Todos corrían. Sabían que el tiempo se había agotado. Las llamadas y alertas entre ellos habían sido confusas, pero todos tenían como destino el parque en el que Amanda se encontraba.

Amanda

Se encontraba sentada sobre la hierba en el parque. Sentía varias partes de su cuerpo destruidas; a duras penas había logrado pararse sobre sus piernas, y casi no podía caminar. Su cuerpo aún seguía en estado de shock por haber usado el poder de su Stand. Sus manos no dejaban de temblar, y el miedo aumentaba al ver que ninguno de sus amigos llegaba.

Saijo

Era quien más cerca se encontraba del lugar, a menos de un kilómetro. Tuvo un reencuentro inesperado, que terminó en un supuesto empate en el que ambos contrincantes se retiraron satisfechos. Estaba algo cansado y tenía una mano herida por el ataque de su rival.

Joshua

Estaba conduciendo en su auto, en dirección al parque. Estaba muy golpeado, física y emocionalmente, por la batalla en la que perdió a su hermano. Había logrado llevar a su Stand a otra fase de su poder -el "segundo acto"- pero eso no lo hacía sentir seguro de nada.

Jessica

Junto a Ashley, estaban corriendo sin parar para llegar a donde Amanda. Tuvo una cruda pelea en la que, pese a los daños, pudo quitarse un gran peso de encima al haber vencido al casi asesino de su abuela. Demostró haberse preparado más que el resto al haber estado entrenando su Stand.

Un teléfono sonó dentro de una especie de oficina. Una mano con un guante negro atendió la llamada.

· Hable. – dijo el receptor.

· Indie nos acaba de enviar la localización. – dijo una voz detrás del teléfono.

El hombre del guante esbozó una sonrisa.

· Perfecto. Debemos asegurarnos de que no escape. Me imagino que sus amigos están en camino para rescatarla. Aseguren el lugar. – dijo el hombre.

Colgó el llamado, y dejó el teléfono donde estaba originalmente.

· Señor, ¿qué piensa hacer? Tres de nuestros cuatro agentes más poderosos han sido asesinados, y la agente Artemys está desaparecida. – dijo otro hombre dentro de la oficina.

El hombre del guante se levantó de su silla, sonriendo.

· Se les acabó el tiempo, Dun. Ya los tenemos a todos justo donde los queríamos. – dijo el hombre.

· Señor Brando, ¿acaso está pensando en presentarse personalmente? – preguntó Dun.

· Obviamente lo haré, pero no voy a ir yo primero. La última vez, subestimé a ese tal Saijo Josuta, y casi fallo por nublarme con mi confianza. Solamente me queda recurrir a la peor escoria de mi organización para que pueda hacer el trabajo sucio por mí sin correr ningún riesgo. – dijo Brando.

· ¿Está completamente seguro? El daño colateral será enorme.

· No me queda otra opción. Él es invencible, incluso para mí. – dijo Brando.

Dun, con mucha preocupación, tomó una llave para abrir una caja fuerte, dentro de la cual había un teléfono. Lo tomó, y se lo entregó a Brando. Dudó unos momentos antes de marcar el número, pero finalmente realizó el llamado.

· ¿Señor? – dijo alguien del otro lado del teléfono.

· Libérenlo, y envíenlo al parque Washington Square lo antes posible. – dijo Brando – Es una orden, y la necesito cumplida ahora mismo.

· S-sí señor…

Brando colgó la llamada, y luego miró a Dun.

· ¿Tienes alguna predicción que tu Bandito pueda hacerme? – preguntó Brando.

· No puedo previsualizar nada, pero usted es quien sigue siendo el ganador. – dijo Dun.

· Bien. Llama al coche. Tenemos un lugar al cual acudir, y yo tengo un destino que cumplir.

Ambos hombres se retiraron lentamente de la oficina.

Por otro lado, en la Isla de Alcatraz, empezó a haber cierto movimiento. A pesar de ahora ser un centro turístico de lo que fue alguna vez una prisión de máxima seguridad, por debajo de todo ese disfraz de museo, había una gran bóveda sellada. Dentro de ella se encontraba una persona.

