Que onda chavos, ¿Cómo están?
Yo la verdad me encuentro muy bien, me encuentro muy de buenas y no es por nada más y nada menos que porque estoy aquí, trayendoles un nuevo episodio de Doki Doki: Desactiva el Juego. Y es que para mi escribir, es un pasatiempo impresionante, no soy muy bueno y es la verdad no soy muy bueno ya que soy un escritor novato, pero se hace lo que se puede.
Bien dicen que el que no intenta, no vence; el que poco afloja, mucho aprieta o algo así era.
En fin, esta ocasión Jack se enfrenta-una vez más-a tener que compartir sus poemas con aquellas que se robaron su corazón, olvidando cada vez más la que era su misión principal e incluso, en algunas ocasiones, olvidando que está dentro de un juego, pero pronto lo recordaba.
Chicos este es el capitulo dieciocho, han pasado casi tres años desde que empecé con esto y de hecho hubo un momento en el que creí que ya no iba a volver a escribir ni a subir ninnguna historia de nuevo y me alegra saber que estaba equivocado. Y ahora, sin más...
¡Comenzamos!
Nota: Los personajes e historia de Doki Doki Literature Club, NO ME PERTENECEN. Todos los derechos al gran dios Dan Salvato y su equipo.
"Se supone que deberías mostrarme algún poema tonto y así yo diría: 'Ja, no está mal, pero déjame mostrarte cómo luce la literatura de verdad'".
-Natsuki.
Poesía y letras
Estuvimos en esa posición leyendo durante casi diez minutos y en todo ese tiempo solo me preguntaba, ¿Cuándo se terminara esto?
-Muy bien, todos-Monika nos llamó, haciendo que volviéramos a tener conciencia del tiempo-, ¿Todos tienen sus poemas listos?
-Ay, por favor-contestó Natsuki molesta-, ¿no podías escoger un peor momento?
-Perdón. Solo quería asegurarme de que tuviéramos suficiente tiempo-contestó apenada mientras se acercaba a nosotros-, aunque debo admitir que te ves muy cómoda ahí.
-¿Eh?
Nos miramos el uno al otro. En verdad estábamos muy juntos. Natsuki de repente se aleja de mí antes de levantarse. Monika regresó al frente de la habitación con una pequeña sonrisa.
-Muy bien-dije mientras me ponía de pie-. Supongo que nos detendremos por ahora.
Cerré el libro no sin antes revisar en que página nos habíamos quedado. Extendí mi brazo para regresarle su manga.
-¿Vas a devolvérmelo? ¿no quieres saber qué pasa después?
-Pues sí, pero Monika dijo…
-No seas torpe-me interrumpió. Por alguna razón se veía un poco triste-. Llévatelo a casa.
-¿Qué?-pregunté confundido-¿estás segura?
Preguntaba eso por dos razones. La primera era porqué imaginé que le gustaba saber dónde estaban sus cosas, así que suponía que no era del tipo de personas que solía prestar sus cosas. Y la segunda es porque-siendo honestos-no tenía mucho interés por leerlo, podría darle una hojeada, pero tanto así como para sentarme a la mesa y poner toda su atención en él pues…
-Pues claro. Tomaría toda la vida terminarlos si no lo llevas a casa, solo asegúrate de terminar este antes de mañana, así podremos empezar con uno nuevo y te advierto, si tiene algún doblez cuando me lo regreses, te mató.
-Te aseguró que estará bien conmigo.
Pensé en lo que dijo, ¿Acaso dijo antes de mañana? No había terminado ni la mitad del volumen, ¿Cómo iba a terminar antes de mañana? Talvez, si me quedaba hasta atrás mientras intercambiaban sus poemas entre ellas, podría adelantar un poco. Aunque me perdería de cualquier cosa interesante que pasará, supongo que es un sacrificio necesario con tal de ver la cara entusiasmada de Natsuki.
Era eso y que la verdad, estaba asustado de lo que pasaría si no terminaba de leerlo.
Me acerqué a mi mochila y metí el manga por encima de los cuadernos.
