Episodio 12: Recordar el dolor.

[Advertencia +18: El siguiente capítulo contiene lemon demasiado explícito y escenas que pueden ser muy fuertes y traumáticas para el público en general. Se recomienda discreción]

Dentro de las penumbras de un desconocido lugar, en lo más recóndito de las fauces de la devastada Bahía Aventura ya hace una silla de alcalde siendo ocupada por su mismo ególatra y narcisista dueño actual quien estaba hablando seriamente con el perro líder de su jauría de escuadrón de protección canina sobre cómo ejercer su tiranía para impartir más miedo y poderío a los ciudadanos condenados a vivir en tal tiranía.

- Tengo perros vigilando a cada visitante que llegan y se van, tengo vigilantes y espías en cada calle, en cada rincón por lo que nada se me escapa y nada se me oculta, así que creo que ya sabe a qué es por lo que vengo, tengo algunas noticias para usted – Suelta aquel pastor alemán de nombre Cerbero acercándose con autoridad y respeto a su dueño. El tirano actual solo lo observa detenidamente y asiente con la cabeza solo una vez para permitirle el habla a su perro – Primero, ayer por la tarde llegaron dos de las celebridades más mundialmente reconocidas, Ace la famosa piloto y su muy puta mascota llamada Skye, se me informó que se le fue vista con otros dos perros desconocidos en el aeropuerto, una husky marrón y un kelpie. También un camión de bomberos de Nueva York ingresó hace algunos minutos a la caseta número siete de la autopista principal, según las cámaras esta estaba siendo conducido por un perro dálmata macho, con ciertas manchas muy singulares, junto a una hembra de la misma raza y bulldog inglés y, por último, pero no menos importante, se vio a un perro labrador muy parecido al famoso surfista de California, Zuma, llegar detrás de un camión de mudanza. Si no me equivoco, estos concuerdan a las descripciones que usted nos brindó sobre los canes que malograron su vida en el pasado y con los que quiere tomar represalias.

- Así es y tal parece que mis especulaciones fueron ciertas, están agrupándose para atacar… jeje… jaja… JAJAJA… MUAJAJAJAJAJAJA – La risa maniática de aquel alcalde se iba deformando conforme más pensaba en su plan para su indetenible vendetta – Esto es perfecto, todos están justo donde los queremos.

- ¿Quiere que, de la orden, señor? Usted pídalo y en un parpadeo mataremos a los perros machos junto a los humanos y violaremos hasta la muerte a las hembras – Preguntó Cerbero emocionandose pues malentendía las intenciones de su dueño.

- No, déjalos que crean que tienen esperanzas, déjalos creer que podrán detenernos pues quiero ver sus rostros de dolor, amargura y decepción al saber que todo por lo que lucharon se haya derribado delante de sus ojos. Quiero ver el rostro de Ryder cuando sus planes se vayan a la mierda, quiero ver ese mismo rostro que me hizo mostrar a mí por años con vergüenza y deshonra finalmente lo tendrá él y será cuando yo me ría en su estúpida cara y saboree el sabor de la victoria. Una vez que mi venganza culmine, tú y tus degenerados amigos podrán hacer lo que quieran con los demás, siempre y cuando esté Ryder vivo ahí para ver como sus dulces e inocentes cachorros son reducidos a escoria y vómito.

- Entendido, pero…

- ¡Pero!, ¿Qué? – Pregunto Humdinger alejando su sonrisa victoriosa y cambiándola a una cara molesta por haberle cortado el rollo. Se levantó enfurecido de su silla y azotó el escritorio delante de él con ambas manos.

- Según sus descripciones, aún nos falta un pastor alemán – Contestó Cerbero en seco.

