Advertencia: Violencia, cuerpos cortados y un pequeño intento de violación. Van avisados.
Capítulo 16: Esclavitud y Libertad.
Hachi, cuyo nombre verdadero era Hatchan y que era una de las ultimas contrataciones de Arlong para la cocina del hotel, corría por los pasillos del recinto para llegar a la habitación de Mihawk.
Al hombre de piel rosada y cabellos blanco en puntas, casi le da un infartó cuando recibió el aviso de que el shishibukai necesitaba una "limpieza" en su cuarto. Eso no era algo tan raro en ese lugar por lo que él había oído, sin embargo, esas situaciones tenían que ser informadas a Arlong antes de ser realizadas, pero su jefe no estaba, así como los demás ejecutivos del hotel.
—Si tan solo yo no fuera el más nuevo, —Hachi no tendría por qué hacer ese trabajo, pero como era el recién llegado, los demás empleados lo obligaron a sacar y deshacerse del cadáver en la habitación de un hombre que podía muy bien matarlo a él también. —será mi fin si me equivoco.
Hachi frenó en seco cuando estuvo frente a la puerta de la habitación de Mihawk. Aun cuando no podía ver al hombre, el cocinero pudo sentir la presencia del letal y mejor espadachín del mundo. Hachi tragó saliva con fuerza y levantó su mano temblorosa para golpear la puerta dos veces, esperando que esta no abriera. Lamentablemente no fue así.
—Adelante —le dijo el ojiambar cuando lo dejó pasar a la habitación.
—Disculpé la tardan-za… —si Hachi creía que el trabajo era complicado, se había equivocado totalmente, porque ahora su tarea había pasado a ser peligrosa. —¿…es-ese de ahí es, es Don Krieg?
—No sé su nombre, —respondió Mihawk sin interés mientras se sentaba en una silla. —pero él me siguió hasta acá para después intentar atacarme, así que tuve que defenderme.
—¿Defenderse? —Hachi levantó sus cejas incrédulo, pero ante la mirada ambarina de Mihawk, el rápidamente bajo la cabeza. —Entiendo.
Claramente Mihawk no se había defendido, él había cortado a Krieg como si fuera un hombre de mantequilla. Hachi sabía de cortes, por su trabajo como chef, y con facilidad él podía decir que los tajos que habían herido y matado a Krieg habían sido limpios y rápidos, obviamente el pobre infeliz no había tenido oportunidad.
—Saldré un rato, espero que a la vuelta todo esté limpio.
—S-sí.
Fácil decirlo, difícil hacerlo, al menos para el peliblanco. En primer lugar ¿Cómo te deshaces de un cadáver? ¿Debería primero eliminar los miembros cortados? ¿Debería quemar todo el cuerpo y luego tirar las cenizas al mar? ¿o directamente metía todo dentro de un saco gigante y lo tiraba al mar? ¡Hatchan jamás había hecho algo así! Él sólo quería ser un cocinero, de takoyaki si fuera posible y eso era todo.
—Bien, respira… primero lo primero, necesito algo para sacarlo de aquí —Hachi salió del cuarto en dirección a la bodega más cercana, esperando encontrar algo para realizar toda la limpieza… si, también tendría que limpiar el lugar. Todo limpio y perfecto para no perder el trabajo o peor, la vida.
—¡Hatchan! —lo llamó un hombre del servicio. —Tenemos un problema, hay un cadáver en la oficina del jefe, lo ha traído un marine desde los pisos inferiores, tienes que ir arriba.
—¿Y por qué yo? —Hatchan casi pierde la cabeza con eso. —¡Sólo soy un cocinero!
—Pensé que eras el encargado de las "limpiezas" —el hombre se encogió de hombros. —Apresúrate, el señor Arlong se molestará si no se soluciona rápido.
—¡Pero tengo que encargarme del cadáver de la habitación de Dracule Mihawk!
—¿Aún no lo haces? Eres realmente incompetente.
El hombre se fue dejando a Hachi con las palabras en la boca, molestando al cocinero que cambió su destino hacía la oficina de Arlong, esperando que la nueva situación fuera menos complicada a lo que había dicho su compañero. Se equivocó otra vez.
Al llegar a la oficina, no sólo se encontró con un marine, si no que el cadáver que tenía que sacar era el de otro marine, y uno que él conocía.
—¿Es usted uno de los oficiales de Arlong?
—Soy un cocinero.
—Yo pedí que viniera Arlong o uno de sus hombres de confianza —dijo el marine de cabello rosa. —Mi nombre es Coby, soy un oficial de la marina y necesito hablar con él para saber porque tenía el cadáver de un marine en su hotel. Yo ya he llamado al cuartel general de Goa, pero necesito tener antecedentes de lo ocurrido antes de que ellos lleguen.
—Mire oficial… —Hatchan había comenzado a sudar, ¿Qué pasaría si la marina revisaba el hotel y descubría el otro cadáver? ¿Podía él echarle la culpa a Mihawk? ¿funcionaría si el hombre trabajaba para el gobierno al igual con la marina? —… le repito, solo soy un cocinero, el ultimo que ha sido contratado y me han tirado a los leones para tratar con esto, ¡Y yo no tengo idea de nada!
Hachi casi llora en ese lugar, en serio se estaba desesperando y por suerte, el marine pareció sentir pena por él.
—Tranquilícese —el marine sonrió para calmarlo. —Disculpe mi actitud, pero entienda que necesito solucionar esto con rapidez.
—¡Pero yo no sé nada!
—Descuide, lo único que necesito es que me consiga algo para tapar a mi compañero, los demás empleados simplemente huyeron al verme. Lo demás ya lo solucionaré yo.
—Bien, puedo hacer eso —y de paso conseguiría algo para sacar a Don Krieg del lugar. —Espere un momento.
Y la carrera comenzó otra vez. Por suerte, esto fue más fácil, él simplemente entró a una habitación en donde sacó uno de los cobertores de la cama. Pudo haber sacado una sábana, pero eso se hubiera manchado de sangre demasiado rápido y talvez el marine no estaría satisfecho con eso. Si… eso sin duda haría feliz al oficial Coby y él realmente necesitaba cumplir las expectativas del marine para no perder el trabajo.
Hachi no necesito abrir la puerta de la oficina cuando escuchó los gritos de Coby, así como los de una mujer y un hombre. ¿Habían llegado los oficiales de la marina? ¿Sus superiores? ¿Estaría él salvado o hundido?
