Milady,
Ayer por la noche no podía dormir, así que salí a dar una vuelta por los tejados con la esperanza de verte, aunque no fuese noche de patrulla. Todo esto... ser Cat Noir, correr por los tejados de París, pelear contra los villanos a tu lado... es una de las pocas cosas que mi padre no puede arrebatarme. Y quería disfrutarlo.
No sabía qué iba a contarte si te veía. Confío en ti ciegamente, pero no estaba seguro de que fuese buena idea decirte que he roto con mi novia. Por si se te ocurre pensar que, ahora que soy de nuevo un gato soltero, voy a volver a maullarte serenatas bajo la luz de la luna y todo eso.
Confieso que resulta tentador, para qué te voy a engañar. Pero no tienes que preocuparte por eso, porque ahora mismo estoy muy cansado. Me siento herido y decepcionado, y no me veo con fuerzas para volver a enfrentarme a un desengaño amoroso. Duele demasiado.
Bueno, de todos modos ayer no te vi, así que todo esto da igual en realidad.
En cambio, fui a visitar a M. Pasé por su balcón sin muchas esperanzas de encontrarla despierta, porque era ya muy tarde... pero allí estaba ella, apoyada en la barandilla, con una manta sobre los hombros y contemplando el cielo nocturno con cara triste.
Me dejé caer sobre la barandilla, a su lado.
–Buenas noches –saludé.
Sonrió un poco.
–Buenas noches, gatito.
Permanecimos en silencio. Sé que puede parecer extraño que nos encontremos por las noches simplemente para estar callados el uno junto al otro, pero es así. A mí me gusta su compañía casi tanto como su conversación. Y a ella parece reconfortarla que yo esté cerca, aunque aún se mantenga a cierta distancia.
Recuerdo la primera noche que estuvimos juntos en su balcón. No me refiero a esta última semana, cuando he empezado a visitarla de forma más o menos regular, sino a la primera vez de verdad. Hace ya varios meses.
Entonces no teníamos tanta confianza. Es decir, mi alter ego y M. sí que eran buenos amigos, pero ella no lo sabía; para M., Cat Noir era un valiente superhéroe que la había salvado en un par de ocasiones, y nada más. O sea, prácticamente un desconocido.
Aún así me dejé caer en su balcón aquella noche porque me sentía solo. Había preparado una velada romántica en una azotea y esperaba que acudieses, pero... no te presentaste. De modo que allí estaba yo, suspirando por mi corazón roto y hundiéndome en mi propia miseria cuando vi a M. en su balcón. Y decidí pasar a saludarla.
Y no sé cómo ni por qué... le conté lo que había pasado. Que me habías dado plantón, y que estaba de bajón porque estaba enamorado de ti y obviamente tú no me correspondías. Bueno, quizá no se lo dije con esas palabras. Pero se lo conté, y aún no sé por qué lo hice. Quizá porque era mi amiga, aunque ella no lo supiera, o quizá porque realmente necesitaba desahogarme, no lo sé...
Nunca antes le había hablado a nadie de lo que siento por ti, salvo a Plagg, claro. Pensé que era evidente para todo el mundo, pero incluso M. pareció sorprenderse. Una de las pocas cosas que no me gustan de ser Cat Noir es que a veces siento que nadie me toma en serio. De hecho me costó mucho convencerte en su momento de que mis sentimientos por ti eran sinceros, a pesar de que probablemente eres la persona que mejor me conoce.
Pero aquella noche lo compartí con M. porque necesitaba confiar en alguien. Y ella me dijo que también estaba triste y con el corazón roto. Así que intenté animarla, pero entonces apareció un villano akumatizado y tuvimos que despedirnos.
Y ayer, mientras estaba sentado en silencio junto a M., recordé aquella primera noche, y cómo los dos habíamos confiado el uno en el otro cuando estábamos pasando un mal momento.
Ella debió de notar algo en mi expresión, porque se volvió para mirarme y me preguntó:
–¿Estás bien? Pareces muy serio esta noche.
Sacudí la cabeza.
–No, solo estaba recordando... –empecé, pero me detuve de pronto. Para mí era un recuerdo bonito, pero quizá para ella fuese triste. Y ya tiene demasiadas cosas en la cabeza últimamente como para que encima venga yo a rememorar más malos momentos–. Da igual –murmuré.
Sentí que colocaba la mano sobre mi brazo.
–Dime, ¿puedo ayudarte de alguna manera? –preguntó.
M. es así. Aunque esté pasando por una mala época, aunque tenga el corazón roto, aunque se sienta muy miserable... siempre buscará una forma de hacerte sentir mejor si lo necesitas.