- ¿Chase?, jaja. Pensé que ya te lo había dicho, ese pulgoso ahora es carbón para leña, cenizas simplemente. Es una desgracia pues era a quién más ganas tenía de patear hasta la muerte, pero que se le va a hacer – Humdinger se calmó nuevamente, se relajó y se sentó de regreso a su silla pues no era nada importante como para alarmarse, solo lo hicieron preocuparse para nada – Por ahora que los mantengan vigilados las veinticuatro horas del día y que también estén preparados pues una vez que vayan a dar su golpe los interceptaremos en el momento y serán condenados al instante, sin juicio, a la pena de muerte, donde yo seré con mucho gusto su verdugo… ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!, ¡MUAJAJAJAJA, MUAJAJAJAJAJ!


Barkingburgo

9:00 pm

Del otro lado del charco, donde la noche era joven y las estrellas brillaban en todo su resplandor en lo alto del firmamento, una gran festividad estaba a punto de celebrarse en el próspero y gran reino de Barkingburgo. Esta celebración era para conmemorar los 159 años desde el derrocamiento de la antigua dictadura que oprimía al pueblo esclavizado y el nacimiento de la nueva corona donde el nuevo rey asentó las bases de un nuevo gobierno justo y puntual donde finalmente viviría la paz y armonía con las personas y demás imperios en aquella época acabando con la guerra. Durante todos esos años la familia real ha seguido de pie y ha gobernado el reformado imperio de Barkingburgo por décadas, claro que algunas leyes fueron cambiadas por los años, pero la paz y serenidad se seguía respirando por la gran mayoría de calles.

Ahora la nueva heredera al trono se encontraba a la espera de cumplir la mayoría de edad para reclamar el trono que le había pertenecido a su familia por generaciones y ser ella la nueva emperatriz que continuaría con el reinado misericordioso de sus antepasados. Pero por el momento, debido a su corta edad, esta solo se dedicaría a atender asuntos que no fuesen relevantes ni con fines políticos como por ejemplo esta celebración donde el pueblo entero festejaba y, como era la tradición, un gran baile se celebraría en el palacio donde únicamente entrarían personas de alta sociedad y poder político, esos fueron algunos incentivos por la que este baile ya no era abierto al público, como en años pasados, esto con el fin de evitar accidentes y con mucha más razón ahora pues el mundo entero no estaba pasando por su mejor etapa a diferencia del tranquilo reino.

Guerras, catástrofes, anarquías completas y muchas más cosas sucedían en distintas partes del globo por los últimos años debido a la manufacturación de un nuevo armamento super avanzado que superaba al militar. Nuevas y poderosas amenazas de terroristas y grupos delictivos se habían formado causando estragos alrededor del mundo gracias a las tecnologías con las que contaban, devastando incluso algunos países enteros, causando dolor y mucha miseria a inocentes y lo peor de todo era que ya ni siquiera los ejércitos podían hacer frente ante tal poder devastador. El control de estas super armas se habían escapado de las manos de las naciones unidas y ahora cualquier idiota podía conseguirlas en el mercado negro sin problemas.

Ante las potentes amenazas y por el bien de la seguridad de los presentes invitados a palacio, los nuevos filtros de seguridad eran más rigurosos y mesurados con cualquier persona que ingresara al lugar, los empleados más fieles y los políticos más leales a la familia real también eran obligados a pasar forzosamente por esta seguridad tan exagerada, ni siquiera las mascotas se salvaban de estas encarecidas inspecciones, debido ahora a cierta mascotita real de la princesa llamada Sweetie, quien años atrás había intentado arrebatarle el poder a su mismísima dueña, pero con el pasar del tiempo pudo "reformarse" y olvidarse de esa loca obsesión por el poder, hasta estos días.

La futura reina veía desde el balcón de su gran habitación, en una de las torres más grandes de su castillo, como los invitados era revisados exhaustivamente por la seguridad real. Veía con dolor y pena el mundo en el que vivía llena de gente con sed de poder y sangre. Le dolía mucho saber que en el lugar donde nació y creció también existía el crimen y la desconfianza hasta el punto de tener puestos los ojos en su propia gente y tacharlos inmediatamente como posibles criminales, quería que todo volviera a como era antes de toda esta crueldad donde sus guardias eran tiernos y lindos cachorros llamados Paw Patrol, como los extrañaba a ellos en especial pues eran casi como un trozo de su familia. No soportaba el hecho de creer que ahora la gente tenga que pasear por las calles con alguna arma en sus bolsillos para protegerse de la inseguridad.

