Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Capítulo 18 – El secreto de los slytherins.

Bellatrix aceleró el pasó para llegar a la primera clase del curso. Se había dormido, era la primera vez que le pasa desde que había comenzado a estudiar en aquel colegio. Aunque no le extraño tras pasar la noche en vela. No se lo quiso contar a Sirius, pero sabía que alguna fechoría estaban preparando sus compañeros, y por eso estuvo toda la noche a la espera del ataque. Aquel día no ocurrió nada, pero sospechaba que no tardaría en producirse en los próximos días.

Se saltó el desayuno y fue directamente a su clase de encantamientos. Slytherins y gryffindors, desde luego un inicio de curso por todo lo alto. Llegó a tiempo antes de que el profesor Flitwick lo hiciera.

Visualizó el pupitre donde siempre se sentaba pero enseguida desecho la idea, su asiento estaba vacío el de su lado no, Rodolphus, obvio que sería él. Continuó buscando un sitio donde sentarse pero o estaban ocupados o suponía sentarse junto a alguien que seguro que la odiase. Por el lado de los gryffindors la situación era igual.

Notó como alguien la rodeaba por la cintura.

–He estado a punto de tirar la puerta de tu sala común al ver que no venias a desayunar. –Sirius le susurró en el oído.

–Me he quedado dormida.

A Sirius esa confesión le pareció extraña. Bellatrix no era de las que trasnochara y cumplía a raja tabla los horarios.

–¿Qué te han hecho? –Se posicionó delante de ella y comenzó a examinarla buscando algún rasguño.

–Nada, te aseguro que nada. Solo es que… No pude pegar ojo. –No era completamente la verdad, pero tampoco era recomendable confesar la verdad por la que estuvo toda la noche despierta.

Sirius no pareció quedar muy satisfecho con la contestación, iba a reprocharle pero el profesor con su entrada hizo que todos los alumnos ocuparan sus asientos. Bellatrix aprovechó la distracción para guiar a Sirius a uno de los pupitres, pero en realidad fue este el que acabó llevándola hacia donde habitualmente se solían sentar Remus y él.

–Remus dice que sentará a partir de ahora con Peter.

Bellatrix observó a Remus efectivamente sentado al lado de Peter, este no podía estar más feliz, recordaba que solía sentarse solo o junto a algún slytherin que el único motivo por el que lo hacía era para burlarse de él.

El profesor Flitwick inició la lección. Intentaba atender a todo lo que podía y tomaba apuntes de casi cada información, y lo intentaba ya que tenía dos obstáculos que se lo impedían en mayor parte. El primero eran las continuas miradas de Malfoy y Lestrange, era bastante molesto sentirse observada y el segundo, era lo imposible que resultaba Sirius como compañero de pupitre, no paraba de moverse, de cogerle sus cosas y cada dos segundos le preguntaba por cada palabra que el profesor había dictado.

Cuando la clase dio por finalizada lo agradeció, una clase menos que les hacía estar más cerca de fin del curso. Aunque se hubiera fugado de casa, aún se sentía atrapada en ese castillo.

–¿Qué tal tu nuevo compañero? –Preguntó Remus sabiendo la verdad de lo molesto que era Sirius.

–Genial, el único instante en el que ha estado callado fue cuando se atragantó con la chocolatina que consiguió colar en clase.

Ambos rieron.

–Al final conseguiréis que me vaya con Peter. –Sirius fingió indignarse.

Recogieron sus libros y se encaminaron al pasillo. Bellatrix aún tenía varios minutos antes de su clase de Aritmancia, mientras que Remus y Lily no tenían clase hasta la tarde y Peter, James y Sirius aún podían disfrutar de un descanso de una hora.

–Mira Lucius, el grupo de los traidores ha añadido un nuevo miembro. –Rodolphus estaba apoyado en la pared del pasillo junto a Lucius Malfoy.

–Piérdete Lestrange. –James aceleró el paso del grupo para pasar de ellos cuanto antes.

