Capítulo 15

Sakura miró al frente, todo a su alrededor estaba cubierto por la oscuridad. Todo excepto un punto frente a ella, donde una luz de color ocre iluminaba tenuemente la atmósfera.

Sakura avanzó hacia la luz hasta que un objeto se abrió camino en su visión. Era una cortina de color violeta aterciopelada. Acercó su mano curiosa por ver lo que se encontraba atrás de ella.

Dio un paso, atravesándola y vio letras curveadas en las puntas bailando frente a ella, pero no podía comprehender lo que decían. 'Qué extraño sueño'.

Las letras se movieron y de pronto se encontró rodeada de espejos que creaban una ilusión óptica como si hubiera miles de ellos. Pero Sakura no se veía reflejada a sí misma.

En cambio, a través de los espejos pudo observar figuras. Se acercó a uno para observar mejor y se encontró de frente con la silueta de un hombre boca abajo. Parecía estar colgado de algo. Sus brazos cruzados en su pecho, su rostro ensombrecido.

Sakura estiró su brazo como para tocarlo, pero su mano tocó el vidrio. Tal vez no eran espejos y era algo más similar a una vitrina. Miró hacia el lado contrario y encontró una rueda. Era parecida a un reloj con manecillas, pero en vez de números había letras extrañas. No reconocía aquel alfabeto.

Sintiéndose extraña pensó que sería mejor regresar por el camino por el que entró, tal vez había otra puerta que no pudo ver.

Viró su mirada y observó que una vitrina había aparecido tras ella cerrando el paso. Se acercó hacia ella. ¿Dónde había quedado la entrada con aquella cortina violeta?

La vitrina, contrario a las anteriores se veía oscura, aunque aun así le pareció que había una figura detrás. El vidrio parecía empañado, así que se pegó a la vitrina entrecerrando los ojos.

Alcanzó a distinguir a la figura. Llevaba puesta una capucha negra que la cubría por completo. Vio como la figura parecía notarla y movía sus manos cubiertas hacia la capucha. Lentamente se removió la misma y Sakura dio un paso hacia atrás asustada.

Unos hoyos negros donde debería haber ojos la miraban de vuelta.

"Gracias por ayudarme Tomoyo" dijo Sakura mientras veía el clóset en el departamento de su amiga. "Cuando Syaoran me dijo que se trataba de una fiesta del corporativo casi me niego a acompañarlo, creo que ni siquiera en Tomoeda tengo un vestido para un evento tan formal."

Escuchó la risa de Tomoyo mientras intentaba encontrar algo. "Al contrario Sakura, me dio mucho gusto que me pidieras ayuda, no estoy estudiando diseño de modas por nada ¿sabes?"

Era verdad, Sakura nunca había visto a Tomoyo tan entusiasmada con algo antes de que le pidiera ayuda con algún vestido prestado.

"Así que… ¿Cómo van las cosas con Syaoran?" preguntó Tomoyo intentando parecer distraída, pero Sakura había aprendido a distinguir cuando Tomoyo quería conseguir información… sutilmente.

"Bien… hemos estado saliendo estas últimas semanas" le respondió recordando que desde aquel día que lo encontró en el dojo, habían estado pasando bastante tiempo juntos. Aunque Sakura no quería hacerse preguntas más profundas sobre el significado de aquellos sueños y su relación con él. No podía negar que se sentía atraída a Syaoran como si se tratara de un imán. Tal vez fuera una simple atracción, aunque debía admitir que nunca se sintió así con alguien antes.

"¿Cómo amigos o… algo más?" le preguntó Tomoyo asomándose para lanzarle una mirada cómplice.

Sakura se sonrojó y rio. "¡Sólo como amigos!"

"Bien, bien, una simple pregunta curiosa."

Sakura entornó los ojos sin dejar de sonreír. "La verdad es que Syaoran es … me gusta estar con él. Es demasiado inteligente y amable, aunque de primera impresión puede parecer serio es bastante bromista también."

Era verdad, Sakura no esperó sentirse tan cómoda en su compañía. Esas semanas habían sido como si aquellos extraños momentos nunca hubieran ocurrido. Se sentía como una persona normal, disfrutando de nuevos amigos.

"Aunque… ¿Tomoyo, te ha dicho algo Syaoran?"

"¿A qué te refieres?" dijo, por fin acercándose a ella llevando en sus manos un par de vestidos.

