CAPÍTULO XVII

.

-¿Me seguirás contradiciendo? Bien mucho mejor. -Sonrió la muchacha riendo. Desde una parte alejada y escondida.

-Estas mal... muy mal...-murmuro con asombro el hombre que se doblo de dolor. -¿Cuándo te detendrás?

-Falta poco, amigo. Muy poco. Mi madre me estará buscando. Pero dudo que te encuentre antes de el fuego. -sonrió con burla. -Ha sido un placer cerrar tratos contigo, Lenard. Arrivederci.

OoOoOoOoOoOo

A pasos rápidos dos jóvenes se alejaban casi corriendo. Paseando por la propiedad que estaba alejándose del colegio dos siluetas se perdían.

-¿Ya te darás por vencido? -Pregunto una voz sinuosa.

-Eliza... ¿Qué deseas?

-Sé que no volveras conmigo, Thony. Pero déjame darte un consejo...

-No gracias, no importa. Si tengo alguna oportunidad me la ganare por mi mismo, no por tus tretas, ni nada de eso... Entiéndelo, Eliza...No te amo...

-¡Callate! Es por eso que quiero que Terrence se de cuenta que soy quien le conviene por muchas cosas.. Hehehehehe... ¿Acaso crees que los Grandchester aceptaran a una simple niña pobretona? Tu por tu lado amas la caridad... Hahahahahahaha...

-¡YA BASTA! No volveré a fiarme de nada que venga de ti... Deja de molestar a Candy. ¿Quieres, Eliza?

-¿Me amenazas, Thony?_se burlo la chica riendo. -No se te olvide que si quiero puedo hacer que todo baile alrededor mio...Busca a Susy, te necesita...

-Susana...

-En verdad, no se nada de ella. Lo digo porque esa tonta no se notaba bien... Para que lo sepas, ella fue amante de un sujeto mayor... ¡Una loca! Bueno, que se hace...Hahahahaha... Susana y sus fetiches... Saludame a Paulinne cuando la veas...

-¿Qué has dicho?

-Tu abuela, lo sé todo... TODO...Tu padre Vincent Brower fue hijo de esa señora...

-Ahora que lo sabes no me molestaras...

-Por el contrario, de hago esta advertencia... Tu amada abuela, es la nana de Terry... Bueno, lo era...

-¿Qué?

-Adios-se fue riendo con maldad.

-Espera... Eliza... ¡¿Eso es verdad?!

OoOoOoOoOoOo

En una casa abandonada un hombre se movía a mal paso, sangrando y quejándose. Antes de desplomarse. Leonard cayó al suelo frió. Susana estaba caminando vestida con un traje blanco. Deseo ocultarse lejos de la ciudad, pero antes pensaba dejar un encargo. Con ojos de lince busco a su presa, cuando la tuvo cerca se dejo ver...

-¿Tu?

-Hola, amigo... Te extrañe...-murmuro sonriendo con mirada ausente. -Me di cuenta que no puedo estar en tu contra... Quédate con Sandy... Si tu deseo es demasiado por ella, solo dejalo salir... Si tu la haces tuya nadie la querrá...

-Susana...

-Llevatela lejos... lejos...muy lejos... Haz lo necesario, Niel... Te necesito, cuento contigo ¿verdad?

-Desde luego, Candy caerá a como de lugar... La tendré conmigo, y le bajara esa altanería... Nadie me rechaza... ¿Te deshiciste de Lenard?

-No, lo deje advertido... Espero no haberme pasado de ruda..-era sarcasmo, le importaba un rábano.

-Por ahora porque no me complaces, Su... -Tomo a la rubia de los brazos y empezó a besarla de forma tosca, mientras la joven se dejaba tocar con indiferencia.

OoOoOooOooOoo

Pauline terminaba de asear cuando recibió la visita de quien menos espero, pero se alegro.

-Anthony...

-Abuela...

-¿Qué paso, hijo? -se alarmo.

-Eso me pregunto yo... Abuela, deseo decírtelo... No debes de continuar aqui...Mamá y yo estaríamos contentos de tenerte en casa...

-No, hijo... Tu madre...

