Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.


"¿Qué es el amor?

El amor es una niebla que quema con la primera luz del día de la realidad."

Charles Bukowski.

Pese a las adversidades que uno tenga que pasar, lo importante es siempre superarlo de la mejor manera, no cayendo en vicios ni tampoco dejándose vencer…

- ¡Dame otra copa, mendigo cantinero!

-Kotori-chan, ¡ya basta!

Bueno, tampoco digo que me enorgullezco de lo que hice esa tarde noche. Estar casi ebria por no decir que, si lo estaba, en un bar con mi mejor amiga y quejándome de lo injusta que es la vida, no es exactamente el plan que tenía cuando me prometí seguir acompañando a Umi-chan para al menos estar al lado de ella.

Aun incluso cuando pensé que mi día iba de mejorando progresivamente, hubo un evento detonante en mi casi perfecto día.


-Horas antes-

A esas horas, me encontraba en la revista, ya había terminado los arreglos necesarios para el artículo de la aclamada Ito Eriko. Todo estaba bien a mi punto de vista, aunque faltaba que Tsubasa-chan le diera el visto bueno a mi pequeña obra de arte que era el diseño de la revista y del como seria presentada.

¿Mi relación con Umi-chan? De ser sincera… Era en teoría normal, aun evitaba gritarle a la cara que la amaba y de que odiaba que estuviera con otra persona; pero no había muchas opciones, algo en mi interior me decía que de decirle lo que siento, ella se alejaría de mí y no la volvería a ver, de nuevo.

La peliazul se mostraba un tanto más alegre con nosotras. Se daba el tiempo para pasarlo con nosotras y en veces la veía con su novia (aunque solía escaparme cuando las veía juntas, aun no estoy del todo acostumbrada a verlas tan pegaditas). Lo repito, la chica no es una mala persona, de hecho, se ve que es alguien educada, pero eso no quita que de verdad odie que este con la persona que más amo en este mundo, no puedo perdonar que ella sea la receptora de sus caricias. Pero con dicha condena debo de vivirla si quiero tener a Umi-chan a mi lado, si alejo a su pareja, ella también se ira.

-Siempre puede ocurrirle un pequeño accidente -solté una pequeña risita mientras caminaba por la empresa con dos tazas de café- ¿y si se quema la cara con lava? -riendo con algo de maldad, imagine esa escena- creo que debería de dejar de desvelarme, me hace daño. No quiero parar en la cárcel un día de estos.

Pese a lo que paso días pasados, la pelirroja y futura hermanastra había cesado en sus intentos de perseguirme; pero aun así se le notaba unas tremendas ganas de asesinarme cuando me veía al lado de Honoka-chan. Miren, que si ganas de asesinas estamos hablando, yo no le digo nada por los ojitos de borrego que pone cuando se trata de la peliazul. En parte no puedo culparla, enamorarse de Umi-chan es algo inevitable por lo que vivo en carne propia; pero me da pena que se haya tragado su orgullo y apoyado esa relación. Bueno, es algo que hago yo justo en este momento, pero yo le saco la vuelta cuando las veo juntas, Maki-chan se les queda viendo y sonríe falsamente cuando a leguas se le nota que se muere por apartarlas y llevarse a la Sonoda lejos de ese lugar.

-Se que Umi-chan le conto lo de la carta, o esa impresión me dio porque dijo "le conté sobre lo que paso con nosotras" -musite mientras caminaba por los pasillos de la empresa- es explicaría porque se comportó tan renuente conmigo la primera vez que nos conocimos -solté un pequeño y diminuto suspiro- no importa que tanto lo piense, en realidad son cosas que no tienen mucha importancia.

