XVI
Sus pasos retumbaban en los pasillos lúgubres y oscuros de Malfoy Manor, otrora lujosos e iluminados en un tiempo donde las paredes desconocían los gritos de dolor y quejidos de tortura.
Un, dos, tres, diez, quince, veinte pasos. El sonido lastimero de una puerta chirriante. El tufo a enfermedad y soledad llenando sus fosas nasales de inmediato y el pequeño instante de asco antes que la figura doliente en la cama llenara su campo visual e hiciera que toda la habitación tétrica se llenara de luz y esperanza.
"Pensé que no vendrías" Susurró la figura en la cama.
Una lenta sonrisa adornó sus labios y obligó a sus pies a cerrar la distancia.
"He ido a atender unos asuntos del Lord" Murmuró en respuesta sentándose en la cama y tomando la mano de la mujer en la cama.
"¿Te han lastimado?" Preguntó ésta.
"Por supuesto que no, Cissy" Contestó. "No te preocupes por eso. Háblame de tí, ¿Has comido hoy?".
Narcissa arrugó la nariz. "No he tenido hambre últimamente, solamente quiero dormir y...".
"¡Nada de dormir sin comer!" Reprochó Bellatrix con un golpe cariñoso a los nudillos de su hermana. "Debes alimentarte Cissy, si no nunca saldrás de esta cama".
La mujer suspiró e hizo un gesto con la mano restándole importancia. "Sabes que de cualquier manera no saldré, el Lord jamás permitirá que...".
"Shhh" Dijo la pelinegra. "No digas eso Cissy, no dejaré que nadie te ponga la mano encima".
«De nuevo» Pensó Bellatrix para sí.
"Ja" Murmuró la rubia amargamente. "¿Irías contra el Lord si él ordenara mi ejecución?".
Su rostro se convirtió en una máscara de piedra y apretó los labios. "Haría lo que fuera necesario para mantenerte a salvo".
Narcissa suspiró. "¿Qué sabes de Draco?".
"No he vuelto a hablar con él desde mi visita" Contestó Bellatrix. "La vieja arpía de McGonagall lo controla mucho, es casi imposible enviarle una carta sin que pase por sus manos primero".
La rubia asintió. "¿Y qué sabes de...?"
La bruja presionó con fuerza la mano huesuda de Narcissa. "Tiene preguntas, cientos de ellas, ha escrito un enorme párrafo preguntando por ese año y todas mis interrogantes de aquel entonces".
"Salió a tí" Susurró la mujer con una pequeña sonrisa que Bellatrix devolvió igualmente. No podían comentar mucho más, era bien sabido que las paredes de Malfoy Manor tenían oídos y nada era un secreto.
"¿Crees que pueda quererme?" Preguntó la pelinegra mirando a los profundos ojos azules de su hermana. Bajó la voz hasta convertirla en un susurro. "Tengo tanta sangre en las manos y ella es tan pura".
Los labios de Narcissa se volvieron una fina línea. Presionó con fuerza la mano de su hermana demostrándole su apoyo. Se acercó lo suficiente para susurrar al oído de la bruja.
"La alejaste para que fuera pura y ella deberá saber ver el gran sacrificio que hiciste, si no lo hace no vale la pena".
La morena se abstuvo de hacer ningún comentario, sus conversaciones eran limitadas y la última vez que había podido conversar largamente con Narcissa databa de meses atrás cuando la rubia aún podía salir de la mansión y andar libremente por las calles. Se encontraban en algún café con las apariencias cambiadas y charlaban largamente como un par de buenas amigas que se encontraban luego de varias semanas sin saber de la otra. Esos días habían quedado en el olvido desde el incidente de Narcissa.
"¿Qué te preparó el elfo para hoy?" Cambió de tema la bruja.
"Ha hecho albóndigas con puré de calabaza" La rubia arrugó la nariz.
Bellatrix rodó los ojos. "Luego me pregunto de dónde sacó Draco todo el capricho y el dramatismo".
La rubia sonrió un poco y Bellatrix lo agradeció internamente. Pero luego de un par de segundos la sonrisa se borró y los ojos perdidos volvieron a adornar el rostro cansado de la mujer.
"Deberías ir a verlo" Murmuró. "Se enojará si sabe que has llegado y has venido antes aquí".
