Este de la Zona Rose. 14 de agosto, 2019. 1:34am

5 años después.

La noche en el este en la zona Rose es peligroso, son pocos los que salen de sus casa después de las 10 de la noche. Normalmente se escuchan sirenas de policías, ambulancias, o gritos de personas pidiendo ayuda, pero esta noche, no. Las calles están silenciosas, lo único que se escucha son los pasos de la gente que esta regresando a sus casas antes de que empiece el cambio del turno nocturno. Empezaba a caer una leve lluvia sobre el asfalto cuando unas personas salían de un bar bastante atascado. Detrás de ellos, un adolescente de pelo castaño camina hacia el otro lado de la calle, tambaleándose. Tiene una botella de cerveza vacía en la mano, que tira al suelo, y la sustituye por otra guardada en su bolsillo. Su mano temblorosa por el frío de la lluvia apenas puede abrir la botella, y le da un gran trago. Ve por el rabillo del ojo una luz intensa venir a su lado. Un auto. Lo esquiva, pero por poco. La persona que conduce el auto se detiene y empieza a gritarle al chico, que lo ignora y sigue su camino. En minutos, se acaba la botella. Su mente da vueltas cuando avienta la botella a un callejón, sin apenas darse cuenta de que la botella golpeó a una de las tres personas que estaban intercambiando bolsitas con polvo blanco en dicho callejón. La persona deja de hablar con los otros, se dirige al chico, enojado, con la mano sangrando. Mientras tanto, el chico sigue su camino. La persona, un hombre, lo agarra por el cuello de la camisa y lo arrastra hacia el callejón. El chico de repente ya no está tan borracho, pues ahora está en el suelo, rodeado por tres altos hombres.

- Oye imbécil, esa botella que me lanzaste me cortó la mano.- el hombre le muestra su mano, que tiene un largo corte en el dorso.- Vas a pagar por esto idiota.

- ¿Q-Qué?.. Espera... N-N-No era mi intención.- tartamudea el adolescente. Sus ojos verdes estaban aterrados, ya que el hombre había sacado una pequeña navaja.

- Me importa un carajo.- dice con voz fría, levanta al muchacho agarrándolo por el cuello de la camisa.

Acerca la navaja al rostro del muchacho, y le hace un corte horizontal no muy profundo en la mejilla. El chico intenta no gemir de dolor cuando el hombre le propina un puñetazo en el estómago. Cae de rodillas por la intensidad del golpe, intenta levantarse, pero recibe una patada en las costillas. Se cubre con los brazos en un intento de no recibir golpes en la cara, pero lo golpean en todo el cuerpo. Después de unos minutos, los hombres dejan de golpearlo. Está hecho un ovillo cuando mueve sus brazos de su rostro y recibe un golpe en la nariz. Los hombres se alejan cuando las sirenas de un coche policiaco se acerca. Uno de los hombres dejó caer uno de los sobres que traía a lado del muchacho y se aleja corriendo.

- Persíganlos!.- grita un policía. Éste se acerca al cuerpo que está intentando levantarse.

El policía prende una linterna para ver mejor lo que tiene enfrente. El muchacho está agarrándose el abdomen, tiene la nariz llena de sangre. El policía observa su alrededor, ve el sobre pequeño y lo recoge. Sabe perfectamente lo que es. Su actitud cambia de solidaridad a desprecio. Otro asqueroso consumidor de cocaína. Sin decir una palabra, lo toma por el brazo con fuerza y lo lleva a la patrulla.

-...¿Q-Qué está pasando?...¿A d-dónde me llevan?.- dice el muchacho arrastrando las palabras. Todavía tiene la vista algo borrosa, pero puede ver que lo están metiendo a una patrulla.

- A la comisaría, ahí nos explicarás como conseguiste la cocaína.- dijo el policía arrancando el coche.

- ¿La c-cocaína? No... No sé de que me habla...

- Si, ajá, lo que tu digas. También estas borracho, por lo que veo, pareces ser menor de edad, otra razón más para llevarte.- dijo. El muchacho no sabía que hacer. Solamente se recostó en el asiento, pensando que celda le tocará esta vez. Cerró los ojos, cansado y se durmió.

.

La mano fuerte de un policía lo despierta. No se había dado cuenta de que tenía esposas. Casi a rastras, lo llevan a una pequeña celda en el área de celdas para menores de edad. La celda está vacía, solo hay una pequeña cama que parece que está a punto de romperse, un toilet y un lavabo con espejo, y la luz es bastante tenue. El policía le quita las esposas y lo mete en la celda. El chico se recuesta casi enseguida en la cama. El cuerpo lo estaba matando, el dolor era muy intenso para seguir de pie. El sangrado de la nariz ya había parado, pero sentía la sangre seca en su rostro. No se molestó en limpiarse, esta demasiado borracho para poder caminar. Esta viendo hacia el techo cuando el sueño domina su cuerpo otra vez. Se cubre los ojos con el brazo, se pregunta por enésima vez en el día, que fue lo que pasó para que cayera tan bajo. Su mente regresa a ese día en donde empezó todo. El día en el que se perdió a sí mismo.


Secundaria Rose Plantel 5. 9 de diciembre, 2017. 3:56pm

2 años antes.

Era un día increíblemente frío. Probablemente uno de los más fríos año. A pesar de eso, la nieve no era muy intensa. Nevaba, pero no lo suficientemente fuerte para que se suspendieran las actividades escolares. Los estudiantes de la secundaria ya habían regresado a sus casas, los únicos que quedaban eran los que asistían a sus clubs que no implicaban actividad física. Eren Jeager era uno de ellos. Dos días a la semana tenía que asistir al club del periódico escolar, que era una suerte comparado con los otros clubs. Cada día discutía con sus compañeros las cosas que se iban a publicar a inicios del próximo mes, esta era la última reunión antes de las vacaciones, ya que la edición navideña del periódico ya se iba a publicar.

El lugar de reunión es en un salón apartado de los demás en el segundo piso del edificio principal, su uso es exclusivo para el club. Cuando entró al salón, solo estaba su compañero Porco Galliard, un chico que se había adelantado un curso, aunque tenía la misma edad que Eren. El no lo conocía mucho, pero sus primeras impresiones de él es que era un chico amargado y condescendiente. No le caía muy bien, pero tampoco lo odiaba; no le importaba en lo absoluto, como a la mayoría de sus compañeros en la escuela. Se sentó en la silla frente a el, no quería estar a su lado ya que estaba fumando un cigarro. No le molestaba, estaba acostumbrado a su olor, pero no estaba de humor para recibir bocanadas de humo en su rostro ese día. Observó más allá de la ventana para ver la nieve caer. A lo lejos se veía la figura de una chica de pelo negro cargando con periódicos dirigiéndose al edificio. Eren supo de inmediato quien era. Estuvo tentado a bajar a ayudarla, pero no quería verse desesperado en frente de Porco, pues la chica era muy linda. Pasaron unos minutos antes de la chica entrara por la puerta con la ropa húmeda por la nieve. Eren la vió y se sonrojó un poco. Pieck es una chica algo pequeña, tiene la mirada como si siempre estuviera relajada y un bonito cabello ondulado negro. A Eren le encantaba su cabello, pero se negaba a admitirlo; los recuerdos de una pequeña rubia llegaban a su mente cuando pensaba en otra chica, nunca lo dejaba en paz y ya estaba hartándose. Debería superarlo ya.

