- ¿Transformación?
Ya había pasado un día desde el encuentro con una Firo humana. Aparentemente, ella podía volverse ave cuando lo quisiera, por lo que tendía a estar desnuda casi todo el tiempo al no mantenerse con la capa de Raphtalia puesta.
Ahora estaban en la armería de Oyaji mientras que la pequeña comía un postre, avergonzando a Raphtalia ya que le recordaba a sus actos en aquel entonces.
- Sí. Resulta que el esclavista me dijo que los Reyes Filorial tienen la capacidad de convertirse para ocultarse entre otras especies.
- Vaya... Eso es increíble.
- ¡Umu!
- ¡Maestro! ¡Quiero comer!
- ¡Ya comiste 5 platos, enana endemoniada! ¡Deja de comer!
- De ninguna manera.
- ¡Pues ve y caza tu comida!
- Okey.
Firo se aproximó a la puerta y luchó por intentar abrirla. Finalmente, Naofumi suspiró y tomó su mochila nuevamente.
- Raph, nos vamos. Gracias por albergarnos un rato, Oyaji.
- Seguro, chico... Al menos no fue terrible esta vez.
...
- Maestro, quiero jugar.
- No. Déjame trabajar de una vez.
- De ninguna manera.
Firo, en su forma original, observaba a Naofumi que montaba una mesa donde a los bordes pendían materiales de construcción. Sobre esta estaban, los materiales para desarrollar medicinas.
- Maestro, qui-.
- ¡Suficiente! ¡Naofumi, haz algo con esa maldita ave!
Raphtalia, que trabajaba para desarrollar camas de madera para ya no tener los colchones en el suelo, se mostró realmente agotada por la situación.
- De acuerdo... Creo que es hora de ponerle las pautas. Firo, ¿Vas a oírme?
- Firo oye.
- Bien. En este lugar, y entre nosotros, se rigen reglas. Debes obedecerlas si quieres vivir con nosotros.
- De ninguna manera.
- Entonces... Así será.
Naofumi avanzó hasta una de las puertas, bajándola repentinamente, dejando la entrada libre.
- Si no puedes obedecer esas reglas, entonces no puedes vivir con nosotros Firo. Sin importar si te gustan o no, debes respetar el piso de otros. Si te niegas, no mereces el respeto de estar aquí.
El ave perdió su característica sonrisa al verlo hablar seriamente. Se preocupó mucho al verlo invocar sus escudos.
- Obviamente, como incumples las reglas, y te niegas a salir de mi hogar, me veré en la obligación de sacarte por mí mismo.
- ¡N-Nooo!
- ¡Respeta las reglas!
- ¡De ninguna manera!
- ¡Entonces serás abandonada! ¡Última advertencia, Firo! ¡Pasaré a mano de hierro!
Buscó el apoyo de Raphtalia, pero ella la veía con los brazos cruzados y un agotamiento notorio.
- Lo que haces por las noches no cuenta en esto. Entiendo que seas rebelde, Firo, pero debes entender que en este mundo no durarás mucho así. Naofumi me mostró eso antes de que yo siquiera actuara así.
Firo retrocedió en negación. Estaba reacia a obedecer, pero temía la actitud de los seres a su alrededor.
- ¡Firo! ¡Te venderé o te volveré una esclava si no nos ayudas en algún termino!
- ¡Naofumi!
- ¡Es lo mejor que se me ocurrió! ¡Perdón por no ser bueno amenazando niñas!
...
Finalmente, luego de una actuación de villano de película "serie B", Filo cedió con algo de tristeza y molestia.
- ¡Maestro, no me odie por favor!
- ¡Ya te dije que no lo haré si respetas las reglas! ¡Haz lo que quieras, pero deja de abrazarme!
Si, bastante tristeza.
Pero... La pregunta ahora era, ¿Por qué ahora era más inteligente de lo que era?
Estando en la armería, Oyaji sonrió algo divertido al ver a Firo aún con una capa como vestimenta. Con un gesto, guió al grupo hasta una tienda de magia, en donde una mujer los recibió.