—Disculpen —Hachi abrió la puerta y casi llora de felicidad. —¡Señorita Robin!
—¿Hatchan?
La pelinegra estaba en el escritorio de Arlong buscando unos papeles, así como una chica pelinaranja que estaba entre el oficial Coby y un chico pelinegro que por lo que entendió, era él quien gritaba.
—He traído esto para tapar al… señor marine.
Hatchan esperó a que Coby le dijera algo, pero el pelirosa no le quitaba los ojos de encima al otro chico. La situación era cada vez más incómoda, aun cuando los gritos habían cesado, el silencio era mil veces peor.
—Gracias Hatchan, puedes cubrir a Nezumi con eso, —le dijo Robin rompiendo el silencio, estando ella totalmente tranquila. —nosotros sólo hemos venido por algunas cosas y nos iremos ¿Quieres ser el encargado del hotel? Arlong está muerto y- …
—¿Qué? —gritaron tanto Coby como Hachi.
—Yo lo mate —dijo el joven pelinegro. —así que ve entendiendo ¡Yo no iré contigo! ¡Soy un pirata!
—¡Deja de mentir! —Coby tenía los ojos llorosos. —Luffy, tienes que volver con tu abuelo, aun no es tarde, incluso si mataste a Arlong, él era un mal tipo, nadie te culpará por eso si es que lo hiciste.
—También maté a este tipo —dijo Luffy, y a juicio de Hachi, por la forma en que el chico desvió la mirada, eso era una vil mentira. —eso me deja como un criminal ¡así que déjame en paz!
Todo fue rápido. Coby se lanzó sobre el otro muchacho y Hachi casi sintió el golpe que el marine lanzo en su propio rostro. Luffy lo recibió sin moverse, pero no perdió tiempo en contraatacar con un puñetazo más poderoso, y otro, y otro. Coby simplemente no tuvo oportunidad y cayó inconsciente al piso.
—¿Qué has hecho? —pregunto el cocinero. —Te has metido en muchos problemas chico.
—Eso mismo quiero saber yo —dijo la chica pelinaranja. —¿Por qué te culpaste por la muerte de este bastardo? Fui yo quien lo mato.
—Él murió porque fue a buscarme, así que yo tengo la culpa ¿no?
—Estás equivocado —intervino Robin sin dejar de buscar en los cajones del escritorio. —y con Arlong es lo mismo, lo que tú hiciste fue un accidente en ambos casos, quienes mataron a esos hombres no fuiste tú, si no las propias acciones y decisiones que ellos hicieron, además de Nami y los tiburones.
—¡Oigan! —intervino Hachi mientras señalaba a Robin. —¿se puede saber que está haciendo ella? ¿De qué tiburones hablan?
—Estoy buscando algo —contestó la mujer. —y a Arlong se lo comieron unos tiburones… ¡ah! aquí está.
Robin sacó unas carpetas las cuales juntó con otros papeles que ya había en la mesa. En uno de ellos, Hachi pudo leer "Rutas marítimas del Arma Ancestral". Eso a él no le dijo mucho, pero supuso que eran importantes ¿Debía dejar que esos ladrones se llevaran esos documentos? ¿Arlong estaba realmente muerto? ¿Se quedaría sin trabajo otra vez?
—Estoy acabado.
—No lo estás —la pelinegra se acercó a él y le entrego unos documentos. —son papeles para el traspaso de la empresa, sus acciones y esas cosas, las he puesto a tu nombre falsificando la firma de Usopp, felicidades, eres el nuevo dueño de Arlong Park y ahora puedes hacer lo que quieras con este lugar.
Hachi se congeló. Ella no mentiría ni haría algo así si Arlong no estuviera muerto ¿verdad? Entonces, ahora él era el dueño. El peliblanco aceptó rápidamente los papeles y sonrió. Ya que su jefe no volvería, Arlong Park sería ahora un centro de comida takoyaki si las cosas le salían bien. Aún tenía que deshacerse de un cadáver, sólo así ya sería libre.
Kaya había subido a la cubierta del Thousand Sunny para esperar al grupo que partió en la búsqueda de Luffy, y claro, para esperar a Usopp… y eso hizo que ella se preguntara ¿Eso es lo que le esperaría en el fututo con el chico? ¿Esperarlo a que él volviera algún día como lo había hecho Banchina? ¿Moriría esperando?
—No… —Kaya se llevó las manos al rostro ocultando sus lágrimas. —…no puedo flaquear ahora.
—¿Sucede algo? —pregunto Iceburg que llegó cargando una gigantesca tela negra. —Te ves algo decaída ¿Es por Usopp?
—Si —la chica rubia se sonrojo. —No quiero que se vaya, pero no quiero interponerme en sus sueños.
—Eso me suena más a un discurso que a tus verdaderos sentimientos.
—¿Qué quiere decir? —Kaya se descolocó por esas palabras. —Yo realmente quiero que él cumpla su sueño de ser pirata.
—Pero también quieres estar con él —Iceburg colocó la tela sobre uno de los barriles apilados en una esquina. —A mí me gustaría ir con Franky y navegar en este magnífico barco, pero tengo cosas que hacer ¿qué hay de ti? ¿Tienes algo que te obligue a quedarte? o ¿Te gustaría ir con él?
—Yo sólo estorbaría —Kaya limpió sus lágrimas. —¿Qué haría una chica débil como yo en una tripulación pirata?
—¿No eres doctora?
—Estudiante de medicina.
—Ellos podrían necesitar a alguien como tú, por lo que sé, aún no tienen un doctor o alguien que los pueda ayudar si sufren heridas.
—No me lo recuerde, no quiero pensar en eso.
—Bien, pero no debes engañarte, la vida del pirata es así, —Iceburg tocó el hombro de la chica. —¿Quieres conocer un poco de lo que vivirá Usopp en este barco?
—¿Cómo haría eso?
—Ya están todos los detalles listos del barco, pero quedan unos últimos puntos que terminar, necesitamos más libros para las bitácoras, preparar algunas cosas en las cabinas de la tripulación, pero sobre todo, necesitamos ver lo que usaremos en el cuarto del médico, así que si te gustaría acompañarme, te enseñaré todo lo que haya que saber de este barco mientras esperamos.