Rodolphus rió. Esa era una de las cosas que Bellatrix odiaba de él, el sufrimiento ajeno le encantaba así que cuanto más demostrasen su enfado más le gustaría y por tanto continuaría con su juego.

–Que bajo has caído Bellatrix. –Continuó Lestrange. –Tu familia que tanto te ha querido… pobre de Narcisa y Regulus.

Aunque sabía que era todo parte de su estrategia, la mención de su hermana y su primo pequeño le había dolido. La indiferencia de ambos era insoportable, Narcisa no solo era su hermana pero también su mejor amiga.

–¿Quieres que te vuelva a romper los dientes otra vez, Lestrange? –Sirius se encaró enseñándole su puño.

Rodolphus disfrutaba del momento, se arremango las mangas de la camisa y le hizo un gesto para que se acercara.

Sirius, que le costaba bien poco comenzar una pelea, se arremango también las mangas de la camisa y fue directo contra él. Pero al ver su intención, todos sus amigos fueron a pararle.

–¡Eso es lo que busca! –Bellatrix se puso delante de Sirius para evitar que continuara caminando. –Ignórale.

Resignado, Sirius se bajo las mangas de la camisa e intento hacerle caso a Bellatrix.

–Sirius te creía más hombre... Pero ya veo que tu ama no te deja jugar.

Bellatrix puso los ojos en blanco, ese hombre era horrible. Pero le conocía tan bien que sabía que era mejor continuar ignorándole.

–¿Cuánto tardará hasta que te cambie por otro? Primero conmigo, ahora contigo… Estas llegando al límite, seguro que ya tendrá a otro en mente.

Pero por eso si que Bellatrix no pasaba.

–¡Eres un ser despreciable! –Le encaró. –¿Qué yo he estado contigo? Ya te hubiera gustado a ti… Asco es lo que me das, al igual que a muchas de las chicas… Por cierto ¿Ya te han prometido con otra? –Comenzó a burlarse. –¡Ah no! Porque tu familia no es capaz de demostrar su linaje.

Sabía que atacarle por la pureza de su sangre era una buena forma. Obvio que eran sangre limpia, pero realmente no se sabían los orígenes de esa familia. Simplemente se jartaban de ser franceses y según ellos, descender de reyes, pero nunca habían podido probar nada. Si que eran sangres limpias pero nada relevante, en el mundo de la pureza si no eras capaz de demostrar que habías mantenido limpia la sangre durante ocho generaciones, eras inferior.

Rodolphus apretó los puños con rabia.

–Ya volverás cuando este se lie con la primera falda que vea…

Con ese último comentario Bellatrix no aguantó más. Hace unos momentos la quería dejar a ella mal con Sirius y ahora intentaba hacer creer que este le seria infiel. Si pelearse con Sirius le divertía cuando lo hacía con Rodolphus sus instintos asesinos florecían.

Soltó sus libros sobre Peter, que se les arregló como pudo para cogerlos, y sacó su varita.

Tenía tan claro en su mente el hechizo que le iba a lanzar a Rodolphus que llegó a pensar que ni si quiera le hubiera hecho fatal pronunciarlo en voz alta. Su madre había intentando mil veces que practicará esa maldición, pero nunca había conseguido más que un leve dolor de cabeza, ahora entendía cuando le decía que debía de sentirlo y canalizar tales sentimientos hacia su varita. Tan en su mente estaba que ni siquiera supo en qué momento cruzo el pasillo y clavó su varita en el cuello de Rodolphus.

–Cruci…

Ya estaba, lo tenía ahí a punto de emerger de su varita. Pero no pudo completar la frase ya que su varita se separó de golpe del cuello de Rodolphus, el cual había empezado a sollozar.

Unos brazos la rodeaban con fuerza y la separaban rápidamente de su objetivo. Lucius y Rodolphus aprovecharon el momento y se fueron corriendo.

–¿Pero qué? – Se giró rápidamente para ver quien había sido el causante de que no pudiera completar dicha maldición

James Potter.

Iba rechistar pero a su lado, Remus soltaba a Sirius, al cual también lo habían tenido que retener ya que había tenido la misma intención de utilizar su varita contra Lestrange.

