Lo sé, lo sé, llego tarde. Lo siento, no tengo perdón. Sólo espero que esto quite el mal sabor de boca de algunas personas que han leído mis últimas cositas.

No todas las historias tienen un final feliz.


Reconocimiento

-¿S-sí?-Preguntó la asustada voz de Butterfly al otro lado del auricular.

-¡Naomi! ¿Estás bien? Te estamos esperando. ¡Oh! Se van a poner como locos cuando les diga que estáis bien. Tus padres y los demás están trayendo de vuelta a los ciudadanos, pero necesitamos que vengas para curar a Wally. Cada vez respira más despacio y-

-N-no puedo volver.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Si todo ha salido bien no ha sido gracias a mí, ha sido gracias a Rook. Él…

-No bromees con esas cosas…-se atrevió a decir X Negra, temiendo lo peor.

-Se aisló con la bomba segundos antes de que estallase.

-¡Estás de coña!- Silencio. -¿Verdad?

De nuevo silencio, un silencio que hablaba por sí mismo. X Negra no pudo decir nada más y cortó la llamada, sin apenas moverse, mirando por la ventana de la enfermería. Mary lo observaba, se moría de ganas por preguntar qué sucedía, pero no le salieron las palabras. El único sonido que se atrevía a hacerse notar era el pitido de la máquina que tenían conectada a Wallace, una máquina que cada vez funcionaba más despacio.

Aún en el subterráneo, Butterfly permanecía mirando el punto en el que vio por última vez a Rook, encerrándose junto a una enorme bomba para salvar la ciudad. El humo empezó a dispersarse y encontró el cuerpo inerte de Ryan. Se levantó de forma precipitada y tropezó antes de salir corriendo hacia él, seguida por Kano. Se dejó caer a su lado, Kano permaneció de pie y Naomi buscó dónde poner las manos, notando muchísimas heridas en su piel. Murmurando un sinsentido de palabras descubrió que el propio humo salía de su piel, no del núcleo, el cual había quedado reducido a escombros. Sus heridas empezaron a cicatrizarse a una gran velocidad, dejando solo marcas en las más profundas (que estaban en las manos, piernas y apenas una en el rostro) y Naomi solo pudo boquear como un pez fuera del agua, alternando la vista entre el lugar de la explosión, Ryan y Kano.

-¿Qué está pasando?- preguntó, aturdida.

-¿C-cómo quieres que lo sepa?

-¿D-dónde estamos?

-¡Ryan!-Naomi abrazó al chico, que ni siquiera se había podido levantar, mientras lloraba sin consuelo y solo se apartó cuando el menor pudo quejarse por el dolor.

-¿Cómo es posible? Te metiste en esa burbuja con la bomba.

-Sí, pero creé un campo de fuerza por debajo de la tierra, así que la mayor parte de la explosión fue a parar a la propia tierra.

-¿Puedes hacer eso?

-El campo de fuerza que visteis era mucho más pequeño que el que yo había creado bajo tierra- comentó, frotándose la dolorida cabeza y continuó hablando con voz ronca y cansada.- La mayoría del daño se extendió a la zona con más espacio, así que habrá destruido muchas rocas ahí abajo. Nada más acabar entré en un modo curativo que me enseñó mi madre hace tiempo. Consume todas mis fuerzas, así que no podré volar y quizá deba descansar un día o dos, pero me recuperaré.

-Es una suerte que tuvieras un poder como ese, yo… Creí que te habíamos perdido.

-No habría cometido una estupidez como esa si no estuviese seguro de lo que iba a hacer.

-Definitivamente eres el más listo del equipo.

-Sí, porque de haber sido vosotras me habría traído a Feral conmigo. Ella tiene garras incorporadas, habría cortado el cable rojo en el último momento.

Naomi se echó a reír y cargó con él aunque aún le temblaban las piernas. Prometió hacerle entrega de un nuevo comunicador y voló hacia la torre con el chico en brazos, dispuesta a darle unos merecidos días de descanso y quizá ella misma se encargarse de cuidar de él. Iba a hablar con el alcalde para que le entregaran un premio, y para que le hicieran una estatua. Nunca podría pagarle todo lo que había hecho, ni el riesgo que había corrido para salvar la ciudad.


