¡Vamos con estos! ¡A darse besitos!
Beso x: Hombro.
Sacarle los colores a Sasuke era difícil pero no imposible. Lo sabía mejor que nadie. Por eso, no le extrañaba que no se inmutaba cuando la mujer que les vendía el pan siempre le tirase piropos o que Naruto dejara caer cosas sobre su merecida noche juntos tras su regreso a la aldea.
Ella lo sabía, su marido es muy de acciones, y cuanto menos ojos, mejor. Por eso no podía evitar aprovecharse de esos momentos que eran sólo suyos.
Generalmente ocurrían entre las sábanas, cuando cansados por el sexo y con los cuerpos relajándose, Sasuke le permitía ciertas cercanías que sólo tenía con ella. Sentado, expuesto y mirándola como si esperase que le dijera que acababa de tener el peor sexo de su vida.
Sakura siempre aprovechaba esos momentos para pegar su cuerpo a él, sin nada sexual, sólo el placer de sentir su piel. Le abrazaba con cuidado, como si fuera algo frágil que pudiera romperse en cualquier momento. Al fin y al cabo, él estaba hecho de retales, pedacitos de trozos oscuros y dañados que iba impregnando de nueva luz.
Entonces, posaba sus labios sobre su hombro, un gesto delicado de un momento.
—Gracias, cariño.
Y por el rabillo del ojo lo veía. Las orejas enrojecidas como si de un adolescente torpe se tratara. Los latidos de su corazón y su brazo pasando por su cintura, pegándola más él. Queriendo hundirse en ella.
Esos pequeños momentos que nunca daría a nadie.
Y él tampoco.