Al encogerme de los hombros continúe mi andar hacia mi objetivo: la oficina provisional de Umi-chan. Por petición de nuestra presidenta, se le había provisto de una nuestra famosa escritora para que pudiera organizar sus papeles y lo que necesitara para los detalles del artículo que estaba escribiendo para Tsubasa-chan. Aunque ahora que lo pienso, ¿Cuánto tiempo se va a quedar Umi-chan? Han pasado tantas cosas que de verdad no me he tomado la molestia de preguntarle de cuánto tiempo seria su estadía. ¿sería mejor que se fuera y no volver a verla? No, yo quiero seguir viéndola, no importa si es de lejos, quiero estar con ella el tiempo que se me permita.

-Le preguntare justo ahora cuanto tiempo se va a quedar -con una sonrisa divertida me dispuse a tomar el pomo de la puerta de su oficina.

Con otras personas, tocaría la puerta, pero en estos casos, quiero tomar la iniciativa para que se sorprenda al verme.

-Umi-chan~ -poco a poco fui abriendo la puerta con mi enorme sonrisa- te traje el café que más te gus…

Mis palabras alegres y eufóricas, cortadas de tajo por la escena más incómoda y trágica que pude haber visto antes en la vida: mi Umi-chan, mi querida y adorada Umi-chan siendo ultrajada por esa mujer de cabellos negros e intenciones oscuras. La peliazul se encontraba sentada en el sofá, mientras esa mujer estaba sentada sobre su regazo, la besaba con gran enjundia y como si no hubiera un mañana.

Me llene de rabia, no podía permitir que eso pasara. Con mi puño apretado en manifestación de mi ira, me lance sobre la joven para de un tirón alejarla lo más posible del amor de mi vida. Aquellos cafés habían quedado en el olvido cuando realice aquella arrebatada acción.

- ¿¡Que se supone que estas asiéndole a Umi-chan!? -vocifere en un tono terrorífico lleno de colera y celos- ¡Alejate de ella!

- ¿Que te pasa? -pregunto alterada la pelinegra en cuanto me puse en medio de la peliazul y ella.

- ¡Que te alejes! -le di un empujón con las manos para mantenerla a raya- ¡No quiero que la toques!

- Pero ¿qué...?

La joven iba a dar un paso hacia adelante, como si intentara remediar un caso del cual desconocía la causa existencial de mi rabia. Alce mi mano con el fin de abofetearla, enseñarle quien mandaba, pero una mano me detuvo en el aire y de un apretón fuerte me hizo retirarla al instante.

- ¿Pero qué demonios te pasa? -la voz dura de la escritora me hizo saltar de la impresión.

Cegada por mi ira, no me di cuenta de que Umi-chan se había posicionado en medio de nosotras dos y así parar mi golpe en el aire.

-Contestame -sentencio de manera fría.

-Yo…

-Nada de "Yo" -se cruzó de brazos con esa voz más helada que un glaciar- ¿Por qué vienes aquí y atacas a Tomoko? Eso es inaceptable.

-Yo -trague saliva y tome aire para agarrar algo de valor- yo pensaba que… -es difícil hablar correctamente cuando esos ojos marrones llenos de colera te miran de esa manera- pensé que te estaba haciendo algo malo…

- ¿Algo malo? -cuestiono alzando la ceja, no creyéndome en lo absoluto- Tomoko es mi novia, nos estábamos besando, ¿Qué problema tienes con eso?

Dolió, no solo que lo aceptara de esa manera tan natural, sino que, no considerara esas lagrimas rebeldes que comenzaron a fluir por mis ojos hacia mis mejillas.

Aprete mi puño con ira- ¿Qué si tengo un problema con eso? –con mi mano libre, limpie esas lagrimas que osaban salir a relucir en el peor momento- ¡Claro que tengo un maldito problema! -al enfrentarla cara a cara, mis rojizos ojos y mi voz un tanto quebrada eran mis únicas armas en aquella batalla perdida- ¡No puedo permitir que alguien te esté tocando de esa manera! ¡No está bien!

