Aquí les dejo un nuevo capítulo... espero les guste!
Feliz año 2020 a todos los que leen esta historia.
-¿Qué hace aquí tan tarde doctor Irie?- le preguntó Mikami a Naoki.
-Quise venir a ver cómo se encontraba – le respondió con tono afligido.
-¿Tan grave estoy que tiene ese tono de voz?- le preguntó ella algo asustada.
-¿Ehhh? ¡Nooo! - mi tono no tiene que ver por su enfermedad. Reconozco que no es de mi agrado verla hospitalizada de nuevo, pero mi tono se debe a temas personales en verdad.
-¡Ohh ya veo!
-Si disculpe por venir a esta hora. Pero estaba deambulando por los pasillos de la clínica y de pronto me encontré fuera de su habitación. Quise pasar a saludarla, ya que pronto me deberé ir de este hospital.
-¿Irse? ¿A dónde?
-A mi hospital de origen. Estoy aquí por un permiso especial que me habían dado, pero ya llegó a su fin.
-¡Ohhh pero qué lástima! ¿Eso quiere decir que la enfermera Kotoko también se irá?- preguntó ella algo triste.
-No- Ella deberá permanecer aquí por más tiempo. Usted sabe que estamos separados, y al parecer seguiremos así.
-¿Por eso está tan triste?- le preguntó ella amablemente.
-Sí.. – lo lamento. -Pero no deberíamos hablar de esto, quería venir a ver cómo se sentía usted.
-Doctor, me siento desanimada -dijo ella sentándose cómodamente. – ¿Por qué mejor no hablamos de otra cosa que no sea enfermedades? -dijo ella sonriendo alegremente.
-¿En serio no le molesta?- le preguntó Irie sin tener idea de por qué tenía tantos deseos de hablar con ella.
-Claro. ¡Me gustaría hablar de la vida un rato!.
Irie sonrió.
-Me imagino que debe estar aburrida de hablar de las "patologías de su embarazo"-rio alegre.
-Si, realmente aburrida. – Por eso cuénteme, cuénteme de usted y de su esposa. Veamos si desde aquí los puedo ayudar.
Y así empezaron a conversar de la vida. Irie estuvo hasta altas horas de la noche con ella. Cada cierto tiempo, monitoreaba sus signos vitales. Miraba de reojo los aparatos médicos y con su memoria visual infalible, memorizaba todo.
(*******)
-¡Ohhhhh por fin te veo mi niña adorada!- gritaba a toda voz una sra de voz chillona en pleno hall del hospital de internos.
-¿Mama?- preguntó Kotoko sorprendida
-¡Siiiiii querida mía!- dijo mientras corría a abrazarla en forma desesperada. Cuando la alcanzó la abrazó tan fuerte que casi le destruye la columna completa.
-¡Mamá! ¡suelta a Kotoko, las vas a quebrar entera!- escuchó de pronto la voz de Yuuki.
-¿Yuuki? ¿Tú también estás aquí?
-Claro, y mi papá también. Vinimos todos- le dijo señalando a la entrada donde se encontraba el padre de Naoki secándose el sudor. Al parecer, había corrido para alcanzar a su esposa.
-¡Hola hija!- le decía amablemente el padre de Naoki visiblemente emocionado de verla.
Kotoko apenas y pudo soportar la escena. Se le había formado un nudo en la garganta. Verlos a todos ahí, la había conmocionado sobremanera.
-¿Mamá, Papá, Yuuki?- se escuchó una voz a lo lejos sumamente sorprendida. Naoki casi se muere de la impresión. No podía creerlo.
-¡Aquí estamos hijo!- dijo su madre colgándose a sus brazos, lo que hizo que Naoki se estremeciera completamente. Sus ojos se habían colocado completamente rojos, cosa que a nadie le pasó desapercibido. Menos a Kotoko.
-¿Qué hacen aquí?- les preguntó sorprendido.
-¡Vinimos a buscarte!- le dijo Yuuki , pero ya que mi cuñada favorita se deberá quedar, quisimos pasar a saludarla también. (dijo cerrándole un ojo a su hermano).
-¡No sabías que tenías más cuñadas!- le dijo en tono "enfadado" Kotoko.
-Pues no, no la tengo – le dijo Yuuki poniéndose serio, pensando que quizás su comentario no había resultado gracioso – Mi hermano jamás podría amar a otra persona más que a ti cuñadita… además que quedaría desheredado de inmediato.
-Yuuki- dijo sorprendida Kotoko.
