Bucky tenía los ojos llorosos y no dejaba de temblar, sentía como el alfa se estaba aproximando a su cuerpo, sabía que los golpes llegarían en cualquier momento, tenía miedo y sólo quería llorar, cuánto lamentaba no haber muerto, que Steve le hubiera dado un disparo en la frente, al menos así, lo último que hubiera visto sería el hermoso rostro del alfa.
— Omega, tranquilo — susurró el alfa mientras ponía su cálida mano sobre su hombro — no te haré nada, mi hermana te vendrá a buscar y te llevará a una habitación.
— ¿Por qué haces esto? — preguntó Buck receloso y algo aturdido.
— Porque quiero y puedo — fue lo único que respondió T'Challa mientras se encogía de hombros y salía del lugar dejando a Bucky más desconcertado que antes, no entendía que rol cumplía ahora, cual era su destino o que tenía que hacer. Pero sólo sabía una cosa, pertenecer a una mafia o a quienes hicieran negocios con ella no era nada bueno.
Se recargó sobre la muralla y se dejó caer, se odiaba por haber sido un estúpido, por haberle entregado su corazón a un alfa que sólo jugó con él, una lastimera risa salió de su garganta, después de todo.
— ¡Hola! — escuchó la voz de una mujer joven, al levantar la vista se encontró con una chiquilla que debía ser de la edad de Peter y Wanda, su piel era morena y en su rostro tenía una hermosa sonrisa, por su aroma pudo notar que era una alfa, aun así, tenía una fragancia muy relajante o quizás estaba usando sus feromonas para relajarlo — no sé que te dijo mi hermano, pero aquí no te haremos nada. Ven, vamos a tu habitación, necesitas descansar — fue todo lo explicó la mujer mientras le extendía una mano para ponerlo de pie.
Bucky se dejó llevar, pudo notar que estaban en una enorme mansión con lujosos detalles, nunca pensó que estaría en un lugar tan o más ostentoso que La Hydra. A los pocos minutos estuvo en una habitación espaciosa con una mullida cama, se recostó y cerró los ojos, se sentía cansado y confundido, por ahora lo mejor sería dormir.
Peter se despertó sintiendo un extraño calor frente a él, abrió los ojos de forma perezosa, estaba seguro de que su nariz lo estaba engañando, pero ahí estaba su guardaespaldas, Logan lo tenía fuertemente abrazado mientras en su rostro se veía realmente relajado, cosa muy extraña en él.
— Cachorrito despertaste — dijo con los ojos cerrados, para luego moverse y besar en hombro del omega.
— ¡Qué mierda! — Peter se levantó de golpe, importándole poco estar desnudo. No entendía nada, no recordaba que había pasado la noche anterior, fue consumido por un abrupto celo y de su cabeza se había borrado todo recuerdo — ¿al menos te cuidaste, usaste condón? — preguntó preocupado, tenía que ir rápido por métodos de anticoncepción, no podía quedar preñado.
— Tranquilo — Logan se había levantado y en ese momento estaba tomando sus manos, intentando calmarlo — no ocurrió nada entre nosotros, bueno al menos no hubo sexo — Peter sintió una extraña punzada ante aquellas palabras, tanto lo aborrecía Logan para no querer penetrarlo.
— Vete Logan, quiero estar solo — iba a contestar cuando fueron interrumpidos.
— Maldito alfa, ya deja en paz a mi hijo — era Erik quien estaba gritando mientras golpeaba constantemente la puerta.
—Erik bastardo, déjalos en paz — ahora se escuchó como Charles regañaba al alfa, Peter no pudo evitar soltar una fuerte carcajada, realmente le agradaba ese omega para su padre.
