Cuenta regresiva

Sumario: Desde que era muy joven, Draco sabía que sólo sería cuestión de tiempo para que el Señor Tenebroso fuese a buscarlo.

Género: Aventura/Romance, fantasía, friendship.

Claves: Drarry eventual. AU. Perteneciente a la Serie ¡Cambio de Casa! (Draco!Elegido/Harry!Slytherin)

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


Oportunidades

Las vacaciones de invierno del segundo año fueron tranquilas, a comparación del primer trimestre. Hermione volvió a esquiar con sus padres, Ron no pudo saltarse el Yule en casa; la señora Weasley le envió su respectivo suéter y dulces caseros, junto a una tarjeta de recuperación y en la que explicaba que entendía que no hubiese podido ir a La Madriguera, aunque hubiese aceptado su invitación semanas atrás.

La cura para el Barón y el pequeño Gryffindor petrificado estuvieron listas cuando no quedaban casi estudiantes en el castillo. Lo primero que Colin Creevey vio al abrir los ojos, recuperado, fue a Pomfrey, Sprout y Draco Malfoy, inclinados sobre su camilla. El último sólo quería asegurarse de que nadie fue herido por Riddle.

Aquello resultó en que el niño se le colgó del cuello, y luego se hizo casi imposible quitárselo de encima. Después le encontraría utilidad a ese hecho, como pidiéndole que fuese por su escoba para moverse por el castillo sin dar saltos en un pie, que llevase algunos libros de la biblioteca por él, ida y vuelta, e incluso que le prestase la cámara que parecía ser parte reglamentaria de su ropa.

Neville, que no estaba seguro de cómo enfrentar a su abuela, permaneció en el castillo. Jugaron snap explosivo junto a la ventana de la torre, le enseñó estrategias de ajedrez, y lo escuchó hablar de plantas mágicas acuáticas hasta caer dormido. No era tan mala compañía, cuando te acostumbrabas a que balbucease la mitad de lo que soltaba y hablase demasiado rápido el resto de las veces.

Pensó que ya tendrían tiempo para solucionarlo.

La noche en que despetrificaron a Regulus, el mago reaccionó para rodearlo con los brazos y lo estrechó tan fuerte que le cortó el aliento. Draco se aferró a él y no se quejó al respecto. Luego intentó hacer lo mismo con Snape, que protestó y lo apartó con un hechizo, sin ningún tipo de consideraciones por su recién arreglada condición.

Un par de días después del Yule, llegaría a Hogwarts un paquete extraño con una lechuza blanca, que lo siguió hasta la entrada de la torre. Llevaba unos dulces y una nota sencilla.

"Mamá dice que tengo que darte las gracias.

Sólo eso.

-Harry J. Potter"

Él se rio por un rato de la nota de agradecimiento-en-que-no-le-agradecía.

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Las clases se retomaron con normalidad, tras los sucesos del diario. A los profesores no les importaba que hubiesen tenido al cuerpo estudiantil sumido en el caos un mes atrás, y quedó claro cuando Harry salió despedido contra la pared-colchoneta y rebotó en el suelo acolchado también, en clase de Defensa contra las Artes Oscuras.

Cómo odiaba a esa profesora.

Se puso de pie, tambaleándose, sosteniéndose un costado adolorido, y le dirigió la peor mirada que podía darle a alguien. La profesora A le sonrió.

Cuando lo apuntó con la varita, el niño esperaba otra lección inútil sobre escudos y ataques; en cambio, obtuvo una propuesta.

—Me gustaría que fuese mi representante de Slytherin en el club de duelos que estoy organizando, señor Potter.

Él parpadeó.

¿Qué acababa de oír?

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Oh, por supuesto que el niño-que-vivió estaba en el club de duelos.

Claro que iba acompañado de sus tres amigos, y era más que obvio que sería el representante de Gryffindor de su año.

¿Y cómo no iban a enfrentarlos en el primer duelo demostrativo?

Aparentemente, a los profesores les faltaba originalidad.

Harry se sentía incómodo frente a él, desde lo ocurrido en la Cámara de los Secretos. A veces, tenía la impresión de que Riddle volvería y perdería el control, algunas pesadillas donde él lo asesinaba. O donde era Harry quien acababa con Malfoy.

Lo había evitado desde entonces, en clases, en los pasillos. Si se acercaba, doblaba en la esquina o se daba la vuelta, y mantenía al mínimo los comentarios, excepto cuando Cortocircuito hacía estallar su caldero, otra vez, porque era imposible no reírse de eso.

De algún modo, Malfoy debió malinterpretarlo, porque cuando la profesora los hizo ponerse cara a cara en la plataforma, sonreía.

—¿Asustado, Potter?

Reaccionó sin pensarlo.

—Ya quisieras.

Harry se burlaría durante semanas de la manera en que sacó volando a Malfoy contra una de las paredes del Gran Comedor, frente a todos los estudiantes de segundo. Él, por su parte, le recordaría cada vez el grito agudo que soltó cuando arrojó una serpiente y le siseó, hasta que se enroscó en torno a él, sin apretarlo.

¡No era justo que el niño-que-vivió, además, hablase la lengua de las serpientes!