—¿Puedo dejar algo mío en este barco? —preguntó la chica emocionada. —Dijiste que necesitaba libros para la bitácora o suministros médicos, no es mucho, pero tengo algunas cosas conmigo aquí y puedo ir a buscar más a mi casa ¡Quiero ayudar en lo que pueda!
Iceburg sonrió. Le alegraba haber podido darle algo de felicidad a la chica y, además, se había animado él también. Era realmente triste que su amigo se fuera, pero él lo apoyaría, más su caso era totalmente diferente a lo de Kaya. Ella estaba enamorada de Usopp, y claramente esto la haría sufrir.
—Me parece bien, yo iré por las pinturas para trabajar en la Jolly Roger del barco, aunque tendrá que ser algo simple, no hablamos con Luffy para ver qué es lo que él quería así que será lo clásico, calavera con huesos cruzados.
—Bien, yo iré a ver la sala médica.
El hombre asintió y le dio la indicación para llegar al lugar. Kaya no perdió tiempo en partir y se dirigió al sitio señalado. Era una habitación pequeña, suficiente para atender a tres personas, pero se veía muy bien preparada, sólo que todo estaba desordenado, claramente los que habían llevado los medicamentos simplemente los habían colocado como mejor les había parecido. Era un caos.
—Bien, lo primero… —Kaya golpeó con un poco de fuerza sus mejillas para espabilarse. —…es ordenar los libros.
La rubia no perdió tiempo en comenzar. Uno a uno fue colocando los libros en unos estantes cercanos a un escritorio, en el que también colocó un libro abierto en la primera página, listo para comenzar a escribir el diario del doctor.
Lo siguiente que hizo fue ordenar los medicamentos según su utilidad en una variedad de estantes con puertas de cristales, así como utensilios médicos en cajones diseñados para ellos. No supo cuánto tiempo tardo en arreglar todo eso, probablemente diez minutos o una hora, ella sólo se dejó llevar, quería colocar algo de ella en el lugar que sería el hogar de Usopp.
—Kaya —Iceburg se aproximó por la puerta cubierto en pintura. —¿Quieres ver la Rolly Roger?
Ella sonrió y lo acompañó. Los dos fueron hablando sobre el barco durante el camino, las habitaciones que lo componían, así como las partes importantes del navío hasta que llegaron a la cubierta donde los esperaban los demás carpinteros.
—Señor Iceburg, tenemos un problema… —le dijo un hombre llamado Paulie. —Hay gente abajo.
—¿Qué? —Iceburg se acercó a la baranda del barco. —No puede ser…
—¿Quiénes son? —Kaya se aproximó hacía el lado del barco, pero Iceburg la tomó del brazo y la tiró hacía atrás. No había sido un tirón fuerte, pero ella abrió los ojos sorprendida. —No puede ser.
La rubia se quedó totalmente perpleja cuando, dentro del grupo de recién llegados había un hombre muy parecido a Usopp, sólo que rubio y sin la larga nariz del chico. ¿Podría ser Yasopp? Lo había visto en fotos en la casa, pero en ese entonces el hombre llevaba el pelo negro.
—¿Qué es lo que desean? —preguntó Iceburg totalmente tenso. —Esto… es propiedad privada.
—No lo es —dijo un hombre pelirrojo con sombrero de paja. —Pero tranquilos, no venimos aquí por el barco si es lo que piensan, estamos buscando a unas personas.
—¿Es usted el padre de Usopp? —preguntó Kaya apartando ahora ella al adulto peliazul. —¿Es Yasopp verdad?
—Lo… soy. —respondió el hombre que no tenía muy buen aspecto. —¿Lo conoces?
Kaya no contesto. Ella corrió desde la cubierta hasta la isla, sin detenerse hasta que llegó frente al rubio con rastas, al que le dio una fuerte bofetada que resonó por todo el lugar, dejando perplejos a todos los presentes, menos a Yasopp y al pelirrojo.
—¿Qué hace aquí? —preguntó la chica sin preocuparse de que su vida pudiera estar en peligro. —¿Ya no le gusta su libertad y decidió volver? ¿Cree que puede aparecer después de tantos años como si nada?
—¡Oye niña! —gritó otro hombre pelirrojo, pero de tez morena. —¿Cómo te atreves a golpear al señor Yasopp?
—Está bien RockStar —habló Yasopp. —me lo merezco.
Kaya apretó sus manos con fuerza y temblaba todo su cuerpo. ¿Por qué ese hombre se mostraba triste? ¿Es que acaso él esperaba volver y encontrar todo como era antes de su partida…? ¿Eso era lo que esperaría Usopp también? Claro, si es que volviera.
—Disculpe señorita —la llamó el otro de los hombres pelirrojos. —Lamento interrumpir la conversación, pero cuando veníamos hacía acá encontramos a un hombre muerto, así como sangre en la casa del hijo de Yasopp, ¿Sabe usted que sucedió?
—¿Por qué tengo que decirles? —cuestionó Kaya aún molesta.
—Cuidado Kaya —Iceburg llegó a su lado y se puso delante de la chica. —Estos piratas son peligrosos.
—Repito que no queremos hacerles daño, sólo necesitamos saber si las personas de la casa están bien.
Kaya miró al pelirrojo de la cicatriz por un momento, analizándolo y vio que en sus ojos había sinceridad, pero, por otro lado, estaba el padre de Usopp, y ella no quería que ellos se vieran, ese hombre no se lo merecía.
—Usopp está bien —dijo Iceburg para desgracia de Kaya. —Él ha ido a buscar a un amigo a Arlong Park, volverá dentro de unas horas, si lo esperas puedes hablar con él y también con Kiwi y Mozu si así lo deseas.
—No lo merezco —dijo Yasopp. —Solo quería saber si ellos estaban bien antes de ayudar a mi capitán.
—Él está bien, se irá para ser un pirata, sólo que él no abandonara a su esposa y a su hijo para lograrlo —intervino Kaya esta vez. —Cuando regresen con su amigo Luffy, ellos zarparan y él será mucho mejor pirata que usted.
—¡Espera! —la detuvo el hombre del sombrero de paja. —¿Has dicho Luffy?
Kaya miró al hombre confundida. Si, ella había dicho ese nombre, pero no esperaba que ellos también conocieran al chico. ¿A caso eso era el destino? ¿Los caminos de todos estaban cruzados hasta el punto que todos se conocían?