Logan ajeno a toda situación se puso la ropa y avergonzado salió de la habitación, encontrándose con la escrutiñadora mirada de Erik mientras Charles lo miraba preocupado y con gestos se disculpaba por la actitud del alfa. Peter salió con un viejo pantalón chándal, explicando que todo estaba bien, que al parecer su celo había durado menos. Pero Charles pudo notar que algo no estaba bien, rápidamente envío a su novio bajó la excusa de un capricho dulce para el desayuno mientras empujaba a Peter a su habitación, el omega no entendía que quería su padrastro.
Charles lo arrinconó y lo miró, para luego comenzar a interrogarlo, pero Peter era un hueso duro de roer, se negaba a expresar todo lo que quería, sentía vergüenza, consideraba que sus pensamientos no eran más que los de un omega pretensioso, no quería que Charles se preocupara por él.
El omega lo quedó mirando, ya se le ocurría la forma de hacerlo soltar información, por ahora lo dejaría descansar, antes de salir le dio un beso en la mejilla junto a un profundo abrazo, no pudo evitar enternecerse cuando Peter se escondió en su cuello y aspiró su aroma, pese a ser un asesino, el omega a veces actuaba como todo un cachorrito, él le dio mimos y luego fingiendo severidad le ordenó dormir, Peter sonriendo acató la orden.
Charles se sentó en el regazó de su alfa, quien para ese momento ya había solicitado un exquisito desayuno en uno de los jardines, rápidamente el alfa comenzó a alimentarlo mientras el castaño no dejaba de sonreír, rápidamente se había acostumbrado a la vida de mimos, estaba seguro de que quedaría derrotado si por alguna razón Erik lo dejaba y tenía miedo de ser sólo un capricho, de ser algo pasajero. No le importaba perder los lujos que ahora gozaba, sólo quería que el alfa estuviera con él para siempre.
— Meine Liebe hueles a tristeza, ¿qué ocurre? —preguntó el alfa dándole besitos cariñosos, que no hicieron más que derretir el corazón del omega.
— Erik Lehnsherr quiero que seas el alfa de toda mi vida — bajó la mirada algo avergonzado — pero tengo miedo, temó que llegue el día en que recrimines por mi pasado, que encuentres a alguien mejor — no pudo evitar que sus manos temblaran — que finalmente tu padre te convenza de sus palabras.
— Mein Omega, du bist die Liebe meines Lebens — con cariño juntó sus narices y las frotó sin dejar de sonreír — nunca te dejaré Charles, realmente quiero ser tu alfa — explicó de forma segura.
El castaño se apretó aún más a su cuerpo, se escondió en el cuello de Erik y se abrazó con fuerza, tenía miedo de despertar de aquel lindo sueño, le aterraba la idea de que no fuera real. El alfa por su parte no dejó de darle besitos e intentar tranquilizarlo, realmente quería hacerle entender que lo amaba, si fuera por él, sus dientes ya estarían marcados en su cuello, opacando todas aquellas cicatrices de estúpidos alfas que no supieron aprovechar lo que había frente a él, poco a poco Charles se relajó, Erik realmente lograba brindarle seguridad.
— Erik, quiero ir por mi venganza — pronunció luego de un largo rato en silencio — creo que es momento de visitar a Marko — Erik le respondió con una gran sonrisa dando un apretón en su muslo, era obvio que él lo apoyaría.
— Iremos esta misma noche, ¿quieres que avise al resto, a tu familia? — Charles se lo quedó pensando algunos segundos y luego negó con la cabeza, aunque amaba a los cachorros, no quería hacerlos parte de su venganza personal.
— Quiero que esto sea algo nuestro, sólo te quiero a ti conmigo — respondió con seguridad, haciendo que Erik le dedicara una sonrisa — pues estando contigo no necesito más — Erik no soportó más y abrazó al omega, sus ojos se habían puesto vidriosos, no podía creer que Charles lo amara de forma tan intensa luego de todo lo que él le había hecho — ya, ya alfa. Sé lo que estás pensando, y tienes toda una vida para redimirte — frotó su nariz con la de él, sonrieron sinceramente — vamos amor, tenemos algunas cosas que hacer — Charles le guiñó el ojo de forma seductora para luego darle la mano, lo haría esa misma noche.
