DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.
Nota Traductora: Gracias por todo el apoyo a esta traducción chicos! Ya vamos por la mitad de la historia (Son 36 capítulos en total) Creo que el capítulo pasado no lo comenté, pero la intención es comenzar a traducir el PoV de Draco en cuanto termine de traducir esta historia. Y posteriormente la 3ª parte, que actualmente es una historia en proceso, y que se desarrolla en el AU de la Subasta. (Es una pasada de historia, en serio; una genialidad)
Nota Autora: Wow wow wow. Estoy muy honrada por todos los increíbles comentarios. Desde los lectores que han comentado desde el Capítulo 1, las personas que han leído de corrido durante la semana pasada, hasta los Invitados a los que no puedo responder: gracias. Estoy muy contenta de que todos estén disfrutando de la historia, y estoy emocionada por darles la perspectiva de Draco después de que TRTTD haya terminado.
¡Disfruten!.
La Forma Correcta de Actuar
Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8
Capítulo 18
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Era el primer sábado después de que se reanudaran las clases, y el cerebro de Hermione necesitaba un descanso. Las vacaciones de Navidad habían sido suficientemente relajantes, pero acostumbrarse nuevamente al Giratiempos después de aquel descanso era agotador. Eso y que los chicos no le hablaban. De nuevo.
Entre Scabbers y la Saeta de Fuego, ni Ron ni Harry se sentían muy inclinados a pasar mucho tiempo con ella. Y estaba bien. Decirle a la profesora McGonagall sobre la Saeta de Fuego había sido la forma correcta de actuar.
Se había quedado dormida a la hora del desayuno, y al no encontrar a nadie esperándola en la sala común, se dirigió a la biblioteca. Había un libro de ficción que leía al menos una vez cada seis meses para relajarse o estimular su mente cansada. Hoy sería un día maravilloso para perderse en él.
Saludó a Madame Pince, que no le devolvió el saludo, y se dirigió a los anaqueles de ficción, buscando la segunda repisa de abajo hacia arriba, del lado izquierdo, doce anaqueles al fondo. Echó un vistazo a la segunda repisa en busca del lomo verde y dorado. No estaba ahí. Miró alrededor por si algún idiota lo había colocado fuera de lugar, pero no estaba por ninguna parte.
Se acercó a Madame Pince y le preguntó si el libro había sido registrado, y después de que la silenciara, Pince le dijo que no.
Hermione frunció el ceño. Entonces, alguien lo estaba leyendo en la biblioteca. Miró a su alrededor. Era el tipo de libro que muy pocas personas encontrarían entretenido. No tenía fotos. Hermione sonrió para sí misma. Ella había sugerido ese libro en particular a varias personas cada vez que intentaban pedirle una recomendación de lectura. Ni Parvati, ni Justin, ni una chica extraña llamada Luna habían encontrado el libro lo suficientemente interesante. Había atrapado a Penélope Clearwater con el libro un miércoles por la noche en la biblioteca, y después de parlotear sobre el libro, preguntándole a Penélope cuál era su personaje favorito, o si algunas partes la habían hecho reír, Penélope le hizo saber que, de hecho, "no había podido conectarse con el libro" y lo estaba devolviendo cuando ella llegó.
Quizás la persona que lo tenía se había aburrido y lo había dejado fuera del estante. Buscó en las mesas y se encontró con su mesa favorita, ocupada por Draco Malfoy, leyendo un libro con lomo verde y dorado.
Hermione suspiro. La vida no era justa.
Su mesa favorita. Su libro favorito. Su chico menos favorito.
Hermione se sentó en una mesa cercana y lo fulminó con la mirada, esperando que él pudiera sentir su odio al verlo y hacer lo honorable. Largarse.
Tomó un libro del estante para parecer ocupada y sacó su cuaderno y pluma. Hermione vio como Malfoy cambió de página y sus cejas se alzaron.
Maldito fuera. En realidad estaba interesado en el libro. Su libro. Estiró un poco el cuello para tratar de averiguar en qué capítulo iba. Parecía que llevaba una cuarta parte, y Hermione dedujo que pronto llegaría a la parte donde el príncipe era transformado en perro. Las reacciones del resto de los personajes eran tan absurdas y la escritura tan precisa que eran las dos páginas más divertidas que Hermione recordaba haber leído en su vida.
