Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.


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"No hay nada que se quede tan grabado en la memoria como el deseo de olvidarlo". —Michel de Montaigne.

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CAPÍTULO 16

"Tengo que llamar a Alice".

"Pero primero voy a limpiarte la herida" dijo Isabella, centrando su mirada sobre Edward.

Él no discutió, en su lugar, trató de tomar fuerza sosteniéndose de su silla para levantarse del suelo, pero sus brazos temblaron, haciéndolo caer de nuevo. Bella se quedó quieta por un momento al verlo, quería ayudarlo, pero no quería ofenderlo sacando conclusiones. Antes de hacer cualquier cosa, verificó visualmente si el hombre la necesitaba, y viendo su expresión de vencimiento y su respiración agitada, supo que, aunque él no quisiera mostrarse débil, lo estaba y la necesitaba.

"Déjame ayudarte".

Ella se inclinó, colocando su brazo debajo del suyo, enfrentando su mirada.

"No soy un hombre ligero, Bella".

Sintió el cuerpo del hombre tensándose bajo su toque y su mirada le demostró su lucha interna para no parecer débil. Suspirando, se alejó y le dio una mirada inflexible, la que solía usar cuando sus alumnos se salían de control.

"Edward, no voy a dejarte en el suelo, por favor, por esta vez" pidió. "Hagamos esto juntos, ¿de acuerdo?" continuó, suavizando su voz.

Ella tomó la larga exhalación que salió del hombre como una aceptación y volvió a su lado. Ambos apenas podían concentrarse en lo que hacían mientras se coordinaban para que el cobrizo volviera a su silla de ruedas porque estaban ocupados concentrándose en no pensar en lo cerca que se encontraban.

Bella le pidió que entrara a su casa para limpiar la herida que lucía peor de lo que era por la suciedad de la tierra mojada. Ella estaba por cerrar la puerta principal cuando su mirada se centró en el solitario clavel maltratado sobre la tierra y, a pesar de su notable estado, lo recogió. Edward no necesitaba decirle que era de su parte, ella pudo concluir que Alice le había compartido sobre sus preferencias.

"Gracias por tu detalle, Edward" expresó.

Él miró la flor con una mueca. "Si, bueno…"

El ardor que sintió al estirar los labios le impidió continuar. Se llevó los dedos sobre su labio, notando un poco de sangre que le recordó a Black y sus palabras. Estaba pensando en que, de haber podido defenderse, el moreno sería quien estaría sufriendo cuando Bella volvió con su botiquín de primeros auxilios.

Ella tomó una silla para estar frente a él y limpiar su herida con cuidado, esforzándose en no pensar en su cercanía o en que estaba tocándolo. Lo que logró cuando el sentimiento de culpa atiborró sus pensamientos al escuchar a Edward gruñir por lo bajo al sentir el algodón con la sustancia tocando su labio.

"Lamento esto, Edward" alejó la mano, mirándolo con honestidad.

"No lo hagas. Black es quien lo hizo" la reconfortó sin éxito. Ella sacudió la cabeza y suspiró porque eso era peor, no reconocía como el moreno pudo actuar de esa manera. "Bella, estoy bien" declaró con terquedad.

Que Edward no la culpara le hizo sonreír débilmente y que volviera a centrarse en su herida. Cuando termino, se puso de pie y desapareció con el botiquín. Cuando volvió, Edward pudo escucharla intercambiando palabras ansiosas con su hermana por teléfono.

"Alice está en camino" informó en un tono calculador, mirándolo dubitativamente. Incapaz de decir algo más, él asintió. Un silencio se instaló por unos pocos minutos antes de que Bella centrara su mirada intrigada sobre él. "¿Por qué estás aquí, Edward?"

Él la miró, sopesando sus opciones antes de responder. Antes de su encuentro con Jacob y de las palabras resentidas que le escupió, él creyó que sería fácil decirle a Bella que ahora estaba seguro de lo que sentía por ella. Pero, ya no estaba seguro de si debía hacerlo. Francamente, estaba acobardándose.

"¿Edward?"

Él aclaró su voz y habló. "Quería disculparme. De la manera correcta."

Bella se quedó observándolo, sintiéndose decepcionada cuando él no añadió algo más.

Algo más como dejar en claro que sentía algo por ella, no un simple deseo de besarla o porque algo estaba sucediéndole con ella, como dijo en la boda de su hermano.

