Y no podemos pasar por alto el descargo de responsabilidad requerido. Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la trama de la historia a la grandiosa autora pattyrose, yo solo traduzco.

Y como siempre, gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con mis horrores :P


After Christmas – Capítulo 16

Nuestro último día de los dos días y medio llenos de actividad en Pokhara, Edward y yo despertamos después del amanecer, nos vestimos rápidamente con ropa abrigada, y salimos al balcón de nuestra habitación de hotel. Tenía vista hacia Phewa Tal, el lago por el que en un principio Pokhara ganó reconocimiento mundial, un largo y ancho cuerpo de agua rodeado por el valle y exuberantes montañas verdes. Sus tranquilas aguas alojaban muchas lanchas motoras, botes de remos, kayaks, y otras formas de entretenimiento en deportes acuáticos, pero esas actividades no era lo que tenía cautivados a los turistas y locales por igual, ni eran la razón por la que Edward y yo estábamos en ese balcón en la escasa luz antes del amanecer.

Edward estaba detrás de mí, sosteniendo la manta hecha a mano del hotel que nos envolvía a ambos, nuestras manos entrelazadas sobre mi estómago y sus dientes castañeando en mi oído.

"Muy bien, chica Jersey. Nos has hecho caminar por senderos desde antiguas cascadas a pagodas en lo alto de una colina. Viajamos en kayak alrededor de los bosques del valle y hacia templos en islas en medio del tal. Incluso hiciste que me atara una soga alrededor y saltara setenta metros entre colinas y sobre riachuelos. Pero será mejor que valga la pena dejar la cama al amanecer, donde estaba muy cómodo y calientito," murmuró al mismo tiempo que presionaba su dura ingle en mi trasero.

"Sí," dije con un resoplido, mirándolo de soslayo. "Sabía que estabas cómodo y calientito allí. Has estado cómodo y calientito allí todas las noches de esta última semana, sin importar en qué cama estemos."

"¿Se supone que niegue eso?" Cuando presionó aún más profundo, mi risa hizo eco en la relativa calma del valle y se extendió hacia las sombrías montañas. Nos quedamos en silencio al mirar hacia la extensa oscuridad frente a nosotros, donde poco a poco y sin prisa las tenues bandas de la luz previa al amanecer brillaban a través de las vaporosas nubes ocultando los picos de las montañas.

"No puedo creer que ya hayas estado aquí una semana completa. ¿Te das cuenta que es el periodo más largo de tiempo que hemos pasado juntos?"

"Por supuesto que sí," susurré. "Justo estaba pensando lo mismo. En cierto modo, siento como si hubiese estado aquí en Nepal por siglos, pero al mismo tiempo, ha pasado muy rápidamente."

Sus labios rozaron de un lado al otro de mi hombro. "Sé a lo que te refieres."

"Nunca pensé que se sentiría tanto como estar en casa—o tal vez debería decir que nunca pensé que me sentiría tan cómoda a pesar de las diferencias con casa. Al principio estaba un poco preocupada."

"¿Por qué?"

"Bueno, nunca antes he estado fuera de los Estados Unidos."

"Creí que contabas a Nueva Jersey como tierra lejana," dijo bromeando.

Me reí entre dientes. "En serio, estaba preocupada por el choque cultural, pero todos aquí han sido muy amables y pacientes conmigo."

"Eso es porque no llegaste aquí esperando que todos se adaptaran a tus costumbres, Bella. Has sido inquisitiva y abierta, y hace una gran diferencia que emprendas algo con esa mentalidad." Sus brazos se ciñeron a mi alrededor. "Son pocas las personas que no se sienten atraídos a alguien así."

"Es mi mente analítica," le dije, "siempre estudiando todo frente a mí. Y también el que estés aquí ayudándome cuando tropiezo."

Las tenues bandas de luz tras las nubes se hicieron más intensas, transformándose poco a poco en rayos que disipaban las nubes.

