El ruido de la puerta me levanta, al parecer me había quedado dormida en el mueble.

Me incorporo y veo a Edward entrando con una tipa morena, se empiezan a besar enfrente de mi, cierro los ojos pasando mi mano por mi rostro.

—No te preocupes por ella -escucho que le dice a la chica, basura que eres Edward.

Sin querer verlos me vuelvo a acostar en el mueble colocándome los audífonos y poniendo la música a todo volumen.

El resto de la noche se la pasó la chica gimiendo como un animal, mientras que yo intentaba dormir, un pequeño odio se estaba formando en mi interior. Al parecer se fue después de que quedara dormida, camino hacia la habitación donde solo estaba dormido Edward.

Agarre el teléfono de la habitación para pedir de algo dulce, necesitaba no pensar en Edward y su idiotez.

—Necesitaba satisfacer mi deseo sexual, al parecer la chica con la que me casé no despierta mi interés -Lo escucho sin mirarlo, pasó a su lado y toma mi brazo con fuerza lastimándome, me hace gritar -no tienes nada que decir?

—Decir algo sobre mi asqueroso marido infiel? -pregunte con burla, su otra mano me agarra del cabello haciendo que me haga hacia atrás, lo miro con rabia-ahora me vas a golpear? Cada día logras sorprenderme -intento que las lágrimas no salgan, el dolor que me ocasiona es fuerte, intento no moverme para que no me siga jalando fuerte.

—Eres una idiota -me suelta y de inmediato paso mi mano por mi cabeza sobándome. Lo veo azotar la puerta al salir de la habitación.

Miro la pared llorando fuertemente, me siento en el mueble desatando el mar de lagrimas, sobo mi brazo que ahora estaba rojo por su agarre.

Alguien toca el timbre, abro la puerta aún con lagrimas en la cara, el chico pasa dejando el carrito con comida cerca del comedor.

—Gracias -murmure dándole varios billetes, él asiente saliendo del lugar.

Los días habían pasado, ya no había pasado de nuevo su intento de golpearme, al pasar los días ya me había acostumbrado a que se la pasara casi todos los días fuera de la habitación, que llevará a sus conquistas y se las cogiera sin importarle que estuviera escuchando, también mientras él salía en el día yo empecé a salir del hotel e ir a distintos lugares para no aburrirme, ahora las compras empezaban a llenar mi vacío, hasta me hice amiga de una chica de Brasil que afortunadamente hablaba inglés.

—Todavia no entiendo cómo funciona tu vida, deberías escapar con todo ese dinero que tienes por derecho -la voz de Brami me trae al presente, dejo de mirar la comida que tengo enfrente para mirarla, estábamos desayunando en un restaurante que ella me había recomendado- te casaste con un patan

—Lo se, pero no puedo irme, es complicado de explicar pero solo tengo que decir que cuando era adolescente era muy estupida y firme un contrato que ahora me pone en esta difícil situación -murmure sin ánimos, aún sentía mis ojos cansados, ayer no había podido dormir por estar llorando, siempre tan patética.

—Vamos a una fiesta, por lo que ayer me dijiste, tu esposo no regresara hasta muy de noche -los ojos celestes de ella eran fascinantes, su piel era morena y con esos ojos, wow.

Mientras comía mi hamburguesa nada saludable, lo pensé, él llegaría tarde, yo no tenía nada que hacer, necesitaba disfrutar mis vacaciones.

—Muy bien, vámonos de compras y después a la fiesta -conteste con una sonrisa, Brami aplaudió con una sonrisa de oreja a oreja, provocándome una pequeña risa.

Terminamos de comer mientras ella me contaba que la fiesta sería en un yate enorme, según ella, el dueño hacía buenas fiestas cada vez que quería celebrar algo fabuloso para él.

Salimos del restaurante, su chofer nos estaba esperando delante del auto negro, nos abre la puerta y me relajo cuando mi trasero toca el asiento.

—vamos al centro comercial eduany -le dice brami a su chofer, pase mi mano por mi espalda a causa del dolor que me provoco dormir tanto en el sofá.

—Deberíamos después ir al spa -sugiero con una sonrisa, ella asiente.

Edward.

La secretaria me sonríe tonteando conmigo mientras deja un té en mi escritorio, le doy las gracias y espero que se retire.

—El señor Branko viene subiendo el elevador -comenta mirando el suelo, aparto mi vista de los papeles.

—Y apenas me dices? -Me levanto abrochándome de nuevo el saco.

La puerta es abierta y entra el señor branko con una sonrisa, su piel morena y sus dientes blancos me causa incomodidad.

