¡Hola, amados lectores! Quiero tomarme un minuto para responder a algunos comentarios hechos con respecto al capítulo anterior.
DrakeHale, creo que soy algo sádica al disfrutar de tu sufrimiento. Me disculpo pero lo volveré a hacer XD. STEF, créeme lo que hay en mi cabeza es locura pura y la locura es mejor cuando tienes con quien compartirla (planeo compartirla con ustedes eventualmente WAJAJAJA). Queridos guest readers gracias por su apoyo y curiosidad hacia Jack. Él es un fenómeno al que me estoy esforzando por darle un buen desarrollo.
Ah, y por supuesto: ¡Feliz cumpleaños adelantado, Ralulu1102!
Ahora, pueden continuar con su lectura mensual de Dulce Amanecer XD
El AGUA CALIENTE HACE COSQUILLEAR MIS PIERNAS. La sensación hormigueante en mis dedos de los pies se había esfumado demasiado rápidamente para mi gusto pero mi cuerpo reposa laxo en el cuerpo caliente a mis espaldas. He estado tanto tiempo ahí que mi cuerpo ya ha entrado en calor. Recios y bronceados brazos me rodean dulcemente. Uno envuelto alrededor de mi cintura, apretándome contra él, mientras con la mano del otro trazaba tortuosas y placenteras líneas por la parte interior de mis muslos. Espasmos de regodeo recorren mi columna una y otra vez, y su risa cálida resuena en la habitación y dentro de mí.
Con los ojos aún cerrados, puedo sentirlo ahí. Conmigo. Su aliento caluroso contra mi oreja, sus labios deslizándose por mi cuello, mordiendo y tirando de mi piel de vez en cuando. Cuando su aliento volvió ser la burla de mi oído, me muevo en su regazo, cepillando en su contra. Llega a mí el regocijo cuando escucho un ronco quejido. Sus manos pasan a envolver mi cintura rápidamente, incitándome a colocarme sobre él. Reí a carcajadas por su impaciencia; la calidez desconocida en mi pecho aletea… Me silencia con besos arriba y abajo de mi cuello. Luego, coloca un cariñoso beso en mi mejilla.
Abro los ojos, ansiosa por verlo. Ahí está el hombre más tentador que había visto y posiblemente, el más irritante también. Me mira con ojos verdes anhelantes y aquella imagen era tan hermosa que debía ser ficticia pero no lo era. Él era real, tan real como mi deseo por él. La necesidad que hace unos minutos creía saciada, se aviva dentro de mí. La aberrante desesperación de respirar contra su piel es insoportable; mis manos cosquillean ansiosas por tocarlo, mi cuerpo arde con la idea de senti…
—Tanya—dice Alice desde el otro lado de la puerta de mi baño provisional, sacándome de mi fantasía.
Con la audición excepcional y el sentido del olfato, rara vez me asustaba. Su voz fue un susurro; no obstante, me hizo saltar de la bañera enviando salpicaduras de agua por todas partes.
"Si fuera humana, tardaría en limpiar este desastre."
La puerta del baño se abre de par en par y una sonriente Alice desfila con elegancia y sin permiso hacia adentro. Al menos Jasper no estaba con ella. Verme desnuda habría sido muy incómodo para él. Abrí la boca para preguntarle a que venía esta invasión a mi privacidad cuando respondió antes que la pregunta fuera formulada:
—Jack viene en camino.
El creciente pánico puso en pausa mi queja. Con Carlisle en el hospital, Esme haciendo algunos mandados y la mayor parte de mis primos poniendo al día su vida conyugal, –y Edward fuera de aquí junto con su vástago-, decidí aislarme en mi habitación y divagar. Evidentemente, no había sido una buena idea.
— ¿Cuándo llegará? —pregunté sin aliento.
—En diez minutos—. Alice fue muy amable al ignorar el olor a lujuria que ondeaba en la habitación—.Deberás salir ahora mismo si no quieres cruzarte con él.
Pestañeo hacia ella.
— ¿Ahora vas a colaborar conmigo?
—Siempre he querido ayudar, Tanya— La sonrisa de Alice se apagó un poco, torciéndola un poco—. No comparto la manera en que has manejado la situación pero si es lo que quieres, estoy bien con ello.
La miré con desconfianza. Tomé la toalla más cercana y comencé a secar mis brazos. A ninguna nos incómoda mi desnudez. Había vivido demasiado como para guardar ese tipo de inseguridades y Alice no parecía importarle. Sus ojos estaban vacíos, posiblemente estaba viéndome saltar por el balcón en cuanto termine esta conversación.
— ¿Has visto algo nuevo, Alice?
Ella parpadea, saliendo de su encantamiento.
—Sólo veo fragmentos y la mayoría no tienen sentido—comenta, arqueando ambas cejas—.Los chicos llegarán pronto. ¿Estás segura de que quieres dejar a Jack con Edward y Emmett?
Mi cuerpo se tensa de golpe. Casi inmediatamente la decisión de marcharme se zarandeó en la cuerda floja. Opté por ignorar la pregunta aunque por la cansina sonrisa en su rostro, Alice ya conocía la respuesta de todos modos.
— ¿Hoy me dirás de que tratan los fragmentos?
Se tomó un minuto para responder. Sospeché lo que diría. Había estado repitiendo los últimos días: "Si te lo digo, lo retrasarás más de lo necesario."
—No será necesario—.Eso no era lo que me esperaba—. Antes de que el día termine, tendrás una idea bastante clara de lo que he visto.
Alice se dio media vuelta, dando la conversación por finalizada. Hice un mohín, sintiéndome inquieta con la misteriosa revelación pero resignada a estar en la oscuridad. Tenía otras preocupaciones que atender.