- Firo, no te transformarás hasta que yo determine si hay una amenaza, ¿Queda claro?
- ¡Sí!
- Vaya, eso fue rápido.
Luego miró a Raphtalia con algo de nostalgia, sonriendo algo divertido.
- ¿P-Por qué me miras así?
- Je, je, je... Salvaje.
- ¡¿Acaso te burlas de mí, Iwatani Naofumi?!
...
- ¡¿Puede hacer eso?!
Naofumi estaba mirando a la joven bruja del edificio con emoción latente. Raphtalia miraba esto con un puchero y algo de celos. Firo solo reía por la actitud de su maestro.
- Encantamiento, desvanecimiento. Tengo todo lo apto para poder estar listo para un combate.
- ¡Entonces necesito varias órdenes! ¡Pagaré todo!
Luego de unas horas, en las que Oyaji volvió a su trabajo, Naofumi y Raphtalia tenían sus armaduras encantadas.
- Con un poco de magia, la parte de la armadura o todo el set volverán a ser portados encima tuyo. Además de que ahora se repone con magia por alrededor de 20 usos.
- ¡Muchas gracias! ¡Monto!
- ¡800 monedas de plata! ¡Más 50 por el hilo!
- ¡670! ¡Más el hilo!
- ¡Trato! ¡Vuelvan pronto!
...
Con varios encantamientos en la armadura, Naofumi comenzó a caminar mientras experimentaba de vez en cuando con el enorme ave a su lado. Aún debían llevar el hilo mágico a tejer, y eso llevaba con una persona que Oyaji había recomendado.
Por supuesto, por su ayuda, Naofumi le prometió una cena al hombre, y este aceptó decepcionado por esperar mejor recompensa.
- Estamos a 400 monedas de quedar pobres. Debí cobrar por los trabajos de reconstrucción.
Finalmente, el grupo llegó a un tejedor al que se le pagó por preparar una túnica mágica para Firo. Por curiosidad, la chica parecía una Fujoshi que escribía doujinshis eróticos.
- Extraño mis mangas... Y mi hentai.
- ¿Naofumi? ¿Qué murmuras?
- Nada, Raph. Viejos hábitos. Entonces, ¿Cuánto saldría esto?
- ¿Hmm? 100 monedas.
- ¡80!
- ¡Cruel y ruin! ¡Aaaah~! ¡Acepto!
...
- ¡Debo admitirlo! ¡Cenar aquí es maravilloso, que aplaca la incomodidad de entrar!
Invitado por ellos, Oyaji cenaba con el grupo mientras compartían un bello momento de paz y tranquilidad en los muros de madera que se hallaban altos e intactos.
- Madera de roble... Ese escudo hace maravillas, ¿Eh?
- Es mi don, mi maldición.
- Te envidio en cierto grado...
- Te lo daría si pudiera sacármelo. No me hago responsable por las tragedias que pasen a tu alrededor por portarlo... Además, mis probabilidades ofensivas son muy diminutas. Todo lo que hago lo he logrado con esfuerzo... Los encantamientos que pagué aumentan mi fuerza +90 en brazos y piernas. Hubiera sido más costoso si no le daba los libros de encantamiento que la anciana nos regaló a mí y a Raphtalia. La defensa aumenta en pecho y cabeza.
- Ya veo. Es algo problemático.
- Me he estado acostumbrando. Además, tiene un encantamiento para invocarla cuando quiera.
Inmediatamente, armadura de brazos hasta hombros y piernas aparecieron con solo pensarlas. Eran reluciente como antes pero desprendían un brillo rojo de vez en cuando.
- ¡Vaya! ¡Ya me preguntaba por qué no la usabas!
...
Al día siguiente, Firo ya tuvo su traje de ángel celeste. Su figura podía simular serlo, pero ella no tenía de uno.
Ahora tiraba del carro en su forma animal, transportando a la "Otaku" que solicitó sus servicios para poder ir al pueblo. Raphtalia no vomitaba gracias a una medicina de Naofumi, pero si se mostraba mareada.
- ¿Qué tal han estado sus estudios? Mi abuela a dicho que, tras salvar a mis tíos, usted solicitó algunos avances en su magia.