-Lo sé... Abuela, estoy frustrado... Quisiera quitarme de la cabeza a la mujer que quiero... Abuela, te juro que lo estoy intentando...

-¿De quien hablas?

-La doctora Kelly...

-¡¿Qué has dicho?!-Ambos se quedaron en una pieza al ver a Rosemary que les había escuchado, a su lado estaba Richard, al parecer habían coincidido. La rubia mujer estaba patitiesa.

-¿Mamá?

-Repite , repitelo... ¿Cómo es que... ¡Cadence te hizo algo!-La rubia se sentía descolocada, que se acerco a su hijo y con sorpresa murmuraba sola. -No, solo he oído mal...Cadence es una mujer seria.. sí...

-¿Cadence? ¿Rosemary? -Richard se sorprendió al ver a su amiga apretar los puños.

-¡Estas jugando con mis nervios, Anthony! Lo siento, Richard, pero debo de conversar con mi hijo...-Se cruzo de brazos la dama, con mirada resplandeciente.

-Rose, no es como crees...-se apresuro a mencionar Pauline.

-¡No me lo habías dicho! Por eso tu interés por esa doctora... ¡Cuando la vea no perderé ocasión para gritarle!

-Madre, ella no hizo nada malo... Fui yo quien se ilusiono como un pobre iluso... La doctora nunca me dio esperanzas... No me ve de otra forma, para ella siempre seré un niño inmaduro... -Comentaba cabizbajo el rubio. -No tendría caso que le hagas un escándalo por nada... Nunca tendría futuro con ella... Debes calmarte...

-¡¿Me calme?! No, algo debió de hacer para ganarse tu atención... Anthony... ¡Anthony! No te he prestado atención, ¿verdad, hijo? ¡Oh, mi pobre hijo! Perdóname... -Se lamentaba la mujer rubia. -Ahhh... ¿por qué me pasa esto a mi?

Lo ultimo que quiso saber era aquello, la mujer de ojos azules se sentía mal... ¿En que momento su hijo había desarrollado sentimientos por una mujer mayor?

OoOoOooOoo

En las afueras de la escuela el viento corría con fuerza, resoplando las hojas. Dos jóvenes caminaban entre los caminos, sonriendo. Con asombro Candy camino siguiendo a Terry. Se sentía alegre al ir de la mano. Aunque le sorprendía sentirse de esa forma. Porque ella estaba segura que de quien estaba enamorada era Anthony. Avanzaron en silencio sin intercambiar palabras, hasta dar con una parte escondida. Detrás de la escuela la rubia se sorprendió de ver que esa parte de la propiedad escolar estaba cerca de una zona llena de manzanos.

-¿Te gusta? Vengo aquí cuando quiero ya sabes... Estar solo.

Antes de que se detuvieran al ver un árbol enorme.

-Vengo aquí cuando quiero pensar... Pensé que te agradaría, Pecosa.

-Ya veo porque. -Dijo ella, sonriendo. -Es hermoso.

-Eso ya lo sé - .Dijo con voz socarrona Terry.

-¡Me refería a este lugar! Es único. Me recuerda a cuando yo era niña. A Annie y a mi nos encantaba correr por el parque. Bert siempre me cuidaba, me cargaba. Hemos sido inseparables. Pero... -se detiene y murmura en voz baja cuesta entender porque mi padre es demasiado severo con mi hermano. Quisiera entenderlo, pero no puedo. Gracias...

-¿Por qué?

-Por sacarme a tomar un respiro. Lo necesitaba. -Suspiro la pecosa con mirada relajada. La tarde avanzaba, se sentían cómodos hablando de todo y al mismo tiempo de nada. Cada quien contaba sus aspiraciones, y sobre lo que harían para conseguirlo.

-Entonces quieres ser abogado... Me parece bien.

-No es lo tenía pensando desde un inicio. Pero me parece bueno. Estoy seguro que conseguirás esa beca. No debes olvidar que puedes contar conmigo, pecosa.

-Lo sé, me has ayudado mucho... -Entrecerró los ojos, estirando los brazos. -Creo que se nos hace tarde para ver los fuegos artificiales. -le recordó.

