- Tenemos que hablar- sentencié, entrando por completo a la cabaña donde Sherwin se encontraba, aunque estaba sentado en su cama sosteniendo un libro en sus manos, hizo todo lo posible por ignorarme. Quizás el revoltijo en mi estómago causado por las incómodas sensaciones que tenía en ese preciso instante no me permitió preguntarme porqué Sherwin intentaba leer en plena oscuridad, iluminado por la luz de la luna.
Y pasados unos cuatro segundos, quizás más, él no me miró. Su mirada y atención lo tenían ese jodido libro. Y eso me calentó la sangre enseguida, pero ya me lo esperaba. Sherwin estaba realmente enojado.
- ¿Ahora vas a hacer como que no me escuchas? -
Me crucé de brazos. Jamás, nadie, nunca, debía ignorarme a mí. Por que yo no soy lo suficientemente mal educado como para ignorar a alguien así de ese modo... Quizás evitarlo... Pero no ignorarlo.
Ni siquiera me atreví a apartar la mirada de su figura, pues esperaba que me hablara, me enviara un mudo mensaje con un gesto, o que tan siquiera me mirara.
- Bien, perfecto. Pero sé que me escuchas, y quiero que sepas que me duele todo esto. Incluso más que a ti- Mi voz salió diferente, y a Sherwin debió importarle muy poco por que se dió la vuelta, quedando boca abajo en la cama sin dejar de leer el maldito libro que tenía entre las manos. Casi parecía que yo no estaba ahí.
Joder...
Me obligué a mí mismo a no mirarlo, a no mirar la linda curva de su espalda y su... No.
Miré a un lado, rindiéndome enseguida con lo de esperar algo de su parte.
- Pareciera que no me entiendes, ¿eh? Tú bien sabes como es no tener una figura paterna en casa, que te diga qué hace un hombre cuando está enamorado y qué límites debe respetar. Si yo tengo conocimiento de ello es por que mi madre me enseñó a respetar a la gente - Me fuí acercando, un poco. Sherwin no me miró, pero creí ver que se reía levemente por algo que leyó. O quizás se reía de mí. Quien sabe-. Pareciera que en realidad no estás enamorado de mí- Mastiqué las palabras con coraje, sabiendo que yo no había venido a pelear; pero parecía no poder evitarlo-. ¡Pareciera que todo esto lo haces por gusto, para vengarte porque nunca te hablé!-
Como vi que no me volteaba a ver, me acerqué furioso.
Furioso con él por ignorarme, por no haberle hablado en dos años. Furioso con la oscuridad que nos rodeaba, por que parecía que lo único que brillaba era su piel, llamándome.
Furioso conmigo, por ser tan débil ante él.
Si me gustan los hombres, mujeres, o quien sea, no me interesa. Ahora mismo Sherwin me vuelve loco y me da completamente igual lo que tenga entre las piernas.
Lo quiero. Sólo para mi. Es mío, y lo quiero tanto que... Me asusta.
- ¡Mírame, maldición!-
Pero él ni se inmutó.
Con metal caliente corriendome en las venas, lo tomé de las caderas y le di la vuelta, para mirarlo a la cara.
Tampoco me fijé que estaba encima de él, sosteniendo sus manos de un momento a otro para que no escapara... Ni me golpeara. Con él debajo mío, el corazón se me habría acelerado si no estuviésemos en una situación así.
- Tú realmente... Estás molesto, ¿cierto?...-
Sus ojos color miel estaban en los míos, no tenía ese lindo rubor que aparecía por mi desfachatez y mi atrevimiento. No temblaba bajo mi cuerpo. No tartamudeaba por que ni siquiera me estaba hablando, contestando, aclarando mis dudas.
- Solamente quieres coger, Jonathan-.
Su voz había sonado tan fría, tan distante, que lo solté enseguida, como si agujas hubieran salido de sus muñecas y se me hubieran encajado en las manos. Tragué saliva con dificultad, negando con la cabeza.