Todo alrededor de esta bóveda era un gran mecanismo, el cual comenzó a operar con dificultad como si nunca se hubiese utilizado. La persona dentro de la bóveda se despertó, mientras ascendía hacia la superficie de la isla.

El suelo del museo fue completamente destruido por la ascendente caja de acero inoxidable, la cual lentamente se abrió y dejó ver a un hombre. Él se paró con algo de dificultad, dio su primer paso sobre el suelo de la isla luego de, lo que parecía ser, mucho tiempo.

Los guardias del museo rápidamente sacaron sus pistolas y apuntaron al hombre que estaba saliendo de la bóveda.

· ¡ALTO AHÍ! ¡NI UN PASO MÁS! – gritó el guardia 1.

El segundo guardia, que también estaba apuntando, comenzó a oír que estaban intentando comunicarse con él desde su radio, lo cual no pasaba a menudo. El comenzó a transmitir un comunicado.

· WASHINGTON SQUARE. 5 OBJETIVOS. OPERAR SIN FUERZA LETAL. REPITO. WASHINGTON SQUARE. 5 OBJETIVOS. OPERAR SIN FUERZA LETAL. – dijo una voz desde el radio.

Los guardias se quedaron confusos y no entendían. El hombre de la bóveda, por su parte, escuchó atentamente.

· Hmm, ¿solamente cinco? Sí que te has vuelto débil, Brando. – dijo el hombre para sí mismo.

El hombre miró sus manos, y comenzó a apretarlas con fuerza, solamente para volver a sentir cómo una energía fluía por su cuerpo nuevamente.

· Al fin, libre. – dijo el hombre.

· ¡SI DA UN PASO MÁS, ABRIRÉ FUEGO! ¡NO DARÉ OTRO AVISO! – dijo el guardia 1.

· Lo invito cordialmente a dispararme, oficial. – dijo el hombre.

Avanzó otro paso, para finalmente salir del todo de la bóveda, y miró fijamente al guardia esperando a que dispare. El agente armado se notaba algo nervioso, y su compañero lo miraba con misterio.

· ¿Qué te ocurre? ¡Dispárale! – dijo el guardia 2.

· N-no puedo, no lo entiendo. – dijo el guardia 1.

El guardia 2 también intentó dispararle, pero simplemente no podía hacerlo.

· ¿Acaso han olvidado su entrenamiento? – preguntó el hombre.

El guardia 1 guardó su arma en su cinturón, y fue corriendo a toda velocidad hacia el hombre para golpearlo con su tonfa. Al estar aproximadamente a 2 metros del hombre, el guardia 1 sintió un demoledor golpe en su rostro, que le hizo perder unos dientes y caer al suelo.

El guardia 2, aterrado, dejó caer su arma y comenzó a dar pasos hacia atrás. Repentinamente, el guardia 1 despertó, dejando ver que sus ojos poseían un color rosa brillante. Tomó la pistola de su cinturón y disparó al guardia 2, derribándolo. Luego, volteó su vista al hombre de la bóveda.

· Señor presidente, ¿se encuentra bien? – preguntó el guardia 1.

· De maravilla. Necesito que me lleves de vuelta a San Francisco. – dijo el hombre.

· A la orden, señor presidente. Hay una lancha que podemos usar. Sígame. – dijo el guardia 1.

El hombre de la bóveda, camino a la lancha, encontró una caja con su nombre escrito: Jonpol . Esta caja contenía un teléfono, ropa, y unos lentes. Luego de vestirse rápidamente una vez subido a la lancha, tomó los lentes y se los colocó, mientras miraba el puente Golden Gate.

· Veo que hoy se termina todo. – dijo Jonpol, para sí mismo.

Jonpol pasó con su lancha por al lado de dos otros barcos. Él comenzó de nuevo a hacer fluir aquel poder dentro de él, y vio cómo ambos barcos chocaron entre sí, acompañado de los gritos de las personas a bordo que ahora se estaban hundiendo y sufrían heridas por el choque.

