Advertencia; Lemon MiZo, un poquito de violencia y alguien muerto.
Capítulo 17: Escape y Aceptación.
La noche estaba a punto de llegar cuando el grupo de piratas dirigido por Luffy llegó al astillero.
—Cuando llegamos podrás ver que el barco ya está listo, —mencionó con orgullo Franky. —y no es por presumir, pero es maravilloso, lo he hecho para ser el más fuerte de los mares.
Luffy casi saca estrellas de sus ojos cuando escuchó aquellas palabras. Durante el trayecto, Marco les había explicado que Ace estaba en un lugar en el que el clima era bastante complicado, y que en ese momento había una potente tormenta en la zona de la isla por lo que un barco fuerte era lo que necesitaban, y si lo que Franky decía era cierto, no había forma de que Marco le dijera que él no podía ir. Necesitaban su barco sí o sí.
—Por muy fuerte que sea el barco… —intervino el hombre de peinado de piña para después suspirar. —… Ace no estará feliz de saber que arrastré a su hermano menor a un lugar que será una carnicería.
—Sé que es peligroso, pero no dejaré a Ace solo.
—Él no estará solo —dijo el chico llamado Haruta. —Nos tendrá a Izou, Marco y a mí, y claro, al pelirrojo que no es cualquier pirata, no está en la cima por nada.
Al escuchar esas palabras un nudo se formó en el estómago de Luffy. Otra vez nombraban a Shanks y eso le molestaba un poco. ¿Por qué Marco necesitaba la ayuda de ese hombre para rescatar a Ace y rechazaba la suya? ¿Tan fuerte era ese sujeto? Eso no era justo.
—De todas formas, iré.
Lo haría, no había forma de que él se quedara quieto mientras Ace estuviera en peligro, se esforzaría en hacer lo que fuera necesario para salvar a su hermano.
—Si ya están los preparativos listos para zarpar, —intervino Izou. —¿Qué esperamos para partir? Entiendo que falta uno de ustedes, pero si realmente quieres ir por Ace, ya no podemos perder más tiempo.
—Sólo unos minutos más —pidió Luffy mordiéndose el labio con ansiedad. —Zoro volverá, y es fuerte, lo necesitaremos.
Tras decir esas palabras, Luffy y el grupo siguieron avanzando en silencio hacía el barco, que representaba la libertad para los piratas y el adiós para aquellos que se quedarían, como las tías de Usopp.
Luffy había notado que a cada paso que daban, las gemelas estaban más tristes, rezagándose con Usopp al final de la marcha. Él entendía eso, lo había sentido cuando Ace se había ido al mar hace unos años atrás. Fue un sentimiento horrible y a la vez maravilloso. Lo había extrañado mucho, pero se sentía orgulloso por su hermano… él entendía la sensación que dejaba el adiós, por eso no podía dejar morir a Ace, no quería un adiós definitivo.
—¡Puedo ver el barco! —gritó Chopper que había caminado a su lado. —¡Es increíble!
Luffy abrió los ojos ante las palabras. El joven doctor se había quedado corto con lo que había dicho. El barco era glorioso, tanto que Luffy se puso a correr en su dirección. Quería subirse, tocar el timón, recorrer cada rincón y hacerlo zarpar para ir a buscar a Ace y de ahí a la eterna libertad.
—¡Luffy! —gritó Iceburg una vez el pelinegro llegó a la escalera que conectaba el barco con el puerto. —¡Está listo!
—¡Es genial viejo! —Luffy ignoró las llamadas de atención de los demás constructores por la forma en la que había hablado a Iceburg. —¡Muchas gracias!
—¿Cómo que muchas gracias? —preguntó Franky subiendo después de él. —Yo hice todo el trabajo, recuérdalo.
—Lo sé —Luffy se rió para después adentrarse al interior del barco. Era tan emocionante que, aunque había entrado, no sabía por dónde comenzar. —¿Por dónde, por dónde?
—¿Luffy? —lo llamó la voz de Iceburg. —Antes que investigues el lugar, hay algo que tienes que hacer y algo que debo entregarte.
—¿Qué cosa? —Iceburg le hizo una seña para que lo siguiera a cubierta.
El chico siguió al mayor con curiosidad y casi grita de emoción cuando al llegar al exterior, vio como los carpinteros colocaban ante él una tela negra. Luffy sintió una corriente golpear su espalda cuando vio la blanca imagen de una calavera en medio de su bandera.
—Es algo simple aún, —comentó Iceburg. —por lo general los piratas colocan algún símbolo para diferenciarse de otros ¿tienes algo en mente?
Por primera vez Luffy se quedó en blanco ante una pregunta respecto a la piratería. Él no tenía idea alguna sobre algún símbolo que pudiera usar para representar a su tripulación… sinceramente eso no lo había previsto.
—No lo sé…
—Bueno, aún tienes tiempo para decidirlo, no podrán usar la bandera hasta que estén en aguas fuera de la jurisdicción de la marina y el gobierno mundial ¡Y antes de que se me olvide! Tengo algo para ti.
—¿Para mí?
Eso le devolvió algo de vida a Luffy, pensando que talvez Iceburg le daría algo de comida que era lo que realmente necesitaba en ese momento, y hablando de alimentos, eso bien podría ser una buena idea como emblema; usar un pedazo de carne en lugar de los fémures detrás del cráneo en la bandera.
—Luffy, lo llamó otra vez Iceburg. —Vino un pirata hace unas horas y te dejo esto.
—¿Eso es…? —Luffy estiró sus brazos y tomó el sombrero de paja.
—Para ti.
Luffy parpadeó. Él ya había visto ese sombrero antes, hace mucho tiempo, cuando el pirata misterioso lo había salvado… pero Iceburg había dicho que un pirata se lo había dejado, ¿Entonces ese hombre estaba ahí? ¡Eso tenía que ser! Su símbolo sería ese sombrero.
—Pintaremos esto —el joven casi sentía su pecho inflarse con emoción. —¿Puedes hacerlo?
—Claro, —Iceburg le sonrió y Luffy no perdió tiempo en ponerse el sombrero. —Lo haremos ahora.
—Te queda bien —dijo la voz de Marco detrás de él, uniéndose a los hombres en la cubierta. —No esperaba que Shanks pudiera despegarse de ese sombrero.
—¿Shanks? —preguntó Luffy confundido. —¿El pelirrojo…?
—Si, ese sombrero es de él.
—No, esto es de…
Los recuerdos volvieron a golpearlo, pero no precisamente las imágenes, sino más bien los sonidos. La voz del pirata que lo había salvado lentamente fue fundiéndose con la de Shanks y Luffy lo comprendió, lento más él lo hizo… el pirata era Shanks.
—¿Estás bien Luffy? —preguntó Franky que se sorprendió ante su seriedad.
—Si, —aunque su respuesta había sido afirmativa, dentro de su mente se amontonaban una variedad de recuerdos que lo estaban confundiendo, pero al final Luffy rió con verdadera alegría. —Si, estoy bien.
—Me alegro, —le dijo Marco. —si es así, hay cosas para ponernos de acuerdo, si de verdad quieres ir por Ace.
—Lo haré.