Ya que eso no sucedió, ella concluyó que es solo era un adorable deseo producido por su mente después de las palabras de Jacob, Alice y del beso que inició todo.

"Está bien, acepto tus disculpas. No tenemos por qué dejar que nos afecte lo sucedido, aún podemos ser amigos" habló, aceptando la disculpa porque sonó honesto y no quería arruinar lo que sea que aún pudieran tener.

A pesar del tono gentil de Bella, Edward supo que sus palabras no fueron comprendidas ni acertadas cuando percibió la seriedad de su expresión. Él mismo no estuvo contento en cómo se había escuchado sus palabras, así que, después de una inhalación profunda, continuó.

"No estoy disculpándome por besarte" declaró, consiguiendo la atención de la castaña. "Sé que fue impulsivo y lamento haberlo hecho sin pensar en cómo te sentirías. Pero, realmente, no me arrepiento".

Ella elevó una ceja hacia él sin comprender su explicación contradictoria. "¿Qué?"

Edward se tomó su tiempo para mirarla fijamente, pensando en su hermana tenía razón al comentar que no había lugar para dudas en cuestiones de relaciones. Sabía que Bella no era despistada, simplemente no quería dar nada por sentado, por lo que era su labor empezar a hablar con claridad.

"Ese día no fui honesto contigo cuando te dije que no sabía qué estaba sintiendo por ti" declaró con cautela, logrando que sus palabras provocaran que su corazón latiera más rápido. "Me ha tomado tiempo poder comprender que mis acciones son porque, en realidad, me gustas".

La comprensión llegó a la mujer tan rápido como él finalizó, conmoviéndola.

"Edward…"

"No he terminado" la interrumpió severamente, silenciándola. "No importa lo que sienta por ti porque Jacob tiene razón, no soy suficiente para ti" añadió, rompiendo las ilusiones que recién se formaban en la castaña. "No debí besarte, no debí pensar que podría tener una oportunidad contigo" arrastró las palabras, más para él que para ella.

"No digas eso, claro importa lo que sientes. A mí me importa" contradijo, expresando su desacuerdo. "No te refieras a mi como si fuese perfecta y tú lo más bajo y... no me pongas en un pedestal porque no lo hago contigo" le pidió de una manera más gentil. "Yo he pensado mucho en lo que sucedió y puedo decirte que no eres el único que tiene dudas sobre lo que pasa entre nosotros, también tengo mis propios temores ¿sabes?"

"Eso no tiene sentido" Edward la miró confundido. "Eres una buena persona, amable, leal y no te rindes fácilmente. Soy quien está en un nivel discutible".

"Lo tiene para mí. Si nos hubiésemos conocido antes, ¿me hubieses mirado más de dos veces?" explicó con seriedad." Edward, hemos pasado mucho tiempo juntos y temo que solo estés confundido porque, honestamente, eso puede suceder".

Él no pudo rebatir aquello, siempre espero que, en algún momento, sus malas decisiones lo pusieran en una perspectiva cuestionable y ese momento había llegado.

"Ahora que lo sabes, que sé lo que sientes, déjame aclare algo más" pidió, tomó un respiro profundo y lo miró con intensidad. "No sé cómo pasó, pero también me gustas. Detrás de mis propios temores y dudas, eso es lo que siento".

Edward la miró de la misma forma al ser consciente de que sus sentimientos, no solo eran más claros, sino también correspondidos. Sintió la emoción creciendo y llenándolo de una energía que tenía tiempo sin sentir. No sabía que podía volver a sentirse así.

"Pero, tal vez, no debemos apresurar las cosas hasta estar seguros hacia dónde queremos ir" ella continuó, luciendo dudosa. "Es solo que, por todo lo que hemos vivido juntos, tal vez no nos conocemos lo suficiente y no sé, supongo que quiero asegurarme de que podamos superar nuestras propias inseguridades respecto a nosotros antes de iniciar cualquier tipo de relación".

La propuesta fue agridulce para Edward, pero razonable al mismo tiempo. Incluso, se sintió afortunado porque desde de su perspectiva, eso ya era más de lo que habían tenido el día anterior.

"Y… ¿Edward?" ella atrajo su atención de nuevo con su determinación. "Lo que dijo Jacob, no es lo que creo. Así que, no pienses en lo que dice alguien más; nosotros tenemos la última palabra".