Irie se encontraba visiblemente conmocionado. Verlos a todos ahí le traía sentimientos encontrados.
Por un lado, le hacía inmensamente feliz volver a verlos, pero también sentía que les había fallado. Con eso se daba cuenta de que todo estaba sucediendo de verdad, que debería regresar a su casa. Sin su esposa. Sentía que una vez más los había defraudado. Pensar así le estaba provocando un tremendo dolor. Sus ojos no pudieron más con la frustración.
-¿Hijo?- ¿Qué pasa?
-¿Irie? ¿Estás bien?- le preguntó Kotoko sorprendida. Su marido estaba lejos de ser así.
-Si, bien, me alegra verlos después de tanto tiempo, eso es todo- dijo secándose las lágrimas que no alcanzaron a correr por sus mejillas.
Kotoko lo miró sorprendida. Naoki solo se limitó a sonreír tímidamente y a desviar la mirada. Tomó las cosas de su madre y decidió acompañarlos al hotel donde se quedaban.
-No podré acompañarlos, porque estoy de turno – les dijo Kotoko mirando su reloj. Pero espero poder verlos más tarde.
-Claro hija, trata de ir a la hora de la cena, para que cenemos todos juntos -¿Te parece?
-Si, claro, ahí estaré. Me gustará compartir con ustedes aunque sea un día - dijo ella algo emotiva.
-Hijita, nos quedaremos aquí hasta el domingo. Esperamos poder a verte a diario- le dijo su suegra dándole ánimos (y dejándole claro de paso, que tendría que estar con ellos absolutamente todo el tiempo libre que tuviera).
-Cuñada, ¿tienes que irte a tu turno al tiro? ¿Podríamos tomarnos un café antes que regreses?
-No, tengo un rato libre ahora… ¿pero no quieres irte al hotel a descansar?-le preguntó Kotoko.
-La verdad quiero deshacerme de mis padres un rato y que ellos puedan hablar con mi hermano a solas, no quiero estar presente -le dijo con cara de fastidio.
-Bueno- le dijo ella titubeante. Ella sabía que Yuuki la quería, pero se sentía incómoda al saber que pasaría un rato a solas con él.
Caminaron en silencio hacia la cafetería. Compraron los cafés y luego se dirigieron a los jardines del hospital. Ahí podían estar tranquilos y era un día especialmente cálido.
Ninguno de los dos decía nada. Kotoko comenzó a impacientarse. Miraba constantemente el reloj, como si con eso pudiera hacer que la hora avanzara más rápido. Estaba muy intranquila.
-Nada ha sido lo mismo sin ustedes en casa, ¿sabes?- le dijo de pronto Yuuki.
-¿Ehh?- preguntó Kotoko aterrizando de pronto.
-Si, los extrañamos mucho a los dos. El día que fuiste Kotoko todo se convirtió en un infierno. Nada fue normal. Mis padres y yo, no le hablábamos a Naoki. Apenas nos saludábamos por las mañanas. Fueron unos días durísimos.
-¿Hablas en serio?- le preguntó ella sorprendida.
-Si -suspiró fuerte – Al principio era como que mi hermano, no se quería convencer de lo que realmente sucedía. No se convencía. Pasó por todos los diferentes estados de ánimo que te puedes imaginar: indiferencia, negación, rabia, furia… y luego pasó a la angustia extrema y desolación.
Kotoko lo miró sorprendida. ¿Irie con angustia extrema y desolación?.
-Sí, aunque no me creas así fue… tal cual -dijo de pronto inclinándose hacia atrás en su asiento. -Al principio casi no hablábamos, pero luego por las noches comenzó a tener terribles pesadillas.
-¿Pesadillas?
-Si, soñaba contigo todas las noches. Soñaba cosas buenas y malas. Pero ambas lo angustiaban mucho. Había veces que soñaba que estaban juntos, como antes… creo que eso fueron las peores pesadillas, porque cuando despertaba y se daba cuenta de que no era cierto, sufría de unos terribles ataques de angustia. Parecía que le dolía hasta el alma – le dijo Yuuki triste al recordar esos sucesos.
Kotoko miró su café estremecida, no creía que Irie hubiese pasado por eso.
-Pero después las cosas empeoraron -continuó Yuuki sorbiendo un poco de su café.
-¿Empeoraron?- preguntó Kotoko.