Stephen se sentía estúpido, estaba seguro que había algo malo en su cabeza, pero ahí estaba, tomando una enorme taza de té mientras evaluaba a Ross, quien lo miraba y bajaba la vista, abría la boca y la volvía a cerrar.
— Agente Ross no me reuní con usted para verlo hacerlo el ridículo — dijo Stephen con veneno en la voz, mientras sonreía ampliamente.
— Stephen…
— Doctor Strange para ti, pues no hay vínculo que te permita tratarme por mi nombre — específico el omega — te di la oportunidad, acepté reunirme nuevamente contigo para que con calma me explicaras como habían sido las cosas, pero ya he perdido bastantes minutos de mi vida viéndote hacer nada, aburrido — explicó bufando, debería aprovechar el haber ido a la ciudad para hacer algo mejor que ver la tonta cara de Everett Ross.
— Lindo, ¿quieres dejar a este vejestorio para ir conmigo? — preguntó un apuesto alfa, Strange lo quedó mirando mientras lo analizaba, en realidad era bastante guapo y de seguro podría entretenerlo mucho más que Ross, quien para ese entonces no había pronunciado más de tres palabras.
— No puede — gruñó Everett, mientras Stephen le alzaba una ceja y lo miraba con una sonrisa torcida.
— No, muchas gracias. Estoy algo ocupado con ese idiota — le respondió Stephen —pero puedes apuntar mi número para vernos después — dio una sonrisa radiante que varios alfas le quedaron mirando y Stephen que en realidad no tenía nada que perder ni ganar, dio un número telefónico con un tono de voz bastante fuerte, sintiéndose realmente bien al notar que varios alfas lo anotaron.
Luego de aquella pausa, Strange y Ross tuvieron una calmada conversación, aunque lejos del café pues tenían que hablar asuntos que no podían ser escuchados por nadie, después de todo estaban hablando de la mismísima mafia. Nuevamente el agente explicó el porque había decidido estar con él, como se había aprovechado de él, como se había involucrado para conseguir un objetivo claro, hacer caer a la Hydra.
Stephen asistió y de forma calmada escuchó absolutamente todo, ante cualquier duda hizo sus preguntas haciendo que Everett tuviera algo de esperanza, quizás aún había una oportunidad.
—Tengo una última duda, ¿alguna vez que quisiste? — sonó realmente calmado, aunque por dentro su corazón latía aún más rápido.
— No te mentiré — Ross bajó la mirada — al principio y durante algún tiempo fingí todo — Stephen tragó duro, pero sin mostrar sus emociones — pero te llegué a querer, me gustas Stephen Strange — dijo algo avergonzado, sus mejillas se habían teñido levemente.
— Ok, era todo lo que quería escuchar. Saber que al menos hubo algo de amor — explicó el médico de forma sincera — gracias por contarme toda la verdad, por finalmente ser sincero — se acercó y le dio un suave beso en la mejilla que a Ross lo hizo estremecer, pues jamás imaginó un movimiento como ese — pero aquí acaba nuestra historia Everett Ross, gracias por todo, me alegra saber que no todo fue una mentira. Y sí, te perdono — sonrió levemente, ahora más convencido de que en su cabeza había algo realmente malo — por favor, sigue ayudando a mis cachorros. Ellos lo merecen — fue lo último que dijo antes de comenzar a caminar, se fue a paso lento mientras sentía que se había quitado un peso de encima. Ross por su parte cayó derrotado, algunas lágrimas se acumulaban mientras no dejaba de recriminarse el haber perdido a un gran omega como lo era Stephen Strange.
Peter estaba refunfuñando mientras intentaba soltarse del abrazo, arrugaba la nariz porque, aunque no le desagradaba del todo, no sentía un placer particular por el aroma del alfa.
