DISCLAIMER: El universo de "Dragon Ball Z", así como sus personajes, son propiedad de su autor original Akira Toriyama, como también de Toei Animation y Fuji TV. Esta historia está hecha únicamente por diversión, con permiso tomo los personajes prestados.


CAPÍTULO XV. UNA ÚLTIMA ESPERANZA.

Jamás había sentido en toda su vida ese especie de vació que inundaba su pecho en ese momento, su cuerpo se había vuelto pesado, sus piernas flaquearon obligándola a caer sobre el alfombrado suelo, y con una mano sobre su pecho intentaba poder controlar sus agitadas respiraciones.

Lo vio retirarse sin titubeo alguno, en ningún momento se detuvo y miró hacia ella, no, el príncipe saiyajin se retiró sin mencionar una sola palabra, sin retractarse, dejándola de nuevo sola, como ella se lo pidió. Sentía escocer sus enormes luceros cielos, sus lágrimas recorrían su afilado rostro, mismo donde en ese momento expresaba la peor de las agonías.

Quiso gritarle que no se fuera, que la llevara con él, que todo lo que le exigió que lo olvidara y que solo se concentraran en la forma en cómo uno y otro se entregaban a su pasión. Su ausencia le quitaba el aliento, porque su verdadero miedo era que el desalmado de su hermano le hiciera algo, ella conocía más que nadie a ese maldito demonio, Vegeta no era ningún oponente para esa bestia infernal ¡Ella lo sabía! Y tan solo imaginar que él, su príncipe, perdiera la vida en manos de su hermano le causaba un inigualable dolor ¡No podía permitirlo!

Intentó detenerlo, necesitaba advertirle sobre esa bestia que enfrentaría, sabía que el orgulloso príncipe jamás reconocería una derrota sin antes probarla ¡Pero Broly no era cualquier humano! Antes de tan siquiera dar un paso, sintió unas delgadas manos sostenerla de su antebrazo derecha, sorprendida miró hacia quien logró interceptarla encontrándose con el celestial rostro de la princesa Tights.

—No Bulma, no lo hagas.

La peli azul sorprendida por la intervención de la futura reina, limpió con el dorso de sus manos las lágrimas impregnadas en su rostro, le resultaba vergonzoso que la vieran llorar a cada momento. Lo que en realidad le sorprendió fue la manera en como heredera la observaba, era una mezcla de pena y melancolía, como al mismo tiempo ternura y familiaridad; fue en ese momento que la verdad cayó tal como balde de agua fría sobre Bulma…su hermana, su verdadera familia.

—No puede irse…—Susurró la peli azul entre un hilo de voz, ahora en su mente se debatían dos verdades que le eran difíciles de asimilar.— Lo matarán…

—El ejército de Vegetaseí es uno de los más fuertes de las tierras Este, sin duda alguna con el príncipe al frente lograrán vencer a las fuerzas de Paragus…

—No, ustedes no entienden…—Suspiró cansada.—No hay fuerza poderosa que pueda derrotar al hijo de Paragus.

—Bulma…—Tights debatió en hacer su siguiente cuestionamiento, tan solo con ver el rostro angustiado de la peli azul sintió como se formó un nudo en la boca de su estomago. No era tonta, podía percibir que su hermana sufría por el príncipe Vegeta ¿Se vería tan inapropiado abordarla con la verdad de su sangre? Estaba en un verdadero dilema, no sabía ni por dónde empezar ni que palabra decir ¡Sí tan solo Kami-sama le ayudara en ese momento!

—Necesitamos hablar en privado, por favor.

Tights tragó en seco al escuchar las firmes palabras de su hermana, que aunque su estado se notara vulnerable, en su voz revelaba la urgencia que necesitaba por escuchar todo.

Sin más preámbulo alguno la futura reina de Capsule condujo a la peli azul hacia la planta alta del castillo, aunque Bulma se sentía inestable en ese momento no perdía detalle del lugar donde se encontraba, cada rincón era sumamente precioso; las paredes se encontraban de tapices color crema, los elegantes candelabros que colgaban del techo se encontraban bañados de tonos dorados y a su vez a su paso sobre el pasillo que conducía a las habitaciones reales se encontraba una serie de recuadros con imágenes de todos los antepasados reyes que tuvo Capsule.

Ambas princesas se detuvieron al final del pasillo ante una enorme puerta de chapas doradas, observó que junto a ella esperaba una mujer ya bastante mayor; era muy menuda al mismo tiempo que su postura encorvada la hacía verse más débil. Se podía apreciar como unos rebeldes rizos platinados se escapaban de su recatado recogido, mientras que en su delgado rostro se surcaban las marcas del tiempo.

Bulma no perdió de vista a la mujer, al cruzar su mirada con los ojos almendrados de la anciana sintió un extraño cosquilleo recorrer su espalda, no sabía porque pero había algo familiar en esa mujer. No obstante, la peli azul no fue la única en dar reparo a lo que sucedía, porque curiosamente aquella mujer tampoco retiró su mirada de ella, la observaba con curiosidad y a la vez escepticismo.

—Nana.—Le sonrió Tights a la anciana dejando dos pasos atrás a la peli azul.—¿Qué ocurre? ¿Mi madre despertó?

—Panchy está bien mi niña.—Susurró con su avejentada voz la mujer sin quitar su mirada de Bulma.—El que está preocupado es tu esposo mi niña, ha estado preguntando por ti y más al enterarse que tu madre tuvo uno de sus ataques.

—¿Le dijiste cuál fue la razón? —Murmuró la princesa inspeccionando disimuladamente con la mirada a que nadie más las oyera.— ¿En dónde está mi marido?

—No aún mi niña, pero lo que ya sabe es, sobre la muerte del rey Vegeta y la invasión de los Tsufurujín a Vegetaseí.

—Tengo que hablar con él, esto es alarmante.—Habló más para sí misma la princesa pensativa, ignorando como su nana observaba con total asombro a una Bulma ausente.— Cordet ¿Podrías informarle al príncipe Upa que en media hora me busque en la biblioteca?

—Sí mi niña…—Nuevamente la mujer miró sin disimulo aparente a Bulma, esta vez siendo consiente Tights de la curiosidad en la anciana.— Por Kami-Sama…

—Bulma…—Continuó la rubia esta vez invitando a la peli azul a que se acercara más hacia el encuentro de las mujeres.—Quiero presentarte a Cordet, es la integrante más especial de los Brief, fue nana de mi madre y después…mía también.

—Encantada.—Sonrió dulcemente la peli azul inclinando su cabeza son elegancia propia.— Bulma Dent…Bulma.

—Cuando lo escuché no lo podía creer…—Susurró la mujer en un hilo de voz, se podía apreciar como sus almendrados ojos brillaban empañados de amenazadoras lágrimas por escapar, se podían ver en ese par de luceros cansados de la vida mucha nostalgia.—Pero por Kami-Sama, tienes la misma mirada de él…

—Cordet…—Interrumpió ávidamente Tights preocupada de enredar más a su hermana.—Por favor, indícale al príncipe Upa lo que te pedí, por favor…

—¿Mirada de quien? — Esta vez Bulma sorprendió a las presentes, aunque su rostro reflejara ausencia total, en su voz se mostraba un dejo de curiosidad que no pasó por advertido a ambas mujeres presentes.

—A su pa…

—Cordet.—Interrumpió nuevamente la rubia, preocupada por el entusiasmo que comenzaba a demostrar su nana.— Por favor, ve a hacer eso. Te prometo que te explicaré con detalles todo lo que está sucediendo.

—Lo sé mi niña, discúlpame es que…esto es maravilloso.—Musitó conmocionada mirando con asombro a la peli azul.— Iré a lo que me encargaste.

Tights se limitó a sonreírle con ternura, después de todo la entendía, todos en ese lugar cuando se enteraran que nunca estuvo muerta su hermana seguramente reaccionarían del mismo modo; diecinueve largos años creyéndola muerta. Bulma imitó el gesto de su hermana, le regaló una dulce sonrisa a la anciana a lo que la aludida respondió tal gesto no sin antes detenerse frente a ella y bajo la atenta mirada de ambas princesas, sujetó con dulzura el rostro de la peli azul; sus manos delgadas y arrugadas temblaban, la mujer se podía ver conmocionada contagiando ese sentir a la peli azul por lo que Bulma inmediatamente colocó sus tersas manos sobra las de ella, encontrando su gesto maravilloso.

—Eres preciosa…—Susurró la anciana mirando con total anhelo a la peli azul.— Tan preciosa como la última vez que te vi…

No pudo evitarlo, Bulma sintió como un nudo se formó en su garganta, era una especie de melancolía que invadía su pecho al punto en que sus ojos se llenaron de lágrimas al ver la devoción con la que la miraba esa mujer. Jamás se había sentido tan admirada y anhelada como en ese lugar, y de tan solo pensar que toda esa dicha le fue arrebatada por ese hombre que se hizo pasar su padre le provocó una ira tremenda hacia él y su maldito hijo.

—Acompáñame Bulma.

La anciana dejó solas a ambas princesas, a una Tights nerviosa y a Bulma confundida. La peli azul siguió a la rubia hacia sus aposentos, bastante lujos cabe resaltar, acompañado de un aire cálido y acogedor tal como se respiraba en cada rincón de aquel lugar.

Se notaba nerviosa la heredera al trono, lo podía deducir en su caminata en círculos, mientras que la peli azul analizaba cada movimiento de ella, la entendía después de todo, ni siquiera ella que era una mujer de muchas palabras no tenía en esta ocasión las idóneas para abordar lo que tanto les carcomía a cada una.

—No debo seguir aquí.

—¿Disculpa? —Musitó consternada Tights deteniendo de golpe su andanza para mirar fijamente a la pensativa peli azul. Parpadeó confundida ante sus palabras ¿Es que en algún momento había sido descortés para hacerla sentir fuera del lugar?

—Corren peligro.—Soltó nuevamente Bulma, esta vez utilizando un tono de voz sombrío, nada común en ella, de esta manera alterando a la heredera de Capsule.— Broly sabrá que me encuentro en este lugar, no puedo dejar que ustedes sufran las consecuencias de ello, no quiero más muertes por mi culpa.

—¿Broly? Bulma…

—Antes que nada, quiero saber que tiene que ver los Tsufurujín con ustedes, que me expliquen qué fue lo que ocurrió con su madre al decirme que yo era su hija...—Rápidamente se quitó el collar en el que venía labrado su nombre, mostrándolo frente a ella y mirando con determinación a la princesa.— Quiero saber toda la verdad.

—Bien…—Susurró nerviosa. Para este punto, Tights comenzó a sentir temor en la frialdad que expresaba la voz de Bulma, tenía miedo porque era consciente que no sería fácil aceptar lo que las unía, que de por medio existía una mentira la cual habían sido víctimas de ella.— Desde siempre fue reconocido que el reinado de los Tsufurujín es el más fuerte de las tierras sur. El poder de Paragus día a día se extendía tomando todo a su paso, se escuchaba rumores que su ejército era uno de los más mortíferos y sanguinarios, y tarde o temprano cualquier pueblo a su paso se subyugaría ante su poder. Fue entonces que mi padre, el rey West Brief decidió hacer una alianza con ellos con el único fin de proteger a las tierras del Oeste, tecnología a cambio de protección.

No pudo evitar la joven heredera estudiar cada reacción en el rostro de la peli azul, estaba al pendiente de ella y en como tomaría las cosas, aun le costaba poder formular en su mente las palabras adecuada para decirle su parentesco que poseían. La peli azul por su parte se mostraba serena, pero solo ella sabía que en su interior era una mezcla de avasalladoras emociones, final mente estaba ante la puerta de aquella verdad por la cual le fue prohibida durante diecinueve largos años.

