Bakugo corría lo más rápido posible de camino a su casa, necesitaba hablar rápido con Momo y qué mejor lugar que su habitación para hablar con gran privacidad, él sabía que Momo no era tonta, que a comparación de Uraraka, ella no llegaba a conclusiones apresuradas e investigaría antes de pensar en cualquier cosa.
Pero aun así se sentía con el deber de aclarar las cosas, luego de eso se limpiaría con jabón y cloro la boca, maldita sea ¡Que asco besar al cabeza de brócoli!
Al por fin llegar a su casa rápidamente se dirigió a su cuarto sin saludar a sus padres e ignorar a su madre quien le gritaba por llegar sin saludar.
Estando por fin solo sacó su celular del bolsillo de su pantalón para marcarle a Momo, pero grande fue su sorpresa al ver un mensaje de Ochako, el rubio arqueó una ceja ¿por qué rayos esa cara redonda le envió un mensaje? ¿Será por la foto? Curioso abrió el mensaje leyendo lo siguiente:
"¡Confié en ti! ¡Al final sí querías ganarme a Deku! No puedo creer que me hayas mentido, ustedes son unos mentirosos"
Bakugo puso una cara de aburrimiento al ver que al final del mensaje había una carita sacando la lengua, así no se puede tomar enserio a la castaña? Suspiró, de ella se preocuparía luego, lo primordial es hablarle a Momo.
Rápidamente marcó a su número y esperó impaciente a que contestara, hasta que por fin la pelinegra contestó.
—¿Bakugo?
—Yaoyozoru, necesitamos hablar.
—Es sobre la foto ¿verdad?
—¿Ya la viste?
—Sí, seguro todo el salón también.
—Tú… ¿no estás molesta?
—Descuida Bakugo, yo sé que no te gustan los hombres y aunque fuera así, no eres el tipo de persona que se metería en una relación, tú eres alguien bueno.
Ante esas palabras el corazón del rubio latió con fuerza, se sentía realmente estúpido.
—Fue un accidente, tropezamos y caímos en esa estúpida posición.
—¿Enserio? Vaya, que inoportuno, ¿estás bien? Bueno…todo el salón vio la foto, y me preocupa que vayas a tener problemas con Todoroki.
—Ese tipo y el resto del salón no me podrían importar menos, pero necesitaba explicártelo a ti.
—¿Enserio? En ese caso, puedes estar tranquilo, gracias por preocuparte por mí Bakugo.
—No…no es nada—rayos, aún le cuesta ser de ese modo tan…estúpidamente meloso, no pudo evitar sonrojarse—en cualquier caso…
—¿Sí?
—No, nada, olvídalo
—¡Espera! Dime Bakugo
—Es una tontería.
—Descuida, dime.
—Bueno, pues… ¿te gustaría salir conmigo…el sábado? —¡Maldita sea! ¿Cómo es que esas simples palabras con tan vergonzosas?
—¡Me encantaría! Salgamos el sábado—exclamó Momo al otro lado de la línea entusiasmada.
Bakugo parpadeó algo sorprendido, ¿acaso…iba a tener una cita con Momo? Ella se escuchaba feliz al otro lado de la línea, si ese es el caso entonces no tenía de qué preocuparse ¿verdad? De cierto modo él es correspondido, las cosas podrían mejorar en el futuro.
Realmente le costaba acostumbrarse a todos esos sentimientos.
—Bien, te mantendré informada.
—Muy bien, estaremos en contacto.
Dicho eso, ambos colgaron, el corazón del rubio estaba acelerado, ¿realmente iba a tener una cita con Momo? Y él que pensaba que nunca viviría algo como eso, vaya ironías del destino.
Mientras tanto, Momo no podía evitar sonreír, le provocaba un cosquilleo el haber hablado con Bakugo.
—¿Tendré…una cita con Bakugo? —susurró sorprendida.
Siempre imaginó que su primera cita sería con Shoto, es increíble el giro que dieron las cosas.
Pero está bien, así debieron ser las cosas, ya no podía dejarse derrumbar por Shoto, debía superar esos sentimientos y seguir adelante.
Tocó su mejilla recordando el beso de Shoto, su corazón latía con más fuerza.
—Es tan complicado—susurró para sí misma.