Edward soltó una de sus manos de las mías y la subió a mi pecho. "Tienes un buen corazón, Bella, y todos te aman por eso."

Sonreí cuando los picos nevados de la cordillera del Himalaya quedaron a la vista, mi voz sonó temblorosa cuando respondí.

"Viniendo de ti, Edward, eso significa muchísimo."

Y cuando sentí su mirada sobre mí, desvié la mirada de las relucientes capas de rojo, naranja y amarillo iluminando el cielo repentinamente, y la dirigí hacia la visión esmeralda más increíble que había conocido en mi vida.

"Bella, el otro día dijiste que no estabas segura si era buena suerte o mala suerte que nos conociéramos un día antes de que viniera a Nepal."

Asentí.

"El día en que nos conocimos, te dije que aunque tenía tiempo de no haber salido con nadie, era el tipo de hombre de una sola chica."

"Lo recuerdo. ¿Vas a decir ahora que todo el tiempo eras el verdadero MR? Porque si vieras a tu hermano ahora con Alice, ni siquiera lo reconocerías," le dije, pretendiendo azotar un látigo contra el barandal del balcón.

"De verdad, estoy ansioso por ver eso," dijo con una risita. "Pero no, era cierto. Lo que no dije ese día fue que había dejado de salir en citas porque el último par de relaciones me había dejado sin sentir… nada, y tampoco quería ser ese tipo de hombre, el que solo hace algo por inercia. Así que, decidí que mis expectativas en ese departamento simplemente eran muy poco realistas, en vez de eso me centré en mi trabajo en HPH, algo real, significativo y satisfactorio. Y por un tiempo, estuve más que bien con esa decisión." Se encogió de hombros.

"¿Y luego?" Sonreí.

"Luego, tú entraste, y me di cuenta…" Sacudió su cabeza, "que mis expectativas no eran poco realistas después de todo."

"Edward, creo que es solo que tú me ves por un filtro diferente del que utilizas para el resto, pero oye, estoy bien con eso." Sonreí y me volví por completo hacia él, tocando su mejilla. "No obstante, he decidido que estaba equivocada. Conocerte ese día fue la mejor de las suertes."

"Fue el tipo de suerte que es más que suerte, Bella. Si no te hubiese conocido ese día, sí, estaría bien aquí. Habría hecho que las cosas funcionaran," dijo con honestidad. "Pero amarte… es una gran parte de lo que me ha hecho continuar estos últimos dos años. Moldeó a quién he sido durante mi tiempo aquí. Fue más que suerte porque en cierto sentido, de una forma masivamente substancial y significativa, también estuviste aquí conmigo cuando tropecé."

Por unos segundos, solo sostuve su mirada, incapaz de hablar o tragar. "A riesgo de sonar antifeminista y codependiente, confesaré que no sé cómo voy a subir a ese avión en dos días y medio."

Soltó un resoplido, rozando el dorso de sus dedos en mi mejilla. "A riesgo de sonar peligroso y posesivo, confesaré que no sé cómo voy a permitírtelo."

Los dos nos reímos entre dientes. Entonces, él se acercó y presionó su cálidos labios en los míos, chupándolos y mordisqueándolos suavemente mientras permanecíamos envueltos en la manta tibia; eso hasta que un destello maravillosamente brillante estalló como fuegos artificiales contra nuestro rostro. Nos volvimos simultáneamente hacia él.

"Oh," exhalé cuando las tranquilas aguas del lago se transformaron en un espejo cristalino, proporcionando un reflejo panorámico del sol nepalés saliendo sobre el pico nevado del Anapurna. El sol estaba literalmente sobre nosotros y debajo de nosotros al mismo tiempo. "Dios, esa es una vista hermosa e irrepetible."

"Seguro que lo es," Edward concordó, acercándome a él.