—Yo no sé mucho, sólo que Luffy fue secuestrado por alguien y llevado a Arlong Park, o eso creo, el hombre que encontraron muerto vino a buscarlo y… Usopp, él lo asesino para protegerme, protegernos digo.
El silencio se hizo presente. Yasopp abrió los ojos muy grandes al escuchar lo que su hijo había hecho, sintiendo una mezcla de orgullo y preocupación. Por otro lado, Shanks había abierto los ojos preocupado por Luffy. Él quería asegurarse que el chico zarpara y nada más, pero si lo habían secuestrado… ¿Podía él intervenir?
—Debó ir —fue la conclusión de Shanks.
—No es necesario, Shanks —dijo una fría voz que congeló la piel de Kaya. —Ellos están bien.
Todos los presentes se giraron para encontrar a un hombre elegante, de cabello negro y ojos ambarinos como los de un halcón. El recién llegado miraba fijamente al pelirrojo llamado Shanks con una fuerza que hubiera hecho derretir el hielo. Kaya agradeció no ser la destinataria de esa mirada que era de… ¿rencor? o ¿afecto? Había tanto en esa mirada que era difícil para ella decirlo.
Ya habían pasado veinte minutos desde que Chopper se reunió con las gemelas y buscaban a Franky. El hombretón se había separado de ellas para abarcar más terreno, él se encontraba revisando el lado derecho del hotel y ellas el izquierdo.
—¡Franky! —gritaban Kiwi y Mozu. —¿Dónde estás?
—¡Ahí! —señala Chopper cuando vio al peliceleste en un puesto de soda. —¿Qué está haciendo?
—Se recarga —le dijo Mozu. —Lo hace cuando se queda sin energía, es mitad cyborg ¿sabías?
Chopper abrió un poco su boca. El aspecto de Franky era curioso, pero el aprendiz de doctor nunca pensó que él fuera mitad humano mitad máquina. El mundo sin duda era un lugar curioso.
—¿Chopper? —Franky fue quien abrió su boca esta vez. —¿Qué haces aquí? ¿Y Zoro?
Las chicas miraron a Chopper preocupadas. Ellas ya sabían la historia, pero dejaron que el reno fuera quien explicara y Franky casi se desmaya cuando le dijeron que Zoro había sido secuestrado, así como toda la historia del maestro del espadachín y su cabeza.
—¿Qué se supone que haremos ahora? —el peliceleste se rascó la cabeza. —Con Luffy ya era una situación complicada, pero ahora también hemos perdido a nuestro vice-capitan.
—Primero deberíamos buscar a los chicos, —aconsejo Kiwi. —tendremos que seguir el plan de Zoro, entrar a lo loco, ya no podemos perder tiempo.
—Tienes razón… —acepto Franky y comenzó una nueva carrera hacia el recinto principal del hotel, dónde escucharon un siniestro rumor sobre Arlong. —¿Está muerto?
Ninguno de los empleados que comentaban el rumor le dirigió la palabra al grupo, pero sus rostros pálidos lo decían todo, y ahora surgía otra pregunta ¿Quién lo había matado?
—¡Franky! —lo llamó una voz agitada. Era Sanji. —Ya tenemos a los tres.
—¿A los tres? —preguntaron el grupo de Franky al mismo tiempo.
—¿No veníamos por uno? —cuestionó Chopper.
—Sí, pero encontramos a más gente, —Sanji se dio la vuelta y comenzó a correr por donde había venido. —Vengan, los llevaré a donde está el resto.
Chopper estuvo a punto de relatar el asunto de Zoro a Sanji cuando Franky lo detuvo. El cyborg negó con la cabeza, para él, lo mejor sería dar la nefasta noticia cuando estuvieran todos juntos y el reno lo entendió. Así fue como avanzaron hasta llegar a una playa algo alejada del hotel. Era un lugar hermoso, de agua muy cristalina y, Franky se atrevía a decir que eran las más claras de toda la isla.
—¡Chicos! —gritó Luffy cuando los vio. —¿Dónde está Zoro?
—Se quedó en el bosque, —le comentó Sanji. — es mejor para él estar oculto, lo busca gente más peligrosa que a ti.
—Eso ya no es cierto, tenemos un problema respecto a él —intervino Franky y está vez si relato todo lo que Chopper le había contado.
—Mmm... —Luffy se colocó su mano en la barbilla y meditó. —Me preguntó si no se perderá de regreso a la casa de Usopp.
—Ya no volveremos a mi casa, es mejor ir al astillero ¿verdad? —comentó Usopp. —¡Espera! ¿no vamos a ir a buscar a Zoro?
—Bueno, él no se dejaría capturar si no tuviera un plan —Luffy se encogió de hombros. —El problema es que es medio idiota para seguir direcciones.
—¿Por qué estás tan seguro que escapará por su cuenta? —preguntó Franky.
—Porque es Zoro —Luffy les dio a todos los presentes una gran sonrisa que dejó al resto perplejo. —Ahora regresen al astillero, yo iré a buscarlo, estén tranquilos, volveremos antes del anochecer.
—Yo creo en tus palabras Luffy —habló Nami por primera vez ganándose una mirada de desconfianza de Franky. —pero todavía es poco seguro para ti andar moviéndote, además… estoy segura que se lo llevaron al palacio de vacaciones de los nobles, esos hombres son de los que disfrutan probar la mercancía en cuanto la reciben.
—Zoro no es una cosa —se quejó Luffy.
—Los nobles no lo ven de esa forma —intervino Robin. —Ellos piensan y viven en un mundo diferente a nosotros.
—Entonces son estúpidos —escupió Luffy con rabia. —Iré a buscarlo de todos modos.
—Déjame ir a mí —le pidió Robin. —Es para compensar todas las cosas malas que te hice.
—Yo iré contigo —le aclaró Nami con una voz que no admitía objeciones. —No creas que te perderé de vista otra vez.
—Pero como capitán a mí me corresponde ir por él —les dijo Luffy algo preocupado. —¿No es eso lo que debo hacer?
—Tu trabajo es confiar en tus nakamas, —intervino Usopp. —además, nuestro barco nos espera, tenemos que tener todo preparado para cuando Zoro llegué y zarpemos a la libertad.
Eso fue suficiente para que Luffy aceptara el dejar el asunto de su segundo al mando a Nami y a Robin. Franky estuvo a punto de decir que no le parecía una buena idea, él no confiaba en las mujeres, pero no habló cuando Usopp lo detuvo con un dedo en sus labios, su amigo le sonrió y asintió con la cabeza. Usopp si confiaba en ellas, y al parecer, Luffy y Sanji también.