- ¿Y eso a ti que te importa? -más rabia me dio esa contestación seca- Ella es mi pareja, lo que haga o deje de hacer con ella es mi problema, no el tuyo -continuo sin pena. Su mirada delataba que habla completamente enserio- Estoy decepcionada de ti, nunca pensé que harías esto.

- ¡Pues haría todo por ti, idiota! -aquel grito agudo salió desde lo más profundo de mi corazón- ¡Es porque te amo! -aunque no era lo que planeaba decir, simplemente salió, mi confesión salió en mi rabieta.

La peliazul, que antes se mostraba seria, sacudió la cabeza para mostrarse azorada e incrédula. Desvié la mirada en lo que mis lágrimas de nuevo comenzaban a salir.

- ¿Qué dijiste…? -soltó esa pregunta con inseguridad- debí escuchar mal, ¿tú me… amas?

-Eso ya no importa -murmure con recelo- ya no importa lo que sienta por ti, tu no sentirás lo mismo -di la media vuelta, dispuesta a irme- ya nada importa.

-Kotori…

-Buenas tardes…

Sin mirar atrás emprendí mi huida de esa oficina con el corazón destrozado en mil pesados.


-Presente-

Bueno, no puedo decir si estoy o no orgullosa de lo que hice. Actúe por impulso cuando aleje a Tomoko-san de Umi-chan, lo entiendo, pero aun así… No pude evitarlo, ver a la persona que más amas en brazos de otra, en esas situaciones tan comprometedoras rompe el corazón de cualquier persona e inclusive la más duras.

No sé qué pensar en realidad. Lo mejor para mí sería dejar de verla, terminar el trabajo de la revista y que se vaya a con su pareja para que sean felices. Ella no considera mis sentimientos ¿verdad? Por eso mismo me hace sufrir cuando tiene la más mínima oportunidad. Primero se va de mi lado por seis años y ahora regresa y la encuentro en ese tipo de situaciones.

Solo por eso o mi desesperación de querer salir de la vida cotidiana, fui a un bar seguida por Honoka-chan que me vio salir disparada de la empresa. Un poco de alcohol no me haría mal, un Martini estaría bien para calmar mis nervios…

-Te dije que ya es suficiente -contesto seria la pelinaranja al quitarme el cuarto vaso de vodka.

-Y yo te dije que te metas en tus asuntos -le arrebate el vaso y me lo tome de un sentón- ¡pero que horrible sabe esta cosa~! -grite a todo pulmón y alce mi vaso al cantinero- ¡Otro!

O es mi baja resistencia al alcohol o el hecho de que la bebida me pareció fuertemente amarga lo que me llevo a sentirme ya casi en estado de ebriedad.

-Usted no le va a traer nada -argumento mi acompañante y el cantinero se encogió los hombros para atender a otros clientes.

-Oh vamos, pero que amargada~ palmeé su hombro un par de veces- bien que tu vienes a ponerte peor que yo cuando tienes la primera oportunidad -solté una enorme carcajada.

-Es diferente, yo no lo hago por despechos infantiles -entrecerró los ojos en un intento de intimidarme.

- ¿Y qué tiene de malo ponerme así por alguien que amo? -solté un suspiro ruidoso- maldita sea, la mujer de Sonoda sí que esta jodidamente buena -sacudí mi cabeza y sonreí algo traviesa- si no fuera mi intención destruirla desde el principio, dios, la haría mi esposa. ¡es perfecta! -reí divertida de mi locura- solo le falta saber volar aviones para culminar su perfección.

- ¿Qué? -inquirió la ojiazul con duda- ¿desde cuándo usas ese tipo de lenguaje?