"Nada que no pueda soportar" Susurró su hermana, inclinándose sobre Narcissa y depositando un suave beso en su frente.
"Aún así es mejor que no lo hagas enojar" Insistió la bruja. "Bella... Si sabes algo de Lucius..."
"Lo sé" Contestó Bellatrix asintiendo. "Serás la primera en saberlo". La rubia asintió en agradecimiento y volvió a acomodarse entre las sábanas.
Bellatrix se dirigió a la puerta y antes de salir la suave voz de su hermana la detuvo.
"No olvides llevar el libro".
La bruja retrocedió hasta la cabecera de la cama y tomó su libro de los Black que había puesto a salvo en la habitación de su hermana antes de marchar a la misión que le había encomendado el Lord Tenebroso. Lo guardó entre sus ropas y salió de la habitación dirigiéndose al salón principal donde ya la estaban esperando.
Abrió las grandes puertas de roble sin anunciarse, no sin antes tomar una gran bocanada de aire. Sus tacones retumbaron con eco en la enorme habitación finamente amoblada. Las luces de la chimenea centelleaban dándole un aire aún más oscuro a la gran sala donde un trono se erguía en medio.
"Mi señor" Murmuró apoyando una rodilla en el piso frente al trono. "La misión ha sido un éxito".
Escuchó como las túnicas del Lord Tenebroso se arrastraban por el piso sin dejar oir pasos que lo acompañaran, solo las telas barriendo el suelo de mármol. Bajó la cabeza en señal de respeto.
"Mi querida Bellatrix" Siseó el Lord.
Una mano de largas uñas se enredó en su pelo en una caricia casi paternal y ella se inclinó más para recibir mejor el contacto. Sabía que él estaba enojado, no la tocaría si no tuviera algo en su contra. Tantos años de servirlo le habian enseñado a leer los patrones de conducta del mago oscuro más poderoso de la tierra.
Cerró los ojos y se obligó también a cerrar su mente, ejercicio que resultaba fácil y rápido con los años. Ella era una experta oclumante y él lo sabía, y aunque no era muy común que él le leyera la mente, ella no quería correr ningún riesgo. Habían cosas que él no podía saber y ella se encargaba de mantenerlas siempre ocultas.
Los dedos largos de uñas puntiagudas se clavaron en su cuero cabelludo y ella endureció el cuello para que él no la lastimara.
"¿Has venido directamente a verme, mi querida Bella?" Siseó el mago.
Bellatrix apretó los ojos. Había sido una tonta, sabía que le molestaba que no lo trataran como a una prioridad, pero ella había estado tan preocupada por Narcissa con Lucius fuera de la mansión que necesitaba verla inmediatamente.
"Mi señor" Murmuró. "He visto antes a mi hermana porque..."
"¿Es acaso tu hermana más importante que yo?". Los dedos se hundieron en su carne y ella estaba segura que su intención era atravesar su cráneo.
"No, mi señor" Contestó.
Él hizo presión en su pelo y la obligó a levantar la cabeza para mirarlo a los ojos. Bellatrix parpadeó un par de veces para cortar la posible intrusión a su mente y cerró aún con más fuerza cualquier canal abierto para meterse en su cabeza.
"¿Qué está sucediendo contigo, Bella?" Preguntó el Lord. "¿Tendré que deshacerme de tu hermana para que recuerdes quién es más importante?".
"¡No!" Exclamó ella removiendose un poco. "No, mi señor".
"¿Me ocultas algo?" Insistió el mago. La mujer negó como pudo. Él soltó sus cabellos y delineó su rostro con un dedo, una uña filosa le recorrió lentamente la piel alrededor de los ojos, la mejilla y la mandíbula. Bellatrix intentó mantener su respiración lenta y pausada, sin signos de alarma. Entonces él apretó los dedos alrededor de su mandíbula haciéndole daño. "¡Legeremens!".
Bella dejó que él se metiera a su mente porque sabía que resistirse sería cavar su propia tumba, pero no era una inexperta que no sabía lo que hacía, no era la primera vez desde que se había unido a él en 1975 que le leía la mente, ocurría al menos dos veces al año en situaciones de máxima tensión. Dejó que él viera solo lo que ella quería que viera. Detalles de la misión, el viaje de vuelta, una pequeña conversación con Rodolphus para darle la sensación de que no podía controlar lo que él veía, su llegada a la mansión, sus dudas acerca de la alimentación de Narcissa, la advertencia de su hermana de no hacer enfadar al Lord y su despedida.