"¡Mierda! ¡Olvidé mi teléfono!" Cuando traté de desenredarme para agarrar mi teléfono de mi mesita de noche, Edward apretó su agarre, y lo miré. "¡Quiero subir esto al Instagram!"

"No, cariño." Me dio una suave sonrisa. "Hemos tomado fotos de todo desde las cascadas al salto en bungee. Dejemos esto para nosotros."

Por un par de fantásticos segundos, mantuve su afectuosa e intensa mirada. "De acuerdo, Edward," acepté con un profundo suspiro. "Oye, feliz Año Nuevo."

"Feliz Año Nuevo, Bella."

Nos volvimos nuevamente hacia el amanecer de Pokhara, viendo el abrasador sol rojo ondularse lentamente y luego elevarse sobre la cima y bañar toda la cordillera con su brillo dorado.

"Prométeme que algún día volveremos aquí y subiremos a una de esas montañas, aún si es la más baja y más segura."

Edward se rio entre dientes y besó la cima de mi cabeza. "Lo prometo."

OOOOOOOOOO

Para el anochecer, estábamos de vuelta en Katmandú. Aunque solo eran ciento noventa y cuatro kilómetros los que separaban a Pokhara de Katmandú, el viaje fue sobre terreno montañoso en estrechos caminos escarpados donde mucho del viaje cuesta arriba y cuesta abajo no tenía vallas, y tomaba cinco horas en cada sentido. Al principio, por supuesto que estaba aterrorizada, pero Edward manejó el coche de cinco velocidades y los caminos como un profesional. Muy pronto, tanto de camino a Pokhara como de regreso me perdí en el paisaje montañoso, admirando un soñoliento pueblo tras otro siempre con picos nevados al fondo.

Una vez de vuelta en Thamel, comimos en un pequeño café, y luego volvimos a la casa rentada de Edward.

Esa noche hicimos el amor en la ducha. Era un pequeño espacio, tan apretado que apenas había espacio para uno allí dentro, mucho menos para dos. Pero, lo hicimos. El cuerpo duro de Edward me sujetó a las baldosas mientras envolvía mis brazos y mis piernas en torno a él al mismo tiempo que el vapor caliente nos envolvía en su nube relajante. Entró despacio, sujetando mis caderas, todo el tiempo con sus ojos fijos en los míos. Cuando me arqueé hacia él y estiré mi cuello hacia arriba, tocó mi mejilla y gentilmente pero con firmeza guio mis ojos de vuelta a los suyos.

"No, Bella. Mírame," dijo entre su aliento.

Entonces, lo miré, guardando en mi memoria la expresión de engreída lujuria que saturaba su guapo rostro cada vez que me hacía gritar; la forma en que su frente se arrugaba y su boca se fruncía cuando apretaba mis piernas y mis muslos en torno a él, las gotas que permanecían en la punta de su nariz incluso con sus rítmicas estocadas, y las aletas de su nariz ensanchadas cuando veía que me dejaba llevar.

"Mírame. No desvíes la mirada."

"No lo haré," le dije, sacudiendo mi cabeza, sosteniendo su mirada aun con el frenético latido de mi corazón y sus apasionados siseos. "No desviaré la mirada."

OOOOOOOOOOO

La mañana siguiente, abrí mis ojos y observé a Edward vestirse para trabajar. Se movió por la habitación muy parecido a como lo había hecho mi primera mañana aquí, solo que ahora cuando abrió el cajón, sabía lo que sacaría. El cajón de arriba tenía un desorden de calcetines y ropa interior—ahora tanto míos como suyos. Igualmente, el cajón debajo de ese, que contenía sus camisetas, tenía las mías en una pila junta a las suyas. Y el cajón de abajo con sus jeans y pantalones de chándal y cosas así, también tenía los míos perfectamente doblados.

"Supongo que debería empezar a empacar," le dije, viendo que subía el cierre de sus pantalones.

Se volvió y me sonrió débilmente por sobre su hombro aún desnudo. "Trataba de no despertarte."