-Si, luego de un tiempo así, Naoki colapsó. -Despertaba gritando, y luego lloraba sin consuelo. -Yo estaba muy enojado con él Kotoko. Reconozco que quería que sufriera tu ausencia. Que se diera cuenta lo que estaba perdiendo, pero ya eso fue mucho para mí. Así que una noche entré a su habitación para reconfortarlo. Fue muy terrible verlo así. Totalmente destruido. Esa noche lo abracé y contuve. También lo reté mucho y le dije lo que pensaba. Mi hermano se culpó de todo y me dijo estar desesperado. Que no sabía como arreglar las cosas. Qué necesitaba recuperarte. Yo lo apoyé y decidimos esa noche hablar con nuestros padres. Esa fue la primera vez en años que dormí a su lado nuevamente, como cuando era bebé. Fue muy extraño tener que ser yo quien lo reconfortaba. – le dijo con lágrimas en los ojos.
-Yuuki- comentó Kotoko casi en shock.
-Así fue. Al otro día fuimos a hablar con papá y mamá. Irie despertó mal ese día. Tenía fiebre. Pero se levantó y enfrentó a nuestra madre. Ella apenas le hablaba. Ella lo trató muy mal y él, se quebró entero. Se puso a llorar frente a ellos, les pidió perdón y les dijo que quería hacer algo para buscarte y recuperarte. Pero que nadie lo ayudaba. Nadie le decía nada de ti y que estaba desesperado. Qué necesitaba su ayuda urgente.
-¿Hablas en serio?- preguntó Kotoko tapándose la boca para no comenzar a llorar. Escuchar eso la había emocionado mucho. Aunque sabía muy bien que Yuuki jamás le mentiría.
-Si, fue terrible en verdad. Mamá lo abrazó y le dijo que le ayudaría. Que por fin había abierto su corazón. Ese mismo día fue a congelar la carrera. No le importó nada. Quería venir de inmediato a buscarte. Pero el hospital no se lo permitió y optaron por transferirlo.
-Pero aquí casi no nos hemos visto – le dijo ella haciendo ver que las cosas con Irie no habían avanzado mucho.
-Lo sé, pero a diferencia de que lo todos creen, él te ha estado observando.
-¿Observando?
-Sí, él está muy admirado de la clase de persona que te has convertido acá. Dice que aquí has despertado como la real enfermera que llevas dentro. Que todos te admiran. Que estás trabajando en urgencias. Qué has dejado de ser tan atolondrada- dijo con su tono característico. -Por eso en gran parte no ha querido entrometerse tanto. Además que me comentó que se encontró con un rival. Otro médico – Yuuki la miró con ojos tristes al decir eso. – Y al parecer, eso lo frenó más aún a actuar. Es como si él hubiera perdido totalmente la confianza en él. Él está decidiendo que es lo mejor para ti. Y eso le ha pasado la cuenta. Cree que quizás él no es el hombre correcto para ti. Porque a su lado, nunca has podido explotar tu verdadero potencial, pero si lo has hecho con otro hombre al lado. Sé que suena masoquista a morir y totalmente impropio de mi hermano, pero así ha sido – dijo mirando hacia el suelo con una profunda tristeza.
-¿Naoki sin confianza?- No creo, el se ve muy seguro de si mismo todo el tiempo – comentó ella media dudosa.
-Esa ha sido su gran actuación parece. Al contrario de mi hermano, tu siempre lo apuntalaste a él. Él se sentía seguro y capaz de todo a tu lado. Ahora duda de él y de todo. Más ahora, que siente que perdió la batalla y deberá regresar a casa. Llamó a mi madre desesperado. Por eso en gran medida estamos acá. Sé que él jamás te contaría esto, quizás mi madre sí, pero no sé en verdad si a ella le creerías. Por eso preferí contártelo yo. Nuestra relación es distinta, y creo que sabes que no te mentiría ni te exageraría las cosas. Te las estoy contando tal y cual han sucedido. No estoy mintiendo cuñada. Mi hermano está desolado… y la verdad nosotros también. No solo por verlo sufrir a él, sino porque también te extrañamos. Extrañamos la pareja que eran. Extrañamos la pareja que pudieron haber llegado a ser. Pero tampoco somos ciegos y no te cuestionamos. Mi hermano ha perdido todo este tiempo, observando a lo lejos y el tiempo se le acabó. Pero si tú me preguntas creo que él no volverá a la casa. Se quedará y congelará sus estudios.
-No debe hacer eso… de congelar, no podrá graduarse con honores, y eso es a lo que él apunta- dijo Kotoko triste.
