CAPITULO 18 BODA INESPERADA I

DESTINOS ENTRELAZADOS I

¿Y si el destino nos ha unido? Fue por algo ¿No? Quizás de momento los juegos que da la vida no se puedan entender del todo, quizás el destino sabe dónde debemos estar y en qué momento.

¿O no?

Porque al final ¿Por qué culpar a los demás de nuestro propio destino cuando nosotros mismos lo marcamos con nuestras acciones?

Cada acción tiene una reacción.

Es decir que cada acto de nuestra vida siempre conllevara una reacción hacia nosotros tarde o temprano habrá una consecuencia.

H.G.P

Helga miraba con molestia a su madre quien estaba tirada en el suelo, pasaban ya de las siete de la mañana y no sabía dónde estaba su hermana ni tampoco donde estaba Bob.

Suspiro cansada, mientras intentaba limpiar un poco para después ir a la cocina, sorprendentemente en muchos años no estaba su padre, pero lo que si había era un plato con su desayuno y una nota.

"Cariño tuve que salir temprano con tu hermana para poder arreglar algunas cosas en la empresa y con la boda, la familia Shortman accedió al matrimonio, anoche ya no quise despertarte pues cuando llegue estabas profundamente dormida, por favor saliendo de clases ve al ginecólogo te envié la dirección por mensaje y después quédate en la casa de huéspedes, yo llegare allá.

Te amo mi princesa, provecho"

-Papi –Miro el desayuno con melancolía, extrañaría demasiado a su padre y no quería dejarlo solo mientras Miriam viviera en el mismo techo –Al menos no tengo nauseas hoy –Dijo sonriéndole a los panqueques del plato. –Se ve exquisito

Por un pequeño momento olvido todo y disfruto su desayuno, ya que bastante hambre tenia.

Después tomo su lonchera donde su papa había preparado su almuerzo y paso por el pasillo donde seguía Miriam.

Paso a un lado de ella mirándola con desprecio, se tocó su vientre una vez que salió de la casa.

-Te prometo que no será así…pase lo que pase pequeño no….no lo hare.

En ese momento miro un automóvil que estaba estacionado cerca de su casa, dentro de él estaba un rubio quien la miro en ese instante.

-¿Arnold? –Dijo nerviosa

-Creo que tú y yo debemos platicar ¿no?

Helga no dijo nada solo se metió al automóvil.

Lorenzo miraba con molestia a los rubios quienes habían entrado en ese momento a la cafetería, todo el día habían estado desaparecidos, eso….eso no le parecía justo pero tampoco podía hacer nada.

Con la simple palabra de "embarazada" en su mente era suficiente para que se le quitara las ganas de llevarse a la cama a Helga

Pero eso no impidió que esparciera el chisme.

Disfrutaba ver como la mayoría de las personas molestaran a los dos rubios y él no sería la excepción.

Sonrió amargamente

No serian felices, menos Helga, pagaría por burlarse de él.

-¿Entonces si te casaras? –Pregunto preocupada la asiática

-Si Phoebe

-Pero Helga, ¿Qué opina Arnold?

-El hará…hará lo que su padres le digan

Helga dijo eso con algo de tristeza, esa conversación corta y rápida con Arnold había sido realmente amarga

Arnold había accedido a casarse pero solo sería por el civil

El dejo en claro que no sentía amor por ella

El dejo en claro que no quería trabajar en la fábrica de su padre

Y también dejo en claro que solamente sería durante un año y medio pues después planeaba divorciarse e irse a seguir su sueño

Dijo que no le faltaría nada a su bebe, pero quedarse para siempre en Hillwood no había formado parte de sus planes, sobre todo para los próximos 6 años.

Ella también quería estudiar lejos de Hillwood pero….eso había cambiado.

Arnold solo dijo que ya verían que por el momento esa era su manera de pensar y sentir y quería que la respetara para llevar una vida menos tortuosa.

Si había usado esa palabra.

El recuerdo de aquella vez de como Arnold se puso al saber que se casaría con ella, cada vez era más fuerte en su mente y sueños o debía decir pesadillas.

-¿Helga?

-¡Pataki!

-¿eh?