–No lo creo, pero gracias –sonreí. Hice una pausa y añadí por fin–: Hoy he roto con mi novia.
Se mostró sorprendida.
–¿Tu novia? Pero...
Recordé de pronto que la única persona que sabía que Cat Noir tenía pareja eras tú, milady. Oficialmente, para M. yo seguía loco por ti.
–Últimamente he estado saliendo con alguien –le expliqué–. No Ladybug, sino... una chica a quien conozco de mi vida diaria. Porque estaba claro que Ladybug no sentía lo mismo por mí, así que pensé... que quizá había llegado la hora de pasar página por fin.
–Y... ¿no ha salido bien? –preguntó ella en voz muy baja.
Permanecí un momento en silencio, pensando.
–No estoy seguro –dije por fin–. Verás, podría decirte que si no seguimos juntos es porque ha surgido un... obstáculo en nuestra relación. Pero, para serte sincero, lo cierto es que ella estaba dispuesta a luchar para superarlo... y yo no. Yo me rendí ante la primera dificultad, tiré la toalla y me convencí a mí mismo de que era algo imposible de solucionar.
M. me miraba como si no me reconociera. Le sonreí.
–Sí, sigo siendo yo, el mismo gato que ha estado esperando a Ladybug con fe inquebrantable durante un año entero, a pesar de todas las veces que ella me dijo que amaba a otro –le dije tristemente–. Y creo que ese es el problema, ¿sabes? Que por Ladybug sí que habría luchado. Hasta el final.
Decirlo en voz alta no me hizo sentir mejor. Pero es la verdad.
M. guardó silencio un instante, pensativa, y después preguntó con cierta timidez:
–¿Quieres decir... que no querías a tu novia en realidad?
–Sí que la quería –repliqué–, en cierto modo. Me gustaba mucho, y todavía me gusta. Estábamos muy bien juntos, nos llevábamos bien, teníamos muchas cosas en común... es solo que...
Hice una pausa, intentando ordenar mis pensamientos.
–Tenía sueños de futuro con Ladybug –confesé por fin–. Me gustaba imaginar cómo sería nuestra vida juntos si ella llegase a corresponderme. Incluso me veía envejeciendo a su lado, y la idea me parecía maravillosa. ¿Te lo puedes creer? –Sonreí–. Ni siquiera conozco su verdadero nombre ni he visto nunca su rostro detrás de la máscara, ella ha dejado claro por activa y por pasiva que no siente lo mismo por mí, y sin embargo... yo no era capaz de imaginar un futuro sin ella, ¿entiendes?
Me volví para mirar a M. y descubrí, alarmado, que tenía los ojos llenos de lágrimas.
–Sé exactamente lo que quieres decir –susurró.
Yo, en realidad, no estaba seguro de que lo supiera. Quiero decir que probablemente ella se siente así con Lk, pero él la corresponde, así que no es exactamente lo mismo, supongo. Sin embargo, no quise contradecirla.
–Pero con mi novia... mi ex-novia –me corregí–, me limitaba a vivir en el presente. No es que eso sea malo, supongo. Me gustaba lo bastante como para querer ser su pareja, y sin embargo...
Hay otra cosa que no te he confesado, y tampoco se lo dije a M. la otra noche. Y es que K. sí que me incluía a mí en sus planes de futuro. Yo le decía que sí a todo para no disgustarla, pero la verdad es que me costaba visualizarme en aquella vida que ella soñaba para los dos.
Y tienes que creerme si te digo que, a pesar de todo, en ningún momento pensé que eso pudiese ser un problema. Creía que era cuestión de tiempo, que solo necesitaba que pasaran los días, los meses... los años... para terminar de olvidarte del todo y querer a K. de la misma manera que te quería a ti. Pensaba que lo único que sucedía era que mi corazón tardaría un tiempo en curarse, pero lo haría tarde o temprano y, cuando lo hiciera, sería capaz de amar a K. como ella merecía.
Lo creía sinceramente, milady. En ningún momento tuve intención de hacerle daño ni utilicé nuestra relación para tratar de olvidarte. De verdad quería ser para K. lo que ella soñaba que fuese. De verdad me esforcé por ser el mejor novio para ella.
Pero lo que le dije a M. era verdad, y hasta ese momento no había tenido el valor de admitirlo ni siquiera ante mí mismo.
K. tuvo toda la razón del mundo al romper conmigo, porque no fue mi padre, ni tampoco L., quien acabó con nuestra relación.
