Esta idea surge junto con la idea de Bobbie Bubu Osito. Ambas eran solo ideas sueltas sin futuro, pero en una plática se me vino una idea que logró que terminará esto que a mi, me encanta. Espero les guste.

¡GOTCHA!


Llevaba semanas trabajando en aquel vestido tipo cóctel. Se había empeñado en que el color verde bandera, no; verde esmeralda que se elevaba desde la base de la falda y que acababa en un degradado de crema y salmón, imitara en la imaginación de espectador, un atardecer en el bosque.

En ese momento enrollaba al centro del vestido una cinta que remataba la cintura mientras tarareaba contenta; su trabajo casi concluía, y estaba segura de que era una de sus mejores creaciones. Uno de sus mejores vestidos.

Después de la tercera vuelta alrededor del maniquí, sacó un pequeño ganchillo de su cabello y fijo la cinta al vestido. Sonrió dando brinquitos rápidos mientras se alejaba lo suficiente para verlo con distancia.

Era más que hermoso y lo sabía; quizá el vestido mas elaborado que haya creado nunca. Era el encargo de una amiga que se lo había rogado, ya que, según palabras de ella misma, no había nadie en la ciudad que hiciera trajes y confeccionara, mejor que ella. Nadie era mejor que Leni Loud, haciendo ropa.

Sonrió aún más ampliamente. Era La Mejor en algo.

Respiró profundamente sorbiéndose su orgullo y se dirigió hacia la puerta, y es que para poder rematar el vestido necesitaba bordarle la cinta alrededor de la cintura; dejarle un gancho era de lo más corriente que pudiera hacer. Para eso necesitaba un hilo especial; un hilo transparente de nylon que solo tenía su madre.

Dispuesta a terminar su trabajo, caminó con sus pasitos típicos y sus manos recogidas, hacia la salida.

Abrió la puerta.

Del otro lado se encontró una batalla campal, se le había olvidado por completo que ese día, domingo en la mañana, Rita y Lynn padre junto con Lily, habían salido a casa de la Tía Ruth a entregarle unos platillos especiales que había encargado al restaurante. Estaban solos desde las 9 de la mañana.

Lynn Jr., al saberse solos, le había propuesto algo a toda la camada: jugar Gotcha. Y ante el ofrecimiento de un muy buen premio para el ganador, todos aceptaron. Todos menos ella: Leni.

El premio consistía en tener de esclavos a todos por 12 horas y eso a ella no le interesaba.

Así que miro de un lado a otro viendo el caos en todo el pasillo y procedió a andar. Todo era gritos, cosas cayendo, empujones y disparos. Disparos desde unas extrañas pistolas algunas largas como rifles, otras cortas. Había manchas de pintura en todas las paredes y las puertas.

Ella recogió sus manitas, y comenzó a andar sin miedo en aquel pasillo donde las gemelas batallaban lanzándose disparos a discreción.

-¡Vas a morirrrr Doppelganger!- Gritaba Lana mientras brincaba de un lado a otro esquivando las balas.

Desde una puerta lejana Lincoln estaba atrincherado mientras Lynn buscaba derribar sus defensas a patadas.

-¡Sal y enfréntame como un hombre!-

Lori hablaba por celular con Bobbie mientras, detrás de un colchón que usaba a modo de escudo, no dejaba de enviar disparos a Luna y Luan que, al parecer, habían unido fuerzas y disparaban desde la puerta de un cuarto.

-Te lo digo Bobbie, cuando gane el premio, todos mis hermanos nos atenderán como sirvientes. ¡Tomen esto dúo de maniáticas!-

Si. Era domingo de Gotcha.

Leni camino sonriente en el pasillo a pesar de que las balas de goma le pasaban rozando. Les había dejado claro que ella no jugaba por que detestaba mancharse la ropa.

Lincoln le insistió diciendo que era divertido, que podía usar frases de películas de guerra para darle emoción

-"Subió la marea, amigo" Y disparas a matar.- Le había dicho. Incluso le dejó un papel con un montón de frases de película para que se animara.