-Perdón Helga pero es que no nos hacías caso

Helga miro a Rhonda y a Phoebe para después sonreír

-Perdón estoy algo distraída

-¿Estas feliz?

Helga miro a Phoebe –Sabes que si Phoebs, yo….lo amo

-Pero el… -Phoebe callo a Rhonda

-Solo nos queda apoyarte entonces

Rhonda rodo los ojos

-Ya sabes que opino

-Lo sé pero –Tomo la mano de la joven –Realmente necesito que no me dejen sola por favor

-Helga es que…

-Mi papa es quien quiere que nos casemos ¿Comprendes?

-Pero es algo por lo que tu matarías –Rhonda rio ante lo que dijo –Se bien lo que Arnold significa para ti

-Si

-Pero no quiero que te haga daño, te voy a apoyar pero con respecto a Arnold, discúlpame mi actitud no cambiara

Helga sonrió de lado –Lo se

-Bueno ¿Quién te arreglara ese día?

-Pues…

-Con gusto –Interrumpió Rhonda emocionada –Debemos ir a buscar el vestido

-¿Qué les parece hoy saliendo? –Pregunto la asiática

-No puedo…debo ir al doctor –Dijo la rubia sonriendo

-¿Arnold ira contigo?

Helga asintió

-Bien –Rhonda no dijo nada más, estaba pensando ya de donde y como sería el vestido de la rubia. Su maquillaje y peinado.

Helga solamente miro a Arnold quien estaba a una mesa de distancia, se le veía molesto.

-¿Viejo enserio?

-No tengo opción

-Pero ¿Cómo te sientes tú con eso?

-¿Cómo crees? Brinco de felicidad –Dijo con sarcasmo

-Arnold…

-Gerald es obvio, no me quiero casar, no amo a Helga, pero mis padres y su padre ya decidieron, solo aguantare un año y después me iré

-¿La vas a abandonar?

-No, no desamparare nunca a mi hijo pero no…no estoy listo para un matrimonio Gerald ¿Y si no es un para siempre?

-¿A que le tienes miedo?

-¿Qué quieres decir?

-Arnold yo te he visto, Helga te gusta más de lo que dices

-Lo has dicho es un gusto, un gusto que puede cambiar de un día para otro

-Hermano si sigues así te vas a arrepentir

Arnold resoplo pero en ese momento sintió la mirada de una joven, esa joven rubia por la que luchaba todo el tiempo para sacarla de su mente y corazón

Se sonrojo al sentir como lo miraba.

Estaba frito y sabía que a eso le temía pero no podía decirlo…Ella se sentiría segura y entonces….podría terminar perdiendo él

-Solo sé que hare lo que quieran ahorita pero…después hare lo que yo quiera

-Como tú digas Arnold, como tú digas

Ambos rubios estaban en el consultorio del doctor, Helga estaba descubriéndose el vientre mientras el doctor preparaba todo.

-Bueno padre ¿No quiere ver a su pequeño?

Arnold se acercó inseguro a la camilla donde Helga estaba.

La rubia lo tomo de la mano para darle un poco de cariño…seguro que con esos momentos donde ella demostrara su verdadero ser, Arnold terminaría amándola.

Por supuesto

Arnold solo se tensó bajo su toque pero no quito la mano

-Bueno miren eso

Helga se incorporó un poco para ver a su pequeño pero lo que veía eran unas cuantas manchas, ¿Cómo algo tan pequeño y con una forma rara se volvería un bebe? Su bebe

-¿Esta bien? –Pregunto Arnold con un pequeño nudo en la garganta, no pensó que fuera a sentirse de ese modo.

-Si se encuentran bien, madre e hijos

-¿Hijos? –Pregunto con temor la rubia

Arnold no dijo nada

-Si

-¿Quiere decir…?

-Si Helga, al menos hay dos sacos amnióticos, por lo que me hace pensar que serían mellizos

Helga solo sonrió dulcemente tocando su vientre

-¿Mellizos? –Despertó Arnold de su letargo

-Felicidades padres

Helga se limpió con el pañuelo que el doctor le paso –Bueno imprimiré el ultrasonido para que puedan llevarlo a casa, ahora vuelvo

Helga tocaba con cariño su vientre intentando saber ¿Qué serian? Niños o niñas sus pequeños hijos

-Dos –Murmuro el rubio sacando de sus pensamientos a la rubia, quien lo miro

Parecía molesto

-¿Estas bien?