"Vamos a haces esto juntos" dijo él, utilizando las palabras que ella había usado cuando lo ayudó a levantarse.

Él la miró fijamente porque, aunque no tenía las palabras que deseaba expresar, esperaba que ella pudiera ver en su mirada su honesto compromiso. Y por la manera en que le sonrió, lo había hecho.

«•»

"Hombre, nunca te había visto tan confundido y callado" Edward miró a su hermano de soslayo antes de que él desapareciera por la cocina y cuando volvió, lo hizo una porción de postre que había sobrado la noche anterior. "Entonces, ¿en quién estás pensando?"

Él entornó los ojos porque desde que Alice se había tomado la libertad de explicarle a sus padres y hermano la situación que tenía con Bella, cada miembro parecía bastante interesado en su vida sentimental.

"No es nada, Emmett" respondió. "Disfruta de tu postre".

"Oh, Edward, estoy seguro que ese nada significa que estás teniendo problemas de relaciones" Emmett sonrió extensamente antes de darle un bocado al postre.

El cobrizo guardó silencio, alejando la mirada de su hermano que, aunque era imprudente, tenía razón. Pensó que, una vez aclarado sus sentimientos, y conociendo los de la castaña, su vida iba seguir su curso. Lo que no pensó era que iba a tener problemas para encontrar aquella dirección.

Las mujeres con las que se relacionó en el pasado no le compartieron sobre sus vidas, sus problemas o sus sueños, y honestamente, a él tampoco le importó saber. Incluso Victoria, quien fue su novia por más tiempo, no permitía que las emociones la dominaran, siempre planeaba y controlaba sus acciones; prueba de eso, su engaño reciente.

Así que no era problemas de relaciones como su hermano dijo, era más un problema suyo que influía en lo que estaba desarrollando con Bella. Ahora que ella estaba en su vida, que la estaba dejando entrar, había descubierto que había mucho que deseaba preguntar, decir, demostrar y saber, pero no sabía cómo hacerlo.

"¿Edward?" miró a su hermano de nuevo, encontrándose con su mirada perspicaz. "Sé que tienes más experiencia con chicas que yo, pero tal vez podría ayudarte".

Sus padres no lo presionaban a expresarse, entendían que su personalidad era reservada comparándola con las de sus otros hijos y él agradecía que controlaran su efusividad, aunque desde su accidente se había vuelto más permisivo al respecto. Sus hermanos eran más habladores y afectivos, por años trataron de contagiarle y motivarle a ser más espontáneo y relajado, aunque solían aceptar cuando se rehusaba.

Pero Emmett no parecía muy dispuesto a dejarlo reflexionar por si solo y Edward pensó que solo tenía que ver con todo el asunto de ser el hermano mayor, recién casado y, además, con una relación de años. Fue lo último lo que hizo que él accediera a abrirse con su hermano; su experiencia en una relación formal.

"Nunca me interesé por ser expresivo" dijo, mientras Emmett lo analizaba pacientemente. "Pero Bella es una mujer que de una manera u otra tiende a serlo. No sé cómo serlo, no solo con ella sino con todos" declaró, sintiéndose estúpido y presionado. "¿Es algo por lo que pasan todos?"

"¿Estás diciendo que nunca tuviste problemas para encontrar temas de conversación con otras chicas?"

"Mierda, Emmett" él gruño. "Nunca me importó si existía, digamos que, no me importaban precisamente las largas conversaciones".

Emmett puso los ojos en blanco, comprendiendo a lo que se refería.

"Soy un hombre hablador, a veces habló hasta de cosas sin importancia, pero pasé por esa fase con Rosalie" confesó, volviendo al tema central. "Al principio, al menos, creo que era más porque quería parecer más serio y no un estúpido frente a ella porque, ya sabes, es inteligente".

"Al parecer lo superaste".

Edward no quería sonar malhumorado, pero seguía sin encontrar la respuesta que esperaba de su hermano.

"Intento decirte que a veces sucede" Emmett se mantuvo serio e incluso se relajó en el sofá. "Entiendo que sus personalidades sean distintas, pero tal vez, solo necesitas conocerla mejor y llegar a confiar un poco más antes de encontrar la manera de interactuar".

Edward le arqueó una ceja a su hermano. "¿Tu consejo es que necesito conocerla mejor?"

Emmett suspiró impacientemente, antes de serenar su expresión.