Lynn le había dicho que, si se animaba a jugar, las armas estaban en la parte de abajo, cerca del cuarto de sus padres. Pero por más que le rogaron que se uniera, les dejó claro que no estaba interesada y que, si la manchaban, se iba a enojar mucho. Y Simplemente pactaron dejarla en paz.

Quedó establecido que Leni contaba con inmunidad diplomática, así que nadie en la casa la podía tocar.

Leni bajó las escaleras y entró al cuarto de sus padres, ignorando el hecho de que Lisa tenía acorralada a Lucy por la zona de la chimenea apuntándole con una especie de rifle modificado.

-Tus estúpidos espíritus no podrán ayudarte. –

-Si quisiera, estuvieras ahora mismo gritando en el inframundo.-

La gótica no se veía para nada contenta, pero eso a la rubia, no le importaba en lo más mínimo. Entró al cuarto de sus padres sin prestar atención a nada más, luego se llevó una mano al mentón.

-¿Dónde guardaría mama ese hilo?-

Comenzó a revisar los cajones de su madre sin mucho éxito. Reviso el buró, el closet, inclusive la cajonera de ropa interior.

-¿Cómo hace mamá para ponerse estas cosas tan pequeñas?-

Regresó la prenda e hizo una mueca de disgusto al no encontrar lo que buscaba.

Afuera, Lucy pasaba corriendo con Lisa detrás, mientras Lola correteaba en su carrito eléctrico a Lincoln, disparándole sin freno.

-¡Esto si es una cacería de conejos!- Gritaba Lana eufórica.

-Como me enoja no encontrar ese hilo. Soy tan tonta. – Leni se había sentado, decepcionada, en la cama.

Fue entonces que se le vino la idea de revisar los cajones de su padre. Esos estaban del lado derecho de la cama y eran significativamente menos que los de Rita.

Se acercó y revisó con cuidado haciendo a un lado pantalones y camisas, no había nada. Lo pensó seriamente antes de revisar su ropa interior.

Sin embargo, de verdad necesitaba ese hilo. Solo sería un momento.

Abrió el ultimo cajón donde ya hacían los bóxeres del señor Lynn; la rubia lo revolvió un poco y cuando creyó que no encontraría nada más, divisó bastante hasta atrás, una pistola.

Leni se confundió un poco al verla, se suponía que ni papá ni mamá sabían del juego de gotcha.

Tomó el arma con delicadeza, estaba bastante pesada.

La pistola era completamente negra, un tanto diferente a la que veía usaban sus hermanos. Le llamo la atención el circulo sobre la cacha en cuyo interior decía "P. Beretta"

-No sé cómo les gustan estas cosas. - Finalizó y regresó el arma al cajón cerrándolo definitivamente.

Salió del cuarto de sus padres frustrada, ahora tendría que esperara que llegaran para poder pedirle el dichoso hilo a su madre.

-¡Hazte a un lado Leni! ¡Si no vas a jugar, mejor enciérrate en el cuarto! - Le gritó de pronto una irreconocible Lori que, corriendo escaleras abajo, disparaba a discreción a una Luan que reía como maniática desde arriba de las escaleras.

Leni volteó a ver a su hermana mayor y notó que, con todo y que disparaba su rifle con una mano, en la otra no soltaba su celular.

-Es verdad, mi celular…- Recordó.

Leni sonrió de pronto y corrió por las escaleras esquivando a la comediante (y a Luna y a Lynn) para llegar a su cuarto.

-Si le hablo a mamá seguro me dice donde tiene el hilo. ¡Pero que tonta!, le puedo mandar un mensaje también. -

Sin detenerse cruzó todo el pasillo. La idea de poder terminar el vestido le había devuelto de golpe todo el ánimo, así que entró a su cuarto sin notar que la puerta se encontraba abierta. Cruzó el umbral y fue hasta su tocador donde estaba su teléfono, lo tomó y dio media vuelta para llamar a Rita.

Quedó de frente al vestido que era su adoración.

El teléfono dio tono dos veces…

-¿Leni?, ¿Que pasa hija…?-

-…-

-¿Leni? ¿Estas allí? -

-..-

-Si mamá… no era… no era nada. Una araña pero ya la mate… te quiero, ciao.-

Colgó y dejó el celular en su tocador nuevamente. Con su vista fija en el vestido camino hacia él con desesperante lentitud. Su boca tembló levemente mientas sus ojos, grandes de por sí, se abrían cada vez más.

