Milady,
Al sacar el diario de la caja secreta me he dado cuenta de que hacía más de una semana que no escribía nada. Desde lo del robot gigante y todo lo que pasó con M., para ser más exactos. Bueno, lo cierto es que en hasta ahora no había habido gran cosa que contar. He seguido con mi rutina, te he visto en las patrullas y ah, el martes hubo un akuma, pero nada del otro mundo. Business as usual, vaya.
Lo único diferente es que he estado visitando a M. por las noches. No todas las noches, solo tres o cuatro veces esta semana. Aunque lo cierto es que apenas hemos hablado. Solo contemplamos juntos la vista desde su balcón, en silencio. A veces la abrazo, o le paso un brazo por los hombros si lo necesita.
No ha vuelto a llorar, y parece más entera, pero sigo teniendo la sensación de que lo único que ha hecho ha sido construir un muro más alto entre los dos. Como si quisiera mantenerme cerca, pero a cierta distancia. Parece que ha encontrado el punto justo para sentirse cómoda conmigo, ni demasiado lejos, ni demasiado cerca. Pero aún no puedo preguntarle por qué.
Hablo de Cat Noir, es decir, mi versión superheroica. La otra la ve todos los días en clase y la relación entre nosotros es cordial. Estoy más pendiente de ella, aunque intento hacerlo de manera que no se dé cuenta, porque no me gustaría que volviese a distanciarse.
Pero en fin, no es de M. de quien quería hablar hoy, porque hoy sí ha sucedido algo importante, y no tiene que ver con ella.
El caso es que también ha pasado más de una semana desde que L. descubrió que K. y yo salíamos juntos. Al principio estuvimos en tensión, preparados para que hiciese algo de las suyas. Lo cierto es que no le hacía falta hablar con mi padre en realidad. Le habría bastado con pasar la información al lugar adecuado y de hecho ni siquiera habría tenido problemas en hacernos una foto o grabar un vídeo de los dos juntos sin que nos diésemos cuenta. Así que los primeros días mirábamos la prensa y los foros de cotilleos en internet, listos para salir al paso de cualquier rumor que pudiese surgir.
Pero nadie decía nada, y al final acabamos por confiarnos. Llegué a pensar que L. cumpliría su palabra al fin y al cabo... pero hoy, cuando he vuelto a casa para la comida, la secretaria de mi padre me ha dicho que él me esperaba en su despacho.
Como es un hombre muy ocupado, es muy poco habitual que me llame para hablar con él. Pero cuando lo hace, por lo general no suelen ser buenas noticias.
Cuando entré en su despacho, su secretaria me tendió su tableta para que viera una imagen en la pantalla.
Suspiré para mis adentros. Éramos K. y yo, paseando juntos de la mano por el parque.
Lo cierto es que, aunque hemos ocultado nuestra relación a nuestros padres, no hemos sido muy cuidadosos en ese aspecto. Quiero decir que nuestros amigos lo saben y que cualquiera podría vernos juntos por la calle. No lo he guardado en secreto de la misma manera que oculto mi condición de superhéroe, vaya.
–¿Lo han publicado en alguna parte? –pregunté con resignación.
–Solo lo hemos visto nosotros, al parecer –respondió mi padre.
–¿Quién...?
–Un informante anónimo.
L., por supuesto. Pero, como siempre, no tenía modo de demostrarlo. De cara a los demás, seguía comportándose igual que siempre, con su sonrisa de sacarina y su simpatía fingida. En ningún momento había amenazado con sabotearnos y, aún así, yo estoy convencido de que ha sido ella.
Mi padre me daba la espalda y se mantenía a distancia. Eso suele ser señal de que está muy enfadado.
–Me gustaría que me aclararas cuál es la naturaleza de tu relación con la señorita T. –dijo con tono neutro.
–Nada en especial –mentí–. En esa foto solo estamos paseando...
–Hay muchas más –cortó él.
Supuse que no tenía sentido negarlo. ¿Recuerdas que te dije que estaba cansado de mentiras? Pues en ese momento decidí que había llegado la hora de poner las cartas bocarriba.