"Edward, sé que intentas mejorar la impresión que le diste desde que se conocieron, pero ella probablemente solo quiere eliminar sus dudas y conocerte realmente" puntualizó. "Eres reservado y aunque eso te preocupa, ser lo contrario, no es ser tú. ¿Me entiendes?"

Sí. Edward sabía que no iba a ser fácil mostrarse como era, pero había pasado por momentos infelices por no atreverse a decir lo que sentía y pensaba. Bella le había dado una nueva oportunidad para ver hacía dónde estaban dispuestos a llegar; él solo quería comprometerse tanto como ella.

"Ahora, mi consejo es que salgan juntos" Emmett sonrió lánguidamente. "Ya que Bella ha estado presente en tus momentos más impetuosos e impulsivos, ambos necesitan ambientes y momentos tranquilos para conocerse. Hablar lleva a confiar en los demás y poder expresarse mejor, lo que te preocupa, ¿no?"

Edward lo pensó por un momento. Ya pasaban los descansos en la escuela juntos, a veces con Ángela, la amiga y colega de Bella, pero ahí eran profesionales y cautelosos. Así que, tal vez, necesitaban hacer un pequeño avance y la idea de su hermano parecía ser un buen inicio.

"Gracias, Emmett" Edward le dijo a su hermano de mala gana, sabiendo que eso lo haría actuar petulante.

Su hermano se levantó con una sonrisa satisfecha y palmeó su hombro antes de irse.

«•»

"Tu hermana está enloqueciéndome".

La castaña se sentó al lado de Edward, sonriendo ligeramente. La sala de maestros aún no estaba llena ya que se había apresurado con sus niños solo para llegar un poco antes. Secretamente, lo había hecho para pasar tiempo con Edward sin tantos ojos sobre ellos.

"¿Por qué?"

"Quiere actualizaciones constantes sobre nosotros" respondió con un suspiro cansado, pero con una pizca de diversión. "Siempre ha sido entrometida, pero ya que ambos estamos implicados, su curiosidad es del triple. Y dice que es tu culpa porque no puede conseguir nada de ti" Edward rio tenuemente entre dientes, observando como la molestia en la mujer se aligeraba.

Se quedaron en silencio mientras ella desayunaba y él terminaba con su propio desayuno. A ella no parecía molestarle el silencio, pero a él sí, de tal manera que aparte de hablarlo con su hermano también lo había hecho con su psicólogo. Él le había dicho que se sentía así en parte por los síntomas de ansiedad que presentaba, tenía sentido para él saberlo, pero eso no lo ayudaba.

"¿Crees que podríamos hacer algo juntos este fin de semana?" preguntó.

Bella lo miró con vacilación y sorpresa, pero claramente, estaba contenta. "Me encantaría, pero solo si estás de acuerdo, no quiero que te sientas presionado".

"Quiero conocerte, Bella" aclaró, quedándose en silencio ante su torpeza al hablar.

Ella encontró placentero que él quisiera no solo pasar tiempo juntos, sino también avanzar. Alejando su vacilación, sacudió la cabeza como afirmación, sonriéndole abiertamente. "Sí, deberíamos de hacerlo".

Edward estuvo complacido cuando ella aceptó sin presentar más excusas o pensar primero en la comodidad de él porque, aunque agradecía su comprensión, en ese momento no quería que su incapacidad para caminar o expresarse fueran una barrera, quería sentirse lo más normal posible con ella, lo más normal que podía de cualquier manera, porque no iba a poder recogerla en su casa ni llevarla de regreso, ni siquiera iba a poder ayudarla a bajar del auto.

Así que pasó el día orgulloso de haber logrado invitarla y por la tarde hizo la reservación en un restaurante bastante famoso en Port Ángeles. Incluso le permitió a su hermana que le aportara de sus consejos de vestuario al día siguiente, aun si no lo requirió. Y cuando Isabella llegó a su casa para recogerlo y usar el volvo, todavía se sentía positivo y orgulloso de si mismo, disfrutando de lo que podía llamar una nueva normalidad.

Pero tan pronto como Bella estacionó frente al restaurante, la ansiedad de Edward solo requirió un segundo para tomar el control de su cuerpo y mente. Ver tantas personas le recordó que no había estado en un ambiente parecido desde su salida fallida al cine.