· También veo que mi poder sigue intacto. Terminemos con esto.

Amanda notó que una nube se estaba formando en el cielo, a pesar de que Indie había sido derrotado. Esta vez, y de forma normal, estaba empezando a nublarse precediendo a una lluvia.

Unas gotas cayeron sobre su rostro, y comenzó a oír pasos a la distancia. Al mirar en dirección al sonido, vio a dos chicas corriendo a toda velocidad hacia ella: eran Jessica y Ashley, ambas casi sin aire de tanto correr.

Jessica rápidamente se abalanzó sobre Amanda con un abrazo.

· ¡Amanda! ¿Estás bien? – preguntó Jessica, totalmente exhausta.

Amanda no dijo una palabra, y devolvió el abrazo a Jessica. Sin decir una palabra, ambas se contaron el duro día que habían tenido. Amanda miró a Ashley y la saludo sonriendo y asintiendo con la cabeza.

· ¿Qué sabes del resto? – preguntó Amanda.

· Perdí el rastro de todos. No tengo idea de donde están. – dijo Jessica – Ni siquiera podía comunicarme contigo.

· Yo ya presentía que este día iba a ser un mal día. – dijo Amanda.

· ¿En qué sentido? – preguntó Jessica.

· No lo sé… he tenido unas visiones extrañas y además tuve sensaciones en mi marca de nacimiento. – dijo Amanda.

Jessica y Ashley se miraron, recordando todo lo que Jessica había estado sintiendo durante el día.

· Visiones de un mundo envuelto en color rojo, ¿verdad? – preguntó Jessica.

Amanda asintió. Ambas llevaron sus manos a sus respectivas marcas de nacimiento.

Oyeron puertas de coche cerrarse, y al voltear vieron a Saijo acercándose, algo cansado. Caminando bajo la lluvia, logró tener contacto con los ojos de Jessica, y dirigió su paso directamente hacia ella.

Al llegar, él y Jessica se abrazaron fuertemente, y él se alegró de verlas a todas a salvo. Jessica vio la mano de Saijo y se impresionó.

· ¿Qué te ocurrió? ¿Estás bien? – preguntó Jessica, tomándole la mano.

· Fue por la pelea que tuve, pero no es nada que no pueda sanarme en unos momentos. Estoy exhausto. – dijo él – ¿Ustedes se encuentran bien?

Todas afirmaron. Luego, una vez más, oyeron un motor apagarse y una puerta de coche cerrarse. Cojeando y con una mirada perdida, Joshua comenzó a caminar hacia el grupo de jóvenes. Saijo fue corriendo hacia él a asistirlo, y lo sostuvo pasándose su brazo por encima de sus hombros.

· Amigo, ¿estás bien? – preguntó Saijo.

No hubo respuestas.

· ¿Dónde está Joffrey? – preguntó Amanda.

Joshua, con su mirada vacía, miró a Saijo, y lo tomó del cuello de su ropa.

· Lo perdí, amigo. Perdí a mi hermano, y no pude hacer nada. – dijo Joshua, lleno de dolor.

Todo el grupo entró en un silencio profundo. Amanda tapó su boca y dejó salir algunas lágrimas. Saijo apoyó su puño en su mentón, mientras que Jessica y Ashley simplemente guardaron silencio.

· No nos quedan muchas opciones. – dijo Amanda – Debemos hacer lo que hay que hacer.

Amanda se acercó a Saijo, y se postró frente a él.

· ¿Recuerdas cuando en Nueva York me dijiste que podías hacerme desaparecer con tal solo un golpe? Debes intentarlo ahora mismo. – dijo Amanda.

Jessica corrió hacia Amanda, y la tomó de los hombros.

· No vamos a tener de nuevo esta discusión. – dijo Jessica.

· ¡Mira a tu alrededor Jessica! ¡No me queda tiempo para aprender a usar este Stand! Y cada vez que lo uso, mi cuerpo queda al borde del colapso. Es algo que no puedo controlar. – dijo Amanda.