Salió de su mente dejándole un fuerte dolor de cabeza. La empujó con violencia haciendo que cayera de costado.
"¡No tolero la deslealtad!" Gritó el Lord rompiendo con su magia los cristales de la araña sobre ellos. Bellatrix se cubrió la cabeza con ambas manos y se arrastró hasta él cuidando que su vestido le cubriera las rodillas para no cortarse con los pedazos de cristal.
"¡Mi Señor!" Exclamó una vez que nuevamente estuvo a sus pies. "¡Yo jamás lo traicionaría!".
"¡Me estás ocultando algo!" Gritó él dándole un puntapié en las costillas que hizo que se quedara sin aire por unos segundos. "¿Crees que no te conozco? ¡Te conozco como a la palma de mi mano!".
Bellatrix repasó mentalmente por un segundo qué había cambiado de su comportamiento los últimos días que le llevara a pensar al Lord que ella estaba efectivamente ocultandole algo.
"¡Mi Señor!" Rogó. "Yo no sería capaz".
"¡Peter!" Gritó el mago. "¡Peter!".
El mago entró por la puerta principal y Bellatrix se abstuvo de poner cara de asco en esta situación, en cualquier otra podría haber escupido al suelo ante la entrada del indeseable Pettigrew.
"¿Llamó mi Señor?" Preguntó el hombre con su nariz casi tocando el suelo por la exagerada reverencia.
"¡Trae a Narcissa! ¡Y llama a Rodolphus!". Ordenó el señor Tenebroso. "¡Ahora mismo!".
"¿A Narcissa?" Preguntó Bellatrix levantando el rostro.
"¡Sí mi Señor!" Respondió a la orden Peter mientras salía corriendo de la sala.
"¿Para qué quiere a Narcissa, mi Señor?" Preguntó nuevamente Bellatrix.
Pero él no contestó. La miró con asco, como si ella estuviera cubierta de excremento que para peor era de muggles. Bellatrix sintió como se agitaba algo en su pecho. ¿Él utilizaría a Narcissa para sacarle información? ¿Cómo se había enterado que estaba ocultandole algo? ¿Rodolphus? Solo habían dos personas que sabían sobre la aparición de Hermione, una de ellas era Narcissa y la otra definitivamente no era Rodolphus.
Los pasos retumbaron en el silencio y ella se enderezó sobre sus rodillas para ver a su marido ingresando a la sala con la mirada altiva, le dedicó una sola mirada con una ceja levantada en interrogación y se inclinó ante el señor Oscuro a su lado.
"Mi Lord me mandó llamar. ¿Para qué soy bueno?".
La lengua bífida del Lord se coló entre sus dientes afilados y sonrió enigmáticamente haciendo que el corazón de Bellatrix latiera más fuerte.
"Puedo oler tu miedo, Bella" Siseó. "¿Puedes olerlo tú, Rodolphus?".
El mago miró por un segundo a Bellatrix con la duda marcada en sus ojos. "S-sí mi señor".
Pettigrew regresó a la sala casi arrastrando a una convaleciente Narcissa y la tiró a los pies del Lord.
"¡Idiota!" Murmuró Bella enseñando los dientes, ya se las pagaría aquel maldito lamebotas, un estúpido remedo de mago.
"¡Reunión familiar!" Siseó el señor Oscuro con su sonrisa ensanchándose. "Solo nos hacen falta Lucius y el pequeño Draco".
Narcissa levantó con esfuerzo la cabeza y miró a su hermana entre sus rizos rubios que le cubrían el rostro. Bellatrix tuvo una regresión al momento en que la encontró cubierta de sangre en la habitación de trofeos unos meses atrás. ¿Qué haría el Lord con ella?
El mago conjuró una daga que Bella reconoció al instante, era su propia daga envenenada, la que llevaba siempre encima.
"¿No les parece hermoso que estemos todos aquí reunidos?" Siseó. "Agradezcamos a la dulce Bella el facilitarnos esta velada".
Rodolphus la miró nuevamente con la alarma en sus ojos.
"¡Mi buen siervo Rodolphus". Exclamó el mago. "¿Nos harías los honores?".