Hermione miró a Malfoy. Él no encontraría divertido el libro. No merecía ese libro. El personaje principal era una joven mujer que vivía en el mundo Muggle y era llevada a un reino diferente. ¿Cómo podría conectarse?
Hermione resopló. Pronto lo abandonaría. Malfoy no se reiría como ella, cubriéndose la boca, carcajeándose mientras la situación empeoraba. Malfoy no podría-
Malfoy sonrió. Hermione observó la sonrisa romper sus labios, mostrando sus dientes. Se contuvo y apretó los labios. Hermione frunció el ceño. Quizás se estaba riendo mientras pensaba lo horrible que era la escritura, burlándose en su cabeza del autor.
Una bocanada de aire brotó de los labios cerrados de Malfoy, y presionó sus nudillos contra la boca. Podía distinguir la comisura de sus labios, estirándose hacia arriba. Nunca lo había visto sonreír así. Sus sonrisas siempre eran crueles, más parecidas a una mueca en realidad.
Los ojos de Malfoy brillaban de alegría, y Hermione leyó el libro a través de él. El príncipe acababa de ser transfigurado en un perro, y la reina se echaba a reír, comentando que ahora se veía mucho más guapo. Uno de los trolls le decía que también olía mejor, y luego el perro se iba, corriendo por el castillo, atravesando el festín, confundiendo a los invitados, y entonces el mago decía su frase favorita de todo el libro-
Draco rió entre dientes. Inmediatamente levantó la vista, avergonzado, y al alzar la vista la encontró mirándolo. Hermione miró hacia abajo antes de que Malfoy comenzara a gruñirle. Era mucho más agradable verlo reír y sonreír. No quería arruinarlo.
Hermione lo escuchó reacomodarse y cerrar el libro. Se atrevió a echar un vistazo cuando Malfoy se levantó y dejó la mesa, llevándose el libro con él. Lo vio registrar el libro con Madame Pince y salir de la biblioteca.
Hermione lo miró fijamente, preguntándose qué haría ahora.
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Hermione huyó de la Mansión Malfoy como si alguien la estuviera persiguiendo. Voló a través de las puertas de hierro que reconoció de "aquella noche", deteniéndose solo para comprobar si estaba libre para Desaparecer. Cuando no pudo, volvió a correr hacia la cima de una colina. Una vez que lo intentó desde allí, se desvaneció.
Reapareció en su sala. Hermione jadeó, inhalando aire y forzándolo a salir. Dejó caer su bolso y se deshizo su varita. Paseó por la habitación, intentando recuperar el aliento.
No pretendía comprarla. Quería salvarla.
Hermione cerró los ojos. Sintió el frío de Azkaban en su piel, y los ojos de Lucius punzando dentro de sus poros.
Es sólo cuestión de tiempo, Hermione.
Sintió los cálidos brazos de Narcissa y su mirada amigable. ¿Todo había sido un juego? ¿Un plan?
Corrió hacia el baño y encendió la ducha. Se desnudó, aún jadeando, y entró antes de que el agua se entibiara.
Se frotó la piel bajo el agua fría, tiritando. El agua se deslizaba sobre su rostro, mezclándose con las lágrimas que comenzaban a gotear de sus ojos.
Así que, dime Granger. Tengo curiosidad. Si las cosas hubieran sido diferentes la primavera pasada, ¿hubiera sido 35,000 galeones más rico?
Hermione cerró el agua y tomó su bata, envolviéndola alrededor de su cuerpo. Se dirigió a su habitación y se desplomó sobre la cama, con el cabello mojado humedeciendo las almohadas.
Uno de ellos estaba mintiendo. Draco le había dicho que la vendería. Lucius le dijo que Draco pretendía salvarla. Draco le siseó que para él valía 35,000, mientras que Lucius dijo claramente que Draco visitó a la madre de Narcissa para pedirle 35,000 como plan de respaldo.
Hermione parpadeó hacia el techo de su habitación. Ésta línea de pensamiento era innecesaria. La Subasta nunca tuvo lugar. Los 35,000 galeones eran hipotéticos, independientemente de quién los pagara. Lo que ahora la molestaba era que Narcissa había informado a Lucius que Draco y ella se comprometerían pronto.