- ¡Oh! ¡Dale las gracias por su ayuda! ¡Los libros que te dí los aprendimos al completo gracias a la esfera!
No había mucho que detallar de esos libros. Todo lo que brindaban era magia ofensiva y defensiva que fueron muy útiles para ambos.
- Firo, estás bien de trote. Mantente así.
Ella había estado entrenando su velocidad para tardar poco y a su vez, ser más efectiva. Por lo que, para no aburrirse y tardar menos, iban a una velocidad determinada.
- Tome esto. Esto será para que pueda acceder.
35 monedas de cobre para entrar con vehículos de transporte y mercancía. Parecía un trato justo.
- Oh. Raph, ¿Puedes oírme? Estuve pensando en volvernos un servicio de reparación mercante. ¿Qué te parece?
La muchacha apenas pudo alzar el pulgar del mareo.
- Ya que Firo soporta el peso de esto ligeramente, deberemos forjar una de acero. Tengo pensado crear una carroza de hierro capaz de brindar la situación favorable. Primero, deberemos saber cuando es el peso que Filo puede transportar sin sentir dificultad. A partir de eso, comenzaremos.
Luego de un cambio de ideas, Raphtalia, ahora mejor compuesta, viajaba sobre la espalda de Filo. Escondidos entre sus alas, estaban los globos que dormían cómodamente.
- Parecen parásitos esos holgazanes... ¡Me adelanto!
Repentinamente, Naofumi saltó tan suavemente que no hizo marca alguna en el carro, alzándose por alrededor de 3 metros más desde su superficie, hasta impactar suavemente dentro del pueblo. Lo que se podía oír a lo lejos era la tala magistral de los carpinteros que luchaban por tener madera en rápidos procesos.
...
- Me gusta. Provisorio y bastante desarrollado.
Naofumi había logrado descubrir que gracias a la tala de árboles, y absorción extrema del aserrín, obtuvo Carpintería 10. El escudo era igual al base pero tenía sectores para depositar herramientas. Ahí tenía una sierra, un martillo y demás.
Mientras la gente trabajaba duro al generar tablones, se deslumbraban con el desempeño de Naofumi al reparar y modificar el carro de transporte. Raphtalia miraba a su compañero sudar y trabajar con ojo critico mientras transportaba los tablones. Firo descansaba bajo la sombra sobre una especie de colchón de pasto fresco.
Fue entonces que notaron que él comenzó a sacar pieles de globo que notaron algo distinto.
- ¿Naofumi? ¿Qué haces con las ruedas?
- Hay baches en el camino. La goma hará efecto reversible, permitiéndonos salir de estos sin desmontar la rueda o romperla.
El carro ahora era largo y más ancho. La madera era dura y estaba reforzada con el escudo de madera. Sus ruedas eran menos atractivas, pero más seguras. Los arcos que tenía estaban cubierto por goma de globos roja, tapada con una lona blanca sobre esta.
- ¿Hmm? Dio, ven un segundo.
El globo salió despegado hacía él, y cuando usó el escudo de globo sobre su cabeza, así como el de puercoespín en el otro brazo, y este brilló. Cuando cesó, sonrió divertido.
- Ya veo... Ustedes dos vengan. Esto será útil.
Dio ahora era gris, pero mostraba una extraña maleabilidad en su cuerpo. Cuando se retiró rebotando, oyó un chiflído de ataque de su cuidador, por lo que se lanzó a un árbol, clavándose en este con puntas formadas sobre su cuerpo.
[ Dio (Mascota): Nivel 23
[ Formación de Globo avanzada (Aplicación de imaginación II con escudo de Puercoespín y Globo)
~ Rompí a mis mascotas... Esta cosa está cada vez más OP.
- Naofumi... Los tres están haciendo de almohadones para Filo. Van a ser aplastados.
- ¡O-Oigan! ¡No les dí ese poder para matarse así de rápido! ¡Salgan de ahí abajo! ¡Es una órden!
- De ninguna manera...