Fui yo. Porque no tuve valor para luchar por ella.
Por ti lo habría hecho, milady. Por ti habría dado todas y cada una de mis siete vidas.
Pero no amaba a K. de la misma manera, y supongo que en el fondo de mi corazón sabía que nunca lo haría. Y tal vez por eso no me enfrenté a mi padre cuando debí haberlo hecho.
K. merece alguien mejor, sin duda.
–Tal vez... –dijo entonces M., pensativa–, tal vez solo era cuestión de tiempo, ¿no crees? Que os conocierais mejor... que compartieseis muchos buenos momentos.. No sé, algunas personas necesitan un tiempo para enamorarse.
–Es lo que yo pensaba –asentí–. Pero hoy me pregunto... si no estás dispuesto a luchar por algo, ¿hasta qué punto te importa? –Sacudí la cabeza–. Si no vamos a estar juntos a largo plazo, quizá lo mejor haya sido acabar aquí y ahora. Porque más adelante será más doloroso.
–Pero eso no lo puedes saber –replicó ella–. Cuando empiezas a salir con alguien no puedes prever cuánto durará. A veces no es culpa de nadie que las relaciones no funcionen, pero si no lo intentas, nunca lo sabrás.
Reflexioné.
–Es posible –admití–, pero si empiezas, como mínimo deberías hacerlo con la fuerza y el convencimiento suficientes como para que el primer obstáculo no sea realmente un obstáculo, ¿no te parece? –Ella no respondió, de modo que continué–. Mi no... mi ex-novia estaba muy segura de lo nuestro. Yo no, pero... pensé que sería una buena idea darle una oportunidad. –Respiró hondo y confesé–: Estaba equivocado.
Ella se volvió para mirarme con los ojos muy abiertos.
–¿No crees que ha valido la pena el tiempo que habéis pasado juntos? –preguntó.
–No lo sé. En su momento pensé que no tenía sentido romperle el corazón si me gustaba lo bastante como para empezar a salir con ella, pero ahora pienso... que debería habérmelo tomado con calma. Que tendría que haber esperado a saber lo que quería, a estar completamente enamorado...
–Entonces quizá habrías perdido tu oportunidad con ella.
–Puede ser. Pero temo que ahora le he hecho más daño sin querer.
M. sacudió la cabeza y murmuró algo para sí misma. Probablemente no pretendía que yo lo escuchara, pero mi superoído es muy fino y lo captó perfectamente: "Ojalá yo hubiese tenido una oportunidad".
No le pregunté al respecto, claro. Entre otras cosas porque en cierta ocasión me dijo que yo le gustaba (me refiero a Cat Noir, no a mi alter ego sin superpoderes) y le tuve que dar calabazas porque estaba enamorado de ti. Es un asunto incómodo para ambos, así que no hemos vuelto a mencionarlo desde entonces. Además, ella está ahora con Lk., así que supongo que es agua pasada.
Permanecimos en silencio un rato más, hasta que ella preguntó con timidez:
–¿Sigues... sigues sintiendo algo por Ladybug, entonces?
Suspiré.
–Milady siempre ocupará un lugar especial en mi corazón –respondí–, pero ahora mismo necesito tiempo para lamerme las heridas y aclararme un poco. Está claro que no puedo volver atrás porque esa puerta se cerró hace mucho tiempo, pero... también creo que debería esperar hasta superarlo del todo, antes de intentarlo con nadie más. Tal vez... tal vez no fue buena idea emparejarme tan pronto. Quizá tenga que esperar hasta conocer a alguien que me haga sentir lo mismo que me hacía sentir ella. Y que también me corresponda.
Me latió el corazón un poco más deprisa al pensar en ello. Durante un tiempo creí que K. era esa persona, pero ahora que sé que no... me pregunto si es realmente posible.
Todos mis amigos a mi alrededor se van emparejando y parecen muy felices. Si es tan sencillo para ellos, ¿por qué es tan difícil para mí?
M. me sonrió con dulzura.
–Claro que sí. Tú no mereces menos, Cat Noir.
Le sonreí también.
–Gracias, M. Eres muy amable.
–Es lo que pienso de verdad.
Permanecimos de nuevo en silencio, con la luna brillando sobre nuestros, hasta que M. dijo que tenía sueño y se iba a dormir.
Hoy la he visto en el colegio, como al resto de mis amigos, pero aún no les he dicho que K. y yo ya no estamos juntos.
Necesito tiempo para asimilarlo todo.
Siempre tuyo
Cat Noir
NOTA: Aviso a navegantes: esta conversación tendrá consecuencias.