Estiró el brazo para que el hombre tomara la daga. Bellatrix negó con la cabeza casi imperceptiblemente y su marido arrugó el ceño. Sabiendo que no se trataba de una cordialidad sino que de una orden, el mago tomó la daga y se inclinó nuevamente en señal de respeto.
El Lord movió la mano y Narcissa se enderezó en su lugar con una mueca de dolor. Bellatrix apretó los labios.
"Parece que tanto tiempo de encierro te ha hecho olvidar los modales, Narcissa".
Un nuevo movimiento de muñeca y la bruja estaba frente a Rodolphus con la cabeza pegada a su pecho. El señor Oscuro volvió a mover la mano y la del hombre estaba ahora en el pelo de Narcissa estirándolo y dejando el cuello al descubierto.
"Muy bien" Murmuró Lord Voldemort. "¿Por qué no nos platicas acerca de tus secretos, Bella?".
La morena vió a su marido fruncir el ceño mientras intentaba soltar el cabello de Narcissa. La bruja carraspeó. "Mi Señor, yo puedo jurarle que...".
"Cortale el cuello" Ordenó el mago.
"¡No!" Exclamó Bella.
Rodolphus se quedó helado en su lugar sin mover un músculo. El pecho de Narcissa se elevaba agitadamente y sus manos se hicieron puños.
"¡Cortale el cuello!" Gritó el Lord y envió un chorro de magia que hizo que el brazo de Rodolphus se levantara contra su voluntad y pusiera el cuchillo en la garganta de Narcissa. El hombre hacía grandes esfuerzos para no sucumbir a la magia del mago pero el poder era fuerte.
"¡No!" Exclamó de nuevo Bella arrastrándose hasta Lord Voldemort. "Mi Lord, por favor, revise mi mente, verá que no hay nada". Abrazó los pies del mago y lo escuchó reir burlonamente. Levantó la vista y se encontró con los ojos rojos mirándola con crueldad y diversión.
"¿Crees que no conozco todos tus trucos?" Siseó. "¿Te crees capaz de engañarme?".
"¡No, mi Lord!"
"¡Legeremens!" Gritó nuevamente el mago y Bellatrix cerró rápidamente su mente pero la intrusión nunca llegó. No era a ella a quien había invadido el Lord, era Narcissa quien se retorcía ante la magia del mago quien no quitaba los ojos de las pupilas de su hermana.
Bella rogó internamente que Narcissa hubiera subido sus defensas ante el hechizo del mago pero lo dudaba bastante por la forma en que parecía casi no tener fuerzas. La bruja sintió que su estómago iba a salir por su boca y que no tendría valor para hacer frente a la verdad en boca del Lord luego de tantos años.
Finalmente el mago se retiró de la mente de Narcissa y raramente se tambaleó hacia atrás. Bellatrix no supo a quién ayudar, si a su hermana laxa en brazos de su marido o al Lord quien parecía profundamente afectado por lo que había descubierto en la mente de la bruja. Hizo de tripas corazón como estaba más que acostumbrada y se acercó al Lord quien tenía los ojos y la boca abierta.
"Mi Lord" Susurró tomándolo de la túnica. El mago hizo contacto visual con ella y Bellatrix se esforzó en sostenerle la mirada.
"Mi hija" Siseó él. "¡Has hallado a nuestra hija!".
Bellatrix tragó grueso. No sabía qué significaba esa reacción. ¿Nuestra hija? ¿Estaba feliz por eso o la mataría de un momento a otro?
"Yo..." Murmuró Bella. "Yo no tenía idea, mi Lord, no sabía qué hacer".
"¡Eran dos!" Exclamó el Lord tomándola de los hombros. "¡Han robado a mi hija y no lo sabíamos! ¿Cómo no supiste que habías parido mellizos!".
La bofetada que le siguió no fue muy esclarecedora.
"¡Trae a la partera, Rodolphus!" Gritó. "¡Trae a la mujer que robó a mi hija!".
Bellatrix se tomó la mejilla. "Mi Señor, la partera fue asesinada por no haber podido salvar a nuestro hijo tres días luego del parto".
El mago dió vueltas alrededor de la habitación, momento en el que su esposo aprovechó para mirarla con cara de pánico. Rodolphus aún pensaba que Hermione podía ser hija suya por haberla tomado a la fuerza cuando ella era mujer del Lord.
