Palabra: crimen.
Planes de rescate
When worlds collide what's left inside
I hold on tight and hear you pray
Never gonna' change my mind
We can leave it all behind
Nothin's gonna' stop us
No not this time
Rebel Love Song, Black Veil Brides
El dolor y las heridas lo obligan a tomarse una baja. Eijiro lo cuida. Le cambia las vendas cada que necesita que se las cambien. Tiene un cuidado y delicadeza que Katsuki no le conocía.
La vida sigue. Eijiro lleva las riendas de la agencia las semanas que Katsuki tarda en recuperarse. Al menos no son meses, se dice. Y enseguida se siente culpable por pensar eso, porque sabe lo mucho que le costó a Eijiro volver a estar en forma después de perder el oído izquierdo. Sabe las lágrimas y los gritos que costó.
Increíblemente, su baja no le afecta en su lugar en el ranking, ya en el top diez —pero tampoco le ayuda a subir—. Eijiro le dirige una mirada que Katsuki no sabe interpretar cuando Deku es el que aparece en el número dos —después de haber pasado años en el número cuatro, justo por encima de Katsuki—. Pero él no dice nada, no hace ningún comentario. Sólo aprieta los labios y se traga toda su competitividad, por un día. Sus circunstancias no son las mismas que las de Deku: para él y para Eijiro los últimos meses fueron una pesadilla de la que todavía no acaban de despertar.
Todavía puede hundirse más, piensa Katsuki, mientras Uraraka prácticamente grita histéricamente demasiado cerca de su oído.
—Un movimiento en falso y todo se va a la mierda, Bakugo, un movimiento en falso.
—Ya sé. —Que Uraraka diga «mierda» delata lo grave que era y lo cerca del histerismo que está—. ¿Jirou puede hacerse una idea de la situación? —pregunta.
—Más o menos.
Odia las situaciones con rehenes. Hay muchas cosas que pueden salir mal. Siempre están obligados a trabajar con mucha más cautela de la que lo hacen siempre. Su explosividad no funciona para nada cuando hay civiles rehenes de por medio, cualquier cosa que digan puede escalar.
—Necesitamos saber lo que está pasando allá adentro —le dice Katsuki a Uraraka—. ¿Viene alguien más para acá?
—Sí, creo.
—Que mantengan la distancia —espeta—. No quiero sorpresas, no antes de que sepamos qué está pasando allá adentro. ¿Entendido?
—Claro. —Uraraka comparte su opinión.
Si la situación explota, podrían no salvar a alguien. Y a Katsuki no le gusta tener bajas. Quiere ganar pero no es sólo eso. También quiere ganar limpiamente, salvar a todos. Le costó aprender eso.
Además, está teniendo mucha más cautela que de costumbre.
Eijiro está adentro del edificio.
Uraraka lo llamó una hora antes, en plena histeria, diciéndole que habían reportado un incidente. «¿Qué?», había preguntado Katsuki. «Es Eijiro», dijo Uraraka y, por si todo, Katsuki se dio cuenta de que se trataba de una emergencia. «Recibimos una llamada», siguió Uraraka, «y por lo que pudimos oír… Un grupo de villanos tiene tomado un edificio entero. Eijiro estaba allá. Eijiro está allí. Llamó sin que se dieran cuenta».
Katsuki estaba seguro de que había perdido todo el color en ese momento.
—Todo el movimiento está en el primer piso, creo —le informa Jirou.
Uraraka la convenció de renunciar a su antigua agencia. Ahora trabaja con ellos. A Katsuki le da igual quien trabaje en la agencia que abrieron él y Eijiro, pero Uraraka está dispuesta a convencer a toda la antigua clase A de trabajar allí. (En ese momento, lo está intentando con Ashido).
—¿Algo más que debamos saber?
—Bakugo, hay más de veinte civiles allí —dice Jirou—. No sé más. —Su mirada dice que ojalá tuviera más datos.
Katsuki reprime un gruñido.
Los villanos se saben asediados y descubiertos. Cuando descubrieron la llamada que Eijiro había hecho —y no tardaron mucho— todo escaló. Lo último que escuchó Uraraka fue cómo alguien destrozaba el celular.
Deben tener cuidado.
Todavía no saben exactamente con qué están tratando.
Tardan todavía media hora más en averiguarlo, mientras evalúan el terreno. Se oye sonido por un altavoz. Una voz distorsionada demanda que quieren a Hawks. Katsuki maldice para sí mismo. ¿Por qué Hawks? Ese tipo tiene más enemigos que plumas en la espalda, sobre todo después del desastre con la Liga de Villanos tantos años antes. Además, nadie sabe dónde carajos está en ese momento.