"No sé como explicarlo… a pesar de que sonríe hay una expresión en sus ojos… como si le preocupara algo. No le he querido preguntar, tal vez sólo lo estoy imaginando… ¿tú qué opinas?"

Tomoyo la observó antes de tomar de su mano y dirigirla nuevamente a su recamara. "Sé que hay algo que tanto Eriol como Syaoran están buscando y no han podido encontrar. No sé específicamente qué, pero he estado reuniéndome con Eriol para intentar encontrar…"

"¿Encontrar qué?"

"Los reinos en los que vivimos en nuestra vida pasada."

Sakura se tensó. Tal vez era ella la única que había dado el tema por cerrado, de todo aquello de la vida pasada, de sus sueños. De los recuerdos que no quería aclarar.

Tomoyo al parecer percibió su tensión "Sé que no es algo de lo que te guste seguir hablando, pero bueno… tanto Eriol como yo pensamos que es muy extraño que nosotros conservemos los mismos nombres y aquellos reinos no. Debería ser al contrario ¿no te parece? Los nombres de culturas antiguas siempre han sido recordados a través de la historia. Sin embargo, hemos investigado en buscadores en línea, en registros históricos de Asia y no hemos encontrado nada que nos lleve a alguna respuesta."

Sakura aclaró su garganta, no sabía por que se sentía un poco molesta. "No entiendo porqué es tan importante encontrar eso, todo aquello pasó en otra vida, no en la nuestra."

Tomoyo asintió. "Lo sé, sé que debe haber una razón, pero ni Eriol ni Syaoran me han explicado cual es."

"¿No te molesta? Los estás ayudando a buscar algo sin saber cuál es el objetivo."

Tomoyo negó. "Sé que es algo extraño, pero confío en que Eriol me diga de qué se trata cuando considere oportuno. Soy una persona que se deja guiar más por sus sentimientos así que entiendo que te cause extrañeza. Aunque debo confesar que a veces no logro comprenderte del todo Sakura."

"¿Por qué lo dices?"

"Porque por un lado quieres conocer piezas de información faltantes, pero por otro si se trata de algo del pasado prefieres no saber más. Eriol me contó de la plática que tuvieron, de como le dijiste que no tenías deseos de recordar todo lo de tu vida pasada, aunque tus recuerdos están a medias ¿no es verdad?"

Sakura evitó la mirada de Tomoyo. "Sí… pero no creo que valga la pena recordar algo que no tiene impacto en la persona que soy ahora. El pasado es sólo eso. Tú misma no recuerdas nada Tomoyo y no veo que te importe mucho hacerlo."

Escuchó un suspiro y volteó a mirar aquellos bonitos ojos amatista. "La verdad es que tengo mucha curiosidad por recordar algo. Tal vez no lo hable mucho contigo, pero soy la única de los cuatro que no recuerda nada y he de decir que a veces siento como que me quedo atrás. Siento curiosidad acerca de esa otra vida y la magia que siempre pensé solo era una fantasía." Rio. "A veces creo que es irónico como yo quiero eso mientras que tú haces todo por ni siquiera pensar en ello. Eriol también me dijo que se ofreció a entrenarte un poco respecto a tu poder espiritual y lo rechazaste."

Las palabras que salían de la boca de Tomoyo la tenían por completo estupefacta. Su amiga no le había dicho que se sentía así antes. Tal vez la que se estaba quedando atrás sin saberlo era ella misma. "Nunca me ha gustado pensar mucho en el pasado. A veces recordar cada cosa puede traer momentos muy dolorosos. Si supieras que recordarás algo que te trajo demasiada desdicha, ¿aun así lo querrías?"

Tomoyo se quedó pensativa. "Tal vez si se que tengo gente a mi alrededor que me apoya, sí aun así me gustaría recordar."

Una sombra apareció en los ojos de Sakura pero la ignoró. "Tal vez tienes razón… pero tal vez necesito más tiempo para asimilar las cosas… Si no mal recuerdo Eriol había dicho que te podía ayudar a recordar."

Tomoyo asintió con una suave sonrisa en sus labios. "Hemos estado trabajando en ello, al parecer no es tan sencillo por mi poder espiritual… o falta de. Eriol me ha dicho que los hechizos requieren de un mayor tiempo, pero que llegará el momento en que se desbloqueen. Mientras tanto me conformo con escuchar sus historias."

Sakura parpadeó y miró fijamente el rostro de su amiga. "Por lo que dices has estado pasando un montón de tiempo con Eriol."

Tomoyo pareció salir de su estupor y carraspeó. "Un poco, no es de mucha importancia."

