Víctor y Kenia duraron minutos corriendo hasta que estuvieron completamente seguros de que los guardaespaldas no los seguían y se detuvieron, Víctor jadeando del cansancio y Kenia tranquila gracias a que estando muerta no podía sentir cansancio o agitarse ya que su corazón ya no latía.
-¿Estás bien?- le preguntó a Víctor.
-Sí- dijo éste tosiendo- sólo dame un minuto.
Poco a poco su respiración fue regresando a la normalidad y estuvo listo para seguir avanzando así que él y Kenia siguieron su camino hasta el portal caminando.
-Ahora sí cuéntamelo todo- dijo Víctor, refiriéndose obviamente a cómo Kenia había logrado estar ahí y rescatarlo.
-Bueno...- comenzó a decir Kenia y a continuación le contó a Víctor todo lo que había pasado después de la reunión del otro día en que Emily lo esperó en el portal para desanimarse cuando no llegó como le había prometido y ella al enterarse de por qué lo esperaba tomó unas pociones del anciano Gutknecht para ir a rescatarlo y cómo se enteró y recibió la ayuda de su padre.
-Vaya... ¿así que ya sabes lo del matrimonio?- medio preguntó medio afirmó Víctor.
-Así es y ¡muchas felicidades Víctor!- gritó Kenia después abrazándolo.
-Gracias Kenia- le dijo Víctor correspondiendo al abrazo y siguieron caminando.
-De nada, será una boda extraordinaria- le dijo Kenia.
-Eso espero... por cierto, ¿si tienes piel cómo es que se te siguen sintiendo los huesos?- le preguntó.
-La piel es sólo una apariencia, sigo estando muerta y sigo teniendo sólo huesos- le respondió Kenia.
-Ah, claro, tiene sentido- respondió Víctor.
Después continuaron andando sin hablar y sin detenerse, y pronto divisaron a unos cuantos pasos más el portal al mundo de los muertos, el cual cruzaron.
-Al fin- dijo Víctor- me demoré bastante.
-Algo- le dijo Kenia, a quien el efecto de la poción dejaba de hacerle efecto y la piel comenzaba a desaparecer para dar paso a los huesos verdes.
-Emily debe de estar muy enojada- dijo Víctor preocupado.
-Déjate de lo enojada, está dolida, sufre... ¿no te ha contado su historia de cómo murió?- le preguntó Kenia.
-Sí, sí, ya lo sé todo- dijo Víctor y luego suspiró- tengo que ir a hablar con ella de inmediato.
-Tienes razón, la última vez que la vi estaba en su casa, hay que ir ahí- dijo Kenia.
Víctor asintió con la cabeza.
-Vamos- dijo.
Y después ambos comenzaron a caminar, Kenia ligeramente adelante de Víctor conduciéndolo a la casa de Emily.
La noche aún no había llegado a su fin, las estrellas y la luna aún brillaban en el cielo y los alumbraban.
Varios minutos después llegaron a la casa de Emily, donde a tres metros Kenia se detuvo.
-Es ahí Víctor, creo que debes de ir tú solo, necesitan privacidad- dijo- pero me quedaré aquí pocos minutos por en caso de que no esté seguir buscándola, ya si no sales pronto porque la encuentras me iré.
Víctor asintió.
-Sí, gracias Kenia- le dijo.
Kenia asintió con la cabeza y después Víctor comenzó a caminar hacia la casa de Emily, donde la puerta estaba abierta así que entró y lentamente subió las escaleras, y cuando estuvo en el piso de arriba se dirigió a la habitación de Emily, listo para verla y enfrentarla, pero antes de terminar de acercarse a la puerta dos cosas, o mejor dicho insectos, aparecieron frente a él colgando de una telaraña, eran Gusano y Araña.
-¡Ah! Víctor, estás aquí- le dijo Araña sonriendo.
-¿Por qué apareces después de dos días?- le preguntó algo molesto Gusano quién era cargado por Araña como siempre.
-Hola Araña, hola Gusano, por favor, disculpen la demora y lo que ésta causó, pasé por unos contratiempos y no me fue posible llegar como lo prometí... pero ya estoy aquí, tengo que explicarle a Emily qué pasó cuanto antes, por favor, he estado estos días sintiéndome culpable por todo y suplicando que esté bien.
Araña y Gusano se miraron, un poco tristes, luego volvieron a ver a Víctor.