—Al principio el plan se efectuó tal como lo calculo mi padre, Paragus proporcionaba toda su protección a nosotros mientras que le entregábamos suficiente material tecnológico para el crecimiento de su pueblo. Sin embargo, para la ambición de Paragus no fue suficiente lo que le otorgábamos, él quería más poder del que tenía y eso incluía dominarnos por completo. Fueron al menos cinco años donde estuvo callado, pero pasando ese lapso de tiempo decidió lentamente atacar hasta el punto de robarnos, mi padre decidió poner un alto ante su avaricia y aun con el riesgo de sufrir los estragos de su poder sobre nosotros decidió cortar toda alianza con los Tsufurujín…

—Convirtiéndose en enemigos desde momento…—Susurró expectante la peli azul.

—Sí, automáticamente nos condenamos a nuestro futuro infierno.—Se podía sentir rabia en su voz, Bulma pudo comprenderla, conocía la forma de ser de su "padre" y sabía de antemano que ese hombre era la encarnación del demonio mismo.—Se desapareció por un par de años, se escuchaba que cada vez sus tropas arrasaba más tierras, algo que a mi padre comenzaba a preocuparle a sobre manera. Sin embargo, entre tanto caos, era conocido que Capsule era una de los lugares más hermosos de todas las tierras, desde sus bellos prados, su gente y la forma en cómo la tecnología estaba al máximo de la vanguardia. Para esos años, mi padre formó su familia, yo fui su primogénita y a los cuatro años tuvo…

No pudo evitar sentir como un nudo se le formó en la garganta a la heredera del Oeste ante lo que estaba por decir, no estaba siendo fácil para ella manejar esta situación y menos al notar como la peli azul se mostraba igual de nerviosa que ella, podía apreciar que sus pálidas mejillas habían tomado un tono bermellón de tal manera que sus ojos cielo brillaran con intensidad, le recordaba mucho la mirada de su padre.

—Tuvo a su segunda hija.—Prosiguió Tights sintiendo como su corazón latía con fuerza.— La pequeña princesa del Oeste, ella era hermosa…—Fijo su mirada en Bulma, indicándole con la misma el amor que sentía por ella, tanto fue que incluso la peli azul pudo percibir tal sentimiento a través de sus ojo índigo.—Muchos decían que su belleza era similar a un ser mitológico. Todo el pueblo festejo por semanas el nacimiento de la segunda hija de los Brief, incluso pueblos vecinos venían desde lejos para venerar a la hermosa princesa…

—¿Paragus sabía de ello? —Susurró indecisa la peli azul, con cada palabra que pronunciaba Tights sentía como su cuerpo vibraba del nerviosismo.—¿De sus hijas?

—Sí, cuando la alianza con su pueblo se rompió yo tenía solo dos años de edad. No obstante, jamás imaginamos que el golpe lo daría el día de la presentación de mi hermana…

Bulma suspiró pesadamente ante eso, algo que fue bien percibido por Tights. La tensión crecía entre ellas, la peli azul solo frotaba sus manos sudorosas sobre la falda de su vestido, lo sabía, siempre supo que había algo más allá de su pasado, pero quería escucharlo de las palabras de la joven rubia.

—Ese día, mi padre mandó las invitaciones para la presentación real de ella. Todo lucía hermoso, las calles adornabas de preciosas guirnaldas de flores, de todos los colores y olores resaltaba en cada rincón de Capsule. Muchos esperaban fuera de las murallas para presenciar a la pequeña princesa, todo era una verbena de alegría.—Suspiró.— Cuando menos lo esperamos, esa tarde llegó Paragus sorprendiendo a todos, pues nadie entendía cómo es que se había enterado del nacimiento de mi hermana. Llegó con su falsa hipocresía alardeando con que solo quería darle los buenos deseos a mi familia…esa vez a pesar de ser solo una niña sabía que ese hombre no era de fiar, su rostro siempre me infundió miedo…

—Lo sé…—Musitó inaudible Bulma, ella más que nadie sabía sobre ese miedo que infundía su "padre".

—Recuerdo que mi padre se alteró con su llegada, incluso esa vez ordeno tanto a mi madre como a mí que nos llevaran a las habitaciones y que permaneciéramos hasta que fuera seguro. Los presentes comenzaron a querer salir atropelladamente del salón, voces y murmullos de preocupación comenzaron a resonar donde momentos antes eran risas y cantos agradables…yo…—Su voz se ahogo, jamás le había sido fácil hablar de lo ocurrido esa noche, era una sensación dolorosa. Sus ojos se empañaron de amenazadoras lágrimas, Bulma se percató del dolor que le causaba hablar de tal hecho a la mujer, por lo que estaba decidida a pedirle que parara con la conversación, hasta que la rubia tras tomar suficiente aire continuó.— Yo quedé encerrada en el cuarto de mi hermana junto con nuestra nana, mi madre salió en busca de mi padre...yo, jamás en mi vida había sentido tanto miedo como esa vez, se escuchaban gritos y lamentos hasta esa parte del castillo, mi hermana lloraba inconsolablemente…¡Yo no sabía qué hacer!

Tights no soportó más y rompió en llanto, era desgarrador y desolador, se dejó desplomar sobre el suelo alfombrado cubriéndose su rostro con sus manos enguantadas, se sentía tan débil que incluso su cuerpo temblaba ante esa emoción. Todos estos años ella había cargado con la culpa de la pérdida de su hermana, no había noche en que se recriminara el hecho de haberla dejado sola. Años pasaron y la fe de volverla a ver cada vez más se iba perdiendo, incluso hubo varias veces que la daba por muerta, después de todo era un consuelo que prefería vivir.

No tardó en sentir como unas cálidas manos la tomaban de su rostro rojizo por las lágrimas; al alzar su cara se encontró con una mirada cargada de misericordia en Bulma, podía sentir que esos ojos azules emanaban paz y a la vez perdón.

—Tú no tenías la culpa.—Le susurró la peli azul en un gesto tierno, conmocionando a la mayor.— Solo eras una niña.

—Si jamás me hubiera salido de esa habitación, tal vez mi hermana nunca hubiera desaparecido…—Continuó entre lágrimas.— El castillo comenzó a incendiarse, nuestra nana Lany salió en busca de ayuda, sin embargo jamás regresó. Yo…yo tuve mucho miedo, tú no dejabas de llorar y entonces decidí salir por ayuda, fue cuando encontré a los soldados que nos custodiaban muertos y llena de miedo fue en busca de nuestra madre. Cuando menos lo sentí Tenshinhan me encontró en medio de las llamas y me sacó del castillo, donde todos se encontraban a salvo…¡Yo pedía a gritos que regresaran por ti! Y cuando lo hicieron…ya…ya no estabas.

Bulma sentía que estaría por desvanecerse en cualquier momento, Tights se había atrevido a hablar abiertamente, mencionándola a ella como su hermana. Ahora fue el turno para la peli azul en donde sus ojos se llenaron de lágrimas, un sentimiento extraño comenzaba a experimentar ella y no sabía cómo explicarlo.

—¿Yo? —Susurró dudosa la peli azul.— Quieres decir…

—Mi padre ese día le había obsequiado a mi hermana un collar, donde venía labrado su nombre. Yo tengo la otra mitad…—Sacó de su cuello el collar, mostrándoselo a Bulma, mismo tiempo que la peli azul imitaba tal gesto acercando el suyo.— Es por eso que sé que eres mi hermana Bulma, tu edad, tus ojos ¡Sé que eres una Brief!

Automáticamente Bulma se llevó sus manos a su boca sorprendida, su corazón latía con una fuerza descomunal, sus manos temblaban y las lágrimas fueron las primeras en hacer acto de presencia. Nunca, ni en sus más profundos sueños imaginó escuchar algo así, siempre intuyó que no pertenecía a los Densetsu, pues por mucho que se buscaba algún rasgo familiar con ellos jamás encontraba respuesta y ahora, con semejante revelación no sabía cómo reaccionar ante ello.

Tights lloraba como nunca, se podía sentir el dolor que emanaba, la culpa que se había cargado en sus hombros todos esos años. Para ella era indescriptible ese momento, perder la fe de volver a ver a tu hermana y de repente, estaba frente a ti. Tantas noches había añorado tenerla a su lado, abrazarla, decirle que la amaba. Tantos años sumergida en esa soledad, deseando sentir ese amor de hermandad, ahora no sabía qué hacer con esa situación.

—Ese día lo recuerdo muy bien, recuerdo que intenté regresar con Tenshinhan a la habitación para rescatarte…de hecho…—Se detuvo de golpe abriendo sus ojos desmesuradamente, como si una revelación se presentara ante ella, contagiando tal emoción en Bulma.— Ahora que recuerdo, esa vez vi un hombre que salía contigo en brazos, entre el humo no pude distinguir su rostro pero no portaba de la armadura real de Capsule. Recuerdo que le comenté eso a Tenshinhan, a lo que él respondió que entonces nos marcháramos antes de que algo nos callera encima. Cuando llegamos con mi madre, se reportó que tú no estabas en el castillo.

—Me raptó…—Susurró atónita Bulma.— Mi padre me raptó de mi verdadero hogar…

—¿Tú padre?

—Sí…Paragus, quien se hizo llamar mi padre todos estos años…

—Tú…¿Tú eres la princesa Tsufurujín? —Sus grandes ojos índigo miraban con asombro a Bulma. Una mezcla de dolor, rencor y odio emergieron en la joven rubia ¡El mal nacido se había robado a su hermana y encima la había hecho pasar como su hija! Nunca imaginó la capacidad de maldad que poseía ese hombre, era una venganza lo que les había hecho a los Brief. —Se había escuchado que cuando los Saiyajin y Tsufurujín convivían en paz, crearían una alianza con el primogénito del rey Vegeta y la princesa de Tsufuru. Muchas naciones temblaron de miedo ante tal unión, sabían que con ello crearían un poder de tal magnitud que absorberían todo a su paso. Pero al poco tiempo romper la alianza, la guerra se desató creando un escenario peor del que hubiera salido tal unión…todo este tiempo, jamás imaginé que eras tú esa princesa…

—Entonces es cierto…—Susurró asombrada Bulma, juntando todas las piezas del rompecabezas.—Todo lo que me dijo Turles sobre la unión de ambos pueblos…

—¿Cómo?

—Paragus me robó porque necesitaba tener una hija para hacer tal unión con los Saiyajin. Ahora entiendo el aborrecimiento hacia mí, y mayor aún cuando se rompió la alianza con ellos…porque ahora tendría que cargar con una hija que no llevaba su sangre.

—Lo hizo por venganza.—Musitó entre dientes Tights, se podía sentir la ira con la que arrastraba cada palabra, algo que no pasó de desapercibido a la peli azul. Bulma la miró detenidamente, el rostro de la mujer frente a ella era todo un poema, reflejaba tristeza, rencor, ira, sin duda alguna Paragus los había lastimado más de lo que creía.—Su venganza fue arrebatarle todo a mi padre y eso te incluyó. Para el siempre fue un festín saber cada día que criaba a la hija de uno de sus enemigos como suya, ¡Miserable!

Necesitaba espacio, sí eso necesitaba Bulma, tantas emociones fuertes en un solo día la estaban dejando agotada. No sabía qué hacer ni que decir, es más ni siquiera sabía cómo tomar dicha revelación, a pesar que era consciente de lo tan miserable que podía llegar a ser Paragus, en cierta forma le dolía en lo más profundo pues después de todo el había sido su imagen paterna.

Para Bulma todos los sucesos después de huir de Tsufuru eran difíciles de procesar en poco tiempo, se sentía tan culpable como angustiada al mismo tiempo, sabía que lo que le estaba haciendo a su nación con tal de conseguir su "libertad" era un hecho bastante egoísta ¡Los había vendido a los saiyajin! Y encima, traicionado a su familia.