–¡¿Estás loca?! Has estado a punto de utilizar una maldición imperdonable en medio de un colegio. –James se llevaba las manos a la cabeza sin creérselo. –Y tú… –Esta vez se volvió hacia Sirius. –¡Tu ibas detrás de ella con la misma intención!

Sirius guardó su varita.

–¿Pero has escuchado lo que estaba diciendo? ¡No tenias que habernos parado!

–Ya claro, y dejaros que vosotros mismos os metierais en Azkaban.

Los siguientes minutos fueron de un intercambio verbal entre Sirius y James, el primero no estaba para nade acuerdo que no les hubieran dejado darles su merecido a Rodolphus y el segundo, por una vez en su vida, pretendía demostrar algo de cordura e intentarle ver que la violencia no era la solución.

Cuando Peter le devolvió su libros a Bellatrix, esta se dio cuenta que por segunda vez volvía a llegar tarde a una clase. Eso fue lo que hizo que volviera a la realidad, la histeria que la provocación de Rodolphus le había ocasionado se disipó y en ese momento fue consciente de lo que había sucedido.

Sirius que debió de sufrir la misma situación mientras hablaba con James se acercó a ella.

–¿Estás bien? –Le preguntó preocupado.

Ella simplemente asintió. Rodolphus le enfadada muchísimo, pero no iba arriesgarse a que los expulsasen.

–Te acompaño hasta tu clase.

Se despidieron del resto, los cuales aún seguían bastante ojiplaticos por lo que acababa de pasar y sobre todo por ver como Sirius y Bellatrix se acababan de marchar a seguir con sus vidas como si no hubiera pasado nada.

–Son igual de raros…

James sacudió la cabeza. Hasta ahora no entendía que podía haber visto su amigo en Bellatrix, pero después de lo que acaba de ocurrir y de cómo se habían comportado y del cambio repentino de sus actitudes, comprobó que eran exactamente iguales y que aunque le costara admitirlo, Bellatrix era la ideal para su amigo.


Rodolphus pareció captar la indirecta que no era buena idea molestar a Sirius y Bellatrix por lo que realmente comenzó a ignorarlos, además que su pequeña trifulca en el pasillo comenzó a rumorearse por todo el castillo y lo que en un principio no llegó a ser nada, las habladurías acabaron contando una historia muy rocambolesca donde los hechizos habían sido disparados por todos los sitios y donde hasta aurores del ministerio tuvieron que intervenir.

Lo que le gusta a ese colegio los cotilleos…

Cuando la novedad de su relación así como de su pelea comenzó a perder interés. Bellatrix pudo comenzar a preocuparse por lo que importaba realmente. Sus estudios y los de Sirius, que no entendía como este había conseguido pasar los TIMOS porque era imposible que se concentrará más de cinco minutos, al principio creyó que ella podría obligarle a que sentara a estudiar pero resulto completamente en vano o acababan discutiendo o era Sirius el que acababa distrayéndola a ella y se perdían por detrás de alguna estantería de la biblioteca.

Pero tras la vuelta de vacaciones de navidad, cuando cumplían el primer aniversario de su relación, otro slytherin indeseable tuvo que meter la nariz donde no le mandaban.

Sirius y Bellatrix se encontraban a la salida del gran comedor esperando a sus amigos para irse juntos Hogsmeade.

–Quizás deberíamos poner una excusa y quedarnos en el castillo... –Sirius toqueteaba juguetonamente uno de los mechones del pelo de Bellatrix para después colocarlo detrás de su oreja. –Mi dormitorio estará vacio durante todo el día. –Se acercó para susurrarle en el oído.

–Me parece una idea… Interesante. –Se mordió el labio pero no se pudo resistir y acabo besándole.

Sirius no permitió que ese pequeño beso acabase y lo profundizó. No sabían cuanto tiempo habían estado así, lo cierto era que solían perder la noción del tiempo.

–Bellatrix si querías que un primo te metiese mano haberme llamado. –Evan Rosier se reía sin parar. Estaba, como de costumbre, rodeado por el resto de su grupillo, Antonin Dolohov y Rabastan Lestrange le aplaudían su broma.

