La enfermería
Sev se entretuvo un rato releyendo las noticias de la radio que apuntó y los títulos y grupos de las canciones que le gustaron. "Qué pena, sólo he vuelto a escuchar la radio el último día que entrenamos en el Bosque, no he vuelto a salir del castillo desde entonces. Me estoy perdiendo la primavera, dentro de poco ya hará demasiado calor y no voy a poder correr el riesgo de andar solo por ahí, como hacía siempre.
Me va a resultar duro, y después de lo de anoche, debo ser mucho más precavido cuando vaya a la Sala. Si me vuelven a encontrar allí pueden olérselo y usarla ellos para cualquier chorrada que se les ocurra. ¿Llegaré algún día a vivir tranquilo?" El rato que le sobró se dedicó a dormitar. "La poción contra el dolor me tiene somnoliento." Sobre las once escuchó.
-¡Hey, Sev! ¿Todavía durmiendo?
Abrió los ojos.
-¿Qué pasa, lobo? ¡Vaya sorpresa!
-Ya. Esta Pomfrey ya ha adivinado todo.
-Vaya que sí. Jo… Gracias por contarle lo de la poción, va a arreglarme la vida. Voy a cursar también el ÉXTASIS de Medimagia, lo haremos juntos.
-¿Ah, sí?
-Sí. Me ha dicho que va a intentar conseguirme un puesto de becario en San Mungo en verano, para que ensayen mi poción y pueda patentarla.
-Cómo me alegro.
-Gracias a ti, lobo.
-¿Cómo te encuentras?
-Tengo sueño, por la poción contra el dolor, pero no me duele nada. ¿Te lo contaron?
-Claro.
-Vaya nochecita debes haber pasado.
-Pues sí, pero no importa.
-Sí importa, Remus, ya me avisaste. No fui precavido y debo haber preocupado a todo el mundo.
-Bueno, Lily se enteró enseguida, por Cecile. Estoy seguro que éstos no se lo contaron. Potter y Black se asustaron, estaban muy serios y no se atrevían a contarme que Cecile te defendió y te ayudó.
-Buf… Sospechoso, se huelen algo. Cecile no debió hacerlo.
-Ya, Sev. Pero ella es una auténtica Gryff, aunque tenga parte de astucia Sly, le puede el corazón y el coraje.
-Claro, lo entiendo. Para vosotros es mucho más difícil disimular y contener lo que sentís.
-Pomfrey me ha contado que Dumbledore vino a verte.
-Ya, ella lo llamó. Yo me alarmé bastante y puse nerviosa a Cecile. La hice mentir, que le dijera que no me había defendido, que sólo me había ayudado. Pero él no nos leyó ni la puso en ningún aprieto, le hizo dos o tres preguntas como mera formalidad y la dejó marcharse enseguida, estaba hecha polvo.
-Bueno, pero enseguida vio a Lily.
-Sí, pero todavía le tocaría contarle todo y consolarla también. Seguro que durmieron juntas.
-Sí, yo también lo creo. ¿Puedes contarme algo de Dumbledore?
-Buah… Remus, alucinante. En cuanto se fue Cecile, me llamó por mi nombre, me tuteó y me pidió que yo también lo hiciera con él. Me trató de igual a igual.
-Wooow…
-Estaba muy arrepentido por lo del año pasado. Por no haber expulsado entonces a tus queridos "amigos."
-Claro.
-Y porque ahora no lo podía hacer por un simple brazo roto. Tiene miedo de que me hagan daño, no sólo por mí, sino porque ya se ha enterado de que los libros retirados de la S.P. han desaparecido y piensa que sólo yo sé dónde están. No me lo dijo a las claras, pero me dejó caer que justo ahora no puedo fallar. Pienso pedirle ayuda para mí y Lily para hacernos animagos y registrarnos en cuanto cumplamos los diecisiete. Si para entonces te parece bien, me chivaré de que esos tres lo son no registrados y los echaremos del colegio, siempre que tú quieras.
-Claro, Sev. Muchas gracias.
-No me las des, lobo. He pasado todo el año tranquilo gracias a ti. Ya sé lo del mapa.
"Ha quedado atónito."
-Me has ido dando muchas pistas desde que establecimos contacto, he ido atando cabos – continuó Sev - Yo también curso Aritmancia, unido a la exploración del castillo, no era tan difícil de adivinar. ¿Aparecen todos los alumnos del colegio?
-Sí.
-Hay que vigilar a cinco maléficos camuflados. Dos Gryff de séptimo y tres Rave, dos de séptimo y uno de sexto. A los Sly sospecho que los expulsaremos. Cuando puedas levantarte, coge la libreta y te digo los nombres.