Los ojos de Sakura se abrieron sorprendidos. "Tomoyo… ¿te gusta Eriol?"

Tomoyo abrió sus ojos de igual manera mientras sus mejillas se arrebolaban sutilmente. "¿Qué? No… no sé porqué dices eso… sólo somos amigos"

Sakura entrecerró los ojos, ¿cómo no se había dado cuenta antes? "Claro…"

"Además Eriol es…" un suspiro escapó de sus labios antes de que pudiera contenerlo. "Bueno no tiene la mejor fama cuando se trata de mujeres."

"¿Qué quieres decir?"

Tomoyo rio un poco. "Sabes que tiene fama de mujeriego en la universidad ¿no? A decir verdad, en un principio intenté mantener la distancia con él por lo mismo, lo último que necesito es involucrarme con alguien que sale con todas. Pero con todo lo que ha pasado, no he podido evitar la amistad que surgió. Pero sólo es eso en verdad, y creo que se debe más que nada a que compartimos todas estas cosas." Tomoyo se puso de pie y Sakura pensó que nunca la había visto nerviosa. "En fin, sólo somos amigos y no hay más. Ahora, en lo que deberíamos enfocarnos es en elegir cual vestido se vera mejor en ti ¡Sakura!"

Sakura miró los vestidos que le enseñaba Tomoyo pensando en su plática. Intentó no avergonzarse de si misma, al parecer había estado tan absorta en sus pensamientos que no había prestado atención a lo que ocurría con su amiga, aun después de que Tomoyo la había ayudado desde el momento en que la conoció en el supermercado.


Syaoran se encontraba en la entrada del edificio donde vivía Sakura. Había quedado de pasar por ella para ir al evento de la Corporación Li.

Era un evento anual que se llevaba a cabo con los socios más importantes y por lo mismo era un evento de gala. Se acomodó el moño en la base de su cuello subconscientemente. Aquellas semanas habían pasado muy rápido y aunque estaba disfrutando ampliamente del giro que había dado su relación con Sakura, no podía evitar sentirse culpable de no haber encontrado aun la razón del aura maligna en Sakura y sobre todo en sentir que no estaba poniendo la debida atención por fines egoístas, como pasar más tiempo a su lado.

Lo reconfortaba saber que por su parte Eriol y Tomoyo aun continuaban con la búsqueda de alguna pista que los dirigiera a saber más acerca de su pasado.

Sintió la presencia de Sakura tras de sí y volteó con una sonrisa para encontrarla. Al verla su sonrisa se borró por completo de su rostro.

Sakura llevaba puesto un vestido largo color verde oscuro que hacía resaltar ampliamente sus ojos esmeraldas. El vestido caía suavemente abrazando cada curva de su figura. En la base se su cuello el vestido se abrochaba con un collar plateado.

Pasó saliva humedeciendo su garganta seca mientras veía la piel clara de sus hombros, mientras su mirada subía lentamente por su terso cuello hasta sus labios rosados. Vio que un sonrojo cubría sus mejillas y fue entonces que se percató que se había quedado completamente anonadado.

"Te ves hermosa" dijo él a modo de disculpa.

Sakura sonrió. "Tú también te ves muy apuesto" susurró. "Tomoyo me ayudó a elegir el vestido."

"Muy buena elección." Respondió recuperando su sonrisa.

Sakura rio con nerviosismo.

"Bien, veamos como es una noche para Syaoran Li."

Syaoran le guiñó un ojo y para su satisfacción el sonrojo regresó a las mejillas de la joven.

Habían pasado un par de horas en el evento y para su desgracia varios de los socios lo tenían cautivo en algunas pláticas de negocios. Syaoran vio nuevamente de reojo a donde se encontraba Sakura, sentada en una mesa platicando con Wei. Por lo menos su asesor, Wei, era una agradable compañía.

Había notado como se había intimidado un poco al llegar y como le había dicho nerviosa que nunca había asistido a un evento de ese tipo. Aun así, Sakura mostraba esa hermosa sonrisa que desarmaba a cualquiera y su táctica para hacer conversación era simplemente hacer preguntas. Al parecer ella también estaba consciente de que, si hacía las preguntas adecuadas, la persona frente a ella podía hablar por horas sintiéndose importante.

Aun así, deseó escapar de esa conversación para ir a su lado.

La música cambió a una melodía suave y Syaoran pensó que era la oportunidad perfecta para excusarse y reunirse con su pareja.