Mientras tanto, en la torre de los nuevos titans, X Negra salió de la enfermería para dirigirse a sus compañeros, que ahora sin sus padres parecían de nuevo débiles y desamparados, niños abandonados y perdidos, como antaño. X Negra dejó la máscara sobre una de las sillas que había fuera de la enfermería, mientras Héctor vigilaba todos sus movimientos. Heat había extinguido sus llamas y se mantenía al margen, firme, al otro extremo del pasillo, Robin se había retirado el antifaz y caminaba de un lado a otro, impaciente. Bluefire estaba sentado en el aire, con las piernas cruzadas, y vigilaba constantemente a Feral, que se abrazaba a sí misma apoyada en la pared que había justo frente al pelirrojo.

-Chicos, he…- se aclaró la garganta- he contactado con Naomi y no tengo buenas noticias- el rostro de Heat y Bluefire cambió a una expresión de sorpresa, mientras que Héctor, Feral y Robin parecían a punto de echarse a llorar.- Rook trató de contener la explosión en un campo de fuerza, él estaba dentro…

-No…-murmuró Feral, deslizándose por la pared hasta el suelo, llevándose ambas manos a los labios y sintiendo como le ardían los ojos.

-El caso es que Ryan no-

-¡No nos ha contado- comenzó una nueva voz- que tiene auto-curación!-Anunció Naomi, ayudando a caminar a Ryan por el pasillo, colocando una mano en su cintura mientras él pasaba una por sus hombros y otra por los de Kano.

-Prometo contároslo todo cuando me encuentre un poco mejor- anunció él, cansado, pero sonriente.

-¡Ryan!-Feral se incorporó a la velocidad del rayo y se lanzó a sus brazos, mientras Kano corría hacia Heat y lo abrazaba.

-¿Cómo? Me dijiste que…

-Me llamaste en el peor momento, pero todo está bien. Ryan nos ha salvado a todos.

-Gracias por reconocer mi duro trabajo como líder de la evacuación- ironizó él, abrazando a Naomi con fuerza.

-Todos hemos dado lo mejor de nosotros- felicitó ella, alejándose un poco.- Tengo que ir a ver a Wally. ¿Cómo está?

-Mary está con él, imagino que sigue estable.

Naomi se retiró las alas, el cinturón y los guantes, además de los goggles, y sin decir nada se colocó unos guantes de látex y comenzó a explorar al muchacho. Mary solo esperó y la morena no parecía alterada, ni nerviosa, ni mucho menos preocupada, y tenía peor aspecto que su hermano, pero parecía muy concentrada y no quiso comentarle nada hasta que terminase.

-Siento no haber venido antes. Como comprenderás, esa dichosa bomba era una parte importante del plan de tu novio… o exnovio, como quieras llamarlo. Hacerte venir con nosotros habría sido demasiada presión.

-Está bien, prefería cuidar de Wally.

-¿Sabías algo acerca de la bomba?

-No, sólo sabía que existía, pero no fabriqué nada de ella.

-El cable detonador llevaba tus colores.

-¿Qué?

-Supongo que si algo salía mal quería culparte a ti, llevaba tu firma por todas partes.

-Vaya. N-no tenía ni idea…

-Si eso te sirve como prueba para ver que solo te utilizaba y para sentirte menos culpable a mí me basta. No voy a juzgarte, creo que lo has pasado bastante mal.

-Lo siento muchísimo, de verdad.

-Oye, yo te animé a salir con ese tío y puedo llegar a entenderte, pero los demás… Es a ellos a quienes debes una disculpa. Y te aviso: están deseando perdonarte, aunque no sea fácil. No lo alargues demasiado. Y sobre todo con Wallace, lo ha pasado francamente mal. En fin, entre esto y lo de mi hermano…

-¿Estaban saliendo?

-¡Ya lo creo que salían! Los oíamos "saliendo" casi todas las noches- Mary empezó a reír, parecía la misma de siempre a pesar de su apariencia cansada y el paso de los años. Naomi la había echado de menos.- Hubiese sido más fácil si te hubieses quedado, para todos. Creo que ni siquiera Wallace se hubiese rendido con Héctor, y puede que no hubiésemos pasado por esto, pero lo importante es que estás aquí otra vez, y espero que te quedes en este bando.