-¿No prefieres quedarte tú el Mapa? Corres más peligro que Lily.
-Yo voy a estar escoltado por La Guardia. Y aunque no fuera así, prefiero que me pase algo a mí que a ella.
-Lo entiendo.
-Sé que estoy cargando sobre tus hombros una gran responsabilidad, pero Dumbledore también va a instruirla cuanto antes para que pueda defenderse por sí misma. Seguro que lo hace mañana mismo mientras entrenamos. Entre el mapa y eso, quizá podáis prescindir de pasar todo el tiempo con los otros tres. Total, los de séptimo se van en mes y medio y el de sexto se queda solo, no hay nadie de quinto todavía.
-Vale, voy a apuntar.
Remus se levantó de su cama y se acercó a la de Sev.
-Pásame la varita, te convoco una silla, a ver cómo me sale, es la primera vez.
Lo hizo, con la izquierda, le quedó coja.
-Bueno, me vale igual.
-Apunta.
Sev le dictó los cinco apellidos.
-Los memorizas y quemas la hoja. Cuidado sobre todo con los Gryff, los tenéis en casa. Como son dos chicos, cuando te separes de Cecile y Lily, que se encierren en el dormitorio.
-¿Lily sabe lo del Mapa?
-Sí. Le dije que no te dijera nada por el momento, pero ahora ha surgido esto y debíamos hablar de ello. También voy a contárselo a Dumbledore, pero no creo que él pueda hacer gran cosa contra ellos, así que tenemos mes y medio de máximo riesgo. Para el año próximo ya pensaremos qué hacer con el que queda solo y si aparecen más de nuestro año. ¿Puedo contarle a Dumbledore que tienes el mapa para que esté más tranquilo con respecto a Lily? Ayer me demostró el aprecio que te tiene por haberme protegido todo el año.
-Sí, cuéntaselo. Y si quiere le enseñaré cómo confeccionar la parte aritmántica. Él ya debe tener planos del castillo, incluidos el interior de las otras casas, que nosotros no conocemos y faltan del nuestro.
-Remus, eres un auténtico genio, deberías dedicarte a ello.
-Precisamente no me han ido muy bien los estudios por dedicar demasiado tiempo a eso. Quería compensar a los otros tres por haberse hecho animagos por mí. Pero en cuanto lo tuvimos listo me arrepentí, porque lo primero que hicieron fue buscarte.
-¿Cuándo?
-A finales del curso pasado.
-En el quinto.
-Sí.
-Y desaparecí en el Fidelius.
Remus sonrió y bajó la cara avergonzado.
-Ya hace tiempo que sé que lo sabías. Te delataste regalándonos el libro de hechizos protectores.
-Os pillé el mismo día que llevaste a Lily por primera vez.
Sev reía.
-Y yo creyendo que estábamos seguros.
-Y lo estabais.
-Ya te digo. Luego, después de tu metedura de pata pasé casi un mes vigilándolo, haciendo rondas cada hora.
Remus también reía.
-¿Qué me vas a contar? Yo también vigilaba que no te pillaran.
-Vaya, lobo. Perdóname por no haber confiado en ti mucho antes.
-Es normal, tuviste tu proceso, llevaba cuatro años acosándote con los otros. Nunca olvidaré tu carta que Lily me dio a leer en aquel viaje en Expreso, fue uno de los momentos más emocionantes y sanadores de mi vida.
-Y justo Cecile se enamoró de ti en ese momento.
-Sí, sólo nos faltaste tú.
-Yo estaba presente, en vuestros corazones.
Pomfrey apareció.
-Hola, chicos. Vaya, Remus, ya te has despertado y estás fresco.
-Como una rosa – dijo Remus.
-¿Quieres tomar algo ligero hasta la hora de almorzar?
-Sí, Pomfrey. Un té con leche con algunas pastas, pocas.
-¿Tú quieres algo, Severus?
-No, gracias, Pomfrey. He desayunado muy bien.
Pomfrey se fue.
-Cómo nos cuida, ¿eh? – dijo Remus.
-La pobre debe aburrirse un montón, siempre sola aquí.
-Yo vengo a verla al menos una vez por semana, últimamente menos, por lo de Lily.
-Ya. Yo también voy a venir a verla de cuando en cuando. Me ha contado que Medimagia es el único ÉXTASIS en el que se cursa Aritmancia. La cogiste por eso, ¿no?