—Perdón por entrar así, no estaba su secretaria así que me di el privilegio de entrar -dice caminando hacia mi escritorio le hago una seña a mi secretaria para que se retire.

—No se preocupe, viene feliz algo bueno paso con la negociacion?

—Ellos acaban de firmar el contrato -deja en mi escritorio los documentos, miro las hojas con una sonrisa al encontrar la firma.

—Que alivio, pronto me tengo que ir y no me hubiera gustado dejar esto pendiente

—Muy bien, que le parece festejar esto en una fiesta? Puede invitar a su esposa aunque entendería si no quiere ir.

Pienso en la cara de Bella si le pidiera que me acompañara diría que no de seguro.

—Me encantaría ir, ella ha estado haciendo turismo y hoy se iba a tomar un día de descanso.

Bella.

Un montón de carros están en las calles, con otro suspiro miro la fila de carros.

—Está fiesta es muy importante no? -pregunto alzando la voz por la culpa de la música alta del carro.

—Las fiestas de Nardo son geniales, creo que tiene vínculos con la mafia pero... -se encoge de hombros mirándome- simplemente has de la vista gorda.

—No es la primera fiesta que voy donde las drogas estén involucradas -digo riéndome mientras me da una copa de vino.

Al llegar a la costa veo un enorme yate donde miles de personas suben por unas escaleras electrónicas, joder.

—Ya me estoy imaginando eso de "geniales fiestas" -digo bajando del carro, ella ríe cuando se coloca mi lado, no nos formamos en la fila, toma mi mano para llegar a los guardias que revisan las invitaciones, nos dejan pasar con solo vernos.- Vaya, trato especial.

—Lastimosamente lo conozco a profundidad -Me dice subiendo las escaleras.

Siento que me va a dar algo cuando veo hacia abajo, es enorme este yate en serio. Al llegar a la parte de arriba veo varios meseros repartir copas, una piscina con chicas desnudas, una barra con varias bolsas que no quiero saber su contenido.

—Hermana! Ya te habías tardado -aparece un chico con rasgos similares a brami como sus ojos.

—Vaya que si lo debes de conocer -digo divertida, su hermano guapísimo me mira.

—Entonces tú eres la nueva amiga de mi hermana? Me alegro, sus otras amigas me producen una desagradable sensación -Me dice ofreciéndome una copa que acaba de agarrar del mesero- es vodka.

—Vaya, empezaré la fiesta con algo fuerte -comentó tomando la copa y me la tomo de un trago, en realidad es delicioso.- pensé que estaría mas cargado.

—Por supuesto está cargado nena -dice Brami imitándome con la copa al agarrarla- solo que su sabor es menos fuerte pero sigue teniendo el mismo por ciento del alcohol.

—Brindemos por una noche magnífica -chocamos las copas de nuevo llenas con una sonrisa de complicidad.

Edward.

La vista desde el yate es hermosa, tomo otra copa disfrutando el líquido que contiene.

—Vaya que si sabe hacer fiestas -digo a Branko con una sonrisa mirando a las personas que parecen de una buena clase social.

—Por supuesto, y además aquí están las mujeres más lindas de Brasil -dice señalando un grupo de chicas que no han parado de verme desde que llegue, sonrió negando- lástima que tengas esposa.

—Sería una lástima que hoy fingiera no estar casado? -pregunto guardando mi anillo en mi bolsillo, él se ríe en respuesta.

Mi mirada se fija en un grupo de tres, hay una chica que me da la espalda pero su vestido azul marca su deliciosa figura además que deja ver su piel por el escote en la espalda.

—Creo que iré por allá -le señaló a la chica y él me da varias palmadas en forma de apoyo.

Camino lentamente viendo sus leves movimientos al ritmo de la música, sabe moverse muy bien al ritmo de la música brasileña.

El chico pasa su mano por su espalda y lentamente va bajando hacia su trasero, al escuchar su risa me detengo, se escuchaba familiar por alguna extraña razón. Bueno al parecer tendría que estar con la morena de ojos azules.

La de vestido azul se voltea para ver hacia atrás, su sonrisa se borra al verme,esta hermosa Bella con poco maquillaje y ese atuendo.

—Quítale las manos de encima -tomo su mano que está en su trasero y la aparto de ella.

—Pero quien te crees que eres? Quien eres?

La mirada de ella hace que me sienta por unos segundos mal, a mi mente se vienen todas las chicas que he llevado a la habitación.

Bella.