El más constante de mis tormentos era la curiosidad. Está claro que Jack no es un humano promedio, pero se las arreglaba para dejar más preguntas que respuestas cada vez que hablamos. A primera vista parece tan cercano, tan accesible pero conforme más escarbaba, más murallas encontraban. Sospechaba que una de ellas era su madre biológica. ¿Había evitado hablar de ella porque no venía al caso o porque no quería? No estaba segura. Quería saber más sobre él, sobre quién era, por qué era así… Quería entender por qué era tan indulgente con las personas a su alrededor, por qué se muestra indiferente con las invasiones a su espacio personal. Había tantas cosas en él que no entendía pero lograban inquietarme.
La más tangible de mis preocupaciones ahora mismo había sido expuesta por mi reciente fantasía. Me refiero a mi masoquismo. Aunque aún estaba muy por debajo del nivel de Edward, la posibilidad de seguir escalando niveles era una realidad que no podía seguir ignorando. Jack Lancaster me atrajo antes de que su sangre llegara a mí. Él me provoca sensaciones viscerales que ningún otro hombre ha despertado y no sólo me refería a la maldita sed. El oficial es prácticamente comestible en más de un sentido y eso, quiera o no, estaba complicando aún más la situación.
Eso me lleva a la más alarmante de las cuestiones: mi desgaste. Soy una vampiresa que ha existido por más de mil años y estoy cansada de la situación. No quería pelear. No quería hablar. No quería moverme. Lo único que deseaba era arrancarme el rostro de Jack Lancaster de la retina. Es aterrador que el único momento en que pensé que había dejado de pensar en él, fue cuando fantasee con la idea de tenerlo desnudo en el jacuzzi del "tío" Carlisle.
Me estaba colocando la bata cuando una voz grave desde el pasillo exclama:
— ¡Oh! Es bueno saber que alguien se ha estado divirtiendo en nuestra ausencia.
La risa apenas contenida de Rosalie le siguió al comentario inapropiado de su marido.
Apreté los dientes, sospechando que iba a terminar degollando a alguien uno de estos días.
Cuando un vehículo desconocido aparcó a las afueras de la casa, mis primos y supuestos tíos ya habían arribado. Maravilloso. Otro encuentro con un público curioso. Al menos el perro de Nessie no estaba. Se había quedado correteando a mi sobrina en el bosque. Aquello tendría algún de connotación sexual para cualquier persona fuera de los licántropos y mi familia –a excepción de los hermanos Grimm-, sin embargo, en este caso, el can en cuestión era inofensivo. Me concentré en la prueba que estaba por enfrentar.
Percibí a dos corazones latiendo, uno más ansioso que el otro.
— ¿Quién lo acompaña, Alice?
Mi prima estaba acostada sobre el sofá del vestíbulo, recostando su cabeza sobre el regazo de Jasper. Su pareja parecía muy entretenido pasando rápidamente las páginas del libro que leía.
—El Sr. Weber. —responde Edward en su lugar.
— ¡Que sorpresa! —.exclama Esme—. ¿Vino a hablar con alguno de nosotros?
Alice indica con candidez:
—No. Encontró a Jack caminando cerca de la autopista y se ofreció a traerlo.
Fruncí el ceño.
— ¿Por qué no vino en su auto?
—Eso tendrás que preguntárselo a Jack—responden mis dos primos al mismo tiempo.
Poco dispuesta a meterme en su juego, fui hacia la puerta principal rápidamente. Percibo como Bella sonríe al verme pasar a su lado pero la ignoro. No quería darles a mis primos la posibilidad de acercarse a Jack para establecer lazos de amistad o lo que sea. Cuando salí al porche, mi estómago se agita en anticipación.
—Gracias por traerme, Sr. Weber.
Como la ventana del conductor estaba abierta, vi al conductor de reojo. Lo había conocido durante la boda de Edward y a Bella. Era el ministro que los había casado y uno de los pocos hombres que se mantuvo junto a su esposa, y a una distancia segura de Kate y yo, durante la fiesta.
—Con mucho gusto, Jack. Saluda a los Cullen y a tu madre de mi parte, ¿quieres?
El hombre levantó la cabeza hacia la casa y entonces, su mandíbula amenazó con golpear el suelo. Aparentemente, el Sr. Weber también me recordaba.
—Lo haré—réplica el oficial, antes de emerger del vehículo.
La presencia del humano pasa a segundo plano cuando mis ojos se clavan en Jack. Su cabello se mueve con el viento, su rostro posee un tono más blanquecino de lo que debería y sus ojos están cubiertos por un par de gafas oscuras. Puedo sentir el peso de su mirada a pesar de sus gafas. Una vez cerrada la puerta del acompañante, el oficial se despide del hombre.
—Conduzca con cuidado, Sr. Weber.
—Nos… Nos vemos, Ja...Jack.
El oficial y yo nos miramos fijamente mientras el humano hunde el pie en el acelerador y se aleja como alma que lleva el diablo. No tengo tiempo para preocuparme por lo que sea que el humano haya pensado. Una corriente de viento después, percibo una amarga nota de cerveza en su esencia pero no evita que mi garganta quiera explotar. Huele un poco diferente pero no es desagradable. Aún es malditamente comestible.
Me crucé de brazos.
— ¿Qué haces aquí, Jack?
Su sonrisa deja entrever cierta socarronería y diversión.
—Estoy agradecido por la calurosa bienvenida pero no tenías que hacerlo, Tanya.
Entrecerré los ojos. No alimentaria el desarrollo de esta conversación.
— ¿Qué haces aquí? —repetí.