"¿Por qué me has ocultado esta información, Bellatrix?" Cuestionó el señor Tenebroso. Sin darle tiempo a responder la apuntó con la varita. "¡Crucio!".
La bruja se mordió los dientes y soportó estoicamente la furia del mago, la maldición era bastante potente y luego de unos cuantos segundos algo en el fondo de su mente le dijo que posiblemente se desmayara del dolor. Pero para su suerte la maldición se detuvo. Le tomó unos segundos más poder enfocar la mente para entender las palabras que el Lord gritaba.
"...collar de los Black la reconoció! ¡Ella estuvo todo este tiempo en nuestras narices y ninguno sabía de su existencia! ¡Esa maldita partera! ¡Seguramente trabajaba para Dumbledore!".
Bellatrix se apoyó en sus rodillas e hizo mucho esfuerzo para ponerse de pie. Le hizo una seña con los ojos a Rodolphus para que se llevara a Narcissa de allí y él no dudó en obedecer, era obvio que no le apetecía estar cuando surgiera el tema de que cabía la posibilidad de que la chica no era hija del Lord.
El mago no dijo nada ante la retirada de su hermana y su esposo, pero Bellatrix sospechaba que ni siquiera lo había notado ya que estaba perdido en sus pensamientos. Agradecía a Narcissa que aunque no había podido cerrar completamente su mente al parecer había clasificado los recuerdos para que el Lord no viera que había sido ella misma quien había entregado a su hija a Dumbledore.
"¿La has visto?" Preguntó de repente el mago. Bellatrix levantó la cabeza hacia su dirección sin saber bien qué responder. "¿Con qué nombre la han registrado?".
Decidió que ante el inminente problema ya no tenía otra opción que decir la verdad. Carraspeó suavemente. "La he visto una sola vez, su nombre es Hermione Granger".
"¿Hermione Granger?" Siseó el Lord. Ella asintió. "¿La chica que anda con Potter? ¿La que insisten todos que es una amenaza?". Ella no contestó. Él rompió en una estruendosa carcajada. "¡La mejor amiga de Harry Potter es hija de Lord Voldemort!".
Rió con histerismo y Bellatrix rió con él aunque en el fondo el asunto no le causaba ni una pizca de gracia. Pensaba con tanta rapidez que casi le dolía el cerebro, tenía que comunicarse con ella y decirle que se pusiera a salvo. Ella nunca había querido que Hermione estuviera en el círculo del Señor Oscuro y no sería ahora luego de tantos años de protección que sucedería.
"¡La encontró Draco!" Exclamó el Lord mirándola con los ojos encendidos de malicia.
Ella se obligó a serenarse y actuar su mejor papel de Bellatrix Lestrange. Sonrió como un lobo y se pasó la lengua por los dientes.
"¡Al menos sirve para algo!".
El Señor Tenebroso rió su gracia y se sentó en su trono. La invitó con la mano a ocupar su lugar a sus pies y conjuró un pequeño cojín para que no estuviera sentada en el piso donde había pasado la última media hora. Bella se acomodó a sus pies y recostó su cabeza contra sus piernas en un falso gesto de tranquilidad.
"Quiero conocerla" Murmuró el Lord. "Quiero ver a mi hija a los ojos y ver mi propio reflejo".
Bella sonrió mirándolo a los ojos, aunque por dentro temblara de nervios. ¿Y si Hermione no era hija suya?
"Tráela ante mí" Le ordenó. Ella asintió, sabiendo que sería una orden que no podría cumplir y que dictaminaria su sentencia de muerte. Debería hablar con su hombre de confianza para que pusiera a salvo a Narcissa antes de eso.
"¡No!" Dijo seguidamente el Lord. "¡Que Draco me la traiga! Si él la ha hallado, que sea él quien me la presente".
Bellatrix sintió como un tsunami se hacía espacio en su estómago. "Mi Señor" Pidió. "¿No cree que sería más seguro que yo la trajera? El chico no es el más iluminado de sus siervos".
"No" Siseó. "Yo lo llamaré y vendrá ante mí, así le diré lo que hará y premiaré a su familia por los buenos actos del joven Malfoy".
Ella asintió, sabiendo que no tenía más posibilidades de cambiar su decisión al menos hasta que se decidiera a llamar a su sobrino. Pero fue sorprendida cuando él le descubrió la manga del vestido y presionó un dedo sobre la marca tenebrosa. Bella pudo sentir la corriente poderosa de magia viajando a través de sus canales mágicos y pensó en cuan fuerte sería la llamada. Ojalá el chico no estuviera en clases cuando la recibiera.