Era otro día de escuela, Bakugo iba llegando a la escuela, pero su paso fue interrumpido por una enojada castaña.
Oh no, Bakugo ya sabía lo que le esperaba, vaya forma de empezar el día.
—¡Eres un mentiroso!
—Puedo imaginar por qué lo dices, pero no es lo que parece—dijo el rubio con aburrimiento.
—¡Entonces explícame esa foto!
Bakugo suspiró hastiado, ¿enserio debe darle explicaciones a esa chiflada?
—Mira seré directo, eso fue un accidente, tropezamos y terminamos en esa asquerosa posición, enserio hubiera preferido romperme la cara, pero fue un accidente, puedes estar segura de que nada de eso tiene un significado, antes beso a un perro.
—¿Eh? ¿Fue un accidente?
—Veo que no has aprendido la lección cara redonda, sigues sacando conclusiones apresuradas.
—¡N-No me puedes culpar! Deku y tú se están besando en la imagen, ¿qué esperabas que pensara?
—Que pudo ser un accidente y que no soy gay, ¿o acaso eso no te ha quedado claro?
Ochako se sentía tonta, es verdad que Bakugo ya había dejado claro eso, pero no pudo evitar sentirse molesta, de nuevo estaba juzgando a la primera sin antes saber el contexto.
—Lo siento mucho Bakugo, yo…no pude evitar sentirme molesta.
Bakugo suspiró.
—Eso puedo entenderlo, ¿pero podrías dejar de desquitarte siempre conmigo?
—Es que siempre estás involucrado, no puedo evitarlo—dijo la castaña entre risitas.
El rubio rodó los ojos.
—Bueno, si eso es todo, tengo que entrar a la escuela.
—¡Espera! ¿Hiciste la tarea de matemáticas?
—¿Me estás jodiendo?
—Es que ayer fui de a comprar cosas para la cena y me entretuve mucho, por favor, no quiero que el profesor Aizawa me regañe, da miedo cuando se enoja.
—Y de todas las personas ¿por qué me lo pides a mí?
—Bueno…tenía pensado pedírselo a Tsuyu, pero aprovecho que estás aquí frente a mí—dijo con una "inocente" sonrisa.
Bakugo arqueó una ceja.
—Es tu problema, eso te pasa por distraída—dicho eso comenzó a caminar, pero Ochako se volvió a poner frente a él, vaya niña más terca.
—¡Por favor! No te volveré a molestar con una tarea en la vida, sólo será esta vez—exclamó la castaña con una mirada desesperada.
Bakugo tenía un tic en el ojo, tenía que admirar la terquedad de la castaña en especial con él, vaya que es valiente.
—Tks, que molesta eres, está bien, vamos al aula, allí te prestaré mis apuntes, pero muévete.
—¡Muchas gracias Bakugo! —agradeció Ochako con una gran sonrisa.
Sin más, ambos fueron al aula.
En otra parte, Momo estaba con Iida en la sala de profesores mirando la lista de los alumnos.
—Todos han sido muy responsables y han mejorado mucho, es admirable—dijo Iida.
—Es verdad, es admirable—apoyó la pelinegra.
—Por cierto, ayer estuve muy enfocado en los exámenes y en los trabajos del aula como representante, no tuve tiempo de preguntarte, ¿se arregló tu situación?
—¿Eh?
—Te pido disculpas, no estoy muy enterado, pero Uraraka me contó lo que te sucedió ayer, realmente lo lamento.
—Oh, descuida, todo está arreglado.
—Nunca imaginé que Midoriya tuviera esa relación con Todoroki, soy su mejor amigo y nunca me di cuenta, me siento avergonzado, debió ser difícil para él admitir sus verdaderos sentimientos—dijo Iida decepcionado de sí mismo al sentirse como un mal amigo.
—No te preocupes, estoy segura que ahora se siente más libre ahora que todos saben de su relación, además no es tu culpa, has estado muy ocupado, no seas duro contigo mismo, eres un gran representante y amigo—dijo Momo con una gran sonrisa apoyando su mano en el hombro de Iida.
—Te lo agradezco mucho Yaoyozoru, pero mi deber como futuro héroe es ver por el bien de los demás, aún tengo mucho que mejorar.
Momo sentía admiración por Iida, no importaba cómo él siempre lucha por mejorar y ser una mejor persona.