Pero al mismo tiempo llegaba a ella el dolor que todos ellos le provocaban, en cómo jamás encontraba alguna explicación por el aborrecimiento de su padre a ella, siempre se sintió fuera del lugar y todo fue peor desde que su hermano, el ser a quien creía que sí profesaba algún afecto a ella, intentó lastimarla de una manera tan vil y atroz como una violación.

Nada estaba resultando fácil para ella, jamás imaginó que al dejar su nación ocurriría toda una avalancha de sucesos que incluso empeorarían las cosas. Jamás tuvo contemplado que su estancia en Vegetaseí cambiaría su vida por completo, y al mismo tiempo le traerían los momentos más especiales que nunca había imaginado.

Paragus se encargó de hacerle ver durante toda su vida que no valía para mucho, despreciando cada acto que ella se empeñaba en demostrarle lo contrario, restándole el valor como mujer, como hija. Le dolía admitir que ese hombre jamás la amó y peor aún, que le arrebató la dicha de estar junto con esos seres que en realidad la amaban.

Todo este tiempo, Paragus fue la verdadera escoria, no ella.

Sintió la mirada azulada de la princesa de Capsule sobre ella, a pesar de la ira y dolor que profesaban en esos momentos podía notar ese dulce gesto maternal en como la observaba y en cierta forma le gradaba la sensación con la que la observaba, era un calor maternal de la cual nunca había experimentado y la hacía sentir cómoda a pesar del tenso momento del que se vivía.

—Ahora entiendo su aborrecimiento por mí.—Continuó la peli azul, sentía sus ojos escocer, por lo que aclaró su garganta al sentirse vulnerable.—Siempre me rechazó, nunca se cansaba de recriminarme a la cara que era una vergüenza para su familia, que no era la hija que él esperaba. Raramente me mostraba ante los demás, siempre era Broly a quien presentaba como su máximo orgullo, a él le dio todo…en cuanto a mí solo decía que eran gastos innecesarios y si hablamos del cariño paternal…ahora que lo recuerdo jamás me ha abrazado…

—Espera…—Susurró temblando Tights, no sabía si se trataba de nervios o de simple coraje al escuchar a su hermana por todo lo que había vivido.— ¿Te lastimó alguna vez?

— ¿Te refieres físicamente? —Se quedó meditando un par de segundos la peli azul, su cerebro se encargaba de borrar todos esos recuerdos dolorosos de su infancia pero era imposible. Paragus infinitas veces la reprendía incluso hasta porque respiraba, pero la única ocasión en donde le alzó la mano fue aquella noche que huyó de su hogar, al decirle sobre el intento de violación por parte de Broly. Suspiró por enésima vez cansada, no entraría en más detalles para perturbar a la joven heredera, o al menos por ahora.—No como tal, pero el mental si fue difícil de sobrellevar.

—Dime una cosa Bulma ¿Por qué huiste de Tsufuru?

Bulma se tensó, con ese cuestionamiento le quedaba claro que a la joven rubia aun no le quedaba claro del todo el verdadero motivo de su huida, quería saber a profundidad que era aquello que la impulsó a dejar todo arriesgando su vida de por medio.

Titubeó en hablar, no era fácil remembrar aquella noche cuando Broly intentó abusar de ella, del solo hecho de recordarlo le daba escalofríos, una sensación de repulsión y asco se generaba en ella, por lo que no era tan fácil de abrirse ante algo tan fuerte como ello.

—Algún día me iría de ese lugar, era algo que traía en mente desde que cumplí quince años.—Suspiró.— Solo esperaba el motivo que me impulsara para hacerlo, y de ello se encargo Broly. Es su primogénito, durante nuestra niñez el siempre fue muy reservado, mi pa…Paragus se encargó de tenerlo en los mejores internados para su educación y formación como gran guerrero, casi no lo veía y las pocas ocasiones solía buscar un poco de su compañía, le platicaba cosas de lo más triviales pero el siempre permanecía en silencio, sin embargo jamás me ignoraba. Fue cuando pasó varios años de nuestra adolescencia que lo dejé de ver, y después de ese tiempo el volvió más extraño de lo que ya era…

—Ahora que lo dices, es cierto, en los últimos años se escuchaba que el ejercito de Paragus iba en aumento debido a su mano derecha…

—La fuerza de Broly es descomunal, nadie ha podido tan siquiera igualar su poder y dominio, ¡Paragus se encargó de crear a un demonio! Su sed de poder no tiene límites, es un guerrero de lo más mortífero y sanguinario…—Tan solo de pensar en la imagen del hijo de Paragus temblaba, todo en él inspiraba un miedo atroz.— Jamás imaginé que el al volver a verme despertara en él un deseo que lo llevara a hacer todo esto…

—¿Deseo? —Susurró expectante la rubia suponiendo lo peor.— Te refieres a…

—Broly me quiere a su lado, a toda costa, sin importar que tenga que matar a media nación con tal de satisfacer su enferma obsesión a mí.— Cerró sus puños con fuerza ¡Lo odiaba! No era vida vivir con temor esperando a que ese miserable la encontrara y destruyera sus sueños, le generaba repulsión, asco, odio, ¡Todo lo peor! — Por eso huí, Paragus jamás me iba a apoyar, por lo que no vi la necesidad de permanecer en un lugar donde solo me lastimaban ¡Solo quería ser libre! —Exclamó con lágrimas en los ojos, había sido fuerte toda esa charla pero no pudo más con aquello que le quemaba el alma.— ¿De verdad es malo pedir un poco de libertad? ¡Solo quería una vida diferente! ¿Y qué ocurrió? Doy un paso fuera y me entero que está arrasando con todo a su paso con tal de encontrarme. Es por eso que no puedo seguir aquí, el seguramente ya sabe que sigo en este lugar y no es justo por los inocentes que tengan que cargar con otra destrucción ¡No quiero que los lastimen a ustedes ahora más que sé toda la verdad!

Tights se lanzó a Bulma acobijándola entre sus brazos, la sentía temblar, se encontraba alterada y podía percibir todo el miedo en sus palabras. En ese momento sintió unas inmensas ganas de matar con sus propias manos a Paragus y su estirpe, su hermana había sufrido tanto todos estos años ¡Merecían pagar por ello!

—¡No Bulma! —La alejó de ella para que la mirara a los ojos.— No volveré a dejar que ese hombre te arrebate de nosotros, no te volveré a abandonar.

—Broly es capaz de ir hasta el fin del mundo para encontrarme, el no parara esta guerra hasta que yo no me entregue…

—¿No estarás pensando en ellos verdad? —Al ver la indecisión en los ojos cielos de su hermana se cimbró ¡Eso no lo permitiría! .—¡Ni lo pienses! No permitiré algo como ello…Bulma, recuerda que contamos con la ayuda de los saiyajin y…

—¡Vegeta! —Brincó la peli azul limpiándose sus ojos llorosos con el dorso de su mano. Se puso de pie temblorosamente, necesitaba hacer algo, Vegeta no podía morir en manos de Broly, no él…—Broly lo matará…tenemos que hacer algo…

—El príncipe Vegeta es conocido por todas las victorias que le ha llevado a su reinado. Sé muy bien que es un guerrero poderoso ¡Es el único que le puede hacer frente a Broly!

—Vegeta es bastante orgulloso, jamás escucharía la bestia que puede llegar a ser Broly…es cierto, el es el único que le puede hacer frente por lo que no puede atacarlo tan pronto, para derrotar a Broly se necesita más que una estrategia y conociendo a Vegeta irá a atacar después de lo que le hizo al Rey y su pueblo…

—Bulma…—La peli azul miró nuevamente a la joven heredera a los ojos, encontró en su mirada un rastro de curiosidad, pues al menos su semblante roto de momentos antes se veía más apacible.—¿Cómo es que llegaste a Vegetaseí? No quiero presionarte a que me cuentes todo es solo que me causa curiosidad…¿Qué ocurrió con el príncipe Vegeta?

—Es una larga historia…—Suspiró melancólica, tan solo imaginar que Vegeta iba en camino a enfrentar a Broly le carcomía el pecho, era cierto le dolía que todo este tiempo le mintió sobre su verdadero origen pero el sentimiento que había nacido por el príncipe ahí estaba tan fuerte, claro, jamás podría dejar de sentir algo por él.—No quisiera quitarte más tu tiempo, yo…

—Al contrario.—Le interrumpió de golpe sorprendiéndose a sí misma por ese sobre salto, pero no lo podía contener, estaba extasiada con la llegada de su hermana.—Tiempo es que el que sobra…me encantaría saber todo lo que tuviste que vivir para que llegara este momento.


Parecía que el cielo se abría en dos, ráfagas intensas de vientos sacudían con fuerza la copa de los árboles, truenos que hacían cimbrar la tierra y así como sus relámpagos que iluminaban la oscura noche era el gran panorama que se presentaba aquella noche en Vegetaseí.

Descendió de su potro cubierto de lodo, con parte de su vestimenta y armadura rota; sangre surcaba su sien debido al fuerte con que le fue proporcionada tal herida y con un caminar cojo se adentró a la parte posterior del castillo con dirección en sus pasos a los cuartos de los soldados.

A su alrededor nada lucía en paz, soldados llegaban de la batalla, algunos más heridos que otros o simplemente sus cuerpos sin vida eran arrastrados por carretillas marcando con su sangre cada rincón del lugar recordando a quien mirara tal imagen el honor de un soldado que había entregado todo en nombre de su pueblo. Y así como esos guerreros caídos, salían otros a dar su vida para poner en alto el nombre de su fallecido rey.

Sin embargo ese panorama no se comparaba como lo que se vivía fuera de las murallas del castillo, era increíble pero en poco tiempo los saiyajin habían sido derrotados tan fáciles por los Tsufurujín. Vegetaseí no era el mismo desde la muerte del rey Vegeta, su pueblo ardía en llamas, los guerreros más fuertes regresaban derrotados por un ser "demoniaco" como solían decir entre murallas, pues el ejercito Tsufurujín no necesitaban de un ciento de hombres para vencerlos, con uno era más que suficiente, aquel hombre que ahora su nombre resonaba con fuerza en cada rincón del lugar exclamando venganza por lo que le habían hecho, una guerra que llevaba años declarada pero que ahora tomaba fuerza y por un nuevo motivo, por una mujer.

Frunció su entrecejo cansado y molesto, no solo era humillante lo que le había ocurrido a su pueblo, si no la razón por la cual se había desembocado todo ello.

Abrió lentamente la puerta como si quisiera no molestar a quien residía del otro lado de ella, para su sorpresa encontró a su objetivo más despierto que sus propios pensamientos.

Dejó a un lado su espada ensangrentada, despojándose del mismo modo de su armadura rota bajando la guardia un poco, sabía que no debía confiarse pero llevaba ya mucho tiempo sin poder descansar de ese peso que dejaba la batalla caer sobre él.

—Tu cara me lo dice todo.—Habló el hombre frente a él que reposaba sobre la cama. Se acomodó con dificultad sobre ella mirando al joven que jalaba una silla para sentarse a su lado, suspiró cansado, el ya se había hecho a la idea de lo que ocurría allá afuera pero el joven frente a él se aferraba a una esperanza que día a día se iba perdiendo.

—Mañana al alba regresaré.—Respondió cansado recargando su peso contra el respaldo de la silla, sobando con sus pulgares el puente de su nariz.—El clima no nos está favoreciendo en nada, por lo que tendré que partir más temprano.

—Raditz…no tiene caso que sigas buscando al príncipe Vegeta, el está muerto…

—¿Tú también? —Bramó molesto mirándolo directamente a los ojos. El hombre frente a él negó con la cabeza, sabía que ese muchacho no lo escucharía pero debía abrir los ojos, estaban en una guerra donde todo apuntaba a ser el fin de su pueblo, de ellos.—No Nappa, no descansaré hasta encontrar el cuerpo del príncipe Vegeta, ya sea vivo o muerto.