"¿Me permite esta pieza?" dijo al llegar a su lado, una sonrisa bromista en sus labios.

Vio el rostro de Sakura mientras aparecía una de esas sonrisas que lo hacía olvidar respirar.

La tomó de la mano suavemente y caminó con ella hasta la pista. No muchos bailaban, esas reuniones por lo general sólo eran una excusa para entablar pláticas de negocios.

"Espero que no te estés aburriendo demasiado" dijo mientras sentía la piel suave de la espalda de Sakura, la cual estaba al descubierto por su vestido. Sintió como ella evitaba dar un brinco con el contacto, como había ocurrido por lo menos tres veces esa noche. Aun así, no podía dejar de buscar cualquier pretexto para tocarla.

Sakura oprimió suavemente su mano. "Wei me estaba contando muchas cosas interesantes, no sabía que eran dueños de tantas empresas distintas. ¿Sabías que también son dueños de un diario?"

Syaoran intentó contener su risa.

Sakura parpadeó y se ruborizó al instante. "Por supuesto que lo sabes, si es el negocio de tu familia." Dijo respondiéndose a ella misma.

"Me preocuparía si no estuviera al tanto de eso" bromeó.

Sakura sonrió por igual. "Tu familia es muy importante." Susurró. "Nunca había siquiera conocido a alguien de una familia tan … reconocida."

"¿Te molesta?"

"No, aunque he de decir que la primera hora me sentí algo incómoda, creo que no pertenezco a este mundo."

Syaoran asintió. "Te entiendo, muchas veces incluso ahora me ocurre. Creo que el punto es reflejar confianza, aunque no la sientas. Si las personas notan tu seguridad todo fluye más fácilmente."

"Tiene sentido." Dijo ella pensativa. "Syaoran, ¿por qué me invitaste?"

Syaoran la miró a los ojos y sonrió. "Quería pasar tiempo contigo, no lo pude evitar. Debo admitir que fui un poco egoísta, no consideré siquiera lo aburrido que podría ser para ti."

Sakura parpadeó y negó con la cabeza. "Ha sido una experiencia muy interesante, me alegra que lo hayas hecho" dijo sonriente.

Syaoran suspiró mientras un silencio caía entre ellos. No era uno de esos silencios incómodos, al contrario, era reconfortante sentirla cerca de él. La acercó un poco más a sí mismo y Sakura no opuso resistencia. El aroma floral de su cabello invadió su nariz mientras su mirada caía en la nuca descubierta de ella. Vio como su piel respondía al chocar su aliento contra ella.

Syaoran se dio cuenta que no se había sentido así de contento en mucho tiempo.

Cuando llegaron al edificio de Sakura después de la fiesta, Syaoran aun no estaba preparado para separarse de ella.

"Espero que te la hayas pasado bien" dijo sin dejar de sonreír mientras ella volteaba a mirarlo, dándole la espalda a la pared del edificio.

"Me la pasé muy bien contigo Syaoran, gracias por invitarme."

Sus ojos verdes que reflejaban la luz blanca del faro parecían hipnotizarlo.

"Me gustas mucho, Sakura Kinomoto."

Vio esos ojos abrirse con sorpresa y con otra cosa que no pudo entender. Vio como mordía su labio inferior y no pudo evitar desear besar esos labios rosas.

Con las mejillas sonrojadas casi no escuchó el susurro de ella. "Tú también me gustas mucho Syaoran"

Una sonrisa de lado se abrió paso en su boca y sin pensarlo más dirigió ambas manos a abrazar suavemente su nuca mientras agachaba su cabeza hacia ella. Le dio tiempo para rechazarlo si así lo hubiera querido, pero Sakura no se movió. Pudo jurar incluso que contuvo la respiración, mientras los latidos acelerados de su corazón retumbaban contra sus manos. Syaoran sabía que su propio corazón latía desbocado.

Sakura se relamió los labios subconscientemente y Syaoran no pudo resistir más, atrapando esos labios con los suyos.

Sintió la suavidad de su boca como suave seda, su aroma floral inundando sus sentidos. Sakura se aferró a su espalda mientras se acercaba más hacia él y Syaoran sonrió contra sus labios. Sakura los abrió y Syaoran pasó su lengua acariciando el contorno de su boca que se entreabrió más en una silenciosa invitación. Su boca sabía a fresas.

Se separaron a falta de aire y Sakura le sonrió.

Fue la sonrisa más bella que le dedicara hasta ese momento.