-Bueno, no lo sé -suspiró Yuuki. -Son especulaciones mías. Pero lo que sí te puedo decir, es que él esta muy triste y angustiado. Lo único que lo ha animado un poco es que sé que se hizo de una amiga aquí, una paciente al parecer…
-¿Una amiga dices?- preguntó Kotoko intrigada.
-Sí, me comentó que es una paciente de este hospital. Parece que su caso es grave. Está muy intrigado, pero parece que se han hecho grandes amigos y eso ha logrado que su angustia se apacigue un poco.
-¿Hizo amistad con Mikami dices?- preguntó ella más asombrada aún.
-Si… ella -dijo Yuuki mirando su vaso ocultando una sonrisa – Parece que han conversado mucho. Al menos ha podido desahogarse un poco ¿No crees?- dijo levantándose lentamente.
-Si, es bueno que lo haga – dijo Kotoko pensativa.
-Si, más para Naoki que no suele tener amigos y menos abrir su corazón a desconocidos – suspiró. – Bueno cuñada, te veré en la cena. No dejes de ir. Todos queremos verte, sobre todo mis padres… mi madre está desesperada – dijo Yuuki para retirarse de la sala.
Kotoko lo miró irse solo asintiendo con la cabeza. No fue capaz de decir nada. ¿Irie siendo amigo de Mikami?- ¿Él abriendo su corazón con otra persona? ¿Con otra mujer?. Kotoko nunca se dio cuenta de que entre ellos se había forjado una amistad así… ni siquiera se lo había imaginado. Ese comentario de Yuuki la había consternado. Por mucho que Mikami estuviera casada, ella había logrado capturar la atención de todos… de el personal médico, Daniel y ahora su esposo. Sabía que sentir celos de ella era un tanto ridículo, pero se sentía raro que Irie se abriera con otra persona que no fuera ella.
Al cabo de un rato, se encontró con Irie. Que venía llegando desde el hotel.
-¿Qué haces aquí? ¿No te ibas a quedar en el hotel con tus padres?- le preguntó Kotoko sorprendida.
-Quedé de pasar por ti a las 19 hrs a esa hora ¿no?. Tenía que asegurarme de que fueras, si no mi madre entrará en un serio colapso nervioso, ya sabes como es -dijo Irie sonriendo alegre.
-Si- le sonrió Kotoko de vuelta. – Cuando termine el turno, podremos irnos.
-¡Claro! – le respondió Irie.
-¿Qué vas a hacer ahora?- preguntó Kotoko.
-Prometí llevar a una paciente a dar una vuelta por los jardines – respondió él mirando la hora.
-¿Sacarás a Mikami? ¿Daniel te autorizó a hacerlo? – le preguntó Kotoko.
Irie la miró algo preocupado.
-Daniel no sabe. Pero se lo prometí. Pasaré por ti a las 19 hrs, te esperaré aquí mismo para irnos. ¿Te parece?
-Claro- le respondió ella para ver como Irie partía casi corriendo a tomar el ascensor que lo conducía a la zona de hospitalizados a buscar a Mikami.
A Kotoko se le erizó la piel. Era una sensación muy extraña la que sentía.
A ratos Kotoko fijaba su atención en los jardines del hospital. Era cierto lo que decía Yuuki, ellos de verdad, se habían hecho buenos amigos. Siempre estaban riendo, cada uno lograba capturar la atención del otro y reían a los mismos tiempos. Irie se veía feliz y relajado a su lado.
A Kotoko se le comprimió tanto el estómago como su estado de ánimo. No sabía que pensar ni que sentir al respecto. Lo que le había dicho Yuuki la había conmocionado. Había avivado en ella esa chispa que tanto se había obligado a apagar. Se sentía tonta sentir celos de Mikami, más que ella estaba casada y amaba a su marido. Pero sentía celos de que otra persona, pudiera llegar de esa manera a su esposo. Quien se caracterizaba por ser frío y poco cercano.
(*******)
-¿Está todo bien?- le preguntó Daniel mientras veía hacia donde ella miraba.
-Sí – respondió ella sin siquiera pensar la respuesta.
-¿Por qué está tu marido con Mikami?- preguntó Daniel molesto.
-Se han vuelto buenos amigos. Irie se ofreció a pasearla por los jardines.
Daniel no dijo nada, pero Kotoko vio el disgusto que sentía reflejado en sus ojos.
(*******)
-¿Estás lista Kotoko?- le preguntó Irie cuando pasó por ella a buscarla.
-Sí- respondió ella asintiendo.