Kiwi y Mozu dirigieron el camino de vuelta, y todos menos el carpintero los siguió. Él se quedó viendo como Nami y Robin avanzaban por la playa hasta que se adentraron a un camino con hierbas que cubría cada vez más sus piernas hasta desaparecer entre palmeras.
—Espero que vuelvan pronto, si, que vuelvan esas dos.
—¡Un mapache que habla! —gritó Luffy cuando al fin se había fijado en Chopper, que comenzó una discusión con el joven capitán sobre la diferencia entre un mapache y un reno. —Eres interesante.
Luffy se rió con emoción, y Franky entendió que, de alguna forma, el pelinegro intentaría convencer a Chopper para unirse a la tripulación.
Tal como Robin había deducido, Zoro había sido llevado al palacio de los nobles en Goa y de la misma forma que Luffy había dicho, el joven se había dejado capturar. Aún si vencía al bastardo del cazador, no había forma que él llegara a donde estaba ese hombre que lo buscaba. Así que ahí estaba ahora, entrando por la gran puerta de esa monstruosa propiedad.
—Eres un hombre con suerte, —le interrumpió Hyōzō. —Enel es un hombre que deja vivir por bastante tiempo a las mascotas que lo entretienen, y al parecer él tiene un interés especial en ti.
—Vaya suerte que es esa —dijo Zoro, quien avanzaba con sus manos esposadas tras la espalda.
Hyōzō sonrió con crueldad. El cazador no sólo había inmovilizado las manos de Zoro, sino que también le había quitado sus katanas, las cuales cargaba él en su faja, junto a su espada.
Zoro quería quitárselas, pero aguantaría un poco más, sólo hasta que llegaran dónde el perro de Enel. Ya estaban pronto a llegar al final de un largo pasillo cuando se toparon con un hombre extremadamente alto.
—Vaya —dijo el hombre alto de tez morena con voz triste. —Así que al final lo atraparon.
—No por mucho tiempo —contestó mordaz Zoro, ganándose una sonrisa del otro hombre.
—No seas ridículo, no hay forma que puedas escapar de aquí —le cortó las palabras el cazador. —tienes pocas posibilidades de hacerlo, más si hay un marine tan poderoso aquí, ¿no es así almirante Aokiji?
—Yo no tengo nada que ver con esto, simplemente escolté a San Enel a este lugar, lo que él haga ahora no es asunto mío —el hombre llamado Aokiji le habló ahora a Zoro. —Lo siento chico.
Zoro no respondió a sus palabras y el almirante se fue después de inclinar su cabeza. Eso molestó al peliverde ¿es que acaso todo el mundo ya lo daba por muerto? Él no se dejaría matar por semejante bastardo, no, él lucharía y ganaría.
—Sea lo que sea que estás pensando, —habló una voz que hizo su sangre hervir. —olvídalo mi pequeña y salvaje mascota.
Enel estaba saliendo por una puerta, con un atuendo extraño, a torso descubierto y con pantalones abombados, y claro, sus raras y jodidas orejas. Zoro casi ríe ante la idea de usarlas para ahorcar al noble antes de cortarlo en pedazos.
—Creo que sabes exactamente lo que estoy pensando —Zoro estuvo a punto a insultar al noble cuando el cazador a su lado lo golpeó con la funda de su espada en la cabeza, tirándolo al piso. —¿Qué crees que haces?
—Conoce tu lugar mascota —le dijo Enel mientras se acercaba a él, y para la total humillación del espadachín, el hombre, aprovechando la posición de Zoro, colocó su pie sobre su cabeza para hacer que éste tocara con su frente el piso. —Este es tu lugar.
Zoro apretó sus dientes y con fuerza se levantó, desequilibrando a Enel para después darle un cabezazo en la entrepierna, y Zoro se asqueó al sentir el miembro erecto del hombre en su frente. Bien, ojalá y eso le haya reventado las pelotas al muy cabrón.
—¡Maldito! —Enel se alejó con sus manos sobre su miembro, prácticamente gruñía de rabia. —¡Hyōzō! Hazte cargo y llévalo a la sala.
Dicho estas palabras, Enel se fue cojeando de forma graciosa por donde había llegado, con la cola o mejor dicho, la polla entre las piernas. Zoro sonrió ante esto, e incluso, cuando recibió un nuevo golpe de la funda de la espada de Hyōzō, él seguía sonriendo.
Había recibido dolores peores, y esa suave paliza no iba a impedir que él fuera detenido. Él no era un esclavo, y claro que lucharía para recuperar su libertad, sin importar nada.
Cuando el cazador se cansó de golpearlo en la cabeza y en la espalda, arrastró a Zoro de su camisa para llevarlo a un cuarto que casi hizo a Zoro vomitar. Él esperaba una sala dedicada a la tortura, pero no, aunque no era un lugar para torturar propiamente tal, si había cosas que lastimarían su cuerpo, así como su orgullo. Un cuarto para escenas BDSM.
Zoro comenzó a luchar en contra de su captor, pero éste, con increíble fuerza, tumbó al espadachín en el piso y aprovechando que Zoro no podía moverse le dio de beber un líquido que lentamente comenzó a paralizarlo.
Mierda, mierda y más mierda. El peliverde sintió que este líquido hacía efecto más rápido que el anterior, y nada pudo hacer cuando Hyōzō lo arrastró hacía una mesa en forma de X, en donde para su gran humillación fue abierto de brazos y de piernas, así como inmovilizado por amarras de cuero.
—Chico… —el cazador sonrió. —…estás literalmente jodido.
Shanks y Mihawk se habían alejado del resto para conversar, a pesar de la insistencia de Kaya y Yasopp que esperaban saber algo de Usopp. El de ojos dorados sólo se limitó a decirles que el grupo estaba bien, todos… menos Zoro, al cual nunca vio.
—¿Dices que ahora desapareció otro chico? —Shanks estaba algo confuso. —¿Qué le pasa hoy en día a la juventud que tiende a desaparecer?
—No es como si con nosotros hubiera sido diferente —ante las palabras de Mihawk, Shanks sonrió con nostalgia, recordando no precisamente lo que su amigo se había referido. —No pienses estupideces, eso quedó atrás.