- Hola chicos, espero no haberme tardado mucho.- dijo Pieck mientras dejaba los periódicos en la mesa. Los periódicos eran las primeras impresiones de como se vería la publicación oficial de diciembre.- Estos son los primeros periódicos que el profesor Magath me dió, dijo que los revisáramos para ver si hacíamos algunos ajustes finales y ya publicarlos el lunes.

Eren suspiró, no era la primera vez que el profesor Magath los hacía revisar por tercera vez una versión del próximo periódico. Era agotador, pero Eren siempre se emocionaba para ver las fotos que había tomado en las páginas del periódico; era como un sueño hecho realidad, o al menos lo había sido hace unos años. Normalmente el no revisaba los textos, el solo estaba ahí para ver si era necesario tomar más fotos. Porco tomó uno de los periódicos y empezó a leerlo, el era el que veía la redacción, corregía y se lo comunicaba a Pieck, que además del profesor Magath, dirigían el periódico escolar. Eren estaba realmente impresionado con la inteligencia de la chica, con tan solo 14 años, era de las mejores alumnas de la escuela. Le recordaba a otro chico rubio que conocía, pero eso ya no le importaba. Porco no tardó mucho en leer las hojas antes de empezar a señalar los errores ortográficos que su hermano había hecho. Su hermano mayor, Marcel, era el que reportaba y entrevistaba a todo el personal para saber los próximo eventos y cosas que pasaban en la escuela. Marcel estaba en su último año de secundaria, así que se notaba la carencia de esfuerzo que mostraba en su club, claro que sus notas eran muy buenas, pero en lo demás, no.

- Marcel últimamente está faltando mucho a la escuela, no creen?.- preguntó Eren

- Tal vez es porque ya estamos cerca de las vacaciones, muchos alumnos de último año tienden a no entrar a la escuela para irse a fiestas.- respondió Pieck sentándose a lado de Eren. El sintió su corazón acelerarse, hacía mucho tiempo que no se sentía así.- También ví que se junta con chicos de la preparatoria, supongo que ya encontró nuevos amigos.

- Lo más seguro, por que apenas está en casa.- dijo Porco pasándole el periódico a Pieck.- La verdad es que no me importa, lo prefiero así. Ya van varios días que llega borracho, esos nuevos amigos que tiene lo invitan a una fiesta cada fin de semana, y hoy no es la excepción, incluso me invitaron...

- Por mucho que critiques a tu hermano Pock, eres igual a el.- dijo Pieck dejando el periódico de lado y recostando su cabeza en la mesa.- Estoy segura que irás a la fiesta solo para conseguir más cigarros...Uuaah... Estoy tan cansada...

- No me digas Pock, sabes que no me gusta... No veo nada de malo que quiera ir a la fiesta, solo iré a conseguir cigarros gratis...- dijo subiendo sus pies a la mesa.- ...Por cierto, Eren, no te gustaría ir? Nunca te he visto en ninguna fiesta, ni siquiera las que organiza la escuela.

- Eh? Bueno, eso es porque... No conozco a nadie aparte de ustedes, y realmente no me importa nadie en esta escuela así que...- cuando Eren eso se dió cuenta de que no sabía la razón detrás de sus palabras. ¿Porqué me siento así hacía los demás? No veo ninguna razón para sentirme de esa manera... pensó. Se sintió muy estúpido.

- En serio? Si no te interesa nadie en esta escuela, entonces porque no intentas salir con los chicos más grandes? Tal vez te agraden más de los que están aquí.- dijo Porco ojeando el periódico por segunda vez. Eren lo pensó por un momento, no vió ninguna razón negativa para no ir. No creo que sea tan malo...

- Esta bien, iré. A que hora es?

- A las 10 de la noche, en la casa de uno de los chicos de prepa. No te preocupes por eso, si quieres pasamos por ti.

- E-Esta bien...- Eren no sabía como sentirse. No sabía si sentir miedo o emoción, era la primera vez que iba a una fiesta.

- Vaya Eren, esperaba más de ti...- dijo la chica apoyando su barbilla en su mano, mirándolo a los ojos. El corazón de Eren se aceleró otra vez, y un ligero sonrojo apareció en sus mejillas.

- Cállate Pieck, no hables como si no fueras a ir tú también para tomar alcohol gratis.- dijo Porco levantándose de su silla.- Ya me voy.

- Jajaja... Me conoces muy bien Pock...

- Que no me llames así!.- gritó Porco antes de cerrar la puerta con fuerza. Pieck se rió un poco más, Eren sonrió; su risa también le gustaba mucho.

La chica se levantó de su silla bostezando. Tomó los periódicos y los guardó en un revistero. Se estiró y miro a su alrededor antes de posar su mirada en Eren. El chico estaba viendo por la ventana por segunda vez desde que había llegado al salón, parecía absorto en sus pensamientos. Pieck se puso su mochila en su hombro y se acercó a el. Eren sintió su presencia, pero no dijo nada. Los dos observaron la nieve caer por lo que el sintió que fueron horas.

- Eren, me acompañas a mi casa?.- preguntó Pieck agarrándolo de la manga de la sudadera. Eren la miró sorprendido, no se esperaba que una chica tan bonita le pidiera algo como eso.

- Eh!? S-Si! C-Claro...- tartamudeó. Se sintió como un tonto por eso, no sabía de donde salía tanto nerviosismo, pero rezaba que no fuera tan evidente que le gustaba. Pero Pieck era muy observadora como para no darse cuenta.

Los dos salieron del salón dirigiéndose a la salida de la escuela. La nieve ya no caía tanto, así que les fue más fácil caminar por las calles. Se quedaron callados por todo el trayecto. La casa de Pieck no estaba muy lejos de la escuela, así que no les tomó mucho tiempo llegar. Pieck buscó sus llaves para abrir la puerta de su casa, y Eren sabía que ya era hora de despedirse. El momento entre ellos dos no duró mucho, pero estaba feliz de haber podido estar a su lado. Pieck por fin encontró sus llaves y abrió la puerta, sin embargo, no entró. Se quedó apoyada en el marco de la puerta observando a Eren, que estaba cabizbajo y claramente nervioso.