Escuchó como le quitaban el seguro a un arma y de inmediato se giró, encontrándose a Logan con una mirada amenazadora mientras apuntaba con su pistola.
— Logan bájala, conozco a este idiota — explicó Peter sonriendo mientras el alfa se abrazaba aún más a su cuerpo — lo conozco porque hemos follado — soltó con una sonrisa burlesca, sabía que eso sólo provocaba a si guardaespaldas.
— Me conoce bastante bien y yo también lo conozco con mucho detalle — se explicó el hombre riendo mientras le daba una descarada nalgada, haciendo que Peter se le uniera a la diversión, aunque en realidad él se estaba riendo por las caras que ponía su guarda espalda, era más que obvio que estaba ardiendo en celos y aunque fuera realmente caprichoso, le gustaba hacerlo sentir de esa forma, quería jugar mucho más con él. Se giró y de forma candente tomó los labios del ruso, rápidamente metió su lengua y recibió la del alfa, haciéndolo soltar unos gemidos y soltar el aroma a excitación de sus feromonas, siendo mucho más fuerte de lo normal por su reciente celo.
Logan salió rápido del lugar, realmente frustrado por todo lo que acababa de ocurrir y Peter quería reír como idiota, pero primero debía sacarse de encima al imbécil de Clint Barton, uno de los "hermanos" de Natasha y, por ende, heredero de la mafia rusa. Porque, aunque el alfa no estaba para nada mal y que ya habían tenido algo de buen sexo en Budapest, por ahora no quería ser tomado por nadie que no fuera James Howlett.
Azazel y Raven que se encontraban disfrutando de una bebida helada no hicieron más que reír al ver la escena, entendían muy bien lo que estaba ocurriendo y realmente les entretenía ver sufrir al alfa. Ellos querían a Peter como uno de sus hijos, pues al igual que Wanda, se habían criado junto a Kurt, ellos vieron como los mellizos sufrieron la pérdida de su madre. Y sabían lo que ese omega necesitaba, un alfa como su guardaespaldas, pero Logan tenía que esforzarse para lograr entrar en el corazón de Peter.
— Mañana seremos alguien en el bajo mundo — dijo Raven riendo mientras se acomodaba los anteojos de sol — no puedo creer que mañana seré la suegra de un Worthington y no una simple empleada de La Hydra.
— Hey tú nunca has sido una simple empleada — explicó Steve mientras le besaba la mejilla y luego le daba un apretón de manos a un risueño Azazel — ustedes han sido realmente importante para nosotros y lo seguirán siendo después — la pareja asistió, sabían muy bien a que se referían — no logro localizar a Erik, si lo ven, díganle que con Tony salimos, él se tatuará — explicó con una amplia sonrisa, haciendo que sus amigos rieran, al parecer el omega no solo llevaría la mordida de Steve, sino que también las marcas de la mafia.
Steve se fue sonriendo como un cachorro, estaba realmente encantado con todo lo que estaba ocurriendo, no podía creer que al fin hubiera encontrado al amor de su vida, realmente amaba a su futuro esposo, de sólo pensarlo sus mejillas se sonrojaban.
Tiempo después ya se encontraban con el tatuador de confianza, Tony llevaría ambas marcas pues no sabían si podrían dar el golpe al viejo Strucker y mientras no lo hicieran sería peligroso que no llevara la marca de La Hydra.
La Hydra fue tatuada en su clavícula derecha, un diminuto y elegante tatuaje. Mientras La Hydra invertida fue grabada con tinta blanca en la parte posterior de su espalda, sobre su escápula izquierda. Steve aun apretaba los puños al ver las cicatrices que quedarían en su omega por culpa de Bucky, una parte de él esperaba que el omega estuviera pagando por todo el daño que había hecho.
Tony soltó unas lagrimitas, pero de inmediato fue mimado y en realidad no le importaba, él haría de todo para estar junto a su prometido, él ya se sentía parte del bajo mundo, de su mundo, porque ahora industrias Stark había pasado el negocio ilegal, él estaba haciendo sus propios negocios dentro del bajo mundo, y poco a poco, estaba ganando terreno gracias a sus conocimientos en tecnología.