—El príncipe Vegeta lleva desaparecido un mes desde que salió a enfrentar al hijo de Paragus. Si estuviera vivo ya hubiera regresado a tomar venganza, sin embargo el escuadrón que salió a buscarlo solo encontró su espada bañada en sangre en ese peñasco…el príncipe Vegeta fue asesinado por Broly.

—Entonces con más razón debemos recuperar su cuerpo y hacerle santa sepultura digna como lo fue al rey Vegeta. ¡El miserable de Paragus y su estirpe se burlaron de nosotros! Y día a día esta batalla la vamos perdiendo, desde que Parsley quedó al frente nos está hundiendo más en vez de avanzar, tiene estrategias bastante absurdas para darle frente al ejercito Tsufurujín, ¡Se están perdiendo camaradas por su ineptitud!

—¡Raditz! Silencio, te puede escuchar y…

—¿Y qué? ¿Deshacerse de mí? Pues no lo dudo, nuestro número de guerreros han disminuido constantemente, y la situación sigue empeorando a los dominios que nos pertenecen, esta batalla se extendió al punto en que Paragus está sometiendo los reinos que le pertenecían a los saiyajin ¡Nos están borrando del mapa!

—Lo que importa en este momento es recuperar al príncipe Tarble, es nuestro deber rescatarlo.

—Lo sé, tampoco me olvido de ello, pero para rescatar al príncipe Tarble para ellos debemos derribar a Paragus y su hijo, algo que cada día parece más lejano ese momento.

—¡Tu honor como saiyajin es no rendirte! —Rugió molesto ante la actitud del moreno, su orgullo de saiyajin salía a flote, odiaba las debilidades, eso era deplorable.—En nombre de nuestro rey y príncipe da todo hasta el final ¡Como lo juraste a la corona al unirte a su ejército!

—¡Yo no me he dado por vencido! —Replico del mismo todo embravecido levantándose de golpe.— Por el mismo orgullo que me da representar a mi raza, mi pueblo y mis soberanos estoy buscando verdaderas soluciones, algo que otros parecen mostrar lo contrario.

—¿Y tú crees que para mí, permanecer postrado en esta cama, sin una pierna y con una costilla rota me enorgullece? No Raditz, al igual que tú me da impotencia…¡Rabia! —Un nudo se formó en su garganta, aún podía recordar aquella vez que los sorprendió Broly, la forma tan atroz en como desmembró al rey y matarlo, en como del mimo modo lo atacó salvajemente a él arrancándole su pierna derecha de una forma sobre humana y ante sus ojos mirando cómo se llevaba a rastras al príncipe Tarble sin poder siquiera defenderlo, sin duda alguna era un momento que jamás olvidaría. Cerró con fuerza sus puños golpeando el colchón de su cama, verse incapacito e inmóvil sobre esa cama era peor de los castigos, le causaba tanta impotencia escuchar como a los seres a quien les había jurado leal protección morían a manos del ser mas repudiado del planeta, porque sí, Broly se había ganado el odio de todos aquellos que masacraba y lastimaba. Suspiró pesadamente, el también estaba cargando con el peso de toda esa guerra que parecía ya ganada por los Tsufurujín.—Le juré al rey Vegeta que velaría por ellos y solo basto un par de segundos para que Broly les arrancara la vida…

—El príncipe Tarble aun está con vida, y hasta que no encontremos el cuerpo del príncipe Vegeta no podemos decir que esta guerra está ganada. Nappa, sé que en números vamos perdiendo, pero no me importa dar hasta el último respiro con tal de darle honor a la memoria del rey y príncipe ¡No le serviré a Parsley! Yo buscaré venganza por mi cuenta, pero no bajo su mando.

—¿Por qué desconfías de Parsley? ¿Crees que nos está traicionando?

—No lo sé aun, pero no me gusta su estrategia para combatir esta guerra…—Se dirigió hacia la ventana anexa del cuarto, se podía escuchar la fuerte lluvia azotar afuera, la noche era tan oscura así como los rayos brillaban a través de ellas seguida de un trueno espantoso, parecía ilógico pero incluso el clima conspiraba en su contra.— Lo peor de todo es que esta guerra se dio por una mujer.

Nappa miró la figura del soldado, pensativo, podía escuchar resentimiento en su voz así como un orgullo lastimado. El sabía de qué hablaba, el tema de la princesa del Oeste a estas alturas no era nuevo para nadie y aún así, seguía dando mucho de qué hablar.

—No puedes juzgarla sin saber el verdadero motivo.—Continuó el mayor de ellos, esta vez teniendo de nuevo la atención del joven guerrero.—Ya una vez lo hicieron con la reina, se está volviendo a repetir la historia.

—¿Cómo? —Susurró confundido el melenudo acercándose lentamente a él.— ¿Qué tiene que ver la reina con todo esto?

—Mucho.—Con una mueca dolorosa en su rostro se tocó sus costillas, hablar mucho le cansaba, provocaba agitarse y de ese modo su dolor no mitigaba, a lo que Raditz se acercó a él para ayudar a acomodarle su almohada tras su cabeza.—Una guerra que empezó por una mujer y que terminará por otra, pero siendo ambas marcadas en la historia injustamente.

—Odio cuando hablas a medias, viejo. Yo no puedo opinar por la reina, sé que no puede ser nombrada pero tampoco le falto a su memoria, pero si hablamos de Bulma solo fue una mentirosa que nos vino a empeorar la situación, además aunque sea hija del enemigo no fue digna la traición que le hizo pasar a su pueblo.

—Así que eso ha hecho hablar Broly.—Negó molesto.— ¿Qué más se ha esparcido de ella en este tiempo que yo llevo encerrado?

—Lo que ya sabías.—Nappa pudo percibir acusación en el tono de voz del joven guerrero, lo conocía tan bien que aun sentía el resentimiento por haber sido engañado todo este tiempo.—La noticia que ella era la hija de Paragus se esparció como pólvora, Broly solo llegó a confirmar tal información y además de exclamar venganza por haberla tenido en los confines de Vegetaseí, la acusó de haber traicionado a su nación con el ejército enemigo, alegando supuesta infiltración de datos y como cereza del pastel la relación intima que mantuvo con el príncipe Vegeta la determinó desprestigiando ante los ojos de los habitantes de su pueblo Tsufurujín como en Vegetaseí, es apodada como la manzana de la discordia de esta guerra.

—¿Y tú crees todo ello?

—Era evidente que el príncipe dejó de verla como traidora y esclava al poco tiempo, todos hablaban que había visto en la nueva muchacha una "distracción" por su inusual belleza, pero las cosas se tornaron peor desde que aquella vez la exclamó como su futura esposa frente al rey, tú más que nadie sabe esa historia pues tú estabas ahí, Celery solo se encargó de esparcir aquello desde que empezaron las habladurías. Cuando fuimos a Capsule mis sospechas quedaron esclarecidas, ellos habían desarrollado algo…

—Por lo que veo eso pasó de ser un rumor…

—A ser la causa del estallido de la guerra.—Le continuó.— Ya es sabido que todo esto fue a partir de lo que surgió entre ellos, o eso hizo mucho hincapié Broly, y de no ser así los rumores ya corrieron y la gente ya se formó su historia de un supuesto amor imposible entre los hijos de los seres que más se odiaba, aunque no está nada alejado de la verdad.

—No podemos asegurar si hubo algo entre los príncipes, solo ellos saben la verdadera historia, pero es evidente que lo que está buscando Broly es desprestigiar su persona, en especial a ella, quieren que la señalen como una cualquiera…

—¿Por qué insistes en defenderla? Su llegada a Vegetaseí no fue para bien, solo nos trajo más problemas y la respuesta está en todo esto que estamos viviendo.

—Te has preguntado…¿Por qué nadie puede mencionar el nombre de la reina? —Raditz arqueó curioso su ceja derecha, guardó inmediatamente silencio ante lo que estaba por mencionar Nappa, sabía que era un tema delicado y para ser honesto era de algo que siempre tuvo curiosidad pero por respeto jamás se atrevió indagar más de la cuenta.— Todos saben que ella falleció cuando el príncipe Tarble solo tenía tres años, que era una mujer bastante hermosa, inteligente, fuerte y bondadosa, tanto que no parecía ser una simple saiyajin.—Sonrió melancólico mirando a un punto perdido en el suelo.—Tanto radicaba su belleza que cuando Paragus la conoció por primera vez quedó anonadado al verla…

—Lo relatas como si hubieras estado ahí.

—Es que yo estuve ahí.—La sonrisa burlona del joven moreno inmediatamente se borró a una mueca de sorpresa, corriendo hasta llegar frente a él, tal como si fuese un niño escuchando una increíble historia de aventuras.— Sabes que yo trabajaba para Paragus, por lo que me sé la historia que ocurrió con la reina, y solo te puedo decir que no era realmente a cómo quedó marcada en la historia.

—¿Quieres decir que jamás traicionó al rey? Pero por esa razón el rey Vegeta le declaró la guerra a los Tsufurujín y…

—Veo que no estás nada perdido del tema.—Sonrió ladino nuevamente negando con la cabeza, muchas cosas se habían escuchado de ella y sin embargo no todas eran verdad.—Yo no soy quién para hablar de la reina, es cierto que dejó al rey Vegeta para irse con Paragus, sin embargo no creo que la haya sido por la razón que todos creen.

—¿Crees? Nappa, tú mismo te contradices, estás diciendo que dejó al rey ¿Cómo no quieres que uno hable de ello? ¡Fue alta traición!

—Ese es el problema, muchacho. —Replicó cansado, cansado de escuchar la misma terquedad en cada persona con la que abordaba dicho tema. —Las personas se dejan guiar de las habladurías, es fácil juzgar desde fuera sin saber las razones por la cual a uno orilla llevar a tomar ciertas acciones. Todos marcaron a la reina como lo peor, como una traidora, mujerzuela, como la manzana de la discordia y motivo de esta guerra, pero la verdad está más alejada de todo ello…

—Y según tú ¿Entonces cuál es?

—Yo no soy digno de hablar algo como ello, pero te puedo asegurar que cuando Paragus se la llevó a Tsufuru ella no era feliz; ella sufría, anhelaba volver a ver a sus hijos, le dolía lo que le estaba haciendo a su pueblo, sé que ella jamás dejó de amar al rey Vegeta…

Raditz escuchaba curioso y al mismo tiempo escéptico a Nappa, la historia de la reina Echalotte siempre fue todo un misterio, sobre todo para los nuevos conocedores como lo era en su caso pues su nombre con el paso del tiempo quedó marcado siendo la peor reina que haya tenido Vegetaseí, pero sí había algo en que confiaba con demasía era en la palabra de Nappa, ese hombre que lo había visto como figura paterna luego de la muerte de su padre Bardock, de hecho le tenía mucho más confianza de la que sentía por su tío Turles, por lo que cuestionar la palabra del viejo calvo era algo que le resultaba difícil de ver en él.

—¿Por qué entonces dejaría a sus hijos? —Continuó curioso el guerrero.— Entiendo que tal vez desarrollara una atracción por Paragus, pero también era consciente que con ello solo causaría el exilió de todo lo que ella amaba, ella se lo buscó al fin y al cabo ¿No?

—Raditz no me estás poniendo atención…—Suspiró agotado.—Después de todo lo que te dije, ¿Aún sigues creyendo que ella quería estar con Paragus? —Los ojos del moreno se abrieron desorbitados al comprender lo que le trataba de decir, a lo que Nappa solo le respondió con media sonrisa.— Uno siempre será el malo de la historia depende de quién la cuente.