La respiración se le hizo pesada a cada paso que dio hacía el maniquí.

Tocó con suavidad su vestido, pasando su mano con lentitud mientras sus ojos brillaban temblorosos.

Estaba terriblemente manchado de pintura por todos lados: parches morados, rojos, verdes, amarillos lo bordeaban desde la zona de la blusa, hasta el confín de la falda. Irreconocible estaba ya el color salmón y crema; ni qué decir del hermoso verde bandera, no, verde esmeralda, de la base.

-Mi…mi vestido…- Dijo entre labios con profunda tristeza.

Se vio la mano con que lo tocó; estaba manchada de un carmín vivo, producto de una pintura muy fresca.

Le tembló el labio e hizo a llorar. -¿Qué te hicieron?.-

Afuera los gritos y las risas reflejaban que la batalla continuaba, desde su lugar alcanzaba a ver cruzar por la puerta a alguno de sus hermanos corriendo, yendo y viniendo; con sus armas en mano.


Pudo derrumbarse, pudo ponerse a llorar. Pudo gritar y detener su ridículo juego. Pero en vez de eso apretó los dientes, y el sentimiento de llanto fue poco a poco sustituido por algo más, algo diferente, pero inmensamente fuerte.

-Mi…vestido…- Apretó los puños. -Lo… lo van a pagar…-

-Lo van a pagar…-

- Si quieren jugar, vamos a jugar. Les quitaré… lo que más quieren…-

Con mucha prisa Leni se quitó su clásico vestido aguamarina y se fue sobre sus cajones de ropa. Sacó un pants verde y se lo colocó con velocidad. Se puso unos zapatos tenis, luego una blusa sin mangas blanca. De su caja de cintas corto exactamente un metro de cinta roja y se la amarró en la cabeza, de sus múltiples maquillajes se aplicó un polvo azul marino debajo de los ojos. Se miró en el espejo más que fúrica.

-Me quitaron lo que más quería… los "mataré" a todos y obtendré ese premio. Trabajarán para mí 12 horas sin descanso, hasta que quede mejor de lo que estaba mi pobre vestido. -

Leni tomó el papel de las frases de la cama y salió disparada.

Cruzó el pasillo como un bólido, giró y bajó por las escaleras derrapando por el pasamanos.

-Oigan, ¿Esa era Leni?- Preguntó Lynn Jr., pero nadie la escuchó.

En la parte de abajo, Lisa y Lola batallaban en una pelea durísima, la princesa iba y venía desde la puerta de entrada con su carrito eléctrico, mientras Lisa se guarecía detrás de los sillones de la sala. De Lucy no había ni rastro.

-¡Traeré mi tanque!, ¡Rubia oxigenada! –Grito la niña de Lentes.

-¡Trae lo que quieras!, ¡Científica loca!-

Leni llegó a la parte de abajo con velocidad y trastabilló un poco. Vio la escena un segundo y de inmediato fue hasta donde Lynn le había indicado estaban las armas para jugar, notó al llegar que la caja del contenedor estaba vacía.

-Las han tomado todas. –

Frunció el ceño, molesta. Luego se le vino una idea.

-Excepto… la de papá. - Sonriendo se metió al cuarto de sus padres. Leni abrió el cajón y haciendo a un lado la ropa, tomó la pistola P. Beretta 92 de 15 disparos + 1, que Pop le había regalado a Lynn padre, el día en que se casó con Rita.

- Lo siento papi, se que querías jugar también, pero esto es por honor. -

Se puso de pie, respiró profundo, se tronó el cuello, se ajustó la cinta roja de la cabeza y salió del cuarto de sus padres en un grito de batalla que resonó como una campana por toda la casa.

-¡LENI LOUD, SE UNE A LA BATALLA!-

Hubo un cese al fuego momentáneo. Luego gritos de júbilo por toda la casa.

-Leni se unió ¡Bieeeen!-

-La pondré a hacerme vestidos.-

-Necesito que me remiende mis tenis.-

-Podré darle pastelazos.-

-Una más de esclava.-

Lisa, quien se había montado en una especie de carrito-tanque con dos cañones al frente, giró su pequeño vehículo para quedar de frente con la nueva guerrera.