-Si te refieres a que esperas que no esté sufriendo por ti no está bien, lleva estos días enojada, triste y preocupada, hoy habló un poco con nosotros pero al final se enojó más y nos corrió de la habitación, está ahí encerrada, dile lo que le tengas que decir, haber si se calma- le dijo Gusano.
-Adelante Víctor- le dijo Araña y subió junto con Gusano a su telaraña dejando a Víctor acercarse a la puerta, en donde suspiró y lentamente la abrió.
En la habitación estaba Emily acostada en su cama boca abajo, con la cabeza entre los brazos, triste, y en el suelo al lado de la cama estaba Sobras quien la veía, pero en cuanto se abrió la puerta y vio a Víctor ladró tres veces moviendo la cola, como dándole la bienvenida y avisando a Emily de su presencia.
-Emily- le llamó Víctor, ya que la peli azul no parecía haberlo notado, y lo comprobó cuando Emily se enderezó lentamente volteando hacia atrás y lo vio con expresión de sorpresa.
-¿Ví-Víctor?- preguntó confundida, a la vez que se ponía de pie quedando a un lado de la cama- ¿en verdad eres tú?- preguntó caminando lentamente hacia él.
-Sí Emily, soy yo- le dijo Víctor con tono dulce, sonriendo.
Emily también comenzó a sonreír lentamente, pero en cuanto la sonrisa estuvo formada su expresión cambió a una de enfado y rápidamente corrió hacia Víctor y cuando llegó a él comenzó a golpearle el pecho con las manos empuñadas.
-¡Me mentiste! ¡Me dijiste que vendrías en la noche pero no! ¡Me dejaste esperando! ¡Y ME HAS TENIDO PREOCUPADA TODO ESTE TIEMPO!- le gritaba mientras lo golpeaba.
-Emily Emily Emily, cálmate por favor, tranquila, respira- le decía Víctor intentando agarrar sus manos- Emily, Emily, ¡Emily! ¡Por favor escúchame! ¡Déjame explicarte!- dijo lo último logrando al fin agarrar sus muñecas y mirándola a los ojos- por favor, déjame decirte qué pasó, en verdad no quise romper mi promesa, pero no me dieron elección.
Emily lo miró fijamente, poco a poco convirtiendo su expresión de molestia en una con el ceño fruncido.
-Dime qué pasó- dijo firmemente, ya que seguía enojada y si fuera por ella seguiría reclamándole, pero a la vez sabía que lo justo era escucharlo antes de seguir culpándolo.
-Eso haré, ¿podemos sentarnos?- preguntó Víctor señalando la cama.
Emily sintió y se dirigió a ella y se sentó, seguida de Víctor que hizo lo mismo.
Estaban sentados al lado volteados de tal forma que quedaban frente a frente, Emily aún con el ceño fruncido, Víctor suspiró.
-Escucha, esto es lo que pasó después de que me fui el otro día...- comenzó, y después narró todo lo que había pasado, que canceló la boda, su secuestro y el rescate de Kenia también, Emily hacía muecas de coraje y tristeza según iba escuchando y en momentos hizo ademán de hablar pero Víctor siempre le tomaba una mano y alzaba la otra pidiéndole no interrumpirlo, lo cual ella aceptó- y pues acabo de cruzar el portal junto a Kenia, quien me trajo aquí y, bueno, eso es todo- terminó de decir Víctor, con la cabeza agachada y una sonrisa triste, pensando que enseguida Emily volvería a expresar su enojo por su propia tristeza y volvería a golpearlo.
Pero no fue así, esta vez que Emily se acercó a él no fue para golpearlo, sino para abrazarlo fuertemente, ante lo cual se sorprendió un poco.
-¡Oh Víctor! ¡Por favor, por favor, discúlpame por lo que te dije e hice hace un momento que entraste, no lo sabía!- le dijo y Víctor enternecido correspondió a su abrazo- ¡No debí hablarte así, debí escucharte y ahora que lo hice sé que no tienes nada de culpa, y estoy muy orgullosa de ti por haber tenido el valor de cancelar la boda y haber soportado el secuestro de tus propios padres!
-Bueno, no lo hice solo- dijo Víctor separándose de ella y tomándola de las manos, viéndola a los ojos- me motivé a escapar de ahí y superar ese obstáculo cuando pensé en ti, y en que me estabas esperando- le dijo y después pasó una mano por detrás de su cabeza y la besó, a lo que Emily correspondió enseguida, formando un beso lento, dulce y lleno de amor.