"¿Estas bien, Edward?" la gentil voz de Bella le hizo fruncir el ceño aún más porque podía escuchar de nuevo su infinita paciencia.

Ella solo había necesitado mirar brevemente al alrededor para saber que la tensión que emanaba Edward se debía al lugar y la cantidad de personas. No eran muchas, pero sabía que, para él, eran bastantes. Aunque le desilusionaba de cierta manera que no pudieran seguir con el plan original, no iba a ser egoísta y forzarlo a entrar.

"Puedo hacerlo" dijo Edward, mirándola fijamente, encontrándose con su mirada cautelosa porque ella podía verlo esforzándose en que lo suyo fuera posible y no quería hacerlo sentirse culpable por no poder hacer las cosas con la misma facilidad que otras personas.

"Edward…"

"¿Qué tal si…?" la interrumpió para elegir las palabras que expresaran su temor repentino. "La última vez que fuimos a un lugar con muchas personas estuve bien los primeros minutos, pero después…"

"Lo recuerdo, Edward".

"No he estado en un lugar tan concurrido desde eso" expresó, enfadándose consigo mismo.

"No tienes que presionarte para hacerlo hoy, podemos ir a cualquier otro lugar".

Aunque él vio su media sonrisa también pudo ver su desilusión y la comprendía porque él se sentía igual por su temor de tener un ataque de pánico y arruinar su momento a solas. Él no podía entrar en aquel lugar sintiéndose agitado, no iba a arruinar más su cita y su primera oportunidad formal de conocerla y que lo conociera. Negar lo evidente era estúpido y obstinado.

"Tenía una reservación. Lo siento" dijo a manera de rendición.

Isabella encendió el auto, deslizando su mano a la de él, esperando que aquello pudiera eliminar su tensión. Él se tensó, pero no solo correspondió a la acción, sino que no soltó su mano hasta que se detuvieron en una pizzería nada concurrida o ruidosa.

Dentro del establecimiento había algunas personas, pero ellos se sentaron en una esquina privada y lejos de los demás. Una vez que ordenaron, él se permitió relajarse al seguir el consejo que su psicólogo le había dado: centrarse en su acompañante para alejar todo posible pensamiento catastrófico.

"Así que…" ella empezó de manera vacilante. "Jacob habló conmigo" Edward se quedó callado y únicamente frunció su frente, esperando que ella continuara. "Dijo que también hablaría contigo".

Él entendió que ella quería saber si el moreno había sido honesto. Se encogió de hombros, sin querer hablar del hombre e incluso recordarlo. "Sí, el profesor Black quería disculparse por golpearme".

"¿Y de lo que dijo?"

Edward la observó, lucía determinada pero también se escuchaba molesta. No quería molestarla más, pero no iba a engañarla y dejar bien al moreno solo para verla tranquila.

"No, pero se disculpó por golpearme, y eso ya es demasiado si hablamos de él" aclaró.

Bella bajó los hombros, suspirando y sonriéndole tenuemente en forma de disculpa. "Siento preguntarte, es solo que no quiero que se interponga entre nosotros y las palabras parecen ser lo suyo".

Comprendiéndola, él asintió con lentitud, y decidió no decirle que estaba en lo correcto. Jacob Black le había vuelto a enfatizar la poca probabilidad de que lo suyo con ella fuera a funcionar. Pero él no había permitido que sus palabras perforaran en su mente, en su lugar, se sintió un tanto presumido de poder centrarse en la promesa que le había hecho a la castaña.

"¿Él te dijo algo?" inquirió él.

"Nada que valga la pena recordar" ella negó con cierta consternación. "No lo entiendo, Edward, la perspectiva que tenía sobre él ha cambiado radicalmente. Cuando lo conocí parecía amable y agradable".

"Las personas no cambian, en realidad nunca son como crees, sobre todo al principio" reflexionó él. "El tiempo y las situaciones te permite descubrir cómo son en realidad".

"Tú no" ella declaró, "quiero decir, de alguna manera es un alivio que ya haya visto algunas de tus peores facetas".

A pesar de que no estaba reprochándole su comportamiento, él se sintió evidenciado de su poco control en el pasado. "No hay palabras suficientes para disculparme contigo y mi familia".

"Entiendo que nos conocimos en situaciones complicadas" le miró comprensivamente, sin excusar su comportamiento, pero sabiendo que era un humano con defectos después de todo.

