¡Lo siento!

Fin del juego

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Tras disparar por tercera vez, se agacho y esquivo al lobo que acaba de saltar sobre él, Mila tenía Minami detrás de ella mientras le disparaba al lobo que había saltado sobre Yuuri. Se habían alejado varios metros de la zona de choque pero no lo suficiente como para dejar de ver la bodega.

Cuando el último de los lobos cayó en la nieve, con cuerpos temblorosos comenzaron a caminar hacia la bodega.

Yuuri había recibido una embestida por parte de uno de los lobos que casi le costo un mordisco directo al cuello, de no haber sido por la habilidad de Mila para disparar, probablemente yacería desangrado en entre la nieve. Caminaron entre los tres lobos, cuya sangre teñía el frío bosque.

Sus pies se hundían entre la nieve conforme avanzaban a la bodega, hacía Víctor.

—Mila, no creo que tú y Minami deban de continuar... —dijo Yuuri tras haber pasado cerca del auto destruido.

Mila le escucho y entendía su preocupación. Con la frente abierta y Minami con el brazo roto no podían ayudar mucho, de los tres el más intanto era Yuuri.

—Aún así, quedarnos acá afuera sigue siendo igual de peligroso —dijo Minami mirando de reojo al lobo cubierto de sangre.

—No creo que deban de continuar, pero tienes razón —continuó—, no pueden quedarse aquí.

Miraron hacia la bodega y apresuraron el paso.

El otro equipo acababa de entrar.


Estaba oscuro, hacía frío y había un intermitente olor entre bosque y sangre seca. Adentro solo había un silla metalica manchada con sangre en el centro del almacén, un contenedor en el fondo semiabierto y varias pizarras con fotos de todas las víctimas.

En el momento en que pusieron un pie en el lugar sabían que era la guarida que tanto tiempo llevaban buscando. Y la sonrisa divertida de Víctor no hizo más que confirmarlo.

—Víctor —llamó Chris—, vamos hombre, nos has causado muchos problemas, porque no te portas bien y te entregas de una vez, ¿quieres?

De pronto la tonada de allegro appassionato comenzó a sonar por todo el recinto, haciendo que se pusieran en guardia.

—¿Y la diversión? Creí que eran más flexibles —grito sobre la música, desde el segundo piso de la plataforma sin despegar aquella sonrisa de su rostro.

Pichit iba a dar un paso cuando noto como Víctor accionaba una palanca e inmediatamente la puerta de la entrada comenzaba a bajar con un sonido de protesta. Pero ese fue el menor de sus preocupación, al escuchar una serie de gruñidos que provenían del contenedor al fondo.

Los tres tuvieron solo un par de segundos para procesar lo que estaba ocurriendo antes de que dos lobos se dirigieran hasta ellos a toda velocidad.

Tanto Chris como Pichit que eran los más cercanos a la puerta, corrieron hacia esta, logrando pasar a duras penas bajo de ella antes de que se terminara de cerrar, por su parte Yura corrió hasta las escaleras más cercanas y desde ahí le disparó al primero de los lobos cuando este se disponía a morderlo. El segundo al escuchar el sonido retrocedió y se quedó quieto mirando hacia Yura, mostrando sus colmillos.

—¡Pero que grosero! —gritó Víctor molesto—. Mira que atacar a mis hijos —acusó apuntándole con el arma pero Yura ni siquiera se inmuto. Volvió a ver hacia el lobo y le disparó entre los ojos, el animal soltó un sonido lastimare antes de dejarse caer contra el suelo, retorciéndose.

Víctor al ver eso le disparó a Yura, dandole en el hombro.

—¡Víctor! —vociferó Yura cabreado.


Yuuri se adelantó a Mila y Minami, y justo cuando estaba por llegar a la bodega miro como ésta bajaba la puerta principal, aceleró el paso pero antes de poder alcanzarla, Pichit y Chris se deslizaron bajo de esta, dieron una vuelta en la nieve y apuntaron sus armas dentro de la bodega para cuando la puerta se cerró.

—¿Qué ocurrió? —grito Yuuri dándoles alcance.

—El loco de Víctor, eso ocurrió —dijo Chris incorporándose y sacudiendo la nieve de su cuerpo.

Pichit miró hacia donde venían Mila y Minami y se dirigió hacia ellos tras ver el estado en el que venían. Chris al verlos solo frunció el ceño.

—Una malla de clavos —contesto a la duda en el rostro de Chris.

—Nuestra situación fue más explosiva —comentó Chris tras entender a lo que se refería.

Yuuri miraba hacia la bodega, ya habían escuchado tres disparos y el grito de Yura, pero ahora ya no se escuchaba nada. Los nervios comenzaron a atacarlo.

—¿Alguna otra manera de entrar? —preguntó mirando alrededor de la edificación.

—Por la parte de atrás miramos una escalera de emergencia —dijo haciendo memoria—, será mejor darnos prisa.

Yuuri comenzó a correr hacia atrás por el lado derecho y Chris por el lado izquierdo, en cuanto llegó a la escalera contra incendios se escuchó otro disparo en el interior, sentía como su corazón latía con más fuerza conforme los segundos pasaban. Lo único que deseaba era que Yura no fuera asesinado.

Al llegar a la cima, miró hacia abajo advirtiendo que Chris casi le alcanzaba, corrió por el techo con el arma desenfundada, llegó a la puerta de emergencia del techo y lo que vió a través de esta, le paralizó el cuerpo, Víctor le apuntaba a Yura en la cabeza.

Ni bien lo pensó, se colocó en posición y disparó hacia el brazo de Víctor haciendo que soltara el arma y soltara un fuerte grito.

—¡Víctor, las manos en alto! —gritó apuntando con el arma.