- Sabes Eren, no tienes que asistir a la fiesta si no quieres...

- Eh? Porqué lo dices? No crees que debería dejar de ser tan antipático y ser más social?

- Primero, antipático es Porco, tu no. Segundo, no me parece mal que quieras socializar, pero no quiero que te sientas forzado a hacerlo...

- No me siento forzado, de verdad, solo estoy algo nervioso.

-...Ya veo.- Pieck se acercó a el y le dió un beso en la mejilla como despedida.- Te veo en tu casa hoy más tarde.- susurró. La puerta se cerró detrás de ella. Eren se había quedado asombrado por lo que ella había hecho, no solo lo besó en la mejilla la chica que le gustaba, sino que iba a ir a una fiesta con ella.

Se fue sonriente a su casa ese día. O mejor dicho, departamento. Eren vivía en un complejo de departamentos no muy lejos de la escuela. El vivía en uno de los tantos departamentos que había en tres grandes edificios que ocupaban toda una calle. Su departamento estaba en el segundo piso, unos dos pisos más abajo de la azotea. En noches solitarias, subía a la azotea a observar las estrellas, pero se arrepentía y regresaba a su casa. Le traía recuerdos no deseados. Eren entró a su casa, que estaba hecho un desastre. Se le pasó por la cabeza que si Levi estuviera ahí, no dudaría en golpearlo por no mantener la casa limpia. Se fue directamente a su habitación. Ésta es bastante simple; no había posters ni fotos pegadas en las paredes, sus antiguos peluches ya estaban guardados en lo profundo de su clóset, al igual que muchas de sus pertenencias que le recordaban personas que no quería recordar. Se recostó en su cama, no se molestó en quitarse los zapatos. Estaba cansado, el día de hoy fue bastante agitado, pero el pequeño beso en la mejilla de Pieck le había levantado los ánimos. Cubrió su rostros con sus manos, estaba teniendo un leve conflicto consigo mismo. Se preguntaba porqué demonios aceptó ir a la fiesta de los amigos de Marcel. Solo quería dormir todo el día y no hacer nada, como todos los días en los últimos tres años. Había veces en las que se preguntaba si tenía depresión, pero rara vez se preocupaba por su salud mental, ya que aprendió de Levi que hay prioridades más importantes que eso. El chico decidió tomar una siesta hasta las ocho, después se preocuparía por su aspecto. Sacó su celular de su bolsillo y puso una alarma para las 8:15pm. Dejó su celular en su buró a lado de un marco con una foto de sus padres. Hacía unos años que Eren había sacado las demás fotos que estaban en el marco. Cerró los ojos y se durmió.

.

La alarma lo despertó casi de inmediato. Lentamente, se incorporó sobre su cama para apagarla todavía con los ojos cerrados. Abrió sus ojos y se fue al baño. Se lavó las manos, el cuello y el rostro. Se miró en el espejo; sus ojos se veían azules por la iluminación del baño, pero además de eso, se veían vacíos. No sabía cuando fue la última vez que vió en sus ojos algo de vida, pero ya no le importaba. No le importaba en lo absoluto. Se desnudó rápidamente, abrió la llave de agua fría y se metió a la ducha para darse un baño. No tardó más de 15 minutos, pues planeaba tomarse su tiempo en elegir su ropa y limpiar un poco la casa. Una hora después la casa estaba impecable, resultado del duro entrenamiento que tuvo con Levi un verano ya muy lejano, y el estaba listo para ir a la fiesta; se había cambiado a una sudadera negra, un pantalón azul oscuro, unos converse negros y un gorro negro. Su guardarropa se había convertido en un mar negro desde hace un año, pero el pensaba que así era más fácil escoger la ropa. Por último, se puso en su muñeca esas pulseras gruesas de tela rayadas que se habían hecho populares el año pasado, a diferencia de su ropa, era roja con rayas negras.

Porco y Pieck no iban a tardar mucho en llegar, así que prendió su televisión, entró a Netflix y vió dos capítulos de friends. La serie había llamado su atención la primera noche que tenía su cuenta de Netflix, y desde entonces le había gustado mucho. Estaba a punto de ver otro capítulo más cuando el timbre resonó por toda la casa. Ya era hora. Su corazón empezó a latir rápidamente en su pecho, pero se calmó en unos segundos, no se permitiría arruinar esa noche. Apagó la televisión, tomó sus llaves, su celular y un poco de dinero. Abrió la puerta para encontrarse con Pieck, estaba sola. Las pupilas de Eren se dilataron al recorrer el cuerpo de la chica con la mirada. Pieck estaba vestida con un vestido guinda ajustado que envolvía sus curvas de una manera increíble. Su cabello estaba suelto, estaba ligeramente maquillada, aunque no lo necesita; traía puestos unos tacones negros bajos, no la hacían muy alta y un abrigo largo. Eren se preguntó por un momento cuando fue la última vez que había visto a alguien tan hermosa. Su subconsciente le quizo recordar a alguien más, pero lo ignoró. Se iba a concentrar en la chica que estaba delante de el esta noche.

- Te ves... Increíble.- dijo en voz baja.

Fue una de las pocas oraciones que le había dicho a la chica sin tartamudear. Pieck solo sonrió, lo tomó de la mano y lo llevó hacia la fiesta. La casa del amigo de Marcel estaba a 30 minutos de la casa de Eren, pero los dos estaban muy entretenidos platicando durante el camino que se tardaron casi una hora en llegar. Eren se sentía bien consigo mismo, por fin podía hablar con Pieck sin sentirse nervioso, y la ansiedad que sentía por asistir a la fiesta había desaparecido. Doblaron una esquina y ahí estaba la casa de la fiesta. Se escuchaba levemente el sonido de música en la entrada, pero desde afuera no había señales visibles de que hubiera una fiesta. Pieck hizo lo que llamó una llamada secreta con sus nudillos en la puerta.

- La fiesta la están haciendo en el sótano de la casa para evitar molestar a los vecinos y que llamen a la policía.- dijo mientras esperaban a que abrieran la puerta.

- Tan intensas son las fiestas?.- preguntó Eren levantando una ceja.

- En realidad no, pero el olor de la marihuana llama mucho la atención.- respondió Pieck cuando un chico bastante mayor que ellos abrió la puerta.