· Todos hemos perdido cosas y luchado para mantenerte a salvo, incluso tú has elegido pelear junto a nosotros para que Brando no obtuviese lo que quiere. No podemos rendirnos así sin más. – dijo Jessica.

Ashley se acercó lentamente a Jessica, y posó su mano en su hombro.

· Jes, ¿recuerdas lo que te dijo Ais? – dijo Ashley.

Jessica guardó silencio, como evitando aceptar que su rival había tenido razón.

· Yo solamente soy el recipiente de este poder, y por eso todos me buscan. Deben hacer lo que hay que hacer. – dijo Amanda.

· Mi rival… el asesino de mi hermano, dijo las mismas palabras que tú. Cuestionó nuestra decisión de seguir protegiendo a "una niña con un poder destructivo incontenible". – dijo Joshua, seriamente - ¿Eso fue lo que Ais te dijo, Jessica?

· En pocas palabras, sí, pero Ais no buscaba capturarla, sino asesinarla para arruinar los planes de Brando. – dijo Jessica – Pero si yo hubiese estado de acuerdo con él, no lo hubiera asesinado.

La lluvia comenzaba a caer con más intensidad. Todos se miraban seriamente entre ellos.

· ¿Pueden entender lo que les digo? Ya no queda tiempo. Brando está llegando, y quien sabe con qué otros usuarios de Stand para ayudarlo a capturarme. No sabemos tampoco qué pasará cuando consiga mi poder. Hagan lo que les pido.

Saijo, en silencio, recordaba sus charlas con Artemys: ella le había dicho que estaban luchando contra el villano equivocado, y que Amanda eventualmente se volvería un peligro una vez que aprendiera a utilizar sus poderes para su propio beneficio. Por otro lado, él también sabía que debía proteger a las personas que él amaba, cueste lo que cueste, aunque los métodos de conseguirlo fueran de lo peor.

· Lo haré. – dijo Saijo.

Todos lo miraron, deteniendo su discusión. Jessica no podía creerlo.

· Ya he oído suficiente, y es verdad que no nos queda más tiempo. Odio admitirlo, pero Amanda es una bomba de tiempo, y si su poder descontrolado no explota contra nosotros, Brando se encargará de hacerlo. – dijo Saijo, con mucha frialdad.

Nadie se le opuso, ni siquiera Jessica, quien había logrado encontrar la verdad en las palabras de Saijo.

· Todos nuestros encuentros tuvieron un por qué, y fueron para darnos cuenta que estamos librando una pelea contra el tiempo para evitar algo que eventualmente va a suceder. – dijo Saijo.

· Cada enemigo que nos pusieron enfrente tenía relación con nuestros pasados. Ais fue quien había atacado antes a Jessica, mi rival fue quien causó el asesinato de mis padres… – realizó Joshua.

· El niño me hizo dar cuenta del peligro que represento para los demás. – dijo Amanda.

· …y mi rival fue quien me hizo ver todo desde otro punto de vista. – dijo Saijo.

Jessica se acercó al centro de la ronda que se había formado.

· Tuve visiones, al igual que Amanda, en las cuales pude ver todo destruido, todo destrozado. El fin del mundo. Pude presentir la muerte de mis amigos, pero no quiero que se haga realidad. – dijo Jessica, con dolor.

· Deben dejar de ser tan egoístas, y darle prioridad al mundo. Deben hacer lo que hay que hacer, chicos. – dijo Amanda.

Saijo miró a Jessica, viendo cómo ella sollozaba, y luego miró al cielo. Tomó un gran respiro.

· ¡LAST RESORT! – exclamó el joven.

Su Stand apareció a su lado.

· No poseo muchas energías debido a mi larga pelea, pero me queda poder para un solo ataque tal como para reescribir tu realidad, y borrar tu existencia. No sentirás nada; simplemente te desvanecerás. – dijo Saijo

· Solamente hazlo. – dijo ella – Me sentiré mejor de lo que me siento existiendo.