- N-no es cierto... Yo si te quiero...- Llevé mis manos temblorosas a mi cabello, bajando mi cabeza a su pecho-.
Abrázame. Háblame. Soy un desastre pero te quiero...
- Solamente quieres estar dentro mío. No... Más bien, ni siquiera sabes lo que quieres-.
Negué con fervor. Un trago de vinagre amargo subió por mi garganta y mis ojos se inundaron. Sentí un pinchazo en el pecho pero lo ignoré.
- ¿P-por qué piensas eso? ¿No vez que tengo miedo? Miedo de que me juzguen por estar contigo, pero al mismo tiempo no quiero que nadie más te tenga. ¡Tengo miedo al rechazo, por que jamás he enfrentado nada igual! Sé muy bien que todo lo que amo se va. Y t-tu... Eres tan perfecto, que temo que seas efímero, y aún así, desperdicio el tiempo que puedo tener a tu lado en otras estupideces-.
No subí la mirada. Sentía la humedad en mis ojos y no quería que se convirtiera en llanto. Solamente me recosté justo donde se situaba el corazón de Sherwin, si lo aplasté no me importó en ese momento.
Después de unos segundos en silencio, me dí cuenta de lo que había dicho: "Todo lo que amo se va"...
Admitirlo a mi yo interior, a mi consciente y subconsciente me pareció un chiste comparado a tener que confesárselo a... A él. De frente.
"Todo lo que amo"...
Tragué saliva en seco. De repente me dió una sed tremenda y relamí mis propios labios para deshacerme de la sensación.
Miré nuevamente a Sherwin, estaba acostado abajo mío, mirándome fijamente sin decir nada. Se notaba a kilómetros su molestia, así que me quité de encima de él y me acosté a su lado.
¿Lo quiero realmente? ¿Por qué pienso tanto en querer algo tan intenso con él como lo es hacer el amor, sabiendo que yo no tengo idea de cómo se hace, y que seguramente acabará por quebrar nuestra inocencia hasta reducirnos a dos simples adultos dependientes del otro? ¿Cuál es mi necesidad? ¿Qué gano con ello? ¿Me sentiré solo, y por eso busco su cariño para evitar ese vacío que siempre llevo dentro? Amar debería ser con sinceridad, un sentimiento desinteresado.
Si Sherwin no quiere arreglar las cosas conmigo, yo seguiré queriéndolo. Por que el vacío que siento se me olvida cuando estoy con él. Mi propio inconsciente lo busca, por que es mi bienestar, y sé muy bien que aunque me haga sentir muy bien y me alegre la vida, si él no es feliz conmigo, yo me alejaré hasta que él me deje claro que ya no me quiere cerca. Por que si...
Mi amor es desinteresado. Mi amor es sincero.
Mi amor es para Sherwin, y yo se que ese amor es... El más puro que he sentido en toda mi vida. Por que sé con certeza, que si Sherwin fuera una mujer, un hombre, un lo que sea, lo amaría igual.
Por que me enamoré de su forma de ser. Tan tierno y rudo a la vez, tan sumiso que mueres de amor, pero tan seguro de sí mismo como para ponerme en mi lugar cuando alguna de mis acciones está mal.
Que sea tan guapo y tenga esas adorables pequitas, es un extra.
Satisfecho con mi plática conmigo mismo, miré al pelirrojo a mi lado, directo a los ojos.
Es hora de decírselo.