-Sí. Otro Extraordinario que necesito y voy a sacar gracias a ti. Afortunadamente el tribunal es externo y las notas nos llegan a casa, no cuenta lo que hayamos hecho durante el año, porque la estoy teniendo que mantener a bajo nivel, a éstos les he contado que sólo necesito un Aceptable.
-Astuto Gryff.
-Aprendiendo de ti.
-Cecile me contó de dos Gryff de sexto que se nos unirán mañana. ¿Tú los conoces?
-Sí. Longbottom y su novia. También he hablado con ellos, nos los presentó el otro día. Son geniales, quieren ser aurores desde cuarto año y llevan entrenando juntos por su cuenta desde entonces.
-Genial, buenos guerreros, valientes Gryff.
-Sí, ellos sí lo son. Dispuestos a morir.
-Cómo me apetece conocerlos. Si mañana se unen me dedicaré a ellos.
-Seguro que te los ganas, son muy abiertos y tolerantes. Podrían haber sido Huffle.
-Vaya, pues ahora que lo dices, Huffle, abiertos y tolerantes. Seguro que se unen también, al menos los guerreros.
-Seguro que sí. Los Huffle son los menos inclinados a la segregación. Ya ves que las Gryff de nuestro año se juntan también con las tejonas. Recuerda que antiguamente, cualquiera que pidiera al Sombrero ir a esa casa podía hacerlo. Y no se conoce un solo mago oscuro en la historia procedente de Huffle.
-Vaya, debíamos haber contado con ellos también para mañana.
-Seguro que se unen en el Comedor o el entrenamiento.
-Seguro que sí.
Siguieron conversando hasta que llegaron las chicas, algo antes de las doce y media. Traían sándwiches de las cocinas y dulces. Se sentaron los tres en torno a la cama de Sev.
-La enfermería, Sev… - le decía Cecile.
"Qué gusto estar los cuatro, cómo lo he echado de menos."
Cuando Lily se acercó a besarlo, le proyectó.
-"Lauren está avisada y también Jack."
-"¿Jack? ¿Cómo?"
-"Lauren le ha proyectado."
-"Buah…"
-"Y luego Slughorn ha hablado con él unos segundos, escondidos de la mesa Sly."
-"Wow… Ya saben todo. Anoche di pistas a Dumbledore."
-"Sí, ya lo imaginamos, Cecile lo dedujo por cómo se presentó aquí. ¿Nos puedes contar algo?"
-"Claro, siéntate y os cuento."
Lily se sentó, a su izquierda, tomándole la mano. Sev les contó lo que creyó conveniente que debían saber las chicas y avisó a Lily que debía estar preparada al día siguiente para que Dumbledore la citara quizá esa misma mañana, con el objetivo de protegerla.
-Hemos quedado esta tarde con Jack en el claro – le dijo Cecile.
-Buf… Peligroso – dijo Sev negando.
-Lo hemos hecho antes de saber que Slughorn lo avisaría.
-Abortadlo. Lo siento por él, pero cuando vea que no aparecéis entenderá. Ya le contaré yo mañana lo que crea conveniente. Sé que ha sido culpa mía.
-No, Sev – dijo Cecile – Ha sido el terceto.
-Ya, lo de siempre, demasiados enemigos. A ver si mañana nos libramos de doce.
A la una y media, Cecile y Remus dejaron a Lily y Sev un rato solos.
-¿Cómo se lo ha tomado Lauren? – le preguntó él.
-Buf… Creo que ha llegado la primera al Comedor. Me da que pasó la noche en vela esperándote y durmió con la poción.
-Qué inconsciente soy.
-No, Sev, sólo querías relajarte un rato.
-Ya, pero a cambio he preocupado a todos los demás.
-Somos un equipo, Sev. Nos hemos unido en torno a ti, pero no por ello debes cargar todo el peso sobre tu espalda. Tienes derecho a tener vida al margen de esto.
-¿Qué más te ha dicho Lauren?
-Que ya le daba igual la guerra, con tal de que a ti no te hubiera pasado nada grave.
-Vaya…
-Creo que se sentía culpable por haberte metido tantos pájaros en la cabeza.
-Buf… Lo debe haber pasado fatal. Tiene mucho sentido de culpabilidad.
-Sí, en eso os parecéis un montón.
-Cuéntale todo lo de Dumbledore esta noche en el Comedor, habla con ella todo lo que puedas, que se le pase el disgusto. Me decía siempre que mañana iba a ser el mejor día de su vida. Y si quiere que le proyecte a Jack por qué no habéis ido al claro esta tarde, porque lo he dicho yo. Que mañana hablaré a solas con él en cuanto organicemos el entrenamiento.
