Contexto: nace la pequeña bebé de la familia Fabray Berry, Beth 16 años, Luke 6 años

Alexandra

Alexandra, ese, era el nombre que la pareja Fabray Berry decidió ponerle a su segunda hija.

Rachel estaba entrando ya en sus 8 meses, estaba enorme y radiante, cómo debía ser al cargar una nueva vida dentro ella. Ahhh el milagro de la vida, la bebé venía bien, en todos sus controles había lucido sanita y bien.

Eso era lo más importante, la salud de la peque.

Ella era muy esperada por toda la familia, todos los días Rachel se levantaba, con al menos uno se sus hijos o su esposa hablándole a su vientre, poniendo su mano en ella o su oreja para tratar de sentir a la bebé haciéndole sentirse muy amada y esperada.

Y a su mamá, muy orgullosa al tener tan buenos hijos.

Era una niña, así lo había dicho el doctor, y la pareja había llorado por esto, Beth había llorado por eso, Luke también diciendo – "más mujeres a la que cuidar" haciendo su lindo puchero, que fue a callado por muchos abrazos y besos de parte de su hermana y de sus mamis.

- Eres ya, una muñequita, te voy a cuidar y enseñarte todo lo que sé, voy a jugar contigo y te voy a probar muchos lindos vestidos, te vas a ver espectacular – le decía Beth a su vientre.

- Vamos a compartir muchas travesuras juntos – decía el peque Luke – te voy a disfrazar de todos los animales del zoológico, hay muchos ¿sabías? – le preguntaba el peque al vientre de su mamá, mientras ella se aguantaba la risa de lo adorable de su hijo.

Ella recostada en su cama, junto a su esposa…

- Vas a trae muchas más alegrías a esta familia, y vas a ser muy amada mi amor, y vas a tener que compartir el seno de tu mamá, eso si te advierto – decía Quinn con un enorme puchero, mientras Rachel no se pudo aguantar y soltó una gran carcajada.

- Ay mi amor – contestó ella muy enamorada, acariciando el pelito de su esposa que estaba la altura de su vientre - ¿compartir? ¿en serio?

- Sí – dijo asintiendo Quinn, me encanta besar tus hermosos senos, mi vida y la bebé, tendrá que compartir, no lo va a monopolizar – dijo derritiendo a Rachel por lo adorable que era su esposa., tanto cómo el primer día en que se conocieron.

Rachel ayudó a su esposa a subir y acomodarse junto a ella, para después darse muchos besos apasionados y uno que otro masaje de Quinn a los hermosos senos de su amor.

Tantas caricias, tanto amor, hasta que inevitablemente su esposa rompió fuente.

- Oh oh Quinn - soltó ella dándose cuenta inmediatamente que el bebé ya quería hacer su aparición – rompiendo el beso de su esposa.

- ¿Ves Rachel? A eso me refiero, no está compartiendo – dijo con un hermoso puchero

- Quinn, amor ¡ - pidió y medio gritó ella por lo bizarro de la situación.

- Si sí, lo tengo mi amor – contestó ella aún desde la cama – Luke, Beth ¡ - los llamó desde la cama.

Ambos llegaron corriendo muy pronto, debido a que estaban en sus cuartos, jugando y chateando respectivamente después del desayuno.

- Mamá, mami – pidieron ambos.

- Ya es hora, se ha roto la fuente – dijo Quinn.

- Pero yo no escuché ruido de cristales – respondió adorablemente Luke derritiendo a su mamá Rachel quién aguantaba la risa al ver la carita de su esposa. Beth no la aguantó y se echó a reír libremente.

- No no – esclareció Quinn – va a venir la bebé.

- Pero estoy aquí – volvió a repetir Luke

- Sí mami, está aquí – rescató su hermana dándose cuenta de todo y siguiéndole la corriente a su hermanito.

- Ufff, Rachel ayuda – pidió Quinn a su esposa quien ahora sí no se aguanto la risa al ver la carita de su esposa, riendo libremente y gustosamente hasta que le vino una contracción haciendo un gesto de dolor.

- Mamá ¿estás bien? – preguntó Luke acercándose preocupado

- Sí mi amor, pero Ale ya quiere nacer, ayúdame sí – le pidió a su hijo y él asintió saliendo presuroso del cuarto

- A ¿dónde va? - preguntó Quinn.

- A ejecutar el plan de la tía San – contestó su hija

- ¿Y eso es? – preguntó Quinn mientras Rachel veía todo cuál partido de tenis.

- Yo cojo las dos maletas que ya están preparadas, Luke llama a todos, Harper nos lleva al hospital y tú enloqueces – contestó Beth

- Suena cómo un gran plan – respondió ella asintiendo y Rachel también. Ambas sin preocuparse porque Harper fuera muy joven al conducir, ella era muy prudente después de todo.

Y así fue cómo ocurrió, Harper los llevó a todos a la sala de emergencia del hospital dónde trabajaba la mamá de Quinn y el padre de Rachel, Leroy.

Ambos, junto a Quinn, llevaron a Rachel en una silla de ruedas y se perdieron dentro de una de las grandes puertas del hospital hacia un área que decía, maternidad.