-Por cierto-dijo Monika detrás de mí, llamando mi atención-, ¿Recordaste escribir tu poema anoche?
-Por supuesto-respondí al mismo tiempo que sacaba una hoja blanca con mi poema en él.
La primera vez que hice esto, estaba muy nervioso por hacer algo como esto, pero tomando en cuenta que estaba haciendo esto por cuarta ocasión, ese sentimiento se había ido.
Todas sacaron sus poemas. El nerviosismo pudo haberse ido, pero aún tenía esa duda de, ¿Con quién debería compartir mi poema primero?
Me acerqué a Natsuki quien me recibió con una gran sonrisa. Intercambiamos poemas y ella comenzó a leer. Su mirada intensa mientras lo leía me hizo ponerme un poco nervioso, me preguntaba ¿Qué estaría pensando? Terminó y volteo a verme a los ojos.
-Okay, empecemos con las cosas que no me gustan. Primero que nada, pues…-levante una ceja al notar que, no decía nada. Volvió a leerlo-. No importa, no creo que sea necesario que te dé mi opinión.
-Entonces, te gustó.
-No. Es solo que no creo que mi opinión sea relevante.
-Pero, ¿Qué no se supone que ese es el punto de que compartamos nuestros poemas? Dedique el tiempo que tenía en escribir este poema cuando pude haberlo invertido en otras cosas. Además, ¿Recuerdas que te dije que quería leer tus poemas? Eso es lo que estaba pensando cuando escribí esto, quería que te sintieras más cómoda compartiendo los tuyos.
-Bueno, me sentiría más cómoda compartiendo tu poema si el tuyo fuera realmente malo. Se supone que tú deberías mostrarme algún poema tonto y así yo diría: "Ja, no está tan mal, pero déjame mostrarte cómo luce la literatura de verdad", pero no, tenías que arruinarlo. Espero que estés feliz.
-Espera un momento, ¿Estás diciéndome que tú eres la única que puede sentirse cómoda haciendo esto?-pregunté molesto-¿En verdad eres así de egoísta?
-¡No me llames así!
Monika se aclaró la garganta llamando nuestra atención, las tres estaban mirándonos y se veían algo incomodas. No podría decir si estaban así por el cómo discutíamos o por lo cerca que estaban nuestros rostros el uno del otro.
Nos separamos antes de continuar. Aunque, esta vez, sería solo entre nosotros, sin llamar tanto la atención.
-Entonces-dije un poco más calmado-, en otras palabras, ¿Estás diciendo que te gustó?
-Eres tan…
-Tan, ¿Qué?
-Tú no entiendes nada, ¿cierto? Te dije que no lo dijeras como si quisieras que el mundo entero supiera lo bueno e importante que eres.
"Jamás dijiste eso"-pensé.
En verdad me odiaba en este momento. No importa que hubiera pasado ahí atrás, debajo de la ventana. Me quedé pensando si el hecho de que mi poema le hubiera gustado era un avance o un retroceso.
-Como sea, voy a leer el tuyo.
"Las águilas pueden volar". Conocía este poema, lo leí la primera vez que pase por todo esto, pero ellas no sabían que esto estaba repitiéndose. Le di un vistazo rápido antes de voltear a verla.
-Sí-dijo mirando al suelo-, te dije que no te gustaría.
-Me gusta.
-¿Qué?-esta vez sí que volteo a verme-. Sé honesto conmigo.
-Natsuki, ¿Por qué te esfuerzas tanto en tratar de convertirme en el malo de la historia?
-No es eso. Es solo que todos creen que la literatura debe de…
-Todos creen que la literatura debe de ser madura y sofisticada, lo sé-la interrumpí. Nunca me gusto eso, que solo porque todos los demás pensarán o hicieran algo, yo también debería de hacerlo-. Odio que me estereotipen Natsuki. Solo porque los demás piensen que tus poemas puedan ser infantiles no significa que yo también lo haga.
Hubo un silencio entre ambos. ¿Recuerdan lo que dije sobre mi carácter agresivo y personalidad fría? En momentos como estos me gustaría poder tener un poco más de control sobre mis emociones. Pase mi mano entre mi cabello mientras respiraba.