"Como dijiste el otro día, no creo que vaya a dormir mucho durante las siguientes cuarenta y ocho horas o algo así. Como sea," estiré mis brazos por encima de mi cabeza, "tendré mucho tiempo para dormir en el avión."

Edward asintió despacio. Luego, se volvió y agarró una camiseta. "Trataré de estar en casa temprano."

"¿Vas a ir al sitio hoy?"

"Sí."

"¿Te importaría si voy a verte después de que empaque algunas cosas y haga algo de trabajo?"

Se acercó y se sentó en la orilla de la cama junto a mí, sonriendo de forma torcida. "De hecho, me encantaría que fueras a verme. Hoy tengo que ir a Kavre, el primer sitio que ayudamos a reconstruir, y me gustaría mostrártelo."

"Muy bien, entonces," sonreí. "Está decidido. Tomaré un taxi allá."

"Te diré qué. Primero tengo que ir a la oficina por unas horas. Aro sigue en la ciudad, y va a reunirse conmigo en el sitio esta mañana más tarde. Él y yo tenemos algunas cosas de qué hablar, pero si Jess no está muy ocupada, veré si puede venir a recogerte en un jeep."

"No es necesario, Edward. Estoy segura que si me das la dirección, puedo encontrar el camino en taxi."

"Bella, muchos vecindarios de Nepal no tienen direcciones propiamente dichas. No es tan simple como podrías pensar."

"Ugh. Está bien, pregúntale a Jess si no le importaría, pero solo si realmente no le importaría, ¿está bien?"

Soltó un resoplido y acercándose, rozó sus labios con los míos.

"¿Vas a decirle a Aro que no estás interesado en quedarte permanentemente?"

Asintió contra mi boca, apartándose poco a poco. "Detente," dijo, con un tono de advertencia en su voz al ver lo que debe haber sido la culpa dibujada en mi rostro. "Detente," siseó con los dientes apretados, sonriendo.

"Lo haré," siseé en respuesta, "con el tiempo."

Sacudiendo su cabeza y riéndose entre dientes, se puso de pie y salió.

OOOOOOOOOOOOO

Un par de horas más tarde, tocaron a la puerta.

"Lamento mucho que te enviara aquí," le dije, abriendo la puerta para sonreírle a Jess e invitarla a pasar. "Le dije que podía encontrar sola el camino."

Hizo un gesto con su mano rechazado mi disculpa. "¡No te disculpes por algo tan tonto, Bella! Fue una petición de un amigo a otro, no de jefe a empleada. A estas alturas, conozco a Edward mejor que eso."

"Excelente, me alegro que así sea," dije aliviada. "En fin, llegaste a tiempo. Empaqué algunas cosas que no necesitaré de ahora a cuando me vaya, y acaba de cortarse la energía. Así que, solo deja que me ate mis botas."

"Ah, sí. El maravilloso sistema de comunicaciones nepalés en funcionamiento." Se sentó frente a mí mientras ataba mis cordones.

"Jess, solo quiero decirte, que me alegra mucho haberte conocido en persona y estoy agradecida de que Edward tenga a alguien como tú con quién pueda contar en la oficina."

"Bueno, Edward se ha ganado el respeto que se le ha dado. A diferencia de muchos de mis compañeros nepaleses varones, él de verdad cree en la igualdad de sexos. Es una de las cosas que aprecio de trabajar con él, así como con Aro. Aro también es un jefe justo."

"Eso espero," murmuré bajito.

Charlamos un poco de camino a la oficina de HPH.

"Sé que extrañarás a Edward, Bella," dijo Jess mientras esperábamos en medio de un embotellamiento, "¿pero serás feliz al volver al trabajo y a tus amigos y a tu familia? ¿Has echado todo de menos?" Preguntó con su encantador acento, sus ojos oscuros abiertos y curiosos.