-Entre más sujetos de prueba, mejor. - Dijo sonriendo con malicia. Se ajusto los lentes y apuntó hacia Leni. -Esto es tan fácil que es un chiste. - Murmuró.

Leni, al verse apuntada por instinto levantó su arma.

Lynn le había dicho (cuando estaba tratando de incitarla a jugar) que para ser un buen tirador debes colocar el blanco en medio de la mira. Y que atinar a la cabeza deja fuera a un jugador de inmediato.

Con determinación hizo lo que se le había indicado y apuntó la mira, directo a la cabeza de la genio.

-Oh, vamos Leni, desde esa distancia y con una mano la probabilidad de que aciertes es de 18%, a diferencia mía que es del 92… Qué… ¿Que arma es esa Leni?- Se volvió a ajustar los lentes.

La rubia tenia un ojo izquierdo cerrado, mientras la pupila derecha se alineaba tratando de trazar una línea perfecta que terminase, justo en medio de los ojos de Lisa.

-Es el arma que tenía guardada papá. Parece que el también iba a jugar…- A Leni se le movía un poco la mano. -Solo un poco máaas…-

-¡Leni! ¡Espera! ¡No vayas a disparar! ¡Esa arma no…!-

Y un tronido cimbró cada una de las paredes de la casa como un trueno.

Ante el potente hecho, todos los participantes se habían quedado inmóviles.

-¿Que fue…eso?- Preguntó Lincoln a Lynn jr. Ambos estaban disparándose en el pasillo de arriba.

-No sé, vino de la sala. -

Abajo, Leni aun sostenía el arma, que humeaba de la punta. En el otro extremo del lugar, se encontraba Lisa totalmente colgante de su pequeño vehículo y una mancha carmín detrás, esparcida en la pared.

La chica miro la punta de su arma y sonrió.

-Vaya, la pistola de papa es la mejor. ¡Cero y va uno chicos!.- Luego, recordó que Lincoln le había dicho que, diciendo frases, el juego era más divertido. Leyó lo primero que vio en papel que tenía en el bolsillo.

- Me encanta el olor a Napalm por la mañana.- Dijo intentando sonar seria. Luego no pudo aguantar sonreír. -¿Qué rayos es el napalm?-

-Li…¿Lisa?-Se escuchó de pronto. Era Lana quien acababa de entrar con su carrito por la puerta principal azuzada por el disparo, y descubrió a su hermana menor, con un agujero entre las cejas y sus lentes partidos en dos.

-Oh..¡POR DIOS! ¡LENI! ¡MATASTE A LISA!-

Para cuando Lola levantó la vista, Leni ya se encontraba enfrente de ella, apuntándole a la frente.

-De eso se trata el juego ¿No? Además, acabo de descubrir que apuntar a un blanco es casi igual que enhebrar una aguja. ¡Es bastante fácil! -

La gemela balbuceaba sin poder hilar una palabra coherente, del lado izquierdo de la sala estaba Lisa con parte de su materia gris regada sobre las cortinas; Leni levantó un poco el arma. Recitó:

-"Di adiós a mi pequeño amigo.", estas frases son tontas, queda mejor esta. -

"Hakuna matata"- Y un segundo disparo sonó en la casa.

Para ese momento Luna y Luan venían bajando las escaleras, pero se quedaron pasmadas a medio camino cuando vieron la horrible escena.

Leni aun sostenía el arma desde donde había disparado a Lana, y la pequeña rubia estaba tirada detrás de su carrito rosa.

Sobrevino un grito de terror de las hermanas, Leni volteó y las vio, les sonrió de forma siniestra.

-Cero y van dos- Dijo mientras levantaba el arma hacia sus hermanas.

-¡Oh por dios! ¡Leni esa pistola es de verdad!-

-Ya lo sé, tontita, se supone que todo es real, Lincoln me dijo que esto es una verdadera guerra y que hay que tomarla en serio-. Y Leni apuntó hacia arriba de las escaleras.