— ¿Estás insinuando que Paragus la obligó? ¡Nappa! ¿Por qué jamás dijiste nada? La reina tal vez…

—No lo sé, cómo te mencioné eso ya no me concierne a mí decirlo ya que la parte más profunda de la historia solo la supo ella y Paragus, pero te puedo asegurar que todo lo que se habló de ella después de su muerte fue una injusticia.

—¿Se lo dijiste al rey Vegeta?

—En repetidas ocasiones…pero ya era tarde, el dolor y odio habían invadido su alma, no importara todo lo que yo dijera pues para él ya no había punto de retorno.

—No es justo…—Susurró consternado el saiyajin. Arrugó molesto su entrecejo, una vez más Paragus se veía involucrado en la honra de la familia real a la que él y su familia le habían servido por años ¡Era un miserable!

—Es fácil juzgar al más débil, y lo mismo está pasando con la princesa Bulma.

—¿Qué? —Regresó rápidamente su mirada ónix al calvo, se podía ver su semblante confundido, expectante de cualquier cosa que fuese a decir Nappa, algo en él le decía que aún quedaban muchas cosas por decir por parte del viejo soldado pero que no se atrevía a externarlas en su totalidad y respetaba aquello.— ¿Ella que tiene que ver en esto?

—Más de lo que imaginas. Yo la conozco desde que era una niña, la vi crecer, siempre tan audaz, alegre a pesar del infierno que le hizo pasar Paragus…

—¿Y porqué jamás me dijiste eso? —Le recriminó sentándose a un lado de él.

—¿Para exponerla más de la cuenta? ¿Para qué le hicieras un martirio más del que le intentó imponer el príncipe Vegeta? No, yo vi como esa niña sufrió en manos de un hombre que ni siquiera era su padre, jamás la vio como su hija y no se cansaba de cada día hacerle ver que era una deshonra para su sangre. Cuando dejé Tsufuru lo único que me preocupó fue dejarla sola a merced de esos miserables, pero siempre supe que ella era fuerte y que saldría de ello, la prueba está en que llegó hasta aquí.

—Sí la rechaza ¿Por qué entonces vino reclamando por ella?

—Por poder ¿Qué más? Paragus al enterarse que algo de su propiedad cayó en manos de los saiyajin solo provocó que su ira creciera pero por poder, por no querer perder ante nosotros. Ella está siendo juzgada injustamente, es solo una víctima más de Paragus como lo fue la reina Echalotte, solo son trofeos para él.

—Pues el hijo de Paragus se ha encargado de desprestigiarla, el mismo se ha encargado en esparcir la noticia sobre su hermana como una traidora.

—El resentimiento habla solo.—Murmuró molesto.— Solo los que la conocemos sabemos que nada es cierto, y el mismo príncipe Vegeta se dio cuenta de ello bastante tarde…

—Aún no podemos asegurar que está muerto.—Se levantó de nuevo, esta vez con la intención de terminar la conversación con el viejo soldado ya que necesitaba descansar un poco si es que quería madrugar para reanudar la búsqueda del príncipe.— Daré con el príncipe Vegeta.

—Raditz…—Susurró dudoso.— ¿Qué sabes de Capsule? De las Tierras del Oeste.

—No mucho.—Murmuró.—Sin embargo aún no han sido tomadas por los Tsufurujín…

—Y Broly sigue sin hallar a Bulma… ¿Cierto?

—No lo sé, hace una semana nos informaron que el hijo de Paragus se retiró a Tsufuru, aunque ayer parte de sus hombres partieron por el puerto de Sadala…—Detuvo de golpe sus palabras para mirar abruptamente al viejo soldado, que del mismo modo lo miraba desorbitado, se podía leer el terror en su mirada. —ese…

—Ese puerto da a las Tierras del Oeste…—Musitó alterado, a lo que en un rápido movimiento agarró el brazo del moreno, sintiendo como este le enterraba sus dedos.— Va por ella, ¡Hay que advertirles!

—Pero…¿Cómo se habrá enterado de ello? Solo el príncipe Vegeta, tú y yo sabíamos de su paradero, al menos que alguien nos…

—¡No importa ya eso Raditz! —Le interrumpió.— ¡No hay tiempo!

—El príncipe Vegeta la dejó custodiada con uno de los escuadrones saiyajin…

—¿Es que no te has dado cuenta? ¡Broly puede arrancarles la cabeza a todos de un solo golpe! Nada lo detendrá.

—Mierda...—Musitó.

—Debemos prevenir lo que está por ocurrir.


Se sentó cansada sobre el escalón alto mirando como el cielo tomaba esos maravillosos colores naranjas, en aquel lugar todo lucía más hermoso según su perspectiva, pero al ver ese cielo rojizo le recordaba los atardeceres de Vegetaseí, algo que curiosamente extrañaba…

Era ilógico ¿No? tanto que había soñado ir a las Tierras del Oeste y ahora que se encontraba en ellas se sentía extraña, que algo le faltaba y era una sensación que oprimía su pecho, era un pequeño hueco en su corazón que le quitaba el aliento pues aunque estaba con su verdadera familia había algo que le faltaba, extrañaba a Vegeta.

Sonrió al recordar como sucedió todo, en como esa noche en que ella se abrió ante Tights marcó un nuevo rumbo en su vida…

Flash Back.

La joven heredera escuchó hasta el final todo lo que Bulma le relató, desde su infancia en Tsufuru, en cómo había huido de su antiguo hogar, en toda la travesía que tuvo que vivir con la banda de Piratas hasta su llegada a Vegetaseí.

La peli azul sentía como su pecho subía y baja aceleradamente, sus mejillas ardían con fuerza y su corazón latía con desembocada fuerza, estudiaba las reacciones de la hermosa rubia, necesitaba ver si le creía, en como tomaba su situación, en que cambiaría las cosas a partir de ello…

El silencio se prolongo tras un breve momento, Tights lucía pensativa, Bulma exhausta, era una sensación bastante avasalladora para ambas jóvenes.

—Y al final lo lograste.—Susurró la rubia mirando a los ojos cristalinos de la peli azul.—Llegaste hasta acá…

Bulma estuvo a punto de comentar algo cuando sintió como la joven heredera se lanzó a ella para estrecharla contra sus brazos, envolviéndola en un acogedor calor que la hizo sentir bastante bien. Del mismo modo le correspondió tal gesto, era un abrazo sincero, cargado de cariño, un abrazo como nadie le había dado en toda su vida y eso fue suficiente para que la conmoción se apoderara de ella.

—¡Lo siento tanto! —Susurró entre lágrimas Tights hundiendo más su rostro entre la melena suelta de Bulma.— No sabes lo que desearía regresar el tiempo y poder evitar todo lo que tuviste que vivir ¡Oh Bulma! No sabes cómo anhelé este momento…

—No te atormentes más.— Habló con su voz rota la peli azul, estrechando con más fuerza a su hermana.— Ya quedó eso atrás, lo que importa es que estoy de regreso a casa.

Tights lloro con más fuerza, sentía sus manos temblar ¡Su hermana había vuelto a casa! Era hermoso, ella había perdido la fe de volverla a ver, era como si hubiera regresado de la muerte para volver a verla solo un poco más ¡Pero qué cosas decía! Su hermanita estaba con ella y esto era una felicidad que no se comparaba con nada.

Bulma también lloraba conmocionada, para ella era todo nuevo, el procesar que vivió bajo una mentira tanto tiempo y ahora saber que fue arrebatada de su hogar, del amor de una familia ¡Todo era tan confuso! Pero lo que si era maravilloso era saber que tenía una hermana tan maravillosa como aquella mujer que en ese momento la abrazaba.

La puerta de la habitación se abrió con fuerza interrumpiendo el abrazo de ambas hermanas, Bulma miró al tercero en escena; era un joven bien parecido, muy alto, de piel canela y cabello largo oscuro, que lucía amarrado en una coleta. El hombre quedó como piedra sobre el umbral de la puerta mirando a ambas mujeres, aunque sus ojos oscuros se dirigieron rápidamente a Tights y se podían reflejar preocupación en ellos.

—Oh lo siento.—Sonrió dulcemente la joven heredera limpiándose las lagrimas del rostro así como poniéndose de pie seguida de la peli azul.—Bulma, quisiera presentarte a mi esposo, el príncipe Upa.

El aludido aún confundido por lo que ocurría en la habitación de su ahora esposa hizo un reverencia cordial, del mismo modo Bulma imitando tal gesto. La peli azul podía ver al hombre amable, y lo que más le llamó la atención fue con la genuina preocupación con la que observaba a su hermana al verla llorar.

—Encantado…—Susurró cortés.— Tights ¿Todo bien?

—De maravilla.—Le sonrió entusiasmada contagiando a su esposo, pues al verla reaccionar así eso provocó en el que la preocupación que sintió al verla llorar se disipara un poco, tanto que Bulma no perdió detalle en ello por lo que se podía ver que el interés en su hermana era sincero.—Te explicaré con más detalles después, antes debemos tratar otros asuntos.

—Sí, es a lo venía a informarte. Pero si estás ocupada puedo esperar un poco más…

—No, debemos hablar con lo que ocurrirá tras la muerte del rey Vegeta, vamos al despacho. Bulma…—La aludida miró a la pareja que estaba por dejarla, si fuera por ella los seguiría pues quería estar al tanto de lo que ocurría con Vegetaseí pero no era nada prudente, no al menos ahora.—Estás en tu casa, en un momento vuelvo.

Ambos esposos partieron dejándola sola, miró a su alrededor y aunque la noticia de saber que se encontraba en su verdadero hogar el embargaba el alma, no podía dejar de lado lo que ocurría con Vegeta, tan solo de pensar en ello era una sensación incomoda en su pecho.

Incomoda, salió de la habitación para tratar de averiguar por otras fuentes que ocurría con Vegetaseí y Paragus. El pasillo era bastante grande por lo que se le dificultó recordar cuál era el camino que la llevaba a las escaleras para ir a la planta baja.

Cada que avanzaba encontraba el lugar más precioso, ahora que miraba con detenimiento los cuadros podía notar que tenían mucha influencia de la decoración de Tsufuru…¡Claro! Paragus les robó todo, sin embargo Capsule supo resurgir de las cenizas y era más hermoso de lo que era antes.

El pasillo con cuadros de arte fueron cambiando a imágenes de los antepasados reyes de Capsule, sus ancestros después de todo…Fue cuando recordó que era el camino por la cual la había conducido Tights, por lo que no estaba tan perdida.

Observaba con asombro y detenimiento cada retrato, observaba sus rasgos de sus tátaras y tenían mucho en común con ella, algo que jamás encontró en Tsufuru. Sin embargo la última imagen del pasillo fue la que la acaparó por completo su atención, el rostro de aquel hombre que fue como si estuviera viendo uno de sus sueños…

¡Era él! Abrió desmesuradamente sus ojos, se acercó más para observar aquel retrato, el hombre de cabellos lavanda que posaba de pie usando su traje de la realeza con su grande capa roja cayendo de sus hombros, era el mismo con el que ella muchas veces había soñado ¡Por fin le podía dar rostro a ese hombre que aparecía en sus sueños diciéndole que jamás la dejaría sola!

Sus ojos se llenaron de lágrimas, su padre era quien siempre la estuvo acompañando, ¡El era su ángel! Analizó cada rasgo del hombre, su rostro era demasiado apacible, amoroso, tenía una sonrisa maravillosa y sus ojos ¡Por Dios! Eran tan iguales a los de ella, su mirada estaba cargada de una misericordia que jamás había visto en nadie, ella era tan igual a él.

Lloró con más fuerza ¡Odiaba a Paragus! Jamás imaginó desarrollar un sentimiento así por alguien, pero ese hombre se había encargado de romper a su familia ¡Cómo deseaba que él pagara todo el sufrimiento por el que habían pasado!