- Sé que piensas que sólo te quiero para un rato, por que mis acciones te lo han demostrado...- suspiré profundamente y continué-. Pero en realidad, he actuado como siempre he sabido actuar, por que todo esto apenas lo descubrí y no tengo idea de cómo deben de ser las cosas, las situaciones, los sentimientos-, bajé la mirada con pena. Jamás, a nadie, le había sido tan sincero-. Por favor... Escúchame, y si después no quieres volver a hablarme, lo entenderé... Pero cada una de mis palabras serán de lo más honestas-. Tomé aire otra vez, y la sensación de sed volvió a mí pero la ignoré-: Sí Sherwin Brown, quiero una relación contigo, donde hayan besos, y abrazos, y miles de palabras que nos hagan sentir bien, con promesas bonitas y muchas canciones y películas de por medio. Un noviazgo que nos llene de orgullo presumir, y que los demás lo envidien por que tú serías mío, y solamente mío.
Sin celos, sin reproches, con pocas peleas pero bonitas reconciliaciones. La relación perfecta en donde hagamos el amor diario, y tengamos mucha confianza para tener sexo a donde queramos, y besarnos o tocarnos donde se nos antoje, sin llegar a depender emocionalmente del otro. Y sí, joder, lo que oíste estuvo bien dicho, te quiero hacer el amor y el maldito pensamiento me atormenta casi las veinticuatro horas, aunque yo no sepa que carajo se hace en una situación así, pero no es por morbosidad, sino por curiosidad y porque me gustas demasiado, me he enamorado de todo lo que te compone, de todo lo que te hace ser tú, y eso... Quiero que solo me pertenezca a mí... No soy de piedra Sherwin... Yo... Te quiero más de lo que podrías llegar a pensar. Solamente... Tengo miedo de admitir que quizás yo... T-te am...-
- ¿Vas a sanarlo con tu amor, Jonathan?- Me interrumpió, ignorándome.
- ¿Qué?-
- ¿Lo arreglarás?-
- ¿D-de qué...?-
- Contéstame, Jonathan-
- Y-yo...
- Jonathan... Jonathan...-
- ¡Jonathan! -
Respiré como si me estuviera ahogando, abriendo los ojos de golpe.
Un sueño.
Todo fué un puñetero sueño.
- Llevo media hora esperándote afuera con este jodido frío que me está encogiendo las pelotas y tú bien dormido acá-.
Miré a Kelly, parada al frente de mi cama como lo haría mi mamá al quedarme dormido un lunes por la mañana; con los brazos cruzados y una expresión molesta.
Iba a decirle que ella no tenía "pelotas" que se le encogieran pero enseguida se acercó a mí para tomar mis dos manos y jalarme hacia ella como si un muñeco se hubiera apoderado de la cama.
¿Todo eso... Toda mi jodida sinceridad... Fué un simple sueño?
- Kell, lo... lo siento, te juro que iba a buscarte hace un momento pero creo que... Estaba demasiado cansado..-
- ¿Enserio? Bueno, al menos me consta que conmigo no estás enojado-.
Supe a lo que se refería. Bajé la mirada y en ese momento noté que los chicos no estaban en la cabaña.
- ¿Y Dan? ¿Y Chris? ¿Qué hora es, Kelly?- Pregunté, causando un pequeño mareo. Mi mejor amiga se dió cuenta y me tomó de los hombros para mirarme con preocupación. Enseguida me solté, dejando escapar un bostezo.
No tenía tiempo que perder.
- Tiene dos horas que se fueron, sino es que más-, me habló mirándome como si buscara indicios de que en cualquier momento iba a caerme al suelo-. Dan y Chris se fueron temprano, Ty me dijo que iba a alcanzarlos después de hablar con Sherwin-.
Kelly atrajo rápidamente mi atención.
- ¿Sherwin se fue con ellos?- Busqué inmediatamente un jodido reloj por toda la cabaña. Me urgía saber la hora.
- Si, o al menos eso entendí. El maestro nos despertó temprano a todos para ir a comer a un pueblo no muy lejos de aquí, y cuando no te ví, pregunté a los chicos si estabas tan enojado como para no ir con nosotros a comer... ¿Q-qué buscas Jonathan? Me exaspera...-
- ¿Qué hora es?- Repetí con hastío. Un dolor de cabeza intenso me apretaba la sien y mi amiga no se callaba. Ni cooperaba.