—Claro que ya es una historia pasada, —Shanks se encogió de hombros. —pero eso no significa que no hayan sido buenos recuerdos.
—Al parecer tenemos diferentes recuerdos sobre esos días.
—Lo que tú digas Mihawk —el pelirrojo dejó escapar un resoplido. —¿y bien? ¿sabes dónde está el chico que desapareció ahora? ¿viste hacia donde se dirigía Luffy?
—El nieto del vice-almirante se dirige hacia acá —ante esta confesión, el pelirrojo se mordió el labio. —Y en cuanto a Zoro, no tengo idea, sólo espero que no haya sido suficientemente estúpido para dejarse atrapar por algún cazador.
—¿Zoro? —Shanks sonrió. —Así que sabes hasta su nombre ¿es bueno?
—No me fijo en esos detalles mundanos, me conoces lo suficiente para insinuar eso.
—¡Hey! —Shanks levantó las manos para calmar al otro hombre. —No me refería a eso, sino a como es como espadachín.
—¿Cómo sabes que usa espadas? —preguntó Mihawk, como si no hubiera mal interpretado el comentario de su ex amante. —¿Eres una especie de acosador que quiere saber quién rodea a ese muchacho del que estás interesado?
Shanks casi se ríe por lo que Mihawk había dicho. Claramente el ojiambar lo conocía a la perfección… bueno, casi.
—Por casualidad conocí a un marine que me dio los detalles de Zoro y de una chica llamada Nami, lo hizo por voluntad propia así que no soy un acosador, a diferencia de ti.
—¿Por qué dices tal mentira?
—Estabas siguiendo a Luffy ¿o no?
—Por casualidad, —imitó Mihawk las palabras de Shanks. —estuve viendo por el balcón del hotel cuando lo vi junto con el dueño del hotel… me quedé observando hasta que regresaron sanos y salvos. No había rastro de Arlong, supongo que está muerto.
—Ya veo —el pelirrojo bajó la mirada a sus pies. —Puede que lo hayan matado, el hijo de Yasopp hizo algo parecido… ellos ya cruzaron la línea, no pueden volver atrás.
—¿Te lo llevaras? —cuestionó Mihawk mostrando curiosidad, algo extraño en él.
—¿Por qué todos piensan que me lo quiero llevar? —Shanks rodó los ojos. —Yo quiero que él sea libre, que zarpe de esta isla sin problemas, los cuales yo ocasioné, por cierto, nada más.
—¿Entonces no sientes algo por él?
—No.
—Mentiroso —Mihawk sonrió. —Puedo verlo en tus ojos, tienes un interés en él.
—Como tú en ese chico llamado Zoro —Shanks rió cuando Mihawk frunció el ceño. —¡Vamos Mihawk! Nos conocemos perfectamente, así que no pongas tu cara de "soy un tipo sin sentimientos", lo agradecería mucho, y el chico también.
—Siempre hablas estupideces Shanks, —Mihawk se dio la vuelta. —pero ahora te has superado.
Shanks no contestó, pero tampoco lo dejó irse. El pelirrojo caminó hasta tomar al otro hombre de la blanca y lisa camisa para besarlo con pasión, como si fueran verdaderos amantes después de no verse durante mucho tiempo.
Mihawk se quedó recibiendo el beso, sin moverse del lugar y sin corresponder la caricia por más que quiso, no porque sintiera afecto por el pelirrojo, pero el maldito sabía cómo besarlo para enloquecer su mente. Realmente quería corresponder el beso y revolcarse con el pelirrojo.
—¿y si el del beso fuera ese chico? —preguntó Shanks una vez terminó el beso, descolocando a Mihawk que mostró nerviosismo por la pregunta. —¿Mmm? Ya veo, tú lo hiciste ¿verdad? Ya lo has besado.
—Eso no es asunto tuyo.
—Me lo confirmas y si, no es asunto mío, pero yo no fui quien comenzó a cuestionar al otro por intereses amorosos.
—¿Amorosos?
—O algo así.
Esta vez fue Shanks quien mostró nerviosismo, ya que había hablado sin pensar mucho sobre sus palabras, pero bueno, ya había hablado y no podía retractarse, no con Mihawk al menos, sería inútil mentirle a ese hombre.
—Shanks, —Mihawk suspiró con cansancio. —te conozco muy bien, y para mi desgracia tú me conoces bien, esto no es algo que podamos pasar por alto, porque está mal.
—Ya lo sé, lo olvidaré con el tiempo, cómo lo hice contigo.
Dicho esto, Shanks miró con tristeza al pelinegro una última vez y se alejó hacia el barco de Luffy, para hablar con el hombre que se había presentado como Iceburg.
—Disculpe, —le dijo al carpintero. —necesito pedirle un favor.
—¿Un favor? —preguntó desconfiado Iceburg. —¿De qué se trata?
—Necesito que le dé algo a Luffy cuando regrese, es importante.
El pelirrojo tomó su sombrero de paja y se lo entregó al hombre frente a él, que lo recibió con cuidado, temiendo dañar el objeto y desatar la ira del pirata, por alguna razón, Iceburg sintió que era algo importante.
—Entiendo, —el peliazul se llevó el sombrero al pecho con cuidado. —¿Pero no prefiere dárselo usted?
—Prefiero que no, —Shanks negó con su cabeza. —dígale que nos vemos en el mar, ahí él y yo hablaremos, yo ahora me voy.
Dicho y hecho. Shanks partió hacia donde estaba Mihawk, y fue seguido por su grupo, incluso por Yasopp que lo hizo con pocas ganas, claramente el hombre estaba mal.
—Luffy no zarpara sin su amigo, te acompañaré a buscarlo —le dijo a Mihawk.
—Yo no iré a buscarlo.
—Entonces me acompañaras tú —Shanks sonrió ante las palabras de su amigo. —hazlo por el beso que me disté, yo no te di mi permiso.
La risa de Shanks se escuchó por el bosque por aquellas infantiles palabras, y… los recuerdos de cuando estaba con Mihawk volvieron a él, recuerdos de lo que alguna vez fue amor.
Al mismo tiempo que el grupo de Shanks se movía para detectar el paradero de Zoro, un pequeño barco llegaba a la isla de Goa usando la ruta del pirata. En el transporte se encontraban tres hombres dispuestos a iniciar una aventura en solitario, o más bien, un rescate de a cuatro.