-Desde que acepte que esa mujer me gano. ¡perdí! -alce los brazos y los sacudí en el aire- me cansé de intentarlo, se me fue la ilusión. No quiero seguir sufriendo -mire la mesa del bar afligida- aunque intente seguir a su lado, aunque quiera saber de ella cada día, me lastimo a mí misma viéndola con otra persona. Es un sufrimiento terrible, una daga ardiente que se inserta en mi corazón lentamente…

-Kotori, por favor -su voz daba a entender que intentaba comprenderme, pero nunca lo haría al menos que viviera lo mismo que yo- ¿Qué no entiendes que te estás haciendo daño? Se que la amas, pero si continuas así, te terminaras destruyendo.

- ¿Insinúas que no me aleje de ella? ¿Qué siga viéndola con ojos de amor para que al final destruya por completo mi corazón? -alce la mirarla para verla con cierto odio- Tu no entiendes por lo que estoy pasando, ¡no lo haces!

-Si, tienes razón -rio con cierta ironía- es posible que no sepa lo que sientes, pero, aun así -tomo mis manos y en un intento de sonrisa forzada las apretó para animarme un poco- al menos arregla las cosas con ella. O vivirás otros seis años o más sin saber que piensa ella. Cierra el círculo que te ata al pasado.

-Yo… No quiero -negué vorazmente con la cabeza- no lo hare, Umi-chan… Digo, Sonoda-san no merece consideraciones de mi parte.

-No le digas así, tu siempre le has dicho Umi-chan, eso no cambiara -sacudió mis manos levemente- Kotori-chan, tú no eres así. Eres una persona que ama con locura, que da todo por el ser amado. Una que no se rinde tan fácilmente…

Yo… No quiero ser la persona de la que se burlan, ya no más.

- ¿Y si quiero ser así? -logre soltarme de su agarre y toque su hombro, la hice girar y pose mi otra mano en su hombro libre- yo también quiero divertirme~

- ¿A qué te refieres? -hablo con duda mi querida amiguita.

- ¿No es lo que has estado esperando todo este tiempo? -acaricie sus hombros traviesamente- siempre podemos divertirnos entre las dos -pase mi mano derecha a su brazo- al fin y al cabo, somos amigas. ¿Qué tiene de malo que nos divirtamos juntas?

Poco a poco fui acercándome a ella, planté un lento beso en su mejilla y mi objetivo era besarla en los labios.

-No -sentencio con firmeza y me alejo de un leve empujón- quieres olvidar el dolor, lo entiendo, pero esta no es la manera.

- ¿Y quién dice que no lo es? -intente acercarme de nuevo a ella, pero renuente a mi tacto se alejó- oh vamos, ¿me dirás que no es algo que has querido?

-Me ofende que pienses que te tomaría de esta manera -negó con la cabeza y alejo mis manos de ella- jamás haría algo que tú no quisieras, y menos si estas borracha y despechada -tomo mis hombros y me sonrió dolida- no juegues conmigo así, que me creeré tus palabras -me dio una sacudida breve- ¿sí? No le mientas así a las personas porque te meterás en problemas.

Puede que sea efecto mismo del alcohol, pero ese tono sutil de Honoka-chan, uno de pesadumbre oculta, como si callara algo por años, me dio la impresión de que comenzaba a salir a la luz un sentimiento que ha estado ocultando por bastante tiempo. Aunque en ese momento no tenía la intención de ser la persona más atenta del mundo sobre los sentimientos de los demás.

- ¡Va! Pero que aburrida eres -me deshice de su agarre para pasar a recargarme sobre la barra- mira que desaprovechar una oportunidad como esta, sí que eres algo torpe, Honoka-chan.

-Es parte de mi especialidad -soltó un pequeño suspiro y palmeo mi espalda- animo Kotori-chan, saldremos de esto juntas, siempre lo hacemos.

-Lo hacemos, pero parece que siempre nos llevamos graves consecuencias -bufé con cierta molestia- primero la señorita presumida vuelve y me manda a freír espárragos con todo y mis ilusiones -negué con la cabeza una y otra vez- y luego ya no puedo desquitarme ni emborracharme porque mi perro guardián me impide hacerlo.