"He echado todo de menos, sí," admití. "Bueno," incliné mi cabeza hacia un lado mientras reflexionaba en la pregunta completa. "He extrañado a mi familia y a mis amigos, y he echado de menos la emoción de resolver problemas. De reunir información y aplicar soluciones hasta que encuentre la mejor de todas. Es apasionante, ¿sabes?"

"Lo sé. Y me gusta la forma en que piensas, Bella," dijo a su manera joven, honesta y extrovertida. "Aquí sigue siendo una novedad que una mujer piense con tanta libertad, que se crea tan inteligente y capaz como un hombre. Así que, cuando hablo con otra mujer, que sé está enamorada, pero aún puede admitir que extraña su trabajo, que echa de menos utilizar su mente, me asombra, porque a nosotros se nos enseñó a que no pensáramos de esa forma." Sonrió y volvió sus ojos al camino.

"No siempre es muy diferente en los Estados Unidos," admití.

"Eso he escuchado, oh, maldita sea," gritó, desviándose rápidamente, cortando por un par de espacios estrechos y dando vuelta a la derecha en vez de esperar a tomar la autopista. "Es más largo por aquí," dijo, "pero con todo ese tráfico."

"Oye, lo dejo a tu criterio," sonreí.

Viajamos a través de caminos estrechos, y miré alrededor, guardando más en mi memoria hasta la próxima vez que me encontrara de vuelta en Nepal. No tenía idea cuándo sería eso. Como le admití a Jess, sí echaba de menos mi trabajo, echaba de menos resolver problemas, y… y tenía un plan de diez años al que tenía que volver.

Los estrechos caminos urbanos se ampliaron a zonas rurales intercaladas nuevamente con calles estrechas con estructuras aún más antiguas que las que había visto hasta ahora salpicando el paisaje. Piedras coloridas de todas formas y tamaños estaban sobre el pavimento a intervalos irregulares.

"Jess, ¿dónde estamos?"

"Este es el municipio de Panauti. Es una de las ciudades más antiguas aquí en Nepal."

"¿Para qué son las piedras de colores?"

"Son para darle la bienvenida a todos con gran hospitalidad. Lamentablemente, el área ha sufrido deterioro pero ahora trata de reconstruirse a través del turismo y su distintivo patrimonio cultural. Muchos festivales nepaleses tienen su origen aquí en Panauti. Por desgracia, el incremento de turismo ha sido tanto positivo como negativo."

"Puedo imaginarlo, con el incremento del tráfico."

"Sí," asintió. "El incremento del tráfico vehicular y a pie, que ha provocado problemas en el medio ambiente, mientras que aumenta el costo y la calidad de vida."

"Una espada de dos filos."

"Sí. Sí, esa es la forma perfecta de expresarlo. Disfruto las frases que aprendo contigo."

Miré alrededor a los templos antiguos, las ahora inconfundibles banderas de plegaria colgando de un extremo al otro a lo largo de las calles que parecían haber salido de un manuscrito sánscrito medieval.

Con las fluctuaciones en el tráfico, pasamos despacio por una grande estructura enrejada que llamó mi atención debido a su construcción moderna al compararla con el resto de las estructuras de la zona. Era un edificio comercial de cemento color rosa pálido con abundantes ventanas tintadas en lo que parecían ser cinco o seis pisos. Una estructura similar aunque un poco más pequeña estaba junto a él, ambos al final de una entrada suavemente pavimentada y todo eso al frente de lo que parecían ser al menos veinte acres de tierra.

"Jess, ¿qué es eso?"

La mirada de Jess se desvió rápidamente hacia la estructura y luego de vuelta al camino congestionado.

"Oh, ese es el Parque de Tecnología de la Información."

"¿Parque de Tecnología de la Información?"