Jessica abrazó una última vez a Amanda.

· Llegué a quererte como a una hermana. Espero que encuentres la paz que tanto buscas, Jes, y que toda tu familia tenga una vida tranquila luego de que todo esto termine. – dijo Amanda.

Last Resort cerró el puño con fuerza, y comenzó a emitir un brillo dentro de él. Se posicionó, listo para atacar a Amanda.

· ¡¡¡OOOORA!!! – gritó el Stand de Saijo.

Mientras el Stand estaba enviando el golpe, justo antes de impactar a Amanda, Last Resort se desvaneció. Todos quedaron perplejos.

· ¿¡Q-qué!? ¿¡Qué pasó!? – preguntó Joshua.

· Saijo, ¿qué le pasó a tu Stand? – preguntó Jessica.

· N-no lo sé, no puedo hacerlo aparecer. – dijo Saijo, mirándose sus manos.

· ¿Qué estás diciendo? Estaba aquí hace un segundo. – dijo Joshua.

· Lo sé, ¡LO SÉ!, pero algo anda mal. Es como si no pudiera volver a invocarlo. – dijo Saijo.

· Podría intentarlo yo… puedo invertir tu reloj biológico y hacer que tu edad retroceda hasta el momento en el que eras una simple célula, haciendo que dejes de existir. – dijo Joshua.

· Hazlo. – dijo Amanda – Ya no hay tiempo.

· ¡ONE MORE TIME! ¡ACTO 2! – exclamó Joshua.

Nada ocurrió. No apareció ningún Stand, y Amanda seguía parada normalmente.

· Imposible, algo anda mal con nuestros Stands. – dijo Joshua.

· ¿Todos ustedes pueden usar sus Stands? – preguntó Saijo.

Jessica, Ashley y Amanda intentaron hacer aparecer sus Stands, pero nada ocurrió. Se quedaron todos parados, mirándose entre ellos.

· Siento como si no supiese cómo invocarlo. Al intentar recordar cómo utilizarlo siento que hay una gran laguna en mis recuerdos. – dijo Saijo.

Jessica intentó caminar hacia Saijo para ver si estaba bien, pero al dar un paso cayó de cara al suelo. Todos se asustaron e intentaron socorrerla, pero al intentar caminar sufrieron el mismo destino que Jessica: todo el grupo de jóvenes había caído al suelo, y se miraban entre ellos en el suelo.

· J-Jessica… – dijo Saijo con dificultad.

El joven extendió su mano, y la chica la tomó. Ambos se miraban, buscando ver si el otro estaba bien.

Todos alrededor del parque Washington Square sufrían el mismo conjunto de efectos: las personas comenzaban a caer al suelo, y su habla disminuía.

En medio del parque comenzó a oírse a alguien caminando, como si el mundo entero hubiese enmudecido y los zapatos sonaran más fuerte que las gotas de la lluvia que caía. El hombre que caminaba estaba bebiendo un capuccino mientras tenía un paraguas en su otra mano. Junto a él, caminaba su Stand: tanto el usuario como el Stand eran de colores muy llamativos, como si no buscaran pasar desapercibidos.

El hombre tomó un último sobro de su café, miró a su alrededor y levantó las cejas con una falsa sorpresa.

· Veo que la fiesta ya ha terminado, ¿llegué para el after? – preguntó en voz alta.

Nadie respondió, y el hombre continuó caminando, hasta estar a unos diez metros del grupo de jóvenes. Se los quedó mirando, hasta que finalmente hizo contacto directo con Saijo, que seguía sin poder moverse.

· ¡¡¡T-TU!!! – dijo el joven con mucha dificultad.

· Veo que tuviste más de un reencuentro inesperado hoy, Saijo Josuta. Veo que el tiempo te ha tratado bien. – respondió Jonpol.

Saijo señaló al hombre con todas sus fuerzas, mientras él lo miraba con desprecio desde lejos. Jonpol tomó su teléfono y envió un mensaje. Luego, guardó su celular y se acercó un poco más a Saijo.