- ¡NO TE HABLABA A TI, SANGUIJUELA CON PATAS! ¡TUVE QUE PEDIR DISCULPAS PORQUE TE COMISTE LA CARNE DE QUIMERA POR TU CULPA!
- Filo tenía hambre.
- ¡¿SABES QUE TE VAS A COMER?! ¡SUÉLTAME, RAPH! ¡VOY A DARLE DE PATADITAS A ESTA AVE MALNACIDA, COMO ME DICEN NAOFUMI! ¿Eh?
Un hombre apareció agotado, aparentemente de correr mucho, y miraba al héroe con mucha desesperación. Él reconoció el gesto, mostrándose algo disgustado por lo que podría ocurrir en cuanto el hombre hablara.
- Raph. A las armas.
- ¡Umu!
Naofumi se delantó, llegando detrás de la ronda de gente que se mostraba preocupada e intrigada por la aparición de caballeros, de Motoyasu y Maire.
- No me digas que...
- ¡Atención, ciudadanos! ¡Como recompensa por sus esfuerzos de la Ola, Motoyasu-sama fue apremiado con el gobierno de este pueblo!
- ¡Maldición! - Susurró Naofumi, enojado porque seguramente fue por su encuentro anterior que estaban haciendo esto.
- ¡Se deberá pagar un peaje de 50 monedas para entrar y salir con carretas mercantes!
- ¡Si hacemos eso, no nos quedará nada para comer!
- ¡¿Acaso van a desobedecer a su gobernador?!
- ¡POR SUPUESTO!
Silencio. Todos voltearon a ver al héroe del escudo que portaba sus aterradores ojos rojos y se mostraba enojado con sus brazos cruzados. Raphtalia sostenía su hombro, tratando de calmarlo y Firo se hallaba molesta al ver al héroe.
- ¡¿Demonio del escu-?!
- ¡Motoyasu! ¿Sabes cuanto cuesta un comer y dormir por día aquí?
- ¿Y-Yo? E-Este...
- ¡Es una moneda de plata al día! ¡Su peaje cobraría lo que serían 100 noches! ¡No solo dejaría el pueblo en bancarrota, si no que sería una locura! ¡Los forzaría a aventurarse al bosque con amplias probabilidades de morir!
- ¡Exacto! ¡Además, Tate no Yuusha-sama fue quien salvo el pueblo de los monstruos!
Regocijo. El odio de Naofumi se redujo a cero en cuanto vió que muchas personas saltaron en su defensa de inmediato ante su arrebato.
- ¡¿Osan desobedecer al reino?! - Declaró la compañera de Motoyasu alzando la mano, haciendo que los guardias se enlistaran para una batalla.
- ¡NOOO! ¡ATRÁS TODOS! ¡RAPHTALIA, SÁCALOS DE AQUÍ! ¡FIRO, CONMIGO! ¡QUICK EQUIP!
Sin más que declarar, la armadura apareció, en lo que Naofumi lanzaba una esfera brillante al aire y la atrapaba con su mano, depositando en su cabeza su fiel casco espartano. La preocupación del héroe del escudo se avivó con fuerza ante esta amenaza, por lo que, mientras la gente huía aterrada, este se puso en guardia al momento.
- ¡Ya que ninguno de ustedes tiene respeto por el prójimo, los enfrentaré! ¡VENGAN TODOS JUNTOS SI ASÍ LO QUIEREN!
- ¡No será necesario!
Repentinamente, una élite de mujeres con túnicas oscuras apareció del cielo en medio de la armada y Naofumi.
- ¡La reina ha cambiado las reglas de juego, Princesa Maire! ¡No se deberá evacuar, ni generar ninguna acción agresiva contra los aldeanos! ¡Lea el decreto de la reina!
Maire obtuvo un pergamino en sus manos, intrigando a Naofumi y su equipo. Raphtalia pareció reconocerlas y se acercó a su compañero.
- Ahora entiendo quienes son... Te presento a las "Sombras del reino". Una élite encargada de actuar ante las órdenes del rey... O la reina. Son quienes permitieron que yo obtuviera la información del reino, ya que me rescataron incontables veces y son quiénes desaparecieron a los que interrogaba. Es la conclusión más obvia que puedo obtener.