—Una vez dijiste que podías hablar conmigo aquí así que…
—También recuerdo haber dicho que esa no era una buena idea—bajé la mirada por su mandíbula, deslizando los ojos por la masculina manzana de Adán hasta su ancha su clavícula.
Por un momento, me imaginé haciendo ese recorrido con mi lengua o mis dientes. Me estremecí, recordando que de ninguna manera podía caer en la tentación. Volví a mirarlo a la cara:
—Sólo recuerdas lo que te beneficia.
—En realidad, omití deliberadamente lo que no me favorecía.
—Eres un cínico. —recriminé, haciendo una mueca.
—Entre muchas otras cosas—réplica sonriendo, mientras se quita con las gafas y las coloca en la bolsa trasera de su pantalón.
Es difícil estar molesta con él, en especial con su sonrisa juguetona pero aquello no pertenecía un niño bueno. Al contrario, aquella sonrisa estaba hecha para romper corazones. Probablemente, ya había roto muchos aunque no evidenciaba tener malas intenciones. Eso empeoraba todo. No podía fingir desconocer sus motivaciones, cuando no se molesta en disimularlas. Una áspera réplica muere en mi boca cuando veo sus ojos. Están enrojecidos e irritados.
"¿Qué sucedió? ¿Había estado llorando?"
— ¿Estás bien? —pregunté rápidamente, repentinamente angustiada con la idea de que estuviera sufriendo—. ¿Qué le pasó a tus ojos?
—Ah, se llama síndrome de ojo seco. —responde sin tapujos—.No es nada de qué preocuparse…
El día anterior había sucedido lo mismo. Esa indiferencia con respecto a su salud me irritaba más de lo que podía describir.
—.Por cierto, ¿por qué los tuyos cambian de color?
La pregunta me toma desprevenida. Me había alimentado anoche, después de la cena en su casa, así que mis ojos deben estar dorados.
"Entonces, ¿a qué viene la pregunta?"
—Se llama fluorescencia y no es de tu incumbencia.
—No lo es. —concuerda, dando un paso hacia mí. —Pero aun así me gustaría saberlo. Me gustaría saber todo sobre ti, Tanya.
Sonreí dulcemente.
—Suerte con eso, Señor Oficial.
—En realidad, soy Capitán—corrige, viéndose graciosamente agraviado—. Y esta es una conversación entre dos personas que quieren conocerse mutuamente. ¿Qué hay de malo con ello?
—No estoy interesada en conocerte—negué groseramente, aunque ayer le habría dado la impresión contraria.
—Ayer estabas muy interesada y ya establecimos que hago un excelente trabajo omitiendo lo que no me beneficia… ¿te parece si quedamos para mañana a las 7?
—Wow… sin duda la sutileza es lo tuyo—A pesar de mi sarcasmo, la agudeza de Jack resultaba refrescante. No es que fuera a decírselo de todos modos.
—No eres la única que piensa eso—añade con ligereza—.Entonces, ¿seguirás evadiéndome como un ninja o al fin cederás a mis encantos? Creo que si cedes, podrías evitarnos a ambos una larga agonía. Será como arrancarse un esparadrapo o amputar una pierna.
Una sonrisa amenaza con filtrarse en mi rostro.
—Eso suena muy romántico, pero seguiremos tal y como estamos.
—Puedo ser más romántico si quieres. —añadió antes de limitarse a esperar con una mirada esperanzada, mi sonrisa se apagó.
Suspiré.
—Jack, pareces una buena persona y todo eso...
Soltó un gemido.
—No empieces por ahí conmigo. Nunca es buena señal cuando una mujer empieza una frase diciendo "eres una buena persona".
Dejé escapar una breve carcajada. La acertada observación me tomó por sorpresa.
—Es sólo que en estos momentos no me interesa empezar algo serio con nadie. Nada más.
—Wow, "empezar algo serio"— imitó mi wow con mucha—Ya te lo dije antes: quiero conocerte. Obviamente, me gustaría que me conocieras también y salir juntos alguna vez ayudaría, ¿sabes? Una ida al cine, a cenar o a tomar algo. Eso es todo. Sin expectativas o presiones de cualquier tipo. Si no te gusto, quedamos como amigos.
Eché la cabeza hacia atrás, intentando asimilar la información recién recibida. Permanecimos así un momento, tomándonos la medida mutuamente. Sabía que era perfectamente posible que un hombre y una mujer salieran juntos sin que la cita desembocara en sexo de forma automática, pero conmigo no funcionaba así. Usualmente, solo salía con humanos en búsqueda de sexo, y al mirarlo, bueno… Evitar pensar en ello estaba resultando más difícil de lo que pensaba, incluso con mi garganta en llamas.
Me gustaba su físico, su bufonesco coqueteo y su olor. En especial el último detalle. Por desgracia, no podía desactivar la destructiva necesidad por su sangre aunque quisiera. Le temía a mis instintos. Me asustaba dañarlo de alguna manera y era ese miedo paralizante ponía en evidencia que no podía haber relación alguna entre nosotros.
—No podemos ser amigos—.dije al final, sabiendo que llevaba demasiado tiempo callada.
— ¿Por qué no?
—No sé nada sobre ti.
"Y lo que sé no tiene sentido."
—Te diré todo lo que necesites saber.
"¿Todo? ¿En serio?"
Arqueé ambas cejas. Aquí estaba mi oportunidad de averiguar más sobre él.
— ¿Hay algo más que puedas hacer aparte de escuchar a largas distancias?