–K. es mi novia –repliqué–. Estamos saliendo juntos.
–No te he dado permiso para tener una novia. De hecho recuerdo que no hace mucho preguntaste específicamente sobre este tema y dejé claro que no iba a darte mi aprobación en este momento de tu carrera.
Inspiré hondo.
–Y... ¿más adelante, quizá?
–Ya lo decidiré entonces –respondió él.
Tendría que haberlo sospechado, pero no quería creerlo. Después de todo, mi padre ya aprueba y desaprueba a mis amigos y decide quién puede venir a verme y quién no. ¿Por qué debería ser diferente con mi novia?
K. tenía razón. No nos permitirán estar juntos, y en un futuro, cuando mi padre decida que puedo tener novia, mi relación con ella estará controlada por él al milímetro, como el resto de mi vida.
Y, por descontado, solo podré salir con quien él decida.
Pensaba que con K. sería diferente porque mi padre la conoce y se lleva bien con su madre, pero ya veo que me equivocaba.
De todos modos insistí:
–Pero ella me gusta mucho, padre, y estamos muy bien juntos. ¿No podríamos...?
–No. –Se volvió para mirarme y dijo lentamente–. Te prohíbo que salgas con ella.
Y no se volvió a hablar del tema.
No quería decírselo a K. por teléfono, de modo que esperé a verla por la tarde en el entrenamiento. Mientras practicábamos, y cuando el profesor no nos prestaba atención, abordamos el tema.
–Mi padre lo sabe, K. Dice que se lo ha contado alguien anónimo, y yo estoy seguro de que ha sido L.
–Sí, tiene que haber sido ella –respondió K.–. Mi madre se ha enterado también. Dice que no tengo edad para perder el tiempo con chicos y que mis estudios son lo primero, así que quiere que deje de verte.
–Ya, mi padre me ha dicho algo similar.
–El señor D'A. lo anunciará al final del entrenamiento –prosiguió ella–, pero quería decírtelo primero: mi madre me va a cambiar de equipo, así que no volveremos a practicar juntos.
Me detuve, perplejo.
–¿Qué? Pero... ¿por qué?
Ella se encogió de hombros.
–Dice que me distraes y que, si no corto contigo, la única opción que le queda es buscar otro equipo y otro entrenador para mí. La del señor D'A. es la mejor escuela de París, así que supongo que ingresaré en la segunda mejor. Sé que mi decisión ha decepcionado a mi madre, pero no pienso renunciar a lo nuestro aunque a ella le disguste.
Me sentí fatal.
Y ella debió de vérmelo en la cara, porque se quedó helada y me preguntó, muy pálida:
–¿Tú... tú sí que pensabas obedecer a tu padre?
Tragué saliva.
–Yo...
–¿Pensabas romper conmigo? ¿No ibas a luchar por mí?
Dicho así suena horrible, pero tú no conoces a mi padre, milady. Bueno, sí que lo conoces, pero no tan bien como yo. No puedo decepcionarlo. Simplemente, no puedo. Han pasado demasiadas cosas en mi familia últimamente, y desafiarlo solo lo complicaría todo mucho más.
–No me lo esperaba de ti –prosiguió ella, herida y decepcionada.
–No tengo otra opción, K.
Alzó la cabeza con orgullo y, cuando me miró a la cara, sus ojos parecían puñales de hielo.
–Siempre hay otra opción, AlterEgodeCatNoir –me dijo con frialdad.
Así que al final ha sido ella la que ha roto conmigo porque considera que, si no estoy dispuesto a pelear por nuestra relación, entonces es que no la merezco.
Y probablemente tenga razón.
No sé cómo sentirme. Aún no puedo creer que todo haya acabado de esta manera. Ni siquiera hemos llegado a estar un mes juntos, pero todo iba bien, yo estaba a gusto con K... y la voy a echar de menos. Por supuesto que me habría gustado pelear por ella, insistirle a mi padre, pero sé que no habría servido de nada. Ni siquiera estoy enfadado con L. porque sé que, si no hubiese sido por ella, nuestros padres se habrían enterado por otra persona. El caso es que da igual.