-Tomare eso como un alago y no como un insulto, ¿sí? -riendo con fingida diversión, la pelinaranja comenzó a hablar para animarme- encontraremos una solución más proactiva para esta situación, lo prometo.

-Lo mejor sería casarme y ya -conteste en un bramido.

- ¿Disculpa?

-Dije que me casare -alce la mirada para verla con seriedad- me casare con la primera persona que pase por esa puerta -acompañe mis palabras señalando la puerta del bar, sin ver quien entraba- y espero que sea alguien atractivo.

-Mas bien es "atractiva" no "atractivo" -ahora si su risa era por completo burlona- es increíble la suerte que te acompaña este año, Kotori-chan.

- ¿A qué te refieres? -giré la mirada hacia la entrada del bar y no pude más que sorprenderme con la persona que recién llegaba- Mierda…

Ante mis ojos, apareciendo encantadora y segura: Sonoda Umi entraba al bar mirando a sus alrededores. Cuando fijo su mirada en nosotras, es cuando asintió y camino sin titubear en nuestra dirección.

-Joder, enserio tengo pésima suerte -bufe y negué un par de veces con la cabeza- maldita sea mi suerte -maldije una y otra vez.

-Pero que boquita. No recuerdo que mi pajarita fuera tan grosera -murmuro mi acompañante- vamos, no te escondas que viene por ti.

-Mejor callate -desvié la mirada e intenté buscar algo que me entretuviera y a su vez fuera mi excusa cuando ella llegara.

-Honoka, Kotori -muy tarde, ella ya se encontraba cerca nuestro- ¿Qué hacen aquí?

-Mas bien la pregunta es -la ojiazul carraspeo- ¿Cómo nos encontraste? -pregunto con fingida elegancia.

-Le pregunte a Kira-san -no la mire, no quería hacerlo, sabía que verla destrozaría el poco corazón que me quedaba.

-Tardaste mucho en llegar -rio la Kousaka- llevamos aquí un buen tiempo~ ¿Vienes a hablar con Kotori-chan?

- ¿Tan obvia soy? -me dio un escalofrío que hablara tan natural- sí, quiero hablar con ella, ¿llego en mal momento?

-Para nada, Umi-chan. Pero les recomiendo hablar en el privado -escuche el cómo se levantó de su banca- necesitan algo de privacidad.

-Te lo agradezco, Honoka.

-No es nada, Umi-chan -rio un poco y palmeo mi hombro- anda, levanta la mirada, que llego por quien llorabas -negué fieramente con la cabeza cuando dijo aquello- a ver pajarita -en un instante su aliento chocaba contra mi oreja- si no pláticas con ella de una vez, me asegurare de decirle todo yo misma. Y sabes que no soy de mentir en esas cosas.

Me dio un escalofrío su amenaza. Por supuesto que le creía, Honoka-chan podía ser muy explícita cuando se le necesitaba y si ella le contaba a Umi-chan las cosas… Puede que le cuente de los días en los que agarre un saco de box donde puse su imagen y comencé a golpearla una y otra vez hasta cansarme…

-B-Bien… -poco a poco alce la mirada para ver a mi risueña mejor amiga- esto me lo pagaras- vamos -me di la vuelta sin ver a la peliazul. Mas bien estaba casi corriendo de ella.

-Te sigo -dijo la Sonoda.

- ¡Faito dayo! -dio un grito tan grande que aun en la distancia que llevaba logre escucharla.

Aunque el camino no fuera tan largo, aun así, lograba sentir un enorme nerviosismo como en ningún día de mi vida. Solo en esa tarde había hecho un montón de estupideces; desde decirle mis sentimientos a una persona que ya tiene pareja a insinuarme a mi mejor amiga. En definitiva, alguien en el cielo se estaba riendo de mi estupidez.