La frescura de hace unos minutos se disipa de golpe. Jack parpadea un par de veces, y su sonrisa decae lo suficiente para desaparecer sus hoyuelos. Los latidos de su corazón saltan un poco, y su respiración se acelera, pero son rápidamente controlados. El control que tiene sobre sus reacciones es sorprendente. El frío cálculo sustituye la natural calidez en sus ojos.
—No necesitas saber eso—.señala con anormal sequedad.
Lo observo en silencio, inalterable. Sé que lo puede ver en mi rostro que no daré el brazo a torcer. No le permitiré escabullirse esta vez. El silencio cae entre nosotros por un momento hasta que rodea los ojos y suspira:
— ¿Hay alguna manera de evitar esta conversación?
—No.
Inesperadamente, vuelve a reír. Es un sonido tambaleante y nervioso que hace que mi estómago de volteretas suicidas.
—Supongo que es mucho pedir…
—Lo es. Tienes más destrezas, ¿cierto? —presioné, ansiosa por una respuesta.
Necesitaba darle sentido. Necesitaba respuestas ahora mismo. Cuando Jack vuelve a mirarme, me atrapa mirándolo con intensidad. No desvía la mirada. La inquietud se mueve como un enjambre de abejas en sus ojos enrojecidos. En ese momento, noto un pequeño aro dorado en sus irises verdes, justo alrededor de la pupila. Ese color le da una profundidad inusual a su mirada; sin embargo, estaba segura que Jack Lancaster tenía los ojos más verdes que había visto en mi existencia.
El hombre deja escapar un suspiro resignado.
—Son más rarezas que destrezas y sí, tengo una que otra.
Lo miré boquiabierta por un momento. A pesar de conocer la verdad, me sorprendió que lo admitiera tan abiertamente.
—Demuéstralo—exigí, saliendo del estupor inicial.
—Hay mucho silencio adentro, ¿sabes? —.responde, cambiando de peso de un pie a otro—, pero alguien tarareando. Creo que es Alice.
Acertó completamente.
"¿Cómo es posible…?"
— ¿Qué…qué está tarareando? — mi voz tembló, aún incrédula.
Los ojos de Jack se fijan detrás de mí, en la casa. La anticipación crece dentro de mí con cada silencioso segundo. Después de un rato, vuelve a mirarme con las cejas levantadas. Una sonrisa se dibuja lentamente en su rostro.
—Ni idea.
Apreté la mandíbula, intentado mantener la compostura. Jack parece notar mi creciente irritación, su sonrisa crece. El muy bastardo se veía tan guapo. Lo miré con rabia esperando acallar su diversión o mi estúpida atracción hacia él.
No funcionó.
—Capto una que otra palabra dependiendo a la distancia, contaminación sónica, familiaridad con el vocabulario, etcétera, etcétera…—explica con un ademán de su manos, como si los detalles no tuvieran relevancia—.Además, difícilmente reconozco oraciones completas cuando se trata de ustedes.
"¿Qué?"
Fue difícil, pero contuve toda reacción facial que delatara alerta ante sus palabras. En su lugar, arqueé una ceja.
— ¿Ustedes?
—Me refiero a ti y tu familia—señala sin titubeos—.Hay un tintineo en sus voces. Es bastante inusual, ¿sabes?
Parpadeé, pensando que no había oído bien. Era imposible que Jack Lancaster haya dicho algo tan sobrehumano como lo que yo creí escuchar. El recuerdo de las palabras de Edward hizo eco dentro de mí, confirmándolo:
"—Sus sentidos son más agudos que los de un humano promedio. Carecen de la eficiencia y eficacia de los nuestros…—"
—Fue bastante desconcertante la primera vez que lo escuché. Cada vez que Carlisle abría la boca, podía escuchar campanadas de fondo.
— ¿Campanadas? —repetí, incapaz de figurar qué predominaba en mi voz, el asombro o el horror. Esto iba más allá de un oído agudo. Jack tiene un oído sobrehumano.
—Sí, campanadas—afirma, inclinándose hacia mí con un aire de complicidad—.Se nota más cuando ríen.
Las palabras se alejan de mi mente. Jack Lancaster me había enmudecido de nuevo. Se estaba convirtiendo en una costumbre.
"¿Quién es este hombre?"
Cuando lo miro, veo a un hombre humano. Un hombre humano dolorosamente guapo que si no fuera por mi insana atracción por su sangre, muy probablemente ya lo habría invitado a mi lecho. Había podido comprobar la suavidad y calidez de su piel en un par de ocasiones. No era un vampiro ni un hibrido. Su olor lo descartaba como licántropo. Olía mucho mejor que cualquier mortal promedio, pero seguía siendo un aroma humano. O quizá estoy demasiado ensimismada en lo que mis sentidos me informan. Evidentemente, hay algo en él que estaba pasando por alto. Tiene que haberlo. Los humanos no podían captar nuestras voces sin que nosotros lo quisiéramos, aún más importante, ellos ignoran los detalles que él puede percibir...
Entonces, otra pregunta surgió: "Si no es humano, ¿qué es?"
Desee preguntarle, pero una corriente de aire me frenó en seco. No dejaba de sorprenderme que cada vez que me permitía un pequeño respiro cuando él estaba en los alrededores, se disparaban todos mis peores y urgentes instintos. El veneno llenó mi boca y mi cuerpo anhelaba ponerle mis manos encima y romper su garganta con mis dientes. Apreté los dientes, y me tragué el dolor en silencio, literalmente. Humano o no, eso no cambiaba nada para mí.
Jack Lancaster sigue siendo mi cantante.
Ahora mismo tenía que concentrarme en el show que estaba por presentar. Sabía que el papel que representaría al personaje más antiguo en mi libro: la ignorante. Mentiría, y negaría. Eso sería suficiente para hacerlo dudar de cualquier conclusión a la que haya llegado y evitar una serie de preguntas incómodas respecto a mi "condición".