La princesa seguía asomándose desde su balcón, recargada en su brazo derecho con rostro apático y melancólico. De vez en cuando suspira con añoranzas de volver en el pasado y ver un mundo pacífico, pero se ve forzada a salir de sus pensamientos, casi al instante, al oír como tocaban a su puerta.

- Pase – Contestó aún sin despegar la vista de la entrada principal de palacio con tono triste e infeliz, dándole permiso a la persona del otro lado a entrar a sus aposentos.

- ¿Princesa? – Entró algo desconfiado y preocupado el Duque de Barkingburgo, quién también era el tutor de la princesa – Ya casi llegan todos los invitados y pensé que sería buena idea que la anfitriona bajara a saludar.

- Gracias, pero no – Contestó aún triste.

- ¿Qué le ocurre, princesa? Antes le emocionaba y esperaba ansiosa este gran baile – El gran duque se acercó con ella y la sostuvo de ambas manos para poder hablarle cara a cara.

- Antes de que todo esto ocurriera – Soltó todavía apagada – Este baile era un motivo de alegría que nos recordaba que todos peleamos por igual por nuestra libertad, que nadie era menos que nadie y era por eso que todos eran invitados, hasta los ciudadanos más pobres, pero ahora tenemos miedo de nuestra propia gente, tememos y desconfiamos hasta de quienes alguna vez nos ayudaron a luchar.

- *Ahh* - Suspira el conde tratando empatizar – Princesa, el mundo es un lugar peligroso, siempre lo ha sido y siempre lo será – El conde se acerca a ella y se recarga en el mismo balcón a un lado de ella – Tiene que entender que no todas las personas poseen el mismo corazón que usted y que siempre deberá cuidarse las espaldas de quién sea, más ahora que está a poco años de convertirse en reina y que el planeta no está en las mejores condiciones.

- Pero no quiero vivir teniéndole que esconder una pistola bajo mi manga a mi gente ni a mi familia, quisiera que todos pudiésemos vivir en paz – Replica ella mucho más abatida.

- La hierba mala nunca muere princesa y está siempre se dedicará a tratar de hacerle daño a las bellas rosas del jardín como usted.

La princesa ya no contesta a esto, solo voltea su cabeza y pierde su mirada triste al horizonte – Diles que bajaré enseguida – Dice con poco convencimiento y casi como si fuera a la fuerza – Solo necesito un rato más a solas…

El duque no responde a esto, solo se aparta, se inclina brevemente hacia ella y se marcha sin ninguna palabra más que decir.

Sin percatarse de su presencia, ocultándose detrás de la puerta afuera en el pasillo. Una fina, joven y bella perrita Terrier de alta sociedad se encontraba dando vueltas por todo el castillo buscando con que entretenerse hasta que llegó a la habitación de su dueña y pudo escuchar como esta se angustiaba por su pueblo y por el roto mundo.

- Rayos, nunca antes la había visto tan mal… - Admitió con sorpresa luego de escuchar cómo rompía en llanto después de que el conde se fuera – Jajajaja, que ridícula. Aún vive en su mundo de fantasías donde todo está bien y el mundo no se encuentra al borde de la locura, ¡jaja jajaja!, no sé si sentir pena o vergüenza por ella. (PD: Voz Romina Marroquín)

Sweetie había pasado hace algunos años por un estricto y cruel adiestramiento canino, uno que tuvo que soportar por varias semanas hasta su supuesta reformación. Debido a la desintegración de los Paw Patrol, Sweetie creía que finalmente obtendría su sueño de ser reina pues ya no había nadie que la atrapara en el acto y una vez más trató de hacer de la suyas, fue su mayor equivocación y por el cual aún se arrepiente hasta el día de hoy.