· Nunca tuviste la oportunidad de vengarte. Sin embargo, creo que te habrás dado cuenta que no hay nada de qué vengarse, puesto que yo cuidé de Artemys luego de que la dieran por muerta. – dijo Jonpol.

¿Quién era este tal "Jonpol"?

El hombre misterioso llamado Jonpol era aquel hombre que, en la noche en la que Saijo y Artemys bebieron el agua roja, le disparó a la chica. Luego de darse cuenta que ella había obtenido un Stand, decidió salvarla y entrenarla durante 2 años dentro de la organización de Brando, convirtiéndose en su maestro.

Sin embargo, Jonpol tenía un mínimo control de su Stand, y no había terminado de manifestarlo. El día que pudo usar su poder completo, mucha gente de la organización murió por su culpa. Brando había considerado a Jonpol como una potencial amenaza por la magnitud de su poder, y decidió encerrarlo por su seguridad en una bóveda debajo de la isla de Alcatraz.

El traslado de Jonpol tuvo que hacerse únicamente con máquinas, puesto que cualquier persona dentro de un gran radio alrededor de él caía bajo los efectos de su Stand, pero finalmente lograron llevarlo. Brando había prometido que esto era por su propio bien, y que el tiempo que Jonpol llevara encerrado le serviría para que aprendiera a perfeccionar su Stand. Llegado el día, Brando elegiría liberarlo, únicamente para una gran emergencia o para el gran día en el que Brando conseguiría su objetivo. Una vez que Brando consiguiera su objetivo, Jonpol sería grandemente recompensado por haber sido apresado durante tanto tiempo.

A los pocos segundos de que Jonpol hablara con Saijo, comenzaron a acercarse unos grandes camiones blindados, los cuales poseían únicamente unas pequeñas ventanas de vidrio. Eran casi herméticos.

En toda la caravana, había un camión que poseía una especie de altavoz, el cual estaba rodeado por los demás camiones a modo de protección. Comenzó a oírse un ruido de encendido de micrófono, y algo de acople.

· Bien, Jonpol, cumpliste tu cometido, y veo que lograste dominar tu Stand. – dijo Brando desde dentro del camión, a través del altavoz.

· Diría que me alegra verte, pero estar 3 años encerrado en una bóveda comiendo comida de prisionero me volvió algo desapegado a la gente, Brando. – respondió Jonpol.

· Veo que lo único que no cambió es que el efecto de tu Stand sigue actuando en área, pero no puedes aplicarlo solamente a objetivos pequeños tales como el grupo de jóvenes que estuve buscando. – dijo Brando.

· Amorfoda no puede controlar su rango, y tampoco me molesta. No pude calcular el radio de alcance dentro de una caja de 5x5 metros. – agregó Jonpol, otra vez haciendo hincapié en su apresamiento.

· Te aseguro que te recompensaré con todo lo que quieras. Lo que necesito ahora es que desactives tu Stand, para poder conseguir el poder que busco de la chica. – dijo Brando.

Jonpol cruzó sus brazos, e hizo que su Stand volviera a su cuerpo.

· Tienes 5 minutos antes de que todos se recuperen de los efectos de mi Stand. – dijo Jonpol.

Finalmente, desde los camiones, bajó un grupo de personas armadas, y de entre todas estas se asomó el mismísimo Brando. Todos se quedaron enmudecidos, mientras que el hombre observó a quien tanto buscaba: Amanda.

· Finalmente… 18 años de búsqueda valieron la pena. Por fin nos conocemos, Amanda. – dijo Brando.

La chica se aterró, sintiendo un escalofrío, como si la voz de Brando fuesen las palabras del mismísimo ángel de la muerte antes de llevársela al infierno. Con todas sus fuerzas, intentó arrastrarse en dirección contraria a donde él estaba, pero era completamente inútil: su cuerpo casi no reaccionaba y seguía inmovilizada.

Brando comenzó a caminar hacia la chica, la cual, junto a Jessica, comenzaron a sentir un punzón enorme en la marca de nacimiento de sus espaldas, pero con un umbral de dolor nunca antes alcanzado. Brando sonreía mientras se quitaba sus guantes a la par de que se acercaba cada vez más.