-Gracias, Naomi. Pero no soy de los buenos. Una persona buena no hace todo lo que yo he tenido que hacer.

-He terminado.

-¿Qué? ¿Cómo está?

-Está perfectamente. No sé a qué venía tanto alboroto.

-El veneno de Arachnido te mata en segundos, lo he visto hacer efecto.

-Tú lo has dicho: en segundos. Wallace lleva recuperado al menos dos horas- la muchacha pestañeó mientras la morena acercaba un algodón a la nariz del de cabello rosa.- Su cuerpo trabaja tan rápido que se cura en apenas momentos- Wallace despertó poco después de esas palabras y se incorporó, con ayuda de Mary.

-¿E-estoy muerto?

-No, tonto, estás en la enfermería. En fin, al igual que les pasa a todos los que tienen sus poderes, sus órganos van a otra velocidad. El alcohol no hace efecto en él, ni los venenos. Es prácticamente inmortal- felicitó la chica, retirándose los guantes.

-¡Oh, Wally!- Mary volvió a estallar en lágrimas y se lanzó al cuello del chico de cabello rosa, que se sintió abrumado por el recibimiento, pero se veía en su rostro la emoción que sentía al volver a estar con ella. La morena sonrió y salió por la puerta, sin esperar darse de bruces con unos ojos rojos y unos grises idénticos a los de ella.

-¿Cómo está?

-Acostado. Ahora, si me disculpáis…- pidió, pasando entre ellos con prisa y reuniéndose junto a su marido, que observaba el reencuentro de Korine y Feral con Ryan.

El chico estaba colorado a más no poder entre tantos elogios y Korine acariciaba su cabello con adoración mientras Crow lloraba abrazada a él. Naomi rio y empezó a contar las hazañas de Ryan, como había aguantado el enorme escudo tal y como ella le había pedido, como se había dado cuenta de que habían entendido mal los planes de Arachnido y como se había lanzado en los últimos segundos hacia la bomba para salvarlos a todos. Ryan volvió a ruborizarse con los cumplidos de su líder, que adoraba tenerlos a todos de vuelta. Las puertas de la enfermería se abrieron una vez más y los dos chicos se acercaron nuevamente a Mary, inquisidores.

-Pregunta por tí- dijo ella con mala cara, molesta porque su hermano hubiese elegido hablar en privado con alguien más y echarla a ella.

-Bueno, yo entraré después- dijo Héctor mirando a Silver, con cierto desprecio, que parecía sorprendido ante la petición del muchacho.

-No, idiota. Quiere verte a ti- concretó la pelirroja, rodando los ojos, y se apartó de la puerta.

Héctor entró en la sala haciendo un corte de manga y una mueca al chico de fuego antes de cerrar la puerta. Naomi negó con la cabeza, sintiendo vergüenza por su hermano, Tim Drake disimulaba su risa y Mary no se dio cuenta porque se estaba acercando a ellos. Los demás ignoraron la escena, menos Kano, que se acercó al que consideraba un hermano mayor, y puso una mano en su brazo para consolarlo.

-Lo siento, Heat. Creo que no has podido quemar ese lazo que aún lo une…

-Kano, no me interesa Rush- confirmó Silver, sonriente, hacia la pequeña.- Al menos no de esa manera.

Kano parecía confundida, su inteligencia le permitía leer situaciones y a las personas, y había entendido que Heat estaba interesado en el chico, o al menos al contrario era bastante evidente. El mayor se retiró con calma y se quedó al final del pasillo, cerca de los otros pero sin entrometerse, observando cual guardián. Kano entrecerró los ojos, convirtiéndolos en apenas dos rendijas, y pensó que quizá la única persona con la podía tener ese vínculo era alguien como Heat, imposible de leer para ella. Sonrió con orgullo y se acercó a él.

-Hola- dijo el pelirrosa antes de que el chico pudiese hablar.

-¿Qué querías?-Preguntó, y sonrió de forma más bien tímida. Se había hecho el valiente todo ese tiempo, pero una vez frente a él y a sabiendas de que había pedido verle, se puso tremendamente nervioso; tanto que le sudaba la mano.