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"Tiene los ojos grises, como el cuello de las perdices,

y el cabello amarillo como un cerillo.

Quisiera que fuera mío,

porque es glorioso,

el héroe que venció al Señor Tenebroso"

Los Slytherin de segundo formaban una línea, de espaldas a la pared contraria del pasillo, y se reían por lo bajo. Potter no podía quedarse atrás, por supuesto.

—¡Lindo regalito de tu novia, Malfoy!

Por Merlín. Draco ya no sabía hacia dónde mirar, el rostro le ardía; Ron estaba estupefacto a un lado, Hermione se veía como la primera vez que escuchó que existían las sirenas y habitaban en el lago del colegio.

—Colin —Llamó en un susurro al niño de primero que acababa de tomarle una foto a su expresión horrorizada—, dime que no fuiste tú —Y señaló la carta parlante que levitaba frente al grupo de Gryffindor.

—No fui yo —Juró el pequeño, negando repetidas veces.

—Qué...bizarro —Fue lo único que comentó su amiga, todavía aturdida.

—¿No será...? —Ron se llevó una mano a la barbilla y siguió frunciéndole el ceño a la carta— ¿no será eso que Ginny escribía...? ¿El poema que nos dijo que...? ¡Ay! —Se calló por un codazo de Hermione, que le chisteó. Draco alternó la mirada de uno al otro, incrédulo. ¡Pero si todos sus amigos resultaban ser unos traidores!

—¿Y le llaman a eso poema? —Potter se bajó de un salto de la banca donde estuvo de pie. Pansy se apresuró a seguirlo, sosteniéndose la falda del uniforme al imitar su acción.

—Es lo más horrendo que oí en mi vida —Se burló Pansy, colgándose de uno de los brazos de su compañero de Slytherin. Estaba aún más pegajosa con él desde su regreso a la normalidad; suponía que era su manera de tranquilizarlos a ambos—. Para empezar, su cabello ni siquiera es amarillo…

Draco tuvo que concederle la razón.

—¡Oh, vamos, compañero...!

—El término correcto es "rubio" —Mencionó a Ron, encogiéndose de hombros— y el mío es demasiado claro para ser sólo "rubio", entonces...

—¡Ginny tiene once, amigo! Hizo lo que pudo.

—Pues lo que pudo es un asco —Siguió Pansy, frunciendo la nariz en señal de desagrado.

—Hasta un trol haría algo mejor que eso —Potter asintió, y al instante, Ron estaba frente a él y ambos se dedicaban miradas desagradables; Draco tiró de su amigo hacia atrás, Pansy mantuvo aferrado a su compañero.

—A ver —Le espetó Ron, ceñudo—, inténtalo. A menos que un trol sea mejor que tú.

Potter menó la cabeza, en un gesto más pensativo que de negativa, y le enseñó una sonrisa torcida que crispó más sus nervios. Estaba seguro de que era intencional.

—Tal vez lo haga, Comadreja.

Sin embargo, el dichoso poema no llegó sino hasta los primeros días de junio, en la forma de un pergamino enrollado que apareció en su maletín tras una clase del club de duelos, de la que salió magullado por una práctica intensiva de expelliarmus y desmayos.

"Si hoy es diferente,

el cielo no será tan oscuro como para apagarte,

el laberinto te habrá dado la salida,

y no llorarás al dormir.

Hay un infierno que puede arder en todo momento,

y la sensación de encontrarte en medio de un desierto,

viendo escenas de tu vida

ser dirigidas por otras personas.

Ese es el peso que llevas,

que llevarás toda tu vida.

No te dejes arrastrar, no te dejes empujar, no te dejes derribar.

Olvida al monstruo que siempre vivirá contigo,

y si hoy no es diferente,

y el cielo es oscuro,

el laberinto aún está cerrado,

y lloras al dormir,

mírate a través de mis ojos.

Ahí,

todo,

siempre,

será diferente.

PD: nadie dijo algo sobre no recibir ayuda ;)"


Les dejo la imagen mental de un Harry preguntándole a Remus cómo se escribe un poema. Remus preguntándole a Sirius por qué Harry quiere escribir un poema. Sirius gritándole a James y Lily que Harry está enamorado. Lily preguntándole a Harry si está enamorado, y finalmente, Harry en plan "eRA UN SECRETO, TÍO REMUS".

Me moría de ganas por subir este xd el poema de Ginny me mata de risa en cualquier versión. El de Harry es una conversión de uno de mis poemas, a uno más corto y con errores, pero me sigue pareciendo bien bonito para el Dracobebé, sisisi.

¡Superado segundo año! El tercero es un poco más largo —pero muy poco, creo— y luego viene el más extenso de este libro, que es el cuarto año. Hay detalles bonitos que me emociona que conozcan en los próximos capítulos, pero no quiero hacerles spoiler, djdkdk.

Sí, sin duda, habrá un cambio para Harry. Pero recordemos que son niños, y además, son ellos, un par de despistados, así que vamos a paso de tortuga por aquí ¿? mientras suceden otras cosas ¿?

Espero hayan muerto de amor con el final, porque Draco lo hizo ¿?

Y como siempre, ¡gracias por leer!