Marihuana? pensó Eren. Entraron a la casa, el chico los estaba guiando hacia el sótano cuando el olor a cigarro y marihuana inundaron las fosas nasales de Eren. Era un olor muy intenso, pero se acostumbró rápido. La música tenía el volumen perfecto, no muy baja que no la puedes escuchar, pero no tan alta que no puedes escuchar a tus amigos. Cuando llegaron al inicio de las escaleras Eren observó su alrededor; había una mesa de billar rodeada de chicos en lado derecho del sótano. Una chimenea estaba pegada en la pared de enfrente, y alrededor de ésta, había un montón de adolescentes de más de 16 años recostados platicando y fumando. Unos sillones rodeaban la chimenea, en estos había varias parejas besuqueándose apasionadamente. En una mesa llena de botellas de alcohol y cervezas está Marcel, con los ojos cerrados, parece estar dormido. A lado de él está Porco, fumando cigarrillo tras cigarrillo, no reparó en la presencia de Pieck y Eren. A los dos los acompaña varios chicos con aspecto mucho mayor. Eren se sintió algo intimidado, pero decide acercarse a la mesa para servirse algo de beber. No había muchas opciones, así que toma una cerveza oscura.

- Es tu primera vez tomando cerveza oscura Eren?.- pregunta la chica al ver su cara. Se sirve un vaso rojo de cerveza un poco más clara que la de Eren.

- S-Si... Bueno, es la primera vez que tomo cerveza, pero no está mal.- respondió mientras le daba otro trago. El sabor amargo de la cerveza era bastante intenso, pero para su sorpresa, no sabía nada mal y se estaba acostumbrando al sabor más rápido de lo que esperaba.

- Con que si vinieron ustedes dos.- dijo Porco levantándose de su silla.- Se tomaron su tiempo.

- Lo sentimos, pero el camino fue bastante entretenido.- Pieck le dió un codazo suave en las costillas a Eren sonriendo. El solo le devolvió la sonrisa. Porco observó al par con los ojos entrecerrados, analizándolos. Vió que los ojos de la chica relucían mucho más de lo normal al ver a Eren. Suspiró y se rasco la nuca, fumo un poco de su cigarrillo antes decir algo a la chica:

- Cuídate Pieck.- dijo dirigiéndose a la mesa de billar.

- Lo haré Pock.- dijo la chica alegremente. Eren no tenía idea de lo que hablaban, pero no pudo pensarlo más cuando Pieck le dió otra cerveza y lo llevó a uno de los sillones que estaban desocupados.

Eren tiene el cuerpo medio recostado en el sillón, con Pieck sentada en sus piernas. El quiere seguir con la conversación que tenían antes, pero ella tiene otros planes. Acerca la boca de la botella a los labios del chico, haciendo que de un trago largo a la cerveza. Eren no quería ser un aguafiestas, así que aceptó el trago sin dudar. Su cabeza estaba dando un poco de vueltas, pero por lo demás, seguía normal. Pieck sacó de su abrigo una cajetilla de cigarros, lo abrió, saco un cigarrillo, lo prendió y lo fumo lentamente. Eren no sabía que pensar, la cerveza le estaba llegando a la cabeza, y apenas era la segunda botella. Sentía un poco de calor, no sabía si era la chimenea o el cuerpo de Pieck encima de el, pero solo quería quitarse la ropa. A la mierda pensó. Se quitó la sudadera y la dejó a un lado. Pieck casi se atraganta al ver el cuerpo de Eren. El no le había contado a nadie, pero durante los últimos años había entrenado bastante para tener su mente ocupada en otras cosas. Las pupilas de la chica se dilataron al ver que la respiración de el se había acelerado. Sin decir una palabra, también se quitó el abrigo. Eren suspiró al verla, era preciosa. Pieck se acerca lentamente a su rostro y lo mira fijamente a sus ojos verdes por unos segundos.

- Eren, alguna vez haz probado un cigarro?.- el negó con la cabeza.- ¿Quieres probarlo?

¿Quiero probarlo? No lo estoy haciendo por presión, verdad?

- No tienes que hacerlo si no quieres...

A la mierda

Eren tomó el cigarrillo entre sus dedos, lo puso entre sus labios e inhalo. La sensación fue completamente diferente a la que se había imaginado. No tosió, solamente disfrutó de la sensación que recorría sus pulmones. Hacía mucho tiempo que no se sentía así. Le pidió un cigarrillo a Pieck para el solo. Se siente bien... Siento... ¿Qué es este... sentimiento?... Creo que es...Calma... pensó. Se dijo a sí mismo que debía seguir. Dos cigarrillos después ya le había robado la cajetilla a Pieck, que ya tenía las mejillas algo rojas por el alcohol, y el no estaba mejor. La música era increíble, Eren no recordaba la última vez que había escuchado buena música. Vio por el rabillo del ojo la gran grabadora que reproducía la música, The Neighbourhood, Arctic Monkeys, The Strokes, etc. Se aseguró que llegando a su casa iba a descargar su música, pero dudaba que fuera a llegar a su casa esa noche. Escuchaba la música con tranquilidad, disfrutando del momento, disfrutando del tacto de las manos de Pieck que recorrían su abdomen lentamente. Al ver la mirada lujuriosa de la chica, Eren sintió una sensación profunda en su abdomen bajo. No sabía que tipo de sensación era, pero le gustaba. No se había dado cuenta de que el rostro de Pieck se acercaba poco a poco al suyo. Podía sentir su respiración en sus mejillas. No tenía idea de lo que pasaba, pero tampoco dudó cuando sus labios se unieron.

Eren solo había besado a una chica en su vida, pero por como respondía Pieck al beso, pensó que lo estaba haciendo bien. Se separaron cuando los dos se quedaron sin aire. Los muslos de la chica rodeaban sus piernas, los dos tenían la respiración acelerada. Eren nunca se había sentido así antes, tan agitado, con tanto deseo. Antes de que uno dijera nada, ella lo toma de la mano, agarra su ropa y lo lleva al piso de arriba. El solo la seguía con pasos torpes, la cerveza le había llegado oficialmente la cabeza. Entraron a un cuarto que estaba al fondo del pasillo. Pieck tira a Eren a la cama, quien tenía la respiración más agitada que nunca. Pieck se acerca a el, se monta y lo besa apasionadamente. Eren cierra los ojos y se deja llevar por la increíble sensación que llena su cuerpo cada vez que la besa. La envuelve con los brazos para quitarle el vestido ajustado por arriba. Jadeó al ver su cuerpo semidesnudo, era la primera vez que veía algo así. Intentaron desvestirse sin despegar sus bocas. Para cuando sus bocas se separaron los dos ya estaban casi desnudos. Eren sentía el corazón latiéndole con fuerza en el pecho, su cuerpo era un manojo de nervios y Pieck no era lo contrario. Ella estaba encima de el con la respiración acelerada, pensando si debía abrir la boca, ya que desde que se habían besado no habían dicho una palabra. Pieck observa el rostro de Eren y acaricia su mejilla.