-Sólo quiero que sepas que el hecho de haberte- parecía estar buscando la palabra correcta- salvado la vida no significa nada. He salvado muchas vidas a día de hoy.

-Lo sé, pero aun así, gracias.

-De nada.

-Es la segunda vez que me salvas de ese tío.

-Sí, bueno. Lo habría hecho por cualquiera.

-No te vi participar de la pelea hasta ese momento- canturreó, divertido. Wallace frunció el ceño.

-Ninguna vida estaba en riesgo. Yo era el único capaz de llegar hasta ti en esa situación. No lo pensé y ya está.

-Por eso tampoco estoy contento- Wallace lo observó sorprendido.- Quizá hubiese sido mejor que me dejases morir.

-¡No dejaré morir a nadie si tengo oportunidad de evitarlo!

-Lo sé, lo sé. Pero has arriesgado tu propia vida, y ya te pedí que no te metieras en ninguna pelea para salvarme, ¿recuerdas? En esa misma situación. Si no hubiésemos tenido la suerte de que tu cuerpo sea el único capaz de aguantar ese veneno…

-Sí, pero eso fue cuando me querías.

-Y aún te quiero-Héctor se acercó a la cama y se sentó en ella, ante la atónita mirada de Wallace.- Creí que te perdía, de una forma de la que no podría recuperarte; hubiese preferido mil veces antes morir que perderte otra vez- miró los ojos brillantes de Wallace, que no dijo nada.- Tienes que empezar a asumir que eres más valioso que yo, al menos para el equipo. Por eso me marcho de aquí.

-¿Otra vez?

-He estado hablando con mi madre y voy a alquilar un apartamento en Star City. Voy a empezar a trabajar en laboratorios S. T. A. R.

Wallace colocó ambas manos en el rostro de Héctor y lo obligó a acercarse para besarlo. Tuvo la sensación de que sentía ganas de besar al chico siempre que acababa en la enfermería tras estar en peligro de muerte. Quizá su miedo a desaparecer le hacía ver sus verdaderos sentimientos. Aquella vez, al contrario que años atrás, Héctor no se alejó y acarició su rostro con la mano. Estaba frío, pero no importaba, Wallace solo quería estar horas unido a él, pidiendo perdón por las cosas malas que le había dicho desde que había vuelto.

-Oye, ¿qué est-?

-¡Sh! No lo estropees- bromeó.

-¿A qué viene esto?- Preguntó, sin dejar de acariciar su cabello y su rostro. Su mano no entraba en calor.

-No lo sé. Supongo que estoy aceptando todas tus disculpas.

-Una forma curiosa de aceptar las disculpas.

-Bueno, no es habitual en mí- bromeó el de ojos azules.- Estoy pensando que, quizá…

-¿Sí?

-Bueno, mientras buscas ese apartamento… ¿Te apetece quedarte en el mío?

-Me encantaría.

-¡Ya está bien! ¿No?- Dijo la voz de Mary, entrando por la puerta.- ¡Es mi hermano! Quiero estar con él.

-Vale, vale. No importa- dijo el de tez oscura acercándose a la puerta bajo la amenazante mirada de la pelirroja.- Tengo toda la vida por delante para estar con él.

Ante la sonrisa boba de Wallace y la actitud tonta de Héctor, Mary simuló meterse los dedos en la garganta para vomitar y cerró la puerta en las narices del muchacho.

-¿Qué quería?

-Aprender un nuevo idioma- comentó, encogiéndose de hombros con actitud divertida,- por los métodos tamaraneos- no pudo contener la risa y Tim Drake sonrió antes de abrazarlo y palmear su espalda.

-Eres imbécil- masculló Naomi, divertida.- No sé qué vio en ti, ni qué sigue viendo.

-Yo tampoco, pero ojalá no deje de verlo nunca- abrazó a su hermana porque sabía que si no lo hacía no podría liberar toda la alegría que llevaba dentro del cuerpo en esos momentos, y no le iban a dejar hacer una fiesta en la torre, lo sabía.

-¿Tu proposición- Korine se aclaró la garganta- sigue en pie?