-Sev, baja mañana temprano a casa, antes de que los demás se levanten. No me ha dicho nada, pero seguro que te espera en la Sala para verte a solas antes de que todo ocurra.
-Claro, lo haré. Dile que a las ocho y cuarto estaré allí. Sería sospechoso salir más temprano de aquí.
-Se lo digo esta noche, Sev.
-Gracias, Lily, y hay algo más que te quiero pedir. Ella también me regaló ropa para combatir a la vuelta de Semana Santa. Pensaba ponerme la que tú me regalaste, pero creo que ella necesita más apoyo en este momento. ¿Te importa si me pongo la suya mañana?
-Claro que no, Sev, hazlo. Yo voy a estar con Cecile y Remus y ella completamente sola.
Ya estaban llorando los dos.
-Gracias, Lily.
-Al final ni hoy has estado tranquilo.
-Bueno, ha sido un gusto veros, gasolina para mañana. Dame besos.
-Oh… Es la primera vez que me los pides tú.
-Te echo mucho de menos, cariño.
Lily se sentó a su lado en la cama y se besaron los diez minutos que les quedaban para marcharse. Remus y Cecile los pillaron cuando se asomaron para avisar a Lily de que ya era hora. No se acercaron a despedirse de Sev, sólo le dijeron adiós con la mano. Se quedó solo.
"Buf… Me ha puesto caliente, casi un mes sin hacerlo. ¿Podré con la izquierda?" Pudo, imaginando lo que hizo con Lily aquella última noche en Cokeworth. Fue el mejor que había tenido solo. "Wooow… Qué liberación. Me voy a echar la siesta y luego repito."
Para el segundo imaginó lo mismo con Lauren y después dormitó otro rato. Al final no tocó la novela que le había traído Cecile. "Queda media hora para la cena. Es el momento de probar si la poción estimulante me quita el sueño. Voy a tomar para una hora." Ya a mediodía había convocado un pequeño frasco al que trasvasar una cierta cantidad de lo que le había llevado Cecile y ahora convocó un dosificador y tomó la dosis. Se sintió despejado al instante, como siempre, y el brazo siguió sin dolerle.
"Pues ya tengo la idea para otra poción. Combinar la del dolor con la estimulante, para que no produzca somnolencia. Vaya que hay que mejorar la Medimagia, existen medicinas muggles que quitan el dolor sin dar sueño."
A las siete treinta en punto, Pomfrey le trajo la cena y se quedó con él. Le contó la idea que acababa de tener.
-Claro, sería fantástico. A mi colega ya debe haberle llegado la lechuza y estoy segura de que me responderá esta misma noche. Quizá antes de que salgas mañana ya tenga la respuesta.
"Buf… Ya veremos, he de irme muy temprano. En todo caso puedo pasarme por aquí cuando acabe con Dumbledore."
-Qué bien manejas la izquierda – le comentó ella.
-Estoy aprendiendo a tocar el piano.
-¿Ah sí? ¿Dónde?
-En la Sala de Menesteres, me está enseñando Cecile. Anoche cuando me pillaron iba allí.
-Vaya… Pues por suerte no te rompiste ningún dedo ni la muñeca, porque podrías haber perdido movilidad.
"Buaaah…"
Conversaron un rato más de Medimagia y a Sev le interesaba cada vez más el tema. Sabía, por el resumen de la Magia de la Luna, que era la rama de la magia más antigua. "Si Dumbledore me da permiso, he de transmitirle a Pomfrey ese conocimiento. Una buena excusa para estar con ella." Cuando acabó de cenar le pidió.
-¿Puedes darme ya las pociones, por favor?
-Te tocarían dentro de una hora, pero mañana has de levantarte temprano, ¿no?
-Sí. He de pasar por casa a ducharme.
-Puedes ducharte aquí también.
"Buf… El champú del colegio y secarme con la varita, pero si me ducho aquí tendré más tiempo de estar con Lauren. A ver, media hora para ducha…"
-¿Cuánto te llevará desentablillarme y examinarme?
-Nada, cinco minutos.
"He de llegar a casa a las ocho quince."
-He de despertarme antes de las siete y media.
-Muy bien, entonces te doy de sueño para once horas.
-Perfecto.
Se llevó la bandeja de la cena, le trajo las pociones y él las tomó. Esta vez la de sueño tardó en hacerle efecto, por la reminiscencia de la estimulante. Al final se durmió pensando. "Desde luego, hay que mejorar la Medimagia."