- Eren... Es tu primera vez?.- preguntó en susurros.

- Aja...- respondió el chico con la respiración un poco más calmada.-...Y tu..?

- Igual. ¿Quieres hacerlo? ¿Conmigo? ¿Aquí, ahora?.- la voz de la chica sonaba desesperada. Ella necesitaba oír que sus respuestas afirmativas, si no, no sabría que hacer con el. Eren solo asintió.- Dímelo, las palabras lo hacen más real...

- Si quiero hacerlo, contigo, en este instante, ya no aguanto más.- dijo Eren antes de besarla otra vez. Estaba desesperado. Los recuerdos de una chica rubia estaban regresando y quería olvidarla. No quería pensar en ella, no en lo que parecía una de las mejores noches de su vida desde aquel día.

Se colocó entre las piernas de Pieck, y con cuidado, le fue quitando su ropa interior mientras que la chica estiraba su mano hacia el buró, donde había un sobre pequeño plateado. Ella pasó sus pequeños dedos por el elástico de su bóxer y se lo bajó lentamente. Se sonrojo a más no poder cuando observó su erección detenidamente. Desvió su mirada cuando ella lo tomó con delicadeza y movió su mano arriba y abajo suavemente. Eren cerró los ojos intentando concentrarse en la increíble sensación que recorría todo su cuerpo. Se siente tan... Tan bien... Sintió como Pieck le colocó el condón y sabía que llegó la hora. El no estaba muy seguro de como hacerlo, así que recordó las clases de educación sexual que habían tenido hace unos días. Se le pasó por la cabeza que ella lo había planeado con anterioridad.

- ¿Me puedo poner encima de ti?.- preguntó Pieck. No esperó que respondiera, pues en segundos ya estaba a horcajadas sobre su cuerpo.

Eren estaba muy nervioso, no sabía que hacer con las manos, si debía de tocarla o no. Pero la mirada de Pieck le dió la respuesta. Envolvió sus caderas con las manos. Se vieron fijamente a los ojos mientras ella bajaba lentamente sobre su erección. Los dos gimieron cuando sus cuerpos se conectaron. Si le preguntaran como se sentía el sexo, no tendría palabras para describirlo. A Pieck le temblaba las piernas y su expresión reflejaba un poco de incomodidad, pero se le fue quitando a medida que movía su caderas en círculos. Se movía rápido, sus muslos chocaban fuertemente cuando subía y bajaba su cuerpo una y otra vez. La sensación era maravillosa, Eren pensó que no le importaría sentir todas estas sensaciones de vez en cuando.

Después de una hora, los dos estaban recostados sobre la cama, saciados. Perder la virginidad fue mucho mejor de lo que esperaban. Mucho mejor. No podían esperar para hacerlo otra vez. No tenía idea de que hora era, pero no importaba; lo único que le importaba a Eren en ese momento era lo bien que se sentía al estar a lado de Pieck. No tenía muy claro como iba a ser su relación con ella a partir de ahora, pero decidió solo disfrutar del momento. Unos 10 minutos después se levantó para vestirse y regresar al sótano. Pieck estaba dormida, intentó no despertarla pero no lo consiguió.

- Hola Eren...- dijo bostezando. La manta de la cama cubría su cuerpo desnudo, pero Eren tenía una vista perfecta de sus muslos. Se sonrojó al recordar lo que había pasado hace un rato.- ¿Vas regresar al sótano?

- Si, se me antojaron unos cigarros. ¿Vienes?.- preguntó subiéndose la cremallera del pantalón. Se puso su sudadera por lo brazos, buscó su gorro y se lo puso en la cabeza. Pieck solo lo miraba encantada, debía admitir que Eren es un chico muy atractivo.

- No...Yo me quedo aquí.- respondió recostándose sobre la cama.- Oye, espera...

- ¿Qué paso?

- Uhm... Sé que es algo incómodo preguntar esto... Pero... ¿Qué somos ahora?

Maldición pensó. Esa era la pregunta que no responder. No le incomodaba que le hiciera la pregunta en sí, pero le incomodaba bastante responderla. Se tomó su tiempo en pensar sobre una respuesta satisfactoria, no solo para ella, sino también para el. Pieck se quedó callada, esperando. La verdad es que no tenía muy claro lo que quería con ella, o con nadie en realidad, no lo había pensado desde hace años. Pieck es una chica hermosa, sabía que no podría desaprovechar esta oportunidad, quería ser cercano a ella, pero tampoco quería comprometerse a nada. Suspiró y se rascó la nuca, que decisión tan simple pero tan comprometedora.

- Amigos que... Tienen sexo?.- preguntó sonriendo levemente. Pieck sonrió suavemente.- Sabes, realmente me gusta hacerlo, y me gusta pasar tiempo contigo, pero al mismo tiempo no estoy buscando una relación...

- No te preocupes, yo tampoco.- respondió.- Quiero saber si tienes una idea de lo que podría ser nuestra relación a partir de ahora.

-...Tu tienes alguna idea?

- Estaba pensando en que siguiéramos siendo amigos, pero con derechos, claro.- dijo sonriendo. A Eren no le pareció mala idea.- Por supuesto, nadie debe saberlo, somos muy jóvenes para tener sexo, o bueno, eso dicen.

- Ja, que tontería.- respondió Eren. Se amarró las agujetas de sus zapatos antes de dirigirse a la puerta. Antes de salir le echó un vistazo a Pieck y se le ocurrió una idea algo alocada.- En un momento vuelvo, no te vayas a poner tu ropa.

Pieck levantó ambas cejas, sorprendida. Esa noche iba a ser más divertida de lo que había anticipado.

Tuvieron sexo hasta el amanecer. Eren no recordaba la última vez que se había cansado tanto en una sola noche, pero dadas las circunstancias, no importaba. Cuando Eren regresó del sótano traía consigo varias cajetillas de cigarros junto con 5 botellas de cerveza, y entre los dos se acabaron todo. Ya se empezaba a ver el temprano amanecer por la ventana cuando decidió regresar a su casa. Se cambió, busco un bloc de notas en la habitación en la que estaba, y le dejó una nota a Pieck de que la vería más tarde. La observó por última vez, su cuerpo desnudo estaba cubierto por una delgada manta, estuvo tentado a despertarla para otra ronda, pero estaba agotado, y sin más, salió de la habitación.

Bajo por las escaleras para ir al sótano por una última cajetilla, si es que había. El piso del sótano estaba lleno de gente dormida. Había varias personas en los muebles, otros en el piso, y unos sentados en las mismas sillas en la que se habían sentado horas antes. Marcel era uno de ellos. Eren caminaba despacio para no pisar a nadie, y con la mirada buscaba si había una cajetilla por ahí. En vez de eso, se encontró con una bolsa pequeña llena de marihuana y una pipa barata. Sabía que no debía, pero se guardo la bolsa en la sudadera. Regresaba hacia las escaleras cuando una voz lo llamó.