Intentaron ignorarlo. De todos los slytherins, Rosier era el que menos merecía la pena. Demasiado infantil, no era un digno oponente para los dos Black.

–¿Me pongo a la cola para cuando acabes? –No dejaba en su intento de molestarles.

A Sirius ya se les estaba comenzando a torcer el gesto. Que le hablase a su chica en tales términos era algo que no podía permitir.

Bellatrix le cogió de la mano para asegurarle que no le importaba nada de lo que le dijeran. Además tenía un as debajo de la manga desde hacia tiempo y ese era el momento exacto para utilizarlo.

–Estaría dispuesta, pero… no quiero que Rabastan se ponga celoso.

La sonrisa de tanto Rabastan como de Evan se borro de sus caras. Había un rumor corriendo por la casa de slytherin de que ambos eran algo más que amigos. La verdad es que más que un rumor, era algo totalmente contrastado por muchos. Fue una pelea entre ambos en medio de la sala común la que hizo que todos los presentes se enterasen de su relación. Después de aquello, había un pacto entre los slytherins de no contar nada.

–¡¿Rosier y Lestrange?! –Sirius abría tanto la boca que hasta un duendecillo de Cornualles podría haberse colado dentro.

Pero no solo Sirius fue el que se percato de lo que implicaban las palabras de Bellatrix sino el resto de estudiantes que esperaban a que la profesora McGonagall llegase para autorizarles la salida. Así que casi el colegio entero estaba allí.

Rabastan se había quedado tan blanco que parecía a punto del colapso así que solo atino a irse de allí corriendo. Bellatrix no pudo evitar sentirse culpable, Rabastan nunca había tenido una mala palabra hacia ella y sabía lo que podría suponer en su familia que se hicieran eco de esa noticia. Las familias de sangre limpia eran repugnantes en todos los aspectos, no dejaban que ninguno de sus hijos fuera libre y amase a quienes quisieran, con independencia del sexo, edad o estatus.

De entre la multitud apareció Rodolphus junto con Malfoy y Snape. Observó la escena que acaba de ocurrir y como su hermano se había ido corriendo. Este se acercó a ellos, Sirius ya estaba preparado para utilizar su varita en cualquier momento. El choque era inminente, pero Rodolphus no hizo nada. Se acercó a ellos y una malvada sonrisa se dibujo en su cara.

–Disfrutar mientras podáis, porque me vengaré.

Ambos tragaron saliva, no lo querían admitir pero cierto respeto sí que les había dado la actitud de Rodolphus. Pero cuando en las semanas y meses siguientes a ese encuentro no ocurrió nada, Bellatrix se relajó, pero lo que está no sabía era que la amenaza de Rodolphus se iba a cumplir y que esto iba a ocurrir durante unos de los momentos más felices y a la vez más tristes de su vida.


A/N: ¡Hola! Como siempre quiero agradecer a todas las personas que siguen esta historia.

Me gusta contestar a todos los reviews, y a los que tienen cuenta lo hago directamente por mensaje privado, pero a los que no la tienen también quiero contestarles:

Paula: Me encanta saber que la historia te parece original, y si, hay muchas cosas que hay que explicar, pero en cada capítulo intento lanzar indirectas de lo que va a ocurrir para que cuando llegue el momento exacto todo encaje como en un puzle.

También quiero agradecer a un usuario que no especifica su nombre, así que yo ya le he bautizado como "Guest" y que desde el principio me ha dejado pequeños comentarios indicando que le gusta. ¡Thank you! ¡Feel free to add your thoughs!

Referente al capítulo he dado un salto en el tiempo entre el principio y el final, quiero terminar la parte de Hogwarts en breves y continuar con la vida fuera del colegio lo que implica la llegada de personajes muy importantes y el comienzo de otro punto de vista en la historia (Voldemort, Harry Potter, Orden del Fenix, etc). Así que calculo que en los dos próximos capítulos se terminará como quien dice esta primera parte. Pero no preocuparse que continuaré la historia en este mismo lugar.