Trataría nuevamente de robar la corona real ya que Chase ya no existía para detenerla ni mucho menos los Paw Patrol. Con ayuda de su robot sirviente y único amigo Busby, su equipo y su delirio de grandeza, Sweetie fue directo a la corona, logrando desactivar con éxito la alarma y toda seguridad mecánica que protegía el símbolo más grande de Barkingburgo, finalmente daría su mejor y más exitoso golpe y se coronaría a ella misma con reina, aunque no contó con la nueva seguridad que había contratado el Duque a falta del pastor alemán.

La nueva guardia real, Las Espadas de Excalibur, era como se conocía a la nueva seguridad personal de la reina encargados de proteger a toda la familia real y a sus reliquias más valiosas, eran casi la semejanza de un Boina Roja o hasta mejores pues su rudo conocimiento y experiencia militar los hacía muy eficaces en sus misiones. Uno de estas Espadas intercepto y sometió con rudeza a Sweetie a mitad de su robo, al tratarse de la mascota real fue muy amable con ella, perdonándole la vida y llamando a su dueña y al duque pues fueron advertidos de las intenciones de la perrita. El Conde ya estaba hasta las narices de tener que pasar por lo mismo una y otra vez con la misma mascota terca y estaba a punto de enviarla a sacrificar, pero la princesa mostró nuevamente piedad hacía su linda perrita y le ofreció otra oportunidad, pero esa vez no sería como las otras pues no habría castigo.

El Conde y la princesa estuvieron de acuerdo en que algo se tenía que hacer con su comportamiento y fue cuando se le ocurrió la brillante idea al Conde de internarla en una escuela de adiestramiento intensivo canino, a la princesa no le pareció buena idea pues amaba demasiado a Sweetie como para dejar que pasara por castigos riguroso y mil veces más severos que los que le ponía ella, pero era necesario y acepto con todo el dolor de su corazón.

Sweetie fue recluida en un centro especial para mascotas muy problemáticas como ella, allí se le fue despojada de su título como mascota real y pasó a ser solo otro perro desobediente del montón. Pasó por severos castigos como dejarla sin comer, su bello collar morado con adornos de piedras lujosas fue cambiado a uno de electrochoques, pasó el dolor del silbato especial para perros donde sus orejas quedaron lastimadas por tal agudo sonido y no peor que eso fue maltratada por las demás hembras del reclusorio que al enterarse de quien era su dueña la golpearon y brutalizaron pues no les gustaban las "princesas", como eran llamadas las perras con dueños ricachones. Ahora imagínense lo mal que la paso luego de que se enteraran que su dueña era la mismísima heredera al trono de Barkingburgo.

Desgraciadamente era tanto el desprecio que le tenían las demás a Sweetie que planificaron un horrido y despiadado intento exitoso de castigo y violación para que aprendiera que ya no estaba en su castillo y como era la vida para las demás.

[ADVERTENCIA: INICIO DE CONTENIDO +18 (LEMON) SI NO QUIERES VERLO O NO SOPORTAS ESTE TIPO DE COSAS SE RECOMIENDA SALTARSELO HASTA EL FINAL DE ESTA PARTE]

Una noche salieron la gran mayoría de perras del centro de adiestramiento y rehabilitación canina con cautela y cuidado de no ser vistas por los entrenadores ni veladores, lograron entrar a la habitación donde descansaba Sweetie quien no tenía ni idea alguna de lo que le iría a pasar. La tomaron por sorpresa, con su propia almohada cubrieron su rostro y la sofocaron hasta que perdiera el conocimiento y quedara inconsciente, después, y aun permaneciendo ocultas ante la visión de los humanos. La ataron y la arrastraron como si fuera un vil saco sin vida hasta el jardín trasero donde la despertaron con un balde lleno de agua fría, cabe mencionar que estaban en esa época del año donde el frío era demonial y más a esas altas horas de la noche.

- *Cof, Cof*… pero que rayos… ¿qu-qué quieren de mí ahora? – Preguntó atemorizada y nerviosa al despertarse de tal abrupta manera, tosiendo erráticamente el agua helada que había entrado por sus fosas nasales y hocico pues casi se ahogaba, también se percató que era rodeada por sus acosadoras y abusadoras compañeras.