Miro por un largo silencio la imagen de su padre, deseo en ese momento que él estuviera con vida y poder abrazarlo aunque sea solo un momento, no se valía lo que le hicieron, el si la amaba ¡Ella si tenía un padre que la amaba!

Fijó mas su atención en ese retrato, junto a la imagen de su padre se encontraba una hermosa mujer rubia que posaba sentada sobre el trono, la mujer sobresalía por la maravillosa sonrisa que poseía, sus ojos azul índigo brillaban con intensidad ¡Era el rostro de un ángel! Fue cuando recordó la imagen de la reina en aquel jardín, no se comparaba con la mujer radiante del retrato; la reina de ahora lucía cansada, abatida por el paso de los años, apagada, parecía muerta en vida…

Su corazón latió con fuerza ¡Su madre! ¡Su madre estaba viva! Sus ojos se empañaron de más lágrimas, ¡Necesitaba verla! Giró sobre sus talones y al alzar su rostro jamás esperó encontrarse que detrás de ella estaba todo este tiempo la misma reina que la observaba con dolor y lágrimas en sus bellos ojos índigo.

—Dime que sí eres mi hija, por favor.—En su voz temblorosa por el llanto y sentimiento podía transmitir la necesidad de escuchar esas palabras en Bulma. Era un ruego de su corazón de madre.— Dime que sí eres mi Bulmita…

—Mamá…

Bulma corrió hacia ella, abriendo sus brazos siendo recibida del mismo modo por la mujer. Para la peli azul sentir ese abrazo fue un bálsamo para todas sus heridas, aquella mujer de avanzada edad la hacía sentir fuerte, con ganas de vivir, podía sentir amor emanar de aquella mujer sin siquiera conocerla, pero había algo que la unía ella, era un lanzo invisible pero inquebrantable, ¡Jamás había sentido un amor tan puro como en ese instante!

La reina la estrechó con más fuerza, para ella se detuvo el tiempo en ese instante, fue como si la historia hiciera un gran retroceso y frente a ella solo se mostraba la imagen de una pequeña niña, que lloraba y solo quería el abrazo de su mamá. La abrazó con fuerza, sentía a su bebé temblar entre sus brazos y en el gesto más maternal le depositó un suave beso en su frente, para susurrarle dulcemente:

—No tengas miedo mi niña, no dejaré que nadie te vuelva a lastimar.

Bulma lloro con más fuerza, tantos años había anhelado poder sentir que era el abrazo de una madre, era muy diferente al que le dio Tights, era muy diferente a los que compartió con Vegeta, este abrazo con su madre era tan acogedor, tierno, podía sentir amor en el, un amor desinteresado, el amor más puro.

—Mamá…—Susurró entre lagrimas, su voz se veía rota por la conmoción, un nudo se formó en su garganta y el llanto aumentaba con más fuerza, se encontraba feliz, melancólica, era una mezcla de emociones.—Perdóname, perdóname por todo lo que tuviste que sufrir por mi ausencia…

—Tú no tenías la culpa.—A pesar de su voz rota, tenía más fuerza que Bulma para entablar las palabras.—Nadie tenía la culpa, yo sé que te volvería a encontrar, el corazón de una madre jamás se equivoca.

—Jamás imaginé vivir este momento…

—Pero estás aquí mi niña.—Sonrió la reina, y fue todo un hermoso poema para Bulma, aunque si hubiera alguien más observando la escena quedaría sorprendido pues era la primera vez que la reina sonreía después de la muerte del rey Brief.— Te amo Bulma, te amo tanto, siempre quise decirte esto.

Bulma no pudo más, se quebró por completo frente a los ojos de su madre, era la primera vez que alguien le decía que la amaba y vaya, era el momento más feliz que había experimentado en todos sus diecinueve años.

—¿Me…me amas? —Susurró conmocionada, con las lágrimas en sus ojos y mejillas rojas.

—Desde el momento en que te tuve en mi vientre, todo este tiempo nunca te dejé de amar. Tú y tu hermana son mi más grande riqueza, jamás olvides eso, y así como yo, tu padre las amaba más que a nada en este mundo.

La peli azul abrazó de nuevo a su madre, le agradecía a Kami-Sama por este momento, siempre soñó con ser libre, con irse muy lejos de su falsa familia, y pensar que tuvo que vivir todo ese sufrimiento para poder llegar a este momento, sin duda alguna valía la pena.

A lo lejos, una encorvada mujer observaba entre lagrimas la escena, ella había visto como la reina había sufrido todos esos años desde la muerte de su esposo y tras ver que volvía a sus brazos la pequeña princesa del oeste sonrió con dulzura, sabía que existía la justicia, que el destino haría todo porque las cosas volvieran a su lugar y con la misma certeza estaba segura que Paragus prontamente sería vencido para ser ahora sí, libres.

Fin del Flash Back.

Sonrió hacia la nada, durante ese mes que había pasado en un abrir y cerrar de ojos había sido bien aprovechado por su madre y hermana, pues no tardaron en querer recuperar todo el tiempo perdido tratando de pasar el mayor tiempo posible con ella.

Para el caso de la heredera era un poco más complicado, pues ahora con su casamiento con el príncipe Upa, que por cierto era un hombre bastante generoso y noble, debía dar mayor atención a las festividades por su unión, varios representantes llegaban para darle los buenos deseos a los recién casados, entregándoles generosos detalles y por ende su estadía en Capsule se prolongaba, por lo que debían hacer los honores.

Aunque la verdadera razón era que Tights estaba al pendiente de la guerra que se vivía en las Tierras del Este, estaba informada día a día y el panorama no era bastante bueno, los saiyajin iban perdiendo, tras la muerte del rey Vegeta Paragus había conquistado pueblos que les pertenecían, y Vegetaseí se escuchaba que se encontraba devastado por la guerra.

Para Tights como su esposo era preocupante la situación, debían estar alerta pues aunque aún no se veían amenazas por parte de Paragus en tomar posesión de las tierras del Oeste, sabía que en cualquier momento podrían llegar pues no tardarían en saber que ellos se habían unido a los saiyajin.

Bulma sabía que su hermana le ocultaba algo, Tights no le contaba todo lo que ocurría en Vegetaseí, siempre le daba vueltas al asunto, le respondía con evasivas o simplemente le relataba algo superficial. La peli azul no era tonta, sabía que para este tiempo Broly ya había arrasado con todo a su paso y que Paragus se había aprovechado de la situación tras la caída del padre de Vegeta.

Ella investigaba por su cuenta, necesitaba saber que ocurría, necesitaba saber de Vegeta, que seguía con vida, y es que desde que se separaron una sensación de vacío se había apoderado de ella, tenía un mal presentimiento, algo le decía que le ocultaban de su príncipe saiyajin.

Se levantó de su sitió, necesitaba saber que ocurría, incluso aquello le había arrebatado el sueño así como también el miedo por ser encontrada por Broly, se le hacía extraño que en todo ese tiempo ese monstruo no fuera por ella, y tan solo pensar que ese día llegaría, que volverían a lastimar a su familia le daba ira, miedo, rencor, desesperación ¡Cuando serían libres!

Agarró el libro de pasta gris bajo su brazo para adentrarse al castillo, aunque ya era conocido que la hija perdida de los Brief había vuelto, Tights se había encargado de que la noticia no pasara más allá de los más cercanos, por temor a que el rumor se esparciera y llegara a los oídos de Paragus.

Le sorprendía a Bulma ver que los invitados de muchos lugares seguían llegando, jamás había interactuado con tanta gente por lo que se sentía incomoda, así que decidía escabullirse por ahí y leer algo, además que servía para que no fuera reconocida por algún cercano a Paragus.

Estaba todo decidido, lo había pesando mucho pero debido a la efusividad de los últimos días al compartir con su madre y hermana había postergado algo que tenía pendiente, exigiría saber que ocurría con Vegetaseí.

—¿Señorita Bulma?

Inmediatamente reconoció esa vez, detuvo sus pasos en seco y al girar hacia quien la llamaba, soltó una gran sonrisa de lado a lado, jamás espero volver a verlo, a quien la ayudó a que se hiciera realidad sus sueños.

—¡Dende!

El joven duque le correspondió con el mismo entusiasmo al verla, corrió hacia ella para saludarla, aunque inmediatamente se corrigió saludándola como correspondía con una cordial reverencia, no obstante para la peli azul no fue suficiente por lo que se lazó a él para abrazarlo, provocando sonrojar al duque con tal gesto efusivo.

—¡Por Kami-sama! —Exclamó emocionada la peli azul separándose de él para verlo mejor a los ojos, notó que el chico había crecido más aunque aún conservaba esa dulzura en su rostro.— Jamás imaginé volverte a ver y mucho menos aquí.

—A mi me da gusto volverla a ver, y mejor aún logró llegar a donde usted me platicó aquella vez, su lugar anhelado.

—Dende…—Susurró con un nudo en la garganta, últimamente estaba más sensible de la cuenta, pero era inevitable no estarlo al vivir todo aquello.— Debo darte las gracias por todo.

—¿Por todo? — Sonrió inocente sin entender las palabras de la peli azul, notó como los ojos de ella comenzaba a brillar ¿Iba a llorar? Su sonrisa se desvaneció al ver aquello, ¿Había dicho algo mal? —Señorita Bulma…

—Te agradezco por haberme ayudado a salir de ese lugar donde era infeliz, gracias a ti me diste la oportunidad de ir por aquello que tanto anhelaba, y en el camino descubrí más de lo que esperaba, gracias por todo Dende.

—Pero no hice demasiado.—Sonrió nervioso e inocente, sentía sus mejillas calientes por los halagos de la mujer, sentía bonito recibir esas palabras pero le resultaba penoso.—Solo hice poco…

—Hiciste mucho, gracias a tu ayuda, me cambió la vida para bien, y te estaré eternamente agradecida por ello, no hay manera de pagarte por ello pero quiero que sepas, que aunque tal vez no nos volvamos a ver, puedes contar con una amiga fiel en mí.

El duque percibió la sinceridad en las palabras de la mujer, ella le estaba ofreciendo su amistad, un regalo que no cualquiera daba, sin duda alguna era bastante especial aquella mujer.

—Desde ese momento la consideré una amiga.—Comentó con su característica voz serena.— Aunque esté a kilómetros de usted, yo estaré cuando necesite un amigo.

Bulma le sonrió agradecida, lo que era él, Goku, Milk e incluso el pesado de Raditz, había desarrollado una amistad que sabía era único y especial.

Pasaron parte de la tarde platicando lo que habían sido de ellos durante todo este tiempo, mayor parte por Bulma al contarle todo lo que vivió tras dejar Tsufuru.

El duque por su parte le relataba sobre su separación con los Tsufurujín después de haber visto como Paragus la maltrató frente a ellos, pues los Namekuseí era un pueblo bastante pacífico como para unirse con soberano como Paragus. No obstante Bulma aprovechó la situación para indagar sobre lo que ocurría con Vegetaseí, no le había contado al duque detalles como su relación con Vegeta, para Dende ella era una simple sirvienta que había huido de Tsufuru, sería inverosímil que el príncipe de Vegetaseí se viera involucrado con ella.

—Nosotros venimos de paso a dar los buenos deseos a la unión de la princesa Tights y el príncipe Upa, pero debemos irnos pronto, desde la caída del rey Vegeta todo se ha visto descontrolado, y eso nos involucra.

—Pero tengo entendido que ustedes son pacíficos en esta guerra.

—Sí, pero Paragus con el poder que ahora tiene puede someternos en venganza por no unirnos a ellos.—Suspiró.— Nuestro apoyo era más para los saiyajin, sin embargo me sorprende que los están derrotando muy fácil, sé que tras la muerte del rey y desaparición del príncipe Vegeta se ve todo más confuso para ellos, pero tienen buenos generales al frente y…

—Espera…—Musitó consternada.—¿Cómo que desapareció el príncipe Vegeta?