Caminaron en un silencio que a Kotoko se le hiso algo incómodo. Quería hablar con él. Quería saber respecto lo que Yuuki le había contado, pero no se sentía con la confianza de hacerlo. Por otro lado Irie había vuelto a su postura rígida y seria que mostraba frente a ella.
Llegaron al cabo de un rato, y como era de esperarse, al verla su suegra se lanzó a sus brazos.
-¡Ohhh por fin llegaron!- por un momento temí a que no vinieras hija – sollozaba.
-No mama, si te dije que vendía- le dijo ella sonriendo alegre.
-Bien- dijo ella sentándose para así comenzar a cenar.
La cena estaba bastante agradable. Todos querían hacer el ambiente bastante relajado. No querían tocar temas sensibles. Ni decir nada que pudiera incomodar a Kotoko.
Estaban en lo mejor de la conversación, cuando de pronto un mensaje llegó al celular de Irie. Él instintivamente lo miró y sonrió dulcemente. Kotoko sintió como si una aguja pinchara su corazón. Esa sonrisa otra vez. Quería ver de quien se trataba, pero no podía dada su ubicación en la mesa, aunque estaba segura de quien era.
-¡No puedes estar recibiendo mensajes de otras mujeres mientras cenas con tu esposa y familia!- dijo la madre de Irie mientras miraba el remitente. -¿Otra vez esa tal Mikami?- le preguntó enojada.
-Madre, no digas cosas que no te incumben- dijo Irie quitándole el celular y guardándolo en su bolsillo, para luego oírlo vibrar una vez más. Irie colocó cara de póker todo el rato.
- Bueno, al menos te vendrás con nosotros y te alejarás de ella. Me tienes aburrida con tanto juego de parte tuya. Kotoko sintió náuseas en esos mismos segundos.
-Madre, por favor… - le dijo Yuuki mirando la cara de su cuñada.
-Si, por favor querida, no digas esas cosas- le dijo su marido secándose la frente. De verdad no creía lo desubicada que había sido su mujer. Decir eso justamente en esos momentos…
-Madre, ella es una paciente. Por favor, deja de decir disparates.
Y hasta ahí llegó ese tema. Pero Kotoko no pudo seguir disfrutando de nada.
Cuando regresaron, Naoki pudo notar la tristeza de Kotoko. No sabía bien a qué se debía. Seguramente el haber estado reunido todos juntos como antes, la había dejado así. Después de todo, hace tiempo que no compartían una cena familiar.
-Kotoko ¿no me vas a decir qué te tiene así?- le preguntó Irie deteniendo el paso.
-¿Así cómo?- preguntó ella exaltada.
Irie suspiró algo decepcionado.
-¿Fue muy terrible todo? ¿O Yuuki te dijo algo inapropiado cuando se quedó contigo?- le preguntó recordando de pronto ese hecho.
-No, solo conversamos de nosotros. Yuuki no me dijo nada malo -le dijo mirándolo en forma seria.
-Bien, me alegro, no quiero más problemas- le dijo pensativo. -Kotoko, ¿Quieres caminar un poco más?- le dijo de pronto.
-No sé, hace un poco de frío la verdad- dijo Kotoko abrigándose más con su chal.
-Toma, usa mi chaqueta- dijo de pronto Irie sacándose su propia chaqueta y colocándosela a su esposa.
-jajaja – rio Kotoko – Me queda gigante – dijo mirando las mangas.
-Si bueno, soy bastante más grande que tú- dijo sonriendo.
Kotoko podía sentir el delicioso aroma que provenía de la chaqueta. Ese sin lugar a dudas era su olor favorito en el mundo. El olor de Irie.
Irie galantemente pasó su brazo alrededor de la cintura de Kotoko y la atrajo fuertemente contra si. Caminaron así unos minutos, hasta que el celular de Irie (el cual estaba en su chaqueta) comenzó a vibrar.
A Kotoko se le desfiguró la cara. Era tarde. No sabía quien era, pero recordó los mensajes que Mikami le había enviado.
-Toma tu chaqueta, te la devuelvo. Tu celular está vibrando, será mejor que lo veas- le dijo molesta.
Irie comprendió de forma inmediata la molestia de Kotoko pero no le aceptó la chaqueta. Sacó su celular del bolsillo, y sonrió. Kotoko se desfiguró.
-Mira- le dijo mostrándole el celular. -Mikami me ha estado enviando estos memes.
Kotoko los miró y no pudo evitar sonreír. Eran bien graciosos en verdad.