- Jeje, no queremos nada de ti "Princesita". Solo queríamos darte un regalo de parte de todas – Comentó una de las perras bravuconas mostrando una sonrisa depravada y maniática.

- ¡¿Q-q-que?! – Contestó tiritando del frío, también por el miedo que recorrió toda su espina dorsal.

- Te regalaremos el ser tratada como escoria, sentirás como nosotras nos sentimos al ver que hay alguien que se está revolcando en el poder mientras una se pudre en la mierda, ahora serás nuestra puta. ¡AGARRENLA! – Al gritar la orden, todas las hembras que la rodeaban se abalanzaron sobre ella y le sujetaron de sus piernas mientras una empezaba a juguetear con el clítoris de Sweetie quien pataleaba y peleaba sin resultados.

- ¡NO!, ¡NO ME TOQUES AHÍ, MALDITA! – Gritó en pánico y lágrimas - ¡AYUDA, POR FAVOR! – Trató de llamar a alguno de los cuidadores, pero fue silenciada de inmediato por una mordaza en su hocico que le había atado de inmediato otra de las chicas.

- Cállate idiota – Exclamó furiosa otra de las perras mientras le soltaba un golpe fuerte en el estómago – ¡Entiende que ahora eres nuestra puta! – Le lanzó otro golpe que hizo que se retorciera y llorará mucho más.

El dolor solo empeoró cuando sintió como una de las hembras metió su larga y húmeda lengua por su tracto vaginal. Sintió como la resbaladiza lengua le entraba y salía, como se movía en su interior y como la empapaba con su sucia saliva, era una sensación rara entre dolor y excitación. Las demás hembras se empezaron a masturbar en circulo con Sweetie en medio, una la levantó a Sweetie parando momentáneamente aquella sensación tan horrible en su zona intima, pero ese respiro le duró poco cuando fue azotada contra el piso quedando patas arriba. Ahora, en su nueva posición, otras hembras se le acercaron y aprovecharon que ya eran sus turnos para meter sus patas en su recto y vagina, despojándola completamente de su virginidad y haciendo que esta se retorciera y llorará mucho más por el terrible dolor de ser penetrada por primera vez en sus dos zonas más delicadas a la vez. Una tercera chica entro al ruin circulo de la depravación, pero esta acomodó el rostro perdido y sollozante de Sweetie con su vagina y se sentó sobre ella.

- No eres la única que se divertirá esta noche, *Ahh, Ahh* - Dijo con mucha lujuria aquella hembra mientras gemía de excitación y movía sus caderas de arriba abajo, frotando sus labios vaginales contra el hocico de la terrier empapándola con sus jugos – Muchas de nosotras hace mucho que no tenemos sexo con algún macho, *Ahh, Ahh*, y lo peor es que nuestros estúpidos dueños, *Ahh, Ahh*, nos encerraron en este sitio en nuestra temporada de CELOOOO, ¡AHHHHHH! – Explicaba jadeante hasta correrse en el rostro de Sweetie, empapando más todo su rostro de sus fluidos.

- *Epmh* - Lloriqueaba en pena y dolor Sweetie luego de ser bañada por los jugos vaginales de una de sus agresoras. Seguía tratando de pedir ayuda y misericordia.

El dolor empeoro cuando otra de las canes la jalo brutalmente por la cola hacia ella, lo que ocasionó que las hembras que aún mantenían sus patas dentro de ella, las sacaran violentamente ocasionandole leves rasgaduras internas y un poco de sangrado en su ano y vagina a causa de sus afiladas garras. El suelo era de concreto y estaba muy rugoso por lo que su lindo pelaje se vio afectado y en su espalda también quedaron varias raspaduras superficiales. Ahora la nueva hembra que la tenía sostuvo una cachiporra que logró robarse de uno de los entrenadores, quienes las usaban cuando la situación se salía de control y el perro era muy agresivo. Sostuvo el gran palo y como si fuera una especie de dildo lo metió y sacó repetidas veces en la vagina de Sweetie, tras un par de segundos la hembra se insertó en el otro lado del arma blanca y empezó a empujarlo contra ambas una y otra vez dándole placer a ambas.