"Sí. Fue construido hace unos quince años por el Ministro de la Industria, en asociación con IBM, de hecho, para el desarrollo y promoción de los servicios TI en Nepal. Fue un proyecto muy emocionante cuando se anunció por primera vez, prometiendo oportunidades de trabajo a docenas de miles, no solo para personas de TI sino para todo tipo de mantenimiento de las operaciones. Para las ciudades vecinas de Benepa y Panauti, fueron noticias maravillosas. Y significaba que podríamos conservar a la mayoría de nuestra gente en TI, que tendían a irse a la India y a China ya que había más oportunidades para ellos allí."

"Entonces, ¿qué ocurrió?"

Suspiró, tocando la bocina al ver el tráfico frente a nosotros. "Solo unos pocos meses después que se terminara la construcción, IBM se retiró del acuerdo; no estoy muy segura del porqué. Poco después hubo rumores que una compañía de software de los Países Bajos tomaría el control, pero esto también quedó en nada." Se quedó callada.

"¿Entonces?"

"¿Entonces?"

"Entonces, ¿qué ocurrió?"

"Bueno… nada," se encogió de hombros. "Creo que en algún momento el Departamento de Tecnología de la Información asumió la titularidad del complejo, pero no se ha hecho nada con él."

De nuevo me volví hacia la estructura, notando ahora su apariencia abandonada, la maleza creciendo en las partes con césped, el concreto de un rosa descolorido.

"Es una verdadera lástima, ¿no es así?" Dijo. "Tenemos mucha gente inteligente en nuestro país, Bella, pero no un verdadero lugar donde puedan utilizar sus conocimientos en tecnología informática. Mientras tanto, la población crece, la calidad de vida tienes sus altibajos, y la tecnología no va a ninguna parte. Puede que incluso yo tenga que dejar mi hermoso Nepal cuando me gradúe. Oh, ha habido rumores de esta compañía y aquella viniendo a hacerse cargo del parque, para convertirlo en un campus donde—"

"Un campus donde las mentes más brillantes en TI en Katmandú y Nepal puedan utilizar sus conocimientos para introducir a Nepal a su inmenso potencial. Un potencial trascendental… bueno, tan trascendental como su cordilleras montañosas."

"Sí. Sí, exactamente," dijo. "Pero nunca ha conducido a nada. Tal vez algún día."

Justo en ese momento, el tráfico frente a nosotros se despejó lo suficiente para que Jess pisara el acelerador y nos hiciera avanzar a una velocidad decente, dejando atrás el Parque de Tecnología de la Información. Giré mi cuello al pasarlo.

"¡Detente, Jess! ¡Jessminder, detén el coche!"

Nos detuvimos tan repentinamente que nuestros torsos volaron hacia adelante, su impulso limitado por nuestros cinturones.

"¿Qué pasa?" Gritó mientras me quitaba el cinturón. Los coches detrás de nosotros tocaban su bocina en protesta por nuestra falta de movimiento.

"¡Nada! Solo— ¡quiero echar un vistazo de cerca!" Abriendo la puerta del coche, me eché a correr.

"¡Bella! Bella, ¿a dónde vas?"

Crucé entre los coches que me rodeaban, disculpándome al pasar hasta que llegué al pavimento frente al complejo. Cuando corrí hasta las rejas, por supuesto, estaban cerradas con candado. Aun así, presioné mi rostro entre las rejas, estudiando el panorama. Era aún más grande de lo que había podido ver desde el coche, con unas cuantas estructuras más hasta el fondo. Había sido construido para ser grandioso. Ahora, solo estaba allí, esperando, las colinas por detrás exuberantes, cubiertas de vegetación y proporcionando una hermosa barrera.

"Bella, ¿qué pasa? ¿Todo está bien?"

Jess ahora estaba a mi lado, pero no podía desviar la mirada. Mi mente estaba trabajando, planeando, creando algoritmos y secuencias, organigramas y ecuaciones. Sonreí al ver la imagen en mi mente de jóvenes milennials y gente experimentada, todos trabajando juntos. Mi plan de diez años… mutó y se modificó, y sonreí ansiosa al ver las puertas que se abrirían y se cerrarían, los cabos sueltos que ataría.