-No –Dijo fríamente

-¿Qué es lo que te molesta Arnold?

-¡¿Cómo qué?! –Intento calmarse –Dos hijos, sabes ¿Cómo será de complicada nuestras vidas con uno ahora con dos?

-Eso no es mi culpa, no pedí estar embarazada Arnoldo

-¿Y estabas tan preocupada que te cuidaste, no?

-¿Disculpa?

-No te protegiste

Helga se sintió ofendida ante la respuesta del rubio -¿Solo yo debía cuidarme? Me tome la pastilla por si no lo recuerdas

-¿Fue la única vez que estuvimos?

Helga se sonrojo -¿quieres decir que yo lo hice adrede?

-Puede que sea así, yo no lo se

-Eres un idiota Arnoldo –Tomo su mochila para intentar irse pero el rubio la detuvo

-¿A dónde vas?

-Lejos de ti

-No, para que luego tu padre este sobre de mí, no gracias, solo recuerda nuestro trato

Helga no pudo decir nada más pues en ese momento llego el doctor

-Bueno aquí tienen, tu siguiente cita será dentro de dos semanas Helga, solo para asegurarme que todo marcha bien y aquí está tu receta para las vitaminas que debes tomar y una dieta que debes llevar

Helga asintió cabizbaja

Lo noto el doctor pues había estado diferente en el momento en que le dijo de los bebes.

Arnold la tomo del brazo –Gracias doctor, nos vemos –Con eso último se llevó a la rubia afuera de la oficina del doctor.

Este solo miro con tristeza a los jóvenes, sobre todo a la rubia.

Helga y Arnold llegaron a la casa de huéspedes, la rubia intentaba sonreír de vez en cuando para evitar preocupaciones, la imagen del ultrasonido que le había dado el doctor ya había pasado por todos los de la casa de huéspedes y había habido gritos y lloriqueos por parte de las mujeres del lugar, felicitaciones que Arnold no tomo con gusto y ella solo intentaba sonreír.

-Hijo hablando de todos los gastos, comentábamos tu madre y yo que quizás sea mejor que vivan aquí un año

-¡¿Qué?!

-Es lo mejor Arnold, Helga tendrá mucho que hacer con dos bebes y podemos ayudarle a sobrellevar las cosas mientras tu trabajas –Dijo Stella sonriendo con calidez hacia Helga, quien intento sonreír pero sabía que Arnold no lo tomaría bien

-Yo no creo que….

-Sigo insistiendo que deberían de vivir solos pero para que no sea tan pesado también pueden vivir conmigo pues… -Intervino Bob

-¡No!

Ambos rubios se miraron sonrojados

-¿Por qué no?

Helga miro a su padre, sin saber bien que decir

-Queremos privacidad –Dijo rápidamente el rubio, no quería terminar en la pesadilla de hace años viviendo en casa de Helga

-Pero es mejor que tengan un poco de ayuda y…. –Decía Bob intentando convencer

-Se los agradecemos –Tomo a Helga de la mano –Pero podremos hacerlo ¿Verdad? –La miro seriamente a lo que la rubia solo pudo asentir.

-Si –Susurro insegura para después añadir –Además tiene razón papa, es mejor que tengamos esa privacidad y aprendamos….solos, al final así valoraremos más lo que nos dan ¿No querían eso?

Bob la miro con cierta preocupación pero no dijo nada –Bueno la boda será la semana que entra y…

-Arnold tiene que darle algo a Helga –Dijo Stella emocionada –Arnold

El rubio miro con algo de molestia a su madre pero volteo a verla de nuevo –Helga –Saco un anillo de su bolsillo

Helga sabía perfectamente que no lo hacía desde el corazón, eran las presiones, pero aun así no pudo evitar sentir su corazón morirse.

-Sé que las circunstancias no son las adecuadas –Murmuro el rubio algo sonrojado –Pero quiero hacer un poco mejor las cosas –Tomo su mano izquierda -¿Aceptarías casarte….conmigo?

