Calmate, calmate... no va a matarte
Esas eran las palabras que se repetía para tratar de conservar la sanidad mental; Alastor estaba fuera de sus casillas, estaba demasiado disperso y cualquier provocación podría derivar en su inminente asesinato. Estaba muy consciente de eso, entonces ¿qué podía hacer?
Angel se aclaró la voz y miró a su alrededor, el cuarto estaba en tonos oscuros, desde el rojo hasta el negro, pero solo una sección de la habitación. La otra parte asimilaba a un pantano, lo cual le resultó curioso; ese hombre tenía una forma muy rara de decorar.
—Esta maravilla no se irá a ningún lado —comentó respondiendo a la provocación anterior sobre si se había quedado sin lengua—, mis clientes se sentirian muy tristes si fuera el caso —comentó con una sonrisa sarcástica.
Una suave risa por parte de Alastor, le tranquilizó un poco y esa tranquilidad crecio cuando este volvía a su forma original. Él chasqueó los dedos y su saco desapareció, dejándolo únicamente con una camiseta blanca y su lizó pantalón. Alastor camino hasta detenerse frente a Angel, que entonces cayó en cuenta que estaba en una cama y en ropa interior.
Angel miró a Alastor recoger las mangas de su camisea hasta dejarla un poco abajo de sus codos.
Perfecto, simplemente perfecto Angel, tal vez este cabrón te mate y te encontrarán con unas bragas con estampado de conejo, tu reputación se irá a la mierda
—Bien, porque tendremos una charla bastante animada —anunció Alastor acuclillándose delante de él.
Angel seguía atentamente cada uno de sus movimientos, sus sentidos estaban tan alerta que no podía tranquilizarse del todo aún cuando Alastor no parecía tener ninguna actitud hostil.
—¿Solo una charla? —inquirió con media sonrisa mirándolo desde su posición, que si debía ser sincero, se miraba increíblemente sexy.
—Eso dependerá de tu disposición —dijo juguetón siguiendo la corriente.
Angel entonces se lamento haber seguido con la broma, ese hombre le estaba poniendo nervioso en más de un sentido.
—Muy bien Sonrisas, hagámoslo a tu manera —dijo por fin.
Alastor entonces sonrió.
—Magnifico, me encanta esa sinceridad —adulo Alastor desde su lugar—, primero dejame decirte Angel, no hay que preocuparse por lo que piense la gente, no lo hace muy a menudo de todas formas.
Angel sintió como se le calentaba la cara.
—¡Wou! Eso es muy dulce viniendo de ti, fresita —rió Angel un poco avergonzado, recordando que Alastor escucho su patética plática consigo mismo.
—¡JA! Inclusive yo puedo mostrar amabilidad de vez en cuando —comentó mirándolo detenidamente—, lo que me lleva al siguiente tema, estoy seguro que debes de estarte preguntando que fue todo eso de hace un rato —Angel solo se limito a asentir con la cabeza—, no me gusta tener que rendir cuentas con nadie pero siento que debo sincerarme contigo.
—¿Es esa una especie de declaración, Ali? —rió Angel sin entender a que quería llegar Alastor. Angel poso dos manos sobre la cama mientras cruzaba las otras dos bajo su pecho esperando por la respuesta.
—Les mate en tu lugar, darling —entonces la sonrisa de Angel se borró de su rostro en una fracción de segundo—, Angel, odio lo que me haces sentir.
Los ojos bicolor de Angel, se abrieron más de la cuenta. De pronto se sentía ansioso y asustado, otra vez.
¿Qué mierda de situación está pasando? ¿Me va a matar o no? Maldito ciervo bipolar
—¿Y qué te hago sentir, Alastor? —dijo coqueto, sin saber cómo hizo para que su voz no temblara. La mirada seria de Alastor, sumada a una sonrisa hueca, no hacían más que hacerlo sentir inquieto, aunque no lo exterioriza.