—Bueno, ya les dije que todo está listo, —contestó feliz Franky. —una vez lleguen Nami, Robin y Zoro partiremos.
Luffy y Marco asintieron. El rubio agradecido por la oportunidad de rescatar a Ace lo más pronto posible, y el pelinegro por lo mismo, así como por su próxima salida hacía la libertad.
—¿Qué? —grito la voz de Usopp logrando que Luffy girara para ver que sucedía abajo. —¿Qué él estuvo aquí? ¿Qué tú lo golpeaste?
Luffy se rascó la cabeza sin entender y bajó para preguntarle a Usopp lo que sucedía. Ya tenía una tripulación, ya tenía un barco, también tenía un sombrero. Ya era hora de ser un capitán.
Ya con la noche como cobertura, Nami, Robin y Zoro huían del palacio de Goa del cual ya se escuchaban gritos de alarma por el asesinato de Enel.
—Esto es nuestro final —lloraba Nami mientras corrían. —¿No se te ocurrió alguna forma menos sangrienta de salir de ahí?
—Yo no lo mate.
Las palabras frías y molestas de Zoro detuvieron cualquier replica de la pelinaranja. Por otra parte, Robin había permanecido en silencio durante todo el trayecto, analizando la situación. Ella había visto que claramente Zoro no era el culpable, no al menos de la muerte de Enel, pero sin importar eso, ellos podrían verse arrastrados y ser cazados por el "horrible crimen" de asesinar a un noble. Nami tenía razón, si eran atrapados cerca del lugar sería su final.
—¡Chicos! —gritó una voz desconocida para los jóvenes. —¡Por aquí!
Los tres prófugos se detuvieron para ver a un hombre de cabellos rojos llamándolos. Zoro sentía conocerlo, pero Nami y Robin lo reconocieron al momento.
—El pelirrojo… —susurró Nami sorprendida mientras avanzaban hacia el mayor que estaba acompañado por Yassop. —¿Acaso fue él quien ha matado a ese hombre?
Shanks esperó a que los jóvenes se acercaran a él y los cinco avanzaron juntos hacía el bosque. Eso fue en el momento justo, ya que los gritos de los guardias se habían estado acercando hacía donde ellos habían estado.
—Disculpe, —llamó Robin a Shanks. —¿Fue usted quien mató a ese hombre?
—No.
Zoro casi contesta que el causante era Mihawk, pero sintió un peso en el estómago ante la idea de decir el nombre del espadachín. Se sentía avergonzado por haber sido salvado por ese hombre, él podía haber salido de la situación solo, así como podía sobrevivir a la persecución por aquel asesinato, pero no, había sido rescatado por un enemigo.
—Eres Zoro ¿verdad? —le llamó Shanks quien se había situado a su lado. —Mihawk me habló de ti.
—Ya.
El pelirrojo alzó las cejas ante la voz molesta del menor, pero él entendía un poco la situación, después de todo, él mismo le había dicho a Mihawk que el chico necesitaba una explicación, pero su amigo había decidido largarse sin dar alguna palabra a Zoro del porqué de sus acciones. Lástima para Zoro de que Shanks fuera casi igual de cabezón que su capitán.
—¿Quieres que te diga hacía donde se fue Mihawk? —la voz de Shanks era baja, pero no sólo Zoro escucho la pregunta, los demás también pudieron oírla mientras corrían y prestaron atención. —Si te apresuras puedes alcanzarlo.
—No hay tiempo para eso, —respondió Zoro aun cuando quería ir a ver a Mihawk y decirle que él no había necesitado su ayuda. —tenemos que llegar al barco.
—Pero tus ojos dicen que tienes que hablar con él.
Nami resopló ante el rumbo que llevaba la conversación. Ella estaba de acuerdo con Zoro y apoyaba su decisión por primera vez. Robin también compartía el pensamiento de su novia, pero algo en su interior le dijo que lo que contenía a Zoro para ir detrás de Mihawk era cada vez más débil.
—No tengo nada que hablar con él.
—Hablas igual que él, —eso fue el límite. Zoro se detuvo y miró al pelirrojo con molestia, pero Shanks no demostró sentirse intimidado por su mirada y sonrió. —escucha, puede que ustedes se encuentren en el mar, pero deberías pensar que cuando eso ocurra no tendrán tiempo de conversar. Quieres enfrentarte a él, ¿verdad? Además… él se dirigió hacía el astillero de Iceburg por otro camino, era más seguro dividirnos para que no nos atraparan a todos.
—¿Qué? —Zoro que había estado enojado hace un rato cambió su expresión a una sorprendida. El joven parpadeó varías veces con confusión. —¿Por qué él va para allá?
—Porque dejé al resto de la tripulación que me acompaña ahí, no tenía sentido traerlos a todos a una operación tan delicada, y Mihawk, por lo ocurrido se ha unido a mi temporalmente.
—Si él está ahí, no hay forma de evitar que lo veas —le habló Robin comenzando a liderar la marcha que se había detenido. —Es decisión tuya que harás cuando lo veas.
Shanks sonrió ante las palabras de la pelinegra y la siguió. La siguiente en caminar fue Nami junto a Yasopp, y Zoro fue al último, caminando con prisa más ajeno al entorno. Varias veces Nami tuvo que regresar a buscarlo y al final Robin lo tomó de la mano para dirigirlo.
En cualquier otro momento, Zoro se hubiera liberado del agarre, pero en ese momento sus pensamientos adquirieron más importancia que a la cálida mano de Robin y de lo vergonzoso de la situación.
Realmente él quería hablar con Mihawk, por muchas razones si era sincero, pero nunca se imaginó que se encontraría con él dentro de poco. ¿Qué iba a decirle? ¿Recriminarle por lo ocurrido? ¿Pedirle un duelo para demostrar que era capaz de todo? ¿O seguir su idea de enfrentarse en un duelo a muerte?... o hablar de lo que el mayor le hacía sentir.
No. Eso era lo último que él podía hacer con Mihawk, por su orgullo y porque Zoro no tenía idea de cómo explicar lo que estaba sintiendo. ¿Qué significaba exactamente lo que sentía en su corazón cuando lo veía? ¿Era la ansiedad ante la idea de un combate? ¿O era otra cosa?
—Si nos apresuramos podremos llegar ahí en tres horas —habló Nami logrando llamar su atención. —Piensa en eso cuando estemos ahí, no podemos perder tiempo dando vueltas porque no te concentras más en el camino, más que de costumbre quiero decir.
El peliverde ya había tomado una decisión y la marcha aumento de ritmo. Ahora Shanks y Yasopp dirigían el grupo, seguido de Robin con Zoro, siendo Nami quien iba al último.
Kaya jugaba con sus dedos mientras Usopp caminaba de un lado al otro frente a ella, cerca de ahí Luffy los miraba atento y curioso ante el extraño comportamiento de los otros jóvenes.
—Nunca esperé que él viniera a verme y menos que se enterara de la muerte de mi mamá de esa manera, quería decírselo yo y así entregarle el mensaje que ella le había dejado.
—Lo siento Usopp.
—No tienes la culpa Kaya —Usopp sonrió a la chica. —Tampoco por haberle golpeado, entiendo tus sentimientos y probablemente mis tías lo hubieran golpeado de todos modos, no has hecho nada malo.