— ¿Es esta tu manera de evadir mis preguntas? ¿Lanzando acusaciones que carecen de sentido contra mi familia?
Su mirada ondeó por mi rostro benigno y confundido; escaneando en búsqueda de una mentira. No encontró nada. Estaba completamente segura de eso. Una ventaja de vivir por tantos años es que perfeccionas ciertos artes y mentir, bueno, si hubiera una universidad que enseñara dicho arte, yo la habría fundado.
—Sé que no lo aceptarás.
Suspiré pesadamente, intentando lucir confundida e irritada. No tuve que esforzarme demasiado para ser sincera.
— ¿De qué estás hablando, Jack?
— ¿Recuerdas el día en que nos conocimos?
"Cada maldito detalle", quise responder. Asentí solemnemente.
—Bueno, escuché tu conversación con Jasper— revela con despreocupación.
Mis músculos entraron en una tensión repentina. Aparentemente, Jack Lancaster había decidido ser extremadamente sincero esta tarde. Tuve que esforzarme para no dejar que el pánico se reflejara en mi cara. La sospecha de Jasper respecto a Jack estando al tanto de nuestra conversación aquel casi fatídico día, finalmente fue resuelta. Y la respuesta no era alentadora en mi opinión.
¿Había deducido mi conversación con Jasper? ¿Sabía que era él quien iba a morir ese día?
"No", decidí rápidamente. "Nadie estaría lo suficientemente loco como para caminar hacia su verdugo."
"—…su mente llena los vacíos con mucha precisión."
La pequeña luz de la duda me inquieto.
"¿Cierto?"
—Ustedes hablaban muy rápido, utilizando un volumen inferior al de un susurro— lo dice con un tono relajado como si estuviera hablando del clima y no de uno de los secretos mejor guardados de mi especie—.No pude captar mucho del contenido; sin embargo, no parecían tener problemas para comunicarse entre sí.
"Es muy perceptivo", sin duda más que un humano promedio. Más allá de mi creciente pánico, aún había espacio para la sorpresa.
—Después de verlos interactuar un par de veces y reflexionar un poco al respecto, llegué a la conclusión de que todos en tu familia tienen un mejor oído que el mío—.explicó, produciendo la última frase a un volumen menor que la oración anterior. Alcanzó un punto en que sólo aquellos con un oído sobrenatural podrían percibir algo: — Mucho más preciso.
Mientras nos miramos el uno al otro en un silencio espeso, descubrí que lo había subestimado. Jack Lancaster no había indagado en ningún momento. No había hecho una pregunta, aparte de si saldría o no con él.
"— Sé que no lo aceptarás."
No buscaba una confirmación de mi parte sobre ¿cómo lo llamó? Ah, sí. Oído preciso. Había descubierto un aspecto secreto sobre mi especie –sobre mí-; algo que los humanos son incapaces de percibir. Las preguntas volvieron a hacer eco en mi cabeza con tanta fuerza que pensé que iba a explotar: "¿Qué es este hombre? ¿Qué tan lejos está de los parámetros humanos? ¿Cabía la posibilidad de que hubiera descubierto algo más sobre nosotros? Si era así, él era una amenaza. Jack tenía que salir de aquí antes de que…"
"¿Antes de qué?", me detuve a pensar por un segundo.
Edward debió haberlo notado antes. Esta no era la primera vez que Jack estaba dentro de su alcance. Inclusive en el remoto caso de que el oficial pudiera mantener a Edward fuera de su mente, Alice debió haber previsto esta situación. No había manera de que Alice o Edward pusieran en riesgo a la familia por un desconocido. Ya habrían dicho algo. Ya habrían hecho algo. La única razón que justificaba su silencio era que supieran desde un principio que Jack Lancaster no representaba una amenaza para nosotros, que tanto Alice como Edward estaban seguros de que el conocimiento de Jack no podría perjudicarnos.
"¿Cómo pueden estar seguros? ¿Cómo pudo haber ganado la confianza de ambos en tan poco tiempo, casi sin haber cruzado palabra con ellos?"
Sé que Alice y Edward tienen acceso a evidencias –su futuro y sus pensamientos- más allá de mi conocimiento; no obstante, yo quería saber qué habían visto en Jack que yo soy incapaz de percibir ahora mismo.
—Hey, relájate un poco. No es como si te estuviera acusando de un crimen o algo por el estilo— se detuvo para encogerse de hombros—.Me da igual lo que ocultas.
Hubo una breve pausa, permitiendo que sus perturbadoras palabras colgaran en el aire entre nosotros. Más perturbadoras que el hecho de que haya descifrado algo propio de mi especie. Estaba boquiabierta y no pude formular una respuesta hasta un minuto después, cuando mi cerebro volvió a funcionar.
— ¿Me da igual lo que ocultas? —.repetí lentamente, negándome a creer lo que estaba escuchando—. ¿Qué se supone que significa eso?
—No hay un significado abstracto. Lo que sea que ocultas no cambiará mis sentimientos hacia ti. —respondió sonando tan sensato, que casi olvido que estaba hablando con un demente.
"¿Sentimientos?"
El aliento me abandonó. Alice me había advertido desde un principio; Jack mismo había confesado sus intenciones al llegar. Miré alrededor, insegura de cómo actuar y esperando en vano que nadie estuviera escuchando. Estábamos en medio del porche de los Cullen y teníamos una audiencia con oídos bastante precisos.
—No sabes de lo que estás hablando—.negué con la cabeza, mientras hablaba atropelladamente—.No… no puedes tener sentimientos hacia mí.