Las lágrimas regresaron; Hermione respiró agitadamente. Que vergonzoso. Todo el mundo sabía que amaba a Draco, y todo el mundo los quería juntos. Ginny lo sabía. Harry lo sabia. Lucius y Narcissa Malfoy lo sabían. Tenían su propio club de fans, anhelando que se unieran; liderado por Rita Skeeter y Morty-
¡Morty!
Hermione se sentó, jadeando. Consultó su reloj; las 10:10 a.m. Maldijo y saltó de la cama cuando un picoteo en la ventana llamó su atención. Abrió el vidrio y dejó entrar a una pequeña lechuza. Hermione tomó la nota y descubrió la caligrafía de Morty.
Srita. Granger,
Espero que te encuentres bien. No te preocupes por venir hoy si tu cita se ha retrasado. Me ocuparé de la tienda en tu ausencia.
Avíseme si estás bien para que pueda estar tranquilo. Y no te preocupes.
Morty
Hermione gritó, arrugando la nota. No podía recordar la última vez que había estado tan angustiada como para saltarse el trabajo, una tarea o una clase. Había sobrevivido a una guerra y a pesar de ello logró mantener sus calificaciones. Estaba hiperventilando de nuevo, presionándose los ojos con las manos.
Hermione no podía respirar. Era la persona más inteligente que conocía. La Bruja más Brillante de Su Generación. Y aún así siempre estaba dos pasos atrás de los Malfoy.
Inhaló aire lentamente, alejando las manos de sus ojos enrojecidos. Hermione enfocó la vista en la pared, mientras aliviaba su mente, soltando aire.
Ella era Hermione Granger, con una mierda. Y obtendría respuestas.
Encendió con magia sin varita todas las luces de la habitación. Tomó una pluma y le respondió a Morty, diciéndole que lo sentía mucho, pero que la cita no había ido muy bien y que se ausentaría hoy y mañana. Se encontraba perfectamente sana, pero necesitaba un día más o menos. Ató la nota a la lechuza, y cuando el ave la miró, pidiendo un premio, Hermione la fulminó con la mirada, haciendo chisporrotear su magia. El ave salió volando.
Hermione convocó su varita de la pila de ropa en el baño. La varita voló hacia ella y Hermione la agitó hacia la pared frente a su cama, removiendo las fotos y espejos. Apuntó hacia el baúl al pie de su cama, y convocó volando todos los recortes de periódico que Ginny le había dado, y que había guardado en secreto.
Comenzando desde la izquierda, en un punto al lado de su puerta, Hermione pegó el artículo con la fecha del juicio de Draco, que había leído mientras estaba en su octavo año en Hogwarts. Después sacó en el artículo de Skeeter "DRACO MALFOY: UN HOMBRE LIBRE", y lo estampó justo a la derecha. Así continuó hasta que obtuvo una línea de tiempo.
Mientras sus ojos recorrían los artículos e imágenes, el rostro de Lucius la observaba fijamente desde el artículo impreso el día de su cumpleaños. Draco había visitado a Lucius en Azkaban el 18 de septiembre y había salido de ahí molesto, de acuerdo con la fotografía. Le había pedido a Lucius que desvinculara su herencia, y Lucius le había proporcionado "una pequeña cantidad" según le había dicho Draco. El resto se liberaría el 1 de enero, "dependiendo de ciertas cosas".
Hermione se preguntó qué tipo de ultimátum le había dado Lucius a Draco aquel día, y si se parecía en algo al ultimátum que ella había recibido esa mañana.
Se mordió la uña del dedo pulgar mientras leía el resto del artículo, un hábito del que se había librado años atrás. Draco había ido a una cita con una chica francesa esa noche. Hermione escuchó una burla en su memoria.
Saliendo con esa mestiza Búlgara cada vez que aparecen juntos en el periódico ustedes dos.
Vaya suposición, Lucius. Echó un vistazo a todas las imágenes de Katya Viktor y encontró el artículo "DRACO MALFOY ENCUENTRA AMOR". Su primera cita fue justo antes de que Draco comenzara a trabajar en el Ministerio; antes de que ambos fueran fotografiados juntos.