Kaya asintió, no queriendo decirle al narizón que ella no se arrepentía de haber golpeado a su padre, sino por haberlo increpado antes que el mismo Usopp.
—De todos modos, —habló Luffy. —Iceburg dijo que probablemente él regrese así que puedes hablar con él ¿no?
Usopp volvió a palidecer y Kaya se preocupó por él, y fue ahí que la chica se le ocurrió una idea. Ella siempre había escuchado de Usopp que admiraba a su padre y que al igual que él quería salir al mar, pero… aunque él nunca había hablado de forma negativa de Yasopp, eso no significaba que no guardara algo de rencor por haberlo abandonado ¿verdad?, entonces… ¿podría ser que el nerviosismo de Usopp fuera por sus sentimientos en contra hacía su padre?
—Usopp… ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Sí.
—En privado —mencionó Kaya sonrojándose mientras miraba a Luffy, quien sonrió y se apartó de ellos con rapidez.
—¿Sucede algo malo? —cuestionó Usopp mirándola con seriedad. Porque Kaya rara vez le pedía algo debido a su timidez. —Te ves extraña.
—¿Es… estás preocupado por como reaccionaras ante tu padre?
—¿Cómo dices? —Usopp abrió sus ojos, temeroso de ser descubierto.
—Siempre has hablado bien de él, pero… —Kaya no tenía idea de cómo decirle lo que pensaba a su amigo, especialmente porque sus sentimientos ante la partida de Usopp golpeaban su corazón. —Tú sientes rencor o pena porque él te abandono ¿Es eso?
Usopp bajó su mirada y se concentró en la punta de su nariz y ella supo que estaba en lo correcto, así como comprendió que ella sentiría mucha pena si el otro se marchaba. Tenía que hablar ahora.
—No lo sé —la interrumpió Usopp antes de que ella pudiera hablar. —Sufrí mucho cuando se fue, y más cuando mamá murió, pero ella siempre sonreía cuando hablábamos de él así que asumí que papá había hecho lo correcto y aún lo creo, pero eso no significa que duela ¿extraño no?
—No, porque yo siento lo mismo.
—¿Tú?
—Seré sincera, —Kaya ya estaba temblando. —quiero que cumplas tu sueño Usopp, pero una vez te vayas sentiré pena porque te extrañare… porque me gustas mucho.
—Tú también me gustas mucho Kaya —le sonrió el chico sin entender las palabras de la rubia. —Te extrañaré.
—No, no es eso lo que quiero decir, —la chica ya no podía volver atrás. —cuando digo que me gustas, no es de amigos, es de una chica que quiere a un chico como algo más, quiero decir, que desde hace mucho estoy enamorada de ti.
Usopp volvió a congelarse, abriendo mucho más su boca y los ojos exageradamente. Claramente el chico nunca lo vio venir y eso la avergonzó un poco, ella tenía un poco de esperanza de que él sintiera lo mismo por ella, pero al parecer se había equivocado.
—¿Tú estás enamorada de mí?
—Desde que éramos pequeños.
—¡Yo igual! —le grito Usopp llamando la atención de todos.
—¿En serio? —la rubia no lo podía creer. —Entonces, llévame contigo.
—¡No! —le dijo Usopp con seguridad. —Será muy peligroso.
—He estudiado medicina por años, puedo ser de utilidad.
—¡Que no! —Usopp negó con fuerza. —¿Qué haré yo si te pasa algo?
—¿Y yo? —le preguntó ella con la misma pasión. —¿Qué haré yo si no estoy ahí para ayudarte?
—Pero…
—¿Eres una doctora? —preguntó Luffy que se había acercado sin que ellos lo notaran y había escuchado en parte la conversación. —¿Quieres venir con nosotros? No tenemos un doctor.
—¡Que no he dicho! —volvió a gritar Usopp. —Es mi última palabra o sino no voy.
Tras la palabra de Usopp, se hizo un silencio entre los tres. Luffy sin entender porque Usopp había dicho algo tan loco y Kaya sorprendida de que Usopp estuviera dispuesto a abandonar su sueño por ella.
—¿Puedo ir yo? —preguntó una cuarta voz. —Soy un médico capaz, igual que Kaya.
—¿Chopper? —la rubia se sorprendió que el tímido doctor se ofreciera para ocupar el puesto. —¿Pero por qué?
El reno se encogió de hombros antes de dar su explicación.
—Porque no puedo dejar que vayas sola.
Kaya sonrió y miró a Usopp con alegría, lanzándose a sus brazos sorprendiendo al joven para después besarlo, ganándose aplausos de Luffy que les gritaba palabras de felicidad. Kaya, Chopper y Usopp partirían con Luffy, de eso se aseguraría ella.
Lejos de la isla de Goa, en la isla donde Barbanegra se había escondido, Brook caminaba hacía el gran salón del viejo palacio para tocar alguna de sus melodías a los malhumorados piratas.
Tal cómo el delgado hombre había previsto, la tormenta no había parado haciendo imposible que fuera zarpar de la isla. Eso era bueno para ellos, Ace había tenido tiempo para recuperarse un poco más, estando en mejor estado para escapar.
—¡Apúrate músico! —le gritó molesto Teach. —Toca algo de música o muere.
Brook no necesitó que se lo dijeran por una segunda vez y comenzó a tocar. La música fluía por todo el lugar, calmando a los presentes, suavizando sus expresiones de bronca. El músico comenzó a pasear por el salón asegurándose que todos pudieran tener su tiempo de disfrute, tratando de ganar un poco de comida para él y para Ace.
—Si fuera posible, —habló Brook una vez terminó de tocar. —¿Podría llevarme algo de esta comida a nuestra celda?
Teach lo miró por un segundo, y esos ojos casi hacen que Brook echara a correr del miedo, pero para su suerte el hombre sonrió -siniestramente eso si- y asintió para que el él tomará algo de pan y fruta para llevarse.
No había tomado mucho, pero seguro calmaría el gruñido que provenía del estómago de Ace. Él ya estaba acostumbrado a pasar hambre, tanto que ya parecía un esqueleto con piel. No necesitaba tanto alimento, pero el chico sí.
—Joven Ace —saludó Brook una vez llegó a la celda que compartía con el pecoso. —Te he traído algo.
—Gracias Brook.
Ace ya no estaba tan pálido como hace unas horas, y tampoco temblaba por la fiebre. Su estado aún era crítico, pero no podían seguir perdiendo más tiempo en ese lugar, necesitaban salir y esconderse en alguna de las cuevas de la isla a las que podían llegar por túneles secretos del castillo.
—No tienes que darlas, —era verdad. Después de todo, en esos días en que habían estado juntos, Brook no había podido ayudar a Ace como él hubiera querido. —La tormenta puede que dure un par de días, así que deberíamos aprovechar la situación y huir hoy en la noche, cuando Doc Q venga a revisarte.
—¿Cómo lo haremos? —aun cuando Ace había pronunciado la pregunta, Brook sabía que él ya conocía su respuesta. —Lo mataremos ¿verdad?
—No podemos dejar que él de la alarma, y aunque sólo ganemos unos minutos de ventaja, debemos hacerlo.