El cuerpo de la debilitada y maltratada Sweetie sucumbió a la excitación y terminó por correrse, soltando muchos de sus fluidos, sangre y orina que también se salieron de ella por tanta tortura. La otra hembra se separó del otro lado del palo, colocó su empapada vagina enfrente de Sweetie y la masturbo hasta correrse sobre ella, pero también aprovechó toda el agua que había bebido minutos antes para derramarlos sobre el rostro de la Terrier como una lluvia maloliente, cálida y amarillenta de orina.

Finalmente, y gracias a todos los asquerosos líquidos que habían vertido sobre su rostro, Sweetie logra deslizar la mordaza de su hocico solo para vomitar toda la poca cena que le daban en el centro. Esta arqueó un poco más pues el horror era mucho, nuevamente vomito solo que ahora fueron sus jugos gástricos.

- Po-por favor, ya no más – Suplicó llorando y en voz baja, pero ninguna tenía conciencia ni ganas de detenerse. Estaban en celo y esto apenas comenzaba.

De repente una de ellas llegó desde lo lejos, pero esta era distinta a las demás pues recién se había unido a la fiesta y lo que resaltaba sobre esta nueva integrante era que en sus feroces fauces sostenía y mascaba un juguete robótico de color verdoso, vestido con una graciosa y tierna armadura como si fuese algún tipo caballero. La torturada Sweetie lo reconoció al instante y soltó más lágrimas pues era su único amigo, uno que había traído consigo en sus pertenencias para no sentirse sola.

- ¿Bus- Busby? – Exclamó ella nerviosa por que le hicieran algo a su robot sirviente.

- Jajaja, chicas miren lo que encontré en las cosas de nuestro retrete de carne – Señaló aquella perra tirando y mostrando el juguete de Sweetie, esto intencionalmente atrajo más burlas e insultos.

- Jajaja. ¿No crees que ya estas algo grandecita como para jugar con estas cosas? – Preguntó otra mirando de reojo a la sometida Terrier y tomando a Busby entre sus patas.

- P-p-por favor, no le hagan nada, es mi único amigo – Pidió ella en llanto.

- Jajajaja, tú único amigo dices, jajajajajaja. Ahora resulta que la princesita es la víctima y que ella nunca antes tuvo amigos, *Argh, phrr* - Escupió en su rostro – No nos salgas con ese estúpido cuento de que lo tienes todo, pero que realmente no tienes nada. Esas estúpidas mentiras no te salvarán de nosotras… aunque – Sostuvo y miró detenidamente al juguete en sus patas y una nueva y desquiciada idea pasó en su mente – Creo que ya sabemos por qué es tu mejor amigo – La hembra se acerca al trasero de Sweetie con perversidad, lujuria y maldad. Ella no puede hacer nada pues era sostenida por las demás – Al parecer encontramos tu dildo personal – Dicho esto la perra le mete de golpe a Busby por su ano y lo empuja hasta dentro con todo y su pata.

- ¡NOOOO!, ¡AHHHHH¡ - Grita Sweetie en llanto y mucho tormento pues le dolía mucho ya que su juguete era de un tamaño y grosor considerable para apretar sus estrechas paredes. Para evitar que siguiera gritando, otra de las hembras sienta su vagina sobre el hocico abierto de la terrier y la obliga a lamerlo y tragar todo lo que soltara.

La cosa siguió a mal cuando la misma perra que la había penetrado con su juguete ahora la golpeaba en su estómago repetidas veces, incluso llego a apretarla muy fuerte con ambas patas en su vientre como un abrazo de odio muy doloroso. Su recto no aguanto más y expulsó a un despedazado Busby, machacado por golpes continuos, en varias partes junto con varias heces y algunos gases que le hicieron soltar.