Encontró la segunda cita con Katya. El artículo fue publicado el día del juicio de Antonin Dolohov. El día que Draco le contó sobre la Subasta. Había llevado a Katya a almorzar un día antes, tan solo unos días después de la visita de Draco a su padre en Azkaban. Los ojos de Hermione recorrieron la pared hasta encontrar el primer artículo en que Draco besó a Katya; una semana después de que Narcissa, Draco y ella se hubieran reunido en Fortescue. Su última cita había sido anoche. Hermione recorrió con los ojos la línea de tiempo hasta encontrar el último artículo publicado sobre Draco, donde aparecía su pelea con Ron, y la acalorada conversación que mantuvo con ella frente a los vestidores.
Hermione archivó esa información. No era precisamente un patrón, pero aún así Lucius creía que significaba algo. Lucius no había dicho nada en la reunión de esa mañana que no tuviera el explícito propósito de ser escuchado, de ser analizado.
Observó el artículo de la semana pasada sobre la pelea. Tenía preguntas. Tomó una pluma y escribió notas directamente sobre la pared; trazando flechas, circulando palabras. Sus ojos se posaron sobre las fotos de Fortescue. Draco le había dicho que no volviera a su casa.
Mañana, comenzaría por ahí.
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Varias horas después se escuchó un crepitar y un silbido en la sala de estar. Harry. Hermione le había enviado una lechuza unos veinte minutos atrás pidiéndole que viniera después de cenar.
—¿Hermione?
—¡Aquí atrás!
Harry entró a su habitación con cautela, y por la forma en que la miró, pudo decir que estaba hecha un desastre.
Hermione estaba sentada en el piso frente a su cama, con un cartón de comida china que había ordenado hacía un rato sobre el regazo, y los palillos chasqueando al juntarse entre sus dedos. Seguía usando su bata de baño y su cabello se había secado de forma natural, lo que significaba que era una tragedia. Los ojos de Harry la miraron y luego se posaron sobre la pared.
El Muro Malfoy, lo había nombrado.
Los ojos de Harry estaban muy abiertos y cautelosos cuando regresaron hacia ella.
—¿Qué pasó?
—No mucho, y todo a la vez. —respondió Hermione.
—¿Fuiste a trabajar?
—Me tomé el día libre para resolver un par de cosas. —Hermione mantuvo sus ojos sobre la pared, no tenía ganas de ver el rostro de su amigo en ese momento.
—¿Qué cosas?
—Estoy intentando detectar un mentiroso. Y necesito que me ayudes a llenar algunos huecos. —Hermione chasqueó sus palillos al juntarlos.
—…Bueno-
—¿Qué recuerdas de aquella noche en la Mansión Malfoy?
Harry se quedó en silencio, y Hermione lo miró. Sus cejas habían saltado, y se giró para mirar el Muro Malfoy. Hermione había expandido un poco el muro, agregando notas y preguntas a los artículos impresos, pero también ampliando la línea de tiempo hacia atrás, trabajando en dirección opuesta desde el primer artículo hasta escribir en la parte posterior de la puerta. Harry estaba viendo eso ahora, se dio cuenta.
—Yo... quiero decir, creo que recuerdo bastante. ¿Qué es lo que no recuerdas?
Hermione saltó, trayendo consigo sus palillos. —¿Recuerdas que alguien mencionara algo sobre una Subasta? ¿O algún intercambio monetario por prisioneros? —Hermione se giró hacia Harry—. ¿Algo que Colagusano o Greyback hayan mencionado?
—¿Una Subasta? No, nada de eso. Los carroñeros querían entregarnos a cambio de dinero, creo; pero… —Harry volteó a mirarla—. ¿Te molestaría si te tomo la temperatura?
—Sí, me molestaría. —Hermione caminó hacia la pared y, con sus palillos, apuñaló la imagen de Ron y Draco peleando—. ¿Sabes por qué comenzó ésta pelea?
Harry se acercó a Hermione, con una sonrisa tímida en el rostro. —¿Porque alguien tuvo la brillante idea de poner a Ron y Malfoy juntos en el campo de Quidditch? ¿Puedo traerte un poco de agua?