- Ya te vas? Apenas vamos en la primera ronda...- le dijo Porco en voz baja. Alguna de esas palabras le recordaron lo que había pasado la noche pasada y se rió.- De que te ríes?

- De nada. Perdón pero no puedo quedarme, estoy exhausto...

- Si, Pieck puede ser muy agotadora.

- ¿Qué?.- Eren sintió una presión en el pecho ¿Ella me había mentido?

- Ya sabes, es tan inteligente que puede hacerte sentir como un idiota la mayor parte del día, y eso cansa... ¿De qué crees que estaba hablando?.- preguntó con una sonrisa burlona.

- N-No lo sé. Sobre la fiesta, puede que venga más tarde.- dijo subiendo las escaleras.- Pero en cualquier caso, guárdame algo de cerveza.

Porco asintió con la cabeza. Cuando Eren salió de la casa, se sintió... Extraño. Habían pasado tantas cosas en las últimas horas que su mente todavía no procesaba muy bien. Había destellos anaranjados extendiéndose por todo el cielo, las calles ya eran más visibles. Caminó a su departamento observando mejor a su alrededor, no se había dado cuenta de la mala apariencia de los edificios de la colonia. Metió sus manos en la bolsa de su sudadera para mantenerlas calientes y sintió la bolsa de plástico llena de marihuana. Pensó por unos minutos si era buena idea fumarla, pues no era suya, pero se dijo así mismo que a la mierda, este tipo de oportunidades solo pasan una vez en la vida. Cuando llegó al departamento se fue directamente a la cocina, limpió la pipa y empezó a llenarla de marihuana. No le tomó mucho tiempo hacerlo, ya que lo había visto antes. Le alcanzó para toda la pipa. Observó lo que tenía en frente y se preguntó si eso era lo que quería, si realmente quería probarlo y correr el riesgo de caer en la adicción. Solo es marihuana, no es para tanto. pensó antes de buscar un encendedor, prenderlo e inhalar de la pipa profundamente. Más tarde en el día, regreso a la casa donde estaba la fiesta. Le abrió la puerta Pieck, que seguía con la misma ropa. Ella observó que Eren tenía los ojos muy rojos, y el olor de su ropa delataba el porqué. No le preguntó nada al respecto, solo lo llevó al cuarto para seguir con lo que no habían terminado la noche anterior.

Desde ese frío día de diciembre, Eren no volvió a ser el mismo. O tal vez si lo era, pero mostraba otra parte de si mismo. Pasó de asistir a sus clases regularmente a apenas entrar en la escuela. Cada día fumaba hierba antes de entrar ir a clases, y cada fin de semana era una fiesta diferente. No le afectaba mucho socialmente, pues apenas tenía amigos. Empezó a salir constantemente con Porco y Marcel, y cada vez que se juntaban en una fiesta terminaban pachecos a más no poder. Su relación con Pieck era la misma, o eso pensaban los demás; los dos en las fiestas estaban juntos y siempre terminaban en la cama del otro. En el periodo de dos meses, Eren había cambiado su estilo de vida casi por completo, pero todos los días intentaba disimularlo, así cuando Levi llegara para visitarlo no se viera tan obvio. Celebró navidad en una fiesta, Levi no iba a ir a Rose por estar con su familia, y Eren no sé molestó en preguntarle si podía ir con el, había dejado de intentarlo desde hace unos años. No recibió regalos, y tampoco los dió, solo se emborrachó. Y en Año Nuevo no fue diferente. Su primer beso de Año Nuevo fue con Pieck, se acostó con ella toda la noche porque no podía dejar de recordar a una chica rubia en particular.

Esa era su nueva vida, y estaba feliz con ello, o eso quería creer.


Residencia Reiss. 14 de agosto, 2019. 7:56am

6 horas después

- Señorita, por favor despierte. Su tío no va a estar contento si llega tarde a su vuelo.- una sirvienta sacude suavemente el cuerpo pequeño de una chica. Esta se retuerce debajo de las sábanas, no quería levantarse, estaba agotada, sobre todo después de la lloradera de la noche anterior.- Señorita, por favor...

- Lauda, por favor, te dije que me llamaras Historia, y no vuelvas a mencionar a ese hombre.- respondió la chica con voz fría pero ronca por el sueño. Se incorporó sobre su cama y se aparto el cabello rubio del rostro, todavía tenía los ojos cerrados cuando se levanto de su cama para dirigirse al baño, ignorando a Lauda.

Sus pasos rápidos hacen eco por todo el pasillo. Entra al enorme baño y se ve el rostro. Alrededor de sus ojos están rojos y tiene leves ojeras. Puede escuchar en su mente los regaños de su sirvienta por no dormir temprano. Toma una liga para su cabello y se lo amarra en una cola de caballo suelta. Se lavó la cara varias veces con agua fría, pero no logró sentirse más despierta. La noche anterior fue muy dura para ella, había tenido pesadillas sobre una persona en particular del que hace años que no sabía nada. Se cepilló el cabello y regresó a su habitación. Lauda estaba doblando su ropa limpia en sus maletas cuando entró por la puerta.

Hoy es su último día en la residencia Reiss antes de regresar al Internado Rose, una de las escuelas más prestigiosas de la zona. Debió de regresar mucho antes, pero de alguna forma convenció a su tío, Uri Reiss, de que la dejara quedarse más tiempo en la capital. Se la había pasado la mayor parte de las vacaciones en la residencia, apenas salió a la calle, pero no se arrepentía. En su opinión, cualquier lugar era mejor que ese jodido internado. Es el segundo año en el que asiste para continuar con sus estudios de preparatoria, pero ella no podría estar menos feliz. Odia estudiar ahí, los chicos son un fastidio, las chicas la odian y todo había empeorado cuando en su primer año se expandió un rumor por toda la escuela de que había estado con un profesor. Claro, era mentira, pero es tan popular que todos hablaban de eso. Durante semanas, rogó a su tío para que estudiara en otro lugar, pero fue todos sus intentos fueron en vano. Solo podía esperar a que su compañera de cuarto no supiera sobre el rumor, o que siquiera tuviera una. Lo único bueno de toda la situación es que por fin podía vivir bajo su verdadero nombre desde que entró al internado. Uri no le había explicado el porque de aquella decisión, pero ya no importaba; el cambio de nombre le hizo más fácil dejar atrás esa parte de su pasado. Cerró los ojos y sacudió su cabeza. El simple pensamiento de ese hombre la hace querer vomitar. Tuvo la tentación de regresar al baño para hacerlo, pero no tenía la fuerza suficiente para sobrellevar la sensación ácida y ardiente en su esófago.