Aún quedaba un largo camino que recorrer para ser una mejor persona y una excelente futura heroína.
Ochako y Bakugo estaban por fin en el aula, Bakugo sacó su libreta y sin más se la prestó a la castaña.
—Presta atención a lo que vas a hacer para que andes rogando de nuevo a que te presten la tarea—la regañó Bakugo.
Ochako asintió con una sonrisa y comenzó a pasar los apuntes del rubio a su libreta.
Mientras la castaña escribía Bakugo miraba hacia la ventana, las cosas cambiaron demasiado desde aquel día que sólo por su curiosidad se acercó a Momo, siempre se ha dicho que la curiosidad mató al gato, ¿acaso él es el gato? Su curiosidad fue el inicio de todo, bien pudo haber ignorado el hecho de haber visto a Momo llorar y quizás las cosas hubieran tomado un rumbo diferente, aunque quizás ella hubiera sufrido sola, ¿por qué el destino tiene que hacer situaciones tan complicadas? Si Deku y Shoto no se hubieran conocido ¿Momo y Shoto estarían juntos? ¿O simplemente no estaban destinados a estar juntos?
Bakugo suspiró, el hubiera no existe, cada acción tiene una consecuencia, y vaya que la ha tenido difícil, nunca imaginó que un día estaría impaciente por ver a Momo.
—¡Listo! Muchas gracias Bakugo, me has salvado—dijo la castaña con una gran sonrisa.
—Sí, como sea, esta será la última vez que haga esto así que preocúpate más por tus deberes.
—Jejejeje tienes razón, por cierto, ¿has logrado algo con la chica que te gusta?
Bakugo abrió sus ojos con estupor, ¿acaso esa niña no ha olvidado el tema? Maldita sea.
—Eso no te incumbe.
—¡Vamos! Me da curiosidad, ¿es de nuestro salón?
—¿No puedes mantenerte callada por un maldito momento?
Maldita sea la hora en la que aceptó ayudarla con su tarea.
Momo e Iida iban camino al aula B para hablar con los representantes de ese grupo, el director estaba planeando un baile y necesitaba hablar con los profesores y los representantes de cada grupo.
Iban tranquilos cuando en el camino se encuentran con Shoto.
Momo y Shoto se miraron con sorpresa y sus corazones latieron con fuerza.
Recordaban el sucedo del día anterior, aquel sorpresivo beso aún rondaba por sus mentes.
La voz de Iida interrumpió sus pensamientos.
—Todoroki, que bueno que te veo, necesito hablar contigo.
—¿Conmigo?
—Quiero ser claro y directo, eres una gran persona y te admiro demasiado, así que puedo confiarte a Midoriya ¿verdad?
—¿Eh?
Momo y Shoto estaban desconcertados y sorprendidos ante lo dicho por Iida.
—He estado muy ocupado y no me he preocupado en ver los verdaderos sentimientos por Midoriya, pero eso se acabó, él es un amigo muy importante para mí así que por favor cuida de él.
Shoto parpadeó algo sorprendido, pero bueno, era de esperar que Iida le pidiera eso, no tenía más opción que aceptar.
—Descuida, Midoriya también es alguien muy importante para mí, cuidaré de él.
—Te lo agradezco mucho, espero que sean muy felices.
—Eh…gracias—Shoto no se sentía muy cómodo con esa conversación, en especial estando Momo presente.
—Muy bien, debemos retirarnos y… ¡Oh no! Olvidé que debo avisarle a All Might que el director lo llama, Yaoyozoru, adelántate al aula B.
—¿Eh? C-Claro
—¡Nos vemos chicos! —dicho eso Iida se fue corriendo como un rayo...o algo así.
De pronto el ambiente se sintió diferente, Momo y Shoto estaban solos en el pasillo, todos los demás estaban afuera platicando antes de que suene el timbre de la primera hora de clase, sólo pocos estaban adentro.
—Esto…sobre lo de ayer ¿cómo te has sentido Yaoyozoru? —preguntó el bicolor intentando romper el silencio.
—Yo…me siento mejor, las chicas me han enviado mensajes de apoyo, y algunos se han disculpado conmigo hoy, incluso Iida me dio palabras de aliento, y Baku…—Momo se interrumpió rápidamente.