-Escucha, yo…
-Lo siento-se adelantó a disculparse antes de que pudiera hacerlo-. Sé que a veces mi carácter no es el más adecuado, pero es porque estoy harta de todo lo que dicen sobre mí, de todos lo que piensan solo por mi altura; "no debes ser buena en los deportes con esa altura", "tus padres son tan chicos como tú, ¿cierto?". Ponen etiquetas sobre mí sin antes conocerme.
-Te entiendo-respondí tan bajo que, de no ser porque volteo a verme, diría que lo dije para mí mismo-. Todos creen que soy ese tipo de personas que podría asesinar solo porque está aburrido o que prefiere estar alejado de los demás, nadie se detiene para conocerme mejor.
Ambos nos quedamos en silencio durante un buen rato. Supongo que ella y yo teníamos más en común de lo que podíamos imaginar. A ella la molestaban por ser tan bajita y a mí… prefiero no decirlo.
-Me gustó tu poema-dijo llamando mi atención.
-También me gustó el tuyo-respondí con una sonrisa.
-Mmmm…-Yuri alterna su vista entre, mirarme a mí y mirar la hoja de papel.
Ha pasado casi un minuto desde que le entregue mi poema, mucho tiempo más del que supuse que podría llegar a necesitar para terminar de leerlo. Por alguna razón, quiso conservar su poema mientras leía el mío, pero debía admitir que comenzaba a aburrirme.
-Mmmm…-repetí el mismo gesto para traerla de regreso.
-Oh. Lo siento, olvidé empezar a hablar.
-Tranquila, no te fuerces.
"¡¿Quién demonios se olvida de hablar cuando está frente a alguien?!".
-No lo hago, solo necesito transformar mis pensamientos en palabras. Dame un minuto-así que Yuri una… una… bueno, de esas personas que primero piensa y luego habla-. Muy bien, está es tu primera vez escribiendo un poema, ¿cierto?
Llegaron recuerdas de todas las otras ocasiones escribiendo poemas, de las hojas que tire por buscar escribir un buen poema. No, no era mi primera vez escribiendo un poema.
-Si-respondí alargando mi respuesta-, ¿Por qué la pregunta?
-Quería asegurarme. Lo supuse después de que termine de leer.
-¿Estás diciendo que es malo?-no me importaba que me dijeran que fuera malo, eso me servía para mejorar en el futuro. Lo que me molestaba es que mintieran con tal de que me agradarán.
-¡No!-gritó, asustándome-¿Eleve mi voz? Perdona.
Yuri escondió su rostro entere sus manos, avergonzada. Mire el reloj. Habían pasado un par de minutos y fueron suficientes para darme cuenta de que no estábamos yendo a ningún lado.
Desde que hable con ella por primera vez, pude notar que para ella es muy complicado hablar con otras personas. Puse mis manos sobre sus hombros para tratar de tranquilizarla.
-Está bien, ni siquiera noté que lo hiciste-debía aprovechar el tiempo que tenía ya que no estaba seguro de si el tiempo se repetiría en el mismo momento o antes, pero no por eso iba a dejar de hablarles con cariño-, estabas diciendo…
-Cierto-se sentó sobre el escritorio cruzando las piernas-. Lo que pasa es que hay ciertos hábitos de escritura que, usualmente, son típicos en nuevos escritores y cómo también los tuve, aprendí a poder identificarlos-¿otra vez con los estereotipos?-. Creo que lo más notorio que puedes identificar en nuevos escritores, es que ellos tratan de hacer su propio estilo muy deliberadamente. Tienden a escoger un estilo de escritura separándose del tema y lo encajan entre sí y como resultado, estilo y expresividad se debilitan.
En cuanto recuperó su tren del pensamiento y comenzó a hablar, pude notar que su expresión cambiaba totalmente. Su tartamudez se fue y habla de una forma tan… sofisticada, algo que esperaba con una personalidad como la suya.
