Capitulo 15
La venganza debe lograrse sin importar el costo - Guía del mercenario para la prosperidad.
Perdona a los que te han hecho daño - Guía no oficial de heroísmo.
Una parte de Naruto sospechaba que Hinata intentaría escapar de la nave.
Oh, ¿a quien estaba tratando de engañar?
A pesar de las advertencias suyas y de Zista de permanecer a bordo, sabía que lo haría. Dado que lo esperaba, había tomado precauciones, cerrando las puertas con nuevos códigos, lo que le daría una severa charla sobre permanecer a salvo, Zista incluso amenazó con usar las intrigantes esposas de Zonian para mantenerla en su lugar.
Aburrida y con su labio inferior sobresaliendo, Hinata prometió permanecer en la nave.
- Me quedaré, pero para que lo sepas, apesta. No me gusta Y no me gusta ninguno de vosotros. El perdón va a requerir chocolate o algo de una panadería, un dulce, muy dulce.
Incluso había sellado su promesa y solicitud con un beso pero debería haber sabido que su astuta compañera ignoraría su intento de protegerla ¿Una parte de él esperaba que lo hiciera para que pudiera venir a rescatarla?
El protector en él nunca se rebajaría tan bajo como para colocarla en tal peligro, no aquí, en la galaxia donde florecía el mal ¿La parte mercenaria de él? ¿La no tan agradable de Naruto que ansiaba el peligro y quería que lo mirara con adoración? Sí, esa parte de mí definitivamente lo haría. No le importaría matar a unos pocos rufianes, disfrutar del agradecimiento de su compañera y luego seducirla.
Por supuesto, Hinata no podía ser secuestrada por matones regulares. No, claro que no, tenía que llamar la atención de uno de los jugadores más grandes de alrededor. No es que a Naruto le importara.
La persona que la robó la devolvería. Sin daños. Sin tocar. Y luego moriría. No hay piedad para los que amenazan lo que es mío. Ni siquiera intentó aplastar el sentimiento poco caritativo.
Cuando Naruto se enteró del secuestro de Hinata y bastante rápido desde que las risas y las murmuraciones comenzaron poco después de su captura; inmediatamente se dirigió a rescatar a su hembra propensa al peligro.
Aparentemente, no estaba solo cuando escucho las noticias porque, antes de llegara a su destino, una cierta Zonian lo detuvo.
- ¿A donde vas con el asesinato en tus ojos?
- Para rescatar a mi compañera y no es asesinato lo que ves, sino retribución. Que es lo que los guerreros hacen cuando alguien se atreve a secuestrar a su damisela.
También era lo que los mercenarios hacían cuando alguien tomaba lo que les pertenecía. Es curioso cómo las reglas a veces se superponen.
- No puedes simplemente precipitarte allí y esperar salvarla.
- ¿Por qué no?
- Tiene guardias arriba y abajo en la calle viendo a alguien acercarse a su oficina.
- Están ahí en caso de un ataque. Mi plan es ir a hablar con él.
Con mi puño. Ejem, quiso decir sus palabras. Seguramente, podrían llegar a un amistoso. acuerdo una vez que el comerciante se enterara de su error al tomar a la mujer de Naruto. Al parecer, Zista no creía que fuera tan fácil.
- ¿Habla con él? ¿Y de qué? Devuélveme a mi compañera. Sabes que no lo hará.
- Le ofreceré pagarle. Es un hombre de negocios, lo que significa que puede ser comprado.
- Rico o no, dudo que tengas suficiente.
- Entonces lo mataré.
En este caso, no ofrecería una segunda oportunidad. Habló las palabras mercenarias en voz alta, pero por una vez, Zista no estuvo de acuerdo.
- Una buena idea en teoría, una que yo usualmente apoyaría, pero en este caso, imposible de ejecutar. El comerciante está bien vigilado y en posesión de Hinata. Podría usarla como rehén.
¿Amenazar a su compañera? El mismo pensamiento hizo a la ira correr caliente derretida y al mismo tiempo poseído de un profundo frío que no había sentido a menudo: el miedo.
- Asi que, ¿no puedo comprarla de nuevo o pelear con él? ¿Qué sugieres que haga, entonces? No lo dejare tenerla.
- Por supuesto no. Pero debemos ser inteligentes. Debemos burlarnos del comerciante. La noticia en la calle es que tiene mucha de su fortuna en una batalla esta noche.
- ¿Cómo nos ayuda esto?
Una sonrisa astuta arrugó los rasgos de Zista.
-¿Y si el comerciante tuvo que renunciar porque su luchador fuera repentinamente incapacitado?
No le tomó mucho tiempo delinear su inteligente plan.
Incluso menos tiempo para implementarlo, el tiempo que Naruto maldijo porque significaba que Hinata era una prisionera sujeta a quien sabía qué.
Pero lo aceptó. Naruto haría cualquier cosa para recuperar a su hembra sin daño, Pusieron en marcha el plan de Zista y en breve, un evento llevó a otro, una avalancha de cantos rodados que salió como estaba planeado.
Primero, Zista le contó a un cierto Lxroakian sobre la infidelidad de su esposa y seguro que entró en eso. El marido fue asesinado accidentalmente, con algo de ayuda de un Zonian y Konoha entrometidos y una cierta esposa, que estaba a punto de perder su posición y riqueza, consiguió venganza matando a su amante.
Todo esto paso ya cuando Naruto finalmente irrumpió en la oficina de Elcoche, ya tenía una idea clara de cómo las cosas se desarrollarían.