Ace asintió para después dar dos mascadas más a su manzana terminando su pequeña cena. Luego de eso, el silencio se hizo presente, y Brook se dio cuenta que Ace pensaba en algo complicado debido a su expresión.
—Sabes Brook… —comenzó a hablar el joven. —En los momentos en que estuve inconsciente tuve sueños de cuando compartía tiempo con Teach.
—¿Fueron buenos recuerdos?
—En su tiempo lo fueron, pero ahora me doy cuenta de muchas cosas.
—¿Cómo qué?
—De como Teach miraba a Marco cuando él me miraba a mí —Ace sonrió. —Si hubiera sido más despierto podría haberme dado cuanta de muchas cosas.
—¿Eso hubiera evitado que estuvieras aquí?
—No, sólo hubiera provocado que le rompiera la cara a Teach por mirar a Marco así, porque él y yo hubiéramos sido pareja de antes, de eso seguro.
Brook se rió ante las palabras osadas del menor. A pesar de que él era muchísimo mayor que Ace, el músico no había tenido la suerte de enamorarse, a pesar de las muchas baladas de amor que cantaba, su corazón estaba congelado.
—Debe ser hermoso encontrar alguien con quien compartir tu vida.
—¿No lo has tenido?
—Nunca, además de que pase mucho tiempo encerrado en esta isla, no se dio la oportunidad.
—Lamento escuchar eso.
—Olvídalo, ya estoy resignado, pero hablemos de algo más alegre, ¿Cuándo conociste a Marco?
—¿Cuándo lo conocí? —Ace estaba tan pálido que sus mejillas rojas resaltaron con fuerza ante la pregunta. —Cometí la brillante idea de retar a Shirohige, y después de la derrota que recibí, Marco cuido de mí.
—Amor a primera vista.
—No, es curioso, pero los primeros días lo odie, durante todo ese tiempo hizo de niñero y era realmente insistente e insoportable.
—Entonces fueron sus cuidados los que te enamoraron ¿puede ser eso?
—Mmmm… no lo sé, —Ace guardó silencio meditando sus siguientes palabras. —Mas bien fue el tiempo que pasamos juntos, él siempre me hablaba como si fuéramos iguales, y era divertido.
—Bueno, sea lo que sea aquello que hizo que te enamoraras, es algo maravilloso, ¿me dejarías escribir una balada de ustedes?
—¿Qué? —Ace volvió a sonrojarse. —¡No! Eso sería vergonzoso.
Las risas de Brook fueron ruidosas y Ace se contagió de ellas, pero el menor tuvo que parar cuando sintió dolor en su herida. Después de que el pelinegro se recuperó, comenzaron a hablar de anécdotas de cada uno, divirtiéndose, tanto así, que la hora de su plan llegó sin que lo notaran. Doc Q entró a la habitación.
—Por las risas que se escuchan parece que ya te estás mejorando —dijo el hombre totalmente borracho. —Hay que volverte a la otra celda.
—Primero revíselo doctor —pidió Brook alejándose de la cama improvisada de Ace para darle espacio al recién llegado.
El borracho murmuró algunas groserías por ser apurado, pero no perdió tiempo en revisar la quemadura de la espalda de Ace, quien se mordía los labios por el dolor del rudo tratamiento.
Brook por su parte, observaba atentamente como el joven era curado, esperando a que el hombre terminara para actuar según el plan. El alto hombre estaba temblando por el miedo, pero aun así, apretó con fuerza el ladrillo que había sacado de la pared y que escondía tras su espalda, aguardando el momento exacto para atacar.
—La herida sana sorprendentemente rápido, Teach tenía razón ustedes son… son… —el hombre no alcanzó a terminar su frase después de que un asqueroso sonido se escuchara en la celda.
Ace se giró con cuidado y vio como Doc Q se mantenía de pie de alguna forma milagrosa, con la cabeza sangrando a mares.
—¿Está muerto ya? —preguntó Ace.
Brook no le respondió con palabras, pero si se aseguró de que la inquietud del joven fuera asegurada. El músico dejó caer otra vez el ladrillo sobre la cabeza del doctor, logrando que esta vez su cuerpo cayera al piso, manchando todo con su sangre.
—Si, está muerto.
Ace miró atentamente el cadáver antes de levantarse con cuidado. Brook lo vio cerrar sus ojos con fuerza ante el dolor, pero aun así el chico se puso de pie.
—Tenemos que irnos antes de que lo extrañen —pidió Ace.
Brook se acercó al cadáver y lo revisó en búsqueda de las llaves de la celda, así como algún arma que pudieran llevarse para defenderse en caso de peligro. Para su gran suerte, no sólo encontró las llaves, sino que también encontró dos revólveres los cuales tomó junto a la maleta de medicamentos del doctor.
—Es hora de irnos joven Ace.
Brook se dirigió a abrir la puerta y una vez logrado, se apresuró a buscar a Ace quien se acercaba a la puerta lentamente. Una vez los dos fuera, Brook regresó al interior y colocó el cuerpo de Doc Q en la cama, tapando todo el cuerpo. Una vez hecho eso, volvió a salir para cerrar la puerta con llave, partiendo ambos hombres hacía una pared que contenía un pasadizo secreto.
—¿Es aquí? —preguntó Ace comenzando a marearse.
—Si, sólo espera —Brook buscó entre los ladrillos y encontró el indicado presionándolo, logrando que una entrada secreta apareciera con un molestó ruido que preocupó a los dos hombres. —Esto nos llevará a una sala con otros varios pasadizos, tomaremos uno que nos llevará a una sala parecida, eso debería darnos oportunidades para escondernos de ellos, así como darnos tiempo para que mejores. Así los eliminaremos uno por uno.
Ace asintió, preocupado de no recuperarse a tiempo, pero a la vez aliviado de no tener que estar en las manos de esos hombres. Quince minutos después el cadáver de Doc Q fue encontrado, pero Ace y Brook ya estaban muy lejos y seguros.
Después de que Coby recuperara la consciencia, casi se vuelve a desmayar cuando le dijeron que estaría en la unidad que perseguiría a Mihawk por haber asesinado a Enel. Era imposible para él ir detrás de un hombre poderoso, pero le resultaba más difícil el creer que un hombre que evadía responsabilidades por encontrarlas problemáticas se metiera en semejante problema. Si, para la marina no había duda de quien había asesinado al noble, sólo bastaba ver el semejante tajo que había entrado por la ventana del salón, partiendo al noble, así como todo lo que se encontró en su camino desde un área bastante alejada. Por algo era el mejor espadachín.
—¿Tú nombre es Coby? —preguntó una voz un poco molesta. —Estarás en mi unidad.
Coby se dio la vuelta y se encontró con Aokiji, que tal como su voz lo había anunciado, estaba molesto. El hombre claramente preferiría no estar ahí ¿Quién podría culparlo? Irían detrás de un hombre muy peligroso y no podían regresar sin él o sin su cadáver. Para Aokiji seguro sería una perdida de su valioso tiempo para hacer nada.
—¡Si! —Coby ya no podía huir.