-Por supuesto-continuó hablando-, no es algo de lo que debas culparte-no lo hago-. Hay muchas y muy diferentes habilidades y técnicas que van más allá de simplemente escribir un poema. No se trata solamente de encontrarlo y trabajar con eso, trabajar con ello es el verdadero desafío. Puede que te tome algún tiempo, pero todo eso sale con la práctica y aprendiendo de los ejemplos, intentar aprender cosas nuevas. Espero que todas en el club te den su propio consejo.
-Sí. Yo también-mire por encima de su hombro a Natsuki, estaba compartiendo su poema con Sayori.
-Natsuki puede ser un poco… parcial, creo.
-¿Parcial? ¿A qué te refieres?-estaba dispuesto a escuchar cualquier cosa que dijeran sobre ella y, si podía, defenderla.
-Umm… bueno, no importa. No debería hablar de las personas a sus espaldas. Lo siento.
Sonreí al escuchar lo que dijo, no era común encontrar a alguien que pensará de esa manera.
-Está bien-respondí aun sonriendo-, ¿Puedo leer tu poema?
-Por favor. Me gustaría compartir mis pensamientos detrás de todo esto.
Me entrego su poema, "Fantasma bajo la luz". También recordaba este. Fingí leer la hoja durante un par de segundos antes de voltear a verla.
-Lo siento. Tengo muy mala caligrafía.
-¿Qué? No estaba pensando en eso.
-Pero, te tomo demasiado leerlo-no, es solo que tú te adelantaste a hablarme.
-Bueno. Yo creo que tu caligrafía es muy linda.
-¿En serio?-preguntó emocionada-. Es un alivio para mí escuchar eso.
-Además, me gustó tu poema. Es corto, pero realmente descriptivo.
-¿corto? Normalmente escribo poemas largos, pero me alegra que te haya gustado.
-Yuri, ¿te gustan los fantasmas?
-De hecho, el problema no va sobre fantasmas-maldita sea, había olvidado esta parte.
Mientras Yuri volvía a explicarme todo sobre los poemas, el que servían para expresar nuestros sentimientos y pensamientos y todo eso. Yo pensaba en, ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que vi un glitch aquí adentro? Recuerdo que aparecían cada vez que trataba de cambiar los diálogos ya establecidos, pero hace mucho que no veía uno por los alrededores. Supongo que me había acostumbrado a lo que ocurría aquí adentro y sabía que responder incluso subconscientemente.
Después de intercambiar un par de diálogos con Yuri-al menos lo que más recordaba-regresamos el poema a su dueño. Tome un poco de aire antes de ir con Sayori.
-Hola, Sayori-la salude emocionado abriendo los brazos.
-¡Jack!-gritó antes de lanzarse sobre mí-¿Quieres compartir tu poema?
-Claro.
La levanté por encima de mí antes de bajarla. En verdad, no podía imaginarme que ella… mejor no hablemos de eso. Si quería lograr salvarla, tenía que escarbar en lo más profundo tanto de su corazón, como de su mente.
Puse mi poema entre sus manos con una gran sonrisa en mi rostro. Sayori lo tomó y comenzó a leer. Se veía muy feliz al estar conmigo, más que de costumbre. Pasaron un par de segundos ante de que comenzará a hablar.
-Es un buen poema, Jack, ¿seguro qué es la primera vez que haces esto?
-Sí. Además, no soy el tipo que pasaría el tiempo escribiendo poemas.
-Supongo que tienes razón-dijo después de una risita-, pero siendo honesta, estaba asustada de que no te tomarás esto demasiado en serio o que incluso ni siquiera escribieras un poema.
-Bueno, prometí que formaría parte de esto y serlo significa participar en las actividades de grupo. Además, tú eres mi motivación.
-Y me alegra que hayas escrito un…-se detuvo y me vio directo a los ojos-. ¿Yo soy tú motivación?
-Pues claro. Eres mi mejor amiga y te quiero con toda el alma. Además, sé que si no hubiera escrito ese poema te habrías sentido triste al ver que le doy poco interés a esto y lo último que quisiera sería verte triste.
-¿Lo ves? Es tal y como te dije antes, en el fondo no eres tan egoísta, ¿sabes? Y no sabes lo feliz que me acabas de hacer al decirme que estás haciendo esto por mí. Eso es algo que solo la gente buena hace.
