Camino cerrado

La última nevada

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Yuuri veía a través de la ventana como poco a poco los edificios se convertían en casas y como estas eran reemplazadas por extensiones de un manto blanco. Los arboles se erguía entre la nieve dándole un aspecto tranquilo al paisaje.

Reviso la hora en el tablero del automóvil solo para ver que aún les quedaba una hora de viaje.

—¡Yuuri! Estoy muy nervioso —se quejo Minami desde el asiento trasero, miró por el retrovisor hacia Mila y noto como esta sonreía un poco—, ¿alguna vez dejas de sonreir?

Mila capto la pregunta y soltó una leve risa.

—Solo si la situación lo amerita.

Yuuri rió por lo bajo sin despegar la vista de el exterior.

No debo estar inquieto, se que será difícil... pero ¿podremos volver todos?, Víctor, por lo que más quieras, ríndete

Apretó los labios con frustración, de dejar salir el suspiro que se atascó en su gargante los presentes se darían cuenta de su nerviosismo.

—Mila, ¿por qué Víctor haría algo como esto? —preguntó Yuuri consternado. En su cabeza, había muchas posibilidades y todas y cada una de ellas era peor que la anterior—, de Georgi lo entiendo, pero ¿y él? ¿Qué motivación podría llevarlo a hacer algo así?

Mila contuvo levemente la respiración.

Perfectamente sabía el motivo, pero de decirlo, probablemente el plan se iría al traste y no podía permitir eso. Tamborileo los dedos sobre el volante mirándolo levemente de reojo.

—Eso es algo que podemos preguntarle en cuanto lo capturemos, también tengo mis dudas —dijo sintiéndose mal por mentirle.

Minami desde el asiento trasero observó a Yuuri asentir levemente. Él sabía muy bien que llevarlo a la misión era peligroso por el hecho de que era el objeto obsesión de Víctor, pero si ninguno podía decirle la verdad a Yuuri, no había razón suficiente para evitar que fuera.

Yuuri, por lo que más quieras... se fuerte

Mila dobló a la derecha por un sendero semi expuesto, era obvio que las barredoras no pasaban por ese sitió pero confiaban en que las cadenas contra la nieve que portaban las llantas fueran suficientes para cruzar aquel camino. Él auto comenzó a ir más lento a medida que avanzaban pero en un punto, la nieve comenzó a disminuir dejando el paso libre.

A bordo del auto, les extrañó la situación pero ya estaban ahí, no había mucho que pudieran hacer.

Mila iba con cuidado de no derrapar pero sin disminuir mucho la velocidad, de quedarse atascados estarían en problemas.

—¡Chicos! —llamó Minami apretando el cinturón de seguridad—, tengo un mal presentimiento.

—Yo también —musitó Mila apretando el volante.

Un segundo después de aquella acción, vislumbro un brillo en el medio del camino, pero ya era muy tarde para frenar, prácticamente ya estaban encima de él. El auto pasó encima de la malla de clavos con velocidad, apenas teniendo tiempo de reacción, Mila intentó maniobrar con las cuatro llantas ponchadas, pero apenas giró el volante, el auto se fue de lado comenzando a volcar.

Giró tres veces antes de detenerse tras chocar con un gran árbol a la orilla del camino.

—¡Mierda! —gruño la chica pelirroja sintiendo su cabeza dar vueltas y el metálico sabor de la sangre en su boca. Quedó colgando de su asiento y agradeció que el cinturón no sucediera con las vueltas.

Miró hacia abajo para notar a Yuuri inconsciente, al tratar de girar el rostro para ver a Minami su cuello trono.

—¡Mierda! —volvió a vociferar, esta vez más molesta. Se sostuvo del volante y se quitó el cinturón, colocó un pie en la caja de cambios y comenzó a bajar hasta Yuuri, colocó su dedo índice y corazón en el cuello del japones solo para cerciorarse de que este continuara con vida, una vez hecho eso, prosiguió a ver hacia el otro chico, que también estaba inconsciente.

Lo primero que notó fue como Minami estaba torcido en una posición nada cómoda, lo segundo fue que tenía uno de sus brazos mirando hacia el lado equivocado.

Gruño visiblemente cabreada y se puso de pie dentro del auto, abrió la puerta aún costado de Minami y la empujo con todas sus fuerzas, una vez abierta, le quitó el cinturón a Minami y con todo el esfuerzo del mundo, lo saco por la puerta.

Mila se retiró su gabardina y colocó al chico rubio en ella, afuera del auto, miró hacia todos lados para asegurarse de que estuviera despejado, una vez hecho eso, se puso de pie nuevamente. Miró hacia el suelo y comenzó a mover un pie sobre la nieve, su cabeza punzaba y sentía como un hilo de sangre bajaba por su cien, pero en ese momento, el dolor pasaba a segundo plano.