- Ya veo... Una reina, ¿Eh? Ya lo voy entendiendo todo...
- Umu... ¿Hmm? ¿Naofumi?
- Aún no, Raph. Necesito un poco más de información para contarte mi suposición... ¿Eh?
- ¡Maldición! ¡Akuma no Yuusha! ¡Te retamos a un duelo de carreras por el pueblo!
- Oh... Maire, cometiste un error... Me retaste a un desafío... ¡Y yo amo los desafíos!
...
- Las reglas son simples. Gana quien de 3 vueltas al pueblo y cruce la meta primero...
Mientras el anterior gobernador del pueblo estipulaba las reglas básicas, Naofumi observaba a Motoyasu, quién montaba un joven dragón.
- Filo... Si ganamos esto, tendrás una docena de conejos para ti sola.
- ¡Docena y media!
- ¡Maldita sea! ¡Docena y un cuarto!
- ¡Siii~!
- ¡Dicho todo! ¡Inicien!
Firo fue más rápida en arrancar, obteniendo una ventaja visual ante la marca. Motoyasu y su dragón estaban recibiendo ataques continuos de la tierra que levantaban.
Justo cuando daban la vuelta, Naofumi notó un pequeño agujero en su camino.
- ¡Firo! ¡Planeo!
Ella saltó y mantuvo la velocidad en el aire, justo sobre el hueco, sin embargo, Motoyasu aprovechó esta acción y aumentó su velocidad, pasando al par por unos pasos.
- ¡ADELANTE, FIRO!
- ¡A la órden, maestro!
Sobrepasando a Motoyasu con creces, el par logró pasar por la meta en ese momento. Quedaba una vuelta. No podían fallar.
Magia. Repentinamente, Naofumi notó que magia de terceros redujo su velocidad, así como aumentó la de Motoyasu.
- ¡Noo! ¡Nooo! ¡NOOO! ¡FIRO! ¡2 DOCENAS SI ACABAS ESTA ESTUPIDEZ DE UNA VEZ!
- ¡SIII~!
La carrera se logró igualar con esfuerzo, pero entonces, Naofumi notó como un enorme hueco se formaba justo enfrente de ambos.
- ¡¿Qué diablos?!
- ¡Firo! ¡Por amor a lo más preciado, haz algo!
- ¡ARRIIIBAAAA!
Elevándose en dos aleteos progresivos, el ave logró pasar, llegando a la meta sin dificultades. Salvo el pobre dragón que cayó en el hueco que se formó, sin poder reaccionar a tiempo.
- ¡SÍÍÍÍÍ! ¡LO LOGRAMOOOOOS!
Naofumi alzó los puños al aire mientras montaba a Firo, provocando que la multitud del pueblo gritara emocionada.
- ¡Hiciste trampa!
Saliendo del hueco a duras penas, Motoyasu observaba a Naofumi furioso. Su dragón se esforzaba por alzarse, pero seguía atrapado.
- Firo, ayúdalo. Me da lástima verlo así...
Aún cuando Filorial's y dragones se odiaban, ella obedeció en su forma original, con una sonrisa.
- ¿Eh?
El héroe de la lanza, que aún estaba intentando levantarse, veía como el ave de su rival ayudaba al dragón a levantarse. Este no mostró queja alguna, logrando levantarse y salir del agujero. Finalmente, ambos se vieron y asintieron.
- ¡Ahu! ¡Ahu! ¡Ahu! ¡El héroe del escudo es rudo y bellacudo! ¡Ahu! ¡Ahu! ¡Ahu! ¡Forzudo y desnudo, él gana por valor, respeto y honor!
La gente lo había levantado en brazos y había comenzado a lanzarlo al aire continuas veces. Raphtalia veía con alegría como este luchaba por retener sus lágrimas mientras sonreía.
Respeto. Naofumi había ganado el respeto de ese pueblo con este acto sin duda alguna.
- ¡Hicieron trampa!