-Gracias, Sayori.
-Y, como agradecimiento, me aseguraré de que te diviertas aquí adentro.
-Trato hecho.
-¡Yei!-Sayori me abrazó con mucha fuerza. Se veía muy feliz y el simple hecho de verla así, me hacía feliz a mí también-¿Ahora tú quieres leer mi poema?
-Me ofendería si no lo hicieras-me soltó antes de ir por su poema y entregármelo.
-No te preocupes, soy muy mala en esto.
-Eso lo juzgaré yo-"Querido rayo de sol".
La verdad desde que vi que el poema de Natsuki era el mismo que el primer round, me imaginé que todos iban a ser iguales.
Utilice la misma estrategia que en las otras dos ocasiones, mire el poema durante un momento antes de comenzar a hablar.
-Escribiste esto en la mañana, ¿cierto?
-No-la vi directamente a los ojos, entrecerrando los míos-. Bueno, un poquito.
-Lo sabía.
-Oye, no seas tan malo. Puse todo mi esfuerzo en escribir esto.
-Y no es malo, en realidad, me recuerda mucho a ti. Especialmente la última línea.
-Me hice huevos con tostadas.
-Sí-dije mostrándole una pequeña mancha amarilla en la hoja-, lo supuse. El desayuno es la comida más importante del día y no puedes saltártelo por ningún motivo.
-Cierto.
-Gracias por mostrarme tu poema-dije mientras se lo entregaba.
-Esto es muy divertido. Es la mejor idea que se le ha ocurrido a Monika-¡Monika! Creí que había acabado de compartir mi poema por hoy y ahora resulta que me faltaba una más-. Mañana escribiré el mejor poema del mundo y quedarás totalmente sorprendido al leerlo.
-No puedo esperar.
-Hola, Jack-me recibió Monika al verme acercarme a ella-, ¿estás pasándotela bien?
-Por supuesto.
-Me agrada oír eso-me dirigió una tierna y hermosa sonrisa-. Por cierto, si tienes alguna sugerencia o idea para alguna actividad que crees que podríamos llevar a cabo, no dudes en hacérmelo saber. Estoy abierta a toda opinión.
-Gracias. Lo tendré en cuenta.
-Cambiando de tema, ¿Quieres compartir tu poema conmigo?
-Claro, aunque debo admitir que esto es un poco embarazoso-comenté mientras le entregaba la hoja.
-No te preocupes, creo que todos estamos un poco avergonzados hoy.
Mientras Monika leía mi poema, comencé a recordar todas las cosas que hacían que sospechará de ella. Aunque algunos de mis recuerdos comenzaban a desvanecerse, podía recordar un par de comentarios que le hacía, pero no recordaba muy bien de que trataba.
-Me gusta-dijo llamando mi atención.
-¿De verdad?
-Es un poco más tierno de lo que imaginé, especialmente viniendo de alguien como tú.
-¿A qué te refieres?-pregunté un poco molesto, ¿Íbamos a empezar de nuevo con los estereotipos?
-Bueno, es solo que esto me hace pensar en algo que Natsuki escribiría y ella es una muy buena escritora. Así que tómalo como un cumplido.
-Oh-mi enojo comenzaba a irse lentamente-, así que es eso.
-Sip, ¿Alguna vez leíste algo de Shel Silverstein?
-¿Qué soy un qué?
-No-respondió Monika entre risas. Le costó un poco controlar su risa para poder seguir hablando-, Shel Silverstein. Es famoso porque puede contar cualquier tipo de historias usando solo un par de palabras. Sus poemas pueden ser divertidos, entrañables o incluso tristes. Y algunas veces, solamente necesita un par de líneas. Muchos creen que sus escrituras son para niños, pero si lo piensas bien, puede expresar visiones sobre el mundo que no son aptas para cualquiera.
-Entiendo-¿esto ocurrió durante el primer round de la historia?-. Lo que estás diciendo es que Natsuki es cómo él.