El resto de la noche permanecieron sentados en la cama, abrazados y tomados de la mano, en momentos jugando con Sobras y siempre disfrutando en un cómodo silencio la compañía del otro, agradeciendo cada quien el hecho de tener a la otra persona a su lado.

Y casi sin que se dieran cuenta el amanecer llegó, acompañado de unos toquidos en la puerta, que los hizo enderezarse ya que estaban ligeramente inclinados el uno en el otro.
-Adelante- dijo Emily.
Después la puerta se abrió y por ella pasó Kenia.
-Hola, buenos días- dijo sonriendo- ¿todo en orden ya?
Emily y Víctor se miraron, sonrieron y luego voltearon a ver a Kenia y ambos asintieron con la cabeza.
-Sí Kenia, todo está bien ahora, ¡gracias a ti!- dijo lo último parándose de la cama y corriendo a abrazar a Kenia- enserio, te lo agradezco mucho.
-No tienes qué, es lo que hacen las amigas- le dijo Kenia, correspondiendo a su abrazo, con una sonrisa más grande.
Duraron así unos segundos más y después se separaron.
-Por cierto- comenzó a decir Kenia- ya sé que tal vez no sea mi asunto pero sabes que soy curiosa así que, ¿están listos para decirle a los demás sobre su casamiento?
Emily volteó a ver a Víctor, si por ella fuera ya abría salido corriendo a contarle a todos sus amigos, pero esa decisión también le correspondía a él.
Víctor no dijo nada y se levantó, caminó hacia ellas y quedando detrás de Emily pasó los brazos por encima de sus hombros y unió sus manos con las de ella.
-Sí me lo preguntan a mí, no puedo esperar más para dar la noticia de que voy a casarme con la mujer que amo- dijo sonriendo viendo a Emily, quien había hecho la cabeza hacia atrás para verlo.
Ella también sonrió y volteó a ver a Kenia.
-Lo estamos Kenia- le dijo.
-Perfecto, ya que casualmente, no les dije para qué, pero, anoche me encontré con los demás y quedamos de vernos en la Zona de los Pinos Verdes, y yo creo que es una buena ocasión para decirlo- les dijo.
Emily y Víctor se vieron una vez más.
-Hagámoslo- dijo Emily después, segura.

Y a continuación los tres salieron de la casa seguidos de Sobras, tomando un camino que Víctor no conocía, hacia atrás de la casa de Emily, siendo guiado por las dos chicas, él y Emily tomados de la mano.
-Ya casi llegamos, es después de esos árboles- dijo Emily minutos después- hay que soltarnos para que no sospechen.
Víctor asintió, se soltaron y siguieron caminando.
Pronto cruzaron los árboles y se encontraron en una pequeña plaza con una fuente en el centro, bancas al rededor y que estaba llena de pasto, no había mucha gente, sólo algunos muertos sentados en unas bancas lejanas a donde estaban Víctor, Emily y Kenia, quienes divisaron a pasos de ellos a Rosita, Jaime, al capitán Pet, al general Bob, a la abuela Tomasa, a Tom y a Larry.
-¡Tom! ¡Larry! ¿Cuándo llegaron?- les preguntó Kenia cuando los tres recién llegados quedaron junto a la banca de sus amigos.
-Hola Kenia, hola Emily, hola Víctor- dijeron al mismo tiempo.
-Justo hace pocos minutos- dijo Larry.
-Sí, llegamos, le dimos las flores al anciano Gutknecht y después ellos aparecieron y nos dijeron que vendrían aquí, y bueno, aquí estamos- dijo Tom.
-Me alegra que así sea- comenzó a hablar Emily, antes de que alguien hablara ya que ya no podía esperar más para dar la noticia- porque así podrán escuchar lo que tengo que decirles, lo que tengo que decirles a todos.
Todos la miraron sorprendidos y curiosos.
-¡Ay! ¡Que emoción!- gritó Kenia y corrió hasta estar al lado de los demás, dejando a unos pasos de distancia a Víctor y a Emily, quienes se sentían felices y a la vez un poco nerviosos.
-¿De qué se trata querida?- preguntó Rosita, ya todos ponían total atención y tenían la mirada al frente, Jaime, Rosita, Tom y Larry sentados en la banca.