La Demi-humana se mostró furiosa ante tal declaración, encarando a Maire que se acercaba hacia el tumulto enfurecida. Estaba por tomar su arco para amenazarla, pero dos sombras la interrumpieron.
- No es así, Princesa Maire. Hemos tomado apresados a los responsables de intentar sabotear la carrera y serán enjuiciados de inmediato. En lo que usted respecta, tenga más cuidado o sus aliados saldrán lastimados si sigue intentando actos así. La magia de los aliados del héroe del escudo, así como del mismo, rondan entre luz, oscuridad, protección y sanación. No hay habilidades de trampas y capacidades de facultades de apoyo y penalización en ellos...
~ Ellas saben de nuestras habilidades. - Fue el razonamiento de Naofumi que era bajado por la gente con cuidado, así como escuchaba la charla con atención.
- ... Como su victoria está estipulada, el héroe del escudo tiene la permanencia de este pueblo en sus manos. Su regimiento está tras su victoria.
- ¡D-De acuerdo! ¡Nos iremos por esta vez!
Maire y sus tropas no apresadas se comenzaron a retirar de inmediato. Motoyasu pasó cerca de Naofumi, sin mostrar ningún gesto en particular. Lo que sí, es que acariciaba a su dragón con más cuidado. Aparentemente, se arrepintió de haberle exigido tanto.
Fue en el momento que las sombras se retiraban, que Naofumi se percató de intentar detenerlas.
- ¿Podemos pedirles un minuto?
Raphtalia se adelantó, sorprendiendo al muchacho, pero agradeciéndole por su participación.
- Por supuesto, Raphtalia. Supongo que necesitan sacarse algunas dudas.
Una de las mujeres distinguió a la muchacha Demi-humana, cosa que sorprendió aún más a Naofumi.
- Gracias... Naofumi, por favor, pregunta lo que quieras.
- Y-Yo... Gracias, Raph... Lamento interrumpir su retirada, pero tengo algunas preguntas. Espero poder ir una respuesta al respecto.
...
Gracias al trabajo duro y la ayuda proporcionada por el héroe del escudo de armadura brillante, su ave celestial y su compañera de reluciente belleza, el pueblo fue reconstruido en 13 días desde la Ola. Finalmente, Naofumi y su grupo se marcharon del pueblo con varias novedades.
Aparentemente, el reino tenía sometido a todos los nobles y distintos pueblos a su alrededor con la aparición de este rey. Ya que en realidad, era una reina quien gobernaba el lugar.
Varios nobles mostraron su descontento contra algunas medidas del rey, y terminaron apresados. Esto generó miedo y nadie desobedecía sus órdenes desde esto.
La reina se hallana fuera del reino en una seria junta con otros reinos, puesto que se suponía que cada reino invocaría a un héroe, pero la cosa no salió como debía.
Ante esto, la tensión se armó y ella debía quedarse velando porque los otros reinos no pensaran en armae una guerra ante las Olas, ya que esto acabaría con la vida de todos.
Eso había ocurrido varios días antes de ser invocados.
Luego, el conocimiento de Raphtalia. Aparentemente, una de las sombras que no espiaba al héroe siguió a la muchacha y procuró de su bien estar en sus investigaciones. Incluso se arrodilló con respeto ante ella por su labor.
- ¡Gracias por mantenerla a salvo! ¡Gracias! ¡Gracias...!
Naofumi había llorado como nunca al saber que había buena gente a su alrededor, y que finalmente podía dejar de dudar de todo a su alrededor.
Luego estaba su permanencia del pueblo...
- Nadie debe ser obligado a someterse a mi voluntad. Libero este pueblo de mi manto...
- ¡Si hace eso, volverán!
- Entonces solo tendré el título engañoso. Yo no soy nadie para determinar el futuro de otros, ni menos establecerlo...
Sin más, todo volvió a la normalidad, y como recompensa por sus esfuerzos, el jefe del pueblo le otorgó un papel legal que permitía a Naofumi entrar a otros pueblos sin pagar un centavo.
Y así, el héroe del escudo y su pandilla avanzaron hacia el siguiente pueblo, lejos del reino de Melromarc.