- Jajajaja, la putita se hizo del baño fuera de su inodoro de oro, o tal vez recogían tu porquería con un recogedor con incrustaciones de diamantes – Soltaron una nueva desquiciada broma, nuevamente todas se rieron por la desdicha de Sweetie – Ahora eres una verdadera ramera, una escoria para la sociedad como nosotras – Susurró a su oreja continuando con la penetración en su útero ahora con su lengua.

Luego de esta tortura, una a una empezaron a tratar el cuerpo de Sweetie como su muñeca sexual viviente. Metieron distintos objetos largos y gruesos en sus orificios como botellas, palos y hasta sus propias patas, con sus dientes mordían sus labios vaginales, clítoris y pezones hasta ponerlos erectos y sacar algo de sangre por ellos, otras se reían de ella mientras se masturbaban frotando sus patas, metiéndose distintas cosas en su vagina o recto a un lado de la terrier. La obligaron a participar en una orgía inmunda donde todas se corrían y orinaban sobre su cuerpo. La hicieron correrse varias veces, algunas unían sus vaginas con la de ella y formaban la posición sexual lésbica conocida como tijeras. Golpes y rasguños no faltaron, incluso la obligaron a comerse su propio vómito y heces, la pobre Terrier se retorcía en su dolor y extraño éxtasis de placer y sufrir.

Luego de horas de dolor, placer, pudor, sexo y tortura, y de que todas las hembras acabaran e hicieran sus necesidades sobre Sweetie, esta terminó deshidrata, golpeada, exhausta, herida, con un prolapso en su ano y una botella insertada aún hasta el interior de su cavidad vaginal, la pobre terminó en shock y completamente quebrada. Las hembras finalmente tuvieron "piedad" con ella y la arrastraron semi inconsciente al baño con su cuerpo frío, con una manguera a presión lavaron su sucio y profanado cuerpo de todo rastro de tortura sobre ella. Una trató de arreglar su hinchado y rojo ano como pudo, pero se divirtió un poco más con ella lamiéndole su recto y empujando el prolapso con su lengua. Al terminar de limpiarla, secarla y "curarla", estas la arrojaron en su habitación nuevamente como si fuese un saco y la amenazaron a muerte para que no dijera nada acerca de su noche de diversión con los guardias ni con los adiestradores.

Dejándola sola, paralizada, traumada y herida de todas las formas posibles.

[HASTA AQUÍ SE ACABA]

El golpe que recibió aquel día fue tan duro que la cambió completamente pues no solo se habían robado su virginidad e inocencia, también su poca amabilidad y control que la limitaba a hacer cosas peores. Se dio cuenta de la soledad que la acompañaría siempre pues su leal y único mejor amigo Busby había sido convertido en excremento y todo era la culpa de su muy pendeja dueña, era toda su culpa y tenía que vengarse de esa ramera a como diera lugar.

Le quedó claro en ese momento, si no fuese por su dueña, ella ahora mismo no estaría en esta situación, si su dueña no fuese la princesa, Sweetie nunca hubiese querido usurpar el reino, ella tenía la culpa, la princesa fue la que la había obligado indirectamente a ocasionar alboroto en el castillo, fue ella quien no la disciplino correctamente y solo agravó sus problemas y se vengaría de la forma más cruel de su dueña y de sus agresoras. Tirada en el suelo, goteando algo de sangre por muchas partes de su cuerpo y llorando con desespero y odio, juro vengarse de todos.

- Ella me las va a pagar… - Juró llorando Sweetie mientras trataba de levantarse, pero sus patas eran torpes y tambaleaban por el dolor en su trasero – Esa perra miserable, mimada y petulante princesa va a pasar por lo mismo que pase yo esta noche – El dolor en sus patas era mucho y terminó cayéndose, estrellando su hocico contra el suelo – Bola de estúpidas, todas morirán, *Snif, Snift*, lo prometo, *Snif, Snift*, ¡Buahh! – Terminó sus promesas con un llanto insoportable de dolor y un grito de desesperación. Sus deseos de sangre resonaron firmemente en aquella habitación.

