No olvidar las compras
Jerry, se despertó de golpe, "¿Dónde estoy? ¿Qué hora es? ¿Qué estaba haciendo?" Todo esto se preguntó mientras se sentaba en un asiento de mármol donde anteriormente se encontraba acostado. Le dolía la espalda, su cabeza, su cuello, y cada extremidad de su cuerpo, pero a pesar del sordo dolor, solo era un eco del pasado, este estaba completamente sano. Después de revisarse lentamente e ir aclarando las ideas miro a su alrededor, parecía estar en una banca bajo un árbol en algún parque de alguna ciudad.
Observo el cielo, por la luz no parecía ser tan tard pm, lo extraño era el silencio, parecía ser que no había personas al su alrededor, aunque en la lejanía podía ver personas y autos, como cualquier día normal, obviamente estaba en medio de un parque de personas no mágicas pero porque se encontraba acá…, y donde estaba lady Othinus se preguntó.
Por mas que observo a su alrededor no había indicio de nada, no se encontraba por ninguna parte, pero igual decidió pararse, capaz podría pensar mejor de esta manera. Al levantarse sintió un peso extraño en uno de su bolsillo, al enfocar su mirada en su bolsillo derecho se dio cuenta que su pantalón estaba limpio, su color azul era como si fuera nuevo, por lo que se detuvo a mirar toda su ropa, es verdad que vestía como muggle siempre lo hacía para espiar, camuflarse ante los indignos pero nunca escogia ropa nueva, gastar en algo asi ya era mucho, por lo tanto le extraño que aunque era su misma ropa de siempre, se encontraba prácticamente nueva, "¿que hechizo vuelve nuevo a algo viejo?" se preguntó, aunque ni siquiera sabía si realmente algo así existía. Mientras estos pensamientos pasaban fugaz mente por su mente, decidio sacar lo que tenía en su bolsillo.
Era un sobre algo pesado, en este se encontró varias cosas a pesar de su pequeño y simple tamaño. En este habían varias monedas, galeones de oro, unas 250 conto, también encontró una llave pequeña, dinero no mágico, aunque no sabia que el valor de este, identificación no mágica con nombre Jerry Luhart Brown, y otros pequeños plásticos rectangulares que no entendía, también encontró joyas de diferentes calidades almenos eso creyó por los colores, no es como si fuera rico a pesar de su familia, la que si reconoció fue unas cuantos rubíes, y por ultimo una carta simple.
Pequeño Jerry, como ves te he dejado algunos bienes para que cumplas ciertas misiones, y es que espero que me seas de utilidad, no pretendo tener un haragán en mi grupo, porque si no creas que eres especial mi pequeño soldado. Lo primero que debes hacer es ir al banco de Gringotts que espero por obviedad sepas donde queda, ahí utilizando la llave abrirás una bóveda donde obendras los bienes mas que suficiente para obtener una base de operaciones, sabes lo que quiero decir no?, jaja, continuando, tu deberás por ti mismo cual será la mejor localidad, debe estar acorde a la acción rápido que conlleve los planes principales del mago Voldemort, todo esto te encargaras tú, gasta lo que sea necesario y piensa bien, no te preocupes no debería haber ningún inconveniente en el banco, segundo, también espero que puedas adquirir propiedades no mágicas, pero esto lo tendrás que hacer sin la ayuda del banco mágico, debes ser flexible entiendes?, Bueno si quieres ayuda para utilizar tu cuenta bancaria y tus tarjetas de crédito y débito me lo puedes consultar fácilmente, solo di mi nombre tres veces mentalmente y te comunicaras conmigo, pero recuerda no es un juego niño, tercero quiero que veas como es el ingreso a Hogwarts, no para hoy obviamente ya se que no es época, solo ve como, en esto te puedes tomar tu tiempo. Por lo tanto tienes dos misiones urgentes para lo primero espero que en no menos de 3 dias lo logres el segundo en una semana y el ultimo hasta el nuevo año escolar que será en solo 5 meses, no olvides que la decepción solo acortara tu vida. Si te preguntas que hare, solo ire a ver personas prometedoras, me gusta jugar también.
Con buenas intenciones Lady Othinus, la tuerta.
Jerry leyó todo esto parado, no sabia que pensar, realmente no pensó que tan pronto tendría que hacer algo, es verdad que no era combate, espionaje, sabotaje, rapto o algo malo, pero que tan bueno puede salir el querer meterse con el señor tenebroso… aun asi no estaba en el cuestionar nada. Por lo tanto guardo el sobre en su bolsillo, y caminando firme fue a cumplir sus misiones, sin ante en suspiro decir.
No creo que sea tan difícil realizar lo no mágico, no?
Mientras tanto en un bar desconocido de un pequeño pueblo desconocido:
"Buena esa hermano, se ve que solo la familia Cecil tiene la dignidad de ser dueños de este sucio e inmundo lugar" Exclamo una mujer blanca de 173 centímetros de alto, con pelo y ojos negros, el pelo era largo y lacio, de figura delgada con un seno y caderas normales pero bien formadas, ocultas por un vestido Holgado delo mismo color que su pelo, con zapatos de vestir igual de negros, siendo solo una pequeña cadena con una esmeralda que adornaba su cuello de manera elegante. Aunque su cuerpo era hermoso a pesar de no ser voluptuoso, no se sabía de su rostro pues llevaban mascaras de fina metalurgia, plata con oro sin lugar duda, representaba al rostro inexpresivo de una muñeca.