Los demás marines se reunieron frente a Aokiji esperando sus instrucciones las cuales fueron muy simples; rastrear por donde Mihawk se había ido, perseguirlo y matarlo. No podían dejarlo vivir después de lo ocurrido y eso hizo estremecer a Coby. Era lo que ocurría con los piratas y lo que ocurriría con Luffy si era apresado algún día. El marine movió la cabeza y salió junto a la unidad para iniciar el rastreo que fue bastante fácil.
—Estén atentos, él es peligroso. —aun cuando su voz había sonado aburrida, los ojos de Aokiji brillaban con determinación.
Todos asintieron y la persecución comenzó. Los hombres se movían con cuidado, tratando de que no fueran descubiertos por Mihawk cuando lo encontraran, pero cuando esto sucedió, el ex shishibukai no fue encontrado con la guardia baja.
—Dracule Mihawk —dijo Aokiji cuando vio como el hombre de los ojos dorados tomaba una posición de ataque. —Por la muerte de God Enel, se te condena a muerte.
El ojiambar no contestó, ni mostró miedo o arrepentimiento por sus acciones, él simplemente avanzó con elegancia y comenzó a mover su espada, dejando fuera de combate a la mitad de los marines con certeros espadazos, matando a algunos o dejando lisiados al resto. Era una escena cruel según Coby, pero los piratas eran así, después de todo.
—Pero Luffy no es así, a pesar de ser pirata.
—No, no es así, pero sigue siendo uno —mencionó una voz que hizo saltar a Coby. —Apártate.
—¿Zoro? —Coby no tenía idea de donde había salido el chico, pero cuando vio que éste se apresuraba a enfrentar al espadachín intentó detenerlo. —¿Qué crees que haces?
—Ya te dije que te apartaras —Zoro no le volvió a hablar y siguió a su camino quedando frente al mayor que lo mira algo sorprendido. —Te encontré.
—Espera Zoro —Coby comenzó a seguir al peliverde pero una mano en su hombro lo detuvo. —¿Qué? ¿Tú eres…?
—Lo siento chico, pero esto es un duelo de piratas, no debes meterte —comentó un hombre con rastas rubias, al que Coby reconoció como uno de los piratas del pelirrojo. —Sólo observa.
Y Coby lo hizo, pero no porque un pirata se lo hubiera pedido, sino porque él comenzó a sentir como la tensión llenaba el ambiente, tanto que ninguno de los marines que quedaban con posibilidades de hacerlo se movieron. Ni siquiera lo hizo Aokiji, que se quedó observando la conversación con curiosidad, al igual que él.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Mihawk con un poco de molestia. —Deberías estar con tu capitán, no aquí.
—¿Tú que crees que hago aquí? —Zoro casi gritaba. —¿Quién mierda te crees? ¿Yo no pedí ayuda para que fueras corriendo a hacerlo?
—Simplemente pierdes el tiempo, y aún peor, me haces perderlo a mí también.
Mihawk afiló su mirada después de decir esas palabras y sorprendiendo a todos los presentes, atacó al joven quien respondió con furia, pero aun así no fue suficiente para dominar al mayor, quien en certeros movimientos hizo que el peliverde retrocediera.
—Imposible —murmuró Coby. —¡Zoro detente!
El marine intentó acercarse al peliverde, pero fue detenido esta vez por Aokiji. Coby miró al hombre y éste negó, logrando que Coby bajara su cabeza avergonzado. Claramente él no era un oponente para ninguno de los dos hombres y lo único que podía hacer era observar el combate, así como el avanzar de Aokiji para unirse a este.
—Perdonen la interrupción —dijo Aokiji antes de sacar su espada. —Pero yo tengo un asunto más urgente que tratar contigo.
La situación cambió después de eso. Aokiji atacó a Mihawk que bloqueó el ataque con elegancia, pero tuvo que moverse con rapidez cuando vio como Zoro sacaba sus otras dos espadas, listo para atacarlo… o eso creía Coby, pero para su sorpresa, el peliverde atacó a Aokiji, alejándolo de Mihawk.
—Esto no es asuntó tuyo —grito como pudo Zoro con una espada en la boca. Cómo lo hacía era un misterio para Coby, así como por qué atacaba a Aokiji. Si unían fuerzas con el almirante podrían tener más oportunidades de ganar.
—Lo lamento joven, pero si lo es ¡Coby! —lo llamó Aokiji. —Eres el único con el nivel suficiente, encárgate del muchacho.
Coby y Zoro miraron fijamente al moreno por estas palabras, el primero incrédulo y el segundo ofendido por ser dejado a un lado.
Pero Zoro no pudo evitar enfrentar a Coby cuando éste se lanzó en su contra mientras que el combate de Aokiji y Mihawk continuaba sin él.
—Zoro —lo llamó Coby con seriedad. —Esto es un asunto serio, ese hombre debe ser asesinado por matar a un noble ¡Debe pagar por eso!
—¡No! —le gritó Zoro logrando conectar el reverso de su katana en el hombro de Coby. —¡Yo soy quien lidiará con él por eso! ¡Sólo yo puedo hacerlo!
—¡Agghh! —Coby retrocedió adolorido. No habría corte que lamentar, pero si un horrible dolor. —¡Escúchame! ¡Si te metes en el camino del Almirante saldrás mal parado!
—Ustedes son los que se meten en mi camino —Zoro se movió rápido, evitando la patada que Coby dirigía a su estómago y lanzando otro ataque como el anterior a la pierna derecha, haciendo al marine caer. —¡Tú vigila que nadie se interponga en mi camino!
La orden de Zoro fue dada al pirata que lo había acompañado. Si Coby mal no recordaba, su nombre era Yasopp, un experimentado francotirador que ya cargaba su arma en contra de él.
—Nada personal chico, pero por orden de mi capitán tengo que vigilar y ver que este chico no se pierda.
Para la vergüenza de Coby, él volvió a hacer caso al pirata, no porque temiera por su vida si lo hacía, sino porque el golpe había sido tan potente que no podía pararse. El marine golpeó el piso con la mano que si podía mover y se quedó observando como Zoro regresaba a la lucha.
Era como ver un espectáculo, los tres peleaban con gran habilidad, y aunque claramente Zoro era el más inexperto de los luchadores, también era el que más atacaba. El joven realmente no mentía cuando decía que él sería quien se encargaría de Mihawk, ¿Cómo? Coby no lo sabía.
—Basta ya —ordena Aokiji sorprendiendo a los presentes. —Esto se está haciendo eterno ¿No crees? Ojos de Halcón.
—Lo es —afirmó Mihawk con calma.
—¿Entonces? —preguntó Zoro aferrando con fuerza sus espadas.
—Demos el golpe final —sentenció el marine para después lanzarse contra Mihawk, tan rápido que ni Coby ni Zoro pudieron reaccionar, pero el ojiambar si lo hizo.
—Bien —el espadachín pelinegro blandió su espada con tal habilidad que con un solo movimiento cortó la espada de su oponente a la mitad, sorprendiendo a éste por unos momentos.
—Tal como se esperaba del mejor espadachín —dice Aokiji dando una corta sonrisa. —¿Debería retirarme ahora que perdí mi espada?