- Las jodidas diez de la mañana, dormiste tres horas de más.
- Joder...-
- Y como tampoco vi a Sherwin, pensé que estarían juntos pero... ya ví que no-.
- Espera.. ¿Sherwin tampoco fue a desayunar? -
- Nop. Ty me dijo que tenías algo planeado pero era bueno que lo hicieras tu solo y...-
Suficiente. La cabeza me iba a explotar.
- Ve al grano, Kelly. Me siento de la mierda-.
Ella suspiró, me tomó de la mano y me guió a una de las camas desocupadas de mis amigos, sentándose ella y yo a su lado.
- Se supone que no te tengo que decir esto porque debes estar tranquilo al menos dos días seguidos, pero eres mi mejor amigo y confío en que esto no saldrá de nosotros- Ella respiró hondamente, y prosiguió-. Ty me contó todo lo de anoche. Estabas tan triste, tan desesperado, tan intenso... Tenías un revoltijo de emociones, que colapsaste, Jonathan. Te desmayaste a la una de la mañana cuando ibas a salir a buscarme para idear una cena romántica con Sherwin y disculparte con él-.
Suspiré largamente. No recordaba eso para nada. Y me sentía terriblemente cansado.
- Jonathan... Cuando Ty llegó a mi cabaña en la madrugada para decirme que estabas mal, corrí a buscar al profesor. Se hizo un relajo y casi la mayoría del salón vino a verte-.
- Sherwin... Él...-
No terminé la pregunta.
La puerta se abrió y vi a mi lindo pelirrojo parado en el marco, con Shirley en sus brazos y una preocupación marcándole las tiernas facciones.
Kelly bajó la mirada y sonrió dulcemente.
- No hay doctores cerca- continuó ella-, así que el maestro exigió saber que había pasado, y llegamos todos a la conclusión de que has estado bajo mucha presión y estrés estas últimas semanas... Por lo que Ty, Dan y yo decidimos... Bueno... Hablar con Sherwin y...-
- Decidimos que yo seré tu enfermero por hoy-. Intervino el ojimiel.
- ¿E-enserio? -
- Algo así, decidimos que todos se irían de paseo a otro lado para que Sherwin y tú pudieran hablar a gusto, y a solas. Sin presiones, sin estrés, sin mentiras-.
De reojo vi a Sherwin sonrojarse levemente, y eso, vaya... Si que me hizo relajarme un poco.
- Necesitas relajarte. Sherwin va a cuidarte hoy... Todos en el salón quieren verte bien, por que te aprecian, y ellos saben que sólo tu cereza acaramelada puede resolver las cosas-. Guiñó un ojo y sonrió coquetamente. Kelly soltó mi mano y me dió un maternal beso en la frente.
La adoro...
- Necesitan hablar. Los dejaré solos, y yo... Bueno, mi princesa me está esperando, así que... Bien, adiós-.
Su femenina risa fué lo único que llenó el silencio del lugar por unos segundos. Y pasados unos momentos, no aguanté.
- Sherwin... Deberías pasar... Hace frío y...-
Cruzó unos cuantos pasos que nos separaban y sus cálidos brazos me rodearon el cuello de un momento a otro y caí en la cama donde estaba sentado, de espaldas y con el pelirrojo apegado a mí.
No quise devolverle el abrazo por que no quisiera, sino por que sentía que no lo merecía.
- Lo lamento... N-no quise decirte todo eso anoche... Estaba tan asustado, tan... Enfadado...-
Su voz, quebrada. Seguramente empezaría a llorar en cualquier momento y no supe si sentirme bien por que este Sherwin no se parecía en nada al que me ignoraba en sueños, o sentirme mal por que yo causaba siempre tanto mal en él.