Luke, Beth y Harper se quedaron con la tía Tana y Britt, ambas haciendo bromas de doble sentido hacia Beth haciéndola sonrojar y a Harper carcajear de alegría y a Luke confundirse y preguntando cada cosita adorable que se le venía a la mente haciendo sonrojar más a su hermana y carcajear a su tía Tana, chocando los cinco inevitablemente.

- Ese es mi sobrino – decía con orgullo la tía Tana

Rachel yacía en una muy cómoda cama, aún sin dilatar lo necesario para que Alexandra pueda nacer.

- ¿Quinn, recuerdas cuándo nació Luke? – le preguntó Rachel rememorando y un poco adolorida por la llegada de más contracciones.

- Sí, quebraste mi mano – le respondió Quinn

- Quinn ¡ - medio gritó ella - ¿recuerdas? – le preguntó mordiéndose el labio.

- Sí, todo, no me olvidaría jamás – recordando todo lo que ellas habían intentado, entre ello, muchos besos, caricias, abrazos, y encuentros apasionados, lo recordó todo muy sonriente – pero aun así quebraste mi mano - dijo sonriente, Rachel también rió, ese día había sido loquísimo.

Y así ellas volvieron a intentar todo de nuevo

Rachel pasó por todo el repertorio de Ella Fitzgerald esta vez, en lugar del de Grease.

Quinn la ayudó a caminar por ratos de norte a sur.

Ambas cantaron y mucho.

Hicieron ejercicios de respiración.

Se besaron y mucho.

Rachel en lugar de que Quinn le narrara todas sus fantasías más eróticas, cómo la vez anterior, ella le pidió que cumpliera una. Una que involucraba un acento australiano y una gorra de policía que Quinn pudo obtener, no pregunten cómo porque fue un tanto engorroso, pero finalmente lo hicieron.

Ellas volvieron a cantar muy enamoradas, acurrucada una con otra después del grandioso orgasmo que había tenido Rachel.

Después siguieron caminando de aquí para allá, dando varias vueltas.

Y todo, durante dos horas, la estimulación ayudó mucho.

Rachel dio a luz, muy rápido, no fue tan trabajoso cómo el anterior, talvez porque era su segundo parto y ya sabía cómo que hacer y que no, así cómo también dominaba todos sus ejercicios de respiración.

El llanto de su hija, fue el sonido más hermoso que se escuchó en esa sala, un ruidito muy especial, fantástico, uno que confirmaba una nueva vida.

Y una vez que la enfermera terminó con todos los chequeos a la peque se la entregó muy delicadamente a la pareja, sobre todo a Rachel para que haga contacto de piel con piel, formándose un vínculo inseparable entre madre e hija.

Ambas estaban llorosas, muy embobadas, muy enamoradas de su pequeña, su pequeño bultito rosa que al estar sobre Rachel y conectar sus hermosos labios con el pezón de Rachel tratando de succionar, inmediatamente se cayó, ya no lloró, lo único que se escuchaba eran esos ruiditos hermosos de gorgoteo al tratar de acomodarse y tomar su lechita.

Y su manita, caray, sus deditos, todos muy chiquitos, Quinn estaba derritiéndose por su niña. Ella era toda una miniatura de Rachel, cabellito castaño, hermosos labios, aún no veía de que color eran sus ojitos, pero ella apostó que talvez serían verdes cómo los suyos, el resto de sus características eran todos de Rachel.

Y Quinn, no podía amarla más de lo que ya lo hacía. Ella estaba muy enamorada de su bebita y de su familia.

Su fantasía más grande finalmente se había cumplido, tener una hija que sea una miniatura de su esposa.

- Awww mira mi vida, es perfecta – susurraba Quinn embelesada por su niña mirándola, pasando un dedito sobre la nariz de su niña, sobre sus manitos.

- Es perfecta - susurraba Rachel mirando a Quinn interactuando con su hija – es perfecta – decía mirándolas a ambas y al intenso amor que compartían, muy agradecida por la vida misma y por poder llegar a tener la familia que tenía.

Media hora después…

Los doctores ya habían acomodado a Rachel y su bebé en un cuarto privado muy cómodo, dónde Quinn estaba sentada en un cómodo sillón junto a ella, cuando Quinn le avisó a todos que ya podían pasar a conocer a la nueva miembro de la familia.

Santana junto a Britt le dieron un fuerte abrazo a Quinn, para luego decir – no sé cómo hacen, pero todos sus bebés son muy lindos – dijo para después derretirse con lo hermosa de Alexandra, su carita, su boquita, todo era muy lindo y perfecto, incluso cuando movía sus manitos tratando de agarrar el dedo de la tía Tana.

- Awww – se derretía Santana

- ¿Te acuerdas cuándo pretendías ser un badass? – preguntó con travesura Quinn a su mejor amiga

- Sí, pero con ella soy una nube – dijo Santana antes de hablar cómo bebé, así dulce y tierna, rallando lo cursi y acercándose mucho a lo preocupante sobre si estaba bien de la cabeza o no.