— Marko — dijo Charles con una sonrisa mientras se sentaba sobre su escritorio, el alfa con las manos amarradas lo miraba con odio — ¿veo que Howard no te advirtió o quizás tú no te lo tomaste enserio? — preguntó de forma retorica — bueno da igual, te informo que vine a buscar venganza — sonriendo le propinó una fuerte bofetada que le hizo sangrar la nariz — Erik tráelo — ordenó el omega.
A los pocos minutos Erik arrastró al hijo de Kurt Marko, Caín, quien venía amordazado y se veía algo golpeado. El alfa lo dejó en otra de las sillas, mientras el alfa miraba molesto a Charles.
El castaño le sacó la mordaza a quien alguna vez fue su padrastro, quien rápidamente comenzó a gruñir y con su voz de mando le exigió que lo soltara, Charles respondió riendo, las voces de mando no lo controlaban en lo más mínimo.
— Marko, si tuvieras que elegir entre tu vida y la de este bastardo ¿Qué eliges? — preguntó serio, mirando fijo mientras jugueteaba con una daga en sus manos. Erik estaba extasiado mirándolo, amaba esa faceta de chico rudo, le daban ganas de tomarlo sobre ese escritorio — o, al parecer no quieres cooperar — y sin aviso enterró la daga en la pierna de su padrastro, haciéndolo que soltara un grito. Luego siguió enterrando en otros lugares, el alfa intentaba no reaccionar, pero su dolor era más.
— Mi hijo, quédate con él — gritó desesperado luego de que Charles le cortara un dedo de la mano. Charles sólo asistió y sin decir nada, enterró un puñal en el ojo de Caín Marko, quien comenzó a gritar contra la mordaza desesperado.
— Aunque hubiera intentando salvarte te iba a matar igual — explicó Charles — no olvido todo lo que me hiciste pasar sucio bastardo, como te aprovechaste de mi cuando era sólo un niño — soltó con ira y por primera vez su voz tembló mientras se tocaba una de las mordidas en su cuello, la primera que tuvo, comenzó a rasguñarla sin darse cuenta de lo que estaba haciendo y sólo reaccionó cuando el aroma a ira en Erik lo perturbó, no pudo detener cuando el alfa golpeo con fuerza la entrepierna de Caín, mientras mostraba sus colmillos y temblaba de ira, quería descuartizar a aquel hombre que dañó a su omega.
— Charles, déjame terminar con él — rogó temblando — Charles asistió, sabía que no podría hacerlo él, temblaba de sólo recordar cuando su hermanastro lo había violado.
— Por favor, que sufra — fue lo único que pidió con la mirada perdida.
Por largos y extenuantes minutos sólo se escucharon los sollozos y los gritos de Caín, Erik lo estaba torturando, asesinándolo lentamente, como experto que era, haría que ese bastardo hubiera deseado nunca estar vivo.
Pero cuando su vida colgaba de un hilo, Charles tomó el hombro y de su alfa, susurrando le pidió que se detuviera, Caín aun algo consciente pensó que el omega le tendría una pisca de piedad, pero que equivocado estuvo cuando Charles dio un certero tiro en medio de su frente, salpicando sangre y sesos por todos lados.
— Kurt Marko es mío — explicó Charles, quien sabía que para ese entonces el alfa no hacía más que suplicar por su vida mientras sus pantalones estaban meados por el miedo — podríamos torturarte por días, mi alfa es capaz de hacerlo — se explicó — pero la verdad es que ya no soporto tu aroma, no soporto ver vida en tus ojos. Espero te reúnas en el infierno con la puta de mi madre y con el bastardo de tu hijo — le dio un disparo en una pierna — mereces cada segundo de dolor — un nuevo disparo impacto en su hombro — no lograste dañarme, yo soy más fuerte que tú. Y ahora al fin se lo que es tener un alfa y una familia — Marko soltó una carcajada.