Tras algunos días más encerrada en su prisión, gracias a su estricto adiestramiento y reformación y también a que las torturas de sus compañeras no cesaban, a Sweetie se le dio luz verde para darla de alta y terminar con sus constantes y crueles torturas, creyendo que su plan de formación fue completado pues parecía que habían logrado mermar sus anhelos por el poder. Sweetie logró volver a casa y despedirse de aquel centro que tarde o temprano ardería en llamas a causa de ella.

El intensivo programa para educar a la Terrier dio sus frutos pues ayudaba mucho más en el castillo, era cariñosa y más amable, parecía otra perrita distinta, aunque realmente todo fuese actuado y ella por las noches se recostara en su cama a llorar antes de dormir pues siempre recordaba aquellas frías secuelas que le había dejado su trauma de aquel sitio, a veces se despertaba gritando y sollozando pues había pesadillas donde volvía a ese sitio a repetir su abuso y se la pasaba noches enteras con insomnio culpando miles de veces a la princesa.

Su trauma nunca fue curado y las cicatrices permanecieron ocultas en su espíritu, mente y cuerpo como recordatorias de que debía si o si hacerse con el poder para vengarse. Nunca habló con nadie sobre el suplicio que pasó y siempre se las estuvo guardando esa y muchas otras por años hasta que llegara el día indicado, por lo mientras permanecía actuando como si todo estuviera bien cuando solo esperaba el momento.

- *Tss* - Chasquea con repulsión la hembra Terrier aún escuchando los llantos de la princesa – Esa puta idiota cree que está sufriendo solo porque apenas se dio cuenta de la verdad de ser una reina. Me gustaría ver cómo le meten una botella de vino por el trasero o la vagina para que vea lo que realmente es dolor, que la violen hasta el atasco y que orinen sobre su rostro y su boca, estúpida delicada. Si yo fuese reina soportaría perfectamente la carga de tener que ordenar matar a quien fuese, porque apuesto que ella preferiría chuparle la polla a alguien antes que asesinar… Me pregunto, ¿Cómo luciría su rostro si alguien la golpeara numerosas veces con un bate? – Por un instante una enfermiza y burlona sonrisa paso rápido por su rostro, formando una cara diabólica de maldad pura y mucho rencor, pero está cubrió su hocico rápidamente con su pata y se aseguró de que nadie lo hubiese visto. Se calmó y volvió a charlar con ella misma – Pronto, mi dulce princesita, tú serás la espectadora de lo que en verdad está hecha la vida real, tal vez no sea yo, pero pronto tomarás una decisión que le costara la vida a alguien pues ese también es el deber de una reina. Algún día te las veras con eso y mucho más y yo disfrutare en primera fila cómo te corrompes y terminas destrozada… jijiji – Ahora suelta una risilla más controlada y cuidadosa con tal de no ser atrapada en sus verdaderas intenciones y actuar más conforme a su estatus de realeza.

Sweetie no se equivocaba y mejor para ella fue que ese día que tanto anhelaba era esta misma noche pues muy pronto conocerían ambas y experimentarían de mano propia el miedo y la tensión. Pero no estarían solas en ello.

Continuará…


E: Jejeje, hola chico, perdón por el retraso, esta vez no hay excusas por nuestra tardanza pues el capitulo ya lo teníamos terminado desde hace mucho.

O: Por puto cabrón.

E: Callese.

En fin, espero que les haya gustado este capitulo aunque OLM haya exagerado, en mi opinión, con la parte lemon de la historia.

O: Tssssssssssss, es la mejor parte de todas... puto

E: ¬¬

Ya casi llegamos a lo bueno de la histora y a una gran revelación, en este capítulo nos centramos en dos de lo villanos que tenemos planeados, más en Sweetie sobre todo.

Esperamos que les haya gustado, espero que apoyen, comenten y compartan esta historia para seguir creciendo y seguir escribiendo :3

Les deseamos felices fiesta, esto es todo de mi parte, les mando un fuerte abrazo, les deseo lo mejor y nos vemos pronto

Felices fiestas :D

O: MErry Qrishmas