—Ron dijo que Draco lo estuvo cabreando. Que si yo hubiera escuchado lo que dijo Draco, también lo habría golpeado. ¿Tú lo escuchaste?
Harry respiró hondo y miró apartó la vista, lo que significaba que estaba a punto de mentir. —Hum... no, en realidad no.
—Harry Potter, ¿te parece que hoy estoy para juegos?
Harry la observó detenidamente. Bata rosa de baño, una sola calceta, cabello levantándose por encima de su cabeza, ojeras oscuras, y apuntándolo con un par de palillos chasqueantes.
Harry suspiró y apartó la vista. —Bueno, me parece que Ron acusó a Draco de estarse luciendo para ti, o de intentar anotar sólo para humillarlo. Entonces, Ron le dijo que se mantuviera alejado de ti y... comenzaron a pelear. —Harry miró la fotografía, observando cómo su propia figura entraba a cuadro para apartar a Draco de Ron.
—¿Y no recuerdas lo que le dijo Draco? —preguntó.
Harry hizo una pausa. —No.
—¿Prefieres entregarme tu memoria del evento? Tengo un pensadero aquí.
Harry puso los ojos en blanco. —Es un poco vulgar, eso es todo.
—Harry, te lo prometo, ni siquiera figurará en la lista de las diez cosas más impactantes que he escuchado hoy.
Harry se rascó la mandíbula y se acercó a la fotografía de la pelea. —Bueno, Ron le dijo que se mantuviera alejado de ti. Dijo algo como "deberías encontrar una nueva librería para visitar" y "mantente alejado de Hermione". —La imagen en movimiento de la pared se repitió, comenzando desde el inicio de la pelea. Harry continuó—. Y entonces Draco dijo, "¿Por qué? Tú ya te has alejado lo suficiente por los dos".
Hermione observó los labios de Draco moverse en la imagen, quieto y sereno. Como su padre.
Harry dijo, —Y luego Ron lo empujó, creo que sí, allí mismo. —Señaló la foto en el momento que Ron empujaba a Draco—. Y Draco dijo... —la voz de Harry se desvaneció, y la imagen continuó. Los labios de Draco se movieron y luego Ron lo golpeó en la cara.
—¿Harry?
Harry bajó la mirada. —Bueno, lo escuché decir algo como "Irlanda está muy lejos. Sólo la mantenía caliente para ti."
Harry arrastró sus zapatos, sonrojándose. Hermione vio a Draco recuperar el equilibrio tras el golpe y gruñir mientras se lanzaba sobre Ron al piso, atacándolo.
Hermione se carcajeó. Harry la miró mientras ella se reía. —Oh, Merlín. Hombres... —Sacudió la cabeza presionando el pulgar contra su sien. Harry permaneció en silencio mientras Hermione observaba de nuevo la escena completa, ahora conociendo el diálogo.
Comprarla.
Hermione se mordió la uña mientras miraba a Draco abordar su sexualidad, y por lo tanto su virginidad, como si fueran una mercancía. Podría haber querido comprarla.
Harry entró a cuadro, apartando a Draco de Ron, y Ron le dio un puñetazo. Hermione hizo una mueca. O tal vez sólo era una disputa de Quidditch sin sentido; tan solo Ron Weasley y Draco Malfoy encontrando otra razón para golpearse en la cara.
—Hermione, —dijo Harry, y Hermione lo miró—. Me quedaré a responder más preguntas, pero primero te traeré un poco de té, ¿de acuerdo?
—Bien —dijo, agitando la mano para que se fuera.
Hermione escuchó a Harry salir de la habitación y comenzar a hurgar en la cocina en busca de la tetera. Tomó su pluma y escribió en la pared, Irlanda está muy lejos. Sólo la mantenía caliente para ti.
Dio un paso atrás y volvió a mirar al Muro. Consideró hacer una tabla de Vender, Comprar, Salvar y hacer pequeñas marcas cada vez que algún evento o memoria apoyara uno de ellos. Buscó espacio en la pared y descubrió que ya no había. Hermione dio otro paso atrás, observando su habitación. Esto era una locura.
Sintió un dolor de cabeza y lágrimas picando en los ojos. ¿Qué tan ridículo era esto? ¿Seguiría permitiendo que Harry viera su locura?