—¿Crees que el Pelirrojo quiera ayudarnos? —preguntó Haruta.
—Tiene una deuda con padre —respondió Marco. —Si la información que obtuvimos es cierta, él se quedó en esta isla.
—Esa información la conseguí yo, —intervino Izou. —es totalmente confiable.
Marco hizo una mueca parecida a una sonrisa. Originalmente, el plan había sido acudir a ver a Shanks por orden de su padre, y pedirle que los ayudaran a rescatar a Ace, a pesar de que eso hería el honor de los piratas de Barbablanca, su padre estaba dispuesto a luchar y hacer lo que fuera necesario por uno de sus hijos. Pero debía ir solo él.
—¿Aún estás molesto por qué te seguimos? —preguntó Haruta. —¿De verdad creíste que te dejaríamos solo?
—Era una orden de padre, ustedes serán castigados cuando regresemos por no obedecer órdenes.
—Lo que tú digas Marco, —respondió Izou con seguridad y elegancia. —pero primero concentrémonos en encontrar a nuestro nakama y llevarlo junto a padre.
Haruta y Marco asintieron a las palabras del pelinegro. Incluso con la ayuda de otro Yonkou las cosas no serían fáciles, y aún corrían el riesgo de que durante la batalla algo le pasara a Ace… no, todos tenían que pensar positivo, todo saldría bien.
—Oigan… —hablo Haruta señalando hacía la playa. —Hay gente ahí, nos hacen señas.
Marco miró fijamente y era verdad, cerca de la orilla, se encontraba un grupo de seis personas y un animal extraño. El rubio sintió su corazón dar un vuelco cuando identificó a una de las figuras… Monkey D. Luffy, el hermano menor de Ace.
—El de pelo negro que salta como mono es hermano de Ace, —les comentó a sus otros compañeros. —se llama Luffy.
—¡Genial! —comentó Haruta feliz. —Es más ayuda para nosotros.
—Ni lo sueñes.
Marco estaba seguro que el hermano de Ace ya debería saber lo que había ocurrido con el pecoso, y que la posibilidad de que quisiera acompañarlos era grande… después de todo, la noche en la que Ace fue alejado de su lado, él notó que ambos hermanos eran iguales, y sin duda alguna, Ace se ofrecería en ir a una misión de rescate como esa.
—¿Crees que estorbaran? —preguntó Izou.
—No lo sé, pero no puedo poner a ese chico en peligro, —Marco ya podía escuchar al pelinegro llamarlo. —Ace me mataría.
—Algo me dice que, si a él se le ocurre ir, —intervino otra vez Izou. —no podrás detenerlo, tiene la misma aura temeraria de Ace.
Eso hizo que Marco se estremeciera. Ya no había forma de evitar el encuentro, sólo quedaba que el chico no fuera tan cabezón.
—¿Vas a ir a rescatar a Ace? —preguntó el chico con energía una vez ellos llegaron a la orilla de la playa. —Llévame.
—¡Luffy! —gritó un chico rubio. —No hay forma que nos metamos en este tema, es asunto de estos piratas.
—Ese asunto es Ace, mi hermano, así que mal por todos ustedes, yo voy —el chico se cruzó de brazos en una postura testaruda. —Además tengo un barco más grande que este, ayudara más a pelear.
—Ese es un problema —intervino Izou. —Necesitamos sigilo muchacho.
—Soy silencioso —se defendió Luffy, más las miradas incrédulas de sus acompañantes lo desmintieron.
—Oigan, disculpen que interrumpan, pero nosotros también tenemos a alguien a quien rescatar ¿no?, y no podremos volver a separarnos —comentó Usopp. —¿Qué sucede si ni Nami ni Robin regresan?
—Ellas dijeron que volverían —Luffy le restó importancia. —una vez mi segundo regrese podemos partir con ustedes.
—No.
—¿Tu nombre era Juanco? —cuestionó el pelinegro. —mira, yo voy a ir, me pegaré a ti como una lapa así que ríndete ¿entiendes?
—Me llamo Marco, ¿De dónde sacaste ese otro nombre?
—¿Cuál es la diferencia? Son muy parecidos.
—No, no lo son —se quejó Marco. —Escucha, vine a buscar a un hombre que, si puede ayudarme, tú te quedaras acá y luego te avisaremos de alguna forma que ya tenemos a Ace.
—Que voy y se acabó.
—¿No sería mejor tener más personas? —preguntó Haruta. —Si no logramos encontrar a Shanks bien podríamos usarlos a ellos.
—¿Usarlos? —preguntaron molestos Chopper, Franky, Sanji y Usopp.
—¿Shanks? —cuestionó Luffy.
—¿El reno habla? —preguntó Izou con sorpresa.
—¿Notaste que soy un reno? —dijo Chopper.
—Oigan, ya basta —cortó la conversación Sanji. —primero vamos al barco, ahí podemos llegar a un acuerdo.
Luffy y Marco se miraron dudosos, pero al final los dos asintieron, todo sería por la libertad y seguridad de Ace.
Ya iba siendo de noche cuando Enel apareció en la sala que él llamaba "Sala de juegos", dónde se divertía con sus esclavos más rebeldes, aun cuando estos sufrieran. Zoro era el próximo.
—Te ves bien así, —comentó Enel con cinismo. —abierto a mí.
—Y tú te ves como una mierda —le dijo con asco Zoro.
Enel sonrió aún más grande y rodeó la mesa donde el peliverde había sido colocado, observando al chico con determinación, tratando de decidir cómo empezaría el tormento de su nuevo esclavo que, a sus ojos, aún no entendía su lugar.
—¿No tienes miedo muchacho?
Zoro rodó los ojos aburrido. Para gente como él, las situaciones de peligro no eran algo nuevo y, no es que fuera masoquista, pero estaba acostumbrado y preparado para el dolor lo que, en esa situación, seguramente llegaría pronto.
—¿Podrías callarte? —Zoro trató de calmarse, de nada serviría discutir con ese sujeto. —Si tanto quieres joderme la existencia, dame una espada y luchemos hasta que estés satisfechos.
—Claro que lo haremos hasta que estemos satisfechos, al menos yo.
Enel se tiró sobre la superficie en donde estaba recostado Zoro, totalmente inmóvil. El joven sabía lo que venía, así que apretó sus dientes cuando su polera fue rasgada. Enel no perdió tiempo en besar, pellizcar, morder, lamer y besar la piel de Zoro. Eso asqueó al peliverde al punto de querer vomitar.