-¿Estas ansiosa por volver a ver a Brower?

-¿Anthony? No sé porque no te agrada, es un buen chico. Creo que él y tú serían buenos amigos.

-Desde luego, Candy- "Si no fuera porque también esta interesado en ti" pensó Terry. -¿Te molesto saber que él salia con Eliza?

-¿Eso? No... Supongo que debe ser normal. Ahora entiendo porque me tenía tanta cólera. Cree que Anthony termino con ella por mi. Pero no es verdad, Anthony ni siquiera me ve de esa forma.

-Candy... Vamos, ¿no quieres ver los fuegos artificiales? -Quería que dejara de mencionar al rubio. -O prefieres quedarte aqui en medio de la nada, y con un estudiante problemático.

-No eres problemático. Eres mi amigo. -sonrió Candy. -Te agradezco que pensaras en mi, Terry. Me he divertido mucho. A pesar de todo... Me gusto. Me extraña ver que Su no vino. A ella le gustan este tipo de cosas. Pero es raro.

-¿Siempre eres así? -la miro con asombro. -No dejas de preocuparte por los demás.

-Su es mi prima. Es totalmente normal preocuparme por ella. ¡Vamos! No queremos que empiecen sin nosotros. ¿Verdad, Terry? -Preguntaba Candy antes de apresurarse y empezar a correr.

-No te mortifiques por lo que sucedió...Niel es un estúpido, solo me sorprendió ver la reacción de Brower...

-Anthony no es mal chico... Es muy bueno...

-Desde luego, por eso te gusta... -le molesto que sonriera embobada.

-¿Por qué te enoja? Anthony es mi amigo, no tiene nada de malo elogiar a nuestras amistades...

-No, pero tu no dejas de babear por él...

-¡No es verdad! -se defendió. -No hemos hecho nada malo... Anthony es muy responsable...

-¿Te sientes mejor o prefieres que busquemos a tu querido amiguito?

-No te entiendo...

-No me gusta...

-¿Qué?

-Estoy seguro que solo por ser él no te molesta.. Porque si hubiera sido yo quien perdía los papeles me hubieras juzgado de forma precipitada ¿verdad?

-No es lo mismo... Pero si tanto quieres oírlo... Te lo diré... ¡es verdad! -Exclamo tomando aire. -Me gusta Anthony... He pensando en muchas formas de acercarme a él... -se toco la cabeza. -Incluso le dedique unas hojas de mi libreta... Pero ¿sabes? No tengo ese mismo arrojo que si tengo contigo... Me gustaría que tu fueras él... así ya me habría quitado esa sensación de no saber si él me corresponde o no...

-Entonces imaginalo, porque eso no pasara. ¡No soy Brower! Él estuvo con Eliza... Pero no sabes nada de él... Estoy seguro que no es tan perfecto como crees, Pecosa...

-No, es cierto... Pero dudo mucho que se ande encerrando en baños con las chicas que invita a sus fiestas... -argumento molesta.

-¿Baños?

-Cinco minutos en el paraíso...¿así se llama?-recordando lo que comento Eliza.

-Ahhh... ¡ya veo! Estas... celosa...

-¿Celosa yo? ¡Hazme el favor de no confundirte, Grandchester! -La rubia se giro molesta.

-Claro, por eso estas así. Te molesto que la encerrada conmigo fuera Susana, y no fueras tu...

-¿Qué? Hahahahahaha... Es lo ultimo que puedo escuchar... Terry no me gustas... Somos amigos, pero no quiero que te confundas... Yo...yo... A mi me gusta...

-Anthony...-repitió de mala gana. Tratando de no hacer notar su enojo, no contra ella, sino contra quien consideraba su rival.

-No te lo quería decir, me has obligado a decírtelo. Aunque ... dudo mucho que un chico como él se fije en alguien como ... como... yo... -Bajo los ojos rendida.

-¡No seas tonta, Candy White! Cualquiera con dos dedos en la frente sabría que están frente a una joven diferente, una muchacha que encandila con su inocencia... Que no tiene malicia, que es enojona, pero que tiene un corazón inmenso para dar...Que puede enloquecerte con sus chispeadas e irrepetibles pecas...