-¡No! ¡Leni! ¡Tu no entiendes! ¡Esa pistola no es de…-

El disparo resonó en el miedo de todos. Se habían agachado al unísono y la bala había pasado zumbando en medio. Desde arriba venían asomándose Lincoln y el resto de las chicas.

-¡¿Literalmente que rayos pasa?!- Pregunto Lori sin tener idea de la situación, se encontró con Lynn, Luan y Luna agazapadas en la escalera, quien luego de verla, corrieron en tropel hacía arriba.

-¡Leni esta loca! ¡Tiene la pistola de papá! - Grito Luan colocándose detrás de Lori.- ¡Mató a Lisa y a Lola!-

-¿Que dices?- Preguntó incrédula.

-¡No me dejen! - Grito Luna quien había quedado mas abajo que el resto y era la última en subir.

Pero para cuando dio dos pasos, sintió que algo se le pegaba al centro de la espalda. Leni había subido a la escalera después del disparo, y estaba justo detrás de ella.

Luna se congelo y sintió que todo le temblaba.

-Le…Lenita…no por…por favor…Te lo ruego…no…- Suplicó mientras le castañeaban los dientes. – Por lo que mas quieras, baja esa arma de mi espalda. Hago lo que quieras, ¡Lo que tú quieras! –

-¿Me harás una canción?-

-S-si, ¡SI! , La más bonita, Sis-s…-

-Eso es…música para mis oídos…- Le dijo Leni, en un susurro.

Todo ocurrió tan rápido, que nadie pudo reaccionar; cuando la detonación fue, del pecho de Luna salió un proyectil que se estampó en la blanca pared del fondo, y salpicó de sangre a todos los espectadores.

Luna, con su blusa ensangrentada se desplomo en las escaleras mientras Leni sonreía.

-¿Saben?, Me encantan estas cosas. Se ven tan reales. -

-¡Es por que son reales estúpida! ¡Acabas de matar a Luna!- Grito Lori tomándose de los cabellos y quitándose la sangre de la cara.

El resto de los chicos salieron corriendo despavoridos en un potente estado de shock y pánico.

¿Como había pasado todo esto?

-Lincoln ¡¿Viste lo que yo vi?!- Pregunto Lynn a Lincoln. Ambos ya estaban escondidos en el cuarto del albino metidos en el ropero.

-Leni ¡Leni mató a Luna!- Le respondió el chico con el corazón desbocado.

-Y a Lola… Lincoln, y creo que también a Lisa.-

El miedo y la confusión fue tanto, que el chico tuvo fuertes arcadas.

En el pasillo, Luan estaba pegada a la pared respirando como un conejo asustado. El pánico de ver a su hermana luna estallarle el pecho le tenia la mente en blanco, sin contar que la sangre en el rostro todavía le resbalaba.

Por su parte Leni, apenas iba entendiendo por que les divertía tanto el Gotcha, y nadie le iba a quitar la diversión y menos si iba ganando.

-No me importa que te enojes, Lori, yo voy a ganar el premio. Ustedes jodieron mi vestido, yo les quito su premio.- Y levantó el arma nuevamente.

-Leni… ¡Olvida el maldito vestido! ¡Nos estas matando de verdad!-

-Na, na , naaa… no dijiste la palabra mágica.-

Y con el nuevo disparo se escucharon gritos que rayaban en alaridos.

Al ver caer a su hermana mayor en el umbral de las escaleras, Luan quiso correr, pero del miedo las piernas le fallaron, se arrastró queriendo levantarse.

Leni termino de subir y la vio a lo lejos.

-Mmmm, que pasa si le apunto a…- Pensó.

Y Un disparo más se dejó sonar.

Luan aulló de dolor. Leni le había disparado a la altura del tobillo derecho, haciendo que la comediante no pudiera ponerse de pie y solo temblara de dolor; quedando pálida y con la boca temblorosa. Se comenzó a empujar con las manos hacía atrás, dejando un rastro de sangre.

Leni solo miraba el arma. -Vaya, donde pongo la vista y pongo la mira, pongo la bala. Creo que soy buena en esto. -

Entonces levantó el rostro y miró a Luan, la cual sintió su vejiga aflojarse; levantó una mano como queriendo detener a su hermana con el aire.

-Le-Leni…Perdóname por fa-vor…Me duele mucho…- Sollozó.