Coby abrió ampliamente sus ojos ante la propuesta de su superior, pero su expresión aumentó más cuando escuchó a los pocos marines que quedaban suspirar de alivio. Claramente, nadie salvo Zoro quería está ahí enfrentando a Mihawk.
—Sería lo mejor —aconcejo el exshishibukai.
—¿Y qué hay del chico? —preguntó Aokiji que miraba al sorprendido Zoro guardar con lentitud sus espadas. —¿Fue por él que mataste a Enel? Lo vi entrando en su palacio como esclavo. Es algo curioso viniendo de tú parte.
—Esto no es asunto tuyo —dijo Mihawk amenazante.
—Quien diría que eres amable.
Aokiji sonrió misteriosamente y dio la orden para retirarse, así como el que los combatientes sanos tomaran a los heridos y fallecidos. Ninguno de ellos emitió alguna queja por abandonar la misión, ni siquiera Coby lo hizo, él simplemente se quedó ahí, viendo como Mihawk se iba del bosque, seguido por un cansado Yasopp y un silencioso Zoro.
Era cerca de las dos de la mañana cuando Nami, Robin y Shanks llegaron al astillero donde se ocultaba el Thousand Sunny, reuniéndose con el trasnochado grupo de Luffy y Marco.
Shanks al ver a Luffy se detuvo en seco, tratando de decidir si lo mejor era largarse o hablar con el joven. Casi quiso golpearse al no haber pensado en que el chico podía estar ahí, pero el único del grupo que había querido acompañarlo había sido Yasopp, los demás habían tenido que quedarse y él no tuvo otra opción que volver.
—Shanks —lo llamó el chico acercándose a él. —¡Oye!
Por suerte para el pelirrojo, el chico se veía feliz y usaba su sombrero ¿eso significaba que no estaba molesto con él? O acaso… ¿aún no se daba cuenta que él era el pirata que lo había salvado de pequeño? ¿no estaba molesto por no haberle dicho la verdad?
Grave error. Shanks bajó la guardia y no pudo evitar que Luffy se acercara a él corriendo para luego agarrarlo de los hombros y golpearle la nariz con un potente cabezazo. Si, el chico estaba molesto.
—¿Qué te sucede? —preguntó el pelirrojo sorprendido.
—¡jefe! —gritó Rockstar que se había quedado para vigilar a Buggy ya que éste se había reusado a ir. —¡su nariz! ¿Está bien?
Shanks levantó su mano y evito que su subordinado se acercará al joven con intención de atacarlo, deteniendo además el intento de Franky y Robin de defender a Luffy.
—¡Me engañaste! —le gritó el chico molesto. —¿Por qué no me lo dijiste?
—¿Qué cosa? —Shanks comenzó a sudar frío, él sabía lo que el pelinegro quería decirle, pero él no quería decir lo que Luffy quería oír.
—¡Eras tú! —lo señaló Luffy. —¡Tú eras el pirata que me ayudo cuando era un niño! ¿Por qué no me lo dijiste?
—¡Espera! —Shanks se tocó la nariz y descubrió que estaba sangrando. —Debiste darte cuanta tú mismo, eso no es mi culpa.
Luffy infló su pecho como si estuviera a punto de gritar, pero no emitió ruido alguno. Al parecer… el joven entendía que en parte él también había tenido la culpa.
—¡Fue hace mucho tiempo! —gritó Luffy más fuerte que antes, vaciando el aire de sus pulmones. —¡Debiste decírmelo si yo no lo recordaba! ¿Tanto te costaba?
—Está bien, lo siento —dijo Shanks suspirando mientras se limpiaba la nariz con un pañuelo entregado por Rockstar. —Te ves bien, con el sombrero.
Luffy abrió los ojos ampliamente y se sonrojo un poco con vergüenza. Se veía adorable y algo incomodo, al parecer el chico no estaba acostumbrado a recibir ese tipo de comentarios.
—Gracias.
Esa fue la única palabra que recibió Shanks como agradecimiento, pero el pirata notó que eran palabras sinceras. Él sonrió y Luffy también lo hizo. Fue un momento tranquilo, cómo si después de muchos años al fin lograran reunirse. Todo hubiera seguido en ese camino si Marco no hubiera tocado el hombro de Shanks.
—Tengo que hablar contigo —dijo el rubio con seriedad. —Ahora.
—Es sobre Ace ¿verdad?
—Vamos a ir a rescatarlo —contestó Luffy la pregunta de Shanks haciendo que éste lo mirara con los ojos abiertos. —¿Qué?
—Tú no vas a ir —dijo el pelirrojo casi riéndose.
—Claro que voy a ir.
—No vamos a ir —intervino Nami que se había quedado cerca de ellos. —Sé que nos arrastraras a esta locura, así que no.
—Pues tú no vayas, pero yo si iré —Luffy lo dijo con tanta firmeza que Nami supo que sería inútil intentar convencerlo de que no fuera. Shanks por otra parte….
—¡Qué no iras! —el pelirrojo
—¡Qué si iré!
—Has caso a tus mayores ¿quieres? —Shanks no se iba a dar por vencido tan fácilmente. —¿Qué sucede si te atrapan a ti o te pasa algo peor? ¡Y no me digas que no porque he notado que tiendes a meterte en problemas!
—¡Oigan! —les gritó Marco ya harto. —No tengo tiempo para que los dos se comporten como críos de cinco años, así que hagan el favor y cállense, harán lo que yo les diga y se acabó.
Silencio. Tanto Luffy como Shanks cerraron la boca de golpe, causándole gracia a Nami que tuvo que morderse la lengua para no reír.
—¿No sería mejor dividirse en dos grupos? —preguntó Robin. —Uno que vaya a buscar a este joven y otro que quede de reserva, asegurando los barcos para escapar ¿eso estaría bien para todos?
—Mmmm… —Marco lo estaba meditando, y Shanks con sus ojos le decía que dijera que no. —Me parece bien. Luffy puede ir, pero se queda en el barco y Shanks va conmigo, no puedes olvidar que tú tienes un deber con tu capitán aún y una deuda con el viejo, así que, salvando a Ace, quedarías libre.
—Aunque no tuviera deuda alguna con tu padre iría de todas formas, así que partamos ya.
—Pero capitán, —lo miró Rockstar confundido. —¿Dónde está el señor Yasopp?
—Fue con Zoro a perseguir a Dracule Mihawk —Nami contestó la pregunta cuando Shanks rodó los ojos con exasperación. —Estuvimos caminando hacía acá, pero Zoro superó su paciencia y fue a buscarlo. El padre de Usopp fue con él para que no se perdiera.
—¿Mi padre fue con Zoro? —preguntó Usopp, llamando la atención de Shanks.
—Tú debes ser Usopp, eres idéntico a tu padre.
Al escuchar esas palabras el joven se sonrojo y sus ojos brillaron con orgullo, pero a la vez un pequeño brillo de tristeza se dejaba ver en su mirada. Shanks se hizo una idea de lo que pasaba por la mente del muchacho y eso hizo que él también se sintiera algo triste o, mejor dicho, culpable.
—¿Estás bien Shanks? —le preguntó Luffy confundido. —Tienes una cara rara.
—Yo estoy bien, —Shanks le dio al menor una sonrisa forzada que no pareció calmar al joven. —Es mejor que nos organicemos para el viaje.