- Y-yo... Entiendo, ¿sabes? No tuvimos una figura paterna que nos dijera qué hacer y qué no cuando uno se enamora, o hasta donde debe detenerse...- Fruncí el seño, confundido, y Sherwin continuó-: Y todo esto es tan nuevo para los dos... Para tí más, y lo sé muy bien- Un momento...
Esto...
Ya lo había soñado.
- Aunque tampoco quiero que pienses que yo tengo mucha experiencia... No eres el primer chico q-que me gusta... Pero sí sé, que eres el primero que no me quiere solo para un rato... Aunque ayer haya dado a entender otra cosa... Y-yo...-
Mi sueño...
Mis palabras...
En los labios honestos de Sherwin.
Quizás la cabaña no era la de él. Ni estábamos a oscuras. Tampoco yo estaba encima de su cuerpo, ni había algo que lo distrajera de mí. Tampoco tenía esa actitud fría y distante, estaba siendo amable, incluso estaba preocupado por mi.
Pero era una sensación de dejá vù que me hacía sentir contento, por que la plática conmigo mismo había pasado, en un sueño o no, ahora mismo estaba decidido a dejar en claro que yo si quería al niño que me miraba con sus enormes y bonitos ojos cafés.
Lo tomé de las mejillas suavemente, haciendo que cortara su torpe monólogo y me mirara atentamente, agradecido de que no estuviera molesto como en mi sueño.
- Nunca ha pasado por mi cabeza que te quiero para un solo rato. Si soy sincero, creo que te he querido desde antes de que tu me quisieras a mi, pero el miedo me ha frenado demasiadas veces a reconocerlo incluso en mi cara- con delicadeza, recorrí su carita. Subí mi mano derecha por su mejilla, y acaricié la punta de su nariz respingada para bajar a tocar sus labios-. Creo que jamás había tenido tanto miedo de algo. De saber que no soy lo que se supone debía ser, de conocer una parte de mí que no sabía que existía. Miedo de tenerte, y quizás, por saber que soy un idiota, perderte-.
Sherwin rió un poco y acercó más mi mano a su rostro.
Estaba embelesado por su ternura.
- No vas a perderme...- Sonrió levemente.
No dejes de decírmelo nunca, por favor... No sabes cuánto se me ha ido de las manos y he sufrido demasiado por ello... Quiéreme siempre...
- Por más que me moleste contigo, por más que me trates mal, o te enojes... Yo no podría dejarte. No vas a perderme...- Me aseguró, llevando sus manos a mi cabello, acariciándolo.
Quise decir algo. Pero no pude. Estaba... Joder... No sé, me dolía el corazón.
- Lo de anoche...- comencé, y mis ojos se humedecieron. Y creo que Sherwin lo vió claramente porque a él se le llenaron los ojos de lágrimas enseguida y me besó rápidamente en la boca.
Bésame siempre. Abrázame siempre. Háblame siempre. Soy un desastre, pero te quiero... Te amo...
- Lo siento... Y-yo no quería...- Me interrumpió él.
Sabía que se refería a su actitud conmigo de ayer en la noche. Me sentí culpable; Christian tiene razón: no lo merezco.
Yo estaba intentando disculparme y él, eternamente noble, se disculpaba primero.
Su corazón tenía el amor suficiente para perdonarme, y pedirme perdón.
¿Qué tenía mi corazón, que me dolía tanto?
Suspiré.
- Sherwin... Te amo-.
Ámame.
Él se quedó callado, sorprendido.
Sé mío siempre.
Relamí mis propios labios, y le miré a los ojos.
Permíteme ser tu centro de atención.
Me duele mucho...
El pecho, mi corazón, me duele.