—Eres muy interesante a mis ojos, Angel... más de lo que me gustaría admitir —habló con calma sin despegar la vista del contrario—, tu personalidad tan desprolija me hace querer verte todo el tiempo, me encanta escucharte hablar porque eres una caja de sorpresas, nunca se que es lo que dirás —dijo comenzando a levantarse inclinándose sobre Angel, quien había comenzando a recargarse sobre la cama—, Angel, sin darme cuenta comenzaste a gustarme y en serio, odio ese sentimiento. Odio que te hayas metido entre mis ojos y sin permiso a mi corazón.
Oh por dios, ¿se me acaba de declarar?
Angel sentía su cara calentarse aún más que antes, se recordó a sí mismo en el elevador tras descubrir que Alastor le gustaba. No podía creer que ahora mismo, sus sentimientos eran correspondidos, Alastor gustaba de él. Sentía como si estuviera en un juego porque por primera vez, era correspondido; aunque sabía muy bien, que eso podía significar algo negativo en lugar de algo positivo y por como Alastor estaba actuando, podía deducir que estaba en lo correcto.
—¿Y qué se supone que quieres que haga? —comentó recostado sobre la cama, con Alastor encima de él entre sus piernas.
Alastor sonrió abiertamente.
—Rechazame —soltó tras un momento, colocó sus antebrazos a los costados de la cabeza de Angel.
—¿Disculpa? —su voz salió más aguda de lo planeado, pero es que en serio le había tomado desprevenido lo que dijo Alastor.
—Ya lo he dicho —rió al decirlo. Una de las manos de Alastor tomo el mentón de Angel levantandolo—. Dime que te aterro y que no quieres tener nada que ver conmigo —dijo con voz calmada acercando su rostro al contrario. Una vez más la respiración de ambos chocó—, se lo que causo en ti, dime la verdad Angel, di que me tienes miedo y que quieres estar lo más lejos que puedas de mí —pidió en un susurro.
Angel estaba paralizado ¿qué se supone que debía de hacer? Los sentimientos que Alastor albergaba por él causaron todo un desastre y era obvio que le haría daño a él, ¿era muy difícil pedir que alguien decente se fijará en él? Aún cuando su mente era una caos, quería ser un poco egoísta, aún si eso podría causarle la muerte.
—¿Y si dijera que estas equivocado? —soltó después de un breve silencio, miró directamente a los ojos de Alastor.
Alastor ladeó levemente la cabeza, presionando un poco más el mentón de Angel.
—Diría que todos tienen derecho a ser estúpidos, pero no hay que abusar de ese privilegio —comentó sin soltarlo, los ojos de Alastor comenzaron a brillar—, me tienes miedo, puedo verlo en tu cara, ¿por qué tratas de hacerte el valiente?
—Ali, me gustas —aquellas palabras le quemaron la boca en cuanto las soltó, fue como si liberara una gran presión.
—No te atrevas a mentirme —gruñó después de un momento, como si aún estuviera procesando lo que acaba de escuchar.
—Me gustas más que el miedo que te tengo —sin que pudiera evitarlo, ya estaba temblando bajo la mirada siniestra de Alastor.
—Angel, puedo resistir todo, menos la tentación —comentó haciendo más grande su sonrisa—, me lo estas poniendo muy fácil.
—Lamento ser una fácil —bromeó mostrando su mejor sonrisa.
—Angel —advirtió Alastor ya llegando a su propio límite de autocontrol.
—Me gustas —dijo lo más sincero y tranquilo posible.
Debo admitir que ha sido de las declaraciones más extraña que he escrito JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJJA.
Angel le está jugando al vrgs pero hay que admitirlo, tiene huevos para no seguir las órdenes de Daddy Alastor. Siento que Alastor quiere proteger a su manera a Angel, ¿o se quiere proteger a él mismo? Bueno, eso ya lo veremos más adelante.
Muchas gracias por todo el apoyó uwu
Nos leemos luego.