No estoy triste, ni molesto, ni desesperado... pero me siendo vacío. Como si acabara de enterarme de que me han condenado a cadena perpetua en prisión y todavía no hubiese terminado de asimilarlo.
No es solamente por K. Mi primer gran amor fuiste tú, milady, y desde el principio era un amor imposible. Porque no me correspondías, obviamente, pero también porque tenemos que mantener en secreto nuestras identidades y porque es más seguro que seamos solo compañeros de equipo o como mucho amigos. Sé que, si estuviésemos juntos como pareja, Lepidóptero podría aprovecharse de ello.
Pero tú al menos tienes la posibilidad de salir con alguien en tu vida diaria, aunque no puedas decirle que eres Ladybug. Porque detrás de la máscara tienes una vida normal.
La mía no lo es. Está controlada al milímetro por gente que me dice en todo momento qué tengo que hacer, dónde tengo que estar, cómo debo hablar... incluso cómo debo vestirme. Me costó mucho convencer a mi padre de que me permitiera ir al colegio como cualquier otro chico de mi edad. Quizá no debería haberlo hecho, porque había llegado a creer que en otros aspectos también podría ser un chico normal.
Pero hoy he comprendido que estaba equivocado.
Como dice mi padre, "tú no eres un chico normal. Eres mi hijo".
No, no es solo K. Será igual con cualquier otra chica de la que me enamore en el futuro. Quiero creer que con el tiempo encontraré a alguien que le guste a mi padre lo bastante como para aprobar nuestra relación, y que eso ocurrirá en el momento adecuado, y que todo saldrá bien y seremos felices juntos.
Pero el amor no funciona así. El corazón quiere lo que quiere, y cuando te enamoras de alguien... simplemente sucede. Aunque no sea el momento adecuado. Aunque a tu padre no le parezca bien.
Sin embargo, no hay nada que yo pueda hacer al respecto, me temo.
¿Debería haber luchado por mantener mi relación con K., como ella esperaba que hiciera? No lo sé. No recuerdo ni una sola vez que me haya enfrentado a mi padre y me haya salido con la mía. Él siempre gana, siempre. Al principio pensaba que N., su secretaria, podía estar de mi parte... porque intercedió ante él para que me permitiera ir al colegio el año pasado. Pero últimamente los dos parecen estar siempre de acuerdo en todo.
Esta noche, milady, me siento más solo que nunca. Pero lo peor de todo es que tengo la sensación de que eso nunca cambiará.
Siempre tuyo desde la distancia,
Cat Noir
NOTA: Hay una cosa que me intriga de la breve relación Adrinette que vimos en Cat Blanc, y es la excusa que le dio Gabriel a Marinette para obligarla a romper con Adrien: que ella no era buena para su carrera, dijo. Pero ¿no era buena por qué? ¿Porque es la hija de un panadero? (En ese caso quizá sí aprobaría la relación de Adrien con Kagami; pero no sé si Gabriel sería una persona clasista ya que todo el dinero de los Agreste procede de la familia de Emilie, y según dijo Audrey, Gabriel no era nadie hasta que ella lo descubrió). Por lo que dijo Nadja en el informativo, las fans de Adrien están decepcionadas porque él tiene novia. Así que, si es eso lo que resulta "perjudicial para la marca", entonces Gabriel no le permitiría salir con nadie, ni siquiera con Kagami. Por tanto tendrían que mantenerlo en secreto, pero como él es famoso todo el mundo lo sabría tarde o temprano, con Lila o sin ella. Todo lo cual me lleva a pensar que, como Adrien no tiene permiso para tener novia y no podría ocultarlo por mucho tiempo, si en algún momento quisiese iniciar una relación con alguien especial *cofcofMarinettecofcof* no tendría más remedio que hacerlo en secreto y ocultando su identidad para que nadie lo reconociera *guiñoguiñocodazo*.
Bueno, de ilusión también se vive, ¿no? En fin, esto no llega a teoría, pero queda bonito en un fanfic :D. ¡Gracias por leer!