Oyó un crepitar y un silbido en la habitación del frente. ¿Se había ido Harry? ¿La había abandonado?
Escuchó voces en la sala, y luego pasos. Ginny abrió la puerta lentamente, en pijama, pantuflas y máscara para dormir sobre su frente. Miró alrededor de la habitación y Hermione se sonrojó.
—¿Qué carajos es esto?
—Yo... no sé. Creo que ya perdí la cabeza. —Hermione comenzó a hiperventilar, a punto de romperse.
Harry asomó la cabeza por la puerta. —No sabía qué hacer. Al parecer ha estado así todo el día —le susurró a Ginny.
—Yo me encargo, Potter, —dijo Ginny, tomando el té de sus manos.
—Se supone que deberías estar en Estambul. Tienes un juego mañana por la mañana. —Hermione trató de apartarse el cabello del rostro y del cuello, intentando recuperar el control de alguna forma.
Ginny la ignoró y dirigió su atención al Muro. Hermione sintió que el calor subía por su cuello mientras Ginny examinaba su locura y Harry se paraba como guardia en la puerta. Ginny volteó a verla.
—¿Qué te hizo?
Hermione negó con la cabeza. —No fue Draco. Fue Lucius. —Escuchó a Harry removerse en la puerta. Las cejas de Ginny se arquearon—. Pero no fue sólo Lucius. Fueron los tres. —Hermione suspiró y se sentó a los pies de su cama, de frente al Muro.
—¿Cómo es que Lucius está involucrado en esto? —preguntó Ginny, después de asegurarse que Hermione no iba darle más detalles.
—Hoy fui a verlo a Azkaban. —Hermione cerró los ojos cuando el silencio reinó en la habitación, evitando ver cómo reaccionarían ante su ingenuidad. —Narcissa arregló la reunión. Dijo que sólo quería agradecerme por testificar en el juicio de Draco, pero lo que hizo en realidad fue redactar un acuerdo matrimonial.
Hermione levantó la vista y encontró a Ginny mirándola con ojos muy abiertos y ávidos. Las cejas de Harry se juntaron.
—Bueno, —dijo Harry—, eso escaló muy rápido.
Hermione les contó sobre la lista, sobre Narcissa y el anillo. Les contó sobre la insistencia de Lucius en relación a la supuesta relación romántica que tenía con Draco. Y cuando llegó a la parte de la Subasta, tartamudeó y miró a Harry. Ginny lo sacó de la habitación, para confusión de Harry.
—Y entonces, ¿decidiste hacer un Muro de asesina serial? —preguntó Ginny después de que Hermione le contara el resto. Ginny se sentó a su lado en la cama.
Yo sólo... me cansé de estar confundida y no entender. Estoy intentando entender.
Ginny asintió, observando el Muro; volteó a mirarla. —¿Recuerdas lo que Lucius escribió en su "lista"? —Ginny sonrió.
Hermione miró a la pared. Había evitado intencionalmente escribir la lista en el Muro, ya que no tenía intención de cumplirla. Pero, por supuesto, eso significaba que había estado rondando su cabeza durante varias horas.
—Agraciada, Modales Exquisitos, Experta Anfitriona, Ingeniosa, Encantadora, Líder Social, Hermosa, Bien Vestida, Sensata, Financieramente Educada, Obediente, Entrenada en Decoración, Experta en Baile, Inteligente, Temperamento Sereno… y Sangre Pura.
Ginny se carcajeó. —Vamos, Granger. ¿Qué tiene eso de difícil? Algunos de esos atributos ya los tienes de manera natural, como "Obediente" y "Temperamento Sereno".
Hermione sonrió. —Me alegra que estés aquí Gin, pero desearía que no hubieras venido. Ya es tarde en Turquía.
Ginny agitó la mano para restarle importancia y dijo; —Bueno, por lo que veo, Granger; tienes dos opciones. —Ginny se levantó y señaló la pared. —Puedes deshacerte de todo esto, dormir un poco, y mañana, elegir dejar a los Malfoy atrás. Puedes elegir ignorar a Draco Malfoy y comenzar a tratarlo como a un compañero de trabajo a lo mucho. No como ex-prometido.