Los tacones de sus zapatillas producían un eco que se escuchaba en todo el pasillo, se podía ver molesta, alterada, sus hermosos luceros cielo brillaban pero no había ninguna muestra de lágrimas en ellos, solo se podía ver molestia emanar de ellos.

Se detuvo frente a la gran puerta de caoba, suspiró pesadamente pues lo que menos quería era sonar grosera o que conocieran esa facera en ella, pero las palabras de Dende llegaban de nuevo a su memoria, no podía pasar por alto aquello que le estaba siendo prohibido, no después de todo lo que ella les había relatado.

Alzó su mano para tocar la puerta, pero las voces que provenían del interior del cuarto llamaron su total atención por lo que detuvo su acción para acercarse completamente a la puerta y poder escuchar con claridad aquella conversación, sabía que no estaba bien hacer eso, pero bastó escuchar un solo nombre para que la impulsara a hacer aquella acción.

Con la muerte de Vegeta ahora las cosas cambian por completo.—Escuchó una gruesa voz pronunciar aquello y no pudo evitar sentir como su corazón se contrajera, pensó que hablaban del padre de Vegeta, sí, seguro era aquello, o al menos así quería consolarse.—Los Saiyajin eran quien estaban al frente, estaban siendo unos fuertes oponentes para los Tsufurujín pero jamás nos esperábamos que Paragus tuviera un haz bajo la manga como lo es su hijo.

—Sabíamos que no tardarían en venir por nosotros.—Ahora Bulma reconoció la voz del esposo de Tights, se escuchaba bastante alterado muy distinto a su habitual pacífica voz.—Debemos movilizarnos cuanto antes, estar preparados para su llegada.

—Debo regresar a Namekuseí.—Le continuó el otro hombre, a lo que Bulma dedujo que tal vez se trataba del hermano de Dende, el príncipe Piccolo.—No tardarán en descubrir que nos habíamos aliado a los saiyajin, antes de que Paragus de el primer golpe tengo que tener a mi pueblo preparado. Tienen todo nuestro apoyo, los saiyajin que se encuentran custodiándolos podrán hacer frente y darles tiempo para protegerse, les dejaremos una flota en el embarcadero sur listos para zarpar a las tierras de Karin cuando ustedes lo indiquen, estaremos al tanto.

—El ejercito de Broly nos alcanzará…—Esta vez era Tights quien hablaba, y la peli azul percibió el miedo en su voz, un miedo que también se apoderaba de su cuerpo.—No creo que nos dé tiempo de detenerlos…

Bulma se alejó de la puerta como si esta quemara, sus ojos tan abiertos miraban fijamente a la misma, parecía que el tiempo se hubiera detenido, podía escuchar a lo lejos un zumbido ensordecedor así como también los latidos desembocados de su corazón.

Sus manos comenzaban a temblar, quería hablar pero no podía, se veía su voz ahogada y ahora en su mente solo resonaba con fuerza: Broly viene por mí.

La puerta de caoba se abrió de par en par, dejándose mostrar a su hermana en compañía de su actual esposo y como lo había supuesto, junto con el serio hermano de Dende. Los tres miraron a la petrificada princesa, Tights fue la que inmediatamente se dio cuenta del estado perturbado de su hermana, y algo le decía que había escuchado lo que comentaron tras las puertas.

Con toda la cordialidad característica de ella, se alejó de los caballeros llevándose a Bulma con ella para meterse a la biblioteca que se encontraba al final del pasillo. La peli azul no podía hablar, sentía que el miedo con cada segundo se estaba apoderando de ella, algo que Tights no tardó en dar reparo.

—Estás pálida Bulma.—Murmuró la joven heredera acercándose para tocar su rostro, no obstante la peli azul retrocedió al ver dicha intención, dejando desconcertada a la mayor por su repentina actitud esquiva.— ¿Qué ocurre?

—Es…¿Es que jamás pensabas contarme lo que estaba ocurriendo? —Al ver el rostro confundido de la rubia, respiró profundo para poder hablar más claro.— Broly viene por mí ¿No es cierto?

—Escuchaste nuestra conversación…—Comentó incomoda la rubia, lo que menos quería era alterar a su hermana, y al parecer las cosas se estaban saliendo del control de sus manos.— No está bien eso Bulma…

—¡Lo que no está bien es que me oculten las cosas! —Exclamó iracunda, sorprendió a la mayor por esa nueva faceta en su hermana, jamás imagino encontrarse con una Bulma molesta como lo estaba en ese instante.— Tú más que nadie sabe el calvario por el que he tenido que pasar, ¡Tengo el derecho de saber qué es lo que sucede!

—Precisamente no te comenté aún nada porque quería evitar esto.—Se defendió dudosa, pues no sabía cómo tratar con su hermana en ese estado.—Te estoy protegiendo, ¡No tengas miedo! Haré todo lo imposible para salvarte de las garras de Broly no…

—¿Por qué jamás me dijiste que Vegeta está desaparecido? —El tono acusador de Bulma nuevamente tomó por sorpresa a la rubia, cómo del mismo modo su cuestionamiento pues en su rostro se vio reflejada la sorpresa al darse cuenta que ya sabía aquello que le ocultó todo este tiempo.—¿Por qué jamás me dijiste que Broly destrozó Vegetaseí, que se raptó a Tarble ¡Dímelo!

—No quería preocuparte…

—Y que ahora vienen en camino para llevarme con él…—Susurró atónita.— Todo está perdido…

—¡No Bulma! No lo está, encontraremos la manera de ocultarte en lo que ellos llegan. Permanecerás en las tierras sagradas de Karin, nos dará tiempo para ver la manera de detenerlos y…

—Tights…—Susurró en un hilo de voz, el dolor se veía reflejado en el rostro de la peli azul.— ¿No te das cuenta? Broly no se detendrá hasta obtener lo que quiere, y es a mí…

—¡Y no lo obtendrá! —Contraatacó nerviosa, la situación era demasiada tensa, Tights sabía que derrotar a Broly no sería nada sencillo, sí los saiyajin no pudieron detenerlo ¿Qué harían algo Capsule? Nuevamente la muerte amenazaba con hacer una visita a su pueblo, a su hogar.—Sé que después de lo que ocurrió con los Saiyajin ha hecho esa noticia temblar a las demás naciones, todos nos sentíamos protegidos al contar con su apoyo pero ahora tras la muerte del rey y del príncipe Vegeta las cosas han cambiado bastante…¡Pero no por ello dejaremos de luchar! Encontraremos la manera de sobrevivir y…

—Vegeta no está muerto.—Interrumpió firmemente Bulma, con una convicción que logró incluso hacer dudar a Tights de sus palabras.— Dicen que su cuerpo no ha sido encontrado, más no se confirmó que está muerto…

—Bulma…—La rubia cansada, cerró sus ojos para tomar valor ¿Cómo le daría esa noticia a su hermana? Que al hombre que amaba no lo volvería a ver jamás.— El príncipe Vegeta lleva desaparecido un mes, lo último que se supo de él es que salió en cuanto llegó a Vegetaseí a enfrentar a Broly y ya no regresó…poco después encontraron solo su espada y el mismo Broly se encargó de gritarle a los cuatro vientos que él le había quitado la vida…Bulma, lo siento tanto…

La peli azul desesperada mente negaba con su cabeza al escuchar las palabras de su hermana, no quería creerle ¡Se rehusaba! Sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas amenazando con escapar de ellos, su rostro lucía más pálido de lo habitual y su pecho subía y baja aceleradamente por su agitada respiración. Cuando Dende le contó lo que sucedía fuera de Capsule no le quiso creer, pero ahora al escuchar la confirmación en las palabras de su hermana su panorama se veía oscuro.

—No quería contarte esto por la misma razón…—Continuó su hermana intentando acercarse a ella, pero esta retrocedió un par de pasos aún segando neciamente.—Bulma…

—El no puede estar muerto…—Musito con su voz rota y ahogada, su cuerpo temblaba por lo que se dejó desplomar sobre el sillón que yacía junto a ella, sentía que sus piernas no resistirían mas.— ¡No puede estarlo!

—Sé que el príncipe Vegeta era nuestra última esperanza, pero te prometo que no nos rendiremos tan fácilmente.

—¡Tights! Esos desalmados me están quitando lo que más amo, primero mi padre, luego ustedes ¡Ahora Vegeta! Esto debe tener un alto…

—¿Qué estas insinuando? —Murmuró preocupada al ver el rostro desesperado de la peli azul mientras se volvía a poner de pie, ¡Algo le decía que estaría por cometer una locura! —¿A dónde vas?

—No puedo permitir que Broly haga más daño de la cuenta…

—Ni lo pienses Bulma…

—Discúlpame Tights, debo retirarme…

—¡Bulma!

Escuchó como su hermana la llamaba desesperadamente pero no se detuvo un solo momento, solo corrió lo más rápido que le permitieron sus temblorosas piernas para estar lo más lejos de todo y todos.

Esta vez dejó que su cuerpo hablara por ella misma y fue cuando dejó soltar todo, la tensión, miedo, angustia expulsándolas de ella para darle paso a la conmoción que la invadía en aquel momento dejándose vencer por el sentimiento. Lloró con fuerza, más de lo que alguna vez hubiera imaginado, el vacio en su pecho se hacía grande y un extraño frío se apoderaba de ella, el no podía estar muerto, no él.

Se sentó junto a la fuente donde una vez había visto llorar desconsoladamente a su madre, ahora era su turno, se echó a llorar que quien la viera era desgarrador el sentimiento que expresaba en ese momento.

Cubrió con sus manos frías y temblorosas su rostro, no le gustaba que la vieran llorar, pero estaba sola que podía tener la libertad de expresar lo que su alma sentía en ese momento, pero ¿Y que qué la vieran llorar? Le habían arrebatado al hombre que más amaba en este mundo.

Ella siempre lo intuyó, Broly lo derrotaría con tanta facilidad, solo era cuestión de tiempo, pero había una parte muy profunda de su alma en donde tenía la fe que Vegeta terminaría con ese monstruo, que cumpliría su palabra y que libraría esta guerra como se lo prometió la última vez que lo vio.

Sentía su cuerpo helado, él le daba calor a su alma, sentía frio sin él. Sollozaba con tanto sentimiento que no se dio cuenta en qué momento había dejado de estar sola, solo sintió como una mano la acariciaba su cabeza y al alzar sus ojos rojos del llanto se encontró con la mirada apacible de Dende, el adolescente la miraba con el mismo dolor con el que ella lloraba, por lo que rápidamente se arrodillo frente a ella tomándola de las manos, un gesto donde le expresaba toda su solidaridad.

—No puede estar muerto…—Susurró débilmente Bulma bajando la cabeza, mirando con curiosidad las manos que envolvían las suyas, en como el joven duque la consolaba con ese sutil gesto.— No Vegeta…

—Eres la hija de Paragus ¿Cierto? —Bulma alzó su rostro preocupada, pero para su asombro el joven duque solo la seguía mirando con ese toque inocente en sus ojos.— No te preocupes, siempre supe la verdad.

—Dende, yo…

—Yo sé que tuviste tus razones para haber negado que eras su hija, al ver como ese hombre te trató esa noche supuse que solo era un poco de lo mucho que tu ya habías vivido, por eso me animé en apoyarte más. Poco tiempo después supimos que su hija había desaparecido y tras la victoria de Broly en Vegetaseí esparció numerosos rumores sobre su hermana y supuesta alta traición.

—¿Y tú le crees a esos rumores? —Susurró preocupada analizando cada gesto del duque.

