar con él, podré convencerle… - su risa sarcástica interrumpió mis palabras.

-Ya lo creo que podrás convencerlo de todo lo que quieras. Mira, Wanda, no soy precisamente su mayor admirador, y aún no descarto la posibilidad de que lo esté actuando todo para ganarse tu confianza, pero ¿no crees que te puedes estar haciendo cosas de las que luego te vas a arrepentir?

-No lo estoy manipulando, Jared, de verdad.

-Has mejorado mucho, pero aún no eres muy buena mintiendo - bajé la mirada ante su acusación. Me quedé en silencio unos segundos, mientras intentaba asimilar la situación.

-Tal vez todo esto es el castigo por lo que les hice a ti y a Mel. No sé, Jared. Me siento tan culpable por lo que pasó, y tengo tanta rabia dentro de mí… Ya no me reconozco. Mis sentimientos me son demasiado ajenos y la única persona que podría ponerles un poco de orden está fuera de mi alcance - presioné las palmas de las manos contra mis ojos. - Tienes razón, no sé lo que estoy haciendo.

-Wanda - casi me fue imposible distinguir sus palabras debido al bajo tono de su voz. Me atrajo hacia sus brazos, con suavidad. - No sabes cuánto me aterra que puedas salir herida de esto.

El miedo que solía invadirme cada vez que un humano se aproximaba a mí parecía disminuir en intensidad, por lo menos no me atacaron las ganas de alejarme. Pude sentir algo de seguridad entre sus brazos, sentimiento que se vio reforzado por el alivio de notar que el pánico no era permanente.

-¿Qué se supone que haga? - no me importaba ya mucho salir herida.

-Puedes empezar por no estar tan cerca de él todo el tiempo. por no obsesionarte con esto. En cuanto digas lo de Ian, Jeb va a intentar que obtengas más respuestas de él, pero no tienes que hacerlo. No tienes que ser tan rápida para ponerte en la línea de fuego…

-Sé que quieres protegerme, pero tampoco puedo quedarme al margen. No puedo simplemente rendirme.

Me miró con una sonrisa triste.

-No podía esperar menos de ti.

-Tú mismo dijiste que él debía saber algo sobre lo que sucedió, o sobre qué podemos planear… Yo podría negociar con él, averiguar más sobre cómo terminó aquí.

-Ya no hay nada que pueda hacer para disuadirte de acercarte tanto a él, ¿verdad? - dejé que un breve silencio contestara su pregunta. Quería intentarlo, quería ser útil y, no tenía sentido ocultarlo, quería estar con Ian. - ¿Considerarías al menos esperar hasta la reunión de hoy para destapar la caja de Pandora?

-¿Crees que debamos involucrarlo en lo que sea que intentemos hacer? - cambié una vez más el tema, haciéndolo bufar ligeramente.

-No tenemos muchas opciones, pero habrá que vigilarlo de cerca.

Unos pasos acercándose por el pasillo nos enmudecieron. Poco después, la figura de Mel nos observaba desde la entrada de la cocina.

-Uhm, tenemos que terminar pronto con el desayuno. Se aproxima una horda hambrienta - sonrió al ver que su comentario había logrado animarme un poco.

Me aparté del abrazo de Jared, terminando las labores con el pan, mientras ellos racionaban los pocos complementos que teníamos. Terminamos justo a tiempo para empezar a servir a los habitantes de las cuevas que llegaban a las cocinas. No pude evitar notar lo exiguo de las raciones que servíamos y ellos tampoco, además de las pocas personas que manifestaron alegrarse de verme de nuevo y bien, si me dirigían la palabra era solo para quejarse al respecto. El plan de esta tarde tendría que ser muy bueno.

Cuando se acabó el fluir de gente hacia la cocina nos sentamos a desayunar junto a Jamie, que parecía perdido en sus propios pensamientos. Al vernos llegar sonrió, y pude notar que algo en su actitud había cambiado. Recordé algo que había dicho Jeb la noche anterior y me asaltó la curiosidad.

-He escuchado que eres el nuevo héroe de las cuevas, Jamie.

-Claro, Wanda - saltó Mel al momento -. No tiene todavía suficiente ego.

-Dale un respiro, esta vez se lo ha ganado - la voz de Jared destilaba orgullo.

-A ver, ¿me van a contar qué fue lo que pasó?

Jamie se aclaró la garganta, ufano. Mel tenía algo de razón, se le estaba subiendo a la cabeza rápidamente.