Lo que no esperaba era la profundidad de su ira cuando vio a su frágil compañera mantenida prisionera en una jaula, pero se veía bastante deliciosa con un vestido rosa que revelaba demasiado de su piel. Piel que le pertenecía.
Curvas que era inaceptable que otros miraran.
Campeones nobles pueden disfrutar mostrando a sus encantadores novias, pero los mercenarios las atesoraban.
Y dado el nivel de rabia que corría a través de su sistema, Naruto era en este momento más oscuro guerrero que blanco caballero.
Esa adrenalina inducida por la ira lo siguió hasta el ring de combate donde despachó con facilidad la primera ronda de felinos de seis patas con sus dientes de sable y colas de púas. Incluso logró sonreír a los trabajadores que limpiaban el anillo y prometió un soborno.
- Un cofre de cristales de fuego por ti si tienes la animales despellejados, el pelaje curado y enviado a mi embarcación antes de la batalla final este terminada.
Podía imaginar fácilmente a Hinata extendida sobre el suave pelaje, desnuda y sus ojos entrecerrados con ganas.
Hablando de ella... Su grito agudo desde arriba casi lo había decapitado con su segundo oponente, un arácnido de ocho patas extremadamente raro del Aragneenum Galaxy, le clavó sus agudas mandíbulas. Logró agacharse a tiempo, rodar por debajo del vientre de la criatura y deslizar su espada a lo largo de la carne bulbosa. No evitó del todo la salpicadura de tripas calientes que escupían, sin embargo.
Mientras la multitud se volvía loca y los trabajadores despejaron su segunda conquista, se tomó un momento para mirar hacia arriba. Y maldición. En lo alto, definitivamente fuera de su alcance y una falla inesperada en su plan y el Zista, era su compañera. Todavía en la maldita jaula. Todavía con el vestido que no podía esperar a desnudarla. Y no llevaba nada sobre su sexo, lo que claramente destacaba por su posición ventajosa y en el fondo de su prisión con barandas abiertas.
No fue el único en darse cuenta. Un orbe de vídeo revoloteaba alrededor de la celda colgante de Hinata, deteniéndose por debajo para filmar. Al instante se puso celoso, no se detuvo para pensar, actuó. Naruto levantó un colmillo recortado medio enterrado en la arena y con un objetivo preciso, hizo que el robot voyerista saliera del cielo, al ver su atención en ella, Hinata se arrodilló en la jaula y miró hacia abajo.
- ¿Estás bien? -Gritó ella.
- Nunca estuve mejor -fue la respuesta de Naruto.
Olvídate de más conversación. Se disparó una sirena y comenzó la siguiente ronda. Esta terminó demasiado rápido, lo que causó que algunos en la multitud se quejaran. Mientras que había pasado algún tiempo desde que Naruto bailaba con la intención de su espada de encontrar la muerte.
En lugar de su método habitual de defensa y misericordia, el hábito todavía estaba arraigado. Con el bienestar de Hinata en línea, no había tiempo para nobles segundas oportunidades. No se atrevió a alargar los combates para no cansarse demasiado cuando más necesitara su energía.
Se convirtió en una máquina de matar. Un mercenario. El hijo de su padre al fin.
Uno con su espada, Naruto bailaba, cada corte de su espada estaba bien sincronizado y calculado para dar el daño más eficiente posible. Si su oponente tuviera un punto débil, como un ojo que no podía soportar el agua, le escupió. No perdió el tiempo. Lo explotó. Las yugulares fueron perforadas, haciendo que sus oponentes se desangraran en un momento. Los tendones fueron rebanados, derribando gigantes. Y con cada ronda que ganaba, la jaula crujía más abajo. Y más abajo.
No era un buen augurio. Pero Naruto tuvo poco tiempo para preguntarse qué estaría planeado Elcoche para su final.
Cuando la jaula finalmente golpeó el suelo arenoso, Naruto lo supo, ambos se estaban quedando sin tiempo.
Se tomó un momento para hablar con Hinata, ignorando el rugido de la multitud, el hedor oxidado y acre de sangre de la batalla. Ignoró todo lo que le rodeaba cuando se aseguró que Hinata estaba a salvo.
- ¿Estás ilesa? -Preguntó.
- Sí ¿Y tú?
Se río.
- Es como volver a ser un niño en los campos de entrenamiento.
- Y pensé que mi infancia había sido mala.
Naruto hizo rodar sus hombros.
- A los Konoha machos se les enseña a luchar desde una edad temprana. Es lo que hacemos.
- ¿Es esta la última ronda? -Preguntó, con los ojos muy abiertos mirando alrededor del anillo y a pesar de su intento de valentía, podía sentir una capa de temor en ella.
- Sí. Pero no temas. No te dejaré hacerte daño ¿Tienes mi regalo? -ella asintió- ¿Y?
- Estaba esperando el momento adecuado para usarlo.
- Yo diría que el momento es ahora. Cuando veas tu oportunidad de escapar, úsala. Zista estará esperando cerca.
Esperaba. En su plan original, se suponía que ella agarraría a Hinata de las cámaras de preparación de gladiadores. Solo pudo asumir que ajustó su plan y esperaba cerca.
- ¿Que pasa contigo?
- No te preocupes por mí.
A pesar de los ávidos observadores, presionó su boca en las barras y lograron un abrazo menos que satisfactorio.
Cuando las burlas de la multitud se convirtieron en gritos de alegría, Naruto supo que era hora de enfrentar al enemigo final ¿Qué tiene para mí el comerciante a continuación?
Naruto se volvió y gimió.
Uhh, ohh.
Continuará...