—No.—Sonrió dulcemente, provocando que con ese gesto la peli azul sintiera menos la tensión.— Aunque tal vez acabo de confirmar solo uno.

—¿Cuál? —Murmuró aterrada.

—Tú amor por el príncipe Vegeta.

Bulma frunció confundida sus cejas, se sintió tan expuesta y al mismo tiempo indefensa. Ahora le quedaba claro que Broly se había encargado de desprestigiarla contra todo el mundo, pero lo que realmente le sorprendía ¿Quién le había contado que ella y Vegeta habían desarrollado…algo? Nadie lo sabía, es más ni siquiera ellos, al menos que…

—Te preguntarás como él se entero de ello ¿No? —Continuó con su paciencia característica, impacientando a la princesa.— Al poco tiempo de derrotar al príncipe Vegeta no tardó en irse a vanagloriar sobre su victoria, esparciendo que las últimas palabras que escuchó del príncipe fue que no dejaría que el llegara a ti, pero que nadie se atreviera a amenazarlo o sufrirían las consecuencias del príncipe saiyajin, que todo por un amor fallido…

—Vegeta fue a pelear por mi…—Susurró más para sí misma, pero aun así fue percibido por el joven duque.— Dejó de lado su sed de poder, por solo salvarme de Broly…

—¿Por qué dudar de ello? —Indagó curioso, llamando nuevamente la curiosidad de la peli azul.

—Siempre creí que él me veía solo cómo una estrategia para dar con Paragus y Broly, numerosas veces le pregunté porque me retenía a su lado pero jamás me pudo responder.—Suspiro cansada.— El incluso siempre supo sobre mi verdadero origen…

—De que eres la princesa del Oeste perdida ¿No? —Bulma nuevamente lo miró sorprendida, jamás esperó que Dende estuviera al tanto de la historia.— No te preocupes, eso yo lo descubrí cuando lo llegamos, tuve una breve conversación con la reina Panchy y pude deducir que esa hija de la que me relataba emocionadamente, eras tú.

—Vaya, no estás nada perdido.—Sonrió amistosa, pero al poco tiempo borro su sonrisa al recordar las palabras de Vegeta.— Él siempre supo ello y jamás me contó la verdad, ni porque sabía todo el sufrimiento que tuve que soportar…

—Tal vez solo tenía miedo de no volver a verte.

Bulma regresó su mirada hacia el duque, le sorprendía la madurez que expresaba ese adolescente, además de la paz con la que decía las cosas.

La peli azul sintió sus mejillas tornarse de bermellón, aún recordaba las últimas palabras que Vegeta le dijo y no pudo evitar sentir como una presión fuerte en su pecho se hacía presente, el la había dejado para ser libre, en que no quería ser más un impedimento para ella, que libraría esta guerra por los dos.

—Soy una estúpida…—Musitó Bulma esta vez siendo Dende el sorprendido por escuchar ese improperio salir de sus labios.— Yo siempre quise escuchar de su boca lo que yo significaba para él, pero Vegeta no es ese tipo de hombres, no…—Sonrió dulcemente.—El habla con los hechos, el me dio la mayor expresión de amor…me dejó ser libre.

El silencio se volvió hacer presente entre ellos, Dende solo se limitaba observarla, mientras que Bulma con su mirada perdida a algún punto sin importancia recordaba los últimos momentos con el príncipe saiyajin, anhelaba sus besos, su presencia, incluso sus peleas. Para ella, saber que estaba con Vegeta la hacía sentir segura, protegida, deseada, importante.

—Dende…—Susurró tras varios minutos de silencio.— ¿Sabes dónde está Broly? ¿Sigue en Vegetaseí?

—No, tengo entendido que volvió a Tsufuru pero dejó parte de sus hombres desde que tomó la ciudad…

—Sé que también envió de sus hombres, que vienen en este momento a Capsule.

—Sí, gracias a los saiyajin que mandaron un mensaje urgente fue que se están movilizando. Señorita Bulma, debe dejar Capsule cuanto antes.

—Eso es lo que haré.—Susurró con determinación.— Me iré.

—Tengo entendido que mi hermano les proporcionó barcos para que puedan zarpar a Karin, tienen al menos dos días de ventaja antes de que llegue el ejercito Tsufurujín.

—Dende, necesito de nuevo tu ayuda.


La brisa del mar golpeaba contra su rostro, se podía sentir fresca la tarde-noche, aunque también se podía agregar que los nervios que sentía en ese momento le daba esa sensación escalofriante.

Se colocó bastante bien su larga capa oscura para ocultar su rostro, no es que en realidad la conocieran o descubrieran, el verdadero riesgo ya lo había pasado y ese fue poder escapar del castillo sin que Tights, su madre o cualquier otra persona que la reconociera se dieran cuenta de la locura que estaría por cometer.

—¡Señorita Bulma!

La peli azul fue hacia el encuentro del joven duque que se encontraba junto a un hombre, un hombre que del mismo modo recordaba su rostro bastante bien por lo que lo saludó con una gran sonrisa.

—Capitán Nail.—Sonrió conmocionada.— ¡Jamás esperé volver a verlo!

—Señorita.—Le saludó cortes mente, aunque era serio el hombre se podía ver en su rostro un toque de gusto al volver a verla.— Después de aquella vez en Namekuseí creí que le había ocurrido algo terrible.

—En parte sí.—Rio nerviosa recordando su pasado.—Pero…creo que fue lo mejor que pudo haber pasado en mi vida.

—Prometo no volver a descuidarla.

—Gracias, capital Nail.

El aludido tras intercambiar un par de palabras con el duque Dende, nuevamente se retiró para dejar solos a ambos jóvenes.

Dende se veía más nervioso que Bulma, cuando ella le pidió el favor que en este momento le estaba ofreciendo jamás imaginó que fuera algo como ello, por lo que sentía que estaba haciendo algo muy mal.

—Dende, necesito que cuando vuelvas al castillo le entregues esto a la princesa Tights.—Bulma le entregó un pequeño sobre al duque, quien este lo miró un par de segundos extrañado.— No hay mucho tiempo que perder, no les expliques los detalles, solo dales eso y…gracias por todo.

—Señorita Bulma ¿A dónde va? Aún sigue sin decirme a donde partirá…

—Se que pensarás que estoy loca…pero algo en mí me dice que Vegeta no está muerto…

—¿Piensa regresar a Vegetaseí? —Pregunto alarmado.— ¡Ese lugar es un peligro en este momento! No gana nada con ir hasta allá, las tropas de Paragus invadió el lugar ¡Darán con usted!

—Solo hay una persona que puede derrotar a Broly, ¡No puede seguir destruyendo todo a su paso!

—¡Pero el príncipe Vegeta está muerto!

—No hablaba de él...

—¿Qué?

—Aún hay una última esperanza.

Dende confuso, observó como la princesa le sonrió, sabía que la mujer era fuerte, pues haber sobrevivido todo lo que ella pasó hablaba mucho de su resilencia.

El capitán Nail les dio la orden en que estarían por zarpar, por lo que ávidamente Bulma se despidió del duque dándole un fuerte abrazo, el joven estaba a punto de cuestionarla más pero la mujer no se lo permitió cortando rápidamente su abrazo para ir hacia donde Nail la esperaba.

—¡Espere! Señorita Bulma…¿Qué piensa hacer?

Bulma detuvo su paso a media rampa del barco, suspiró nerviosa, porque aunque quisiera mostrarse fuerte sabía que por dentro lo que estaría por hacer le aterraba.

—Tengo que detener a Broly, no puedo permitir que haga más daño a los seres que amo, en nombre de Vegeta rescataré a Tarble de las garras de esa bestia.

—Pero…

—¡Gracias por tanto Dende! Siempre te estaré agradecida.

No escuchó más Bulma, rápidamente subió al barco, y desde su posición observo como el duque desde el puerto la observaba con una mueca de terror en sus redondos ojos.

La peli azul soltó un gran suspiro cargado de mil emociones, lo había decidido ya, toda esta guerra tenía una solución, ella sería la solución...

—¿A dónde piensa ir esta vez? —Le comentó el capitán Nail acercándose a ella, curioso por la forma en cómo el duque la ayudaba a escapar de nuevo.

Al sur, a Tsufuru.


N/A: Hola, no me odien xD
Mi intención era subir el capítulo para cuando la novela cumplió un año ¡Un año! Pues la subí el 2 de noviembre del 2018, y ahora fui actualizando hasta el 2020 que pena xdd PEROOOO deben saber para ese entonces estaba presentando exámenes finales, el semestre se volvió pesado y bueno, el que viene está peor xD
Pero no vengo a aburrirlos con cosas de mi escuela jajaja :c volvemos con la historia:
Espero que se haya entendido el capítulo, creo que se vio algo lento por todos los díalogos pero era fundamental para establecer los nuevos lazos que se formaron con Bulma, no se preocupen por la acción porque viene intensa, y del mismo modo viene cargada con muchos personajes...
¡Hablando de personajes! Para el siguiente veremos que onda con Paragus, ese hombre tiene algo en mente...y también Broly, las cosas están feas espero se haya dado a entender la idea jajaja xD

También espero que el tema de la madre de Vegeta y Tarble halla quedado un poco más claro, más adelante se sabrá que pasó en realidad con la reina y Paragus :o
Y Bulma, bueno se irá a la boca del lobo, que miedo.

Como bien saben, le queda pocos capítulos para que acabe la novela, en mi cabeza cuento cuatro y eso incluye epílogo, pero ahora que empecé a escribir el XVI, tal vez haga uno de más, no sé, pero pues las cosas están en su clímax, por lo que el final de esta historia es en este año...(Espero xD)
No es cierto jajajaja xd pero si intentaré subir más pronto ¡No prometo nada!

De verdad siento la ausencia, no quería decirles pero lo haré de todos modos, estoy escribiendo al mismo tiempo otro fic, será muy breve mi intención quiero que sea de genero de humor aunque no se si lo que a mi me da risa le de risa a ustedes jajajaja es un vegebul, tal vez el domingo lo estaré subiendo, aún lo pensaré.

Gracias a los que siguen al pendiente del fic ¡Gracias por su apoyo!

Y por cierto, ¡Feliz año nuevo! Atrasado jajaja bueno solo van 10 días, pero no importa, les deseo lo mejor, que este año esté lleno de aprendizajes para ustedes, que los hagan crecer como personas y de verdad si tienen algo en mente no duden en realizarlo ¡Confíen en ustedes! Y también que el amor y salud no les falte ¡Un abrazo!

Nos leemos, en el próximo capítulo.


AGRADECIMIENTOS:

soeandrea: Gracias! El traidor pronto se descubrirá, por lo mientras las cosas para Bulma se ven más turbias y de Vegeta, pronto se sabrá que fue de su cuerpo ¡Gracias por leer! y feliz año nuevo :)

Guest: Hola! gracias por interesarte en mi historia :) jajaja ay y volví a desaparecer otros tres meses más :c pero la historia no la dejaré votada ¡No! Y bueno, el traidor ya pronto se sabrá quien es, también lo que ocurrió con Celery que *spoiler* anda haciendo de las suyas :o pero ya se leera en el otro capítulo xD Gracias por leerme, y feliz año nuevo c:

AnneBrief7: Holaa! gracias por tus palabras, de verdad amo leer tus comentarios ya que me motivan mucho :) sí te entiendo, yo también me enamoro de Vegeta jajaja y es cierto, la comunicación es fundamental, además que ambos son tan orgullosos para asumir lo que sienten con tanta facilidad, pero al menos nosotros si lo sabemos jajaja xd y del traidor, vaya, eres bastante observadora jajaja estás cerca de descubrirlo pero ya se leerá más adelante, en cuanto a Broly, tendrá lo que tanto desea sin necesidad de buscarla :s... Gracias por leer, por el apoyo y feliz año nuevo!