Incluso ella podía nombrar algunas veces en que se había equivocado o dudaba de sus acciones por temor a equivocarse, como cualquier humano. Le estaba dando a Edward una oportunidad, a pesar de su inestabilidad al reaccionar en situaciones inesperadas porque en su interior intuía que era una persona con buenos sentimientos y esas reacciones tenía un origen.

Siendo racional, sabía que se estaba arriesgando al esperar que él demostrara que sus peores facetas eran una máscara. Pero así era la vida, a veces se apostaba todo aun cuando las posibilidades de ganar y perder fueran las mismas.

«•»

El viaje de regreso a Forks llegó más pronto de lo estimado, puede que no hubiesen hablado sobre hacia donde se dirigía lo suyo después de aquel día, pero la sensación de serenidad los acompañó hasta la casa de los Cullen.

"Fue una buena idea salir, gracias" dijo Bella, una vez que estuvo frente a su camioneta, lista para irse. "Creo que estamos yendo por un buen camino".

"También disfruté de este avance" reconoció él.

Ella le sonrió y, tratando de escucharse casual, habló. "La próxima vez podría preparar algo para nosotros, resulta que me defiendo en la cocina".

La jovialidad en su voz hizo que Edward sonriera con ligereza, sintiéndose como cualquier otro sujeto en medio de una cita y tuvo que reconocer que, aunque esa tarde empezó mal, la manera que su cita se desarrolló después de dejar de lado a Jacob Black, le motivaba a pasar otra tarde junto a ella.

Antes de subir a su camioneta, Bella dio un paso hacía él para despedirse, pero se detuvo al darse cuenta que no sabía cómo debía hacerlo. Era fácil decir simplemente adiós, pero no quería aquello, y Edward pensó en lo mismo por lo que la miró con indecisión.

"Sé que esto fue, de alguna manera, una cita…" él se detuvo para tomar una respiración profunda.

Había aprendido de sus errores. La primera vez que la había besado fue en un momento incorrecto y, aunque ese podría ser calificarse como un buen momento, no quería darlo por sentado.

Ella lo miró con expectativa cuando se detuvo, mordiendo ligeramente su labio inferior, pasando de la vacilación al nerviosismo porque sabía lo que iba a decir: «sé que esto fue, de alguna manera, una cita, pero no tenemos que besarnos». Naturalmente no todas las citas terminaban en besos, sin embargo, ella lo deseaba aun cuando sabía que hacerlo podría volverse una desventaja para lo que estaban construyendo.

"¿Y…?" ella lo presionó a finalizar.

"¿Qué pasaría si te beso?" cuestionó porque solo lo detenía no saber si estaban listos para otro intento y la mejor manera de obtener la respuesta era preguntándoselo directamente.

Observó que ella miró hacia sus labios y eso le indicó que sus pensamientos no eran tan distintos a los suyos. Ella pensó en las veces había dudado de sus acciones por temor a equivocarse y decidió que no iba a complicarse razonando algo tan natural como un beso. Mucho menos cuando ambos lo deseaban.

Respirando profundamente, ella sonrió jovialmente. "¿Esta vez estás asegurándote primero?"

No quería traer su error al presente para incomodarlo, solo quería hacer que se diera cuenta que ella ya no estaba enfadada por eso y que no quería que su nueva oportunidad de besarlo fuera una acción tan formal o planificada.

"No quiero equivocarme otra vez" Edward bufó ante la referencia, pero sonriéndole de forma lenta.

Bella se inclinó hacia él y colocó las manos a los costados de la silla de ruedas para estar a su altura y presionó sus labios sobre los de él para iniciar el contacto, esperando que eso respondiera a su pregunta y supiera que no estaba equivocándose de nuevo. Se separó y le sonrió suavemente, esperando su reacción.

Edward tomó sus mejillas antes de atraerla de nuevo hacia sus labios, profundizando el beso y disfrutando de la presión de sus labios en los suyos cuando sintió que colocaba sus manos en su pecho para sostenerse. Pudo sentir ese beso semejante al de la boda, pero muy distinto, porque en este tenían la seguridad de que no estaban equivocándose.

Él no pensó que algo tan bueno como lo que tenía en ese momento con Bella pudiera sucederle. Después del accidente y el abandono de Victoria, en realidad no pensó que podía rehacer su vida. Los primeros meses fueron bastantes oscuros, no quería adaptarse a lo que sería su futuro, pero ahora, podía ver que no estaba perdido, podía ver al fin, que la vida estaba siendo buena con él.