- Me alegra que sepas que no sólo te quiero para un rato, de verdad... Adoro tu confianza y tu inocencia...-suspiré profundamente y continué, ignorando el molesto sentir-. Adoro que me quieras aún si he actuado como siempre he sabido actuar, de manera torpe, bruta y sin pensar dos veces las cosas. No me gusta ser irresponsable pero contigo todo se siente tan bien que quisiera actuar de cualquier modo, y sé que tú me seguirías queriendo-. Bajé la mirada con pena, listo para ser totalmente sincero-. Por favor... Escúchame, y si después no quieres volver a hablarme, lo entenderé... Pero cada una de mis palabras serán de lo más honestas-. Tomé aire otra vez, y en un arrebato, lamí los labios de mi novio, descubriendo el sabor salado de sus lágrimas, lo que hizo que solo terminará abrazándolo y acercándolo más a mí-: Sherwin, quiero una relación contigo, donde hayan besos, y abrazos, y miles de palabras que nos hagan sentir bien, con promesas bonitas y muchas canciones y películas de por medio. Una relación que podamos presumir, por que tú serías mío, y solamente mío- En ese instante, pasaron muchas cosas. El dolor de mi pecho se extendió por mis brazos, y creo que se notó en mi cara, pues el niño encima mío se asustó un poco-.
Sin celos, sin reproches, con... Agh... pocas peleas pero con bonitas reconciliaciones, así como ahora- Afiancé mi agarre, sonriendo para tranquilizarlo tomándolo de las caderas para pegarlo más a mí. A este punto, me estaba costando hablar-. La relación perfecta en donde... hagamos el amor diario, y tengamos mucha confianza para besarnos o tocarnos donde se nos antoje, porque... Mierda...- Un intenso mareo, piquetes de agujas por todo el cuerpo, dolor, presión y un brillo intensamente rojo. Mis ojos se llenaron de lágrimas y Sherwin se asustó tanto que se levantó de encima mío para verme-. M-me gustas demasiado, me he enamorado de todo... lo que te compone, de todo lo que te hace ser tú, y eso... Quiero que solo me pertenezca a mí... Yo... Te quiero más de lo que podrías llegar a pensar. Realmente... Te amo...-
Un corazón, y el dolor se esfumó.
Rojo, de expresión serena y con manchitas negras.
Sherwin me miró entre sonrojado, asustado y sorprendido.
Ni siquiera me atreví a preguntar si ese era Shirley, por que enseguida el corazoncito manchado buscó por toda la habitación algo.
O mejor dicho, a alguien.
Y no tardó nada en encontrarlo, pues entre los brazos de Sherwin, estaba Shirley, tan oscuro como ayer. Parecía enfermo, pero su expresión cambió al ver al otro. Sonrió levemente y sin avisar, flotó a donde estaba su igual.
Jodida mierda... Se me había salido el corazón.
Estaba tan impactado que hasta ese momento fuí capaz de darme cuenta que jamás le pregunté a Sherwin como se sintió que su propio corazón saliera, o si le dolió, o si era algún tipo de magia.
¡Dios, se me salió el corazón, literalmente!
- ¡Tranquilo, respira! - Sherwin me miró alarmado, y entonces solté el aire que estaba conteniendo sin haberme dado cuenta.
Me llevé las manos instintivamente al pecho, jurándome a mí mismo que si hay un jodido agujero ahí, gritaría como niña.
Nada.
Todo estaba normal.
Un incómodo silencio llenó la cabaña. Apenas se escuchaban el sonido de los pájaros y el viento, así que cuando Sherwin habló agradecí realmente que buscara tema de conversación para relajarme.
- Realmente me asustaste... A-anoche hiciste lo mismo, parecía que te dolía mucho algo...- O quizás no.
Miré al niño que se posaba enfrente mío con su preocupación marcando las facciones. Joder, ahora sé porqué Kelly había alarmado a todos, incluso al maestro.
Me senté en la cama, despacio. Aún estaba mareado pero sentí hambre y supe porqué me mareaba tanto. Cerré los ojos, y me llevé la mano a la frente.
- ¿Tú sentiste lo mismo? ¿Te dolió así?- Creo que la conversación y mi sinceridad se habían ido al carajo. Pero tenía tantas cosas en la cabeza, que realmente no sabía por donde empezar.