-¿Eh? S-sí. Bueno, si tú quieres, claro. Quiero decir, que yo quiero, pero si tú quieres pues ya queremos los dos, y eso…

Korine sonrió y besó con suavidad sus labios, brevemente, y Ryan apoyó su cansada cabeza en su hombro, dejando que los guantes de la chica acariciaran su cabello. Crow charlaba animadamente con Galfore, Naomi parecía estar riñendo a Tim Drake y Héctor por algún chiste malo, Korine estaba junto a él, Wallace salió de la enfermería junto a su hermana, que volvía a sonreír, aunque parecía aún avergonzada, y pudo escuchar que murmuraba disculpas sinceras a todo el que se acercaba. Todo parecía volver a estar como antes, como él había querido que siguiese, en los pasillos de la torre de los titans. Kano y Heat se unieron al grupo, Mary también se disculpó ante ellos por las molestias y la impresión ocasionada.

-Bueno, podría aceptar tus disculpas- sugirió Heat- por haberme dado una ducha de agua fría y sucia, pero solo si me invitas a un café caliente-la pelirroja, con las mejillas coloradas, sonrió y asintió una única vez, mientras Wallace se reía de ella y la abrazaba más estrechamente.

-Discúlpame un momento- pidió Ryan a Korine y se levantó de su asiento para acercarse a Héctor, que aflojó su risa cuando lo tuvo cerca.- M-me alegro de que hayas vuelto- dio un suave golpe en su brazo izquierdo,- amigo.

Héctor sintió que su mirada se empañaba y abrazó a Ryan con todas sus fuerzas, y al chico le sorprendió ver que se había echado a llorar escondiendo la cara en su cuello. Al abrazo se sumaron el resto de compañeros, como la gran familia que alguna vez fueron. Naomi fue la primera en alejarse, secando discretamente algunas lágrimas.

-Bien, bien. Ya hemos tenido nuestro momento blandito- se burló, disimulando que lo había necesitado tanto como los demás.- Vayamos a recoger el cuerpo de Arachnido y llevárselo a su madre. Ella tiene que decidir qué hacer con él.

-¿Es ese nuestro trabajo?

-Sí, nosotros luchamos contra él y es justo que su familia se encargue de él. No queremos que se repita lo de Fang.

Sin haberse molestado siquiera en cambiarse de ropa, que ya tenían un aspecto bastante gastado y estropeado, volvieron a usar los túneles de la torre para llegar rápidamente a la estación Acero, y allí Butterfly ayudó a Dephector y X Negra a meter el cuerpo en una bolsa negra y dejar después que Rook lo trasportase sin necesidad de tener que tocarlo más. El silencio se apoderó del grupo. No estaban de acuerdo en guardarle luto ni nada, era un villano y había buscado su propio final con sus acciones, daba igual si a consecuencia del karma o azar, pero seguía siendo un ser humano, y ninguno tenía muchas ganas de cargar con un cadáver como el de él. Naomi aún tenía grabada en su mente la imagen de Arachnido antes de meterlo en la bolsa, con sus numerosos ojos rojos y su traje de villano. No le gustaría tener que devolvérselo así a su madre, pero no le quedaba más opción. Sin ser vistos gracias a sus túneles privados se desplazaron lo más cerca posible del hogar de los Van Cleer, donde ya solo quedaba un miembro de la familia, y esperaron a que la mujer rubia abriese la puerta.

-¿Sí?-Peguntó la mujer, angustiada.

-Me alegra ver que ya ha vuelto a la ciudad.

-Ha sido una evacuación rápida, sus compañeros nos explicaron a todos que se estaban encargando de la bomba. Han hecho un- se tomó unos segundos- buen trabajo.

-Siento tener que molestarla en estas condiciones, pero no tenemos buenas noticias, señora.

-Se trata de Cameron, ¿verdad?-La chica se hizo a un lado para que Rook depositara el cuerpo frente a la mujer, en el suelo.

-No vamos a dejarlo aquí, lo llevaremos donde usted nos pida- le costó hablar, le estaba resultando muy duro ver como la mujer se deshacía en lágrimas abrazada a la bolsa, arrodillada en la puerta de su casa. Algunos de sus compañeros miraban en otras direcciones, o al suelo.- Supongo que no querrá que lo… velen así sus más allegados- la mujer no respondió, solo intensificó su llanto.- Tómese su tiempo, no tenemos prisa.