De pronto vi a Edward, un par de años atrás, luciendo deslumbrantemente guapo en esmoquin, sentado junto a mí en una mesa elegante durante un baile elegante, y recitándome su poema favorito:

Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo…

"Tomé el menos transitado," murmuré en voz baja. Mis manos temblaron. Mi corazón se aceleró. Gotas de sudor se formaron en mi frente.

"Bella, ¿estás bien?"

Cerré mis ojos y vi a todos y todo lo que había experimentado en los ocho cortos días de mis veinticuatro años. Lo vi a él.

Abrí mis ojos, me volví hacia Jess.

"Jess, ¿qué tan lejos estamos del sitio de trabajo dónde nos encontraremos con Edward?"

Me ofreció una mueca de desconcierto. "Solo a unos quince minutos o algo así, dependiendo del tráfico."

"¿Sabes a qué hora se supone que Edward y Aro se reunirían esta mañana?"

"Creo que a las once de la mañana. ¿Por qué, Bella?"

"Me gustaría hablar con los dos, él y Aro sobre algo—y contigo también, Jess," sonreí entusiasmada, sorprendiéndola cuando tomé su lindo rostro entre mis manos, "¡Contigo también! ¿Crees que puedas llevarnos allí antes de las once?"

"Por supuesto que puedo. ¿Pero qué está pasando por tu mente, Bella?"

"Jess, siempre he soñado con hacer una diferencia, con hacer algo asombroso."

"Edward me lo ha dicho, sí," dijo con una sonrisa, "y dijo que él sabe que tendrás éxito en hacerlo."

"Él siempre ha creído en mí, desde el principio. Solo que creo… creo que me desvié un poco. Pensé que no me estaba limitando, pero ahora, veo que aunque no me he limitado, he limitado lo que realmente significa asombroso, y le he puesto restricciones innecesarias." Miré hacia las montañas; eran infinitas, siempre en la distancia, sin embargo… aún a nuestro alcance. "Y ahora, empiezo a darme cuenta que lo asombroso no tiene límites."


¿Qué estás tramando Bella? Creo que ya varias se imaginaban hacia dónde se dirigía esto, algo mencionaron en sus reviews, ¿pero qué es lo que piensa hacer Bella en realidad? ¿Qué es lo que quiere plantearle a Edward y a Aro? ¿Y será algo posible? Sin duda que este es un momento clave de la historia y estoy segura que querrán saber qué pasa ahora así que, estaré esperando sus reviews como siempre, disfrutando de leerlos y de saber que agradecen nuestra labor, e iniciaré en seguida el próximo para que puedan leerlo ;) Recuerden que cuándo lo leeremos, depende de USTEDES. Y no olviden que es con sus reviews que mantienen con vida el fandom.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: paupau1, Vanina Iliana, Clare Pattz, Antonia, Ali-Lu Kuran Hale, somas, Tecupi, freedom2604, Car Cullen Stewart Pattinson, NaNYs SANZ, Esal, rosycanul10, Adriu, kaja0507, Leah De Call, Say's, alejandra1987, Lady Grigori, Marie Sellory, BereB, Bertlin, Valevalverde57, aliceforever85, NarMaVeg, AnnieOR, Aislinn Massi, Brenda Cullenn, Gabriela Cullen, Yendry Villachica, Vanenaguilar, EriCastelo, Yoliki, Liz Vidal, Lectora de Fics, bealnum, saraipineda44, Tata XOXO, lagie, piligm, ariyasy, jupy, Isabelfromnowon, miop, JessMel, AriGoonz, Manligrez, tulgarita, PRISOL, LicetSalvatore, Lizdayanna, rjnavajas, Kriss21, Sindey Uchiha Hale Malfoy, patymdn, Mafer, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.