Después del tratamiento a su torso, ocurrió lo que Zoro había esperado; los golpes y azotes con un látigo de tres puntas, más en ningún momento el joven dio algún grito de dolor o cambió su expresión vacía.
Pero claro, Zoro no era tonto, sabía todo lo que planeaba hacer Enel con él, desde lastimarlo, humillarlo, poseerlo, y por último matarlo, si es que el noble se sintiera generoso con él, de lo contrario… le esperaría un largo periodo de esclavitud.
—Me gustabas más cuando luchabas, ya sabes, el día en que nos conocimos en esa fiesta —comentó Enel decepcionado. —pero… tengo la forma de sacar esa bestia en ti una vez más ¡Hyōzō!
Zoro pensó que Enel había llamado al cazador para que observara su humillación, o peor, para tomarlo entre los dos, Pero se equivocó absolutamente. El cuerpo del peliverde comenzó a temblar de rabia cuando vio a Hyōzō entrar con la cabeza embalsamada de su maestro que aún conservaba su eterna sonrisa, como si se alegrara de ver a Zoro a pesar de la situación del joven.
—Eres un hombre extraño —susurró el borracho espadachín mientras le entregaba la cabeza a Enel. —pero pagas bien.
Enel no respondió y tomó su "trofeo" para sostenerlo sobre el rostro de Zoro quien había cambiado su expresión a una de absoluto asco y odio. El juego comenzaba otra vez, y el peliverde tenía todas las de perder, al menos en su intento de no darle a Enel las reacciones que él quería.
—¡Eres un maldito bastardo! —Zoro gritó cuando vio como el orejón tomaba la cabeza en una mano, y con la otra, enterraba un cuchillo en la nuca de su difunto maestro. —¡Detente!
—Oblígame.
El noble se volvió a reír y hasta Hyōzō rió tomando un sorbo de una botella de vino cuando Enel enterró otro, y otro, y otro cuchillo de oro en la cabeza de Koshiro. Zoro comenzó a moverse para soltarse de las amarras, totalmente encolerizado por la situación, sin importarle lastimar sus muñecas y tobillos.
Las heridas que se formaban en sus muñecas por la fricción no lo detenían, él simplemente quería matar a esos hombres que le habían quitado la vida a su maestro y que ahora, después de su muerte, humillaban su cuerpo, lo destrozaban y lo mancillaban.
Y fue ese dolor, así como ese odio lo que le dio la fuerza suficiente para soltarse, y en un salvaje frenesí, tomó uno de los cuchillos que estaban en la cabeza de su maestro para rajar la garganta del cazador que comenzó a ahogarse con su propia sangre.
Por su parte, Enel abrió los ojos sorprendido. Claramente al noble nunca se le ocurrió que Zoro lucharía hasta ese punto, y menos que se lanzara sobre él con la intención de apuñalarlo en la cabeza. Por suerte para el orejón una mujer pelinaranja abrazó a Zoro por la cintura para detenerlo.
—¡Suéltame Nami! —gritó Zoro. —¡Que me sueltes!
—¡No vale la pena!
—¿Qué? —ante lo dicho por la chica, Zoro se detuvo y la miró incrédulo. —¿Qué no lo vale? ¡No me jodas! ¡Éste mal nacido es el responsable de la muerte de mi maestro y se atrevió… él… ¡Míralo! ¡Hazlo y dime que no merece morir! ¡Hazlo!
Nami, que había entrado con Robin justo en el momento en que el cazador falleció, miró la cabeza con los cuchillos enterrados y se estremeció. Claro que Enel se lo merecía, pero eso condenaría a Zoro a ser cazado por el gobierno y la marina, un destino peor del que le espera a los piratas.
—Hazle caso a tu amiguita… —susurró Enel recuperando la compostura. —ahora quédate donde estás y….
Nunca supieron lo que Enel planeaba hacer con Zoro. Sorprendiendo a los jóvenes, un potente tajo entró por el costado de la habitación, partiendo al noble por la mitad.
—¿Quuueeeé? —Nami casi se desmaya en ese mismo lugar cuando vio como el cuerpo del hombre era partido en dos, cayendo ambas partes al suelo en un charco de sangre.
Zoro se quedó quieto, al igual que Robin. La pelinegra estaba sorprendida por la situación recién vivida, y se preguntaba quién podría haber hecho algo así. Por otro lado, Zoro si tenía una idea loca de quien podría haber atacado al noble…ese espadazo sólo podía ser de una sola persona.
—Mihawk…
—¿Estás seguro de esto? —preguntó Shanks a su amigo mientras éste guardaba su espada con elegancia. —Tus ataques son bien característicos, sabrán que fuiste tú y le dirás adiós a tu título como shishibukai.
—Cómo si eso te importara —contestó Mihawk con apatía. —Esto es asunto mío.
—Lo que tú digas Dracule Mihawk.
—Shanks.
—¿Qué?
—Me iré contigo por un tiempo, —el ojiambar lo miró. —necesito volver a verlo, pero no acá.
—Entonces él es importante para ti ¿o me equivoco?
—No es importante, pero prometí que lo enfrentaría, si va como pirata, es el mar donde nos encontraremos.
—Bien, su encuentro será en el mar, pero eso no significa que no puedas hablar con él antes, él chico no parece tonto y, estoy seguro que habrá deducido que fuiste tú quien mató a ese sujeto, después de todo ¿Quién más puede cortar a través de una pared cuando detecta una presencia? Sólo tú, siempre serás tú, y él querrá saber porque lo hiciste.
—Ya te dije que no es asunto tuyo.
—Claro que no lo es —Shanks se dio la vuelta riendo. —Porque yo ya sé el porqué, pero ese chico seguro querrá saber por qué lo ayudaste.
Mihawk apretó los dientes. Él también sabía la razón, pero no la iba a decir en voz alta y menos a Shanks, que claramente no había mentido y sabía sus razones, incluso mejor que él; le estaba gustando demasiado Zoro.
Puede que se me haya pasado un poquito la mano con Koushiro, pero bueno, es lo que le tocó en la historia..., vale, no mentiré, el señor no es de mi agrado y eso :D ya queda menos para el lemon MiZo, en serio, muy poquito ¿creo? si todo sale bien, el próximo capitulo ya llegaría xD