Helga solo sonrió sin poder evitarlo dejo escapar un par de lagrimas

-Si –Susurro apenas audible para el rubio, quien coloco el anillo en el dedo anular de la mano

-¡Felicidades! –Grito Pukie entrando con globos y vestida de novia –Una batalla ganada en el pelotón, cadete, es genial que hayan rescatado a la princesa de Troya

Arnold miro con algo de diversión a su abuela, aunque por dentro estaba algo molesto aun.

-¡Pukie vieja loca, ven acá!

Bob se acercó a la rubia y la atrajo hacia él –Mi niña se…feliz por favor

-Papa –Lo abrazo fuertemente intentando mantener las lágrimas

"Si supieras papa" pensó tristemente

-Te estaré vigilando –Dijo mirando a Arnold seriamente

-No se preocupe señor Pataki

-Mañana debes presentarte al emporio

-Pero….

-No hay peros Arnold, te dije que iba a pasar –Intervino su padre acercándose –Mañana estará allá, señor Pataki

-Bien, bueno es hora de ir a casa –Tomo la mano de la rubia

-¿No se quedan a cenar?

-No…creo que….

-Por favor –Insistió Stella –Prepare la cena para ustedes

Bob sonrió de lado –Bueno

Mientras todos iban al comedor, Arnold halo a la rubia a su alcoba.

-¿Qué…?

Pero no tuvo mucho tiempo los labios del rubio estaban sobre los de ella.

-¡¿Qué demonios te pasa?! –Pregunto separándose por fin de él

-¿No te gusta?

-Arnold ¿Qué…?

-Sé que dije en la mañana y no ha cambiado pero creo…que podemos llevar una buena relación ¿No?

Helga lo miro algo molesta

-Tu tomaste tu decisión y yo la…respetare pero respetaras la mía, no quiero más…ya sabes

Se sonrojo

-¿Crees tolerar no estar conmigo? Creí que me amabas

Helga rodo los ojos molesta

-No lo creo –Camino hacia la puerta

-Vamos Helga por favor

-Arnold –Lo miro con dolor -¿Desde cuándo te volviste así? ¿Quieres saber…? –Lo tomo de la mano -¿Qué fue lo que más ame de ti?

Arnold se sintió desarmado ante su mirada

-¿Amaste?

-Tu dulce forma de ser…

-¿Para ser un blanco….?

-Que siempre fueras un buen samaritano –Sonrió –Ser una maravillosa persona y sobre todo ser humano fue lo que más me enamoro, no conocía la bondad, ni la amabilidad desinteresada hasta que….te conocí

-Helga…

-No digas nada, solamente quería que supieras esto y que aunque esto sea una tortura para ti Arnold, quiero que sepas que yo…yo…te…te amo –Se sonrojo fuertemente –Siempre ha sido así y…me caso contigo…no solo por nuestros hijos

Arnold iba a decirle que también sentía algo por ella pero…mejor guardo silencio

-Solo espero que podamos llevar un matrimonio llevadero, comprendí bien lo que me dijiste en la mañana pero por favor solo te pido que no me hagas este matrimonio un infierno porque…no quiero odiarte

-Y…

-Odiarte enserio –Se adelantó antes de que terminara de hablar –Te veo abajo

-No te prometo nada –Añadió rápidamente –Comprende que me caso a la fuerza

-Si lo se

-Lo siento

-No lo sientas –Suspiro molesta –No volveré a decirte nada para no incomodarte

Arnold sintió un balde de agua fría en su corazón al escucharla decir eso

-No quiero que el matrimonio forzado entre nosotros te haga fastidiarte más, prometo ser mi mayor esfuerzo para ser una buena "esposa" en lo que pueda, pero solo moralmente ya está claro que no me amas, así que no seguiré siendo tu…premio de consolación ni menos tu….zorra –Y con esa última palabra salió de la habitación

Arnold solamente se quedó ahí, sin saber ¿Cómo reaccionar? Ni tampoco saber ¿Qué podía decir? Al final desearía estar en una pesadilla y no en la realidad pero por desgracia, no era un sueño como aquella vez, era su realidad, la realidad que el solo eligió al momento de poner sus ojos en Helga G. Pataki