Una exclamación baja pero cercana hizo que la pareja se separara. A medida que recuperaron el aliento reconocieron a Alice a unos metros balbuceando disculpas con una gran sonrisa para luego adentrarse a la casa junto a Jasper. De nuevo solos, Edward y Bella se quedaron en silencio, ella avergonzada y él disgustado con su inoportuna hermana.

"¿Esto es tan incómodo para ti como para mí?"

Edward resopló, pero serenó sus facciones para mirarla. "No te sientas así, ¿qué piensas que hace ella con mi mejor amigo?"

La castaña sonrió, pero se mordió el labio mirando hacia la dirección dónde su amiga había desaparecido. "¿Deberíamos hablar con ella e impedir que enloquezca?"

Edward suspiró porque no creía que tuvieran nada que explicarle a su hermana, pero comprendía que la amistad entre ellas era muy fuerte para no hacerlo. "Podría ser lo mejor, pero debemos aclararle que no vamos a decirle todo lo que hagamos a partir de ahora".

Bella sonrió por lo que dijo, pero estaba de acuerdo, de ninguna manera iba a darle los detalles de lo que hacía con su hermano. Ella cerró la puerta de su auto, que había dejado abierta con anterioridad, y siguió a Edward al interior de la casa.

Tan pronto como dieron un paso en la misma habitación dónde estaba Alice con Jasper, la pelinegra se plantó frente a ellos sin esconder su sonrisa.

"¡¿Están saliendo?!" gritó.

"Nosotros no…" Bella miró hacia su amiga con reprensión mientras Edward, a su lado, ponía los ojos en blanco. "Alice, ¿podemos hablar?"

"¡Por supuesto!" exclamó con obviedad, acercándose a ella y dejando a su hermano en segundo plano. "¡Tienes mucho que contarme!"

"Ambos queremos hablar contigo" especificó el cobrizo.

"Lo haremos, pero primero quiero hablar con mi mejor amiga" ella discutió con una sonrisa controlada, dirigiendo a la castaña hacia las escaleras que llevaban a su habitación.

Edward le dio una mirada de apoyo a la castaña sabiendo que la necesitaría para tolerar a su hermana en ese estado enérgico. Cuando ellas desaparecieron, se giró hacia su silencioso amigo que lo había estado observándolo atentamente.

"Sabía que tu reacción al verla aquella noche con otro no era por simple curiosidad" le recordó cuando estuvieron frente a frente.

"Esa noche, aun la veía como la mejor amiga de mi hermana".

El hombre asintió lentamente, antes de enarcarle una ceja con media sonrisa. "¿Acabas de tener una cita con ella?"

"No pareces ha estado hablando sobre nosotros ¿cierto?"

Jasper se encogió de hombros y cruzó los brazos sobre su pecho con una sonrisa ligera. "Sí, un poco, ya que tu no estabas hablándome sobre ello".

"Sabes que no soy bueno hablando de mi vida privada o mis relaciones" se defendió, poniendo los ojos en blanco.

"Lo sé, pero resulta que me has hablado de tus otras citas, incluso las que tenías mientras estabas con Victoria" expresó su amigo en un tono calmado, sin fijarse en cómo Edward se tensaba ante las situaciones pasadas. "¿Qué es lo que la hace diferente a las otras mujeres como para que quisieras mantenerlo para ti?"

Edward se quedó en silencio por un momento, reteniendo sus ganas de poner los ojos en blanco porque no podía hacer eso cada vez que no quería hablar. Jasper era, después de todo, más que su mejor amigo y había soportado mucho de su mierda y errores a pesar de que no concordaba con él. Prácticamente había estado con él en las malas, ¿por qué no también lo estaría en las buenas?

"Es evidente que Bella no tiene la personalidad de ninguna de las chicas con quien he estado antes" respondió.

"¿Solo por eso no me dijiste?"

Edward miró a su amigo con una ceja alzada por su modo de hacerlo hablar.

"Es por todo, Jasper" reconoció. "No planeé conocerla, trabajar con ella o que me gustara. Todo lo que hemos pasado juntos y el hecho de que por algún motivo sienta algo por mí cuando no he sido precisamente el hombre más extraordinario los últimos meses es… no sé cómo explicarlo, pero siento que tengo que cuidar la oportunidad que tengo con ella" expresó, resoplando al final. "¿Por qué Jasper? ¿Cómo puede ella sentir algo por alguien que ha cometido tantos errores y no deja de hacerlo?"