· Se ven tan adorables, tratando de escapar como si fuesen dos bebés recién nacidos. – dijo Brando.

Desde la estrella de su espalda, comenzaron a expandirse líneas en forma de venas por la piel de Jessica, la cual lentamente comenzó a poder mover los dedos de nuevo, y empezó a sentir que su Stand volvía a hacerse presente. Brando estaba cada vez más cerca.

· Me hubiera encantado que nuestra historia hubiese sido otra, niñas, pero el destino no puede ser cambiado. Estuvo escrito desde el momento de su concepción. – dijo Brando.

Amanda, entre todo su terror, vio fugazmente que Jessica podía moverse, y que su Stand estaba emergiendo débilmente de sus manos. Cuando ambas se vieron, Amanda asintió, dándole paso a Jessica a realizar un último esfuerzo para evitar que Amanda sea capturada por Brando.

· Jessica Kill… Iron Maiden. – susurró Jessica.

Jessica tomó la mano de Amanda con las pocas fuerzas que tenía, e hizo que su Stand se introdujera dentro del cuerpo de Amanda.

(La habilidad "Iron Maiden" es una habilidad secundaria del Stand de Jesisca, el cual se introduce en otras personas y comienza a endurecerse, hasta que, al llegar a su punto máximo de rigidez, hace una implosión de clavos dentro del cuerpo de la víctima.)

Una vez dentro, Amanda comenzó a sentir cómo incluso su parpadeo comenzaba a dificultarse debido a la rigidez en aumento que le causaba el Stand de Jessica. A los pocos segundos, comenzó a oír pequeños cracks en el interior de su cuerpo, indicando que faltaba poco para que sea ejecutada.

Ambas chicas se miraron, esbozando pequeñas sonrisas de libertad, solamente para que Brando tomara bruscamente a Amanda de su cuello, levantándola frente a todos.

· Ustedes solamente han escapado durante meses, no saben lo que es tener que hacer grandes sacrificios para lograr un objetivo. – decía Brando, mientras sostenía a Amanda.

· T-tú… eres un monstruo, Brando. No has perdido nada… ¡NADA! ¿De qué sacrificios hablas? – le recriminó Jessica.

· Qué curioso, suenas igual que tu madre. – dijo Brando, con cierta nostalgia.

· ¿Qué dices? – preguntó Jessica con ira.

Brando, con la mano que tenía libre, arrancó su prenda superior lentamente. Finalmente, al tener el torso desnudo, dejó ver que en su espalda tenía una marca de nacimiento: una marca en forma de estrella, idéntica a las que Amanda y Jessica tenían.

· Asesinar a Lorraine fue difícil, pero tener que asesinar a mis propias hijas el día de hoy sin duda es mi gran sacrificio. La pieza final de todo lo que he construido estos largos años. El fin de mi viaje. – dijo Brando.

El aliento de Jessica se congeló por completo, y se dio cuenta de que, todo este tiempo, la extraña sensación que sentía sobre Amanda, esa confianza ciega, era porque ambas eran hermanas.

· ¡¡¡HAPPINESS MACHINE!!! – gritó Brando, con una energía imponente.

El sombrío Stand emergió por detrás de Brando, y envió un golpe devastador hacia Amanda, pero el puño se detuvo sobre la superficie de su piel y no pudo avanzar más; esto se debía a que Jessica Kill estaba blindando el cuerpo de Amanda.

· En el intento de proteger a tu hermana, ya sea matándola con tu miserable Stand o protegiéndola con él, no encontrarás otra cosa que la muerte, hija mía. – dijo Brando.

Happiness Machine juntó todas sus fuerzas y logró atravesar de lado a lado a Amanda, también atravesando a Jessica Kill. Como resultado, tanto Amanda como Jessica terminaron con un enorme agujero en sus abdómenes.

En ese mismo instante, Happiness Machine absorbió el Stand de Amanda.