Y dime Luan- Leni tensó el brazo que sostenía el arma.

- ¿Por qué tan seria? -

El disparo cruzó justo a la altura de los dos grandes dientes frontales de Luan, y atravesó su nuca hasta pegar con la puerta de Lincoln.

-¡Sonó otro disparo, Lincoln!-

-Solo nos queda esperar que estén bien, Lynn. No hagamos ruido. En cualquier oportunidad, nos vamos por los ductos del techo.-

Una vez que dejó "fuera" a Luan, Leni se desperezó un poco. Se estiró y dobló un poco la cintura.

Suspiró. -Quizá… me estoy pasado. Quizá alguno de ellos realmente quería ganar y yo ando muy agresiva quitándoles su premio. – Luego, se miró su blusa blanca, manchada de muchas partes de lo que para ella era, pintura carmín.

Y recordó su vestido.

Semanas de dedicación, medición, sudor, cansancio. Desperdiciados por balas de pintura que no se quitaría por más que lo lavara con cloro.

-¡No! Por débil es que me pasan encima. Esta vez ganare el juego y nadie lo va a evitar. -

Fue entonces que del cuarto de las gemelas salió disparada Lana. Traía su arma de Gotcha en la mano y sonriente se fue sobre la rubia mayor disparando a discreción.

-¡El premio será mío!- Exclamo la pequeña gemela.

-¡Eso lo veremos!- Contestó Leni esquivando a la izquierda y escondiéndose en una maceta.

-¡Oh por dios! Lana no sabe que el arma de Leni es real -Le dijo Lincoln a Lynn.- Voy por ella.-

Espera Link…- Lo tomo del hombro. - Vamos…-

Y ambos salieron del ropero.

Afuera, Lana disparaba sin parar, Leni salió un momento y devolvió el fuego, pero lana salto a la izquierda resguardándose en una mesita que volteó al estilo oeste.

Leni volvió a disparar y la niña se guareció detrás de su escudo, luego salió de su escondite para contraatacar, pero se dio cuenta de algo; el brazo del arma no le respondía. Fue entonces que notó que la mesita tenia un agujero; y que su brazo sangraba del hombro.

Su rostro se contrajo ante el sorpresivo descubrimiento y pegó un grito atragantado con su respiración.

Para esto, ya Leni estaba detrás de ella.

-Esquiva esto…- Y jaló el gatillo.

Desde la puerta del cuarto de Lincoln, el chico y la Jr., vieron en primer plano como la Lana se derrumbaba bañada en sangre. Igual divisaron la dantesca escena de Luan, y las piernas de Lori asomándose de las escaleras.

Todo olía a sangre con pintura; ya era imposible saber que era y que no era fluido vital. Una inmensa irrealidad en un lugar irreconocible.

Leni los vio y ante el susto súbito Lincoln levantó las manos y gritó.

-¡Nos rendimos! ¡Nos rendimos, Leni!, ¡Tu ganas! -

Lynn temblaba y Lincoln le pegó un caderazo para despertarla.

-Ah…ah ¡SI! ¡Nos rendimos!- Y levantó las manos.

Leni los miró con duda. -¿Pueden hacer eso?.-

-Oh, oh claro, Leni. Si nos rendimos, tú ganas de inmediato. Esas son las reglas. -

-Pero Lynn me dijo que el que matara a todos era el que ganaba.-

-Me equivoque jajaja, soy una tonta.- Dijo palmeándose la frente. – Se me olvido por completo.-

La rubia comenzó a caminar hacia ellos, a Lynn le temblaron las piernas.

-Si y, como ya acabo el juego; lo mejor será dejar las armas y comenzar a limpiar. ¡Mira! Nosotros ya no tenemos. -

Leni frunció la boca. Se sentía un poco… decepcionante.

Miró el arma, luego a los chicos.

-Bueno, ustedes me enseñaron a jugar. - Y procedió a entregar el arma a Lincoln.

Pero antes, se encontró el papel de las frases en el bolsillo. Lo levantó a su vista y lo leyó de nuevo.

Su cara se puso sería, y miró a Lincoln directamente. Luego sonrió con dulzura.