El oficial inclina su cabeza a un lado.
— ¿Por qué? Eres diferente a las mujeres que se han cruzado en mi camino—puso una mirada introspectiva que era a la vez intrigante—.Contigo inclusive el rechazo continuo e injustificado tiene su encanto, ¿sabes? Por cierto, a menos de que haya atropellado a tu mascota o dormido con tu hermana, no he hecho nada que justifique tanto desprecio.
"¿Cómo sabe sobre Kate?"
La risa descontrolada de Emmett resonaba de fondo; los otros al menos intentaban contener sus carcajadas, pero yo… yo estaba demasiado enfocada en la imagen que sus palabras crearon. La imagen de Kate sentada sobre su regazo, sus pálidas manos recorriendo la inmensidad de su espalda morena, sus caderas meciéndose juntas… Mi cuerpo se tensó y mi estómago se revolvió de tal manera en que pensé que iba a vomitar. Convertí mis manos temblorosas en puños sin ser consciente de ello.
—Estás confundido, Jack. No puedes… no puedes...
— ¿Estar enamorado de ti? —sugiere con una sonrisa deslumbrante, de esas que me encandilaban pero no podía dejar de mirar—. ¿Por qué no?
—Porque… ¡porque no puedes! —.resultaba alucinante que mis habilidades comunicativas habían caído en picada los últimos minutos— ¡No sabes nada sobre mí!
Sus ojos verdes centellan con diversión.
—Estoy seguro que sé más sobre ti que muchos de tus otros pretendientes, Tanya.
—Oh, chico—, silbó Emmett desde el piso de arriba.
Mi boca se abrió horrorizada.
"¿Qué tanto sabe este hombre?"
—Lo que importa es que quieres algo…que…que yo no… Lo que sea que buscas, no puedo dártelo—logré decir, sintiéndome muy estúpida. Ese era un motivo razonable, completamente humano y normal, aunque él aparentemente no lo era—.Estás perdiendo tu tiempo conmigo, Jack.
Una vez más, Jack refutó mis palabras.
—Prefiero pensar en ello como una inversión.
— ¡Es una locura! —y lo es. Es un suicidio.
—Puede ser pero me gusta pensar que si no me rindo, un día no muy lejano te enamorarás de mí—comenta, inclinándose hacia mí—.Aunque mi intuición me dice que ya estás medio enamorada de mí.
No podía dejar de mirar su boca a pesar de las incoherencias que salen de ella. La mayor parte de mis pensamientos estaban divididos en la posibilidad de estrangularlo o besarlo. La otra parte, la más pequeña susurraba que ninguna de las ideas era aceptable.
— ¡No! ¡No lo estoy! ¡Y todo lo que has dicho es ridículo!
Mi voz se alzó progresivamente, terminé gritando. No recordaba la última vez que me encontraba tan nerviosa. Jack me mira con ojos muy abiertos por unos segundos antes de soltar una carcajada. Muchas le siguieron a aquella. El oficial se estaba riendo. De mí. Ningún hombre tuvo alguna vez la osadía de reírse de mí. Jamás.
— ¿Por qué estás tan alterada? Soy yo quien está en el lado no correspondido de un amor unilateral.
Esa era una excelente pregunta. La conversación no estaba enfocada en mi secreto a un 100% pero ahí estaba, colgando tácitamente en el aire. El hecho de estar en sus manos, y no saber tan poco sobre él. Era eso y su tranquilidad. La calma con la que se estaba tomando todo esto como si se tratara sólo de nosotros. Un hombre y una mujer que saben más de lo que deberían uno del otro. Había demasiado en juego. La seguridad de mi familia, la suya, su vida… Las reglas de mi mundo no se hicieron para romperse, y aunque él pareciera no ser consciente de la magnitud del problema en que estaba metiéndose, la ligereza con la que estaba tomándose todo el asunto encendía mi temperamento.
— ¿Qué es lo que quiere de nosotros, Edward?—, Rosalie exigió, pero no escuché la réplica de mi primo.
— ¿Qué esperabas al venir aquí? —.pregunté con recelo, desesperada por entenderlo—. ¿Qué es lo que pretendes?
Los ojos de Jack se entrecierran.
—Vine a aclarar mis intenciones tanto para ti como para tu familia—responde, eligiendo sus palabras con cuidado. —No quiero malentendidos.
—Viniste a acorralarme—acusé con frialdad. Nunca me había sido tan agresiva hacia humano, vampiro u licántropo, como con Jack Lancaster.
—Tanya, sabes que no es eso—, siseó Edward desde el piso de abajo, como si fuera mi consciencia, pero me negué a escucharlo.
Yo, Tatiana Anastasia Periskova, vampiresa milenaria, depredadora implacable y súcubo original, había sido acorralada por un misterio con piernas. "¿Cómo llegué a este punto?" Mi existencia se había ido en picada antes de conocerlo y ahora, había perdido el control sobre cada aspecto de ella por su culpa.
— Oh, ¿en serio? ¿Y qué ganaría con eso, Tanya?
—Eres hombre y estás interesado en mí— reproché ambos hechos como si fueran los pecados capitales—.No sería extraño que intentes sacar provecho de la situación.
El oficial se tomó unos segundos para calibrar mis palabras. Esperaba haberlo dejado desarmado al prever sus intenciones. Claro de haber sido esas sus intenciones. La expresión de su rostro era casi como si no hubiera pensado en ello hasta que yo lo mencioné. Si yo estaba equivocada sobre sus intenciones, acababa de insultarlo. La posibilidad de lastimarlo me hizo querer tomar de vuelta mis palabras, pero me negué a retroceder ahora.