-Algo así. Quizás no sea una experta, ninguna de nosotras lo es, pero probablemente no encuentres mucho relleno dentro de sus poemas. Podrán ser fáciles de escribir, pero es súper desafiante entender el significado. Con esto, puedo ver que es tú estilo de poema que buscas explorar.
-Estoy seguro de que terminaré intentando un montón de cosas nuevas. Quizás me lleve un buen rato hasta que me sienta cómodo haciendo esto.
-Está bien. Adoro ver que estás intentando cosas nuevas. Es la mejor forma de encontrar tu propio estilo. Algunos pueden ser un poco más parciales para encontrar su propio estilo, pero yo te ayudaré a encontrar el que más se acomode a ti. Así que no te fuerces a escribir como todos los demás quieren que lo hagas, no es como que debiera preocuparte en impresionarlos o alguna cosa como esas.
Ambos reímos, aunque yo lo hago más por acompañar a Monika, así que más que nada es una pequeña risa incómoda.
-De cualquier manera, ¿Quieres leer mi poema ahora?-espera, ¡¿Aún no lo leía?! ¡¿Cuánto tiempo llevaba aquí?-. No te preocupes, no soy muy buena.
-Suenas muy confidente para alguien que reclama ser muy buena.
-Bueno, eso es porqué debo de sonar confidente, no es que siempre sea así.
-Entiendo-Monika me entregó su poema-. Veamos.
"Agujero en la pared". Este si lo leí una vez más. Había algo que me pareció extraño desde la primera vez que lo leí, pero no sabía que. Voltee a verla directo a los ojos, estaba mirando con una sonrisa.
-Entonces, ¿Qué opinas?
Nuestra plática de la primera vez se repitió: epifanías, recitación en público, palabras entre líneas, lo mismo que la primera ocasión. Incluso me dio su tip acerca de siempre seguir escribiendo ya que, si no lo hacía, no había avance.
Regrese el poema a mi mochila con un suspiro. Me sentía un poco cansado. Sentí una hoja de papel suelta mientras metía el poema, curioso por saber que era, decidí sacarla. Era mi lista de cosas por hacer, había olvidado que está cosa existía, incluso tenía tres tareas tachadas.
"Cosas por hacer"
"Descubrir todas las funciones del reloj"
"Descubrir más de Monika"
"Apoyar a Sayori"
"Arreglar las cosas con Karen"
"Salir con Yuri"
"Invitar a Natsuki a una cita"
"Unirme al equipo de americano"
"Decirle a Natsuki lo que siento"
"Proteger a Sayori"
"Salvar a Sayori"
Saqué mi pluma y encerré está última tarea que-para mí-era la más importante de todas. Voltee a ver a Sayori quien platicaba con Monika, tenía una gran sonrisa en el rostro.
La mire con una sonrisa triste. El problema con la depresión es que aquel que la tiene jamás lo demuestra lo que hace más difícil el poder identificarla visualmente y para cuando intentas arreglarlo llevándolo a un psicólogo, pues bueno, ocurre lo de Sayori.
Voltee al otro lado del club, Natsuki y Yuri estaban intercambiando sus poemas. Sabía lo que seguía, el recuerdo de este momento golpeó mi mente como si fuera una bomba nuclear.
-No de nuevo.
El capítulo de hoy termina, pero si las condiciones se ponen a mi favor, les traería el siguiente o los siguientes dos capítulos de la historia para este fin de semana-no prometo día.
Además, me di cuenta de que en la actualización anterior no puse algo que es casi un ritual para mí. El rito a los dioses, las preguntas acerca de lo que seguirá.
Honestamente yo creo que eso ya no estará más, ya se acabo en primera porque ya me quedé sin ideas para preguntas, el cerebro ya no carburá igual y prefiero dejarlo a seguir con ello y cagarla. Y la segunda es porque la verdad me siento como un pendejo escribiendo preguntas al final de cada capítulo como si fuera el narrador de pokémon.
Así que bueno, por hoy eso es todo. Como dije, espero que la suerte me apoye para traerles una actualización a más tardar el domingo, pero no les prometo nada, ya no. Hoy terminamos y nos vemos a la próxima.