-Nope, casi caigo. -

Levantó el arma y la colocó en la frente del chico.

-No hay lugar para los débiles. - Y la puerta del cuarto de Lincoln, se bañó de sangre.

Lynn pegó un grito y salió corriendo.

-¡No te me escapas! - Exclamó Leni corriendo detrás.

La chica atleta era mucha pieza para la modista, bajó muy veloz y aprovechó su capacidad física para saltar los sillones, hacía la salida.

Hubiera podido escapar con facilidad si en la puerta no hubiera estado el cuerpo inerte de Lola, con su cabeza abierta y bañada en sangre. Lynn se detuvo de súbito, y volvió a gritar de terror.

Para esto, la rubia se asomó desde las escaleras exclamando: ¡Leni está aquí!-

Lynn impulsada por el miedo saltó el cuerpo de Lola y corrió como en el más grande maratón del mundo.

Leni terminó de bajar las escaleras, puso una rodilla en el suelo y tomando el arma con ambas manos apunto.

Lynn se alejaba, el blanco era pequeño. La mira se movía. Lynn se acercaba a la acera.

-Detesto envejecer. - Dijo Leni, para luego disparar dos veces. Una al dorso, y otra a la cabeza. Las cuales acertaron, con exactitud milimétrica. Lynn Jr. Cayó desmadejada justo al lado del árbol de la casa.

-¡SI!- Exclamó Leni para luego ponerse de pie y hacer su baile de victoria.

-Creo que podría ser una profesional en esto.-

Con una sonrisa subió las escaleras. Esquivó el cuerpo de Luna y de Lori.

-Ya casi acaba el juego, chicos. Pronto tendrán que dejar de fingir. -

Al llegar arriba, vio los cuerpos de Luan, Lana y Lincoln. Se metió la mano al bolsillo y volvió a leer la hoja de frases, eligió una, y gritó:

-¡¿Hay alguien aquí a quien no haya matado?!-

Y ante el sórdido silencio que da la presencia de la muerte, escuchó un leve sonido arrastrándose en el techo de la casa.

-Lucy- Murmuró mientras se ajustaba la cinta de la cabeza.


La niña gótica sudaba a chorros, desde el primer disparo se había guarecido en el ático para realizar una tarea en particular. Una tarea que había terminado en tiempo récord azuzada por el terror de ver a su hermana Lisa con un agujero en la cabeza y su cerebro regado en la sala.

-Tengo que darme prisa. ¿Cómo pudo acabar esto así?-

Dejó a un lado el pequeño cincel con el que había raspado la madera para inmediatamente buscar algo en su pequeño bolso negro.

- ¿Dónde está?… ¿Dónde está el alfiler? - Sus manos le temblaban. No podía creer lo perversa que era su suerte. - ¡Donde lo deje! -

Tan metida estaba en sus pensamientos, que no notó que alguien se posaba detrás de ella, hasta que sintió la rigidez del cañón de la Beretta de Lynn padre, en su cabeza.

Lucy contuvo la respiración y se le heló la sangre, se encogió de hombros y con voz apagada dijo:

-No…no me ma-maates, Leni…-

-Y dime Lucy…-

-¿Has bailado con el diablo a la luz de la Luna?


-Ya chicos. Dejen de hacerse los muertos y reconozcan que gané.- Exclamó Leni mientras veía un desfile de modas en la tv.

-Cuando vengan papá y mamá, los voy a acusar.- En eso, algo le llegó a la mente.

-Quizá…quizá papá y mamá también juegan. - Sonrió.- Por eso tenían esta pistola en su cuarto.-

Afuera, se escuchaba como la vieja vanzilla se aparcaba.

Al escuchar al vehículo, Leni se puso de pie.

-Bien, vamos por ese premio…-

-Hoy es un buen día, para morir…-


Arriba, en el ático, la sangre del cuerpo de Lucy caminaba lenta pero inexorablemente bordeando el pequeño círculo tallado en la madera del suelo. A fuerza de acumularse, se extendió hasta el centro y cubrió abundantemente, un objeto de oro, y otro de plata.


Espero les haya gustado. Un saludo a todos. Pronto mas capítulos aquí de los Louds.

Sayonara.

Lobo Hibiky