- Tú lo eres, tú lo eres – le decía a la peque con una voz muy aniñada, y pequeñita haciendo que Britt la grave para después, para que Santana no pueda negar lo adorable y chocha que estaba siendo.

Aunque muchas eran las ocasiones que la Tía Tana era muy chocha con sus sobrinos, esta vez, Santana se destacaba.

Después entraron Luke y Beth cogidos de la mano.

- Harper puedes entrar también – indicó Quinn y así lo hizo ella, trayendo un ramo de rosas rojas que tenían un aroma riquísimo.

- Muchas gracias Harper – la pareja dijo y ella asintió.

Beth y Luke se acercaron a conocer a su hermana.

- Oh mamá, es muy hermosa – musitó Beth al ver a su hermanita

- Y muy chiquitita – dijo Luke embobado mirando a su hermanita

Quinn le pidió que se acercaran y Beth se sentó dónde había estado sentada su mami, para después Quinn poner a su bebé muy delicadamente sobre los brazos de su hija.

Ahí, cógela despacito amor – pedía Quinn a su hija, mientras Luke observaba maravillado a la bebé.

- Woahhh – se maravillaba Beth, cogiendo a su hermana muy dulcemente

Luke la veía de costado y aprovechaba para poner un besito muy dulce sobre su cabecita – es hermosa mamá, eres increíble y te amo – le dijo mirando a Rachel tan encantado por todo, haciéndola llorar de felicidad al tener a tan buenos y dulces hijos.

Ella pidió que él subiera a su cama de un lado y Beth del otro, colocando a su bebita en medio, Rachel cargándola, Quinn al ver tan maravillosa, tan bella imagen se echó a llorar cómo si fuera una niña.

- Mi amor no llores, me vas a hacer llorar – contestó Rachel muy emotiva.

- Sí mami, cállate – pidió Luke con un gran puchero a punto de llorar también y fue su forma tan especial de pedirle, que hizo reír a toda la sala y a él también, evidenciando el mucho amor que todos se tenían.

Harper abrazó a Quinn diciendo – felicidades señora Fabray Berry

- Es Quinn, cariño – respondió Quinn – eres familia – añadió, haciendo llorar a Harper de felicidad. Beth volteó sus ojitos al ya conocer que a su mami Quinn le encantaba bromear con Harper, pero muy en el fondo, la quería mucho.

Ambas se abrazaron conteniéndose, Rachel esparcía besitos por todos sus hijos, Beth la abrazaba aun más fuerte, besando también a la bebita.

- Te amo mamá – dijo Beth mirándola con mucho amor

- Yo también mamá – decía Luke

- Awww mis bebés, los amo demasiado – respondió Rachel, besando a todos sus hijos nuevamente.

- Voy a ser el mejor hermano mayor, mamá - prometía el peque

- Ya lo eres mi amor – contestaba ella orgullosa de ambos de sus hijos

Muchas fotos después, llegaron los orgullosos abuelos y hubo aún mucho más llanto de felicidad, risas y anécdotas nuevos. Ellos estaban creando nuevos recuerdos.

Así fue el nacimiento de Alexandra Fabray Berry

Pasados sus dos añitos…

Alexandra Fabray Berry era toda una miniatura de Rachel con los ojitos de Quinn, una bebé que había perfeccionado el puchero familiar, llena de tanta adorabilidad, tanta belleza e inteligencia a tan cortita edad, sobre todo las travesuras, que traían a todos un coro de "Awwws" al ser tan adorable y tierna.

Cómo la vez, que Rache l y Quinn regresaban del super sólo para encontrar a sus tres hijos, bañados de harina en la cocina, Luke echándose más harina para disfrazarse de gasparín y a su pequeña hija llamada "Ale" de cariño, en el suelo haciendo ángeles de harina.

O la vez que la peque cogió el labial de su mami para pintar las uñas de Toby por más que el cachorrito era todo un machote.

O la vez que Luke y ella le cortaron casi todo el pelo al pobre gatito, sólo para que luzca distinguido, sus mamis lo tuvieron que llevar después al veterinario, al área el estilista de mascotas para que le de un corte de pelo uniforme dónde le faltaba. Al menos el gato no tendría calor en verano, y para el invierno ya habría crecido su pelito y si no, le compraron ropita por si acaso.

Ohhh Misho, era la adoración de Ale, ya que creía que era un mini león, y a ella le encantaba, lo amaba demasiado.

Cómo todo el amor de los tres hijos a felinos, sobretodo a Quinn también quién al parecer de Rachel, tenía una hermosa melena de león. Eso siempre hacía reír a Quinn.

Y la vez que ella, bloqueaba a su hermana y Harper, sobretodo esa travesura, le encantaba a Quinn, mientras Rachel volteaba sus ojitos divertida por su esposa e hija. Ale iba en busca de las chicas y con su desarmante puchero las bloqueaba, ella pedía que jugaran con ella, a lo que sea, ambas sin poderle negar nada, dado lo adorable que era y sobretodo el disfraz de conejito rosado que le encantaba usar a la peque, lo hacían, bloqueándolas.

Alexandra Fabray Berry era sin duda impresionante y eso, que sólo tenía dos añitos.