—Bueno, ahí hay dos verdades absolutas: soy un hombre y me gustas mucho—confiesa, frotándose la sombra de la barba—.Pero no intento sacar provecho de esta o cualquier otra situación en la que puedas verte involucrada.
— ¿Me crees tan ingenua como para confiar en tu palabra?
—Tanya, no seas tan agresiva—, escuché recriminar a Esme desde el piso de abajo.
—Tranquila, Esme. Se calmará dentro de un rato—replica Alice con voz cantarina y relajada, contrastando con la tensión de la otra mujer.
—Por supuesto que no. Las acciones importan más que cualquier otra cosa—responde Jack con pasmosa sinceridad—.Y no haré algo que justifique tu rechazo ya bastante infundado.
— ¡Esto no es un chiste, Jack!
—Estoy hablando en serio—repuso con el ceño fruncido—. No pareces el tipo de mujer que encuentra el chantaje atractivo.
Para mi disgusto, sí parecía estar hablando en serio.
— ¿Por qué estás haciendo esto?—me pasé las manos por mis rizos con desesperación. Tal vez un poco de sinceridad lo haría entrar en razón—.No sabes de lo que soy capaz.
"¡Podría matarte!"
Ni si quiera se detuvo a reflexionar mis palabras. Rodó los ojos enrojecidos con impaciencia.
—Duh, por eso quiero conocerte. Para saber más cosas sobre ti.
—Cambiaré mi apuesta, Rose—, declara Emmett, riéndose de mi precaria situación—.Se quedará con él. No tiene otra opción.
Aquello fue la gota que derramó el vaso. Escuché dos pares de pasos aproximarse al frente de la casa pero no les puse atención. Toda la frustración y ansiedad acumulada dentro de mí desde que lo conocí explotó.
— ¡Pues no aguantes la respiración! ¡Estás completamente loco y no me interesa conocerte!
—Oh, ¿estás segura?—ronronea, embozando una sonrisa demasiado arrogante para un hombre que estaba siendo rechazado tan bruscamente—.Te sorprendería cuanto puedo aguantar la respiración, Tanya.
Antes de poder detenerme, por mi mente pasaron mil formas de poner a prueba su capacidad pulmonar. La más práctica sería besarlo –otras requerían quitarle la ropa o que él me la quitara- pero fue entonces cuando tomé un corto respiro. Todo mi sistema respiratorio estalló nuevamente en llamas, recordándome abruptamente que Jack Lancaster está fuera de mi alcance. Pero el dolor no detuvo el escozor de mis manos por alcanzarlo, ni mi insipiente deseo por escucharlo diciendo mi nombre otra vez. Aquellas eran señales alarmantes.
— ¿Has perdido la razón? —pregunté entre dientes, más para mí que para él.
Una vez más Jack Lancaster demostró que era un demente. Agacha la cabeza, dejándome ver su bello rostro de cerca. Su olor me envuelve, me marea. Al igual que lo había hecho un día antes, vi venir sus intenciones pero me paralicé.
Y me besó.
En el momento en que su boca toca la mía, dejo de respirar pero las llamas me consumieron de todas formas. Fue un leve roce, ligero como una pluma. Suave, cálido, dulce, muy humano pero suficiente para disparar a través de mí estremecimientos de placer y pánico. Un gemido aparta mis labios, y su sabor explota en mi boca. Canela, manzanas, sol y gloria me embotan mi razonamiento. Quebrantan mis defensas ya trasgredidas.
Las intensas sensaciones me arrollan por completo, motivándome a corresponderlo. El fuego extendiéndose por todo mi cuerpo. No puedo reconocer si el fuego se expande de adentro hacia afuera o viceversa. La forma apasionada en la que entierra su mano en mis rizos, debilita mis rodillas. El peso y el calor de su otra mano sobre la parte de abajo de mi espalda me aprietan contra él. Sus movimientos son seguros, sus manos gentiles, sus labios expertos... Tiemblo en sus brazos. Mi corazón parece estarse hinchando en pecho. Puede que salga volando en cualquier momento. El torrente de sensaciones arrastrándose por mi cuerpo era enloquecedor. Febril. Espeluznante. Apasionante.
Y quería más, deseaba más.
Necesitaba tocarlo. Mi cuerpo reacciona por instinto; mis pechos se endurecen y se tensan. Mis manos hormigueantes, anhelantes, se abren sobre su pecho, sintiendo la suave lana del jersey y los músculos que había debajo. Jack se estremece y hace un sonido desde atrás de la garganta; mitad gruñido, mitad gemido. Quería escucharlo de nuevo. Luego rodeó su frágil cuello con ellas, y hundo lentamente mis dedos en su cabello, disfrutando de la sensación suave y sedosa. Jadee, sus cabellos casi se sentían como agua en mis manos.
Nuestros cuerpos están pegados, tan pegados como dos individuos pueden estarlo con ropa, pero mi ansiedad por tocar su piel se exacerba con la cercanía. Es insoportable. Mis dedos se arrastran por la parte de atrás de su cuello y por un momento sentí alivio, el alivio de quien estaba sufriendo sin saberlo. Su piel es cálida, suave y aromática. Antes de darme cuenta, lo único que puedo escuchar es su corazón, latiendo desesperadamente como probablemente lo estaría el mío. Esto es lo más cercano que he estado de su esencia y no era suficiente.
La respiración contenida de un tercero, me saca de mi estupor.
Esa fue la señal de alarma que necesitaba.
"¿Qué estaba haciendo?"