—Es verdad —habló Marco. —Por Iceburg sé que el barco está equipado con todo lo necesario, así que no habrá problemas para zarpar cuando lleguen lo que faltan.
—¿Serás tú el líder? —preguntó curioso Luffy. —Por mi está bien, pero será sólo por Ace.
Las palabras maduras del pelinegro sorprendieron a los presentes, y Shanks no pudo evitar sentirse emocionado por el actuar del chico. Eso hizo que la preocupación de llevarlo disminuyera un poco, y que analizara mejor la situación. El Thousand Sunny era el barco de Luffy, era normal que él y su tripulación acudieran si el barco iba, era casi absurdo que el plan de dejar a Luffy abajo haya pasado por su mente.
—Entonces es mejor que subamos al barco y estemos listos para cuando los otros lleguen —aconsejó Marco una vez salido de la sorpresa.
—No hay que esperar mucho, —señaló Robin. —Ya los veo venir.
Y tal como la pelinegra lo había dicho, a la distancia se podían ver tres figuras aproximarse por la playa, siendo la figura de Mihawk con su gran espada la más notoria. Las reacciones no se hicieron esperar. Todos corrieron al barco para soltar amarras, menos Luffy, Shanks y Usopp que se quedaron esperando a que los otros tres llegaran. En cinco minutos, estuvieron todos reunidos.
—¡Zoro! —gritó Luffy moviendo sus manos con felicidad a su amigo con rostro malhumorado. —¡Qué bueno que pudiste llegar y no te perdiste!
Si Zoro estaba molesto hace un rato, las palabras de su capitán lo enfurecieron. El peliverde dio grandes zancadas y paso de largo a Luffy en dirección al barco. Ante el comportamiento del espadachín, Luffy y Usopp se rieron o, al menos Luffy, ya que a los segundos el narizón dejó de reír cuando vio a su padre.
—Mihawk —gritó Shanks notando el cambio en el chico. —Apresúrate.
El mencionado frunció el entrecejo, pero siguió al pelirrojo, quien había tomado a Luffy del brazo para dejar sólo a padre e hijo.
—No se dicen nada —comentó Luffy quien miraba de vez en cuando atrás.
—Deja que lo hagan a su tiempo. —pidió Shanks.
—¡Se abrazaron! —Comentó feliz Luffy logrando que el pelirrojo volteara. —¡Uuhhh!
Shanks alcanzó a ver a su amigo y a su hijo abrazados, por eso se sorprendió cuando el menor se alejó y le dio un puñetazo a Yasopp, el cual terminó tumbado en el piso igual de sorprendido.
—Mihawk… —el pelinegro se detuvo ante la seriedad en la voz de Shanks. —Estos chicos de hoy en día tienden a ser amables para luego atacarte.
—¿y? eso no tiene nada que ver conmigo.
—Claro que sí, —Shanks volvió a caminar para llegar al lado de Mihawk seguido por Luffy. —cuando le digas al chico que lo salvaste porque te gusta, es capaz de abrazarte para después cortarte en pedazos.
—¿Te gusta Zoro? —preguntó Luffy sorprendido. —A mi también me gusta, es bueno que todos nos llevemos bien.
Mihawk y Shanks se congelaron ante esas palabras inocentes, y pasó tiempo antes de que pudieran procesar cada uno una explicación a lo dicho por Luffy.
Zoro piso la cubierta con cara de pocos amigos, sin embargo, su expresión furiosa comenzó a calmarse cuando sintió la brisa marina golpeando todo su cuerpo.
—¡Zoro! —le gritó Franky. —¡Maldito cabrón!
El gigantón en tanga se acercó hasta él y lo abrazó para después arrastrarlo —sin escuchar sus quejas. —al interior del barco.
—Puedo caminar solo.
—Si, y también perderte… —comentó con gracia el mayor. —… ¡y aquí estamos!
—¿Dónde? —preguntó Zoro un poco descolocado.
—¿Cómo que dónde? —Franky lo miró incrédulo. —Tu habitación, tonto.
—Solo tiene una cama y unas cajas—Zoro se adentró al interior de la habitación, la cual no era grande, pero si tenía el espacio suficiente para ser llenada con un par de muebles.
—Todas, excluyendo la de Luffy, tienen este aspecto y tus cosas están en esas cajas, puedes ordenarla a tu gusto.
—Gracias. —Zoro se apresuró a ir a sus pertenencias y las tomó con cuidado.
Franky aceptó su cumplido y se retiró, dejando que el menor ordenará lo que poseía en la habitación que sería suya por el resto de sus días. Zoro se sentía raro, antes en el dojo había tenido que compartir habitación con los demás discípulos, pero ahora tenía un lugar donde refugiarse. Un lugar para él dentro de su nuevo hogar.
El joven sonrió por primera vez en horas y sacó de entre sus cosas un pequeño cofre en el que guardaba algo de incienso, el cual prendió en honor de su maestro. No era de los que oraban, pero por su maestro y Kuina hacía cortas excepciones. O al menos esa era su intención, ya que se detuvo cuando sintió una presencia poderosa al otro lado de la puerta.
—Lárgate —dijo el joven. Pero a pesar de su pedido, el hombre al otro lado de la puerta no se fue. Zoro dejó el incienso otra vez en la caja y la guardó. Contó hasta diez y se levantó para enfrentar a su invitado no deseado. —¿no entiende lo que dije?
Mihawk no contestó y solamente se quedó parado en la entrada de la habitación. Zoro también lo observó en una pelea de miradas, no queriendo demostrar debilidad.
—¿No me invitaras a pasar? —preguntó Mihawk sin mostrar emoción en su voz. —Lo que haces es de mala educación.
—Lo que es de mala educación es venir a fastidiar a otros, ya te lo dije, lárgate.
—Escucha, sólo vengo a hablar algo breve ¿acaso no querías saber por qué te ayude?
Zoro afiló su mirada por unos segundos y al final lo dejó pasar de mala gana. Después de todo, él también quería saber la respuesta a esa pregunta y, si Mihawk decía algo que lo molestara, él lo haría pedazos.
—¿no tienes algo dónde sentarse?
—Hazlo en uno de los cajones.
Mihawk le dio una mala mirada y Zoro sonrió con burla, más el mayor se quedó de pie mirándolo fijamente.
—Seré breve —comenzó a hablar Mihawk con tono serio. —No soy de los que da explicaciones a lo que hace, pero al final, he decidido hacerlo por mi bien, no por el tuyo.
—Déjate de rodeos y ya dilo.
—… no quería perder la oportunidad de enfrentarnos.
Zoro abrió los ojos sorprendido. De todas las razones que había pensado, esa nunca paso por su cabeza. Siempre pensó que Mihawk lo había "ayudado" porque consideraba que él no podía defenderse, no porque quería enfrentarlo en el mar abierto, lo que además era el sueño que Zoro tenía.
—Nos enfrentamos cuando veníamos hacía acá y huiste.
—Quiero enfrentarme a ti, pero aún estás demasiado lejos de mi para enfrentarnos en un combate igualado, tienes que mejorar más y eso solo lo harás si sales de esta isla.