— Ese alfa se aburrirá de una puta como tú — le respondió de forma socarrona pese a estar al borde de la muerte.
Y Charles sin pensarlo más le arrebató la vida, para cuando se dio cuenta ya estaba sentado en el suelo mientras lloraba sin parar. Erik lo estaba abrazando de forma protectora, usando sus feromonas para calmarlo. El omega estaba perdido entre los recuerdos y el dolor, Erik lo tomó del suelo y se lo llevó mientras pedía a sus subordinados que fueran a sacar esos cadáveres, que se los dieran de alimentos a los animales salvajes.
El alfa metió a Charles en una bañera con agua caliente, el se deshizo de su ropa y se puso detrás de él, lo abrazó de forma protectora y comenzó a limpiar la sangre de su cuerpo, sacando los aromas de aquellos asquerosos alfas.
Poco a poco el omega comenzó a reaccionar, pero se sentía cansado, ajeno a la situación, como si fuera un sueño. Erik le repartía besos y no dejaba de mimarlo, intentando dejar en claro que el jamás lo dejaría.
— Charles eres el amor de mi vida, contigo siento algo que ni siquiera tuve con la madre de los mellizos — explicó de forma sincera mientras Charles abría los ojos, jamás pensó en escuchar algo de ese tipo — de verdad, siento una real conexión contigo y con tu omega, nunca me aburriré de ti y no me importa cuantos lazos tengas, lo único que sé es el que mío será el último — besó de forma delicada su cuello.
— ¿Lo juras?
— Lo juro por vida y la de mis hijos — respondió seguro sin dejar de mirarlo para luego juntar sus labios.
A los pocos minutos un Charles cansado se acurrucó en su cuerpo, necesitaba sacar los recuerdos de su cuerpo, sin planearlo, comenzó a relatar todo lo que había ocurrido con Caín y Kurt Marko, pensó que aquellos recuerdos ya se habían ido, que habían sido enterrados, pero al parecer aún dolían.
Lloró hasta que ya no hubo lágrimas, Erik escuchó atento mientras lo consolaba, una parte de él se arrepintió de no haber confinado a los maldito Marko a una mayor tortura, pues se merecían el peor de los castigos.
Charles entre sollozos se durmió y Erik no dejó de mimarlo, él no lo soltaría, jamás lo dejaría. Él le daría todo lo que se merecía y más, porque su alfa vivía por él y también sería capaz de morir.
— Papi hueles feo — dijo Daken apretándose la nariz y Logan no pudo evitar gruñir, no a su hijo, si no idiota que había llegado ese día a la mansión y que no dejaba en paz a Peter, su Peter — papi ¿por qué ese hombre feo abraza así a Pet? — preguntó ahora el pequeño al notar al intruso, el alfa no pudo evitar notar que su hijo mostraba los colmillos.
Sin aviso, Akihiro soltó su mano y salió corriendo, empujando al alfa desconocido y abrazando las piernas de Peter, quien de inmediato se agachó para tomarlo entre sus brazos y darle besitos por sus mejillas.
— Clint Barton — se presentó el alfa sonriendo al pequeño niño, quien lo miró con una mueca de asco y se escondió en el cuello de Peter.
El alfa se quedó sin entender y Logan quería reír, cuanto adoraba a su hijo en ese momento. Y lo adoró aún más cuando invitó a Peter a jugar con él, haciendo que el omega los acompañara a su cabaña mientras Clint se quedaba sin saber que hacer.
Omega, no puedo sacarte de mi cabeza.
Stephen se quedó mirando el mensaje que había llegado de un número desconocido. Puso una sonrisa tonta, quizás era momento de coquetear, sabía que su corazón aún pertenecía al idiota de Ross, pero su cuerpo no negaría una buena polla que lo follara.