—Soy su esposo

—Yo no veo su anillo -dice Nardo tomando mi mano izquierda para ver mis dedos y fingir examinarlos- tú si brami?

—Mmm si, no veo ningún anillo -contesta con una sonrisa más fingida que la risa de la zorra que Edward llevo la otra vez al departamento.

—Lastima hombre, se que desearías tener a una dama como ella, pero dudo que seas digno de algo tan precioso -Me aferro al brazo de Nardo mientras lo dice, miro a Edward intentando no romper a llorar por las lindas palabras que dice Nardo-no te preocupes ella me eligió y le daré el cielo si me lo permite

—te permitiría todo -contestó con una verdadera sonrisa, agradecía tanto esto que estaba haciendo por mi.

—Maldita sea Bella, vámonos ya -Sus ojos de enojo aparecen, el temor aparece en mi cuerpo y evito que tome mi brazo.

—Deberías irte con otra de tus zorras Edward -contestó ebria e intentando ocultar mi miedo a que me golpee.

—No estoy para juegos estupidos -Me lástima cuando toma mi brazo de manera brusca, sus dedos se clavan en mi piel y Nardo se interpone.

—Si no deseas que te corra de esta fiesta lárgate y suéltala -dice amenazante Nardo, coloca su arma en el pecho de Edward y se miran a los ojos por unos segundos.

Veo marcharse Edward sin decir nada, una chica toma su brazo al parecer estaba ebria, volteo a ver otro lado para no ver la terrible escena que últimamente veía. Las lágrimas quieren salir asi que camino hacia donde se supone que deberían estar las habitaciones, solo escucho unos pasos siguiéndome y mi respiración acelerada, entro a la primera habitación que veo y rompo a llorar con todas mis fuerzas, camino lentamente hacia la cama con ayuda de Nardo me aferro a él mientras las lágrimas siguen fluyendo como un rio, mi mente me hace recordar todos los últimos días en el departamento provocándome una horrible sensación que pensé que nunca volvería a sentir.

—Por Dios Bella deja de llorar, el no lo merece para nada, no dejes que tontos como él te rompan

—Es que yo sé que valgo tanto pero también sé que no puedo hacer nada para irme lejos de él, me da tanta rabia eso, y lo peor es que él sabe que tiene el control sobre mi, me enferma que sea así conmigo.

Los segundos pasan al igual que los minutos, ningún ruido se escucha en la habitación, las lágrimas paran y un dolor de cabeza se instala.

—Por favor quédate a dormir hoy aquí, no se que tan malo sea, pero hoy solo descansa aquí -Me dice Nardo, alzo la vista para verlo de seguro con los ojos hinchados, una parte de mi quiere decir que no, pero cansada por hoy de tanta toxicidad asiento.

Me acuesto en la cama sin importarme las miradas de brami y Nardo, me sueno la nariz con el papel que me ofrece ella, sin decir nada se sienta a mi otro lado, quedando en medio de la cama entre Nardo y brami, miro la televisión apagada extrañando a mis amigas.

—Deberíamos ponernos borrachos -comenta Nardo tomando mi mano, la aprieto y sin pensar digo si.

—Voy por varias botellas -se levanta brami sin perder ningún minuto más sale de la habitación, cierro los ojos queriendo despejar mi mente.

—Quiero que sepas que si necesitas algún día un lugar para vivir, refugiarte o cualquier cosa que necesites puedes decirme y te lo conseguiré

—Gracias en serio -contestó aún con los ojos cerrados, la puerta es abierta y solo escucho la risa de brami.

El alcohol pasa por nuestras gargantas, las risas comienzan en algún momento de la madrugada y mi celular suena

"Mañana nos vamos, más te vale llegar"

"a las 8 te veo en el aeropuerto de Canadá, espérame cariño" contestó con una risa, leo el mensaje que envié y los demás se parten de risa.

—En verdad brami también tú Nardo, muchas gracias por ayudarme, en serio que valoro lo que hicieron cuando Edward vino hacia mi -digo entre lágrimas, le doy un trago a la botella de vodka e intento no escupirlo.

—No te preocupes, todas las cosas que dije eran ciertas, sé que te conozco hace unas horas pero con ese tiempo me di cuenta que eres una chica genial y divertida que nadie debería tratarte de ese modo.

—Juro que si continuamos con este tema sobre ese estupido vomitaré -dice brami con una risa de ebria,levanto la mano para que me de los 5, aun con la botella en mano me acuesto en la cama matrimonial.

Ustedes qué opinan sobre este rumbo que tomo la historia? Debería seguirla o cambiarlo?