Su amigo parpadeó por la repentina franqueza de Edward, sorprendido de su honestidad, pero también de su inseguridad.

"Porque ella ve en ti lo mismo que nosotros, Edward" declaró con seriedad.

"Sí, eso es peor" bufó. "¿Cómo es que siguen aquí?"

"Es lo que la familia hace" contestó su amigo con firmeza. "Sabemos que el accidente cambió tu vida y te obligó a volver a Forks, con tu familia. Incluso, aunque no lo dices, sabemos porque te comportas como lo haces y no hablo solo sobre el accidente".

Esa última declaración hizo que los ojos de Edward centellaran con disgusto.

"Eres él único que sabe porque me fui de Forks".

"Tú y yo lo sabemos" concordó. "Pero evadirlo ahora que volviste no te ayudará".

"¿Cómo puede ayudarme decir que no quiero ser parte de está familia?" declaró en voz baja, solo para él y Jasper. "¿Escuchas lo cruel y desagradecido que suena?"

"Tarde o temprano vas a tener que aceptarlo y enfrentarlo, dejar de disfrazar tu actitud diciendo que es por el accidente porque tú y yo sabemos que no es verdad" intentó razonar con él.

Edward sacudió la cabeza. "Simplemente olvídalo. Estoy tratando de continuar sabiendo que mi vida no será como antes y estoy bien con eso, ¿sabes?"

"¿Estás seguro?" Edward cuadró la mandíbula sin responder, por lo que Jasper con seriedad aceptó que había llegado al final del tema, el cobrizo había levantado su barrera privada de nuevo. "Tal vez es lo que necesitas para dejar actuar de la manera en que lo haces".

"Es increíble cómo puedes arruinar un buen momento" declaró el cobrizo, rechazando volver al tema.

"Ni siquiera intentes culparme" su amigo le entrecerró los ojos. "Entiendo que sea complicado ser honesto con tu familia, pero soy tu amigo y si no puedes hablarlo conmigo ¿cómo lo harás con Bella?"

"¿Por qué tendría que hacerlo?" inquirió.

"¿Realmente estás preguntándome? Si ustedes empiezan una relación, tienes que ser honesto con ella sobre los aspectos importantes de tu vida. ¿Acaso piensas que no se va a dar cuenta?"

Edward iba a responderle cuando el sonido de los tacones sobre la madera de la escalera hizo que ambos se quedaran en silencio. Lo único que podía pensar mientras ellas entraban en la habitación era que, si su amigo tenía razón, Bella iba a terminar conociendo la historia que se había esforzado en olvidar.


¡MIREN QUIEN VOLVIÓ!

Sí... yo.

Ha pasado muchooo desde la última actualización, pero apenas regresó mi inspiración con está historia (mientras tanto he estado trabajando en otras). Por supuesto, no iba a terminar el año dejándolas sin continuación. Espero que la espera haya valido la pena, incluso el capítulo es un poco más largo por la paciencia que han tenido.

Realmente agradezco a quienes me mandaron un mensaje preguntándome y motivándome a continuar, por supuesto, también a quienes siguen conmigo después de tanto. Prometí actualizar antes del final de año y aquí lo tienen, espero sus comentarios y regaños (risas).

Gracias por los comentarios en capítulos anteriores, alertas y favoritos a:

alejandra 1987, ALEJANDRA MASEN CULLEN, almacullenmasen, anytito, blankitapia, calia19, cary, chiarat, CHRCullen, cinti77, Cobrizo Cullen, cristal82, Danny CullenMa, ginnicullenswan, gmea, Iza, Jade Hsos, Klara Anastacia Cullen, LeoniBlackAngel, Letieuge, Licetsalvatore, liduvina, Lizdayana, Liz Vidal, lupitaduarte584, makaTargaryen, Maribel 1925, Maryluna, melina, mony17, Nena-Mary, odi19, patymdn, PEYCI CULLEN, saraipineda44, soledadcullen, sonia sandria, SUN, Tata XOXO, Tecupi, Valery1, Vanina Iliana, Vanenaguilar, Yoliki, YouHysteriaMyHysteria; e invitados anónimos.

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