-¿Cómo fue?- La atónita mirada de Butterfly fue perceptible incluso a través de sus opacos goggles.- ¿Peleó?

-Tenía un vasallo, un cómplice; lo asesinó- explicó la chica.- Pero no se preocupe, no causará más problemas- aseguró.- Lo lamento.

Tras infinitos minutos de llanto y algunas miradas indiscretas de vecinos y viandantes, la mujer consiguió serenarse e incorporarse de nuevo. Encaró a la chica, que esperó gritos, reproches, quejas, insultos, agresiones; pero no llegaron. La rubia se abrazó a sí misma antes de hablar.

-¿Dónde vais a llevarlo?

-Había pensado hablar con una funeraria, y explicarles que fue víctima del villano que combatimos- cosa que no era del todo mentira,- así mantendrá su identidad y ya decidirá usted con ellos qué desea hacer.

-¿Podéis llevarlo por mí?- Se atrevió a preguntar, con un hilo de voz.

-Sí- la chica asintió y con un gesto pidió a Rook que llevase el cuerpo a la funeraria, no muy lejos de allí. Feral y Robin le acompañaron.- Y, señora Van Cleer, el mensaje fue entregado- mintió, pero no era capaz de decirle que no había podido decírselo, antes de dar media vuelta y retirarse en la dirección en la que se habían marchado los otros tres.

-Eso ha sido muy incómodo.

-Querrás decir duro.

-Sí, bueno. Nunca había tenido que hacer algo así.

-Y no deberíamos volver a hacerlo- sentenció Butterfly.- Nuestro trabajo es salvar vidas, inclusive las de los villanos. Esto ha sido una medida desesperada, y espero que no se nos vuelva a ir de las manos.

Se reunieron poco después con Robin, Feral y Rook, que habían expuesto el caso con un nudo en la garganta a los operarios de la funeraria. Por unanimidad decidieron regresar a la torre antes de asegurarse de que todo había salido bien. Se quitaron los trajes, desecharon las herramientas y objetos rotos y se dieron duchas calientes, que les hicieron sentir mejor a la par que terriblemente cansados. Wallace, que era el que mejor se encontraba, esperaba en el salón, y la primera en llegar fue Mary, quien le hizo compañía hasta que Silver y Kano aparecieron por la puerta. Poco a poco, el salón fue llenándose de animadas charlas y bostezos mal disimulados, mientras el atardecer era visible desde el enorme ventanal de la torre. Héctor lo observó con cierto cariño y Wallace llamó su atención con un codazo.

-¿Qué pasa?

-Nada, es sólo que es la primera vez en semanas que veo un atardecer.

-¿Los veías a menudo?

-Cada día. No puedo evitar que sus colores rojos, rosas y amarillos me recuerden a ti.

-Bueno, chicos, ha sido un placer, pero tengo que volver a casa.

-¿Ya? ¿Tan pronto?

-Sí, mis padres han preparado un viaje y no estoy preparada para perdérmelo- aseguró la asiática, levantándose del sofá. Miró a Silver y le enseñó la palma de la mano.- Tú no vienes, es un viaje familiar.

-Somos casi familia.

-Sí, pero tú ya me entiendes. Además, creo que te vendrá bien quedarte unos días; no querrás perderte ese café pendiente- le guiñó un ojo a la de cabello rojo, ahora recogido en sendas coletas como lo había llevado años atrás.- En fin, espero que volvamos a vernos, a ser posible por placer.

-Has sido de mucha ayuda, Kano- la mayor rebuscó en sus bolsillos.- Ten, quiero que tengas un comunicador como miembro honorario. Y puedes visitarnos cuando quieras.

-Le sugeriré a mis padres que me traigan para probar las deliciosas costillas barbacoa de la señora Stone.

-El día que pruebes las de mi padre no querrás irte de la ciudad.