La llamada fue larga, podía sentir las líneas de magia negra que envolvían sus venas. Casi a los dos minutos de llamado ininterrumpido, una corriente fuerte de magia hizo que ella jadeara y que el Lord parpadeara sorprendido.
"¿Qué ha sido eso?" Preguntó Bella.
Una lenta sonrisa de dientes bestiales apareció en boca del Señor Tenebroso e iba creciendo cada vez más, sin que él separara el dedo de la piel de ella ni dejara de llamar a Draco.
"¡Es una nueva señal!" Siseó el mago. "¡La creación de una nueva marca!".
¿Qué rayos?
"Tu sangre y mi sangre están unidas en una sola persona" Le explicó él. "Y cuando he llamado a la marca más cercana, la sangre de nuestra hija ha reaccionado al llamado".
Bellatrix jadeó. ¿Aquello podía ser posible? Solo podía significar una cosa, Hermione sí era hija de Lord Voldemort. ¿Realmente había reaccionado a la marca?
Finalmente el mago soltó la conexión con su marca y Bellatrix compadeció a su sobrino. Era difícil resistirse a un llamado tan insistente y específico, y si no estaba allí aún era porque había tenido éxito al rechazarlo.
"¡Maldito mocoso!" Exclamó el Lord refiriéndose a Draco. Estiró nuevamente el brazo de Bellatrix y volvió a presionar la marca enviando una onda poderosa de energía a través. Ella no hizo ningún comentario por su propio bien.
Cuando un leve plop sonó frente a ellos, Bella pensó que Draco había perdido la lucha. Pero la figura alta e imponente de Severus Snape le dió a entender que el Lord lo había mandado a llamar.
"Severus" Saludó el mago.
"Mi Lord" Dijo Snape con su característica voz gruesa y sin mirarla a ella ni una sola vez. "¿En qué puedo servirle?".
"Tengo razones para celebrar, Severus" Siseó el mago. El otro no contestó. "He encontrado a mi hija".
Los ojos de Snape se entrecerraron. "¿Su hija, mi señor?".
"El bebé que Bellatrix perdió hace 18 años, no era uno solo, eran dos. La partera, que estoy completamente seguro era gente de Dumbledore se llevó a la criatura y la entregó a alguien más. Ahora es la mejor amiga de Harry Potter y está en Hogwarts".
Snape se permitió un mínimo gesto de sorpresa. "¿Hermione Granger?".
"¡La misma! Bellatrix me ocultó haberla encontrado. ¿Por qué hiciste eso, querida?".
Le dedicó una mirada que pretendía ser cálida pero que estaba llena de odio, ella lo sabía.
"Pensé que no le gustaría saber que era una niña" Murmuró Bella bajando los ojos.
"Macho o hembra me da igual" Contestó él. "Lo importante es que continúe con mi legado". Se dirigió nuevamente a Severus. "Tu misión será traerla a mí junto con el joven Malfoy".
"Eso, mi Señor, no será muy fácil. Hogwarts debe ser completamente impenetrable luego del último incidente".
"Tráelos cuando estén en Hogsmeade. Bella la ha visto así, ¿No es verdad, querida?".
Bellatrix asintió. No sabía si Cissy había modificado tanto su mente para plantar esa idea en el Lord o si él solo estaba asumiendo lo que ella había hecho.
"Irás con Bellatrix, por supuesto".
"Si me permite, mi Lord" Se atrevió Snape. "La chica es acérrima compañera de Potter, no creo que acepte su origen tan fácilmente".
El mago oscuro volvió a sonreír. "Tenemos varios métodos de persuasión. Además ¿Quién no querría todo el poder que le puedo ofrecer? Pero trae al joven Malfoy también para asegurar mi legado".
"¿El joven Malfoy, mi señor?".
"Retomaremos el plan Malfoy-Black" Siseó.
"¿Mi Señor?" Preguntó Bellatrix con los ojos muy abiertos.
El señor Oscuro posó una mano sobre la cabeza de la bruja. "¿Ya lo has olvidado, mi querida?".
"No, mi Lord" Murmuró Bella. "Es solo que pensé que no querría..."