¿Qué le iba a decir a Umi-chan? Lo más estúpido seria: "Hola, oye, sabes, olvida lo que te dije, de verdad no te amo. Solo lo dije porque me enojé y ya, ¿sí?". Esa mentira ni Honoka-chan me la creería.

Una enorme posibilidad es que la peliazul quiera dar por terminada nuestra relación de amistad si es que hubo algo a lo que atenerse. En parte no la puedo culpar, por poco golpeo a su novia, eso claro que debe molestarla…

O hablar de las últimas palabras que le dije, que la amaba. Como dije, no tenía planeado decírselo, y menos de esa manera, a decir verdad, tenía la idea de ya no contarlo y de vivir en completa demencia de mis sentimientos por ella hasta que llegara el punto de olvidarlos por siempre; No que en un arranque de celos descomunales le dijera todo lo que abunda en mi pecho por ella.

-Kotori -murmuro mi nombre cuando estuvimos por a solas por completos.

El privado no era más que el lugar más alejado del bar, solo que a Honoka-chan le gustaba decirle así porque en realidad nadie se acercaba a él a menos de que tuviera algo importante que hacer e inclusive, como era un lugar tan apartado era rara la vez que alguien podía ver lo que ahí sucedía. Era una habitación que con suerte era tocado por las luces blancas del lugar, con un sillón curvo de color marrón y una mesa pequeña de centro.

-Creo que tenemos hablar de algo importante -aún le daba la espalda, pero su voz no perdía esa potencia e imponencia- es por lo que paso en la oficina.

Lo sabía, quería hablar de ese incidente.

- ¿Cuál? -sin mirarla pregunté a la deriva- yo no dije nada. Solo recuerdo entrar y salir, solo eso.

-No intentes hacer eso. Es infantil y tonto -sus manos se colocaron sobre mis hombros- y al menos mirame cuando intentes mentirme -de un ágil movimiento me hizo verla.

Desvié la mirada en cuanto sus audaces ojos marrones se toparon con mis inseguros ojos ambarinos.

-No tienes que recordar cosas que no son interesantes… -musite con un atisbo de molestia- es algo que paso en un arrebato. Nada importante.

-Lo es porque lo dijiste e hiciste tu. Kotori, por favor -su voz suplicaba que la viera, pero seguí renuente al contacto visual- ¿Qué fue todo eso?

-Ya te dije que lo olvidaras…

-Por favor, no pasara nada -habla de manera tranquila- Tomoko estaba muy asustada. ¿crees poder explicarme bien lo que paso? -parecía querer sobar comprensiva, pero reconocí que en verdad se estaba frustrando por mis contestaciones.

- ¿Y eso a mí qué? -conteste sin darle mucha importancia.

- ¿Cómo que "eso a mí que"? Kotori, dejate de niñerías -de reojo vi como negó con la cabeza- entraste y armaste un escándalo, por poco la golpeas ¿y te parece poco?

-Ah, interesante… -conteste de manera insustancial.

-No, no es interesante -su brusquedad me hizo alzar la mirada. Vi frustración en sus ojos marrones- No es nada interesante -soltó mis hombros y extendió su brazo derecho hacia el piso como si intentara cortar de un tajo el aire- Es todo lo contrario de interesante.

-Entiendo, Umi -sin decir su honorifico, coloque mi mano izquierda y cerré los ojos para darle a entender que parara.

Si bien, no quería hablar de lo que hice, tampoco quería hacerla enojar.

Soltó un bufido y comenzó a hablar-No tenías derecho a decirme que sentías algo por mi -su voz molesta y seria hizo aparición- primero me señalo con el dedo índice de su mano izquierda y luego la bajo junto con su otra mano como si negara.

- ¿Qué? -incluso eso me saco de contexto.

Por un momento pensé que de verdad solo hablaríamos de que casi mando a su novia a china, no de ese tema en específico.

- ¡Me iba genial antes de saberlo! -hizo un montón de movimientos con las manos, las dirigía de un lugar a otro.

