-Chapitre dix-huit-
Solo se podía escuchar el suave roce del viento, el cual movía ligeramente los cabellos de la pareja que se encontraba en aquel jardín.
Diane estaba estupefacta. No podía articular palabra alguna y su mente era una enorme enredadera de pensamientos.
"No puede ser, él está aquí"
"¿Qué hago ahora?"
"¿Qué digo?"
"Es tan guapo"
Este último pensamiento lo alcanzó a escuchar Harlequin. El hada simplemente se sonrojó a más no poder. Él igualmente estaba de piedra y su pulso no paraba de latir como loco.
"Rayos, esta humana va a matarme"
Pensó el hada, hasta que se le ocurrió algo para poner fin a ese incómodo silencio.
Tosió un poco y habló:
— H-hola... — Trató de sonar calmado aunque en su interior era todo lo contrario.
Diane dio un respingo al escuchar su voz. Esa voz… Tan dulce.
— H-hola su majestad.
— No esperaba verte por aquí. De hecho esperaba ver a mi hermana, ya que me habían dicho que quería hablar conmigo sobre algo urgente…— Y apenas cayó en cuenta de lo que quiso hacer el hada. Se las iba pagar o agradecer, pero hablaría con ella, sí o sí.
— Oh, ya veo… Sólo que hace unos momentos estaba conmigo. Aunque se fue junto a Ban sin que me diera cuenta.-Dijo inocentemente la muchacha de cabello castaño. Harlequin, se dio cuenta de que ella no sabía nada de las intenciones de la rubia y al parecer aún no caía en cuenta de lo que quiso hacer el hada.
"Pobre e inocente alma"
— Pues parece ser que solo quería que tú y yo nos encontráramos. — Volteó un poco su rostro, con un pequeño sonrojo adornando sus mejillas.
Solo se veía como el color rojo tomaba posesión del rostro de Diane. Su corazón comenzó a latir frenéticamente mientras sentía como le sudaban las manos. Comenzó a sentir un inmenso calor, a pesar de que la temperatura ahí era bastante fresca.
Harlequin se percata de esto al voltear de nuevo con ella, ya que no hacia ningún ruido. Hasta que leyó sus pensamientos, cayó en cuenta de que, lo que dijo, lo dijo en voz alta.
"Ella quería que… él y yo… en el jardín…"
Su cabeza era un caos y Harlequin se aproximó a ella al ver que estaba perdiendo el equilibrio y antes de que cayera en el pasto, King la tomó en brazos. Tenía a Diane contra él, ésta tenía sus brazos apretados en su pecho mientras su respiración se hacía cada vez más fuerte.
Solo se quedaron mirando de nuevo con las emociones a flor de piel. Harlequin tenía su perfecto peinado movido de una manera rebelde y Diane, sus ojos morados estaban muy abiertos.
"Siento que estoy en el cielo en los brazos de un ángel"
— Discúlpeme. Era tanta la emoción que no pude controlarla y casi caigo desmayada. — Decía Diane, parecía apenada, aunque aquí el que se sentía culpable era otro.
— No, no. Fue mi culpa el haber permitido eso. Si no lo hubiera pensado en voz alta, no hubieras colapsado de esta forma. Discúlpame a mí, por favor.
Se veía tan apenado, que inconscientemente Diane subió una mano suya y trató de acomodar el flequillo del rey hada. Luego la bajó un poco y la posicionó en su mejilla tiernamente.
— No se preocupe. Ya no volverá a pasar. — Y le dedicó una dulce sonrisa. Ante esto el rey no pudo evitar devolvérsela de igual forma.
— Muy bien, entonces.
Y así se quedaron un buen rato, Diane en bazos del Harlequin, a quien le estaba acariciando la mejilla suavemente. Y Diane despierta de su hipnotismo y, sonrojada trata de reincorporarse bien. El rey hada al sentir esto, la suelta poniéndola de pie. Al hacer eso siente un extraño vacío en las manos…
"Que extraño..."
— Emm… ¿Sabe? Ya que estamos los dos aquí ¿Por qué no tratamos de conocernos más? Vamos, vamos. Acuéstese conmigo en el césped. — Diane lo decía inocentemente, mientras se acostaba en el pasto tranquilamente ante un peli castaño sorprendido ante tal invitación.
"Vamos. Aprovecha esta oportunidad"
— De acuerdo ¿Por qué no?
Se acostó junto a ella viendo el inmenso cielo azul adornado con nubes que surcaban el cielo.
— Es hermoso, ¿no cree?
— Si…
Pero a este punto el de ojos amielados ya no estaba observando hacia arriba. E inconscientemente había volteado su rostro viendo el perfil de la castaña a su lado.
Era lo más hermoso que había visto en lo que tenía de vida. Diane simplemente era un ser puro e inocente, y no había maldad alguna en su corazón. Tanto que se lo dijo Elaine y era verdad.
"Te quiero tanto"
Pensaba el hada aun observándola. Y tras esto, Diane también voltea su rostro hacia el de él y así ambos quedaron atrapados en la mirada del otro.
Diane sabía que este sentimiento que empezaba a brotar, lo hacía de una manera muy intensa. Nunca se había imaginado poder estar enamorándose de un hada. Pero era tan dulce y lindo que no poda evitarlo.
"Este sentimiento que brota en mi interior, es lo más hermoso que jamás había experimentado".