Se acercó a su cama para recostarse, a pesar de que sabía que tenia que arreglarse para desayunar, pero un sentimiento de culpa llenó su pecho cuando vió a Lauda guardar sus cosas en silencio en la maleta. Se sintió mal por ser tan fría con ella, quería disculparse. Se cambió rápidamente en su clóset antes de acercarse a ella lentamente.

- Uhm... Lauda?.- la sirvienta dejó de guardar la ropa y dirigió toda su atención hacia la chica.- ...Perdóname por lo de antes, no era mi intención hablarte de esa forma...

- No se preocupe señorita, lo entiendo, sobre todo después de lo de anoche.- dijo con voz amable. Historia abrió ampliamente los ojos al escuchar sus palabras. No tenía idea de que sus llantos eran tan obvios, pues había tratado de ser lo más silenciosa posible.

-...C-Como es que?...

- Historia, puede que no lo sepa, pero yo la conozco bien. Es por ese chico, verdad?.- preguntó cuidadosamente. La chica solo sintió como las lágrimas caían por su rostro. Lauda sacó un pañuelo de su bolsillo y le limpió las lágrimas con delicadeza.- Nena, sé que es muy duro pero... Ya han pasado 5 años desde que no sabe nada de el... Y el tampoco ha intentado contactarte... ¿No crees que ya es tiempo para dejarlo atrás?

Historia sintió una presión en todo su pecho. Lo sabía, sabía que dese hace mucho tiempo debió de superarlo, pero algo muy dentro de ella se lo impedía. Era como si el simple hecho de querer olvidarlo la atormentara. Recordó todas las noches que había pasado en vela preguntándose en donde estaría el, si no la había olvidado. Perdió la esperanza hace años, pero no podía alejarse de esos sentimientos, lo que ocasionó que no pudiera tener ningún novio, a pesar de que los chicos la consideraban hermosa. Se había resignado a no demostrar mucho sus emociones, no quería salir lastimada otra vez. Suspiró profundamente antes de responderle a la sirvienta

-...E-Esta bien, voy a intentarlo...- dijo con voz débil. Lauda tenía razón. Debía olvidarse ya de ese asunto, después de todo, la vida sigue. Se lamentó por unos momentos que le tomara tanto tiempo darse cuenta, pero no había remedio.

- Estoy orgullosa de usted señorita, ya verá que, con el tiempo, todo mejorará.- dijo Lauda apretando firmemente las manos pequeñas de la chica con una sonrisa.- Voy a traerle su desayuno y un té para que se sienta mejor, voy a explicar al señor Reiss que no esta muy dispuesta en estos momentos. Y por favor, termine de guardar sus cosas, el vuelo es a las 3, pero tenemos que estar ahí dos horas antes...

- Lo sé, intentaré terminar con esto cuanto antes.- respondió Historia con una leve sonrisa.

Lauda se fue rápidamente de la habitación y terminó de guardar cosas en su maleta. La mañana transcurrió muy rápido, y antes de que se diera cuenta ya tenía que irse al aeropuerto. La verdad es que se sentía muy triste, no quería irse de la comodidad de su casa y afrontar todos los problemas que la esperaban en el internado, pero no podía hacer nada al respecto. Lauda se despidió con lágrimas en los ojos, le tuvo que recordar que se volverían a ver en unos meses para las vacaciones de invierno. Historia le prometió que intentaría dar lo mejor de sí misma este semestre y que olvidaría a ese chico de una buena vez.

Cuando se subió al avión y observó por la ventanilla, sintió un gran sentimiento de esperanza en todo su pecho y que por fin, después de tanto tiempo, las cosas saldría bien. Pero también tenía el leve presentimiento de que se equivocaba, que todo sería más difícil de lo que parece, pero lo ignoró. No había nada que fuera capaz de arruinarlo. O eso pensaba.


Estación de Policía Rose del Este. 16 de agosto, 2019. 7:41am

2 días después

- Despierta idiota.-una voz fría y el sonido de la puerta de metal de la celda abriéndose lo despertaron de golpe. Se cayó de la cama, ahogó un gemido de dolor cuando su cuerpo impactó el suelo frío. A pesar de que hayan pasado dos días desde la paliza, le seguía doliendo intensamente. El día después de que lo metieron en la estación, no había llegado nadie por el, y tampoco esperaba salir. Sabía que le iba a caer una buena, no solo de los policías de la estación, si no de un policía en particular que no había visto desde hace meses.

Levanto la vista del suelo, su mirada se encontró con unos ojos azules oscuros como el océano pero tan fríos como el hielo. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Se apartó el pelo de la frente, y se incorporó sobre sus rodillas. Desvió su mirada hacia el suelo, no estaba avergonzado, eso era lo de menos, pero la mirada del policía lo intimidaba.

- Te ves horrendo.- Levi Ackerman no dudó en decir la verdad. Su mirada era de calma, pero se podía oír el disgusto en su voz.- Escuché que te partieron tu cara como la mierda por cocaína.

- Levi...- Eren no pudo seguir hablando, una patada lo mandó volando al otro lado de la celda. Su cuerpo se estampó contra la pared, sangre empezó a salir por su nariz. La nariz le dolía como el infierno, tenía la sospecha que se la habían roto, y la patada de Levi no era de mucha ayuda.

- Esto me trae recuerdos Eren... Eres tan fácil de patear como siempre.- dijo Levi viéndolo con una mirada oscura.- Salgamos de esta asquerosa celda, podemos hablar de todo esto después.

- ...E-Esta bien, pero nada de lo que ellos te hayan dicho es cierto, no confías en mí?.- dijo Eren incorporándose lentamente, su voz sonaba apagada, aunque ya sonaba así desde hace tiempo. La mirada que le dió Levi no se lo esperaba. No sabría como descifrarla, era como si el simple hecho de verlo le disgustara. Levi no es una persona fácil de leer, nunca lo ha sido, a pesar de que lo conocía desde hace años.

- ...Eres feliz? Todo esto... Es lo que querías?.- dijo Levi en voz baja antes de llevar a Eren a la pequeña sala para interrogarlo.