Aparté la boca y di un paso rápido hacia atrás. Una sensación de mundana y absurda fragilidad me golpea. Mis manos tiemblan, mi cuerpo entero se siente sobrecargado. Fuera de control. Jack me suelta de inmediato, si decir palabra alguna, pero era consciente de su respiración entrecortada y cabello despeinado. Sorprendida y avergonzada por la ferocidad de mi reacción, no fui capaz de mirar al oficial a los ojos.
Miré hacia los invasores. Mi sobrina está junto a su guardián, sonrojada hasta las orejas. Su mirada emocionada y sus mejillas rosadas contrastan con los ojos asustados y el rostro verde de Jacob Black. Jack, ignorando la estupefacción de los presentes, rompió el silencio:
—Hey, chicos—su voz suena anormalmente ronca y rencorosa. Se aclaró un poco la garganta antes de continuar: —.Los imaginaba en casa de Sue a esta hora.
—Nos entretuvimos en el bosque—.responde Nessie con inocencia, desconociendo lo fácil que sería malinterpretar aquello—. Estamos de salida.
— ¿Qué haces aquí? —.El ceño de Jacob se profundiza cuando sale del estupor de la sorpresa— ¿Dónde está tu auto, amigo?
—La patrulla no es un vehículo particular, ¿recuerdas?—responde Jack, peinando su cabello hacia atrás con evidente frustración. Su cuerpo delata tensión y un pesado y delicioso olor a lujuria se filtra por sus poros—. Ya terminé lo que vine a hacer. ¿Podrían acercarme a mi casa?
El perro abrió la boca como si fuera a decir, pero Nessie fue más rápida:
—Claro. No hay problema, ¿cierto, Jake?
—Por supuesto que no, Ness.
Si no hubiera estado tan tensa, me hubiera reído de la sumisión del perro hacia mi sobrina. El oficial soltó una carcajada en mi lugar. Podía imaginarlo riendo como un niño travieso y de alguna manera, sentía como mis ojos luchaban por enfocarse en Jack, aunque fuera por un instante.
—Gracias, chicos. Denme un minuto con Tanya y los alcanzo, ¿de acuerdo?
El perro parecía renuente pero no tuvo otra opción cuando Nessie tomo su mano, casi arrastrándolo hacia el garaje. De todas formas, continuó lanzando miradas ceñudas hacia mí hasta que desapareció adentro del garaje.
Jack permaneció en silencio, con sus ojos sobre mí. Cuando me atreví a mirarlo, por primera vez no pude verlo como humano. Él es algo más. Algo que no entendía, algo que no había visto antes en mis mil años de existencia. Es tanto lo que desconocía sobre él; no obstante, de alguna manera sabía que Jack Lancaster es peligroso para mí. No de la misma forma nociva en que yo lo soy para él, pero lo es.
— ¿Qué eres? —susurré, incapaz de contenerme por más tiempo.
Se inclina hacia mí con ojos brillantes, y todo mi cuerpo se movió en respuesta hacia él inmediatamente. Una sonrisa suave se hace con sus labios cuando susurra:
—Soy Jack Lancaster.
Apreté los dientes, podría triturar granito ahora mismo. Humano o no, él es desesperante. El ser más desesperante que he conocido. A pesar de su posible conocimiento sobre mi familia y mi insipiente deseo por estrangularlo, le declaré la guerra:
—Tarde o temprano averiguaré lo qué eres.
Me dedica una sonrisa llena de dientes y luz.
"Definitivamente, no es humano."
—Suerte con eso, Pastelito.
Me quedo ahí, congelada. Me llamó Pastelito. Pastelito como si yo no fuera una depredadora. Pastelito. Pastelito como si yo no fuera una creatura capaz de asesinarlo. Pastelito. Pastelito como si yo fuera tierna. Pocas cosas me habían parecido tan indignantes en mi existencia. Una pequeña parte de mi estaba indignada. La otra estaba atrapada en la horrible sensación de pérdida que estrujaba mi corazón con cada paso que él da hacia el garaje, lejos de mí.
"Esto no está bien."
"—Antes de que el día termine, tendrás una idea bastante clara de lo que he visto."
Las palabras de Alice resuenan como gritos en mis tímpanos. Nos había visto. Nos ha visto así. Nos ha visto besándonos… ¿Cuántas veces? NO. NO. NO. No importa. Esto no podía ser... Yo no podía… Era sed. Era lujuria. Era empatía. Esto entre ese hombre y yo era cualquier otra cosa pero no amor.
"—Sé que no lo aceptarás."
Cuando el motor del vehículo fue encendido, yo ya estaba caminando hacia el bosque. En cuanto dejé de sentir el suelo bajo mis pies, me di cuenta que en realidad estaba corriendo. No me detendría por un buen rato. No podía pensar con claridad ahora mismo. No después de haberlo tocado, no después de… El recuerdo del beso me abofetea el rostro. El recuerdo de su suavidad, su pasión, la necesidad…
La sensación cálida en mi pecho ya no es ligera como una manta, ahora es una roca demasiado pesada. Tan pesada que no puedo levantarla.
"—Mi intuición me dice que ya estás medio enamorada de mí."
Ese hombre, esa creatura, había estremecido mis simientes y desatado algo dentro de mí que no entendía. Era aterrador. Y no era para menos. Nunca me había sentido tan humana como ahora. Necesitaba poner distancia entre ambos. La distancia es suficiente para que esa abrumadora fragilidad se extinga.
Tenía que ser suficiente.
"—Suerte con eso, Pastelito."
Oh, Dios.
Gracias por leer este nuevo capítulo. Espero que les haya gustado. Por favor, comenten para saber lo que piensan. Gracias a todos seguir esta historia. ¡Feliz día del Amor y la Amistad adelantado! XOXOXO