Encontró la piedra que buscaba y regreso al auto, la tomó con fuerza y la estrelló contra el vidrio ya lastimado logrando que este cediera, ingreso con cuidado de no cortarse y retiró el cinturón de Yuuri, lo tomo con cuidado por debajo de lo brazos y tiró de él hasta lograr sacarlo de aquel espacio, pisó mal al abandonar el auto y se fue al suelo con Yuuri encima de él.

—¡Demonios Víctor, cuando te encuentre te partiré la cara! —gritó moviendo a Yuuri de encima de ella. Lo coloco aún lado de Minami y por fin pudo respirar.

Aquel esfuerzo extra le había quitado el aire y hecho que su cabeza zumbará más, pero al menos ahora ellos estaban fuera de peligro. Estando de pie, caminó hacia el sendero y desde ahí miró hacia el final de este, donde una bodega cubierta de nieve se erguía entre los árboles y el terreno plano a su alrededor.

Así que esta era tu contramedida, ¡hijo de perra!

Mila saco su celular para notar que no había señal.

Supongo que será imposible advertirles

Miró hacia donde había visto la malla, diez metros atrás, caminó hasta ella y con ayuda de sus guantes, tomó el borde de esta y la sacudió hasta desenterrarla, tiró de esta y lentamente comenzó a sacarla del camino.

El plan sigue en pie, si no volvemos para antes de las 3 de la tarde, un equipo de emergencia vendrá... al menos les libraré el camino

Una vez hecha su tarea regreso con el par de chicos, y solo entonces se dió cuenta de que Yuuri había despertado.

—¡Yuuri! —llamó Mila aliviada hasta llegar a él.

Este le miró totalmente desorientado.

—¿Qué ocurrió?

Antes de poder contestar el gritó de Minami los sobresaltó a ambos.

—¡Rayos, lo olvide! —Mila se inclinó sobre Minami y le sostuvo de los hombros—, lo empeoraras si te mueves.

—¡Duele mucho! —gimió con las lágrimas bajando por su rostro.

Yuuri lentamente se incorporó y le ayudó a Mila a sujetar a Minami.

—¿Qué hacemos Mila?

—No podemos hacer nada, no tiene el hueso de fuera y la verdad, se ve que está roto en varias partes, si lo tocamos, probablemente lo lastimaremos más que ayudarlo —dijo con expresión dolida—, tendrás que soportarlo Minami.

Este al escucharla asintió sin dejar de llorar.

—C-creo... que no podré seguirles el paso —sollozo desde el suelo.

Yuuri miró hacia Mila y notó como la frente de esta tenía una apertura de dos centímetros.

—¡Mila! Estás herida.

Está se llevo la mano a la frente y soltó un quejido al sentir la herida abierta.

—¡Ugh! No lo había notado, pensé que era más pequeña.

Yuuri a paso lento volvió al auto y se metió por la puerta improvisada de Mila, algunos instantes después salió con un botiquín.

—Ven, vamos a curarte.

Minami desde el suelo, se incorporó hasta quedar sentado y miró hacia el almacén, apenas se lograba distinguir pero algo más llamó su atención.

—C-chicos... creo que tenemos que irnos —musitó.

Yuuri iba a decir algo cuando un aullido resonó a su alrededor, tanto él como Mila se pusieron de pie de golpe y vieron como una manada de lobos corría hacia ellos.

Estamos en serios problemas


El auto se detuvo en la parte posterior del almacén, los tres hombres bajaron del auto con visible enojo. Ellos consideraban que había sido todo un milagro llegar hasta ahí, estuvieron a punto de caer en la trampa de Víctor, pero gracias al buen ojo de Chris lograron esquivarla.

De no haberlo hecho, probablemente habría volado en mil pedazos.

—Ese bastardo nos tendió una puta trampa —gruñó Yura desenfundando su arma.

Chris miraba alrededor cuando escucharon un aullido.

Pichit inmediatamente saco su arma también.

—¿Lobos?

—Su arma final —expecto Yura comenzando a caminar hacia la bodega.

—Se escucharon algo lejos, ¿desde donde provino? —preguntó Pichit.

—No me interesa siempre y cuando no- —el sonido de un disparo se escuchó a lo lejos, seguido de otro dos—, ¡no me jodas! —gruño Yura comenzando a correr rodeando el edificio.

—El otro equipo esta en problemas —gritó Chris siguiendo a Yura—, ¡están muy lejos Yuri!

Un disparo hizo que se detuvieran en seco, la bala había impactado un par de centímetros de ellos.

—Creo que en este momento, tienen asuntos más importantes que atender, ¿no? —anunció Víctor desde el segundo piso de la bodega. Les lanzó una sonrisa ladeada antes de cerrar la ventada desde la que había disparado.

Yura sopeso la idea de seguir sus pasos, pero Víctor tenía razón, había algo más importante en ese momento.

Te convertiré en borscht


Nos leemos luego.

Mami Mila fue la heroína del capitulo uwu