- Y-yo... No... Jamás me dolió nada, ni sufrí cuando Shirley se presentó ante mi-.
Ambos miramos a los corazoncitos que bailaban y se reían, o quizás platicaban entre ellos.
Sonreí.
Era lo más tierno del mundo.
Al parecer mi corazón estaba limpiando a Shirley. Poco a poco el color negro fué drenándose, como si de tinta negra se tratara. Y mi corazón, seguía teniendo esas manchas.
Quizás es por que no soy tan puro como quisiera.
- Lo que estás pensando... Es cierto...- Me distrajo Sherwin-. Tu corazón es el reflejo de tus pensamientos, de tus virtudes y tus ideales. L-lo que quiero decir es que...-
- Soy una mierda de persona- Afirmé sonriendo divertido, sentándome en la cama apenas con ayuda de mis antebrazos.
- No dije eso- sonrió como respuesta, sentándose de nuevo pero esta vez a mi lado.
Por primera vez desde que hablo con Sherwin, lo ví muy...
Atrayente. Y confiado.
Me encanta.
- Lo pensaste, seguro. He cometido un crimen atroz: el niño más tierno del mundo ya no tartamudea cuando me ve- Me encogí de hombros, apartando la mirada de su figura. Él rió y me dió un golpe en el brazo de manera suave.
- Creí que te molestaba a-algo así en mí. A veces no puedo evitarlo, a menos que esté muy enojado...-
- Para nada. Amo eso de tí-.
Sherwin me estaba mirando con un amor tan intenso. Sus mejillas no estaban rojas pero sus ojos lo decían todo.
- Lo de ayer... Yo... Lo lamento...-
- No tienes de qué...-
Un par de corazones jugueteando le interrumpieron abruptamente, dejándolo con la palabra en la boca.
Quizás era una señal del destino que no habláramos de eso, era como la jodida quinta vez que no podíamos tocar el tema.
- Mejor que quede así-.
- Si, estoy de acuerdo-.
Sonreímos ambos.
Todo estaba bien ya.
- Entonces... ¿Mi enfermero...?-
- Fué una idea que surgió anoche entre tanto alboroto... Estabas a-agonizando de dolor y Christian me propuso como tu e-enfermero personal y...-
- Ese cabrón...-
Quizás no fué la mejor manera de mantener una conversación, pero no imaginé que tuviera que ver un tema con otro.
- ¿Tienes problemas con él..? C-creí que eran amigos...-
- Está jodidamente enamorado de tí. Todavía no sé como actuar con respecto a él- Mastiqué con incomodidad las palabras, mirando a otro lado.
- Lo sé...-
- Lo... ¿sabías?-
Sherwin asintió quedamente. Bajando su mirada y evitándome.
- En primer año... Él... Bueno... Quizás me gustaba...-
Me quedé callado.
Un pensamiento fugaz de traición me llenó la cabeza, pero fue tan rápido que no tuvo tiempo de opacar al sentimiento de amor desinteresado que tenía por el pelirrojo que se estaba sincerando conmigo.
Lo sabía...
No había sido sólo un sueño.
Lo amo de verdad, aunque me duela...
Por eso estaba dispuesto a escucharlo sin juzgarlo. Era hora de hablar y ser escuchado.
- Y yo le gustaba a él desde pequeños, nunca fué muy discreto- Sherwin sonrió levemente, tomando mi mano-. Pero cuando te ví... Y-yo...- Se acercó a mí, subiéndose un poco encima mío, haciéndome caer en la cama totalmente-. Te amo, Jonathan... A pesar de todo, desde hace tanto, por sobre todas las cosas, no te imaginas cuánto te amo...-
Le miré a los ojos, embargado por su dulzura.