La muchacha sonrió y salió con toda naturalidad, seguramente estaba agotada pero deseosa de volver a casa. Naomi había planeado quedarse en la torre esa noche, pero prefería volver a compartir la cama con Tim, tenía la sensación de que llevaba días sin dormir, y más aún sin verle la cara al chico de ojos violeta, sin afeitar y roncando levemente. Tomó su mano sin previo aviso, sin motivo, y continuó su charla un rato más.

-Voy a cederle el piso a Christine.

-¡Pero es tu piso! ¿No le vendrá mal encargarse sola del alquiler?

-Puede que sí, pero no puedo seguir viviendo ahí, y yo tengo donde quedarme- explicó, haciendo un gesto con la mano para abarcar la torre.- Es lo mejor. Encontrará un compañero nuevo, lo sé. Además, le cae mejor al casero que yo- bromeó y Korine rio.

Algo en la pantalla, similar a una interferencia, atrajo la atención de los presentes, y Naomi pensó que de nuevo sería una llamada de Chico Bestia, buscando que le reconocieran el mérito de haber dado con la identidad del villano. Si era eso lo que quería, no tendría problema en hacerle una fiesta para agradecérselo. Sin embargo, en la pantalla apareció un vistoso salón, con una chimenea encendida, decoración de aspecto caro, moqueta impoluta y un cuadro al óleo con una pareja y un niño. Korine y Galfore distinguieron el retrato de Thomas y Martha Wayne, y junto ellos al abuelo Bruce, con apenas unos cuantos años de vida. En el sofá y los sillones de la estancia de la mansión Wayne estaban sentados los antiguos héroes de Jump City.

-¿Ya está?-Preguntó un hombre de cabello largo y negro y ojos azules similares a los de Galfore.

-Sí- la voz de Damian Wayne respondió desde detrás de la cámara.

-¿Me oís?

-Alto y claro, señor Grayson- respondió Crow, sonriente, saludando con la mano.

-Bien- carraspeó antes de retomar la frase,- queríamos agradeceros la increíble labor que habéis realizado estos últimos días. Habéis cuidado de Jump City como nosotros hubiésemos hecho, y como esperábamos de vosotros.

-Empezando por ti, Naomi- interrumpió Víctor Stone, orgulloso, y ella se tapó la boca con la mano libre, la que no sostenía a Tim Drake.- Eres una líder excelente y has estado llevando esto sola, teniendo la capacidad de pedir ayuda cuando la necesitabas. Has reunido de nuevo a tu equipo como solo Robin podría haberlo hecho con nosotros.

-Y tú, Galfore, que has dejado el planeta en el que vivías para ayudar a tus amigos a resolver sus problemas, porque sabías que te necesitaban- Starfire puso una mano en el hombro de Rachel, que sonrió.

-Crow, ya demostraste años atrás que cuando algo te importa cuidas de ello: lo has hecho con Ryan, lo hiciste marchándote con Gal a otro planeta, y ahora has regresado para proteger a los tuyos. Tu instinto animal es digno de admirar.

-Ryan- advirtió su padre, y parecía severo por primera vez en mucho tiempo,- te has jugado la vida por esta ciudad. Te felicito por tu osadía y tu valor, pero también te pido que no vuelvas a hacer una cosa así, a no ser que quieras que me dé un ataque al corazón, muchacho- se llevó la mano al pecho, teatralizando sus palabras, y consiguió hacer reír a su primogénito, que rápidamente se tapó la boca.

-Lo siento, papá. No lo volveré a hacer- se disculpó, sintiéndose el objetivo de todas las miradas.

-Héctor, me alegro de que hayas vuelto, y de que hayas madurado. Haber aceptado un puesto en la empresa me demuestra que has encontrado al fin tu camino a seguir; pero que sepas que sea cual sea el que elijas nos vas a tener para apoyarte- aclaró Karen Stone, tomando la mano de Víctor.

-Wallace- llamó entonces Víctor Stone, atrayendo la atención del chico que se sentaba en las piernas de Héctor,- tengo otro yerno antes que tú, te toca a ti sufrir las consecuencias de haber elegido a uno de mis hijos como tu pareja- advirtió.

-Estoy preparado, señor- respondió, no muy convencido, y Héctor lo rodeó con sus brazos y lo estrujó con fuerza.