-Terry...-se sorprendió retrocediendo. Al ver que el joven se acercaba más a ella. Hasta sentir que la acorralo contra el árbol, y la miro de forma fija. -Te...

-No, no vuelvas a menospreciarte por nadie... ¿Me oyes? Eres... preciosa...

-Solo lo dices porque somos amigos.

-No tengo necesidad de mentir, menos de engañarte... -Estaban muy cerca, a un paso mas de juntar sus labios. Anhelantes, como si fuera un acuerdo mutuo. El castaño libraba una lucha interna, la rubia estaba perdida en la intensidad de esos ojos que eran hermosos y misteriosos como el ancho mar. Mismo que invitaba a sumergirse en ellos y dejarse llevar. -Candy...

-¡Muy bien hecho, Sandy!-Esa exclamación los separo antes de juntar sus labios.

-¡¿Susana?!-Exclamaron al ver que la rubia lacia los miraba como desquiciada, antes de menear la cabeza.

-Soy yo, primita...Terry! No puedo dejar que me quites lo que es mio...

-¿Qué diantres dices ,Susana?

-¡No pienso perderte ante nadie! Yo te amo, Terry... Desde el primer momento que te vi...

Candy se quedo plasmada, lo mismo que el castaño.

-Te amo, y quiero estar contigo... No te dejare por nadie, nada...ni siquiera Sandy me van alejar de ti... -Sonrió Susana mientras se acercaba. -Se que tu también me amas... Te gusto acariciarme aquella vez...

-¡Estaba ebrio! -exclamo Terrence.

-¡No te hagas! Que reaccionaste...bien... Quisiera que se repita... Claro primero nos deshacemos de Sandy...hehehehehhe...No queremos que este de metiche...

-Susana...-Candy se sorprendió.

-Vete, Candy... Siempre me andas quitando todo... Ya me quitaste el amor de mis padres... Ellos te prefieren a ti, todos...¡Pagaras esa humillación, querida! Hahahahahahaha...

-No te hice nada, Su...

-Basta... ¡Quieres saber porque te odio! Desde que llegaste a mi vida me las arruinado... Siempre tuve que competir contra ti... No me quitaras el amor de Terry... Mi plan debía resultar...tu padre se creía el cuento de que no eras su mocosa... y te despreciaba...hahahahaha..luego tu te largabas con Cadence... Por miedo... Eso debía resultar... Tu madre nunca te quiso, por eso te regalo a tía Priscilla...

Los dos jovenes que la oyeron se quedaron con la boca abierta. Candy se cubrió los labios, negando.

-¿Me regalo? Ella me cuido... Mi madre...

-Nunca te amo, por eso te dejo con Priscilla... Hahahahaha... ¡¿no lo sabes?! Tu verdadera madre no es Priscilla White... Sino la estúpida de Cadence...

-No... No es cierto... ¡No te creo nada! -Candy se tapo los oídos.

-¡Susana! Deja de mentir...Solo estas alterada...-Dijo con frialdad el castaño.

-No, querido... ES CIERTO... Cadence la dejo para hacer su vida... ¡Esa pensó en deshacerse de ti! Por eso tía Priscilla te odiaba, representabas el desliz de su marido.. porque eso es lo que es tu madre.. una vulgar... ¡Una mujer que le bajo el marido a su amiga! Miento, su hermana.. a quien quiso como una...

-¡No! ¡No! ¡Mi madre es...

-Cadence..

-Priscilla,soy su hija...mi madre es ella... ¡La doctora Kelly no es mi madre!

-Pregúntaselo, Sandy... No te olvides que nunca me rindo... Bien merecido te lo tienes...

Candy estaba con los ojos muy abiertos,termino por alejarse corriendo confundida. Justo en ese momento empezó a llover.

-Déjala, Terry.. Ya se fue...

-¡Tu y yo no somos nada! -Exclamo el joven, evadiendo la mirada de la rubia lacia.

-Eso crees... serás mio sin importar nada...-dijo la joven al verlo irse detrás de la rubia de ojos verdes.