- Por eso... No debes temer perderme, porque te amo, y eso traerá las peleas con bonitas reconciliaciones...- Joder... Esto...- Traerá las tardes de películas, canciones y regalos... El momento cuando hagamos el amor será perfecto por que...- Se sonrojó adorablemente-, ambos estaremos seguros, y habrá tiempo, no hay que acelerar nada... La curiosidad será compartida... Y el amor, será sincero...-
- Sherwin... Yo...-
- Te amo... Permíteme demostrarte que y-yo no me iré. Confía en mí...-
El ambiente era mágico, rodeados de un aura rosa, con un sonido apacible de fondo, olía a madera y tenía el calor corporal de Sherwin brindándome la confianza y paz que no había sentido jamás, al mismo tiempo que chispas eléctricas.
Lo jalé del cabello suavemente, alcanzando sus labios.
Me correspondió enseguida, abriendo su boca y dejando salir un jadeo precioso.
Nada parecía malo, como si la noche anterior hubiera sido un sueño, y esto, un cielo.
Su cuerpo se acomodó encima del mío y un intenso calor en el pecho me hizo sacudirme de placer, de amor.
Ya no habían destellos rosas, ni inseguridades, ni miedos.
Sólo éramos Sherwin y yo, besándonos.
Estaba bien, era perfecto.
Confío en tí.
Mi corazón me lo dijo. Era hora de hacerle caso y escucharlo.
Sherwin se separó de mi boca, y sin dejar de darme besos, lamió mis labios de una manera que retorció mis sentidos, y me miró coquetamente.
Joder...
- ¿Confías en mí?-
A pesar de todo... Era tan tierno... Adorable...
- Si, Sherwin. Confío en tí ciegamente...- Contesté con seguridad.
- Bien...- Sonrió, tomándome de los hombros y dándose la vuelta, para quedar debajo mío-. Y-yo también confío en tí...-
Miré alrededor. No había nadie que nos interrumpiera ahora, y la posición en la que estábamos... Joder... Ni siquiera los corazones eran tan inoportunos en este momento.
¿Acaso... Por eso sentí ese calorcito hace un rato? ¿Se habían ido ya...?
Sherwin tomó mi rostro con sus manos, para enseguida sonrojarse profundamente y mirarme a los ojos, seduciéndome con su dulzura.
- Tócame...- Susurró, tímido.
Y dejé de pensar.
AKSJAKSNS HOLA
¿Qué creen que decidirá Jonathan? Para mi que si cogen, AJJJ, ok, no.
Sinceramente me disculpo muchísimo con ustedes, a los lectores que me siguen desde el primer cap y a los que se han unido a esta historia sin cabeza con el pasar del tiempo... Joder... Lo lamento mucho.
Mi vida es un jodido caos, últimamente. No es muy común de mí andar contando mis problemas, pero siento que se los debo al menos por haber tardado tanto; pues otra vez, tengo que comenzar de cero en varios aspectos de mi vida. Desde que tengo memoria mi vida ha sido tipo "Esto ya no funciona, comencemos de nuevo, a ver qué tal nos va en esta nueva idea", y he dejado tantas escuelas, universidades, carreras, profesiones... Que realmente me siento... Decepcionada de mí.
Los cambios son buenos cuando no son constantes y a la deriva de saber qué carajos pasará conmigo ahora.
En este caso, me tienen alerta, sin dormir y con constante dolor de cabeza.
La historia la quise continuar hace mucho pero... Sinceramente lo último que sentía era inspiración.
Ojalá este capítulo les haya gustado, me esforcé mucho, y realmente me costó un poco plasmar la idea una vez que la tuve, ya que tenía un revoltijo de ideas.
Me enamoro de ustedes cada vez más con sus comentarios. Los leo todos, y me emociono tanto como ustedes
Muchísimas gracias por seguir aquí, por leer y comentar.
Los amo intensamente
Haré lo más que se pueda para terminar pronto la historia, ya no queda mucho x'3 y sé que les encantará el final AOSNAKSJD
Hasta pronto, nos leemos
