Cuenta regresiva

En donde aúlla el lobo.

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—¿Estará bien? —preguntó Mila por catorceava vez en lo que iba la noche.

Yura permanecía sentado junto con ella a una distancia prudente de Yuuri, que era rodeado por Minami, ninguno de los dos había dicho mayores palabras a las que tuvieron que dar como testimonio del incidente ocurrido. Desde entonces permanecían sentados delante de lo que una vez fue la estación, rodeados por una manta.

—No —fue lo único que respondió. Realmente no sabía a qué grado había dañado ese evento a Yuuri, pero si lo conocía lo suficiente como se mofaba de hacerlo, no convendría dejarlo solo.

—¡Estupido Víctor! —escupió Mila con irá—, su maldito capricho se llevó por delante a 8 personas e hizo que diez más resultaran heridas —gruñó cruzándose de brazos.

Yura se sobo el puente de la nariz antes de soltar un suspiro cansado, jalo la manta que estaba en su espalda y se abrigo mejor con ella.

—Mila —llamó con voz queda, atrayendo la atención de la aludida—, quiero que me escuches bien —Yura la miro detenidamente antes de poner ambas manos en los hombros de la chica, esta se sorprendió—, bajo ninguna circunstancia, Yuuri debe de enterarse que es el objeto obsesión de Víctor, si no lo ha destruido del todo la muerte de Jackson, lo hará el enterarse de que por culpa suya, un lunático comenzó a matar inocentes.

Mila sostuvo la respiración durante unos segundos tras escucharle.

—¡Pero no ha sido culpa suya! —dijo entre molesta y sorprendida, tratando de mantener la voz lo más baja que pudo.

—Él no lo verá así, viví con él, se casi todo sobre él y puedo decir con seguridad y sin miedo a equivocarme, que él se culpará, lo hará y cuando lo haga... —detuvo sus palabras.

Mila al ver su rostro sintió como si algo se removiera en su interior, esa mirada que tenía ahora, era de preocupación total y de devoción absoluta. No había dudas para ella, ese chico seguía perdidamente enamorado del japonés.

—Se acabo —concluyó entendiendo perfectamente el miedo de su compañero.

Adoraba al japonés a pesar del poco tiempo que llevaban trabajando juntos y el hecho de pensar que se hiciera daño o terminara en un sanatorio por una fuerte crisis nerviosa, le partía el corazón. Ese chico era tan sensible pese a como se veía y cómo actuaba que sentía la necesidad -y estaba segura que no solo ella-, de querer protegerlo.

Y el hecho de que alguien como Víctor quisiera hacerle daño, le ponía los pelos de punta. Ni ella ni ninguno de los que quedaron en el equipo, permitirían que nada le pasará, aún si su vida se iba en ello.


9 de abril del 2016

Rusia, San Petersburgo.

Yurio miró por última vez a Mila antes de palmear la espalda de Chris, quien dio un salto antes de soltar un suspiro.

—Esto será un desastre, sin Yakov y sin la mayor parte de los detectives, no tendremos mucha oportunidad contra Víctor, ¿lo sabes no? —comento este rascando su cien con nerviosismo.

—Él definitivamente espera que vayamos, pero no lo haremos todos juntos, tenemos ese punto a nuestro favor, no sabe nuestros movimientos ahora que no tiene ojos dentro de la estación —al decir la última palabra la resalto dada la obviedad.

Chris volvió a suspirar antes de mirar hacia Pichit, que aún abrazaba a Yuuri.

—¿Estas seguro de llevarlo?

Yura siguió su mirada y torció los labios al dar con el chico japones.

—No, no quiero que venga, pero el insiste, no puedo hacer mucho si el milagro de Hasetsu se pone en ese plan —musito sin despegar la vista del chico.

Christopher le observo durante un instante antes de sonreír de oreja a oreja.

—¡Pensé que a Mila le gustaba bromear mucho pero veo que realmente te sigue gustando! —comento divertido—, tanta devoción me hace creer en el amor otra vez.

Yura solo rodo los ojos, sintiéndose un poco avergonzado.

—Esa perra no sabe mantener la boca cerrada, pero no es necesario ocultar lo obvio —Chris al escucharle sonrió otra vez.

Yura miro como Yuuri junto a Pichit, caminaban hacia él, siendo seguidos por Mila y Minami. Una vez todos estuvieron reunidos, le miro de uno a uno.

—Somos lo último que quedó de aquel día, no más ni menos —dijo con tono cansado—, la central coopero lo más que pudo de nosotros, sabemos gracias a ellos que Víctor sigue dentro del país y además nos dio la ubicación de la granja familiar de los Nikiforov, ese lugar... es el último sitio de las propiedades que nos falta por revisar. La guardia nacional a revisado tanto su departamento como las propiedades de su familia.