-¿Sabías que la historia de ella con su marido es bien parecida a la de nosotros?- le preguntó guardando el celular.
-¿Parecida?- preguntó sorprendida.
-Si, solo que los papeles están cambiados… Mikami era la inteligente y popular- rio.
-¡Ja!- dijo ella sarcástica. -¿Ella te lo contó?-le preguntó un poco celosa.
-No, fue Ayumu. -¿Quieres reírte un rato?
Kotoko sonrió al verlo tan animado.
-Bueno- le dijo ella.
Y así Naoki comenzó a contarle la historia tal cual se la había contado Ayumo, sumada la versión de Mikami. Kotoko no podía creer que fueran tan parecidas de alguna forma.
Kotoko dejó de lado sus celos y se metió de lleno en la historia. Reía de buena gana con algunas partes.
-¡Vaya!- no me imaginé que te interesaran tanto este tipo de historias- le dijo Kotoko.
-Me interesó porque se parecía mucho a la nuestra. El otro día nos quedamos conversando con Ayumu hasta tarde. Él me lo quiso contar. Mikami se alegró de que él hablara conmigo. Me dijo que él solía ser un tipo un tanto reservado y sin tantos amigos. Por eso me terminó por contar su parte de la historia. Al parecer que él me tuviera confianza, le terminó por dar confianza en mí a ella también. Me dijo que su marido, tiene buen ojo para las personas- dijo sonriendo feliz.
-¿Y eso te puso feliz verdad?- le preguntó ella mirándolo impresionada, su marido se veía feliz.
-Debo reconocer que si. Todos los que me conocen, me conoce de hace tiempo y saben como soy, y por eso siempre me juzgan. Siempre soy el apuesto, el frío, el inteligente, el que no sabe tratar a la gente o lo que sea- dijo algo molesto. -Creo que es la primera vez que alguien me tiene confianza a buenas a primeras y me dicen que parezco buena persona. Debo reconocer que ser tratado así me gustó.
Kotoko lo miró seria. Nunca pensó de esa forma las cosas.
-No quiero decir que las demás personas no tengan razón- dijo de pronto al ver la cara seria de Kotoko -Solo digo que me gustó que alguien me tratara como una persona normal por primera vez, como un amigo… no como un rival, pretendiente o algo. Ellos son un bello matrimonio. Solo quiero ayudarlos. Ellos no desconfían entre ellos. Ayumu no siente celos de mi y está tranquilo. Siento que con ambos puedo ser yo… o quizás un yo distinto al que yo mismo conozco. ¿No se si me he podido explicar bien?
-Si, creo que te puedo entender perfectamente. Creo que algo similar me ha pasado a mi aquí también. Aquí en este hospital también pude sentirme alguien distinta a quien solía conocer. Aquí no resulté ser la tarada esposa del doctor que no la quería. Ni la inepta enfermera. Creo que me saqué toda esa mala energía de encima. Solo que el precio a pagar de estar aquí es un poco caro también.
-Lo sé, porque para vivir estas experiencias tuvimos que alejarnos de todo lo que queríamos. Nuestros amigos, nuestras familias, a nosotros como pareja… todo -le dijo él mirándola fijamente.
-Sí- le dijo ella.
Ya habían llegado al hospital. Lo miraban desde lejos sabiendo que cuando ingresaran, todo volvería a ser como antes y ese momento de intimidad acabaría.
-Pero sabes – le dijo él abrazándola por la cintura – Debo reconocer que a pesar de que todo lo difícil que ha sido este periodo, me ha gustado verte crecer tanto Kotoko. -Eres tan valiente… es increíble como te levantas frente a la adversidad… y cómo eres capaz de encandilar con tu luz.
-Irie…- le dijo ella mirando fijamente a los ojos algo sonrojada.
Irie la miraba en forma determinada. Por fin había logrado acercarse un poco a ella. La tenía abrazada y comenzó a mirar sus labios con deseo. Deseaba besarla más que nada en el mundo. Quería volver a sentir sus labios, su piel, su pasión… pero por sobre todo su amor.
Kotoko estaba entregada a la sensación. Era un mundo de emociones. Sus sentimientos estaban a flor de piel. Se sentía deseada por el hombre que la abrazaba, querida… comenzó a recordar las palabras de Yuuki y todo lo que le había contado. Al parecer, el tiempo separado no había sido en vano. Kotoko deseaba que la besara más que a nada. Irie comenzó a acercarse a ella en forma decidida. Ella no puso resistencia.
continuará...