"Mi sangre, la sangre de los Black y la sangre de los Malfoy en una sola criatura, será indestructible. Es cierto que antes pensaba en un varón para utilizar inmediatamente, pero con Dumbledore muerto y la posibilidad de derrotar a Potter cada vez más cerca, puedo esperar un poco más para cambiar de cuerpo. ¿No piensas igual, Severus?".
"Me parece muy sensato, señor". Contestó el pocionista.
Bellatrix tragó grueso. Cuando él había dicho que quería tener un hijo varón con ella, había sido música para sus oídos. Hasta que se enteró que el Lord solo quería un cuerpo nuevo donde habitar, hacer un intercambio de almas. Cuando su hijo murió y su hija fue la única que sobrevivió, ella sabía que él no la querría usar como envase ya que había insistido mucho en que debía ser un varón. Haber nacido mujer sería lo que la condenaría y él no dudaría en acabar con su bebé en un parpadeo. Entonces ella la había entregado confiando en que el Lord nunca se enteraría de su existencia. Pero ahora su hija había aparecido en una edad fértil y resultaba ser el mejor partido para engendrar un nuevo cuerpo para él. Mezclando las dos líneas de sangre más poderosas, crearía a un mago con capacidades superiores.
"Será el cuerpo perfecto" Murmuró Voldemort. "Hecho con la sangre más pura de toda Inglaterra. El compromiso debe seguir vigente, Lucius no ha comprometido a su hijo con nadie aún".
"Mi Lord" Dijo Bella. "Sé que decidimos comprometer a nuestro hijo con la hija de Lucius y Narcissa desde antes que ambos nacieran, pero al no corresponder los géneros..."
"El compromiso sigue vigente" Decidió él. "¿Qué crees tú, Severus?".
"Los contratos mágicos no expiran" Respondió con voz monocorde.
Bellatrix apretó los dedos de sus pies en tensión. Apenas el Lord supo que estaba embarazada, hizo una enorme fiesta para celebrar la noticia, donde comprometió al futuro bebé de los Malfoy con su propio hijo. Estaba muy convencido de que el primer hijo de Lucius sería una niña, aún con la certeza de que los Malfoy solo tenían hijos varones. El contrato mágico fue firmado con sangre.
El mago oscuro sonrió con todos los dientes. "Por más que hayas perdido a un niño, tuviste una matriz fuerte y útil". Comentó pasando la mano sobre el vientre de Bella. "Me diste una hija quien me dará un nieto que seré yo mismo". Subió más la mano hacia sus pechos y se encontró con una dureza extraña. "¿Qué tienes ahí?".
Antes de que ella pudiera contestar, el mago desgarró su vestido con un movimiento de su mano y dejó al descubierto el libro de los Black sobre su corset.
"Es el libro de mi familia" Se apresuró a aclarar. Estiró los dedos para recuperarlo pero él se lo apartó.
"Tiene mucha magia fluyendo dentro" Dijo el mago pasando el dedo sobre la serpiente de plata en la tapa. "Retírense" Decidió.
Snape hizo un asentimiento con la cabeza, mientras Bellatrix extendió la mano para que él le devolviera el libro.
"Creo que me lo quedaré" Susurró el Lord.
Bellatrix buscó rápidamente en su mente alguna excusa para recuperar el libro pero él nuevamente la despachó y no le quedó otra que salir de allí. Salió de la sala tras Snape quien caminó en silencio delante de ella por los pasillos hasta llegar a una puerta la cual abrió y entró. Ella se apresuró a entrar detrás de él.
El pocionista cerró la puerta y aplicó unos cuantos hechizos protectores.
"Por Merlín, Severus" Susurró ella tapándose la cara con las manos.
Él la envolvió con sus brazos y ella le rodeó la cintura buscando consuelo. Inhaló su aroma a sándalo y madera llenándose los pulmones.
"No podemos dejar que se acerque a ella" Volvió a susurrar.
"Todo estará bien" Murmuró él contra su pelo.
"Si él hace que tengan un niño..."
"No llegará tan lejos" Dijo él abrazándola más fuerte. "No dejaremos que eso suceda".
"¿Cómo lo haremos?".
"Tenemos que decirle a Albus". Respondió Snape.
Ella asintió. Él le acarició la mejilla.
"Todo estará bien, mi amor". Susurró él y depositó un suave beso sobre sus labios.