- ¡A mí también! -me señalé a mí misma y di un paso hacia adelante porque ella retrocedió unos cuantos- es difícil verte con Tomoko -solté esas palabras apresadas en mi pecho.

- ¡Lo hubieras dicho antes! -inclusivo inclino y volvió a su estatura normal rápidamente- ¿Qué crees que yo no sufrí todo este tiempo que te amé en secreto?

- ¡No lo sabía! -brame- ¿Cómo es que nunca dijiste nada? -la señale un par de veces- ¿acaso crees que te leo la mente como para saber que estabas enamorada de mí?

Desvió la mirada y volvió a mí en pocos segundos-No hubo oportunidad -se tocó el pecho- ¿crees que no lo intente?

- ¡Nos conocimos desde niñas, maldición! -sacudí los brazos y negué con ellos- ¡pasábamos todos los días juntas! ¿Cómo es que nunca pudiste hacerlo?

-No… -Se encogió en su lugar y suspiro- no todos los días -musito con angustia- había días que estabas con Honoka. No es que no haya intentado, solo que había cosas que se interponían -tomo aire y alzo su dedo índice- recordemos al tipo italiano que te pretendió y tú le hiciste caso como por un mes -levante a continuación mi dedo del medio- o proyectos escolares donde no estabas conmigo- por último, eleve el anular- no olvidemos a Honoka -recalco con molestia- Ella siempre estaba contigo y tú con ella. Esa mirada que le dabas, hacia parecer que estabas enamorada de ella.

Aclarare algo, ¡nunca Sali con esas personas! Solo fueron compañeros de unas clases que tomaba cuando era niña ¡solo eso!

- ¡Fue una maldita obra que hicimos juntas y se me quedo la costumbre! ¿Cuál es tu punto? -de nuevo la señale con amenaza.

-El punto es que no necesito esto ahora -señalo el piso con cierta autoridad- ¿Entiendes? Es muy tarde -echo su pulgar atrás- estoy con otra persona, el barco ya ha zarpado.

- ¿Vas a apartar lo que sientes por mí? -extendí los brazos a los costados, no pudiendo evitar sentirme devastada de que directamente me estuvieran rechazando.

-Lo he hecho desde hace seis años- me encaro con una frialdad digna de la madre Rusia.

-Está bien -señale la salida del privado- ¡ve y hazlo! -se encogió de los hombros con molestia y se fue yendo por la puerta del privado- ¡no necesito de tu estúpido barco!

- ¡Bien! -su espalda fue lo último que vi.

- ¿¡Y sabes que!? -grite al aire sin estar segura de cuanta distancia nos separaba- ¡no quiero verte de nuevo!

Camine alrededor de la mesa, desesperada y sin encontrar una solución a esa frustración de mi estado actual. Mil y un millón de cosas pasaron por mi mente; ¿todo paso en vano? ¿llore por ella en vano? ¿de nuevo perdí? ¿soy yo la mala persona en esta historia?

Debería de dejar un segundo en ella, jugo al tiro al blanco con mi corazón. Dejo que me ilusionara, de nuevo… A traición disparo frases tan irreversibles como mi dolor.

Me dejo rota, hincada con mi ángel que no aparecía en ningún lado. Perdida y destrozada, sin latidos. Gritando mi angustia contra el cielo.

- ¿Por qué…? Rayos… -en cuanto sentí algo húmedo corres por mis mejillas de inmediato las limpie con el dorso de mi mano- No, no quiero llorar por ella -y las lágrimas continuaban cayendo cual cascada- ¿e-entonces porque no puedo pararlas? -cubrí mi cara con mis manos y tome asiento en el sofá.

Y estaba yo, llorándole a una persona que me lastimo. Desconsolada y con el estigma de que alguien viniera a salvarme de mi miseria.