—¿Bakugo?
—Yo…tengo que ir al aula B—dicho eso comenzó a caminar, pero Shoto la tomó del brazo.
—Bakugo también te ha dado su apoyo ¿verdad?
Momo no respondió, por alguna extraña razón no se siente cómoda hablando de Bakugo con Shoto.
—Está bien, puedes decirme.
—Es que…ayer te viste molesto cuando hablé con Bakugo.
—Sobre eso…lo siento, fue un día muy complicado y me terminé desquitando contigo, de verdad lo siento.
—No te preocupes, está bien.
De pronto la imagen del beso llegó a la mente de Momo, la mano de Shoto en su cintura acercándola a él, los suaves labios del bicolor en su mejilla.
Sus mejillas se sonrojaron y su corazón latía con más fuerza.
—Todoroki
—¿Sí?
—Sobre lo de…
Pero Momo se interrumpió, no, no iba mencionar ese beso, no iba a abrir más puertas a confusiones.
—N-Nada—dijo con una sonrisa apenada.
Shoto la miró desconcertado.
La verdad es que ha querido disculparse con ella por ese beso del día anterior, pero le daba temor sacar el tema, lo mejor era dejar las cosas así, aunque ganas no le faltan de volver a besar su suave mejilla, pero se debía controlar, el daño ya estaba hecho, es mejor dejar así las cosas.
—¿Te puedo acompañar al aula B?
—¿Eh?
—Bueno, no tengo nada que hacer por el momento, y aún falta para que toque el timbre.
¿Estar en compañía de Shoto? ¿Eso está bien? Bueno, sólo es la compañía de un amigo ¿verdad? No tiene nada de malo, o eso quería creer.
—Por supuesto, vamos—dijo Momo con una sonrisa.
Le agradaba la idea de pasar un momento a solas con Shoto…como amigos obviamente.
Shoto le devolvió la sonrisa y ambos se dirigieron al aula B.
De vuelta al salón, Ochako trataba se sacarle la información al rubio quien ya estaba perdiendo la paciencia, ¿por qué no simplemente la deja hablando sola y ya?
De pronto se escucha un quejido de la castaña quien se comenzó a tallar el ojo.
—Ni creas que llorando te diré algo—dijo el rubio secamente.
—¡No estoy llorando! Tengo algo en el ojo.
—Claro, como si no me supiera esa vieja excusa.
—¡Que es verdad! No puedo sacarlo—dijo Ochako tallando con más fuerza.
—Si haces eso sólo lo meterás más—dijo el rubio con molestia—tks, a ver.
Dicho eso, Bakugo apartó la mano de Ochako y miró fijamente su ojo, tomó suavemente su rostro y sin más sopló a su ojo.
Luego de eso la pequeña castaña parpadeó unas cuantas veces al ya no sentir nada en el ojo.
—Por fin, gracias Baku…
Pero se interrumpió al ver el rostro de Bakugo tan cerca, tenía sus manos en las mejillas de la castaña, nunca antes lo había tenido tan cerca.
—¿Y bien? ¿Ya no tienes nada en el ojo?
—Bakugo
—¿Qué? ¿Eh?
El rubio se desconcertó al ver un leve sonrojo en las redondas mejillas de la castaña.
—Nunca te había visto tan cerca…tú…tienes una mirada dura, pero…intensa también.
Bakugo no comprendía, ¿qué quería decirle con eso? ¿Y por qué estaba sonrojada? Seguía estando cerca de ella, las palabras dichas por ella lo desconcertaron lo suficiente como para no reaccionar.
—¿Sucede algo?
Al escuchar esa conocida voz ambos se separaron rápidamente, era Deku quien hace unos segundos abrió la puerta, mirando a ambos demasiado cerca el uno del otro.
—¡Buenos días Deku! —dijo Ochako con una gran sonrisa.
—B-Buenos días Uraraka
Algo no estaba bien, Deku dirigió su mirada al rubio quien tenía su mirada en la ventana, claramente evitaba verlo.
—¿Estás bien Deku? Te ves extraño.
—Oh no, estoy bien—dijo el peliverde con una fingida sonrisa.
¿Por qué Bakugo estaba tan cerca de Ochako? De algún modo eso…le había molestado.
Continuará…