-Ocurrió ayer, mientras Jared y tú estaban ocupados con… bueno, con eso. Jeb nos ordenó a Kyle y a mí comprobar el camuflaje de las cuevas en cuanto los helicópteros se alejaron lo suficiente. Kyle fue al sitio de los vehículos y yo me quedé vigilando en la entrada de las cuevas. De repente, escuché un grito, alguien pedía ayuda. Sin pensarlo dos veces me lancé hacia el desierto, intentando acudir a donde provenía el sonido. Sabes que las rocas del lado oeste pueden ser muy engañosas, pero aún así conseguí descender por ellas. No escuché nada más y pensé que todo había sido fruto de mi imaginación o peor, una trampa. Con cautela… Ehm,¿Wanda, te importaría no destrozar mi mano? Te prometo que la historia tiene un final feliz.

-Oh, sí, lo siento -. No había registrado tomar su mano, pero cuando la solté, pude ver pequeñas marcas donde mis uñas habían estado.

-Con cautela, decía, inspeccioné los alrededores. Entonces las vi. ocultas en la poca sombra que había entre las rocas. Una de ellas arrodillada al lado de la otra, intentando hacerla reaccionar. No fue muy amigable de mi parte, pero lo primero que hice fue apuntarlas con el cuchillo, por si acaso. La que estaba consciente, April, se giró al escuchar mis pasos y pude ver inmediatamente el brillo en sus ojos. No voy a mentir, me asaltó un poco el pánico, pero intenté parecer calmado.

"Contrario a lo que hubiese esperado, se acercó a mí, pidiéndome que bajara el cuchillo, pero lo más sorprendente es que parecía aliviada de verme, no preocupada. Así que lo hice, guardé el cuchillo. Entonces, lo más extraño sucedió: corrió a abrazarme. Para ese momento solo había dos posibilidades: o lo había alucinado todo, o esta era un alma muy extraña. Me pidió ayuda, me dijo que ella era humana, pero su hermana no. Supe que tomaba un riesgo muy grande, pero algo en ella… no sé, quise confiar en lo que decía de inmediato. Como pasó contigo, Wanda, solo que… diferente."

"Afortunadamente llevaba un poco de agua conmigo. Le di un poco y luego intentamos hacer que su hermana bebiera, pero no recuperó la consciencia. En ese momento reconocí la marca de la muñeca, y eso fue lo que me hizo decidirme. La cargué y las dirigí hacia las cuevas. En el camino, me encontré a Kyle, quien por poco me asesina, pero ya era tarde para arrepentimientos. Nos contó la versión breve por qué estaban ahí. El resto… más o menos lo conoces."

No sabía cuánto tiempo llevaba boquiabierta, pero me costó forzar a mi mandíbula a moverse.

-Créeme, a la tercera o cuarta vez empieza a ser menos divertido - dijo Mel. Pude notar que estaba teniendo dificultades para aceptar el peligro al que Jamie se había expuesto, y que en cierta forma lo resentía por ello. Sin embargo, tenía razón, ya no era un niño. Hace tiempo había dejado de serlo. Siguiendo al comentario de Mel, empezó una discusión fraternal entre ellos.

Jared y yo nos miramos, divertidos. Pude formar una sonrisa que no era una mueca, lo cual ensanchó la suya. Sin mediar palabra, tomó mi muñeca como si estuviera hecha de porcelana, girando mi mano para dejar en descubierto la brillante marca plateada.

-¿Duele?

-No en este momento, aunque de solo verlo me regresan las náuseas -. Jared tapó el tatuaje con su mano y yo recosté mi cabeza en su hombro. Se sentía bien poder tener todavía algo tan familiar como sus brazos, acogiéndome como si fuera una paloma herida. Mel, sentada en el otro lado, acarició mi pelo. Me permití ser el blanco de sus cuidados por un momento, no todo era malo, volvía a tener a mi familia… casi.

-Wanderer, ¿podemos hablar?-. El tono en su voz era neutro, pero su mirada estaba cargada de reproche. Aún siendo consciente de que no tenía ningún sentido sentirme culpable, me aparte bruscamente de Jared.

Les hice un gesto a todos para que nos dejaran solos, Jared fue el primero en levantarse, seguido por Mel que llevaba un poco a rastras a Jamie. Harness dejó caer con más fuerza de la necesaria la bandeja en la mesa; no apartó la mirada de Jared hasta que este se sentó en otra mesa alejado de nosotros. Teníamos que enfrentarnos nuevamente.

-No pierdes tiempo, ¿tienes algo que probar con él también Wanda? - hacía una clara referencia a la muestra de afecto de Jared.

-¿De eso querías hablar? - continué hablando sin darle tiempo a responder. - Tenemos una conversación pendiente. Me quedé pensando en algo que dijiste… ¿Por qué no es una coincidencia que tú estés en el cuerpo de Ian?

-¿De verdad no lo has adivinado? - me ofendió un poco su incredulidad, ¿acaso tenía que saberlo todo? Suspiró antes de contestar mi pregunta.- Me ofrecí voluntario.