-Tim- la voz de Dick Grayson seguía imponiéndole respeto al chico- tus padres contactaron hace poco con Kory. Preguntaban por ti, y han pedido que viajes con Galfore en su regreso a Tamaran para verte- el muchacho no pudo siquiera articular palabra. Había esperado aquel momento muchos años y prácticamente se puso a llorar junto a su esposa, que acarició su cabello con ternura.- Y tú, Korine- la chica se puso tensa. No había visto a su padre desde que se marchó, y el hecho de que permaneciera en Gotham mientras los demás se reunían para ayudar la habían hecho darse cuenta de que él tenía claro que no podía dejar a Damian solo,- te fuiste de Gotham, abandonaste a tu Batman, te uniste a los nuevos titans y salvaste Jump City. Mereces más que nadie llevar ese antifaz y ese traje.

-Gracias, papá.

-Estamos orgullosos de vosotros- anunció Kory, desde detrás del sofá,- y queremos que vengáis algún día a Gotham para celebrar vuestra hazaña.

-Os queremos- dijo Garfield, que se acercó mucho a la cámara para despedirse y la hizo caer al suelo.- ¿La he roto?

-No, tranquilo- la voz de Damian Wayne se escuchó antes de cortar la imagen y que la ventana volviese a su estado habitual.

-No sé a vosotros, pero a mí no hay nada que me haya sentado mejor que el reconocimiento de nuestros padres- aclaró Héctor, estirándose.

-Debo reconocer que me ha emocionado- anunció Naomi, mirando de reojo a su marido.- Aunque no tanto como a otros.

Crow sonrió al resto para luego seguir discretamente a Galfore hasta la azotea. El chico se quedó flotando, mirando la ciudad que había en la otra orilla, y la chica se quedó a su lado, despeinando su corto y rebelde cabello con una mano, disfrutando de sentir la brisa en la cara. Ahora que volvía a llevar sus inhibidores, sus orejas eran normales, su piel era clara, sus ojos azul oscuro y su cabello dorado como el de su padre, con sus reflejos violetas. Miró el perfil del pelirrojo, que se había vuelto muy masculino con el paso de los años, a pesar de su inocencia y su cabello largo.

-¿Te vas a ir de nuevo?

-Ya sabes que sí. Mi lugar está ahí arriba ahora, pero no quiero que mi gobierno dure mucho, también lo sabes. Que el poder resida demasiado tiempo en una misma rama de la familia, y más aún en una sola persona, es algo nefasto. El poder nos vuelve locos y adictos a él, así que procuraré que no se alargue demasiado. Quiero relevar a mis tíos para que puedan disfrutar de su hijo como mi madre lo hizo conmigo. Y quizá mis sobrinos gobiernen algún día- anunció, orgulloso y sonriente.

-Sí, nuestros sobrinos- Galfore la miró extrañado y ella se puso colorada.- Los hijos de tu hermana y mi hermano…

-¡Ah, cierto! Lo había olvidado. O quizá forme un gobierno distinto, quizá pueda formar un partido político e instaurar una democracia.

-No sé si quieres avanzar la sociedad demasiado para ellos.

-No pierdo nada por intentarlo, algún día querré volver a este planeta.

-Sí, yo espero que vuelvas, aunque sea para vernos.

-¿No vendrás conmigo?

-Lo siento, alteza- bromeó haciendo una reverencia,- pero esta vez debo quedarme. Mi cuerpo me lo pide, es una necesidad. Quiero quedarme.

-Entonces vendré cada fin de semana.

-Te tomo la palabra- Crow mostró un dedo meñique, el cual Galfore entrelazó con el suyo para después fundirse con la chica en un abrazo.

-Saldré mañana después de ver a mis padres, así que voy a descansar. Buenas noches.

-Buenas noches, Gal- se despidió la mayor, viendo como el chico volvía al interior. Ella se quedó unos minutos más fuera. Pasó una estrella fugaz, algo que nunca antes había visto, y deseó que al menos, la mujer con quien contrajese matrimonio antes de tomar el trono, fuese buena para él.


Creo que cuando dije haber matado a dos personajes olvidé mencionar que en realidad no los iba a matar jajajaja

¿Sirve esto para enmendar el amargo final del otro fic? Espero que sí.

¡Nos leemos!