—Ya…
Después de esas palabras ambos se quedaron en silencio. El peliverde aun tenía algo que decirle a Mihawk, pero se sentía dudoso, porque no sabía como expresar lo que sentía o peor, que es lo que él estaba sintiendo.
—Bien, eso era todo.
—Espera.
—¿Qué?
Había metido la pata. Él no quería que Mihawk se fuera aún, incluso si aún les esperaba un viaje largo juntos, Zoro quería estar con el mayor a solas un poco más. ¿Por qué?
—Sólo quédate un rato más —estúpido, mil veces estúpido pensó Zoro. —¿Dónde aprendiste a usar la espada?
Como había dicho, estúpido. Pero no se le ocurrió otro tema de conversación que pudiera unirnos. Lamentablemente, Mihawk pareció pensar lo mismo que él y no contestó en seguida.
—Solo.
—¿Solo?
—Tuve que aprender a la mala desde pequeño, no podía ser débil.
—Desde joven fuiste pirata ¿verdad?
—¿A dónde quieres llegar con esto?
—Saber, supongo.
—Vamos a ir juntos a buscar a ese joven, eso es ya demasiado contacto entre los dos, no necesitamos conocernos el uno al otro si algún día nos mataremos, porque si quieres mi título, solo lo conseguirás sobre mi cadáver.
Eso le apretó el estómago a Zoro. Sabía que eso sería así, pero no había querido pensar sobre eso. ¿por qué?... él simplemente no quería que Mihawk muriera, porque no quería dejar de enfrentarlo otra vez… no quería tener su sangre en sus manos. No quería extrañarlo.
—Mierda…
—Bien, si eso es todo.
Pero no, no era todo. En pasos rápidos, Zoro se acercó a Mihawk y tomó la boca del mayor con toda la fuerza que pudo colocar en el beso. Mihawk no se movió, no correspondió el beso ni tampoco lo alejó.
El beso se prolongó por varios segundos, y cuando se separaron Zoro supo que no podía dejar que Mihawk se fuera, y no se refería a partir del barco, sino de su vida. Estaba jodido.
—Como te dije —comenzó a hablar Mihawk. —No podemos.
—No, no podemos.
Pero siguieron. Se volvieron a besar y esta vez el mayor respondió lentamente, agarrando a Zoro por la cintura con sus fuertes brazos. El beso subió de intensidad y Zoro jamás había sentido un beso así, siendo devorado como si Mihawk tuviera hambre de él. Las caricias de la lengua del mayor eran salvajes y hacían que Zoro luchara por sobrepasarlo, devorándolo también.
—Jódeme —pidió Zoro con algo de vergüenza.
—Insolente —dijo Mihawk gruñendo.
El mayor lo tomó de los hombros y atacó el cuello, mordiéndolo con suavidad y eso mando una corriente de excitación hacía el miembro de Zoro, hinchándolo en sólo un segundo.
Mihawk continuó besando y mordiendo su cuello, y Zoro solo se dejó besar hasta que decidió tomar el mando, ya no era hora de ser amable. Las espadas fueron dejadas a un lado y ambos se tiraron en la cama, haciendo que esta crujiera ante el peso.
El mayor no perdió tiempo y lo atacó otra vez para después rodar sobre la cama varias veces, besándose y luchando por el dominio, hasta que Mihawk quedó encima de Zoro, apretándose contra el cuerpo del menor, frotando sus erecciones a través de la maldita ropa, las cuales no tardaron en desaparecer, dejando ver cuerpos llenos con cicatrices.
Zoro se fijo en cada una de las viejas heridas y comenzó a delinearlas con los dedos, preguntándose en que combate habían sido ganadas, en quien había sido capaz de dejar tales marcas.
—Algunas las hizo Shanks, él también se llevó algunas.
—Yo dejaré algunas también.
—Seguro —Mihawk sonrió y abrazó a Zoro para girarlo en la cama. —Ahora quédate quieto.
Zoro acomodó su cuerpo, dejando que el mayor pudiera ver su entrada. Estaba nervioso, nunca se había dejado tocar por un hombre de esa forma, pero él realmente quería sentir a Mihawk dentro de él, tenía una necesidad bestial de sentirlo abrirlo y tocar todo su interior con lentitud para después enloquecerlo con embestidas salvajes.
Para su suerte, Mihawk atacó otra vez su cuello, esta vez con más fuerza antes de introducir un dedo con suavidad, relajando el agujero hasta lograr adentrarlo hasta la base, encontrando la glándula que hizo saltar a Zoro, quien recostó la cabeza en la almohada.
Mihawk comenzó a adentrar un nuevo dedo, avanzando centímetro a centímetro, hasta que embistió con los dos dedos con fuerza. Eso le dolió a Zoro, pero fue soportable y después tuvo una sensación placentera.
Pasaron unos minutos más, así como otro dedo para prepararlo. Fue un momento tortuoso donde Zoro ya quería el miembro de Mihawk, pero también quería sentir placer, estar bien preparado. Estar listo para recibir al otro y después actuar como animales en celo.
—¿Estás listo?
—Ya lo dije, jódeme.
Y Mihawk lo hizo, se adentró de forma firme, lentamente hasta llegar hasta la base, y Zoro jamás pensó que podía ser llenado de esa forma. Quería más y él fue quien inició el movimiento sorprendiendo a Mihawk que quería darle algunos segundos para que el otro se acostumbrara. Zoro claramente no lo necesitaba y se follaba con el sexo de Mihawk con furia.
El lujurioso sonido de la carne chocando despertó a Mihawk quien gruñó al sentirse tan apretado, sintiendo como las paredes internas se sacudían sobre su miembro, condenadamente apretado y caliente.
Siguieron en esa danza de movimientos, cada vez más rápido, gruñendo y suspirando por el placer de sentir un cálido cuerpo en contra del suyo, olvidando que algún día sus caminos podrían cruzarse para acabar con la vida del otro.
Zoro apretó los dientes y no quiso pensar en eso, siguió moviendo sus caderas para ayudar a que la penetración fuera más efectiva, golpeando su próstata con la suficiente rapidez para hacer que sus piernas flaquearan. Al final, las ultimas estocadas lo golpearon como un tsunami, logrando que los orgasmos de ambos se dispararon y casi detiene el tiempo para ellos.
Sus cuerpos se relajaron y Mihawk se dejó caer al lado de Zoro, que respiraba con dificultad. El menor estaba satisfecho, pero sentía un revoltijo en el estómago ya que el barco estaba moviéndose ¿Cuándo comenzó a hacerlo? No lo sabía, él había estado tan concentrado en el vaivén de Mihawk que no notó el del barco.
—Esto no va a cambiar nada —dijo Zoro.
—Por supuesto. —le respondió Zoro.
Se equivocaban, esto lo cambiaba todo.
Este a sido un capitulo difícil, y no estoy tan feliz con el resultado, pero ya no podía seguir alargándolo, y quería mucho escribir el lemon xD así que acá está.
Otra cosa, se que Kaya uniéndose a los mugis es raro a morir, pero no quería separarla de Usopp y que se repitiera la historia de sus padres, además... la necesito junto a Chopper más adelante. Y eso! ya solo me quedan tres o cuatros capítulos, así que disfruten :(