Víctor frunció el ceño, sin decir nada dio media vuelta y comenzó a alejarse mientras se tambaleaba.

¡Oh, no! No lo harás


Tras recibir el disparo rodó sobre sí al caer en el suelo y se puso de pie comenzando a correr esquivando otro disparo, terminó de subir las escalera y miró de frente hacia Víctor.

—¡Oh, Víctor! Me siento tan decepcionado de ti —alcanzó a decir antes de agacharse y esquivar por los pelos otro disparo—, eras tan prometedor, me enseñaste todo lo que sé, ¿así es como terminará? ¿como quieres acabar?

Víctor frunció el ceño y comenzó a caminar hacia él. Yura estaba desarmado y no tenía forma defenderse, tal vez jugar un poco con él le ayudaría a sacar la furia por verlo asesinar a sus niños.

—Crie esos lobos por años ¿sabes? Eran muy obedientes —le dijo caminando hacia él mientras guardaba el arma en su funda.

Yurio se incorporó aún sintiendo el dolor en el hombro. Con algo de suerte la bala habría traspaso. De no ser así, mover el brazo sería una tortura. En especial al ver el rostro de Víctor e interpretar sus intenciones.

—Es una pena que siguieran tus órdenes —dijo sosteniendo la mirada de Víctor, este se paró delante de él—, ¿cómo fue que terminamos así, Víctor?

—Te metiste con lo que era mío.

Yura frunció el ceño.

—Nunca lo invitaste a salir en el tiempo que estuvimos en Japón, ni siquiera cuando me quede e ibas de vez en cuando a visitarnos. Él te admiraba, quería ser como tú, pero tú siempre pusiste esa línea entre ambos, eso fue meramente culpa tuya.

Víctor sonrió un poco al escucharle.

—No lo entiendes, Yuuri nunca hubiera intentado nada conmigo porque me admiraba demasiado —dijo tomándolo por el hombro derecho.

Yura apretó los dientes. Víctor miró como su mano se llenaba de sangre conforme aplicaba presión en la herida.

—Es curioso —rió al decirlo y desenfundó su arma apuntándole a Yura—, siempre terminas siendo lastimado por ese chico, inclusive te dejo cuando más lo amabas, por su carrera, se nota que eras muy importante para él —dijo con sarcasmo.

—Pese a todo eso Víctor, él me amaba, porque yo lo conquiste a mi manera, ¿qué hiciste tú? —sostuvo la mirada del albino y la furia en el rostro de ambos era palpable—, te fuiste a la mierda antes de siquiera intentarlo. Estúpido, me dejaste el camino libre y ahora vienes a reclamarlo, jodete.

Víctor le empujo dejando de apretar su hombro, levantó el arma y le apuntó a la cabeza.

—Realmente no sabes cuándo mantener la puta boca cerrada, inclusive en una situación así —le gruñó molesto.

Apretó el gatillo pero antes de tirar de él un fuerte dolor en su brazo le obligó a soltar el arma y voltear hacia el origen de la detonación, encontrándose con Yuuri de cabeza en la entrada.

—¡Víctor, las manos en alto! —llegó el grito de Yuuri.

Víctor le miró enfurecido y luego a Yura que le dió una leve sonrisa. Su cara colérica fue lo último que vio antes de que este se tomara del brazo lastimado y se diera vuelta tambaleándose al avanzar.

Yuuri al ver su intención de huir se introdujo de lleno en el local, descendiendo las pocas escaleras que separaban la entrada de emergencia de las escaleras del segundo piso. Comenzó a correr hacia Víctor pasando por un lado de Yura sin verle.

—¡Detente o disparo! —advirtió levantando el arma.

Sus pasos resonaban en la estructura metálica que pisaban.

Víctor de pronto se detuvo y dio una vuelta entera tomando el cañón del arma para la sorpresa de Yuuri. El chico japonés tiró del gatillo pero Víctor no la soltó, solo desvió la punta del arma. Yuuri retrocedió un paso en cuanto el arma se le fue arrebata, pero contrario al disparo que esperaba Víctor tiró el arma para tomarlo de la muñeca, tiró de este y lanzó a Yuuri por el aire haciendo que su cuerpo chocara contra el piso, como si de un costal de papas se tratara.

El aire se escapó de sus pulmones por unos segundos, se incorporó a como pudo escuchando los pasos de Yura hacia él, pero no podía ver más allá del arma que apuntaba a su rostro y el rostro enfurecido de Víctor.

Puso la cara más tranquila que podía poner en ese momento y enfrentó la mirada furiosa de Víctor. El cañón del arma toco su frente y pudo sentir el calor de esta.

—¿Jalaras del gatillo? —preguntó con voz queda.

Víctor entreabrió la boca haciendo una mueca de disgusto.

—¡Sabes que no puedo! —grito antes de ser embestido por Chris. Yuuri entonces se dio cuenta que quien había escuchado antes había sido él y no Yurio.

El enorme cuerpo de Chris presiono Víctor contra el suelo, quien seguía sorprendido por la tacleada recibida. Yuuri entonces pudo soltar la respiración, miró hacia Yura que acababa de llegar a su lado cuyo rostro era de sorpresa total, frunció el ceño al ver hacia Víctor.

—¿En serio, Víctor? —preguntó entre molesto y sorprendido.

Chris apretó el brazo herido de este, en respuesta Víctor soltó un jadeo de dolor.

—¡Yuuri! —llamó adolorido, de sus ojos de pronto comenzaron a salir lagrimas y ya no hacia esfuerzo alguno por escapar—, ¡lo siento tanto! —gimió lamentablemente desde el piso mientras era esposado por Chris.

Tanto Yuuri como Yura observaban sin decir nada. Esa persona, ya no era su amigo.

Al fin, terminó


Dos capítulos más y se termina esto.

Nos leemos luego uwu