Hermione hizo una mueca y Ginny continuó. —O deja esto por ahora, duerme en mi habitación para que puedas descansar, y cuando regrese el Lunes comenzaremos a trabajar juntas; mientras ignoras a Draco Malfoy y lo tratas como a un compañero de trabajo y no como tu ex-prometido.
Hermione puso los ojos en blanco, y Ginny dijo; —Preferiría que eligieras la primera opción, pero creo que será la segunda. De cualquier forma, no comenzarás a investigar nada de esto sola. ¿Me escuchaste, Granger?
Hermione asintió.
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Doce horas después, Hermione estaba en la acera frente a la casa de su infancia, sola.
Podía sentir la magia zumbando a solo dos pasos del patio delantero, y supo que Malfoy no había estado tomándole el pelo. Algo había sucedido ahí.
Hermione miró en ambas direcciones de la calle, ahora lamentando haber llegado a plena luz del día. Sabía que ninguno de sus vecinos la reconocería ya, por esa razón no había borrado sus recuerdos también. Se había ido hacía ya tanto tiempo.
Dio un paso en el camino y sintió que la atravesó el zumbido de una maldición. Alguien había lanzado un hechizo repelente de muggles en la casa. Y no había sido ella. Eso explicaría por qué la casa no había sido vendida ni tocada.
Moviéndose hacia la puerta principal, Hermione escondió de miradas su varita y murmuró, —Specialis Revelio. —Nada. No había maleficios ni hechizos esperándola dentro. Respiró profundamente y abrió la puerta.
Fue exactamente como esperaba. Nada. La mesita esquinera al lado de la puerta, donde su madre solía dejar las llaves y su padre olvidaba el paraguas, ya no estaba. Había un tenue contorno en la pared donde alguna vez estuvo colgada la imagen de ellos tres en Londres.
Cerró la puerta detrás de ella y probó —Homenum Revelio. —Nada. Hermione cerró los ojos. No había ningún zumbido de magia.
Hermione avanzó un paso y asomó la cabeza por la entrada del recibidor. Todos los muebles habían sido retirados, y el contorno de los cuadros manchaba la pared. Continuó caminando hacia la cocina y la encontró vacía, algunos cajones habían sido dejados abiertos, y el grifo que su padre nunca fue capaz de apretar goteaba constantemente. Tomó la ruta desde la cocina hacia la sala, y al dar vuelta en la esquina, lo encontró.
Salpicadas a través de la pared sobre la chimenea, donde solían descansar las fotografías y las tarjetas de felicitación, donde su madre y ella solían colgar las guirnaldas de Navidad, brillaban letras rojas, goteando.
Sangre sucia,
Podrás correr, pero ellos no podrán esconderse.
Hermione se estremeció. Se giró rápidamente, para asegurarse de que no hubiera nadie acechándola por la espalda. Sus ojos regresaron al mensaje, claramente escrito con sangre; la "s" de "ellos" se había deslizado más allá del mensaje y casi llegó hasta los ladrillos de la chimenea antes de secarse.
Hermione acababa de recibir la semana pasada una carta de Mónica Wilkins. Le había escrito que los dos estaban bien y que acababan de aliviarse de un resfriado. Irían a bucear la próxima semana por su aniversario. En el fondo de su mente Hermione sabía que sus padres habían sobrevivido, pero su corazón necesitaba una confirmación.
Necesitaba saber de quién era la sangre que se escurría por sus paredes.
Hermione levantó su varita y dijo —Dominus Sanguinem. —Las letras temblaron y se despegaron de la pared. Giraron en torno a si mismas como un pequeño ciclón rojo, en dirección a su varita. Giraban mientras formaban un contorno rojo, que se volvía tridimensional.
Era un hombre, y el corazón de Hermione dio un vuelco mientras esperaba que apareciera la mandíbula enjuta de su padre, o sus cejas delgadas.
Las facciones se transformaron en un rostro puntiagudo, con mandíbula firme y ojos que sabía que eran grises, y vio la sangre de Draco Malfoy arremolinarse hasta formar una imagen de él mismo.
Draco había estado ahí. Y había salpicado su propia sangre en las paredes de su sala.