—Y solo queda esa granja —dijo Pichit.

—Que convenientemente esta en medio de un bosque —comentó Mila cruzándose de brazos.

—Puede que estemos por entrar en su terreno de juegos —acotó Yuuri mirando a Yura.

Este al percibir las miradas de todos, gruño por lo bajo.

—Él lo sabe y aprovechará lo más posible el hecho de que conoce el terreno —dijo con frustración—, se que estamos cansados, estresados y rotos en más de un sentido —empezó bajando levemente la mirada—, pero si no le detenemos hoy, seguirá con este macabro acto y solo Dios sabe cuando parara —inconscientemente miro hacia Yuuri, quien al darse cuenta frunció levemente el ceño.

—Tu guíanos Capitán y nosotros te seguiremos —expecto Mila con una suave sonrisa, tratando de desviar la atención del nipón.

Yura lo agradeció, pero aquella mención le hizo darse cuenta de algo más.

—¿Por qué el capitán debo de ser yo?

—Con Yakov en el hospital intoxicado por el humo que inhaló, lamentablemente no hay nadie con más experiencia en este momento para esta misión.

Yura suspiro antes de asentir con la cabeza.

—De acuerdo—dijo derrotado, miró a los presentes y trato de grabar a fuego sus rostros, esperando con toda su fuerza, poder verles una vez más al terminar aquel día—, Chris vienes conmigo y con Pichit —estos asintieron—, Mila, Yuuri y Minami iran en el otro equipo —sentenció—, si ya todos saben el plan, entonces andando.

Chris y Pichit se adelantaron al auto, dejando a Yuri de pie frente al japonés, que le pidió a su equipo dejarlo solo un instante.

—Yura, yo-

—Lamento tener que interrumpirte Yuuri, pero no es el momento, se que estas últimas semanas fueron muy pesadas, en especial para ti —dio un paso más hacia el japones—, creo que no pude decirte adecuadamente cuanto sentía que perdieras a ese vie-— una suave risa escapó de sus labios—, a Jackson. Él en serio era un gran hombre y luchó hasta el final. No dejemos que ese esfuerzo sea en vano, ¿quieres?

Yuuri sintió un nudo en la garganta ante la mención de su amigo. Solo alcanzó a asentir con la cabeza, sus labios temblaban pero a como pudo logro instalar una leve sonrisa en su rostro.

—Gracias, por todo, Yura —logró decir tras un instante—, en serio yo-

Yura avanzó hasta abrazarlo. Yuuri se sorprendió por ello, pero sin rechistar ni pensarlo mucho más, correspondio el abrazo. Una gran añoranza comenzó a crecer en su interior, aquella cálida sensación le hizo sonreír levemente, haciéndolo olvidar el peligro que se avecinaba.

—Nunca, escuchame bien, nunca vuelvas a dejarte vencer. Eres más fuerte que eso y no estas solo —le apretó más fuerte—, tienes un gran futuro y yo deseo que lo vivas, así que por favor, no vuelvas a dejarte caer. Ni Jackson ni nadie, querría que las cosas acabaran así.

Sin soportarlo más, comenzó a llorar.

—P-perdón... —sollozo aferrándose al chico rubio.

Yura solo acariciaba su cabeza con lentitud. Recordó los primeros días en donde Yuuri se negó a probar bocado alguno, donde no hacía más que quedarse inmóvil y sin decir nada, moviéndose de vez en vez hacia el baño, para todos, fue una semana muy larga, pero en especial para Yura, que no podía más que pensar en que Yuuri en algún punto se terminaría lastimando de una manera irreversible.

—Eres fuerte y por eso te amo —le separó para darle un beso en la frente y limpiar sus lágrimas con los pulgares de sus manos, que temblaban por tenerlo tan cerca—, hablemos cuando toda esta mierda termine, ¿sí?

Yuuri asintió con una suave sonrisa, aferrándose al abrigo de Yura.

—Tengan cuidado —dicho esto se separó y dio media vuelta.

Camino sin mirar hacia atrás hasta llegar al auto. Una vez en su interior miró hacia el otro vehiculo que estaba cruzando la calle, ahí Yuuri subía en el asiento del copiloto. Ambos se dedicaron una última mirada antes de asentir.

Los autos se pusieron en marcha, cada quien tomando por un rumbo diferente.

Si el plan marchaba de acuerdo a lo acordado, Víctor sería capturado ese mismo día, pero todos estaban conscientes de que las cosas no podían ser tan fáciles.

Más tratándose de Víctor.

Esta noche, caerá el Lobo de Siberia


Ya hemos llegado a este punto de la historia, dos capítulos más, tal vez tres y todo terminará. ¡No quiero que pase, pero todo debe de terminar en algún punto!

Nos leemos luego uwu