"Realmente es cierto mi querida hermana, solo las grandes y antiguas casas pueden existir jajajaja" Respondió una voz joven, este individuo tendría unos 179 centímetros de alto, también con pelo y ojos negros, llevaba al igual que su hermana una máscara inexpresiva tan lujosa como la anterior mencionada, su cabello era corto, y su ropa negra al igual que su hermana, era una simple camisa y pantalón, con zapatos de vestir, y solo una cadena con un par de rubíes adornaban su muñeca derecha.
El escenario era realmente devastante, sillas rotas, mesas hechas pedazos, cristales y licor esparcido por el suelo y las paredes, y por ultimo 4 hombres en el piso ensangrentando, pero parecia que respiraban pesadamente, solo un hombre anciano se encontraba parado con su varita levantada a pesar de la sangre que salía por sus labios y los cortes que tenía en sus brazos y pecho, este con voz fuerte exclamo
¡CÓMO SE ATREVEN INMUNDOS, ESTE ES MI BAR!, grito el hombre viejo, mientras salía la saliva disparada mientras hablaba.
"No no no no no no, quien te crees tu pobre viejo, todo lo que ves en este pueblo y más halla es nuestra tierra asi que ustedes son nuestros juguetes" Dijo la joven mujer con un tono juguetón en su voz, mientras que levantaba lentamente la varita.
¡INMUNDOS, SE CREEN TANTO POR TENER LA SANGRE QUE CORRE POR SUS VENAS, PERO NO SAN MÁS QUE UNOS ASESINOS! ¡NO PERMITIRE QUE HAGAN DAÑO A MIS CLIENTES, A MIS AMIGOS O A MI FAMILIA!, grito el hombre mayor mientras se ponía en guardia y se prepara para comenzar otra vez la lucha, pero en su mente sentía tanto miedo en dejar a su mujer, hijo y nieta solos en un pueblo asi, capaz puedan huir a una ciudad muggle, tendrás los ahorros suficientes aun si no estoy.
Pensó mientras reforzaba su resolución.
"Bueno tanto quieres morir no viejo jaja, pero creo que es mejor disfrutar un momento de tu hermoso canto", dijo la joven mujer mientras con canto extremadamente rápido pronunció la maldición cruciatus.
El señor mayor no pudo recitar su magia de protección y aun si lo hubiera hecho el hermano de la joven igual lo hubiera derrotado. Como en cámara lenta el veía que esta magia inmunda se le acerva y el en su mente rezaba porque su familia encuentre una mejor vida, pero nada de esto pasaría ya que de la nada alguien apareció entre el hechizo y el.
De la nada apareció en un parpadeo una mujer, la cual recibió el hechizo de frente, pero como una pequeña luz de una lluvia de estrellas fugaces se esparcieron y extinguieron en un instante, y la mujer ni se inmuto.
Las tres personas que se encontraban en el bar se encontraban mudas, no sabían que pensar de la mujer que a pesar de recibir una de las peores maldiciones de la existencia mágica ni se inmuto, capaz había gente que podía resistirse al dolor, pero tanto para ni siquiera suspirar… No solo eso al pasar los segundos contemplaron la belleza que exhalaba por cada uno de sus poros, era sin duda una bruja de oro, esos cabellos como oro líquido, esos ojos más verdes que la esmeralda más perfecta, con una pupila reptil inquietante pero exótica, el rostro de un ángel, con pequeños pero carnosos labios rosas, aunque no se mostraba mucho su cuerpo por su capa que lo cubría todo, no se dudaría nunca de su perfección, solo desencajaba su sombrero de bruja que aunque parecía más grande de lo normal, no le quedaba mal.
El joven enmascarado mago se quedó sin respirar, "quien era este ser de luz, esta belleza, había alguien asi en este pueblo destartalado, imposible, una noble extranjera", se preguntó mientras miraba embobado a la bruja de oro.
La joven también pensó en quien era esta joven belleza, porque aunque mujer heterosexual no negaría el increíble atractivo de esta mujer, nunca se había sentido tan pequeña.
El viejo era el único que pensó con claridad, otra enemiga, una aliada, no sabía solo sabía que sea quien sea su belleza estaba a la par de su poder, tanto asi que cada nervio de su cuerpo pedio que se arrodillara y pidiera clemencia.
Este momento de tranquilidad y silencio no se prolongó por mucho tiempo pues la bruja dorada pronuncio unas cuantas palabras que cambiarían el rumbo del mundo de estos tres.
Creo que se me ha pegado lo de buen samaritano de mi querido y tonto, así que porque no se unen a mi?, dijo Othinus con una expresión dominante aunque su voz era amable
Fue de la joven que salieron unas palabras
"Quien eres t…", de pronto ella cayo, o mejor dicho los tres cayeron siendo solo la bruja dorada la que estaba en pie, dio una pequeña sonrisa y respondió.
Solo su nueva señora.
Hasta aca es el Nuevo capítulo solo que tuve que hacer algunas cosas y lo subí en dos partes.