-Bueno, no es sólo una noticia mía- dijo Emily, y Víctor se acercó a ella hasta rodearle los hombros con un brazo estando a su lado.
-También es mía- dijo él.
Todos miraron con más ansias de saber de qué se trataba.
-Bueno, ya hablen, de qué se trata ¡nos tienen con la duda por dentro!- dijo el capitán Pet.
Emily y Víctor suspiraron sonriendo.
-Bueno, primero que nada, hola a todos jeje, como verán estoy otra vez aquí, porque supongo que habrán notado que últimamente no me separaba de este mundo, y pues, eso tiene una razón- dijo Víctor, nervioso.
Nadie dijo nada, esperando que alguno continuara la explicación o diera la noticia... noticia que de diferente forma pero llegando a un mismo punto todos comenzaron a suponer, al menos en el fondo de su mente, a excepción de Rosita y Jaime, que se miraron y sonrieron, porque ellos desde hace tiempo tenían en claro que lo que Emily y Víctor sentían el uno por el otro era más que una amistad.
-Sí, y... tal vez también habrán notado que, bueno, que... que nuestra relación ha avanzado, no somos los mismos que cuando lo secuestre hace semanas jeje... nos hemos unido mucho, Víctor ha conocido de mí y yo de él y, y... y realmente no encuentro las palabras para decirles esto, esto que he esperado desde hace mucho tiempo, ¿y saben qué? No hay razón para dar más explicaciones, porque lo que tenemos que decirles es algo muy simple, ¡Víctor y yo nos amamos! ¡Desde hace tiempo comenzamos a entrar en el corazón del otro y a mí me sacó de mi abismo!- dijo Emily.
-Y a ella a mí del mío- siguió hablando Víctor, enseguida de Emily- y me enseñó a tener seguridad y algo por qué luchar, y por ello lo que tenemos que decirles es que...
-¡Nos vamos a casar!- gritaron los dos al mismo tiempo, felices, sonriendo, sintiendo su amor más vivo y más real que nunca.
La reacción de los demás fue instantánea, los que estaban sentados se pararon de un brinco, todos menos Kenia los miraban con la boca abierta, unos sólo sorprendidos otros sonriendo.
-¡¿QUÉ?!- gritaron.
-Como lo oyen amigos- dijo Emily sonriendo- al fin ¡al fin me voy a casar!
Todos comenzaron a parpadear mirándose y quienes no sonreían antes ahora lo hacían, ya que en los segundos que se vieron entre ellos el hecho de que ya sabían del amor de Emily y Víctor fue resonando en su mente, no volviendo la noticia como una inesperada, pero sí como una muy feliz y que sin duda apoyaban.
-¡Emily, Víctor, felicidades!- gritó Rosita y corrió hacia ambos a abrazarlos.
-¡Enhorabuena!- gritó Jaime y también los abrazó después de que su esposa se separara.
-Yo ya lo sabía pero ahora más formalmente ¡felicidades a los dos!- dijo Kenia y abrazó a ambos.
Y así hicieron el resto de los muertos, fueron abrazándolos después de decir su felicitación.
-¡Sabía que no estaba equivocada, se veía venir par de tortolitos!- dijo la abuela Tomasa.
-¡Sin duda la elección correcta de pareja!- dijo el general Bob.
-¡Ya se habían tardado, felicidades!- dijo el capitán Pet.
Sobras ladró sin parar moviendo la cola y saltando de un lado a otro.
-¡Muy bien chicos, maravilloso, la pareja ideal, los felicito!- dijo Larry.
-¡Ya quiero que llegue el día de la boda, felicidades a los dos, excelente!- dijo Tom.
-¡Se los agradecemos amigos!- dijeron Emily y Víctor a la vez.
Y así las felicitaciones siguieron y algunos comentarios sobre el matrimonio, todo el tiempo hablando alguien sin dejar pasar un sólo segundo en silencio, y Víctor y Emily sonreían y daban las gracias de vez en cuando, y a pesar de estar escuchando de repente había un momento en el que uno se perdía en los ojos del otro y durante segundos sólo se veían a sí mismos, luego volvían a la realidad con sus amigos y seguían siendo igual de dichosos y felices, después de todo su matrimonio ya no era sólo un hecho entre ellos dos, sino un hecho para sus amigos también, y estaban seguros que al fin podrían estar juntos sin contratiempos o algo que los separara.