Pone rostro ceñudo.
Mira a uno de los pasantes de la agencia con una expresión asesina y le dice que averigüe dónde carajos está Hawks y que si no lo encuentra, llame directo a la oficina de Endeavor —porque ese tipo es el único capaz de sacarlo del nido en el que se haya metido— y le cuente lo que está pasando.
Los altavoces les ponen una hora como tiempo límite.
Katsuki ya no tiene paciencia alguna. Necesitan entrar antes de que las cosas escalen. Vuelve a acercarse a Uraraka y a Jirou, que están discutiendo algo.
—¿Alguna puede hablarle a Kaminari? —pregunta. Uraraka se queda pensativa, como si intentara adivinar lo que piensa Katsuki. Jirou asiente inmediatamente, así que Katsuki le hace caso a ella—. Dile que necesito al imbécil de su novio, aquí, ahora. Urgente. Ofrécete a encontrarle refuerzos si están en medio de una situación. ¡Pero que Shinsou esté aquí lo más pronto posible!
Jirou asiente.
Katsuki vuelve a darse la vuelta. Uraraka va tras él y lo detiene agarrándole una de las granadas de las manos.
—¿Qué planeas?
—Usar el poder del novio de Kaminari.
—¿Y después?
—Rescatar a los civiles.
—¿Cómo?
—¿Sin bajas?
La mirada de Uraraka es amenazante. Sabe que quiere más información, pero Katsuki todavía no lo tiene todo claro. (Le vendría bien que Hawks estuviera cerca de allí y se apersonara en la escena del crimen).
—Algo más concreto, Bakugo.
—¡Estoy pensando! —le espeta.
—Necesitamos neutralizar a los villanos primero. Calculamos que son máximo cinco, haciendo toda la operación. —Esa es información de la que Katsuki ya está enterado, porque Uraraka se la ha repetido unas cinco veces—. Eso significa cinco cabos sueltos que atar antes de salvar a nadie.
—Lo sé. —Su cerebro está trabajando lo más rápido que puede—. Quiero que Shinsou se encargue de los más que pueda. Necesitamos convencerlos de que hablen con alguien. Sin revelar que Shinsou está aquí. Necesitamos que le contesten. Podríamos deshacernos de uno o dos. —Tres. Todavía le quedan tres.
—Supongamos que Jirou localiza al resto, ¿qué hacemos?
—Tú y yo —le dice—. Lo ideal es que tú y yo nos encarguemos de ellos. —Trabajan bien. Uraraka puede hacerlo flotar y el puede dirigir la trayectoria que necesita seguir. Además de que puede hacer explotar cosas a las que Uraraka les quita la gravedad—. Aunque si conseguimos a Hawks…
—¿Y el resto?
—Los civiles —dice Bakugo—, que hagan de rescatistas, tienen que encargarse de los civiles. Los tenemos que sacar ilesos lo más rápido posible.
—¿Y Kirishima? —pregunta Uraraka. Le contesta el silencio absoluto: la expresión furiosa de Bakugo es suficiente respuesta—. Sabes que es muy posible que no esté ileso, ¿verdad? Y que no lo tengan con los demás.
El silencio vuelve a responderle. Por supuesto que ha considerado todo eso.
(También elige creer que Eijiro es lo suficientemente fuerte como para sobrevivir, siempre lo ha creído).
Uraraka y él siguen armando un plan. En algún momento, un pasante los interrumpe para decirles que Hawks se dirige hacia allá. Ellos siguen discutiendo los detalles hasta que Jirou se mete en su conversación.
—Kaminari y Shinsou están aquí —informa.
Katsuki frunce el ceño, aprieta los labios.
—Manos a la obra —dice.
Palabras: 1238.
1) Dejé de alargar eso y decidí mejor partirlo en dos. Seguiré resolviendo esto con la siguiente palabra (mi cerebro se está riendo porque no sé ni que sigue ni cómo voy a arreglar nada).
2) La idea de Katsuki y Uraraka trabajando juntos la saqué de un fic donde justo eran compañeros y me encantó. Siento que funcionarían bastante bien (además claramente es otra de mis ships porque yo shippeo a toda la humanidad con Bakugo). En fin, no me acuerdo mucho del fic en cuestión, sólo que era Todobaku.
Andrea Poulain