Aun después de eso, aun después de ser rechazada, aun así, quería que ella viniera a mi para consolarme y me abrazara; que fuera ella mi salvación de ese hoyo negro. Que sus ojos se posaran en mí y me vieran con la misma intensidad con la que antes me admiraban y a su vez yo regresarle la mirada. Volver al pasado y cambiar el futuro era mi mayor anhelo en aquel entonces…

-Debo dejar de llorar… -sacudí mi cabeza entre quejidos silenciosos- no, no puedo seguir así -tome aire y lo solté de manera lenta para calmarme- debo volver con Honoka-chan -sin mucho ánimo, puse mis manos sobre mis costados para impulsarme a levantarme del sofá- vamos -con un último esfuerzo logre levantarme y mi sorpresa fue encontrarme con los ojos que hace unos minutos irradiaban ira hacia mi- ¿Umi… chan?

No pronuncio palabras, pero su cara lo decía todo; se mostraba arrepentida y afligida por lo que había hecho. La parte sensata de mi quiso apartarla por su osadía y tomar rumbo para mi casa, más la parte irracional gritaba que la tomara en brazos y aceptara su silenciosa disculpa.

Lo que no predije fue lo que paso a continuación lo que fue sorprendente y confuso a su vez. Ella me beso. Sus labios tomaron posesión de los míos al igual que su mano izquierda de mi cintura y su mano derecha de mi nuca para acercarme a ella.

Dioses, no sé qué tan correcto sea lo que hice a continuación, pero espero que me perdonen, dios Aizen* sé que solo tu entenderás: correspondí aquel inquietante beso.

Sus labios eran suaves, exquisitos, simplemente el mejor postre que haya hecho el ser humano. Se movían con una suavidad digna de la calma del mar y en cuando logre seguirle un poco el paso con mis labios inexpertos, fue incrementando la intensidad al merecedor premio de un amante apasionado. Ella me tomaba con firmeza, como si lograra saber que mi cuerpo en cualquier minuto se desplomaría.

Jadeando nos separamos por desgracia de ser humanas y necesitar aire- Umi… -sin dejarme terminar, sus labios volvieron chocar contra los míos en un frenesí, arrinconándome contra la pared más cercana.

Me aferre con fuerza a ella, su cuello era el ancla que no me permitía caer contra el piso. Inclusive los efectos del alcohol se habían disipado de mi sistema, sus besos eran la vitamina que mi cuerpo necesitaba para reaccionar y estar más alerta que nunca.

En un descuido de mi parte, entreabrí un poco la boca y ella tomo posesión con su afilada lengua experta. Aquellos besos que antes leía en las novelas romántica no tenían comparación con la realidad que estaba viviendo. Era simplemente una experiencia que los libros no pueden transmitirte; esa electricidad hechizante y excitante es algo inimaginable en escalas altísimas de alcanzar.

Yo… Debo odiarla por lo que me dijo e hizo, yo debo poder alejarme de ella, ¿entonces porque no puedo? ¿Por qué no puedo simplemente apartarla para irme corriendo?

Lo sabía… Aun la sigo amando, aun domina la más pequeña célula de mi cuerpo. Solo ella puede manipularme.

Sus labios, mi condena,

La única que me ordena.

Me doblega y domina

Con una sola mirada me inclina.

La hortensia,

Que ha vencido a la acacia.


*Aizen: deidad japonesa, representa el amor y es venerado por prostitutas, cantantes y músicos, con una apariencia nada amigable es considerado un ser generoso con el género humano.

Tal vez me este gustando la maldad… porque ame escribir este capítulo… Si, creo que ya me gusta la maldad xD.

¿Cómo están? ¿Cómo se pasaron las fiestas? Yo por mi parte no tengo nada que contar xD todo fue normal.

Bien, traigo insomnio y no subí el capítulo ayer así que lo subo hoy y un poco más tarde tendrán el capítulo de hoy.

Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.

Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n