Dos horas después, Eren por fin pudo salir de la estación. No le hicieron nada por la cocaína, ya que al tomarle una muestra no tenía signos de intoxicación, obviamente, además de que había llamado un testigo para hablar sobre lo que había pasado esa noche, lo había visto todo, así que fue de gran ayuda para Eren. Lo querían detener unos días más por consumir alcohol siendo menor de edad, pero Levi le pagó la fianza. Los dos salieron de la estación rápidamente, sobre todo Levi, no soportaba estar en ese lugar tan asqueroso. El aspecto de Eren era lamentable, no se había bañado en días, su ropa olía a marihuana y cerveza, y su cara estaba llena de sangre, pero Levi le prohibió siquiera arreglarse un poco, como si quisiera que sintiera vergüenza de su estado, y lo consiguió. Se subieron a un auto rentado, Eren se acomodó en su asiento y esperó a que Levi lo reprimiera, pero éste se quedó callado. Suspiró, estaba exhausto, apenas había comido nada en los últimos días, además de que se la había pasado un día entero vomitando, no podía esperar a llegar a su departamento, pero algo dentro de el le decía que eso iba a cambiar. Y esperaba equivocarse.

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- Puede que tus formas de divertirte sean asquerosas, pero el departamento está bastante bien.- le dijo Levi mientras quitaba el polvo de la encimera de la cocina. Tenía razón, el departamento estaba impecable, excepto por unas botellas y cajetillas de cigarros en la mesita de la sala.

- Aprendí del mejor.- respondió Eren metiendo las botellas de vidrio en una bolsa de basura. Habían pasado tres horas desde que llegaron a la casa. Ya se había bañado, desayunado y curado sus heridas.

- Por supuesto, si no quien sabe que tan lleno de mierda estaría este lugar.- Eren rió un poco, pero se interrumpió. Hace años que no volvía a reír, algo en el lo hacía sentir como si no lo mereciera.- Hay que hablar de algunas cosas Eren, y no creo que te vayan a gustar.

- Otra vez? Siempre que nos vemos haces lo mismo.- gruñó. Se dejó caer en el pequeño sofá. Cada vez que lo visitaba o se quedaba unos días, era lo mismo. Ya se estaba hartando, pero sabía que no podía negarse, eso si no quería recibir más golpes de Levi.

- Me importa una mierda, así son las cosas entre tu y yo.- Levi buscó por la alacena en busca de un té decente, y se sirvió una taza.- Me han llamado de la escuela.

Mierda pensó Eren. Las clases iban a empezar la próxima semana, no se lo había dicho, pero no se molestó en reinscribirse, sus calificaciones en su primer año de preparatoria no eran nada buenas, así que había perdido la esperanza de que lo fueran a dejar estudiar el segundo año. Por supuesto, no le dijo nada a Levi.

- Me dijeron que aunque tus calificaciones son pésimas, no intentaste hacer exámenes de recuperación y tampoco te reinscribiste.- Sintió la dura mirada de Levi en él, solo bajo la mirada.- Eren, te suspendieron 5 veces en un semestre, no asistes a clases, repruebas como un si fueras un imbécil, te emborrachas y te drogas todos los días, y ahora ya no tienes escuela en donde seguir con tus estudios ¿Qué mierda estás haciendo con tu vida? ¿Es que dejar a Historia y el orfanato te afecto el cerebro? ¿Así es como planeas seguir con tu vida?

Eren sintió como el tiempo se detuvo por un momento. Historia. Ya fue mucho tiempo desde que no escuchaba ese nombre, y hacía años que dejó de pensar en ella. Con solo escuchar su nombre, cantidad de recuerdos regresaron a su mente. Una oleada de culpabilidad y disgusto recorrió su cuerpo, estaba asqueado consigo mismo, quería volver a bañarse, como si hacerlo hiciera que todo la mierda que se había metido en el cuerpo fuera a desaparecer. Se cubrió el rostro con las manos, se sentía horrible, estaba decepcionado. Decepcionado consigo mismo. No podía creer lo bajo que había caído. Levi tenía razón. No sabía que hacer, en tan solo unos segundos, todas las emociones que había reprimido durante años amenazaban con desbordarse. La simple mención de esa chica lo estaba alterando, suspiró profundamente varias veces intentando calmarse. Sacude su cabeza, decide olvidar a la chica por ahora, no debe perder el control.

- Oye.- Levi se sentó a su lado, con sus piernas sobre la mesita, un brazo en el respaldo y una taza de té tomada de la mano de una forma muy peculiar, como si no quisiera romperla.- Te voy a hacer las cosas más fáciles, pero tienes que poner de tu parte. Tienes dos opciones; te esperas un año para seguir con tus estudios en la preparatoria, pero esta vez estarás solo, no te voy a dar ningún apoyo económico si sigues esta opción. Tendrás todo un año para ahorrar todo el dinero que puedas antes de que regreses a la escuela, y no volveré esta vez.

Eren sintió una presión en el pecho, esa no era una buena opción, no sabía como sentirse. Sabía que Levi haría lo que sea para que el siga adelante, pero ¿Dejarlo a su suerte? Se le pasa por a cabeza que ya había vivido esto antes.

- No puedes estar hablando en serio...

- Pues si, pero cállate, todavía falta una opción.- le dió un sorbo al té.- Esta será más conveniente para ti y para mí, ya que no tendré que estar supervisándote, al menos no constantemente, y tu tendrás un nuevo hogar, otra vez.

- ¿Y que es? ¿Por qué lo haces tan dramático?

-... Porque tendrás que ir a un internado Eren, al internado Rose.


Han pasado cinco años desde aquel día... Eren e Historia no se han visto desde entonces, ni han intentado comunicarse. ¿Podrá el destino ser lo suficientemente fuerte para que vuelvan a estar juntos?

Ufff... Ahora si me superé! Este capítulo me tomó SEMANAS. NO, DE VERDAD. Lo he estado escribiendo probablemente un poco antes de que el capítulo 10 haya sido publicado. Quería hacerlo lo más perfecto posible, y supongo que lo he logrado jajaja. Espero que no les haya parecido muy raro el ship de Eren x Pieck, pero pensé que sería buena idea cambiar un poco las cosas, y quien sabe, tal vez sea un factor que influya mucho más adelante.

Gracias por leer!

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Wyait! Gracias por dejar tu comentario! Sabes, cuando estaba escribiendo el capítulo anterior, también sentía que era muy pronto, que tenía que hacer otro capítulo antes de este, pero aaaah no se me ocurría otra cosa! Sentí que ya habían sido felices por mucho tiempo, ahora sufran! Espero que te haya gustado este capítulo, fue inspirado tanto en el manga como en la película del Diario de una pasión. Y sobre tus teorías... No todo va a ser tan bonito, voy a hacerle la vida imposible a estos dos antes de que algo bueno les pase :)

Los próximo capítulos tendrán bastante interacción entre los personajes al igual que mucha información, así que espero que lo disfrutes!

Spoiler?: Todos los personajes tendrán el aspecto del flashback del cap 108 del manga, para que se den una idea.

Dato curioso: Todos los nombres de personajes extra (como Lynne, Ralph, Lauda) no los inventé, cada uno están en la historia de snk!